Le había explicado lo más detallada y claramente posible que debía hacer y cómo actuar.
Aunque él me cuestionó algunas cosas yo sólo le respondía con neutralidad que todo saldría bien.
Poco a poco cayó la tan esperada noche. El cielo de un azul oscuro que era iluminado por las brillantes estrellas y la luna que algunos aseguraban era de color plateada. El olor de la brisa me daba a entender que sería una noche sin lluvia o algo parecido.
Después de haber cenado y darse una baño, los dos jóvenes se recostaron en su recamara. Dipper le dio espacio entre sus piernas para que el rubio se acomodara y descansara su cabeza encima de su pecho. El moreno cargaba un bóxer de color negro con una camisa blanca de manga larga y botones que llegaba hasta la cintura. Mientras que Dipper cargaba un bóxer color blanco y una camisa roja que le llegaba hasta sus muslos. Mostrando sus piernas y parte de su trasero, algo que le gustaba al Cipher.
Pines acariciaba con suavidad los cabellos rubios y bonitos de Bill. Lacios y rebeldes. Desprendía un aroma adicto y fuerte. Muy varonil según el de orbes ámbar quien se estremecía por como el rubio acariciaba sus piernas en aquella posición.
No había algún ruido en la habitación más que el sonido sus respiraciones. Una idea pasó por la mente del Cipher. Parecía casi un bebé que quería leche de su mami.
Y el moreno bien sabía que entre él y Dipper, la mami sería el castaño. El antojo de probar otra vez esos dulces, suaves y tibios pezones de su amado era muy tentador. Casi tanto como los labios de esté. Según sus pensamientos, los botones carnales del Pines son de un color entre rozado o durazno. Más bien, como el color que tiene el pétalo de un árbol de cerezo en Japón.
Y aunque Bill pensaba que no saldría leche, la idea en sí le excitaba. Increíble que todavía no tuviera una erección. Decidió mejor seguir relajándose y dejar que las suaves y delicadas caricias en su cabeza que hacía su Pino, siguieran. Le calmaban y agradaban. Más el aroma que desprendía su castaño que solía ser a veces un enigma.
-¿Ya te he dicho cuánto te amo y adoro tanto? - preguntó a lo que resivió un acentimiento por parte del contrario con una leve sonrisa tímida y un leve rubor en ése bellísimo ángel de cabellos chocolates. - Pues te lo vuelvo a decir.
El silenció era cómodo. Sólo ellos dos en ése espacio que parecía eterno. Pero como siempre he dicho, nada dura para siempre.
Eran alrededor de las diez de la noche cuando Bill resivió una llamada de un conocido. Arruinado el hermoso y cómodo momento con su Pino. Después de contestar y terminar la llamada, hizo una mueca insatisfecha. A veces deseaba matar a todos para estar sólo con su amado castaño para que nada ni nadie les interrumpiera los momentos más valiosos e importantes para él.
Pero la realidad es cruda y cruel.
Se tomó un café bien cargado. Tenía que ponerse a trabajar, escribir un ensayo sobre un proyecto en especifico y aunque eso era para él muy fácil, le llevaría máximo una hora entera, revisando y corregiendo para que saliera perfecto. Por que los Cipher no hacían nada a medias o se conformaban, ellos eran perfectos.
Después de varios minutos, Dipper se acercó al rubio por detrás observando cómo seguía escribiendo algo en la lapto un tanto concentrado. Paso sus manos por los hombros del moreno haciéndole un relajante y satisfactorio masaje que Bill notó al instante y no dijo nada. Sólo sonrió y ánimo más para terminar el ensayo.
Adoraba a su Pino. Sería un perfecto esposo, la persona con quien compartiría toda su vida gustoso y el tiempo no sería ni un minimo de desperdecio a su lado. Siempre lo llevaría con él a donde sea. Tenía bien planeado su futuro.
Con sólo la presencia del Pines lo tranquilizó, cambiando el ambiente aburrido por uno mas... Cómodo.
-Te traeré un té de manzanilla. - le dijo Dipper al contrario quien sólo respondió con una claro sí mas una sonrisa grata.
