Devil: Muy buenas a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo cap de este fic, luego de un buen tiempo.
Han pasado casi dos meses desde que publicado algo, la verdad es que ha pasado un montón de cosas.
He conseguido un nuevo trabajo, estuve trabajando todo el verano, he hecho cambios en mi vida y un largo etcétera más.
Sabíamos que iba a llegar este momento, esto no quiere decir que voy a dejar de publicar, solamente que voy a tardar un poco más en publicar ya que ya estoy en cuarto año de la carrera y posiblemente consiga otro trabajo en un restaurante.
Bueno, eso es todo por mi parte y quiero dejar en claro que lamento no haberlo subido antes.
No los entretengo más y vamos al capítulo.
Sangre, muerte, destrucción.
Una pila de cuerpos inmóviles todos pertenecientes a la familia Soma mientras que en el fondo se podía ver su amado hogar en llamas, mientras que Bell estaba parado en la cima de todo este pandemonio riendo a todo pulmón con sus alas extendidas y Liliruca abrazada a una de sus piernas.
Estas eran las cosas que esperaba el joven medio demonio cuando decidieron prácticamente invadir la Casa de la Soma Family para romper el contrato de la joven Apoyo.
-Lili...
-¿Si, Bell-sama?
-¿Siempre está tan vacío?
Pero la verdad es que no pasó nada de eso encontrándose con el hogar de la familia totalmente vacío, ni siquiera un simple portero o guardia estaba en la entrada, dando al joven una mezcla de decepción y algo de alivio. El primero por no tener que pelear y el segundo por justamente no tener que pelear y que puedan resolver esto "pacíficamente".
-Lily sabe que todos los miembros están en el calabozo o haciendo algo para ganar dinero, es por eso que este era el mejor momento para hablar con Soma-sama.- Comentó la Pallum.- Además de eso nadie esperaría ver a Lili nuevamente después de lo del otro día.
El joven demonio solo pudo asentir ante este hecho ya que la joven castaña le había explicado más a detalle la naturaleza interna de la familia, así como los que la habían atacado, llegando a entender la diversidad de familias que habitan en Orario.
De alguna manera Bell se había acostumbrado demasiado a esa aura hogareña y familiar que rodea a su diosa, por lo cual imaginar algo diferente le resultaría imposible.
Eso hacía que esta mansión resultará sumamente... fría.
Una parte de su mente vagaba hacia la morbosa posibilidad de como hubiera sido si otro Dios lo hiciese aceptado en su familia en lugar de la de Hestia, si hubiera adquirido los mismos poderes o peor aún si se hubiera dejado llevar por ellos arrojándose en un remolino de sangre y depravación.
-Bell-sama.
El joven reaccionó cuando la joven lo tomó de la mano y la estaba apretando fuertemente ya que cuando lo notó ya estaban frente a la puerta que llevaba al estudio privado del dios Soma, el lugar donde el se había encerrado y donde preparaba su vino.
Pensar que solo un vino, algo tan banal, un objeto como ese pudiese ser el causante de todos estos problemas. No pudo evitar recordar a las viejas historias de héroes en busca de objetos parecidos para romper una maldición.
-Tranquila.- Fue lo único que pudo decirle el joven antes de que abrieran la puerta para entrar a la sala.
Era una habitación bastante grande con un montón de repisas con múltiples ingredientes y varias botellas con diferentes etiquetas, el resto de la sala era simplemente olvidable ya que los detalles carecían un poco debido al ser que estaba justo en medio que sostenía una botella de algún tipo de ingrediente mientras la vertía en otra.
Un joven de unos 20 años con el pelo largo, graso y sucio que cubría sus ojos y rostro, vestido con una simple túnica de color marrón; un aspecto sucio en general.
-Soma-sama.
Bell pudo sentir como la mano de la joven genero una presión contra la suya, en especial cuando el así llamado dios giró su cabeza en la dirección de ambos jóvenes con una mirada muerta y desprovista de brillo.
-Oh, es bueno verte, Arde.
Prácticamente de las sombras de una esquina de la habitación surgió un hombre mayor que ambos aventureros, con lentes y de cara delgada con el pelo peinado a los lados, este no era otro que Zanis Lustra.
-Zanis-sama.
