CAPITULO 9

"Para que nunca te vayas"

De vuelta al pequeño apartamento, Iori recostó a la chica sobre la cama; con un paño limpio y agua fresca lavo las heridas que quedaron abiertas y coloco una compresa fría sobre su mejilla, finalmente la cubrió para dejarla descansar mientras permanecía en la orilla del colchón observándola dormir profundamente mientras él aun repasaba los hechos en su cabeza, era la primera vez que pudo presenciar la manifestación de aquel espíritu.

Pero lejos de emocionarse, parecía consternado.

-ese rostro, esa voz, no era ella - medito mientras apartaba los mechones de la cara de la joven - si esa entidad tiene la capacidad de apoderarse de su cuerpo al nivel de transformarse por completo en otra persona… ¿que sucederá cuando se haga presente por completo?, ¿que sucederá con Kaoru? - continuaba contemplando a la chica en silencio.

El pequeño Iori Yagami despertó la mañana siguiente de aquella noche de tormenta, reviso a su lado y la niña ya no estaba, ni ahí, ni en ninguna parte de la habitación, se mantuvo sereno, quizás pudo ser un sueño.

Camino por el pasillo de la casa Yagami mirando los charcos que había dejado la lluvia sobre la tierra, se dirigió al comedor como de costumbre, tomo su ración de desayuno y se sentó en la mesa de siempre, la que estaba en un rincón pero que le permitía contemplar fácilmente todo el lugar.

-¿y ya supieron quien es? - dijo uno de los chicos

-no, dicen que es una niña y que por eso la anciana no la quiere aquí.

-¡¿niña?, las mujeres no se preparan aquí! -expreso otro.

Los estudiantes estaban murmurando en la mesas. Al escucharlos Iori comenzó a examinar la habitación con detenimiento, y detuvo la vista hasta localizar a la pequeña pelirroja, sentada de espaldas a él en la ultima mesa, comiendo sola.

Se sintió aliviado de que al menos no hubiera sido producto de su imaginación.

-parece un niño - continuo otro de los discípulos -si la anciana no la quiere aquí debe haber una razón importante, será mejor averiguar.

El chico que aparentaba ser el cabecilla le susurro algo a quien tenia a su lado y este de inmediato se puso de pie y fue hasta la pequeña.

-¡oye!, ¡¿quien eres?! - la interrogo sin rodeos y con una voz firme -¡las mujeres no se preparan aquí, no esta permitido!

Kaoru dejo su plato de avena y lo miro fijamente.

-¡¿estas buscando algún trato especial?! -continuo el chico elevando la voz.

La niña no le dio respuesta y sin entregar ninguna expresión le volteo la cara para volver a su desayuno; enojado y giro hacia donde estaba el grupo de los demás que habían cuchicheado anteriormente, dando a entender que ella no cooperaba con el interrogatorio, los otros hicieron un ademan indicando que insistiera.

-¡¿por que estas aquí?!, ¡dígnate a responder!

La pequeña ya no volteo a verlo, incluso se deslizo sobre la madera para apartarse de quien la cuestionaba.

Al notar la acción de la niña, furioso, aquel chico que había enviado al primero se puso de pie y fue hasta la mesa.

-¡¿a caso eres sorda o solo eres estupida?! - grito y de un manotazo estrello la cara de la pelirroja dentro del plato de comida -¡te han hecho una pregunta!

Iori solo se mantenía observando la escena, impávido ante la situación.

El tazón de avena cayo al suelo regando lo poco que quedaba en el y Kaoru termino con el rostro embarrado de comida.

-¡mírale la cara! - se burlaron los demás.

Con las risas de fondo la niña apretó los puños y los labios, sin previo aviso y tomando un ligero impulso arrojo un intenso golpe hacia el que la había agredido, ocasionando que este perdiera el equilibrio por la fuerza del impacto.

-¡La comida no se debe desperdiciar!, ¡es la manera de honrar el sacrificio de la tierra y la gente! -exclamo la pequeña pelirroja recordando las palabras de su finada maestra.

-le pego a Hayato… -murmuraron.

El otro se limpio la sangre que le salía del labio por el impacto y de inmediato se puso de pie con los ojos colmados de furia.

-¡¿quien rayos te crees?! -la empujo con fuerza.

Kaoru planto sus pies de manera firme para que solo llegara a sacudirla, aun lo miraba de manera rabiosa -y le devolvió el empujón.