El rubio observó como su castaño iba hasta la cocina meneando sus caderas. No evitó ruborizarse. A veces el impulso de querer morderlas hasta dejarlas rojizas y bien marcadas le removía en todo su cuerpo. Y no sabía si su ángel lo hacía a propósito o inocentemente.
Siguió dándole los últimos detalles al ensayo, agregando y revisando para que fuera totalmente perfecto. Y parecía que dentro de muy poco por fin terminaría. Sólo debía guardarlo, asegurarlo y enviarlo a la persona indicada.
Revisó la hora, casi las once inmedia de la noche. Era ciertamente tarde, pero más de una ocasión se había quedado incluso mucho más tarde.
El aroma del té de manzanilla recién hecho inundaba sus fosas nasales. En cuestión de segundos ya se encontraba su castaño a lado suyo con una taza amarilla que de ella salía humo. La dejó en la mesa a una distancia considerable del aparato electrónico. Un accidente no sería muy bueno en esos momentos.
Dipper se sentó a su lado mientras observaba al Cipher quien ya había terminado su trabajo y ahora le devolvía la mirada al Pines pero con más afecto y cariño.
-Espero que te guste.
-Hecho por tí, me fascinará. - dijo para sonreirle contento, tomar la taza entre sus manos y aspirar el humo de ésta.
Olía delicioso y apostaba que el sabor sería igual o mejor.
Sin mas tiempo que perder, le dio el primer sorbo al té sin percartarse de la mirada persistente y poco preocupada que le daba el castaño.
No era la primera vez que su pino le preparaba té, pero en ésa ocasión lo sintió un poco diferente. Quizás más dulce o... Más suave. Algo que le provocaba una inmensa tranquilidad y armonía.
No tuvo algún sospecha. Lo bebió todo.
Parecía que Dipper soltó un suspiro de alivio.
Pasaron algunos minutos hablando sobre cosas irrelevantes. Dipper empezó a beber mucho café sin razón aparente. En busca de mantenerse despierto.
Cinco minutos antes de la media noche, subieron a su habitación. Bill rodeó al menor de su cintura, bajo con lentitud hasta su muslo, estrujando su nalga con fuerza provocando un sonoro gemido por parte del más bajo. Lo rodeó para que se detuviesen y lo abrazó con fuerza. Inclinándose un poco por la estatura. Aspiró ése aroma que desprendía del menor. Pines por su parte sólo lo rodeó del cuello. Lo iba a extrañar.
Por la cabeza del Cipher llegó a pensar que el té de manzanilla tenía afrodisíaco. La idea en sí le excitaba, unas ganas de querer volver a poseer el cuerpo del más bajo le interesó.
Que estúpido es.
Pero... También algo mucho más potente pero sutil lo invadió.
El sueño.
Se acomodó en la cama. Dipper se acomodó a su lado, poniendo su cabeza por su pecho. El aroma de su ex niñero le era una fragancia que también lo ayudaba a dormir pacíficamente. Y sin más que decir, puesto ni pudo dar las buenas noches o algunas palabras pervertidas, puesto sus párpados ya los sentía pesados y sus ojos irritantes.
Quedó profundamente dormido en menos de un minuto donde había deseado que su amado ángel estuviera en sus sueños húmedos.
Dipper se paró, sin hacer ruido y con el corazón lleno de adrenalina. El deseo de volver hacer lo que la primera vez intento pero falló. Bajó a la cocina, en busca de más café y algo más.
Regresó a la habitación donde Bill no daba señales de haberse movido y parecía que jamás despertaría dentro de un muy buen rato.
-"Vaya, funcionó. El té de manzenilla funcionó. "- pensó para Si mismo observando al rubio descansar tranquilamente.
-"Te dije que con las sustancias adecuadas lo harían caer en un profundo sueño. Además el no sospechaba de tí. Es ahora cuando puedes escapar. "- le dije. Recordando vagamente como en la tarde mientras Bill estaba muy ocupado. Dipper había buscado por toda la casa líquidos o sustancias que le servirían.
Siguiendo mis indicaciones todo salió perfecto.