Lili de inmediato se refugió detrás de Bell por puro reflejo, pero no por miedo, en realidad fue el joven quien la colocó detrás suyo más nada por qué sabia que ella iba a saltar por el cuello de este tipo.
-¿Y quien puede ser este?- Preguntó el capitán actual de la Familia Soma.- Un nuevo miembro, talvez?
Zanis se acercó al joven hasta estar nada más que a unos centímetros de el mientras lo observaba con ojo crítico como si estuviese pensando si era material para una distinguida familia.
-Hummm.- Lo pensó antes de ajustar nuevamente sus lentes.- No está mal, es apenas material para esta familia, te aceptaremos.
Comentó con una sonrisa mientras se alejaba unos pasos antes de volver a girarse hacia Bell y sonreírle.
-Pero recuerda que unirse a la Familia Soma debes pagar una tarifa.- Comentó con una sonrisa.- Pero si no lo tienes en este momento estate tranquilo, quedará anotado en una deuda que podrás pagar.
PAM
Antes de que Zanis, Soma o incluso la misma Lili pudiera anticipar o prever, el primero estaba arrodillado en el piso, sosteniéndose su nariz sangrante y rota, mientras que los nudillos de Bell tenían una salpicadura de sangre.
-No tienes ni idea de las ganas que tenía de hacer eso.- Comentó antes de ver a la joven a su lado.- Lamento no haber seguido el plan.
Lili suspiró.
-(La verdad, duró más de lo que esperé)- Pensó la joven.
El plan original era infiltrarse en la mansión y llegar hasta el dios Soma, el paso dos era hacer que el dios intentase reclutarlo y así poder hablar directamente con el. Era algo simple y sin demasiados elementos que pudiesen interferir salvo por uno o dos detalles, uno de ellos era Zanis y el otro era el mismo dios.
Pero ahora Bell había llevado acabo el mismo plan con algunos ajustes, pero con el mismo resultado al fin y al cabo.
-¡Guardias!- Llamó Zanis.
-Tranquilo, nos iremos en un momento.- Comentó Bell mientras tomaba una de las tantas sillas y las ponía como traba en la puerta, el capitán de la familia no podría moverlo ya que el medio demonio tenía un ojo en el mientras que dejaba que la apoyo hablase.
Todo esto pasaba bajo la muerta mirada del dios de la familia, por un leve momento su mirada se extendió cuando este joven golpeó a Zanis pero rápidamente lo desestimó ya que realmente no le importaba.
-Soma-sama.
El mencionado bajó su vista para encontrarse con una de los tantos miembros de su familia, una Pallum que parecía nerviosa bajo su mirada era evidente debido a que se estaba abrazando así misma buscando la confianza para hablar.
-Quisiera salir de la Familia.- Dijo Lily finalmente.
Zanis abrió los ojos en sorpresa al escuchar esa declaración de la joven, el había investigado a fondo las habilidades de Arde y estaba más que listo para explotarlas para su beneficio. No podía permitirse que ella se salga de su control, no estando tan cerca.
-¡Soma-sama, no podemos dejar que se vaya!- Comentó Zanis levantándose.- Ella ha roto muchas reglas y no solo eso un aventurero de otra familia nos ha atacado, es necesario responderles con fuerza.
El capitán de la familia Soma estaba cada vez más intranquilo ya que esto estropea sus planes a un nivel ridículo, pero hacía lo posible por mantenerse lo mejor que podía ya que esperaba que el dios siga de su lado... o mejor dicho en su mano.
Pero no dio ni más de dos pasos antes de que no pudiese avanzar debido a que ahora estaba sujetando el puño de Bell ya que este lo había levantado por sus ropas a la par que emitía un gruñido animal.
Bell se sentía algo raro desde que entró en presencia de este Dios, era como algo nostálgico pero al mismo tiempo sentía algo parecido a decepción.
Agito su cabeza varias veces antes de decir.
-La verdad me sorprende que el dios Soma se haya vuelto en esa forma tan patética.- Gruño Bell antes de mirar al dios.- Me pregunto que diría Zamira al verte así.
El sonido de un vaso quebrándose llamó la atención de todos en la sala haciendo que incluso que el medio demonio soltase al hombre para ver que había pasado.