-¡¿crees que por se niña no te voy a golpear?!

-¡crees que por ser un chico te tengo miedo?!

Dos la sujetaron por los brazos en ese instante.

-¡tu quieres que te demos una bienvenida! - Hayato levanto el puño para arrojarle un golpe a la pequeña pero de inmediato alguien contuvo su brazo -I, Iori…. -pronuncio mientras palidecía al verlo.

-¿que es lo que estas haciendo?, ¿esto es lo que aprendes del estilo Yagami? - lo cuestiono con voz fría.

-n, no… esa, ella comenzó, ¡me pego primero!

-tu la provocaste - respondió afilando la mirada -así que enfrenta a tu oponente como se debe, ¿o acaso no puedes contra una niña tu solo?

-¡es el sensei! - grito otro de los estudiantes.

Al escucharlo todos corrieron y se reagruparon, formando dos filas una de cada lado frente a la puerta.

Cuando Kaoru intento dar un paso la puerta se deslizo y el maestro apareció.

-¡buen día Sensei Moriya! - dijeron al unísono al mismo tiempo que hacían una reverencia.

El maestro observo a la pequeña que estaba parada sola en el medio.

-¿a que se debe el escándalo que emana de esta habitación?

De inmediato Hayato alzo la cabeza y señalo a la niña.

-¡La nueva me golpeo!

-¿es eso cierto Kaoru? - pregunto el estoico sensei.

La pelirroja miro hacia los demás antes de responder y luego observo al maestro directo a los ojos.

-si, es verdad.

El sensei tomo aire para continuar sereno.

-no permitimos la violencia en las áreas comunes

Ella bajo la cabeza.

-ven conmigo - la llamo con la mano.

Haciendo un gran bostezo y frotándose un poco los ojos Kaoru reconoció de inmediato el departamento de Iori.

-¿que hora será? - murmuro aun somnolienta mientras se sentaba en la cama.

-hasta que despiertas, dormiste casi dieciséis horas - dijo Iori que salía de la ducha con solo la toalla cubriéndolo por debajo.

Al verlo Kaoru tomo los pantalones de este, que aun tenia el cinturón alrededor y se los arrojo violentamente.

-¡¿que haces?! - le reclamo el otro

-¡¿que te pasa?!, ¡no aparezcas así! - le grito la otra alterada y con la cara roja.

-¡ayer me viste así y no hiciste un alboroto! - respondió entrecerrando los ojos.

-¡ayer fue ayer y mi mente estaba concentrada en otras cosas, hoy si te estoy prestando atención!, ¡ahora ponte los pantalones! - continuo furiosa.

En ese instante, Iori decidió vengarse.

-¡Ah!, ¿eso es lo que quieres?, ¿que me vista justo aquí? -sonrío maliciosamente - de acuerdo - comenzó a desatarse la toalla en el medio.

Al notar sus depravadas intenciones Kaoru le evento una almohada y cubrió su rostro avergonzado con las manos.

-¡deja de arrojarme cosas!

-¡Idiota ¿que rayos te pasa?! - exclamo al heredero -¡eres un degenerado! - dijo hechando la cara entre las sabanas para no verlo.

Unos minutos mas tarde y después de que Iori ya se había puesto la ropa, la chica comenzaba a ordenar sus efectos.

-¡maldicion, no voy a poder borrar esa imagen de mi mente!- decía en sus adentros aun con las mejillas coloradas- jamas lo había visto así, ni en Tokio, ahí al menos salía con los pantalones puestos.

-¿ya te vas? - la cuestiono secándose el cabello -compre comida para ambos.

-lo siento, voy de regreso a la academia, quiero cambiarme de ropa.

-lloverá, báñate aquí si quieres.

-no traje otra muda, si me doy prisa quizás pueda llegar antes de que comience a llover.

—no creo que te de tiempo -dijo Yagami después de echar un vistazo por la ventanilla.

Ella lo miro de reojo y se colgó la mochila antes de cruzar la puerta.

-nos vemos - dijo y se marcho.

Avanzo entre las personas por la calle con la mirada baja, esperando no llamar la atención con lo maltratado de su ropa.

-que bueno que sali de ahí a tiempo, me siento nerviosa de que Iori pueda hacer preguntas por lo de ayer, ni siquiera yo se por donde comenzar a responderlas… -Una gota de agua cayo directo en su nariz y cuando levanto la cabeza la lluvia se dejo caer como un grifo abierto encima de ella.