-"¿Cuánto crees que duerma?"-
-"Es apenas media noche, de hecho, el aguanto mucho las ganas de dormir incluso despues de haber bebido el té. Yo digo que mínimo a las seis ya estará despierto. Suficiente tiempo para que puedas escapar. ¿No lo crees?"-
-"Al fin... Puedo llevar algo de dinero que tiene en su cartera y me iré corriendo. También una linterna. Es de noche, la luna no me servirá de mucho."- pensó mientras se ponía ropa más adecuada.
Un pantalón de mezclilla un tanto ajustado y una abrigo negro encima de su camisa roja. Apostaba que la noche sería fría. También revisó entre los cajones y la cartera del rubio. Tomó tan sólo seis mil, aunque pudo a ver tomado mucho más. Los guardó en un bolsillo de su abrigo, todo ésto con prisa.
-"No olvides algo Mason."- le advertí antes de que se marchará lo cuál hizo un gesto confundido.
-"¿Qué?"-
-"Debes asesinar a Bill... Ésta podría ser tu única oportunidad."-
-"¿Asesinarlo?"- repitió. De hecho, en sus manos traía un arma de fuego. Digamos que Bill no las escondía lo suficientemente bien como para no verlas casi a simple vista sin mencionar que se confiaba mucho en que su pino no la usaría contra él. El castaño la tomó casi de manera inconsiente.
-"Consigues escaparte y estar lejos de él. Para cuando estés lejos de regreso a tu casa él ya se habrá despertado y al no encontrarte en la cabaña empezará a moverse."-
-"Lo denunciare. La justicia se encargará de él para cuando él apenas noté mi falta de ausencia en la cabaña"-
-"¿Acaso olvidas quien es él? Hay que admitirlo... Ser un Cipher es ventajoso para él. Puedes intentar meterlo preso pero él tiene billones de dinero. Puede sobornar y amenazar a mucha gente. Salir de prisión en sólo unos días le será fácil. Y quizás quiera vengarse contigo. Tal vez no te haga daño pero... Sí a tus seres queridos. Así cómo a Will. Piénsalo Pines. Es tu oportunidad para acabar con su vida"-.
-"Tienes razón... Pero no soy capaz de..."-
"-Puedes tirar el arma en un lago o mar donde nadie la encuentre y te culpe. Cuando regreses puedes decir que le pusiste a dormir pero que no lo mataste. Así podrás vivir en paz y felicidad. Sólo déjate llevar por el instinto. Recuerda ésas veces en que abuso de tí... Siendo tan egoísta y posesivo. Vamos Mason, sólo una apuñalada y ya. Nadie más que tú y yo lo sabremos. Él asesino a su propio hermano..."- le explique persuasivo.
Su mirada se volvío un poco sombría y decidida. Recordando todo el daño hecho por el rubio. La adrenalina y el deseo de venganza recorría cada parte de su célula. Pero a la vez se ponía indeciso. El arma de fuego que cargaba en manos temblaba, estaba nervioso y asustado por lo que podía llegar a hacer.
-"Es cierto... Él es una mala persona..."- pensó afirmando más el agarre de la pistola. Sus ojos eran una mezcla del éxtasis.
-"¡Hazlo!"- le seguí insistiendo ya harto de la tardanza. No entendía, estaba muy seguro que dentro del Pines yacía un enorme rencor por todo lo sufrido. ¿Por qué tardaba tanto en disparar le? Le estoy dando una prestigiosa oportunidad pero la ésta desaprovechando.
Me sorprendió al ver como tiraba el arma y sus ojos se humedecian un poco. Cómo en su mirada se reflejaba un profundo arrepentimiento.
-N-No puedo... Yo... Apesar de t-todo lo amo... Es posesivo y demente pero... También es muy tierno y detallista. Me hace sentir especial y amado... Me hace sentir placer... ¡No seré como él!, no derramarre sangre aunque no sea inocente. - Habló entre lágrimas que rápidamente trataba de secarse. Se mordió el labio inferior con un sin fin de emociones que no entendía.
¿Es en serio Pines? ¿Sólo por creer que lo amas es excusa para no asesinarlo? Que absurdo.
-"Pero él te ha hecho mucho daño. Debes cambiar Mason."- le seguía insistiendo pero con más seriedad y un control superior. Sin embargo, él parecía no querer ceder.
