POV Ambar
–Mmm... Kaito –Murmuré abriendo los ojos –Oh... él no durmió conmigo anoche, no sé para que lo sigo llamando... Kaito durmió conmigo el otro día –Susurré levantándome.
Aún me dolía un poco el cuerpo, todo por culpa de la maldita menstruación. Ahora mismo me daba vergüenza pensar en todo lo que le dije a Kaito en mi estado de bipolaridad. ¡Lo trate muy mal!, le grité y hasta lo golpee, pero aún así... él se quedó a mi lado para cuidarme.
Lo amo demasiado, y él dijo que también me amaba, suspiré enamorada, él era demasiado para mi. Y ahora me estaba arrepintiendo de haber salido con su álter ego, no pensé en lo que él podría sentir o pensar. Pero lo hecho esta hecho, pobre Kaito.
–¡Ambaar!, hoy debemos de ir a la escuela, es lunes –Me quejé internamente al escucharla –¡Levántate ya! –Me gritó Aoko entrando a mi habitación.
–¡Vete de aquí! –Exclamé levantándome de la cama –Me voy a vestir... No me esperen, si quieres, puedes irte ya con Kaito –Le dije yendo al baño a lavarme la cara.
–¿Estarás bien sola? –Me preguntó siguiéndome hasta el baño –Papá ya se fue y Kaito está abajo comiendo de lo que yo le hice.
–¿Ahora te preocupas por mí? –Le pregunté lavándome la cara y luego me la sequé –El otro día no te importó ir al cine y dejarme sola.
–¡No te dejé sola!, Te dejé en compañía de Kaito, ¿Acaso no lo recuerdas?, hasta tengo una foto de ustedes dos durmiendo muy abrazados el uno con el otro –Me dijo burlona y yo la miré mal.
–Ajá... No te quiero ver –Dije entrando en mi habitación y cerrándole la puerta en la cara –¿Y esta qué se cree? –Susurré tomando mi uniforme –Aunque... ¡No! –Exclamé empezándome a vestir rápidamente.
Se me acababa de cruzar una idea por la mente, siempre ocurría cuando estaba en mis días, se me venían ideas a mi cabeza bien locas. La mayoría eran ideas de rebeldía, pero creo que esta vez la tentación me estaba ganando.
Empecé a contar mis pros y mis contras, los pros eran de que no tendría que soportar a la vieja de química o a Kaito peleando con Aoko todo el día. Los contras eran que Kaito y Aoko se darían cuenta inmediatamente, y cuando mi papá se enterara de lo que hice, me iba a castigar por haber cometido un acto de rebeldía. No me convenía hacerlo pero aún así decidí que lo haría.
–Por una vez que lo haga, no pasará nada, ¿Verdad? –Susurré, abrí la puerta de mi habitación y grité –¡Aoko!, ¡Kaito! –Llamé pero nadie me contesto –Genial, ya se fueron.
Me cambié de nuevo de ropa, y el uniforme lo guardé lo más escondido posible, vacié mi mochila y empecé a echar una muda de ropa, mi celular y el cargador. Me puse una gorra, tomé las llaves de casa y poco de mis ahorros.
Salí de casa y empecé a caminar hacia la estación de buses. Por el camino iba saltando o tarareando alguna canción, después cuando llegué me subí a un bus que iba hacia la estación de Beika, luego podría irme caminando de nuevo.
–Señor, ¿Usted sabe dónde queda la agencia de detectives Mouri? –Le pregunté a un hombre que estaba parado en la calle, parecía que estaba esperando a alguien.
–¿La agencia de detectives Mouri?, Claro que si –Me respondió sonriendo amablemente –Pero, ¿Para qué lo buscas?. ¿Tienes algún problema?.
–Oh no, no soy yo. Simplemente quie‐
–¡Takagi‐kun! –Oí que una mujer gritó, busqué y vi a una mujer de pelo corto, vestía una falda y una polera, se veía bastante formal –Takagi... ¿Con quién hablas? –Preguntó.
–Sato‐san, ella es un chica que estaba preguntando por la agencia de detectives Mouri –Le respondió el hombre que estaba al frente mío.
–Ya veo... ¿Tienes algún problema?, si lo tienes puedes contárnoslo. Somos oficiales de policía, yo soy la agente Sato, y él es mi compañero, el agente Takagi –Dijo la mujer.