Yagami sostenía la puerta mientras contemplaba a Kaoru de pie totalmente empapada guardando su mochila dentro de su blusa con un semblante de irritación.

-así que, volviste corriendo -le dijo con expresión de burla.

-callate -pronuncio apretando los dientes.

Iori había terminado su entrenamiento y se dirigía por el pasillo de la casa Yagami para tomar sus lecciones; a la distancia contemplo el cobertizo del castigo y a la anciana abrir la puerta, de este salió la pequeña pelirroja, la anciana parecía decirle algo, acto seguido la niña levanto al centro los puños juntos y la longeva saco un fuete de su yukata, el cual azoto dos veces con fuerza sobre las manos de la pequeña; el aun joven heredero se detuvo al ver la escena, incluso sintió como si él hubiese recibido la reprenda; pero la niña solo apretó los dientes y no emitió ningún sonido. Cuando la tarde caía los chicos hacían actividades recreativas en la parte donde no crecía el pasto, Yagami, nuevamente avanzaba por el pasillo sin prestarles atención, lo único que detecto fue a la pequeña sentada sobre la madera haciendo círculos en la tierra con una vara seca.

-¿por que no estas ahí? - la cuestiono al estar mas cerca

-ellos no quieren que juegue y yo tampoco deseo hacerlo - respondió siguiendo en lo suyo -no tenias que intervenir hoy.

-no pensaba hacerlo, pero era una deshonra que pelearan de esa manera cobarde.

La niña lo miro de reojo.

El chico se sentó a poco mas de un metro de ella, los dos permanecían en silencio, él contemplando la entrada a la parte de la montaña y ella en la tierra. Yagami no pudo evitar observar por el rabillo del ojo a la pequeña, sin embargo su atención se centro en las marcas rojas de sus manos, producto del castigo anterior.

-¿quien te trajo aquí? - la cuestiono

-las personas que me estaban educando.

-¿tus padres?

-no… - hizo una pausa y dejo de mover la vara en la tierra - ¿el sensei Moriya es tu papá?

-no, mis padres murieron.

de nuevo hubo unos segundos de silencio.

-lo lamento - respondió ella en voz baja -debes extrañarlos.

El pelirrojo solo bajo la mirada.

-¿que hay de ti?, ¿extrañas a tus padres?

-no, no puedo extrañar a quien nunca he conocido - respondió de manera ordinaria.

Por la noche el Sensei Moriya volvió a hablar con la pequeña para darle algunas indicaciones.

-espero que ahora estés atenta a todas las reglas de la casa, nosotros no educamos a las señoritas aquí, no obstante por ser tu, hemos hecho una excepción, no hagas que me arrepienta.

-si, Sensei - hizo una reverencia.

-bien, ahora entra al dormitorio y prepara tu futon, en el armario hay suficientes para todos.

Antes de ingresar a la alcoba, Iori noto que en la parte de afuera, sobre uno de los charcos había un gran bulto de tela, cuando fue a examinar se dio cuenta que era uno de los futones de la alcoba común de los discípulos, una vez adentro vio que la niña estaba sentada en un costado con los brazos cruzados sobre las rodillas, tenia los ojos cerrados y estaba tranquila.

Los chicos habían tomado el ultimo futon y lo arrojaron al lodo para que ella no pudiera usarlo.

-¿que haces?, ¿dormirás en el piso?

Ella no le respondió ni lo miro.

-dile al maestro, o no se detendrán.

Ella sacudió la cabeza.

-no puedo hacer eso, aquí tengo un techo y comida, me guste o no esta es mi casa ahora y me agraden o no, ellos son mis compañeros.

Iori la observo unos segundos mas en silencio y se dio la media vuelta para acostarse en su futon.

Con las luces apagadas y las palabras de la pequeña en la cabeza se percato que la niña no se había quejado ni una sola vez.

-o es una persona leal o una niña muy estupida - medito y después volvió a mirarla, Kaoru ya estaba durmiendo sobre el tatami, entonces, el joven Yagami arrugo el entrecejo y se levanto de golpe, la tomo del brazo y la alzo.

-¿que pasa? - le pregunto la niña con sus ojitos entrecerrados de sueño.

La llevo hasta su futon y ahí la acomodo.