-Aún así... Él siempre ha sido mi adorado y preciado niño. Yo no... No quería darñarle de esta manera. ¡Perdón!, pero... No puedo asesinarlo. No quiero... - dijo con mucha tristeza y melancolía en todo. Sus ojos, sus palabras, sus sentimientos en esos momentos.
No podía creer que en verdad, a pesar de todo lo siguiera queriendo de esa manera.
Suponía que siempre será así.
Dipper se acercó para depositarle un beso en sus labios. Un largo y húmedo beso. Quizás el último de ambos.
-"¿Ahora Qué?"-
-"Sal de la casa. Abrí la puerta por tí al igual que la reja que cubre la cabaña. Lo único que debes hacer es correr Mason."- le dije muy neutral.
Él sólo asintió.
Mientras bajaba las escaleras me atreví a preguntarle algo.
-"No entiendo. Si tanto dices amarlo... ¿Por qué aún así huyes?"-
-"Por qué el amor que yo le tengo o él me tiene no es sano. Sí, siento mucho rencor y miedo hacía él... Pero también lo quiero demasiado como para asesinar lo. "- me respondió seguro. Decidí ya no hablar más.
Mason abrió la puerta que ya no tenía ningún seguro. La sensación del aire fresco recorrer su cuerpo lo dejó perplejo.
Sin más salió con prisa y el corazón explotando por la emoción de salir. De llegar mucho más lejos que la última vez.
Llegó hasta la reja, la abrió y salio de aquel terreno donde estuvo encerrado. Traía puesto en su muñeca un reloj digital para poder saber la hora.
Con ayuda de la linterna alumbró el camino, viendo algunas rocas, tierra y algo de pasto. Más al fondo algunos árboles y pinos altos.
-¿A dónde debo ir? - preguntó al viento, esperando que yo le respondiera.
Hubo un silencio, y cuándo el creyó que no iba a recibir respuesta alguna, al fin volví hablar.
-"Sólo sigue la..."-
-¿A quién? - preguntó curioso y sin saber exactamente a donde ver. La brisa movía sus cabellos castaños dejando ver mejor su osa mayor.
-"Sigue al ave."- le indiqué.
No dudo y siguió al ave más cercana que encontró. Y por lo tanto, la única que se hallaba ahí.
Guiandolo a lo más profundo del bosque, encontrando un sendero en especial.
-"Escucha Mason, alguien vendrá por tí. Tendrás que esperar un poco cuando llegues a la carretera. Yo ya hice lo mío."-
-"¿Quién vendrá por mí?"-
-"Una persona que posiblemente no conozcas. Pero el puede llevarte al lugar dónde quieras ir. A un aeropuerto o con la policía del estado. Yo ya debo irme."-
-Gracias por todo Juanito. Hasta luego.
Siguió corriendo teniendo cuidado. Me fui alejando para que me perdiera de vista, pero él ya había visto a lo lejos una carretera.
Se estaba acercando.
Alcanzó a ver una señal. Estando mucho más cerca se dio cuenta que aquella señal era de color a amarilla y con letras negras que decía: "Residencia Privada C." Y abajo de las palabras una señal que guiaba exactamente al escondido cendero donde llevaba justo a la cabaña.
Según su reloj apenas eran las doce inmedia, se le podría considerar que ya era treinta uno de octubre.
Se puso a esperar algunos minutos, dudando si seguir esperando pues le era poco probable que alguien pasase a esas horas de la noche.
Escuchó el sonido de una motocicleta, alcanzó a ver una a unos metros y que se acercaba con velocidad. Se esperanzo, sin embargo el trasnporte paso de largo. Habían dos personas en la motocicleta, una pareja con formada por un hombre y una mujer que quizás sólo quería pasear a esas horas de la noche en una carretera cualquiera cerca del bosque en el que muchos no entran y no es precisamente por miedo.
La pareja, en especial la mujer alcanzó a ver apenas al Pines. Le parecía curioso que un chico estuviera solo con sólo una linterna en la casi completa oscuridad y fría noche aunque llevará puesto un gran abrigo negro, cosa que ni siquiera era suyo, era de Bill y por eso le quedaba algo grande. Apegado a aquella señal. Pero no le tomó mucha importancia. Después de todo, pensaba que tan sólo era un simple castaño que se perdió o algo parecido. Quizás si la pareja se hubiera detenido e inspeccionado con más detalla al castaño se hubieran percatado de que era aquel chico desaparecido, el que muchos pensaban fue secuestrado. Y que necesitaba ayuda urgentemente.
