Angel jadeo arqueando la espalda, Alastor se detuvo y se inclinó un poco sobre él.
—¿Te encuentras bien? —jadeo al decirlo, observando la gloriosa escena de un Angel despeinado y sonrojado bajo él.
El aludido sonrió de medio lado llevándose el dedo índice entre sus labios.
—¿Quién te dijo que pararas, dulzura? —Angel entonces movió sus caderas y Alastor no pudo evitar morder su labio inferior.
A tres semanas de vivir juntos, aún en cada ocasión al lado de Angel la sentía como si fuera la primera vez. Cada sensación emoción que nacían en él morían entres los labios y brazos de Angel, no encontrando más que perfecta cada ocasión al lado de su querido esposo.
Tal como en ese momento.
Una sutil sonrisa se acoplo en el rostro de Alastor mientras reanudaba las embestidas. Angel apenas sentirlas, volvió a sonreír y soltar suaves gemidos, moviendo sus caderas al ritmo de las embestidas de Alastor.
—Bebé... —gimió Angel cuando este golpeo en su punto dulce—, no me quejo ni nada, ¿pero no quieres ir más rápido?
—¿No voy a lastimarte? —preguntó levantando sus caderas.
Angel enredo sus piernas alrededor de Alastor sin borrar su sonrisa.
—Haz un desastre de mi.
Alastor sintió como si un corto cruzara por su cabeza, pues esas palabras le trajeron más de un recuerdo.
Un sutil gruñido nació en su garganta antes de sujetar con firmeza la figura de su esposo y dar una fuerte embestida. Si debía ser sincero, tener a Angel bajo él era una sensación increíble y más el estar empujando en él. No dejaba de parecerle extraña la sensación, pero sabía que tarde o temprano se acostumbraría a ella.
En especial porque sabía que ese tipo de ocasiones se repetirían mucho en el futuro.
Angel rió sintiendo el ritmo aumentar, arqueando la espalda y echando la cabeza hacia atrás. Alastor pensó que lo lastimaba, pero apenas aminorar, Angel apreto alrededor de él sacándole un poco el aire.
—Ni siquiera pienses en ir más despacio —advirtió moviendo las caderas.
Alastor simplemente rió siguiendo con el ritmo, sintiendo como una ola de deseo recorría su cuerpo, queriendo cada vez más de Angel.
Era una sensación única y placentera de la que no creía que podía saciarse.
¿Por qué se siente tan bien?
—Oh, Ali... me vengo —jadeo Angel incorporándose con un par de brazos para acercarse a Alastor que lo sentó sobre él, perdiendo el ritmo—, no corazón, no pares —rogó contra sus labios.
—Angel, espera —pidió sintiendo que se inclinaba mucho hacia atrás, inevitablemente yéndose de espaldas, junto a Angel.
Este soltó una carcajada cuando Alastor bufo de espaldas sobre la cama.
—¿Qué ocurrió? —rió sentándose en la pelvis de Alastor, logrando que el frunciera el ceño.
—Te dije que espera- —Angel comenzó a moverse por lo que Alastor le miró enarcando una ceja—, ¿un respiro?
Angel rió negando con la cabeza, llevándose una mano al pecho.
—Más tarde.
Alastor simplemente rió de nuevo. Le tomaría acostumbrarse, pero no lo creía imposible.
Sabía que jamás se cansaría de Angel y su atolondrada actitud.
Ahora que Angel vivía con él, para Alastor ahora era algo significativo aquel lugar al que siempre volvía y encontraba vacio. Ahora realmente lo sentía como un hogar al cual necesitaba volver.
Era cierto que tenía trabajo en el hotel, en especial ahora que estaban a un par de semanas de que la purga anual se llevar a cabo, sin embargo, cada que tenía un pequeño tiempo libre se daba una escapada e iba a visitar a Angel, quien siempre tenía una visita diferente en casa.
No podía culparlo, ahora que no tenía trabajo no hacía más que ir a ciertos lugares con amigos o quedarse en casa.
A Alastor se le hizo habitual ver a Cherri y a Tyco -aunque a este último aún le guardaba cierto rencor por su jugarreta-, inclusive las visitas de Sir Pentious dejaron de parecerle anormales.
Cherri le contó la historia detrás de la relación de esos dos y aunque le pareció algo graciosa la manera en la que se relacionaron, se compadeció un poco de la serpiente. Llevar décadas buscando a tu hijo para no encontrarlo y tener que fingir que alguien más lo es para que el vacío no se sienta tan grande, no era cualquier cosa. Se necesitaba fortaleza emocional y eso era algo que Alastor le reconocía.
Pensar en eso le hizo darse cuenta de la importancia e influencia de ciertas personas.
Pequeñas acciones logran grandes cambios
Alastor sonrió mirando hacia Charlie hablar animadamente con su padre, este al notar la mirada le sonrió abiertamente, logrando que Alastor rodara los ojos.