Por primera vez que llegaron el dios Soma había cambiado a una expresión, a una expresión pasmada mientras que gotas de sudor eran visibles entre sus sucios mechones. Pero tan solo unos segundos después su mirada quedó totalmente oculta entre su cabellera.
-Déjanos.
-¿Soma-sama?- Preguntó Zanis parpadeando ya que no estaba seguro si había oído bien.
-¿No me escuchaste?- Preguntó retóricamente.- Dije que te vayas de aquí y me dejes con mis invitados... a solas.
El humano se quedó de piedra ya que esta era la primera vez que algo pasaba, nunca había escuchado la voz de Soma en esa tonalidad que parecía tan rencorosa o quizás cuidadosa. Realmente no estaba seguro de lo que debería hacer, pero sabía que pase lo que pase debía mantener una apariencia de un fiel seguidor; así cuando esto termine podrá estar libre.
-Como desee.- Fue el comentario de Zanis mientras se retiraba una vez que el aventurero movía la silla que trancaba la puerta.
Bell mantuvo su mirada fijamente en la puerta ya que no supo exactamente de donde sabía ese nombre, estaba seguro de que no lo había oído por ahí sin más, ya que de haberlo hecho no habría tenido tanto efecto en el Dios.
¿Quizás sabía el nombre de manera subconsciente? ¿Puede que su lado demoniaco supiera sobre Soma antes de haberse fusionado?
-Beban.
La atención del medio demonio se vio enfocada cuando Soma colocó dos vasos frente a ellos mientras vertía un vino en ellos proveniente de una botella de color blanco que poseía un sello de cera con su logo.
Lily tembló cuando reconoció el contenido de esos vasos.
-El vino de Soma.- Comentó ella.
Bell pasó su mirada sobre su compañera y luego hacía el Dios antes de hablar.
-No, gracias.- Dijo Bell.- No podemos quedarnos mucho tiempo.
Pero Soma no respondió de inmediato simplemente guardó la botella en un cajón de su escritorio antes de sentarse en la silla del mismo antes de empujar suavemente los vasos para que estos se deslicen hasta el borde.
-Voy a escuchar lo que tengan que decir, después de que beban mi vino.- Sentenció.
Una fuerte exhalación escapó de las fosas nasales de la nariz del joven mientras daba un paso para estar más cerca de su apoyo y le ponía una mano en su espalda.
-¿Estás segura de esto?- Le preguntó.
Lily no estaba segura de nada cuando se trataba del vino de Soma, ella ya lo había probado una vez y fue una época muy difícil para ella. No le había contado a Bell de que aunque llegasen a encontrarse con el Dios, aún deberían pasar su prueba.
Pero más que una prueba de Soma, era una prueba para Lily.
-Debo hacerlo Bell-sama.- Dijo la Pallum.- Lily debe hacerlo.
-Lo haremos.
Ambos tomaron los vasos al mismo tiempo en sus manos, el joven se tomo un momento para olerlo antes de acercarlo a sus labios. El vino poseía un olor dulce y especiado que hacía un cosquilleo en su nariz, pese a que no sabía de vinos podía decir que este era de una calidad muy superior a todos.
En el caso de Arde ella no pudo ni siquiera olerlo ya que se lo llevó directamente a los labios y se lo bebió sin esperar, era casi como si estuviese recayendo nuevamente en aquello que había pasado tanto tiempo evitando.
Un calor pronto nació desde su interior, por donde recorría el vino que pasó de entre sus labios hasta llegar a su estómago. No podía describir con seguridad la sensación que sentía recorrer todo su cuerpo con solo un vaso de este brebaje.
Su rostro pasó a tener una tonalidad carmín mientras que una sonrisa aparecía en sus labios y sus orejas comenzaban a sacudirse en un vaivén al igual que su cola.
-(Lily había olvidado esta sensación)- Pensó cada vez más lento mientras que sentía como una neblina cubría sus pensamientos, pero no le importaba puede que ya estaba ebria y lo estaba con su contratista.- (Ahhh~ estoy bebiendo vino con Bell-sama)
Ella ahora tenía una expresión risueña mientras que giraba su cuerpo para tratar de ver como estaba su querido Bell-sama, se preguntaba como estaría.