-si te enfermas serás una molestia, no puedes dormir en el piso desnudo.

La lluvia no cesaba por sobre la ciudad de Osaka, Iori estaba mirando una especie de impreso sentado en la mesa, pero realmente arrojaba los ojos hasta la ventana, contemplando a la chica, vistiendo una de sus camisas después de un baño caliente, ella estaba de pie mirando la lluvia atreves del cristal, no se daba cuenta que Yagami miraba con detalle.

-¿desde cuando mi ropa le queda de esa manera? - se preguntaba a si mismo, mientras la recorría con los ojos.

-el no me ha hecho ninguna pregunta sobre lo que sucedió, ¿estará siendo considerado? - cavilaba mientras seguía la corriente del agua sobre los cristales.

-Estoy seguro que ella no se ha recuperado completo, lo mejor será no agobiarla con cuestionamientos - medito el pelirrojo.

-no para de llover - dijo ella en voz baja.

-¿piensas quedarte ahí parada todo el día?

-no… realmente tenia cosas que hacer hoy.

-déjame adivinar, irías a ver a los Kusanagi, o mas bien a Kyo Kusanagi.

Ella lo miro molesta con los ojos entrecerrados.

-sabes una cosa, yo pensé lo mismo de ti, creí que saldrías corriendo como un lunático sin importarte la lluvia para ir a enfrentarlo.

Iori le devolvió la vista con una expresión de irritabilidad.

-ese imbecil debe estar recuperando sus fuerzas, para ese entonces lo enfrentare.

-te haz vuelto mas prudente - dijo la chica y se dirigió a la parte de la "cocina" -y no, no pensaba verlos, mi vida no gira alrededor de ellos como tu lo piensas.

Kaoru coloco una taza de café sobre la mesa, la había preparado para Yagami mientras ella se calentó algo de leche.

-yo no te pedí esto.

-de nada - respondió la chica y se sentó en la cama para jugar el videojuego prestado.

-aunque ha crecido y cambiado en muchas cosas, su manera de ser aun es la misma - pensó Iori dandole un sorbo al café -le quedo bien…

Aquella noche en la cual el joven Iori fue sustituto en la banda por primera vez había logrado impresionar a los demás miembros.

-oye chico, ¿cuantos años dijiste que tenias? -le pregunto el vocalista y guitarrista

-catorce.

El integrante se llevo un cigarrillo a la boca antes de continuar hablando con Yagami.

-honestamente estamos buscando a alguien como tu, parece que tienes talento natural, aunque tu edad no es la suficiente…

-pero Oda, el chico es bastante alto, podría pasar por uno de dieciocho - argumento otro miembro de la banda.

-mmm… quizas funcione - medito el músico rascándose despreocupadamente la cabellera por detrás -¿cantas?

-puedo intentarlo.

-bien, estaremos ensayando todas las tardes, si te acoplas, estas adentro, aunque… - encendio el cigarrillo - Tu hermanita no puede estar aquí, es demasiado pequeña.

Iori giro la vista a Kaoru que estaba ayudando al señor Tamaki a subir las sillas mientras cerraban.

-si las autoridades la ven Tamaki-san se metería en problemas y lo clausurarían, así que, enviala a casa.

Yagami seguía contemplando a la niña mientras escuchaba las palabras de los otros.

-olvídenlo, eso no será posible - respondió colocando el estuche al hombro.

El chico se reunió con la pequeña, tomándola de la mano se dirigió a la salida y fueron a la estación del metro nuevamente para pasar la noche ahí.

-¡sabia que esto era una mala idea, tenemos un poco de dinero, más no lo suficiente! - exclamo molesto y arrojando con fuerza la lata de lo que acababa de consumir.

Kaoru estaba callada y con la mirada baja, el joven se dio cuenta de su expresión y pensó que la había hecho sentir mal, sin embargo aun estaba cabreado, por lo tanto solo se sentó junto a ella.

-¡di algo!- le exigió a la niña.

-déjame aquí… -comento en voz baja. -yo puedo quedarme en la estación mientras tu estas con ellos.

-¡¿de que hablas?!- la observo consternado.

-escuche lo que te dijeron, y se que te negaste por que no puedo entrar a ese lugar, por eso me quedare aquí en la estación, hasta que tu termines de tocar.

El la continuo mirando perplejo.