Dipper se quedó esperando un poco más de tiempo. La idea de querer caminar en la dirección donde fuera la pareja era tentadora. No sólo se sentía solo, temía por su seguridad y no llegar algún lado. Pero al menos, al fin respiraba aire fresco.
Ya era hora de la aparición. El momento de guiar a osa mayor a su libertad.
Dipper había pasado ya veinte minutos parado sin moverse. Sólo flexionar las piernas un poco y girar su cabeza de un lado al otro asegurándose de no encontrar al rubio a lo lejos. Lo pude ver desde las distancia donde estoy lo cual eran casi ochocientos metros. Pero mi vista era demasiada avanzada como para verlo desde muy lejos.
Decidí cambiar. Ser algo más.
Veía completa oscuridad. Podrían ser mis lentes o mis ojos. Que me impedían ver con precisión ciertas cosas. Puesto en ése cuerpo mi vista no era muy buena que digamos, pero mis otros sentidos eran todo lo contrario.
Un plano espiritual o astral. Como le dicen los seres humanos. Puedo estar en ése cuerpo que ve oscuridad. Pero a la vez, puedo ser omnipotente y ver perfectamente todo a mi alrededor. Además mis millones de años en experiencia puedo suponer como ha de actuar el adversario o el contrario en ciertas situaciones, y ésa no era un excepción.
Me encontraba conduciendo una camioneta. De esas viejas y feas. Un poco gastada su pintura pero en perfectas condiciones como el auto de carreras de un profesional.
Seguía conduciendo hasta ver al Pines demasiado cerca. Me detuve. Como un taxi al tener un pasajero.
Él castaño reaccionó sorprendido. Pero no dijo nada, su cuerpo temblaba y no creo que haya sido por el frío.
-Joven, es una noche muy fría y peligrosa. ¿Qué hace usted aquí tan solo y desprotegido? Cualquier psicópata podría aparecer. - le hablé con una mirada amable y "preocupada". Un perfecto y humilde anciano que aparentaba entre sesenta y setenta años. Saqué mi cabeza por la ventana para poder hablarle mejor.
Él no podía ver mis ojos, pues eran cubiertos por unos lentes oscuros y grandes. Pero el chico aseguraba que yo sonaba sincero.
Que fácil es engañar.
Cuando mencioné la palabra "psicopata", el pensó: "Acabo de escapar de uno"-
-A-Am... Y-Yo... - dijo nervioso e ilusionado. Yo me hice el desentendido. Él creía que yo sería su luz de esperanza en un camino de oscuridad.
-... Ah, ¿Quiere que lo lleve algún lado? - mi voz era gruesa por la edad, pero a la vez sonaba clara. Amable. La transmitía comprensivadad al castaño.
-¡Sí! ¡Por favor! - exclamó alegre y emocionado. Le indiqué con un gesto en mi cabeza que tomará asiento a mi lado. El asintió aún con esa sonrisa boba y la ilusión en sus ojos. Como un pequeño niño al que le dan helado. O como yo al comer chimichangas.
Después de que él se subió, seguí conduciendo. Ochenta kilómetros por hora. La carretera era iluminada por las luces delanteras de la camioneta. Apenas me concentraba en el camino. Nos íbamos alejando poco a poco de aquella señal donde indicaba la dirección a la residencia privada. Aquella cabaña en pocas palabras.
A Dipper lo noté entre inquieto y emocionado. Sin parar de agradecerme entre sus pensamientos. Eso me irritaba pero no tanto como Hades.
-Y diga... - empecé con un tono de voz natural y relajado. - ¿Dónde lo llevo?
Él pareció pensarlo por unos breves momentos.
-A la comisaría de policía más cercana por favor. - pidió con amabilidad.
-Por supuesto. Y si no es mucha molestia, ¿Qué hacía a estas horas y en ése lugar tan solitario? - le pregunté mientras conducía la camioneta y avanzábamos por la carretera.