Pero al momento de girarse perdió toda fuerza en sus manos obligándola a tirar el vaso de metal, sus ojos pasaron de parecer vacíos a estar llenos de preocupación y lágrimas ya que podía ver como su compañero estaba en un terrible dolor.
Bell no podía respirar, su garganta estaba completamente cerrada, era como si un espectro estuviese ahorcándolo con un cinturón mientras trataba de hundirlo en la desesperación.
Sus manos rodearon su propio cuello mientras que intentaba hacer lo posible por seguir respirando que se habia convertido en una batalla titánica, sus uñas dejaron rasguños en su piel para tratar de liberar su horca fantasma.
Sus piernas estaban cada vez más débiles por lo cual no pudieron sostenerse y buscó apoyo en una mesa o lo que fuese, pero no encontró nada.
Como era de esperarse cayó al piso mientras que su rostro pasaba a una tonalidad azul por la falta de aire, deseaba gritar pero el dolor en su cuerpo le hacía imposible hacer otra cosa más allá de apretar sus dientes.
Solo pudo escuchar el grito de Lily llamándolo mientras cada vez su mente vagaba hacía la inconsciencia.
-¡BELL-SAMA!
Por puro reflejo miro al Dios que se acercaba lentamente hacia el con otra botella mientras que en sus labios podía leer solo una palabra.
-Demonio.
Una cierta demonio estaba caminando por los pasillos de lo que parecía ser un templo dedicado a una especie de dios, con altos pilares de piedra tallados con las más finas esculturas que sostenían el techo.
Lilith había venido a este lugar, un lugar sagrado para los demonios donde uno podía acudir si se sentía perdido espiritualmente hablando.
-Señor, me siento un poco perdida con relación a un amigo mío.- Dijo la chica para centrarse en un banco de piedra blanca.- ¿Estamos haciendo realmente lo correcto?
En el lugar pronto comenzó a emerger una niebla bastante espesa hasta que llegó a la altura del banco cubriendo los pies de la demonio, solo en ese momento una voz se escuchó entre las paredes.
"Mi pequeña niña, uno nunca puede saber si algo es realmente correcto, más estas buscando una forma de evitar una futura guerra incluso antes de que comience."
-Lo sé, pero...
"Se que estás preocupada por todos y en especial por este joven llamado Bell, pero déjame decirte que el es fuerte y va a serte de gran ayuda para lograr lo que buscas"
-Yo nunca lo mencioné.- Comentó la joven sorprendida de que sepa su nombre incluso sin haberlo mencionado.
La voz río un poco.
"Sabes muy bien que nada se me escapa, en especial con una joven enamorada por su guardián"
Ella solo pudo cubrirse el rostro enrojecido.
"El camino que has elegido construir traerá muchos cambios para bien o para mal, más es un camino del cual no vas a arrepentirte, eso puedo prometerte"
La joven se quitó las manos del rostro y miró en lo profundo del templo.
"Yo mismo te lo pido, cumple la tarea que yo no pude lograr... Unir el mundo de los mortales con el mundo de los demonios"
-Si.- Dijo ella ahora motivada.- Le agradezco sus palabras, Mi señor Satán.
Al terminar de decir esas palabras la neblina comenzó a desaparecer hasta que no quedó ni rastro de ella ni siquiera una sensación de humedad, el ambiente estaba tan seco como cuando entro.
Lilith simplemente se levantó de su lugar y emprendió su camino nuevamente a su hogar mientras era seguida por la vista del nombrado con anterioridad.
-(Así que finalmente has despertado en este mundo, Devilman)
El dios Soma había dejado su lugar detrás de su escritorio para sentarse en el lado opuesto de su salón en un sillón para invitados, separado de los visitantes por una mesa para café con vasos de agua.
Bell estaba sentado a un lado de Lili que se seguía aferrando a el como si de un momento a otro el desaparecería ya que hace tan solo menos de una hora el estaba luchando por respirar.
De cierta forma tenía que agradecerle al dios el haberle dado agua para poder hacer que el vino que bebió salga de su sistema, pero también fue justamente el quien se lo dio.
-Asi que aún hay demonios en la superficie .- Comentó Soma mirando a los aventureros.