–Oficiales de policía... –Susurré mirándolos a ambos –Oh, más que un problema, solamente quiero ver a el niño, lo que pasa es que conocí a la señorita Mouri, a su amiga de la corporación Suzuki y al niño que venía con ellas –Expliqué sonriendo –Y me gustaría ver al pequeño.
–Hablas de Conan‐kun, ese pequeño es muy inteligente, . para la edad que tiene... –Habló la oficial Sato –Muchas veces le hemos preguntado si realmente tiene siete años.
–Es verdad... aún no puedo olvidar lo que pasó en la torre Toto –Susurró el oficial Takagi.
–¿Lo que pasó en al torre Toto? –Pregunté mirándolo –¿Qué fue lo que ocurrió allí? –Volví a preguntar curiosa.
–Ah... Hablo de la vez en la cual me quedé encerrado con Conan en el ascensor, estábamos desactivando una bomba –Me dijo y yo me sorprendí al reconocerlo.
–¡Claro! –Exclamé sorprendida –¡Usted es el oficial de policía que salió en las noticias hace tiempo atrás! –Hablé sonriendo –De seguro que Conan fue el niño que se menciono en la noticia, ¿No?
–¿Salí en las noticias? –Preguntó, la oficial Sato y yo nos reímos levemente.
–Si, la noticia se llamaba "¡Temblorosos cuarteles generales de la policía; 12 Millones de rehenes! –Hablé recordando la noticia –Trataba sobre un hombre que por vengar a un amigo de la policía, puso bombas en la torre Toto, una bomba que si explotaba, dañaría a muchas personas... más exactamente a las 12 Millones de personas que viven en Tokyo.
–Parece que estas muy bien informada –Me dijo la oficial Sato –Fue exactamente lo que ocurrió, un terrorista estaba "vengando" a un amigo que fue capturado por la policía... Bla, Bla, Bla... Al final, Conan y Takagi desactivaron las bombas a tiempo, pero fue Conan quien descubrió el lugar donde también habían puesto bombas con solo algunas letras.
–Conan es muy listo –Y muy lindo también –Bueno, volviendo a lo anterior, oficial Takagi, ¿Qué fue lo que le dijo Conan? –Pregunté.
–Bueno... Yo no estaba seguro sobre si íbamos a salir con vida de ahí, entonces le pregunté a Conan... "Conan, Dime una cosa más...¿Quién eres tú en realidad?"... A lo que él me r‐respondió, "Bueno, si quieres saberlo, te lo diré... Pero será en el otro mundo".
–Ese niño es más interesante de lo que alguna vez pensé –Susurré –Se nota demasiado que algo esconde. Bueno, ¿Me podrían decir dónde encontrar al pequeño? –Pregunté.
–¡Claro!, pero si lo quieres ver ahora, puedes ir a la primaria Teitan, deben de estar por salir ya que hoy estaban de aniversario –Me dijo la oficial Sato.
–Pero Sato, ¿Por qué le das esa información así nomás?, Ni siquiera la conocemos bien –Buen punto oficial Takagi.
–Tú no la conoces, pero yo si la conozco. Nos conocimos cuando Kid robo supuestamente las manecillas del reloj, el inspector Megure me mandó a buscarlo a él y a un chico, recuerdo que el inspector Nakamori estaba hecho una furia porque según él...
–Le enviaron un maldito crio que ni siquiera pertenece a alguna escuadra de la policía –Terminé –Es cierto, mi papá estaba hecho una furia porque ese chico le estaba dando ordenes a sus oficiales –Me reí.
–¿Papá?, No me digas que tu padre es el inspector Nakamori –Yo asentí sonriendo –¡Wow!, Pero que pequeño es el mundo –Habló el oficial Takagi.
–Bueno, no te detenemos más. Nosotros tenemos que trabajar, ¿No es así, Takagi? –Le preguntó la oficial Sato –¡Nos vemos, pequeña! –Se despidió yéndose.
–¡Adiós! –Me despedí empezando a caminar –Bien... Ni siquiera sé para dónde voy, no sé donde queda la primaria Teitan. Beika es muy grande, al igual que Ekoda.
