Vi como aquel ser de ropas oscuras al estilo griego, con un fuego desprendiendo de cierta parte de su cuerpo, un fuego azul del infierno o quizás del inframundo y ojos tan oscuros como la misma oscuridad, se acercaba al cuerpo de aquel humano ya sin vida.

Sinceramente pensé que sería la misma Muerte quién vendría por su alma, pero veo que me equivoqué, que delirio. Aunque eso sólo significaba que él era el más cercano para encargarse de llevarse el alma de ése chico. Nadie mas podía ver a ése ser tan oscuro, apesar de pasar justamente enfrente de esos otros dos, sólo yo podía notar su presencia.

Me oculte de él, y no era que le tuviera miedo, más bien era por que lo considero muy irritante. Y no sabía si él se percató de mi presencia, esperaba y no. Por que se pegaría a mí como un chicle o algo muchísimo peor.

No fue mucho tiempo en verdad, Hades se alejó ya con el alma lista. Ahora sólo quedaba aquel cuerpo que poco a poco se iba pudriendo.

Bill seguía con aquel beso un tanto forzado, notando que su Dipper no le correspondía como él quería y sólo tenía la mirada perdida. Dolido era la palabra correcta. Cipher suspiró decepcionado.

Miró de reojo el cuerpo muerto de su hermano y decidió mejor guardarlo u ocultarlo en el sótano hasta que el olor logrará escaparse de la pequeña y oscura habitación.

Miró ahora a su Pino, incrédulo. Sin decir más, cargo el cuerpo de su antes hermano hasta el sótano sin tener mucho cuidado. Luego se encargaría de limpiar la sangre derramada, por lo menos la sangre es más fácil de limpiar.

Dipper busco entre unos cajones cerca de ahí, sin dejar aquella mirada desolada y de miedo. Encontró lo que buscaba. Se volvió a sentar en el sofá.

Los tres boletos de aquel show de magia. En realidad faltaba cinco días para el espectáculo y tres días que se cumpliría, un mes entero alejado de su familia.

—Ya no necesitaremos uno. — su respiración caliente y su voz repentina por detrás de él lo asustaron un poco.

Era Bill quien ya había terminado de ocultar el cuerpo de su gemelo. Tenía las manos sucias de ése líquido carmín.

El rubio tomó uno de los tres boletos y lo tiró al suelo, a un metro lejos de ellos. Sin tomarle importancia.

Dipper decayó más. Sintió un beso por su cuello. Los brazos del rubio rodeándolo.

—Después del show de magia, nos iremos de éste lugar. Suficiente tiempo para que el cuerpo podrido de mi hermano no a peste todo el lugar además que me desharé de él. — comentó despreocupado repartiendo más besos por el cuello y mejillas de su amado castaño.

—... ¿Dónde iremos? — preguntó con cierta esperanza e ilusión en sus ojos después de haberlo pensado un poco. Increíblemente su voz no había salido tan temblorosa como se imaginó.

—Pensé en visitar a mis suegros y cuñada, explicarles que te encontramos y el secuestrador huyó y mató por desgracia a mi hermano. Después vendrás conmigo, vivirás conmigo. Muy bonito. ¿No? — explicó con una sonrisa afectuosa y cariñosa en lo último dicho.

Bill tenía pensando en mandar a su hermano a un funeraria cualquiera, explicando la razón de su muerte pero que él no tuvo nada que ver. El problema sería cuando su hermano mayor, Phill exigiera respuestas más profundas. Pero eso ya luego lo vería.

Dipper seguía sin decir nada. Miró de reojo aquel boleto que Bill había tirado. Para regresar su mirada a los que tenía en sus manos. Cipher le depósito otro beso cerca de sus labios antes de retirarse.

—Me iré a lavar, quiero que vayas a nuestro cuarto. Necesitó eliminar cualquier esencia de Will de tu cuerpo.

—Pero- trató de decir con la voz ciertamente decaída, pero fue interrumpido.

—¿O prefieres que yo vaya por ti? Cariño~ — sonó meloso pero amenazante. Haciendo temblar el pequeño cuerpo del castaño quien ya se esperaba lo que sucedería. Tragó en seco, Pines sabía que era inevitable.

—Iré yo...

—Me alegro pino. — sonrió para retirarse de la sala e ir a darse un baño.

Dipper se quedó solo en el sofá. Pensando en todo lo ocurrido. Odiaba y detestaba a Bill. Y apesar de ése sentimiento de profundo rencor, sabía que no podía hacer nada al respecto. Y sin más derramó lágrimas de dolor y decepción. Siendo débil.