-¡estas loca!, ¡no podría dejarte sola en este lugar, eres muy tonta!, tenemos solo unos días en Tokio, la ciudad es enorme y aunque digas que no te moverás, algún imbecil podría intentar hacer algo estupido!

Ella volvió a guardar silencio al notarlo alterado.

Pasaron varias horas así, sin hablarse uno al otro. Iori abrió los ojos al escuchar el ruido de la gente que ya estaba caminando por los pasillos de la estación, era de día, pero Kaoru no estaba a su lado, de inmediato, un sudor frio lo comenzó a recorrer al no poder localizarla con la mirada, incluso sus cosas no estaban.

-¡¿a acaso ella?!… -pensó, y dirigió sus ojos hasta las vías del tren creyendo que se había marchado -no, aun debe estar por aquí.

Corrio por toda la estación pero no la hallo; sin otra alternativa subió hasta las calles, evitaba llamarla para no atraer la atención de la agente, sin embargo en su rostro solo había preocupación detrás de una expresión de enfado, aunque sabia que ella era fuerte, no dejaba de verla como una pequeña.

-¡¿donde podría estar?!, ¡ella no conoce a nadie aquí!….- decía para si mismo.

-¡Iori! - grito Kaoru por detrás de él

El se giro y la vio que venia corriendo a su encuentro.

-¡Kaoru!, ¡¿donde rayos estabas?!

Pero como si no le importara que estuviera alterado lo tomo de la mano y lo jalo con fuerza.

-¡ven rápido!

Yagami la siguió pensando que alguien le había hecho algo. Cuando se dio cuenta estaban en el restaurante y se detuvo de golpe al ver el lugar.

-¿que hacemos aquí?

-¡anda vamos! - insisto Kaoru empujando hacia adentro.

El señor Tamaki estaba en el interior, con una cálida sonrisa dibujada en su boca.

-ya están los dos aquí, bien, entonces nos encaminamos - dijo el hombre

Iori estaba sumamente confundido.

-¿exactamente a donde?

-¡es una sorpresa! - respondió la pelirroja.

Sin hacer caso de los cuestionamientos de Iori continuo atrás del señor Tamaki y al otro no le quedo mas opción que seguirla.

-¡¿que esta planeando esta tonta?! - penso un tanto molesto.

Llegaron a un pequeño complejo de apartamentos cerca de la zona y ahí el señor Tamaki los condujo al interior de uno de los departamentos en el tercer piso.

-hay algunas cajas, pueden hacerlas a un lado, les traeré un futon para que puedan descansar, no es gran cosa, pero al menos no es la estación - dijo el hombre sonriendo.

-yo… no comprendo - hablo Iori aun confundido.

-Kaoru me contó que ustedes perdieron su hogar y que por el momento se estaban quedando en la estación del metro, y que si ella podía aguardar en la bodega mientras tu tocabas con Oda y los otros hasta que consiguieran un lugar donde quedarse, así que le propuse que podían usar este apartamento, mi hermana lo renta, sin embargo últimamente nadie lo ha querido tomar.

-pero yo, nosotros no tenemos para pagar la renta.

-no te preocupes por eso, solo da lo mejor de ti, para que pronto puedas ser un gran músico.

A Iori se le hizo un nudo en la garganta al ver la bondad del hombre, no obstante guiado por su orgullo volteo la cara para que no pudieran verlo.

-¡cuando Iori sea famoso le pagaremos! -dijo la niña

-¡si se hace famoso atraerá muchos clientes! - continuo el hombre.

-gracias…. - Murmuro Iori con esfuerzo - por esto…

El hombre palmeo el hombro de Iori.

-no hay nada que agradecer.

Una vez que el señor Tamaki se fue, Kaoru comenzó a ordenar el lugar, pero antes de levantar la primera caja Iori la jalo de inmediato y la abrazo por detrás.

-¡estupida!, ¡debería estar furioso contigo!, ¡contaste nuestro secreto!, y ¡desapareciste de la nada!, ¡yo!… -la voz del chico Yagami se quebró por un instante y lentamente se dejo caer al suelo con todo y la niña aun en brazos -creí que te habías ido, que alguien te había hecho algo malo… en lugar de eso fuiste a pedir ayuda aun cuando yo…

-se que tu nunca ibas a pedir ayuda a nadie, y probablemente te hubiera apoyado en ese aspecto, sin embargo ayer estabas tan preocupado… no es necesario que tu tengas toda la carga, estamos juntos en esto - respondió la chica en voz baja.