Empecé a caminar y por el camino le fui preguntando a varias personas donde quedaba la primaria Teitan. Por el camino, tuve que apagar mi celular, Kaito y Aoko no me dejaban de llamar, era obvio que pasaría, pero ya hice lo que hice. Estoy faltando a clases sin permiso.
Sé que ellos no me dejarían en paz y que van a estar súper preocupados, pero yo también necesito descansar de ellos.
Por un día en que ellos no estén conmigo, no se van a morir. Ambos pasan todos los días conmigo, ni modo que siempre vaya a ser así.
–Creo que es aquí –Murmure viendo un gran edificio –Bueno, supongo que ahora tengo que esperar a que salgan los pequeños...
Me senté en el piso, apoyando mi espalda contra la pared. No sé cuanto tendría que esperar hasta que los niños salgan. Conan, es muy lindo, ni siquiera sé porque fue que hoy falte a clases solo para escaparme a verlo... ¿Será porque se parece a Kaito de pequeño?, no lo sé con exactitud pero aquí me encontraba, afuera de la primaria Teitan esperando a que Conan saliera.
Estuve un rato esperando, me estaba aburriendo, una porque como era temprano, no había nada para hacer, y dos porque si ocupo mi celular, se me va a llenar de llamadas de dos personas en especifico.
–Disculpe señorita, ¿Pero me podría dar la hora? –Levante mi mirada y vi a un señor, estaba totalmente tapado, con mascarilla y una gorra.
Ese hombre extrañamente se me hacía conocido, es como si ya nos hubiéramos conocido en algún pasado, su voz era raramente familiar, ahora mismo sentía como si vagos recuerdos quisieran venir pero no lo hacían.
–Oh, claro, son las... 12:14 –Respondí viendo la hora en mi reloj de pulsera, no suelo ponérmelo siempre, solo cuando salgo.
–Muchas gracias señorita... –Esperé que el hombre se fuera pero no se movió de su lugar.
–Emm... ¿Ocurre algo, señor? –Le pregunté –¿Necesita algo más? –Volví a preguntar, intenté ser amable.
–No, simplemente... veo que te pareces a mi hijo, tienes la misma mirada de enamorada que él tiene –Yo me avergoncé cuando lo mencionó –Dime pequeña, ¿Hay alguien que esté en tu corazón? –Me preguntó.
–Sinceramente, si hay alguien –Respondí sonrojada desviando la mirada –Pero es un chico muy tonto, es un mentiroso también. Vive mintiéndome a diario cuando yo ya sé toda la verdad... pero aún así lo amo.
–Ya veo –Oí como se rio levemente –La verdad es que yo a tú edad, le había puesto el ojo a una chica, pero no fue hasta tiempo después que decidí dar el primer paso. Además, yo estaba muy ocupado haciendo varias cosas, entre ellas, estaba pelear con mi hermano mayor –Me dijo riéndose.
–Yo también peleo con mi hermana a veces, pero es porque ella se comporta muy infantilmente, y vive peleándose con nuestro mejor amigo. Ambos discuten día a día, no hay día en que no lo hayan hecho, yo soy quien tiene que poner orden ahí –Hablé parándome pero apoyando mi espalda en la pared.
–Déjame adivinar, ese tal "Mejor amigo" que mencionas, es el chico que ocupa tu corazón, ¿No? –Preguntó y yo asentí levemente –Me lo imaginaba, y dices que vive mintiéndote también. ¿Por qué se lo permites?, si se puede saber.
–Oh... supongo que es porque tengo la esperanza de que algún día sea él quien se motive a decírmelo todo, aunque yo también me he equivocado al hacer un par de cosas –Hablé bajito –Pero, sinceramente, a pesar de que me mienta, sé que no es malo. Sé que tiene una razón para hacer lo que hace, no sé cual es pero yo confío en él a pesar de todo.
–Eso, se llama Amor, confías ciegamente en él sin saber totalmente sus razones para mentirte... creo que tarde o temprano, él te dirá toda la verdad, pero la verdad que viene del corazón... esa verdad que cada persona tiene, la más pura –Me sorprendí ante sus palabras, siento como si este hombre supiera todo incluso antes de hablar con él.
–Dígame, señor, ¿Nosotros nos conocemos de antes? –Le pregunté curiosa –Tengo la sensación de que usted y yo nos conocemos de mucho tiempo atrás, además, es como si usted supiera toda mi situación incluso antes de contarle –Susurré pero lo escuché reír.