Oh, pero ¿para que estoy yo?

-"¿Qué hago ahora?"- se preguntaba en su cabeza. Bill apenas entraba al baño para lavarse y esas cosas.

Sonreí.

-"Escapa. Tienes que escapar. Bill ésta loco, en cualquier momento si haces aunque sea un pequeño error podría golpearte."- le dije con impotencia y claridad.

La reacción del Pines me resultó divertida. Me escuchó tan perfectamente. Tenía un poco de miedo y curiosidad. Preguntándose de donde escuchó ésa voz, mi voz.

Ahora él pensaba que ya estaba delirando, que ya se había vuelto tan loco como para escuchar voces en su cabeza. Que era un esquizofrenico. Pobre chico.

-"¿Es una broma? Ahora si ya estoy loco... Además es imposible escapar. No tengo alguna llave para salir, Bill me tendrá más vigilado y no hay tiempo. No sé me ocurre nada, ningún plan para poder escapar."-

-"Yo te puedo ayudar. Sólo escúchame y te aseguro que podrás salir y estar lejos de Bill. Y todavía no estás loco."-

-"¿Y cómo se que no estoy imaginando todo? ¿Quién o Qué eres?"

-"Soy... Dovsterycity"-

-"¿Qué? ¿Dovsterycity? Un extraño nombre. Dios, incluso estoy tan loco por imaginar nombres tan extraños a las voces de mi cabeza. "-

-"Soy un ser que quiere ayudarte. Dovsterycity es el nombre del estado donde te encuentras. Puedes llamarme así. Pero tienes que confiar en mí cuando te digo que te puedo sacar de aquí. "-

-"Mejor te llamo Juanito, si eres un ser imaginario de mi cabeza por lo menos debes tener un nombre muy fácil que recordar. "- sonrió divertido. Aunque a mí no me parecía para nada divertido, tampoco era como si le diera mucha importancia. El chico puede llamarme como quiera, no es como si aquello afectará algo.

-"Ah, como quieras. El caso es que con mi ayuda, podrás salir de aquí. Sólo tienes que hacer lo que yo te diga."-

-"¿Y por qué antes no me ayudaste a escapar? Desde un comienzo he querido salir de aquí. ¿Por qué es ahora que me hablas?-" pensó ciertamente dudoso.

-"Por qué... Es ahora cuando me doy cuenta que necesitas mas mi ayuda."- le respondí seguro y malicioso.

-"Dices que, después de que me violaran, dañarán parte mi cordura y ya hubiera un muerto es cuando crees ¿qué necesito más tu ayuda?, no pos, que gran ayuda"- hizo unas muecas incrédulo. Todavía no muy convencido.

Ya ni sé por qué ofrezco mi ayuda. Me dieron ganas de aventarle una chancla a Mason por tomarme a la ligera. Curiosamente está es la conversación más larga que he tenido con uno de ellos a través de la mente.

-"¿Todavía no crees que soy mucho más que una simple voz en tu cabeza?"-

-"Sí... La situación que estoy viviendo me ésta haciendo perder la cabeza"-

-"¿Quieres salir de aquí o no?"-

-"Saldré de aquí cuando Bill quiera llevarme con él. Sólo tengo que esperar..."-

-"Esperar a que el haga lo que quiera contigo después de sacarte de aquí. Sólo acepta mi ayuda, haz lo que te diga y podrás salir de las garras de ése Cipher."-

Hice que el "viento" provocará que aquel boleto que una vez estuvo en el suelo, se alzará. Levitara hasta las manos del Pines quién se sorprendió.

-"Ustedes tres estaban bien, pero Bill cometió la locura de asesinar a su hermano. Escapa, prepárate para el show y sé libre. Vamos."-

-"Ésta bien Juanito"- sonrió seguro.- "¿Y cómo se supone que saldré de aquí?"-

-"Todo a su momento Pines... Sólo espera un poco. Posiblemente tengas que escapar hasta mañana en la noche. Yo te avisaré y harás caso a mis indicaciones. ¿Entendido?"- le explique. Era tan fácil manipular a alguien como Dipper. Una persona que ha sido corrompida de una forma que no le queda de otra más que escuchar a la voz de su consiencia. Creyendo que puede ser una deidad o un ente paranormal que lo quiere ayudar.

Aunque de cierta forma soy un ente. Pero no me considero "paranormal".

Me dispuse a ver lo que pasaba después.