-¿piensas que estaba preocupado apesar de que te grite?

-es exactamente la razón por la cual gritaste.

-siempre ve a través de mi… - pensó el chico.

Iori apoyo su rostro sobre el hombro de la niña, la abrazo con fuerza y por un rato se mantuvo así, sin decir nada.

-De acuerdo, iré al ensayo, probablemente no regrese hasta la noche, así que quédate aquí, usa el dinero que te di para comprar algo de comer, solo no te alejes mucho - le indico a la niña horas después.

Antes de cruzar la puerta del lugar ella lo tomo del brazo y lo jalo hacia abajo, y apoyándose en la punta de sus pies Kaoru le dio un beso en la mejilla.

El se enderezo y la miro sorprendido, no sabia como reaccionar.

-por, ¿por que?…

-para que nunca te vayas - le respondió la pelirroja con una pequeña sonrisa.

Cuando Iori sintió que se iba a ruborizar se dio la media vuelta

-¡no digas tonterías! - contesto irritado, cerrando la puerta de golpe.

-¡Nooo!, ¡he vuelto a perder! - exclamo Kaoru crispada mientras aun sostenía el gameboy en sus manos.

-¡deja de ser tan escandalosa!

-¡me siento frustrada!, ¡esto es muy difícil!

-esas cosas solo te van atrofiar el cerebro.

-¡claro que no! - La pelirroja dejo aun lado el juego y se hecho de espaldas a la cama.

El departamento lucia mas oscuro debido al cielo que aun permanecía cubierto de nubes grises. Iori se puso de pie y tomo algo que tenia en el único estante del lugar, después se dirigió a la cama y con su enorme cuerpo empujo a la chica a manera de arrinconarla.

-hazte a un lado.

Ella se deslizo para bajarse del colchón pero el estaba atravesado.

-¡quitate, si no no puedo bajarme!

-dije que te hicieras a un lado, no que te bajaras - Iori se termino por acomodar en la cama y se coloco los audífonos para escuchar música.

Kaoru se quedo agazapada en un rincón de la cama.

-se te van a entumir las piernas - le dijo el otro

-¡¿y que quieres que haga?!, ¡ocupas casi todo el espacio!

Cerro los ojos e ignoro a la chica.

-Idiota… - pensó ella mientras volteaba la cara.

La lluvia aun se escuchaba recio afuera del lugar, eso y el sonido que provenía de los audífonos era lo único que percibía.

-eso suena como… -Ella reconoció la canción y se acerco al oido de Iori para escuchar, era una de sus favoritas.

Sin que la otra se diera cuenta él abrió uno de sus ojos y la vio cerca, entonces la jalo aun mas, de modo que su oido quedo pegado al de el, compartiendo el audífono.

Era la mejor sensación del mundo para la joven Yagami, estar a su lado, solos, escuchando música, por un momento se olvido de todo lo que los rodeaba y se fue relajando.

-Maestro, ¿por que han traído a Kaoru a este lugar? - pregunto Iori al sensei Moriya un par de días después.

-para entrenar - respondió el hombre mientras se mantenía detrás de su escritorio redactando algo.

-creí que a las mujeres Yagami se les preparaba en la residencia.

-y es así, pero Kaoru es un tipo de pariente lejano, y su entrenamiento es un acuerdo que se hizo hace algún tiempo.

Iori escucho a su maestro mientras contemplaba a la distancia a la pequeña sentada bajo la sombra de los arboles.

-¿es verdad que la anciana no la quiere aquí?

El maestro hizo una pausa antes de responder

-ella considera que no es una Yagami pura.

Después de abandonar el salón del sensei se dirgio hacia el jardín, ahí, la pequeña contemplaba una mariposa que se poso cerca de los arbustos, a Iori le parecía como si la niña fuera un gato, sobre todo por sus gestos de curiosidad y sus ojos. Se descubrió dibujando una diminuta sonrisa mientras la contemplaba, al darse cuenta cubrió su boca con la mano para que nadie lo viera. La mariposa desplegó sus alas y se elevo para apartarse del lugar en el que estaba, Kaoru aun la seguía, pero a media distancia el hermoso insecto fue apresado por las manos de Hayato que iba con los otros chicos, quienes terminaron aplastando a la mariposa, solo para que la otra dejara de verlo; ni siquiera le dijeron nada, solo se dieron la media vuelta riéndose, inmediatamente el rostro de la niña cambio, su expresión se hizo seria nuevamente, avanzo hasta donde estaban los restos de la mariposa y los recogió

El heredero Yasakani se acerco a ella.