–Eres más inteligente de lo que pensé –Habló riéndose levemente –Si te dijera ahora quien soy, no sería divertido a futuro. Pero, lo sabrás antes de lo que crees.
–¿Qué?, ¿A qué se refiere exactamente? –Pregunté poniéndome seria –Usted es muy raro, explíquese por favor.
–Eso será después... ahora, te diré un consejo, no dudes de tu chico, él nunca va a querer hacerte daño, y tú, nunca lo dejes solo, ahora se vendrán tiempos difíciles para ambos, pero nunca dejes de creer en él –Me dijo seriamente –Cuídalo como si fuese el amatista más hermoso que hayas visto.
–¿El... amatista más hermoso que haya visto? –Murmuré –¿Se refiere a sus ojos?, ¿Cómo sabe que sus oj... ¿Quién es usted? –Pregunté poniéndome alerta.
–No se impaciente, aún no es momento... además, creo que la están buscando, pequeña Ambar...
–¡¿Cómo sabe mi nombre?! –Exclamé sorprendida, él empezó a caminar y yo estaba dispuesta a pedirle explicaciones pero alguien me llamó.
–¡Ambar! –Me di vuelta por reflejo y vi a Conan corriendo hacia mi junto a unos niños.
–Un... momento –Susurré volviendo a darme la vuelta para buscar al hombre misterioso –Ya no esta, desapareció... –Susurré incrédula –No es posible que haya desaparecido así como así.
–Ambar, ¿Qué estas haciendo aquí? –Me gire a ver a Conan y le sonreí agachándome a su altura.
–¡Vine a verte! –Exclamé intentando distraerme, mientras menos pensara en el hombre de antes, mejor para mi –Había quedado con ganas de estar contigo –Le dije.
–Conan, ¿Quién es ella? –Le preguntó un niño que estaba a su lado.
–Ella es Ambar, es una de las dos hijas del inspector Nakamori –Le respondió Conan –Nos conocimos en la exhibición de Ryouma, cuando Kid dijo que iba a devolver los tesoros.
–Ah... ¡Es hija del inspector fracasado que nunca logra atrapar a Kaitou Kid! –Exclamó otro niño, este era más grande, estaba un poco gordo.
–¡Genta‐kun, no puedes ser así de grosero incluso si es verdad lo que dices! –Me reí sin gracia, eso había sido igual de grosero que lo anterior.
–Chicos, eso ha sido igual o más grosero que lo anterior –Les dijo una niña castaña, muy seria se veía a mi parecer –Por cierto, yo soy Haibara Ai. Y ellos son...
–Soy Yoshida Ayumi –Me dijo una niña que se veía muy tierna a pesar de haber sido la niña que dijo algo que no debió de haber sido
–Yo soy Tsuburaya Mitsuhiko, un gusto señorita –Se presentó el niño que preguntó por mi antes.
–Y yo soy Kojima Genta, amo las anguilas con arroz –... Bien, eso es raro, uno cuando se presenta no suele decir eso.
–Y juntos somos... ¡La liga juvenil de detectives! –Exclamaron felizmente los tres –Si tienes algún caso, puedes acudir a nosotros.
–¿Detectives? –Pregunté –Son muy pequeños para ser detectives –Dije sonriendo.
–Pero lo somos... bueno, ¿Para qué querías ver a Conan? –Me preguntó Mitsuhiko acercándose a mi.
–Bueno... Como ya dije, quería verlo, además... necesito un mini descanso, tengo que convivir día a día con dos personas que viven discutiendo, y una vez hasta casi incendian la cocina, esa vez los quería matar pero no pasó. También tuve que soportar una gran caída y no puedo hablar de mis miedos con nadie porque no tengo tiempo, además de convivir con el otro que ni siquiera se ha dignado a contarme la verdad, es como mi novio pero no lo es pero aunque no seamos pareja nos besamos –Hablé rápidamente recordando todo lo que tengo que soportar.
–Tengo que admitir que no entendí todo lo que dijiste pero no importa –Me dijo Conan y yo sonreí, él era demasiado para mi.
–Ven aquí –Hablé levantando a Conan en mis brazos frente a la mirada de todos los demás –Eres muy lindo, quiero un niño como tú –Dije besando su mejilla.