—Oh, debo ir al cuarto. Antes de que Bill termine. — se dijo así mismo mientras guardaba los tres boletos en un cajón cercano y que se le haría fácil recordar donde estaban.

Subió las escaleras, ignorando lo de hace unos momentos. No mostraba emoción alguna por creer saber que saldría de ahí. Se vía un tanto calmado. Hasta que entró al lugar y vio al Cipher.

Sólo tenía una toalla rodeando su cintura y por su cabello que escurría algunas gotas de agua apostaba que acaba de salir de darse una ducha.

—Vamos pino, te haré el amor. — le guiño el ojo coqueto para acercarse como una animal a su indefensa presa.

—Es que... No me he bañado, e-estoy sucio y un poco sudado. — respondió nervioso. Tratando de evitar lo que aquel loco estuviera por hacer.

—No me importa. Ven pequeño.

El rubio lo empujó por detrás para hacerlo caer en la recamara. Se posicionó encima del pequeño cuerpo y mirarlo con verdadera lujuria y deseo. El castaño sabía que ya no podía resistirse, que Bill no lo escucharía para que se detuviese. Sólo podía esperar que al menos no fuera tan duro con él. Sintió como los gruesos labios del más alto atacaban los suyos. Moviéndose desenfrenado y casi quedarse sin oxígeno en poco tiempo.

-"Tengo que a admitir... Que besa bastante bien..."- pensó acompañado de un rubor. Disfrutando aquel tacto.

Luego sus labios pararon a su cuello. Bill quería dejarle marcas muy visibles. Al Cipher le excitaba como el cuerpo del castaño se retorcía debajo suyo. Su mirada era un remolino en su propio cuerpo, sus ojos mirandolo con desborde. Y esos suaves labios recién humedecidos que le daban una sensación asombrosa. Y la cálida respiración del joven también le enloquecía, podía asegurar que sus mejillas eran un hermoso lienzo de color rojizo, encendidas como un fuego ardiente pero bello. Bill quería más...

Sonrió cínico al pensar que todo eso era suyo. Todo su cuerpo, sus sentimientos, sus labios, su alma era completamente suya. Que Dipper era sólo de él y jamás lo compartiría.

Ni tan lento ni tan rápido fue despojando cada prenda del castaño, a pesar de que su mirada delataba lo ansioso que se encontraba. Por parte del Pines, no se resistió. Sentía la penetrante mirada del de orbes dorados. Mirando a través de su ser, cada parte de su cuerpo.

La lengua del Cipher recorrió sus pezones, dando leves mordiscos y succionando como si quisiera absorber algún líquido que éstos podrían desprender. Su lengua recorrió hasta llegar a su ombligo, por su vientre y hasta su masculinidad.

Lamió su miembro con desesperación. El castaño se retorcía al sentir un calor eléctrico que recorría todo su cuerpo. Disfrutando la mamada que le estaba dando el rubio. No callaba ningún ruido. Gemidos sonoros salían de sus labios. Y eso era un detonante para Bill quien sonreía muy complacido al escuchar dichos gemidos y saber que era él quien los provocaba. Sólo él.

Volteo con velocidad el cuerpo del castaño, dejándolo boca abajo. Alzó su trasero y admiro aquel pequeño hoyo que insinuaba se encontraba estrecho. Se acercó aspirando su aroma y sin avisar, profundizó su lengua. Lamiéndo el interior del Pines que no evitó gritar por la sorpresa y el placer otorgado. Sabía que aunque le dijese al Cipher que se detuviera esté no haría caso.

Dipper quería sentir aquella lengua tan humedad más adentro. La lengua de Bill haciendo círculos en su interior. Le causaba un raro placer. Movió sus caderas en busca de más contacto. Más gemidos salieron de su boca pero en ésa ocasión más suaves. Soltó un quejido al ya no sentir la lengua del Cipher en su interior.

—Oh~ ¿Quieres más? — insinuó Bill burlón.

—Sí... — admitió avergonzado, un susurró que el viento se llevó pero el Cipher lo escuchó más que perfectamente.

—Dime, ¿Te gustó? ¿Cómo te sentiste? — dijo para relamerse los labios provocando al más bajo.

—Sé sintió bien... Rico... — murmuró ya excitado.

—Ésto te va a doler cariño, pero luego te sentirás en el mismo cielo.

Y con esa posición en cuatro, frotó un poco su pene contra la estrechidad del Pines quién ya se imaginaba lo que sucedería. Un temblor surco sus piernas. No era su primera vez pero, todavía sentía nervios y miedo cada vez que un intruso entraba. Cada vez que va a ser penetrado.