Bell pensó por un segundo que debería decir, las intenciones del dios eran desconocidas, pero si realmente quería dañarlo no lo hubiera ayudado y lo hubiera dejado con su ahogamiento.
Tenía que ser cuidadoso con sus palabras e información, ya que no solo su Familia estaba en juego, puede que incluso Lilith y Sirene.
-No quedan demonios en la superficie si es lo que está insinuando.- Contestó mientras que la Apoyo pasó a mirar a su dios.
-Pero tu estás aquí, un demonio.- Comentó el dios.
-Medio demonio.- Corrigió.
-Hmmm. Eso es muy interesante. No he visto algo así desde los días antiguos.
-¿Algo así?- Preguntó Liliruca interesada.- ¿Quiere decir que hay más como Bell-sama?
En este punto el dios Soma miró con suma curiosidad a ambos, no solamente porque la pequeña había logrado superar su vino por la preocupación hacía su amigo, si no a este debido a lo que el estaba teorizando.
-Realmente no sabes nada de la historia antigua.- Comentó el Dios.- Eso explica porqué mi vino te afectó de esa manera... Antes que nada, quiero confirmar algo. ¿Te convertiste en un Devilman no hace mucho, verdad?
Esta vez fue el momento de Bell de mirar al dios con una mezcla de curiosidad y cautela.
-¿Donde aprendió esa palabra?
Soma tomó el vaso de agua antes de llevárselo a los labios y decir.
-Para responderte eso, primero debo contarte una historia...
"Se dice que en el inicio de todo solo existían sombras y oscuridad, hasta que en un determinado momento estalló un fuego que desató el tiempo, la disparidad... el caos.
Una fuerza imparable, un dios entre dioses que puso toda la existencia en marcha, desde el planeta en el que estamos hasta la estrella más lejana. Pero su terreno era demasiado basto incluso para el, por lo que creó a los Ángeles, sus más fieles y cercanos seguidores. Luego creo a múltiples dioses para guiar a sus creaciones en todo el cosmos, y estos vigilados por los alados.
Durante miles de años la vida continuó sin problemas hasta que una fuerza maligna surgió, el creador lo encarceló en fuego eterno y lo selló con roca asegurándose que nunca podría escapar de nuevo.
A pesar de eso usó esta roca, le dio vida y allí creo a unos seres hechos a su imagen y semejanza, los humanos.
Pero luego de mucho tiempo vio como surgía una nueva vida, vida que el no habia creado, vida diversa, retorcida y aborrecible... la cual nació de un agujero en el planeta que llevaba directamente al corazón del mal original... este pozo fue llamado Mazmorra por los humanos.
Estos fueron los demonios.
El creador envió uno de sus ángeles para que acabase con ellos, pero este mismo le preguntó algo.
"¿Por qué los demonios tienen menos derecho de vivir que los humanos?"
Esto fue una ofensa contra el creador y obligó a este Ángel a caer para guiar a los demonios que tanto amaba, fue así como comenzó una guerra de humanos contra demonios.
Los dioses bajaron del cielo para ayudar a los humanos en su lucha, pero los demonios eran astutos y poseían una terrible habilidad conocida como fusión.
Uno hubiera pensado que la guerra terminaría con la eliminación de alguno de los bandos, pero no fue así...
La guerra terminó cuando este Ángel tomó a sus ejércitos y se adentraron en la mazmorra para no volver a ser vistos hasta ahora.
El nombre de ese Ángel es Satán, el Líder de los Demonios."
-Encantadora historia.- Comentó Bell.
Soma no pudo saber exactamente si lo dijo con sarcasmo o estaba siendo sincero, pero lo dejó pasar esta vez ya que habían cosas más importantes delante.
-El hecho que conozcas el nombre de la capitana de mi familia en aquel momento solo me dice que te fusionarte con un demonio muy antiguo.- Comentó Soma.- Devilman es un término que se les atribuyó a los humanos que conservaron su mente luego de fusionarse con los demonios... se podría decir que ellos fueron los responsables de que existan tantas razas distintas, ellos y un poco de selección natural.
-Eso... explica mucho, creo.- Comentó Liliruca.
