POV Kaito ◇

¡Ese maldito enano!, ¡¿Pero quién se cree que es?!. Él no tiene derecho a tocar a Ambar, ¡Ni siquiera estoy seguro de haber recibido tantos besos de ella como él lo hizo!, el muy maldito había sido abrazado por Ambar y hasqta ella lo había besado.

–¡Lo odio, Lo odio, Lo odio! –Exclamé mientras me quitaba la ropa hasta quedar solamente en ropa interior –¡Ya verá mañana! –Susurré pensando en lo que le haría.

Mmm... ¿Un vestido de color rosa con un lazo será suficiente humillación para él?, Me reí al imaginarlo, eso le pasaba por meterse con lo que era mío. Ni siquiera sé porque me pongo tan celoso, fue Ambar quien se había encariñado con el crítico, aunque el enano no hacía mucho esfuerzo para separarse de ella.

–¡KAITOOO, A DESAYUNAR! –Me removí molesto en mi cama.

¿No me podía dejar en paz por lo menos una vez?, con lo de ayer tuve bastante, el detective enano había descubierto todo mi plan antes de realizarlo pero para mi suerte, el no había contado nada, pero si se había metido con mi chica. Eso no era justo, él no podía estar tan cerca de ella.

Además... Ambar dijo que quería un niño como el enano, ¡¿Es en serio?!, pero que mala suerte la mía.

–¡KAITOOO! –Gruñí al oírla, se supone que hoy teníamos libre, no había escuela, ¡¿Por qué me tenía que levantar tan temprano?!

–¡VEN A DESAYUNAR!.

–¡YA VOY! –Grité como pude, me acababa de despertar y ella ya quería algo de mí.

Me levanté y me empecé a vestir lo más rápido que pude, solo porque no quería seguir oyendo a Aoko gritar, se notaba que era hija del inspector Nakamori, los dos son igual de gritones. Me reí ante el descubrimiento.

Me lave la cara y luego me la seque, al menos ya no se veía tanto mi cara de recién levantado. Después, crucé la calle yendo hacía la casa de los Nakamoris.

–¡Ábranme!, Soy Kaito –Grité golpeando la puerta –¡Aoko! –La llamé pero nadie me abrió –¡Ambar!.

–¡¿Cuál es tu maldito problema para seguir gritando?! –Me gritó Aoko cuando me abrió la puerta –No grites demasiado, alguien anda de mal humor.

–¿De mal humor? –Le pregunté mientras entraba a su casa –¿El inspector Nakamori tuvo una mala noche? –Le pregunté riéndome.

–No hablo de mi papá, estoy hablando de mi hermana... Ahora me siento mal por dejarla sola, hoy habíamos organizado una salida al cine con Keiko, Hakuba, Akako, Ambar, tú y yo –Dijo y yo me sorprendí –¡No me digas que lo olvidaste!

–Emm... si, lo olvide por completo... Pero, ¿Qué pasa con Ambar? –Le pregunté curioso –No es normal que ella este de mal humor por nada.

–Ah, eso... Simplemente a ella la visito Andrés –Me dijo y yo me alarmé.

–¡¿Qué?! –Exclamé –Me estas diciendo que ella... ¿Esta con un chico en su habitación? –Le pregunté alterado.

–¡Por supuesto que no, imbécil! –Me dijo y yo la mire confundido –¿De verdad no sabes a que me refiero?, Aish, mejor no te digo nada. Aunque... como no recordaste que hoy íbamos a salir... ¡¿Por qué no te quedas con Ambar en casa?! –Exclamó felizmente.

–¿Quedarme con Ambar?, Emm... Claro, ¿Por qué no? –Me pregunté a mi mismo –Bueno, iré a saludarla, vuelvo en un momento, ¿Si?.

–Yo me iré, y... ten cuidado con ella, ahora más que nunca necesita cuidados especiales... y yo me iré, tú solo encárgate de darle todo lo que te pida –Yo la mire confundido por sus palabras –¡Ya me voy!

–¡Espera!, ¡¿A qué te refieres con que le de todo lo que me pida?! –Exclamé pero ella ya había salido corriendo por la puerta –Gracias por tu gran ayuda, Aoko.