—A juzgar por tu expresión, tu matrimonio va bien, pero no cantes victoria, siguen en la luna de miel, los problemas vendrán luego —aviso con suficiencia.
Alastor frunció sutilmente el ceño.
¿Lo dices por experiencia vejestorio?
—Hemos pasado por muchos problemas hasta ahora, dudo mucho que haya algo mayor que se pueda interponer entre nosotros, su majestad —aunque lo dijo con amabilidad, Lucifer percibió el tono de advertencia.
Tanto Vaggie como Charlie se vieron entre ellas al notar el ambiente que se había creado.
—Siguen siendo pecadores y por ende, siempre volverán a equivocarse —apuntó inclinándose sobre su asiento hacia Alastor—, estoy seguro que Angel va a arruinarlo.
—¡Padre! —gritó Charlie.
Alastor entonces estrelló la palma de sus manos sobre la mesa frente a él parándose de golpe, sorprendiendo a más de uno.
—¡No se atreva a hablar así de mi esposo! —gruño Alastor liberando ondas de estática—, le permito palabras despectivas hacia mi persona, pero como vuelva a decir algo más sobre Angel, no me importa desafiarlo a un duelo —amenazó junto a Black, que se había erguido a su derecha.
Lucifer comenzó a reír sonoramente mientras se ponía de pie, pero antes de decir algo más, un libro lo golpeó en la cabeza, haciendo a los presentes volver la vista a Lilith que tenía el ceño fruncido.
—¿Por qué eres tan molesto? —preguntó Lilith caminando hacia Alastor que mantenía su postura—, lamento mucho la impertinencia de mi torpe esposo, creo que no te pudimos felicitar en su tiempo así que Alastor, felicidades por tu matrimonio —dijo apretando sutilmente su mejilla izquierda.
Alastor desapareció su estática tras ser soltado e hizo una leve reverencia.
—Gracias su majestad —dijo mirando de reojo hacia un Lucifer enfurruñado.
—Le quitas lo divertido a la vida, cariño —apuntó Lucifer desde su sitio.
—Bueno, corazón —llamo Lilith a Charlie quien junto a Vaggie se puso de pie, ignorando por completo a su marido—, esperemos que esta purga resulte infructífera, de ser así, quizá sea buena idea abrir un segundo hotel —comentó con una sutil sonrisa.
Tanto Charlie como Alastor se lanzaron una mirada.
—¿Hablas en serio? —sus ojos brillaron llenos de ilusión y felicidad.
—Claro, tu padre y yo estuvimos hablando, creemos que si esto funciona tan bien como para sacar a los demonios de aquí, al menos los que se lo merecen, vale la pena abrir un segundo establecimiento para más rehabilitaciones —Lucifer bufo por lo bajo por lo que Lilith le lanzó una mirada de advertencia.
Lucifer apenas verla, miro hacia otro lado.
—C-claro manzanita, nada mejor que la redención —dijo caminando hacia la puerta—, nos retiramos entonces.
Lilith rió siguiéndolo.
—Buen trabajo y suerte con la purga —dijo viéndolos sobre el hombro y apenas decirlo miró hacia Dazzle. Lilith se detuvo y este inclino el hocico hacia ella—, ¿Razzle?
Vaggie miró hacia Charlie agachar la cabeza.
—Cuando Vox-
—Oh cierto —ella se inclinó y acarició la cabeza de la pequeña cabrita—, gracias por haber cuidado de mi bebe —musito con una suave sonrisa. Dazzle le sonrió antes de que Lilith se incorporara y se fuera junto a Lucifer.
Alastor soltó un suspiro dejándose caer en su silla una vez sintió la presencia de ambos desaparecer.
—Me cae mejor tu madre —apuntó Alastor mirando hacia Charlie quien rió por el comentario.
—Ella siempre a sido más comprensible —comento tomando de la mano a Vaggie—, bueno, oficialmente quedan catorce días para la limpieza anual, si jugamos bien nuestras cartas, mis padres invertiran en un segundo hotel, ¿no es fantástico?
—Habrá que prepararnos bien —apuntó Vaggie igual de emocionada.
Pero contrario a ellas, Alastor aún seguía disgustado por las palabras de Lucifer.
Sabía que Angel ya no haría nada de eso y le molestaba que alrededor de ellos los demás siguieran pensando así de él. Tomaría un largo tiempo hacerlos cambiar de idea, quizá nunca lo hicieron, pero mientras él supiera como era Angel realmente, eso era suficiente.
Aún si tenía que pasar malos tragos como ese.
No me duele, me quema, me lastimaaaaaa. No puedo creer que esto este pasando jaja un capitulo más y el epílogo, y será todo.
Dos partes más y se acabó la historia 😢😭😭💔
Chicos, amores míos, mil gracias por todo el apoyo.
Nos leemos luego