-¿por que no los golpeaste como en el comedor?

-eso no la va a revivir - dijo en voz baja y después avanzo hacia la casa -ademas, estoy tratando de cumplir la promesa al sensei Moriya.

Mientras la veía alejarse cabizbaja por la pena de la muerte del animalito, comenzó a apretar los puños.

Como un toro salvaje el pequeño Iori recorrió los pasillos de la casa, hasta que llego al comedor, ahí fue directo hasta Hayato y los otros, tomo al primero de manera violenta por el cuello de la ropa y lo llevo contra la pared aporreando y elevando por encima del suelo.

-¡vuelves tu o cualquier otro a hacer una estupidez como esa y tendrán el mismo destino que ese insecto! - No fue necesario para él gritar, el tono de su voz era mas que aterrador y su mirada parecía reflejar las llamas púrpura de su interior -¡¿quedo claro?!

El otro chico estaba helado y paralizado por el intimidante Iori de tan solo diez años.

-s, si… - logro articular en respuesta.

Al oírlo lo dejo caer y se retiro del lugar.

Para la noche, por fin la pequeña pudo extender su propio Futon, parecía feliz y conforme con solo saber que podría descansar sin causarle problemas a Iori y tampoco estaría en el piso.

En el transcurso de la noche el heredero comenzó a tener una pesadilla, daba vueltas por todas las cobijas, su semblante se miraba perturbado, entre todo lo que repetía llamaba a su papá atreves de sus sueños. De repente sintió un calor sobre su rostro, poco a poco fue regresando a la realidad y abrió los ojos, lo primero que vio fue el rostro de la niña.

-¿estas bien? - le susurro Kaoru.

El no supo que responder, no quería hablar sobre la pesadilla; ella le sonrío y comenzó a acariciar su frente y mejilla.

-¿que haces?

La pequeña pelirroja tampoco le respondió solo continuo haciendolo mientras seguía sonriéndole, lo estaba consolando con el calor de sus manos.

-¿te sientes mejor?

El afirmo con la cabeza, un tanto avergonzado pero irritado y con el entrecejo arrugado.

Una vez que estuvo tranquilo ella se dio la vuelta y regreso a su futon, paso otro poco de la noche y en lo que ella trataba de conciliar de nuevo el sueño se giro para acomodarse, fue entonces que descubrió a Iori a su lado, durmiendo profundamente.

Después de esa noche, ella no volvió a extender su futon, compartir el mismo con él se hizo una rutina y así fue hasta que el cumplio los doce.

La música se había detenido, al igual que la lluvia, ya era de noche, ambos se habían quedado dormidos.

El ahora hombre, Iori, abrió los ojos y contemplo por un largo rato el rostro de Kaoru dormida junto a él, justo como en aquel tiempo, cuando eran solo unos niños cuidándose uno al otro.

-desde que la conocí, siempre he dormido con paz a su lado, su esencia me relaja… - pensó mientras la miraba con el semblante serio - no importa el lugar, no importa el clima… a esta distancia todo lo demás parece ser trivial…

La luz de la luna iluminaba una porción del lugar, permitiéndole seguir viendo el rostro de la chica.

-¿que sucederá cuando aquella profecía se haga realidad?… ¿seguirás siendo tú? - decía en sus adentros - y yo, ¿realmente podré protegerte?… eres la única razón que me mantiene cuerdo, que me mantiene vivo… y no puedo decírtelo, por que si lo hago tu nunca te iras… he estado a punto de lastimarte en dos ocasiones, deberías dejarme, por tu bien…

Iori recordó el momento en la cual Kaoru le había pedido que se tomaran una foto en las cabinas, y las palabras que ella dijo en aquel entonces:

-"si desaparezco un día ¿cómo me vas a recordar?!"

El aire se le corto un segundo

-no quiero… no quiero perder esto, perdona que sea tan egoísta…

Iori acerco su rostro aun mas, con mucha cautela, lo mas despacio posible hasta la mejilla de la chica, pero se detuvo y giro la cabeza, presionando ligeramente sus labios con los de ella, de manera en que no la despertara.

-para que nunca te vayas… - le susurro.