Bell solo suspiró un segundo mientras se cruzaba de brazos, esta charla había sido mucho más larga de lo que esperaba pero había descubierto un montón de información importante sobre el origen de todo.
Pero lo que más le estaba picando era el nombre del Ángel que había mencionado el dios, no estaba seguro de porqué pero sentía una extraña sensación en el pecho, como una punzada.
-Dios maldijo a los demonios para que el poder de los dioses los dañase, es por eso que creamos el Falna para que pudiésemos dar una parte de nuestro poder a nuestros hijos y que pudiesen pelear.- Comentó el dios.- El Falna de tu diosa no te afecta porqué ya estaba en tu cuerpo incluso antes de convertirte en demonio, a diferencia del mío que es un cuerpo extraño.
-Soma-sama.- Cortó Bell.- He venido a llevarme a Liliruca Arde.
El dios dejó de hablar en el momento que dijo eso y puso una sonrisa triste.
-Veo que finalmente te diste cuenta de mis intenciones.
El dios había estado intentando hacer todo lo posible por alargar lo más que podía esta conversación para tener más tiempo para estar con Arde, pero lamentablemente se fue por las ramas.
Soma se levantó de su lugar y caminó hasta arrodillarse frente a Arde.
-Yo quiero disculparme, por todo. Sé que no he sido un dios ejemplar y sé que no tengo derecho para preguntarte pero... ¿Esto es lo que quieres?
Liliruca abrió sus ojos mientras que estos se ponían vidriosos, rápidamente se pasó su mano para secarse las lágrimas nacientes y solo comentó una única palabra.
-Sí.
El dios asintió y miró a Bell.
-Cuídala.
-Con mi vida.- Respondió antes de levantarse de su asiento.- Voy a darle algo de privacidad.
Caminó hasta la puerta y se detuvo antes de salir solamente para decirle algo a su apoyo.
-Nos vemos en casa, mañana iremos a la mazmorra.- Bell sonrió de lado.- Bienvenida a la familia.
Bell cerró la puerta detrás de si soltando un suspiro antes de caminar fuera de las instalaciones de la familia Soma, de vez en cuando se encontraba con uno u otro guardia pero como ninguno hizo nada suponía que era debido a su Dios.
Finalmente logro salir de la gran mansión hasta que logró llegar a un callejón donde no había ni una sola alma, ni siquiera simples ratas.
El joven demonio colocó una mano sobre la pared a modo de apoyo mientras se llevaba su otra mano sobre la cabeza, gruesas gotas de sudor estaban fluyendo desde su sien al piso.
Podía sentir como su cerebro estaba palpitando, no, todo su cuerpo estaba palpitando en un agonizante dolor, sus venas estaban inflamadas y se marcaban contra su piel.
Un gutural gruñido escapó de lo profundo de su ser mientras que sus dientes cambiaban a unos más afilados, no podía verlo pero podía saber que su ojo izquierdo también se había transformado.
-(¿Que me está pasando?)- Se preguntó agarrando ahora su cabeza con ambas manos transformadas mientras sus piernas perdían fuerza.
Su cola se agitaba vertiginosamente emitiendo de vez en cuando sonidos de latigazos.
Su dolor comenzó desde el momento en que el dios Soma comenzó a contar la historia de la creación de todo, esa historia era algo que muy pocas personas sabían probablemente solo los dioses y los demonios lo sabían.
Pero había algo más en ella que le provocó este dolor, era como un recuerdo perforando lo profundo de su cerebro intentando salir a toda costa.
¿Era caso eso siquiera? ¿Un recuerdo de su lado demoníaco que reaccionó a la historia o a un nombre? ¿Era un recuerdo de Amón?
Tap
Bell miró de donde vino ese sonido para ver una bota gastada pero cuidada, definitivamente era femenina. Levantando un poco más la vista pudo ver unos dedos metálicos y unas orejas de perro.
-A-ayuda...
-Ottar.
Desde lo más alto de la torre principal de Orario, una diosa de plateados cabellos estaba mirando como siempre al atardecer o eso parecía a simple vista.
El nombrado apareció cerca del trono donde se sienta su diosa y esperó con un asentimiento los comandos de su ama.
La diosa estaba como siempre observando a cierto joven de blancos cabellos hasta que nuevamente su visión comenzó a fallar significando algo muy raro y casi antinatural para ella.