Mire lo que me había cocinado, era obvio que lo había hecho Aoko, lo guarde en el refrigerar, más tarde podría comérmelo, ahora mismo se me había quitado el hambre.

Subí las escaleras y fui hacia la habitación de Ambar, me asuste cuando escuche quejidos, golpee su puerta pero ella no me abrió.

–Ambar, soy Kaito, ¿Por qué no abres? –Le pregunté volviendo a tocar –Ambaar –La llamé pero nada, los quejidos cada vez se escuchaban más fuertes –Voy a entrar –Hablé para luego abrir la puerta y entrar –A‐Ambar... ¿Qué te sucede? –Le pregunté, ella estaba en su cama con pijama y se estaba agarrando el estomago.

–K‐Kaito... –Oí que me llamó suavemente –Me duele... –Habló y yo me acerqué a ella –D‐Duele mucho...

–¿Qué te duele, Ambar? –Le pregunté, yo iba a quitarle la sabana pero ella no me dejo –Déjame ver, hasta donde veo, estas con pijama. ¿Qué estás ocultando? –Pregunté intentando quitarle la sabana.

–¡No!, ¡No debes de mirar! –Exclamó agarrando su sabana –N‐No me mires... E‐Estoy sucia... Y m‐me man‐nche –Susurró pero yo la mire confundido –¡No me mires! –Me gritó, yo me aleje un poco asustado.

–Ambar... ¿Qué te pasa? –Volví a preguntar –Te estas comportando como una niña pequeña –Le dije en tono de broma pero me alarmé cuando la escuche llorar –¿A‐Ambar? –La llamé pero la escuche llorar más fuerte –¡No!, ¡Yo no quise decir eso!, Perdóname, no lo dije en serio.

–¡P‐Pero lo dijiste!, ¡¿Soy una niña pequeña para ti?! –Me gritó llorando –¡¿No me ves como una mujer?! –Ella lloro con más fuerza pero yo no sabía que hacer –¡¿Y ni siquiera vas a decir algo?!

–¡No!, D‐Digo... ¡Eso no es lo que yo dije! –Exclamé sin saber que decir.

–M‐Me... ¿Me estas llamando mentirosa? –Me preguntó, y yo empecé a sudar en frio –¡Te odio!, ¡Te odio, Te odio, Te odio! –Me gritó tirándome un zapato el cual yo esquive con facilidad –D‐Debí de quedarme c‐con el pequeño. ¡Conan es mucho más lindo que tú!

–¡No me compares con ese maldito crítico! –Exclamé un poco molesto, ni siquiera sé que le pasa para que me trate así –Además... No sé que te pasa, ¿Por qué me tratas así?, Que yo recuerde, no te he hecho algo malo.

–K‐Kaito... –Me llamó suavemente parando casi de llorar, yo la mire, no me podía enojar con ella aunque quisiera –T‐Tú... ¿Tú m‐me amas? –Su pregunta me desconcertó un poco.

–¿A qué viene... –Suspiré, y luego me senté en la orilla de cama y ella se sentó en el medio cubriéndose totalmente –... Eso ahora? –Terminé de preguntar.

–... N‐No importa sino q‐quieres r‐responder... D‐De todos m‐modos, creo que la pregunta se responde sola, ¿No?... T‐Te acabo de tratar muy m‐mal... Es obvio de que no me quieres a tu lado. D‐De seguro me o‐odias –Ella empezó a llorar de nuevo.

–¡¿Pero que te sucede hoy?! –Exclamé preocupado, todo mal, creo que mi tono la asusto porque había empezado a llorar más fuerte –N‐No te asustes, no fue mi intención gritarte. Pero es que andas muy rara el día de hoy –Dije mirandola, ella había ocultado su cabeza con la sabana.

–V‐Vete de aquí... –Murmuró pero yo me reí levemente –¡¿De qué te estas riendo?!, ¡¿Te parezco graciosa?!, ¡¿S‐Soy un chiste para ti?! –Me gritó pero yo no le respondí –D‐Dilo de una vez... Me odias...