–Parece que ya encontraste un remplazo para la chica de la agencia de detectives –Dijo la chica castaña, Ai –Eso fue rápido, Edogawa‐kun.
–Ella no es un remplazo, Haibara –Dijo Conan entre mis brazos –¿Qué vas a hacer ahora? –Me preguntó Conan –Si quieres, puedes venir conmigo a casa del profesor
–Me encantaría, pequeño –Le sonreí dulcemente –Pero te llevaré en brazos, no pienso soltarte.
–Ah... e‐esta bien –Me dijo tímidamente y yo me morí por dentro, era demasiado tierno para mi.
Conan se despidió de los demás, los otros tres niños se veían molestos, no sé porque y no le di importancia. Ni siquiera los conozco bien, aunque a Conan tampoco, pero él es un caso diferente.
Empezamos a caminar hacia la casa del profesor, yo iba bajo las indicaciones de la niña castaña y de Conan, ellos me iban indicando el camino. De repente, deje de caminar, me había fijado en la inscripción de una casa, decía "Familia Kudo". Más que una casa, era una enorme mansión, con un gran patio. Digna de la familia Kudo.
–¿Por qué te detienes?, ya casi llegamos, de hecho, la casa del profesor es la siguiente –Me dijo Conan mirándome.
–Respóndeme algo, esta casa le pertenece a la familia Kudo, pero se ve un poco descuidada, acaso ¿Ellos no están viviendo aquí? –Pregunté mirando la casa.
–Eso... es un tema aparte, además, ¿Por qué lo preguntas? –Lo miré fijamente.
–Kudo Shinichi... –Dije y note como Conan se tensó –¿Lo conoces? –Pregunté.
–S‐Si, el hermano Shinichi a veces habla conmigo, me ayuda a resolver casos –Me dijo y yo lo miré seriamente.
–Siento que me estas mintiendo. Convivo día a día con un mentiroso profesional, y ¿Crees que vas a poder pasar por encima de mí? –Le pregunté.
–No... –Conan bajo la cabeza –A veces las mentiras son necesarias, el ser humano vive de eso. Cuando eliminas lo imposible, por muy improbable que parezca, lo único que queda es la verdad –Me sorprendí ante sus palabras.
–El mundo está lleno de cosas obvias, que nadie por casualidad alguna vez observa –Dije mirándolo directamente y él se sorprendió –¿Sorprendido?, Ninguna persona carga su mente con asuntos pequeños a menos que tenga alguna razón muy buena para hacerlo. Yo pienso descubrir tu verdad, Conan –Hablé empezando a caminar.
–Entonces... –Me dijo sonriendo y luego se rio levemente –Te esperaré ansioso, Ambar –Terminó de decir.
–Estás firmando tu sentencia de muerte, Edogawa‐kun –Le dijo Haibara mirándolo seriamente –Cuando una mujer dice que va a hacer algo, créeme que lo hace hasta cumplirlo, incluso si eso significa dar su sangre, sudor y lágrimas...
–No te preocupes, ella es una buena persona. Después de todo, ninguna persona fan de Sherlock Holmes, puede ser mala persona –Dijo sonriendo y yo me reí.
–Eres todo un caso, Conan. Y yo no era fan de Holmes como tal, esa era mi mamá, y decidí darle una oportunidad a los relatos de Conan Doyle solo por ella... –Le conté –Aunque parece que tus padres si que eran fans de verdad al llamarte "Conan".
–Si... Bueno, ya llegamos –Dijo Haibara abriendo la puerta de una gran casa –Profesor, llegamos...
...
POV Kaito ◇
–Oye, Aoko... ¿Estas segura que Ambar te dijo eso? –Le pregunté preocupado, ella no había llegado y había faltado a la primera clase.
–Te digo que si, Bakaito –Me susurró –Ella me dijo que no la esperáramos, se veía molesta. Ella se vendría sola...
–Pero aún no llega, ¿Crees que le haya pasado algo? –Le pregunté bajito pero de repente sentimos un fuerte golpe.
–¡Nakamori Aoko, Kuroba Kaito!, ¿Se puede saber que tanto se susurran ustedes dos? –Aoko y yo volteamos lentamente y vimos a la profesora mirándonos fijamente –Vamos, respóndanme.