Nadie había podido escapar de su visión y que un joven humano lo esté haciendo repetidas veces la estaba volviendo loca.
Pero ella no estaba enojada, no, estaba cada vez más excitada por este hecho. El se estaba resistiendo con todo lo que tenía y eso solo hacia más divertido el proceso para hacer que se doblegue ante ella.
La diosa repentinamente fue iluminada con una idea que hizo brillar sus ojos con una luz de diversión.
-Que interesante.- Dijo antes de levantarse de su lugar e ir hacia uno de los varios estantes de libros que decoraban la habitación.
Allí retiró unos cuantos libros que fueron recogidos por Ottar, ella introdujo su mano en el espacio que ocuparon esos objetos para sacar una pequeña caja hermosamente decorada.
-Voy a hacer que conozca la desesperación, al punto que vendrá por su propia voluntad hasta mi puerta, se arrastrará hasta mi por su salvación.
Ottar miraba el actuar de su diosa con algo que posiblemente nunca antes había hecho, cansancio. El aventurero más fuerte del mundo era alguien que nunca diría eso en voz alta e incluso iría hasta el fin del mundo por la diosa enfrente suyo, pero había algo que lo estaba molestando.
El sabía que su diosa solía encapricharse con los niños para que se unieran a su familia, pero lo que estaba sintiendo por este niño llamado Bell ya no era un capricho, era una obsesión.
-El día de hoy la familia Loki emprendió su viaje bastante grande, por lo cual a estas horas deberían estar lidiando con Goliath, quiero que dejes el contenido de esta caja en su piso y luego vuelvas.
El aventurero jabalí bajó su cabeza y asintió, sin importar lo que el piense nunca iría en contra de los deseos de su diosa.
-Si, Diosa Freya.
Bell estaba sentado en un banco sin camisa mientras se limpiaba con un balde de agua el sudor y una extraña sustancia de color verde que se había aplicado.
Una vez terminado su aseo salió del baño y se sentó en otro banco justo en frente de una persona de ojos azules con el pelo del mismo color, vistiendo ropas simples y algo gastadas.
Este es el dios Miach.
-¿Como te sientes, Bell-kun?- Preguntó el Dios.
-Mucho mejor.- Luego de decir eso miró a la señorita Naaza Erisuis, una joven de 18 años miembro de la Familia del dios, ella fue quien lo había ayudado.- Gracias por ayudarme.
Ella solo asintió diciendo que "No fue nada"
-Sabes, desde hace tiempo que no comprabas mis pociones, temí que habías conseguido otro vendedor o peor... veo que la razón fue otra.- Comentó el Dios mirando al joven de arriba a abajo.
La familia Miach es una creadora y vendedora de posiciones de todo tipo, son posiciones baratas pero funcionales para todos los aventureros, pese a eso son una familia bastante pobre.
Esto hizo que la diosa Hestia y Miach se conviertan en amigos aquí en la tierra, su amistad sirvió para que el dios de las posiciones le diera a Bell primeros auxilios las primeras veces que iba a la mazmorra.
De alguna forma es bueno ver que no se han perdido las tradiciones.
-No sabe como le agradezco por el relajante muscular.- Comentó el aventurero que había vuelto a la normalidad mientras realizaba movimientos para verificar su flexibilidad.
-Entonces, Bell.- Dijo el Dios llamando su atención.- ¿Vas a contarme porqué ahora eres un medio demonio?
El joven detuvo sus movimientos antes de suspirar y sentarse para contar toda la historia.
Mientras el joven narraba la historia no podía pensar en lo que venía, de alguna forma el que le esté comentando la historia a un dios de confianza para su Diosa le hacía sentir mejor ya que estaba juntando personas que podían dar credibilidad de su palabra.
Cuando Lilith y Sirene vuelvan será verdaderamente difícil el hacerles creer que los demonios ya no desean la guerra y que han venido en paz.
Finalmente llegó la noche y la historia de Bell había llegado a su fin, al menos hasta la actualidad. Luego de eso la habitación quedó en silencio mientras veía el semblante que se mantenía sereno del dios.