–¡Por supuesto que no! –Exclamé acercándome a ella –Mírame –Hablé intentando quitarle la sabana de nuevo –Vamos... Mírame a la cara –Dije pero ella no me hizo caso –Tú me obligaste –Susurré.

Me acerqué y la tome en brazos, ella empezó a removerse lo cual me complico para seguir teniéndola en brazos, la apoye en el piso y le quite la sabana, yo estaba arriba de ella con una de mis piernas en medio de las suyas y con mis dos brazos a cada lado de su cabeza.

–¡Q‐Quítate! –Me dijo evitando mi mirada, ella intento quitarme de encima pero no lo logro –Vete... Solo intentas burlarte de mi, ¿Cierto?.

–Claro que no... ¿Cómo puedes pensar eso?, Yo nunca me burlaría de ti, a‐además... Yo n‐nunca podría odiarte, ¿Estas siquiera consiente de lo que estas diciendo?, Yo nunca... Nunca te podría odiar, tú eres especial para mi, ¿Entiendes eso?, Eres muy importante, por eso mismo te voy a decir lo siguiente... Y‐Yo Te Amo Ambar, te amo con el corazón. Nunca me voy a ir de tu lado, por favor no pienses que te odio. Eso es algo que nunca podría pasar.

–E‐Eres un maldito... Aunque... si me amas de verdad... ¿P‐Podrías hacerme un favor? –Me preguntó tímidamente, ella sabia que yo había ganado.

–Aish... Vamos a ver, ¿Qué puedo hacer por ti mi bella princesa? –Le pregunté sonriendo aún sin quitarme de encima de ella.

–Primero... ¡Quítate y cierra los ojos! –Me gritó pateándome y quitándome de encima –No te muevas de ahí –Yo me acaricie la pierna que me había golpeado y le hice caso, no me moví y cerré mis ojos –M‐Muy bien, ya puedes levantarte –Me pare y la mire cruzado de brazos.

–¿Y ahora?, ¿Qué puedo hacer por ti para demostrarte que te amo? –Le pregunté pero mi atención se desvió a su cama –E‐Eso... ¿Eso es sangre? –Pregunté pero ella tapo rápidamente todo –Ambar... ¿Qué esta pasando?, ¿Te lastimaste?

–Simplemente no mires –Me dijo avergonzada, ella se notaba incomoda –Y... ¿Podrías ir a comprarme unas cosas? –Me preguntó y yo asentí con la cabeza.

–¿Qué cosas? –Le pregunté, ella tomo una hoja y lápiz, y empezó a escribir ahí, después me paso la hoja –¿Esto es todo?, Veam‐

–¡No lo leas todavía! –Exclamó y luego me empezó a empujar hacia afuera de su habitación –Tomá, aquí tienes dinero –Me paso el dinero y luego me cerró la puerta en la cara.

–¿Y a ella qué le pasa? –Susurré empezando a caminar.

Deje la puerta de la casa junta para después poder regresar y entrar sin tener que molestar a Ambar. Salí y fui al supermercado más cercano, intente ir lo más rápido que pude, y al llegar, saqué el papel que ella me había dado.

Veamos... Chocolate, Galletas dulces, Paletas de dulce, y... ¿Donnasept?, ¿Qué será eso?, supongo que es algún dulce raro que las chicas comen.

Camine por los pasillos hasta llegar a los dulces, primero encontré las galletas, luego el chocolate, después fui por las paletas de caramelo. Y luego, me quede estancado, ¡No pude encontrar las malditas Donnasept por todo el pasillo!

–¡¿Dónde estará ese maldito dulce?! –Me quejé en voz alta y bastante gente me miro –¿Qué? –Les pregunté y ellos siguieron en lo suyo –¡Aish!, Pero que difícil que es encontrar eso...

–¿Disculpe?, ¿Lo podría ayudar en algo? –Me voltee y vi a un chico de casi mi misma edad –Lo acabo de ver quejarse por algo que no puede encontrar, de seguro yo puedo ayudarlo a encontrar eso, ¿Me lo permitiría? –Me preguntó amablemente.