–Emm... Y‐Yo... estaba ¡Preguntándole a Aoko sobre la oxidación por el tiempo de cada molécula en la química analítica y molecular! –Exclamé pero luego me di cuneta de mi GRAN error.
–¿Le preguntaste eso a la señorita Nakamori?, No me hagas reír Kuroba, te hubiera creído de no ser porque mencionaste a Nakamori Aoko –Me dijo y la mayoría se rio –Ahora, dime la verdad. O mejor aún, déjenme adivinar. Se trata sobre la señorita Ambar, ¿Me equivoco?
–N‐No –Respondimos Aoko y yo a la vez bajando la cabeza.
–Díganme, ¿Por qué ella no vino el día de hoy? –Nos preguntó y nosotros nos miramos entre sí.
–N‐No lo sabemos –Dijo Aoko levantando la cabeza para mirarla –Ella dijo que Kaito y yo nos podíamos ir, que no la esperáramos y que ella luego vendría. Pero aún no llega, estamos preocupados por ella.
–Siendo así, creo que yo también estoy preocupada. Ella es una de las mejores estudiantes que tengo, siempre ha cumplido con todo lo que he pedido, dudo mucho que no haya venido por cuenta propia. Algo le debió de haber pasado –Nos dijo seriamente –Kuroba, Nakamori –Nos llamó –Les haré un pase para que se puedan retirar de la escuela, vayan a buscar a la señorita Ambar, tienen mi permiso.
–¡¿Qué?! –Exclamamos sorprendidos, y no éramos los únicos, toda la clase estaba igual –E‐Entonces... ¿Podemos irnos? –Preguntamos tímidamente.
–Acaso, ¿No me estaban escuchando? –Nos preguntó –Ya lo dije, les daré un pase para que se puedan ir, guarden sus cosas y vengan aquí –Nos ordenó.
Rápidamente guardamos todo y fuimos a la mesa de la profesora, ella nos dio un documento y nos dijo que lo mostráramos en directoria para poder irnos. Así lo hicimos y luego nos fuimos, al final, la vieja de química, no era taaaaan mala. Se gano algo de nuestro respeto.
–Llámala –Le dije a Aoko y ella saco su teléfono de su mochila –Apúrate, estoy preocupado por ella.
–¿Crees que yo no lo estoy? –Me preguntó poniéndose el teléfono en la oreja –Ahora cállate –Espere pacientemente hasta que ella se alejo –No contesta, intentare de nuevo.
Aoko llamo de nuevo, no una, ni dos, ni tres, intentamos diez veces y Ambar no contesto. Yo ya me estaba empezando a alterar, ¡¿Y si le había pasado algo grave de camino para acá?!
Intente calmarme y decidí probar suerte, la llame yo, lo intentamos varias veces pero no tuvimos suerte, tuvimos el mismo resultado. Ambar no nos contesta, y luego de la quinta vez que yo intente llamarla, me salía que su teléfono estaba apagado o fuera de servicio.
–No importa cuantas veces más intentemos, obtendremos el mismo resultado –Dije guardando mi teléfono.
–¿Y ahora qué? –Me preguntó y yo empecé a caminar –¿Hacia dónde vas? –Yo la mire serio aunque por dentro, me estaba muriendo de miedo.
–Vamos hacia el departamento de policía, donde el inspector Nakamori trabaja, le dirás lo que paso y le pedirás que organicé una búsqueda. Yo sé que Ambar nunca se hubiera ido, algo debió de haber pasado... Me da tanto miedo imaginarme que paso –Confesé nervioso.
–Yo también tengo miedo, Kaito. Ambar es muy bonita, cualquier persona andaría tras ella. Y si... ¿La secuestraron...?, ¿Talvez un violador?, ¿Un pedófilo?
–¡Cállate! –Le grité –Si dices eso, haces que me desespere más. Pero... no podemos descartar q‐que alguna de esas cosas haya sucedido de verdad...
Camínanos hacia el departamento de policía, y cuando llegamos, solamente entramos, pedimos hablar con el padre de Aoko y luego de discutir un rato con la secretaria, nos dejaron pasar.
–¡Papá! –Gritó Aoko entrando a la oficina del inspector –Tenemos que decirte algo...
–Aoko, Kaito‐kun, ¿Qué hacen aquí tan temprano?, Se supone que deberían de estar en clase, ¿Y Ambar? –Preguntó, Aoko y yo nos miramos preocupados –¿Qué sucedió?