-Es verdaderamente una historia increíble, Bell-kun.- Dijo Miach antes de inclinarse un poco más al frente.- Pero quisiera pedirte un favor.
-Lo que sea.- Respondió el joven.
-Quisiera que te transformes.
El joven parpadeo por un segundo antes de fijarse en la expresión del dios normalmente amable, esta vez su semblante era serio y sin un ápice de duda.
-Como desee.
Con eso el joven se levantó de su lugar y transformó su cuerpo a su forma demoniaca.
Apenas comenzó la cola y las orejas de Naaza se crisparon en un estado de alerta exactamente como lo haría con un monstruo de mazmorra, esta criatura... pese a saber que era Bell, un joven que había curado con sus propias manos múltiples veces, no podía evitar mirarlo con miedo.
Cuando la transformación terminó el dios se levantó de su lugar y realizó su propio estudio del ser delante suyo, dando vueltas a su alrededor notando los más sutiles detalles.
-Amón, el héroe.- Comentó.- Amón el...
Las palabras del dios quedaron en el aire cuando citaba los títulos que se le atribuían a este demonio de sorprendente y terrible poder, al final simplemente colocó una mano sobre el hombro del joven para decir con total seguridad.
-Eres un buen hombre.- Dijo el dios.- No hagas preocupar a tu diosa.
Miach al igual que muchos dioses sabrían quién era el con una simple mirada, por lo cual el hecho de que Bell sea quien lo poseyera fue un alivio y así mismo una carga que no deseaba a nadie. Pero también sabía que no había persona más confiable para eso.
El dios recibió un asentimiento del parte del joven y con eso supo que todo estaría bien.
-Nunca.
Pasaron exactamente 3 días para la familia Hestia, tiempo en que Liliruca se habia unido oficialmente a la familia pero lamentablemente no era momento para celebrar aún, no con un hito en la historia familia tan cercano.
-¿Tienen todo lo que necesitan?
Durante estos 3 días Bell y su grupo se han estado preparando para ir más lejos de lo que han llegado hasta la fecha, su misión era llegar al piso 20.
Normalmente no habrían ido tan lejos con solo 3 miembros en su grupo, pero se tenían total confianza el uno con el otro y por si fuera poco tenían el mejor herrero.
Welf luego de terminar con la forja su espada le pidió a Bell más materiales de demonios, con esto logró crear algo de equipo para Liliruca.
Y por si esto fuera poco la familia Loki habían pasado unos días antes por lo que el Goliath del 17° piso aún no iba a resucitar, era el momento exacto para conseguir materiales de mejor calidad y experiencia.
El grupo estaba reunido frente a la entrada de la mazmorra alistando los últimos elementos para su viaje.
Welf estaba asegurando su nueva espada a su espalda, estaba ansioso por usarla ya que había trabajado tanto en ella y casi no podía esperar a usarla, junto con su equipo de siempre también llevaba unas placas de metal atadas a sus puntos vitales por mera precaución.
Liliruca estaba terminando de ajustar su nueva ballesta, esta lucía un color más oscuro con una cuerda de un material diferente al original, y así mismo su mochila que se notaba de una tela diferente.
Bell se sintió un poco raro al ver el equipo que usaban sus amigos, siendo que una buena parte de él estaba literalmente en esos objetos, cuando las chicas volviesen tendrá que hablar sobre la regulación de los equipos de demonios.
Pero dejando eso de lado, era el mejor momento para comenzar su aventura.
-¿Están listos?- Preguntó Bell asegurando su machete a la espalda y dando un último vistazo a sus protectores y cuchillas.
-Lili solo quiere decir que no confía por completo en ti.- Comentó la Apoyo mirando de reojo al herrero.
-Yo también te quiero, Renacuajo.- Contesto Welf.
-Pero...- Continuó la joven.- Bell-sama confía en usted, es por eso también tengo que hacerlo.
-Es bueno oír eso.- Dijo Bell viendo a ambos.- No debemos confiarnos en este lugar, pero les puedo asegurar que me siento más seguro con ustedes cuidando mi espalda.
Los tres asintieron en una especie de pacto silencioso antes de avanzar hacia la oscuridad de la mazmorra.
Devil: Y CORTEN
Bueno eso ha sido todo por ahora y nos vemos en la próxima actualización.
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