–¡Claro!, solo necesito encontrar... –Leí de nuevo las cosas en el papel –Donna... ¡Donnasept! –Exclamé leyendo –Eso busco, ¿Sabes que dulce es? –Pregunté sonriendo.

–¿Dul...ce? –Me preguntó sorprendido y luego se río un poco fuerte –Es para tu novia, ¿Verdad? –Me preguntó y yo me sonroje levemente –No te preocupes, no es la primera vez que me pasa. Ven, sígueme, te mostrare donde puedes encontrarlos.

–M‐Muchas gracias –Agradecí sonriendo levemente, él empezó a caminar y yo lo seguí por atrás.

–Aquí es –Habló señalándome un estante en especial –Son esas, las que dicen donnasept –Yo me confundí cuando vi todos los paquetitos.

–Emm... ¿Por qué aquí dice "Con alas"?... ¿Extra... Suave?... ¿Ultra fina? –Susurré leyendo los paquetes –¿C‐Cuál será la correcta?

–Veo que aún necesitas ayuda chico –Me habló el mismo chico de antes –Te sugiero que compres de estas dos, día y noche, extra suave, con alas y marca donnasept, tal como ella pidió –El chico tomo dos paquetitos y me los paso.

–¿Estas seguro que con esto estará bien? –Pregunté viendo los paquetes que me paso –De todas formas, muchas gracias por tu ayuda.

–No es nada –Sonrió el chico –Espero de que cuides muy bien a tu novia, ellas cuando están en este estado necesitan solamente comprensión y mucho amor, no te desesperes si te pide algo, e intenta no hablar mucho –Me aconsejó –Bueno, no te detengo más, espero que te vaya muy bien.

Le agradecí una vez más y luego me fui a pagar todo, no había costado mucho a final de cuentas. Empecé a correr hacia casa cuando me di cuenta de la hora, habían pasado veinte minutos, no era mucho pero sabiendo el estado en que se encontraba Ambar, era mejor no hacerla esperar.

Cuando llegue a su casa, simplemente pase y luego subí las escaleras yendo hacia la habitación de Ambar. Abrí la puerta de su habitación y sentí como me impactaba una bota en la cara.

–¡¿Nunca te han enseñado a tocar?! –Me gritó, yo estaba en el piso intentando no mirarla, ella estaba solamente en ropa interior –Ahora, pásame eso –Dijo quitándome rápidamente las cosas de las manos –E‐Es increíble, supiste traer las que quería –Me dijo cerrando la puerta.

–L‐La vi en ropa interior –Susurré, mi cabeza no podía pensar en nada más que no fuera ella –¡No debo de pensar en eso! –Exclamé parándome y poniendo mis manos en mi cabeza –Eso es malo, aunque Ambar... se veía muy...

–Kaito, si quieres, ya puedes entrar –Oí que me dijo al otro lado de la puerta, abrí con miedo de que algo más pudiera pasar y entre –¿C‐Cómo supiste cuales eran? –Me preguntó, yo me fije que sus sabanas eran otras y ella también vestía distinto.

–Un chico me ayudo –Confesé avergonzado –Pero, ¡¿Por qué no me dijiste que eran eso?! –Pregunté recordando la escena que me mande.

–¡Ay, vamos!, ¿Acaso nunca te lo ha enseñado tu mamá o en la escuela? –Me preguntó y yo negué con la cabeza –¿N‐No sabes como se forman los bebé?. Bueno, t‐te lo puedo explicar si quieres... Los bebés se forman cuando un hom‐

–¡Obviamente si sé como se forman! –Exclamé deteniéndola –N‐No hace falta que me expliques eso, lo sé perfectamente...

–Entonces no hagas preguntas estúpidas –Me dijo acostándose en la cama y tapándose –D‐Duele... –Oí que susurró y yo me senté a su lado –El chocolate que trajiste, esta muy bueno –Me dijo mordiendo un pedazo.

–No comas de pedazos muy grandes, te puede hacer mal –Le dije al ver los grandes pedazos que se metía a la boca –Si sigues así, vas a engordar.

–P‐Pero aún así me vería bien... ¿O no? –La mire y me alarme, ella parecía a punto de llorar –M‐Me dijiste gorda indirectamente.

