Angel despertó por un tenue rayo de luz que le dio en el rostro. Se encontraba bocabajo, por lo que se estiró con total libertad, antes de darse cuenta de que cierta calidez le rodeaba la cintura.
Al bajar la vista miro el ceño semi fruncido de Alastor mientras dormia. Angel al verlo así no pudo evitar acercarse hasta él y tocar el mentón de su esposo con sus labios.
Cruzó sus brazos sobre su pecho, observando a su pareja dormir. Sentía su corazón latir con fuerza con cada segundo que pasaba. No podía culparse, después de la noche de ayer, su cuerpo entero estaba muy perceptivo.
La torpeza y sutilidad con la que Alastor le había tocado, nadie más lo había hecho. Fue tan único y especial para él, que no entendía como había hecho para que eso no ocurriera antes.
Angel sonrio dandole un beso en la nariz a Alastor, mirándolo fruncir más el ceño.
Aunque para él era inusual verlo así, lo estaba disfrutando, después de todo no siempre se levantaba antes que él.
Alastor se removió un poco antes de abrir los ojos y enfocar a Angel, quien le sonrió apenas verlo despertar.
—Buenos días —canturreo Angel sin dejar de verlo
—Good morning Darling —musito Alastor más dormido que despierto. Tenía un suave sonrojo en el rostro y eso hizo pensar a Angel que cierto pensamiento cruzaba por la mente de su esposo.
—¿Todo bien corazón? —preguntó con coquetería acercándose un poco más.
—Se siente extraño... —dijo mirando cada rasgo del chico frente a él—, ¿es posible amarte más?
Angel se llevó una mano a la boca, ocultando una sonrisa que apareció apenas escucharlo.
—Oh, Alastor, cállate —le pidió inclinándose para besarlo antes de que dijera algo más, pues no se creía capaz de soportar otra de esas bombas.
Y con eso dió inicio a su primer día como esposos.
Angel siempre considero que de tener una luna de miel, le hubiera gustado ir a un lugar exuberante donde tuvieran mil y un cosas que ver, pero el estar en la casa de Alastor, ahora suya, le hizo darse cuenta de la importancia de el tiempo en pareja.
Durante el transcurso de la mañana se la pasaron juntos, al caer la tarde fueron al acuario una vez más, donde se pasaron el resto de la tarde, simplemente uno al lado del otro.
Alastor el segundo día se llevó a Angel a un bosque cercano. Al principio Angel no entendió porque lo hizo hasta que descubrió que esa era de sus zonas donde solía ocultar almas que no usaba. Alastor le confió uno de sus yacimientos más fuertes, lo que ocasionó que Angel se sintiera aún más apreciado.
Sabía que Alastor tenía muchas cosas que mostrarle, era un hombre cerrado que no hablaba mucho de su pasado ni de cómo se movía en el infierno, eso era algo que no podía negar. Sin embargo, le daría tiempo para que le mostrara cada parte de él, solo para demostrarle que sin importar cuán oscura fuera, se quedaría a su lado.
Una vida casado no se le había pasado por la cabeza ni en sus más locos sueños y aún así era su realidad. Sabía que no era él único que lo pensaba, lo veía en el rostro de Alastor.
Él estaba constantemente pendiente de que estuviera cómodo con su precensia, de que sus días y sus noches fueran especiales; Angel siempre quería decirle que no era necesaria tanta atención, pero verlo esforzarse por dibujar una sonrisa en su rostro, era suficiente para hacerse callar y disfrutar de esa demostración de afecto.
Alastor era muy diferente con él a como trataba al resto del mundo. Con él se tomaba su tiempo para conocerlo, para darle su espacio y disfrutar de su compañia, con el resto, solía ser muy sarcástico y rara vez realmente prestaba atención. Por lo menos solo con lo que le convenía.
Pensar en eso hizo reír a Angel.
Miró a su esposo tararear mientras hacía el desayuno luego de una larga noche en vela.
Se le veía tan relajado y suelto mientras se movía de un lado a otro, que inevitablemente dibujó una sonrisa en su rostro.
Angel se recargo sobre su palma, pensando en que la vida que eligió en el pasado, no debía ser recompensada así. Alastor era un sueño que no se merecía, pero de alguna manera, se tendría que convencer de eso porque ahora él era su realidad.
Ahora era su esposo por lo que restaba de la eternidad (o hasta que su cariño se acabara y se quisieran matar el uno al otro).
Alastor giro con dos platos y le sonrió a Angel, quien le regreso el gesto.
No pienses en eso Angel, él está aquí contigo y eso es todo lo que importa ahora
Es dificil superar tu pasado, muchas veces tus demonios son más fuertes que tus ganas de superarlos, es una tarea de todos los días. Así funciona el ser una mejor persona xd aprender de los errores y crecer con ellos.
¡Bueno mis amores ya estamos en la recta final! Ya falta poco y estoy feliz y triste.
Voy a extrañar escribir sobre esto jaja.
Nos leemos luego owo