El pene de Bill erecto y palpitando. Ansioso por querer entrar en aquel lugar tan húmedo y cálido que lo rodeará en un estrecho manto, dándole la bienvenida gustoso.

Sin mas, Bill sujeto con fuerza las caderas de su Pino y metió su miembro en el ano del castaño sintiendo como esté se contraia por la acción. Empujó más hasta quedar muy profundo. Sintiendo el calor rodear su miembro. Gotas de sudor desprendían de ambos cuerpos.

Dipper movió sus caderas en busca de más contacto, un señal de que quería que Bill lo empezará a embestir. Y el rubio hizo caso a omiso, pero no fue lento y suave, fue preciso y brusco.

Sus testículos chocando con su entrada, su pene entrando y saliendo de forma brusca y rápida. La acción era dolorosa para el castaño pero no decía nada. Por que poco a poco el placer sería espectacular.

El pecho de Bill chocando con su espalda y su cabeza entre su cuello y hombro logrando visualizar alguno cabello rubios. Las penetraciones se hacían más rápidas y duras, placenteras. El castaño sentía de nuevo aquella sensación de que pronto sería partido. No negaba que la sensación era demasiado placentera. Un estímulo demasiado exquisito pero no podía dejar de pensar lo que Bill era capaz de hacer. No se fiaba de él pero en esos momentos el placer lo cegada por completo. Olvidando por completo que un psicópata le estaba haciendo lo que —en palabras dichas por el mismo Bill —, "El amor".

Bill detuvo las estocadas sorprendiendo al Pines quien se volteo por tan repentina acción con el ceño fruncido. Bill sonrió burlesco. Se puso frente a él, sentándose y la cara de Mason enfrente de su pene.

Frotó su miembro frente a los labios del menor quien ya se imaginaba lo que el otro quería y sin otra opción, abrió su boca que de inmediato se lleno por el miembro del rubio.

Dipper comenzó a dar lamidas desde los testículos hasta la glande, usando también sus manos para máximar el placer del contacto. Llendo más rápido y sintiendo como el pene del rubio le tocaba casi la campanilla. Moviendo sus caderas pues todavía sentía ése cosquilleo de calor en sus cuerpo. Bill se percataba de esos movimientos, sabía que su pino quería atención. Que su ano estaba bien lubricado y buscaba ser llenado por él.

—¿Sabe rico mi polla? — le preguntó en un tono de voz grueso y excitado. Resivió un asentimiento de cabeza por parte del otro.

Mientras Dipper le daba una mamada, guió su mano hasta la parte trasera del castaño. Metió tres dedos en aquella estrechidad y los movió como si lo estuviera embistiendo con su propia hombría.

Una corriente nueva de placer recorrió la espalda de Dipper, deseando más contacto con los dedos de Bill que, aunque no lo llenarán como el pene de esté, por lo menos le daban cierto placer que le gustaba. No paró la acción de seguir devorando aquel pedazo de carne salado y grueso en su boca. Mientras su estrechidad apretaba y humedecia los dedos del Cipher.

Así fue por un tiempo, hasta que Bill dejó de moverse en su interior y separó al castaño de su pene. Dipper sólo estaba confundido. Nunca sabía lo que podía pasar por la cabeza del Cipher.

Lo cargo hasta posicionarlo encima de su hombría y penetrar lo nuevamente provocando que ambos soltaran jadeos. Bill le dio una fuerte estocada y le miró de una manera haciéndole entender al otro que si quería más debía moverse. Pines entendió y se empezó a mover para penetrarse el mismo y sentir el pene del más grande moverse en su interior. Una enorme sacudida que envolvía a lo dos en el adicto placer. No sé si aquello era amor, pero sus caras reflejaban el placer desbordante y que pronto llegarían al clímax.

Bill estaba decidido a llenarlo de su sustancia, no le sería difícil pues amaba al castaño. Le fascinaba las sensaciones que le causaban al momento de tener sexo o hacer el amor. Estar dentro de él le llenaba de una inmensa satisfacción llevándolo al paraíso. Por lo que llenarlo no sería difícil, después de todo su pequeño castaño podía conseguir llevarlo a un lugar mucho mejor que el mismo paraíso.

Siguieron frotando sus cuerpos y el sudor no les molestaba en lo absoluto. Sus labios se habían unido en más de una ocasión, besos feroces y apasionales que cómo prueba de ello era el hilo de saliva que desprendían sus labios, unidos al otro. En los ojos de ambos se reflejaba el máximo deseo lujurioso y carnal. Soltando gemidos roncos o suaves pero muy comprometedores. Siguieron hasta llegar al mayor punto donde explotaron como volcán en erupción.

