Angel se recargo en el sofá mirando por la ventana, notando como el cielo se oscurecía cada vez más conforme los minutos pasaban.
Por fin había llegado el día.
La exterminación anual.
Angel había decidio que no quería pasar solo el exterminio en su casa, por lo que junto a Charlie y Vaggie había estado ayudando a los preparativos para cuando la hora llegará. Pese al humor en el interior del lugar, sabía que no era más que una máscara para tratar de ignorar lo que estaba por ocurrir en el exterior.
—Angel —llamo Vaggie sentándose a su costado, mirando por donde él lo hacía—, ¿aún sin noticias?
—Me dijo que volvería antes del exterminio... pero ya estamos a un par de horas de que ocurra y aun no vuelve —comentó presionando su espalda en el mullido sofá.
Hacía un par de días que Alastor se había marchado con la promesa de volver antes de que ese horror comenzará, pero ya casi iniciaba y Alastor no parecía estar próximo a volver.
—Ya llegara —musitó Charlie, sonriendole para tratar de tranquilizarle.
Él sabia que así sería, lo que no sabía era si Alastor llegaría directamente a la mansión o vendría al hotel, en todo caso, quería verle. Solo para su propia tranquilidad.
Mientras los minutos transcurrían, todos los inquilinos comenzaron a encerrarse en sus habitaciones, a la espera de que la purga empezará.
Charlie se paró cerca de la entrada antes de que el reloj marcara las cero horas. De pronto del cielo comenzaron a bajar ángeles hacia Ciudad Pentagrama y sus alrededores. Ante ello, Charlie lanzó una bola de fuego al cielo, indicando que era la hora.
Las luces en el hotel se vinieron abajo y un sutil grito lejano dio inicio a la masacre.
Angel comenzó a tamborilear con el pie al darse cuenta que Alastor no estaba ahí, por suerte para él, no sentía nada que le indicará que las cosas estaban fuera de lo normal.
Las horas transcurrieron con relativa calma, escuchando de vez en cuando alguna que otra explosión. Para cuando la exterminación término, los daños fueron significativamente menores.
Eso era algo que debía se reconocer.
Angel mismo lo corroboro.
Al salir del hotel tras el exterminio, las calles estaban menos sucias que de costumbre, menos destruidas y arruinadas. La gente salió relativamente menos impresionada y pronto, todo volvió a la normalidad.
Nada fuero de lo común después de una purga.
Angel regreso al hotel para encontrarse con Husk, quien al verlo venir le hizo señas indicando que Alastor había llegado.
Apenas entrar al lobby Alastor se giró y le sonrió, estaba cubierto de sangre pero eso poco le importo a Angel, corrió a él y lo abrazó, siendo sostenido con fuerza, sorprendiendose por ello.
—Creí que te quedarías en casa —comentó Alastor acariciando sus mejillas, manchandolas un poco.
—¿Bromeas? —rió Angel cerciorándose de que la sangre sobre su esposo fuera de alguien más—, llevo encerrado en ese lugar semanas Al, necesitaba distraerme.
Alastor rió ante ello.
—Lo siento, no pensé ausentarme tanto tiempo —musitó antes de darle un beso en la frente y separarse de él—. Ya volví.
—¿Todo bien? —preguntó Charlie acercándose a ambos.
—Todo perfecto —comentó risueño—. Charlie, ¡muchas felicidades! El nivel de destrucción fue mucho menor, cumplimos con nuestro objetivo —apuntó sin borrar su gran sonrisa—. Aunque los recolectores de cadáveres sufrirán un poco con la escasez de los mismos.
Vaggie y Angel rieron por ese comentario.
—¡Funciono! Nuestro hotel es un éxito —chillo saltando hacia Vaggie, repartiendo besos por todo su rostro.
Alastor sonrió asintiendo con la cabeza.
—Apuesto que tu padre, tendrá una o dos palabras lindas que decirte —comentó Vaggie con burla.
—¡Si! Ahora no solo tendrá que reconocer que funcionamos, ¡si no que invertirá en un segundo hotel! —Charlie tuvo que masajear sus mejillas pues comenzaban a doler a causa de su gran sonrisa.
—¿Qué sigue ahora? —pregunto Husk cruzándose de brazos.
Charlie sonrió separándose de Vaggie.
—Ahora que tendremos operaciones en un segundo hotel, mi próxima meta es hacerlo funcionar igual que este y abrir uno en cada circulo del infierno —expuso estirando los brazos a cada lado—, no me detendré hasta que las purgas sean erradicadas en su totalidad.
—Es una suerte que el cielo no nos odie por mandarle tanta porque- —Angel le dió un codazo a Alastor a lo que este rió acomodando su monoculo—... tanto rehabilitado —se corrigió de inmediato al ver la expresión de Vaggie—, bueno, si quieres lograr eso preciosa, tenemos un largo camino por delante.
—Si, y espero contar con todos ustedes —apuntó poniendo una mano a cada lado de sus caderas.
—Ya lo creo que si —dijo Husk sonriendo de medio lado, a su lado Niffty saltó con una gran sonrisa.
—Cuenta con ello —al decirlo Vaggie entrelazo los dedos con los de Charlie.
—Cuenta con nosotros —comentó Angel recargando la cabeza sobre la de Al.
—¡Nada interferirá con nuestro trabajo! —dijo totalmente emocionada.
Todos rieron por su efusividad pero no pudieron negarlo, después de todo ella había protegido su idea hasta el final, dando frutos después de un largo y escabroso año.
Ahora solo era cuestión de tiempo para que las purgas se detuvieran y el infierno se quedara solo con aquellos que realmente lo merecían.
Y ellos estarían ahí para ayudar a su dulce amiga para cumplir su sueño.
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..._FIN_...
¡Estamos aquí! El último capítulo.
Wou, realmente parece mentira que todo terminó, no más Interferencia, no más RadioDust todo dulzón jaja, me duele, pero estoy feliz con el resultado.
Solo puedo decir, mi biblia de despedida la pondré en el epílogo de mañana ;u; esperen por él.
Nos leemos luego