–¡El chico del supermercado tenía razón! –Dije recordando sus palabras, no tengo que hablar, cualquier cosa que digo sea buena o mala parece afectarle.

–¡Ese chico te dijo que estaba gorda!, ¡¿Verdad?! –Ella empezó a llorar mientras seguía comiendo chocolate.

–¡No!, ¡Tú estas preciosa así como eres!, No importa si tienes de más o de menos, estas bien como estas –Le dije dulcemente, no sabia que más hacer pero ella lloro más fuerte.

–¡No lo negaste!, ¡¿Me veo muy mal?! –Me preguntó llorando –T‐Toma, ya no lo quiero –Me tiro el chocolate y los dulces que le compre –Así n‐nunca voy a poder gustarle a Kid.

–¿Qué?, ¡No creas eso!, ¡Tú le debes de gustar a Kid por lo que eres al igual que como él te gusta a ti! –Le dije rápidamente, yo la amo por lo que ella es, no quiero que piense equivocadamente –¡Por esa misma razón ustedes son una pareja!, ¿No?

–É‐Él... ¡Ni siquiera sé que somos! –Exclamó mirándome, aún lloraba –N‐Nunca me pidió que fuéramos algo, por lo que no somos nada. A‐Además... ¡Ni siquiera me viene a ver!, y y‐yo no sé donde encontrarlo –Ella tenía razón, no éramos algo consolidado, yo nunca le pedí que lo fuéramos, solamente la lleve a una cita y ya.

–A‐Ambar, yo estoy seguro de que él tiene una razón para no venir –Como por ejemplo, yo también tengo una vida llena de problemas y más ahora, se viene la temporada de exámenes –No puedes vivir dependiendo de si él viene o no.

–E‐Estoy pensando en dejarle en claro que ya no quiero algo con él, pero... ¡Él se veía tan feliz conmigo!, L‐Lo amo mucho, no quiero que se vaya –Dijo volviendo a llorar.

–Porque... ¿Por qué no terminas con él y ya?, C‐Cuando lo hagas... Y‐Yo podría salir contigo para que lo olvides –Dije nervioso.

–No... –Me dijo seca, eso me dolió un poco –Igual... Si Kaitou Kid no quiere estar conmigo... ¡Voy a esperar a que Conan sea grande para estar con él! –Exclamó y yo me alarme.

–¡¿Por qué con ese enano tan molesto?! –Grité molesto –¡Yo nunca podría permitir eso! –Exclamé pero luego me arrepentí –D‐Digo... Kaitou Kid estaría triste si decides salir con su enemigo natural... Un maldito detective –Susurré –Y peor aún, con el asesino de Kid.

–Entonces... Voy a salir con Hakuba, él sabe estar con una chica realmente, no como él... ¿Crees que si yo le pido que sea mi novio acepte de igual forma? –Me preguntó parando se llorar.

–¡Por supuesto que no!, ¿Y yo qué?, ¡Yo también puedo salir contigo!, ¡¿Por qué no me tomas en cuenta?!, Yo puedo ser todo lo que ese maldito detective es y mucho más –Hablé alterado.

–Mmm... No –Dijo y se escondió en la sabana –¿Me alcanzas el chocolate? –Me preguntó y yo la miré confundido –¡QUE ME PASES EL CHOCOLATE!, ¡Y LAS GALLETAS TAMBIÉN!... P‐Por favor –Me gritó y yo se las pase lo más rápido que pude.

–Cálmate, por favor... Y lo peor es que queda toda la tarde –Susurré viendo la hora –¿No tienes sueño? –Le pregunté.

–No dormí en toda la noche, me dolía todo el cuerpo, pero hasta hoy supe porque era... –Me susurró comiendose las galletas –K‐Kaito...

–¿Qué paso ahora? –Suspiré cansado –¿Qué pasa, Ambar? –Le pregunté dando mi mejor esfuerzo.

–A‐Acércate... –Yo me acerqué a ella acostándome a su lado –Gracias por todo –Susurró saliendo de las sabanas y acercándose a mi –Toma, te lo ganaste –Yo la mire confundido hasta que ella se acercó y me beso la mejilla suavemente.