Bill soltando su semen en el interior de Dipper que, ya se había acostumbrado a la sustancia del mayor en su interior. Sentirla tan caliente, viscosa y en cantidades inigualables sólo le excitaba más. Y al rubio no le importó que su pecho haya sido manchado por el líquido blanco de su amado. Podía sentir la esencia de su Pino calientita y eso probaba que lo disfruto tanto como él.

Ya era de mañana alrededor de las seis, la mañana del treinta de octubre donde muchas cosas podrían pasar.

Dipper se encontraba aún dormido encima del pecho del rubio, su cabeza acurrucada debajo del cuello. Su cabellos castaños se removían por la respiración del rubio quién yacía aún dormido sin romper tan posesivo abrazo en su ángel.

Dipper siendo cuidadoso se puso de pie, y medio cojeando se acercó al baño para limpiarse. Recordar que sus caderas le cobraban la factura del día anterior.

Al terminar y arreglarse el moreno había despertado, ambos bajaron a desayunar. Unos panques con miel y mermelada acompañado de un jugo de naranja. Parecía que la paz por fin inundaba el lugar. Pero yo sabía que las cosas no seguirán así.

Al terminar el desayuno se fueron a la sala y prendieron el televisor para pasar un rato tranquilos. Pines sentado en las piernas del Cipher. Parecían estar muy cómodos.

Y mientras pasaban los comerciales, una conversación fluyó.

—Sabes, antes me parecía lindo tener hijos. Sean adoptados o no...

—Pero somos hombres. — recordó Mason prestandole atención a Bill.

—Lo sé, me lo he pensado desde que Will murió. Y ahora creo que no necesitamos un bebé. — comentó muy natural.

—¿En serio? — dijo dudoso arqueando una ceja.

—Siento que me pondría celoso de que lo mimaras y le dieras más atención a él que a mí. Creo que estoy satisfecho con nuestra familia de dos. Sólo tú y yo. Nada más. — le sonrió cínico aferrando más el abrazo.

—Eres demasiado posesivo Bill. Eres de temer.

—¿Me tienes miedo, pino? — le preguntó con seriedad haciendo poner un poco nervioso al castaño que sólo se quedó en silencio.

-"NO"- le grité en su cabeza. Él me obedeció.

—No Bill. Sigamos viendo las noticias. — sonrió calmado y natural sin prestarle mucha atención al tema.

Bill también dejó de lado aquello y disfrutaron del programa en silencio.

"—Después de la explosión del avión del huelo 315, no se encontró al culpable de dicho accidente desde hace semanas. Los encargados del caso eran dos detectives, una estadounidense y otro japonés. Ambos se han unido al caso de la desaparición de Dipper Pines, un joven de veintidós que vivía una vida tranquila con su familia en California. Uno de los detectives que ha dicho que la víctima se encuentra en el estado de Dovsterycity. En otras noticias, casualmente en éste mismo lugar el dos de noviembre se presentará uno de los shows de magia más esperados en el estado. Para más información quedense con nostros. —" hablo la reportera.

Bill de inmediato cambio de canal dejándolo en los Simpson. Poniéndose pensativo. Ya no estaba seguro si ir a ése show.

La tarde pasó con tranquilidad. Mientras Dipper seguía viendo la televisión, Cipher había salido fuera de la cabaña por algo del trabajo.

A Mason se le veía un poco relajado, más bien entretenido con el programa televisivo.

-"¿No extrañas a tu familia?"- le pregunté. Él se tomó de sorpresa mi ausencia, más que la pregunta en sí. Se aseguró que Cipher no estuviera cerca por que pensaría que estaría loco al verse hablar "solo".

—Mucho... La extraño mucho.. — Me respondió con cierta nostalgia. En voz alta. Creía que prefería hablar como si hubiera una persona ahí que a través de la mente.

-"¿Y entonces estás listo para salir de aquí?"-

—¿Qué debo hacer?

Sonreí peligrosamente. Está noche las cosas se pondrían realmente interesantes y muy divertidas. Sería el momento decisivo. De que lado estaría Mason Pines. Él mismo escogería sí vivir por más tiempo o... Acabar con su vida antes del nuevo amanecer.

Fin de la décima parte.

Me salió un poco corto pero quedé satisfecho :")

No falta mucho para el desenlace de ésta historia.

:v

Si han llegado hasta aquí es por que les apareció completo el capítulo.