–Emm... Papá, Ambar nunca llego a clases, hoy en la mañana, dijo que no la esperáramos y entonces le hice caso, me fui con Kaito a la escuela, pero... Ella nunca llego, le contamos a la profesora y ella nos dejo ir a buscarla... La llamamos alrededor de veinticuatro veces pero ella no nos contesto ni una vez.
–Eso ocurrió hace treinta minutos, pero ella no ha devuelto la llamada –Hablé serio.
–M‐Me... ¿Me están diciendo que Ambar, tu hermana, desapareció? –Nos preguntó y nosotros asentimos bajando la cabeza –Haré un pedido de búsqueda, ustedes vuelvan a casa –Nos ordeno –Y si ella llega a aparecer, me avisan inmediatamente –Él salió rápidamente de la oficina y lo escuchamos gritar.
–¿I‐Iremos a casa? –Me preguntó Aoko, se veía triste –Eso dijo papá pero... ¿Buscaremos por nuestra cuenta a Ambar?
–Es mejor que no, si de verdad la hubieran secuestrado, es mejor no dar indicaciones a posibles hombres malos, es mejor dejárselo a la policía... Jii‐chan –Susurré cuando algo se me vino a la mente –Vámonos ya Aoko –Hablé agarrándola del brazo –Apúrate…
Nos fuimos rápidamente de ahí, caminábamos sin animo hacia casa, cuando llegamos, yo entre a mi casa a cambiarme, luego iría donde Aoko para hacerle compañía. Cuando termine de cambiarme, saqué mi teléfono y llamé a Jii‐chan.
–Joven Kaito, ¿Qué sucede? –Me preguntó, yo no suelo llamar mucho, por lo general, lo voy a ver directamente.
–Jii‐chan, necesito que hagas algo para mí –Hablé seriamente mientras caminaba en mi habitación de un lado para el otro.
–¿En qué lo puedo ayudar? –Me preguntó y yo suspiré intentando calmarme.
–Es sobre Ambar... ella desapareció y no contesta mis llamadas ni las de Aoko, su teléfono sale como apagado –Dije parando de caminar –Quería saber si tú podías rastrearla a través de su teléfono celular –Oí silencio al otro lado de la línea y eso me desespero un poco –¿Jii‐chan?.
–Oh, discúlpeme Joven Kaito. Y claro que puedo hacerlo, pero si es verdad lo que dice, solo podré ver su última ubicación mientras su teléfono haya estado encendido –Me eche el cabello hacía atrás.
–Solamente búscalo, por favor... –Pedí desesperado.
Jii me conto la última ubicación registrada por el teléfono de Ambar, pero la maldita ubicación no me llevaba a nada, era una calle no muy lejos de aquí, y de hecho, me dejo peor aún. La calle era una de las calles por donde nos íbamos a la escuela, eso solo afirmaba que le hubiera podido suceder algo.
–Discúlpeme por no poder hacer algo más por usted, Joven Kaito –Me dijo Jii por teléfono.
–N‐No te preocupes demasiado, solo... si ves que hay nuevos movimientos, no dudes en avisarme –Le dije y luego corte –Ambar... tengo tanto miedo de que algo te pase –Murmuré.
Salí de casa y fui hacia la casa de Aoko, ella me abrió la puerta y yo entre, nos sentamos y ninguno de los dos sabía que hacer. Aoko cocino algo pero ninguno de los dos comió... al final, no sé como paso, pero los dos terminamos en la habitación de Ambar llorando hombro con hombro...
–T‐Tengo tanto miedo... ¿Y si de verdad la secuestraron? –Aoko dijo llorando mientras se apoyaba mejor en mi hombro.
–Y‐Yo también lo tengo Aoko, n‐no quiero que algo malo le haya pasado –Sollocé con más fuerza abrazando más fuerte a Aoko y ella hizo lo mismo.
–P‐Prometo... que s‐si ella vuelve sana y salva... ¡No utilizare más la escoba a no ser que sea solamente para limpiar! –Exclamó y yo quise reírme pero me salió una risa rara.
–E‐Esperemos que ella vuelva bien... L‐La amo tanto... –Susurré –P‐Por favor, que vuelva bien.