–N‐No hace falta que me lo agradezcas –Susurré sonrojado por su acción –Pero si quieres hacerlo de nuevo... No te detendré.

–Kaito... ¿Puedes quedarte a mi lado? –Me preguntó suavemente.

–¿Contigo?... Contigo hasta el fin del mundo –Le dije dulcemente, era imposible enojarme con ella –Ven –Abrí mis brazos para ella y Ambar se metió en ellos.

–Estas calientito, tenía frío... –Me susurró y ella tiro el paquete vacío de las galletas hacia el piso –¿Sabes?, Solamente... S‐Solamente te estaba molestando... –Yo la mire pero ella oculto su cabeza en mi pecho –O‐Obviamente si me gustaría salir contigo.

–No hace falta que lo digas por compromiso –Le dije dándole caricias en la cabeza –Yo siempre estaré bien cuando tú estés feliz... Incluso si no es a mí lado –Susurré cerrando mis ojos y apoyando mi cabeza en la suya.

–Kaito... M‐Mi felicidad esta a tu lado... –Oí que me susurró y yo sonreí levemente –Te amo Kaito.

–Y yo te amo hasta el infinito y más allá –Le dije besando su cabeza y oí como ella se empezó a quejar de nuevo –¿Qué te pasa, Ambar? –Le pregunté.

–D‐Duele... –Oí como empezó a llorar de nuevo –Duele m‐mucho.

–Shh... Ya va a pasar –Dije acariciándole la espalda –Aguanta un poco más... El dolor ya va a pasar –Hablé apegándola más a mi cuerpo –¿Necesitas algo más?, Si quieres... puedo ir a comprarlo.

–S‐Solamente quédate a mi lado... No me dejes –Habló agarrándome de la camisa –No te vayas...

Nunca me fui de su lado, me quede todo el tiempo con ella. Solamente me fui cinco minutos para ver que le daba de comer, finalmente le di un ramen instantáneo. Era más fácil de hacer y así no tenía problemas en si quemaba la cocina o algo por el estilo, ella parecía un bebé al momento de comer, me gritó un tiempo pero luego se le pasó.

Después de que comió, me volví a acostar a su lado y no nos separamos, y no nos íbamos a separar, no había razón para hacerlo, ella finalmente se había quedado dormida y yo pude descansar.

...

–¡Ay!, Pero mira que lindos que se ven así juntos –Me removí al escuchar a alguien hablar.

–Y así me dice que no son novios, es imposible no pensar lo contrario. Solo míralos –Oí a alguien más hablar –Aunque no sé como fue que dejaste a tu hermana sola con un chico en casa.

–Papá, Kaito es de confianza, nunca le haría algo malo a Ambar...

–No lo sé Aoko, aún así, él sigue siendo un chico... ¿Qué vas a hacer con eso?

–Shh, simplemente... –Sentí una fuerte luz y abrí mis ojos –Una foto no le hace mal a nadie.

–Mmm... ¿..Ao...ko? –Susurré mirandola –¿Qué haces aquí? –Pregunté volviéndome a acostar, Ambar seguía durmiendo a mi lado.

–Esta es mi casa por si no te diste cuenta... y nosotros nos vamos –Dijo feliz.

–¡¿Qué?!, No, Aoko no podemos dejarlos solos –Dijo el inspector Nakamori.

–¡Estuvieron solos toda el día!, Si los separamos ahora no hará la diferencia. Además... si la despiertas a ella, ahora mismo estarías despertando al demonio. ¿Quieres convivir con ella en ese estado?

–N‐No, pero tampoco los puedo dejar so‐

–¡Kaito ya supo como controlarla!, solo míralos, Ambar parece un bebé durmiendo... ¡Vámonos! –Aoko empujo a su padre fuera de la habitación y luego se fue.

–Que escandalosa que es –Susurré viendo como se iba –Ahora... ¿En qué estaba? –Me pregunté y luego mire a Ambar dormir a mi lado –Oh... Te ves muy linda –Susurré abrazándola más fuerte –Te amo Ambar...