-A-Am...Escapé de casa... Y me perdí. - medio mintió. De cierta forma sí escapó de "casa".
-Oh, pobre chico. No preguntaré más sobre eso, entiendo que sea personal.
-Sí, gracias. ¿Señor...?
-Puedes llamarme... Blind.
-¿Blind?, eso suena... Amistoso, un placer señor Blind, me llamo Dipper. - sonrió leve. Estando apresurado y cansado no se había dado cuenta del significado de mi nombre.
-Lo mismo digo. - respondí con naturalidad encogido de hombros.
-¿Usted se originó de aquí o vino de viaje?
-Viaje. Tengo conocidos aquí. - sonreí con malicia aunque él no se percató.
Después de todo, los Cipher y él son mis conocidos.
-¿De qué trabaja? - preguntó repentino, la pregunta me tomó un poco de sorpresa. Pero tampoco lo pensé mucho.
-Viajó por el el mundo. Soy explorador. Aunque he estado pensando en retirarme y tener un nuevo trabajo.
-¿De qué? - alguna día la curiosidad del chico le traería problema. Oh esperen... ¡Sí ya les trajo!
Desde el comienzo. Curiosidad por querer experimentar que se siente ser un niñero. Tanto por eso y la falta de dinero fue que acepto. Y ése trabajo sólo le trajo problemas. No, más bien... Esos niños. Donde al final salió encariñandose de ambos.
-Cómo un fotógrafo pero seria en un futuro próximo.
-Una pregunta, estamos en el estado de Dov... - empezó a decir, noté que no podía acordarse del nombre del lugar.
-Dovsterycity. Ajá.
-¿Cómo se llama el país?
-H.C Strengthland. Muy bonito ¿no?, no eres de aquí cierto. - dije sonriendo de forma tan natural.
-No... Usted puede ver bien con esos lentes oscuros. - más que una pregunta sonó como una afirmación. Incluso podía decir un poco preocupado.
No es normal que un "anciano" conduzca de muy noche con lentes oscuros.
-No me molestan... De hecho, me sirven para que nadie noté mis ojos. - le aclaré. Mi sonrisa se transformó en una más... Divertida.
Me quite mis lentes oscuros y los dejé cerca del parabrisas. No despeje mis manos del volante pero si mis ojos.
Lo miré. Mis ojos parecían mirar al vacío. Pero la dirección en la que se encontraba era precisamente donde se halló Mason.
-Usted es... Oh por Dios. - su reacción fue de total sorpresa. Me lo imaginaba.
Su cuerpo se tensó y la preocupación en su interior creció pero de manera distinta.
-Y Dígame, Mason Pines. - decidí cambiar de tema. Aunque no logré el mismo efecto en al ambiente.
-¿Cómo sabe mi verdero nombre? - preguntó espectante.
-Eso no importa. Bill debe seguir durmiendo ¿no?, vaya que lograste escapar pero, no por mucho. - dije para dar un giro completo a la camioneta.
-¿¡Qué hace!? ¿¡Por qué dio la vuelta!? - se exaltó aún más preocupado.
-Sabes, esperaba que asesinaras a Bill, así podrías seguir viviendo por más tiempo. Pero como veo que te acobardaste con el estúpida excusa de que lo amas y esas cursilerias, ha llegado tu fin. - aclaré. Mi tono de voz sonó un poco mas siniestra. Amenazadora.
-¿M-Mi fin? - soltó nervioso. Su estupefacción en ésa mirada era un completo deleite. Amaba ésas reacciones de seres cuando saben que están cerca de su fin. Sus rostros no tienen comparación alguna.
No lo aparentaba pero, estaba un tanto emocionado.
-Lo llevaré lo más cerca posible de aquel lugar del que escapó. Antes del amancer.
-¿¡Cómo sabe usted eso!?, Se supone que sólo yo y... Eres... ¿J-Juanito? - y dale con lo de Juanito.
-Ah, Ya te dije quien soy. Ahora soy Blind. Y Mason, pudiste vivir más tiempo, me empezabas a caer bien hasta que tus "sentimientos" te acobardaron y no quisiste asisnarlo.
-¿¡Qué rayos eres en realidad!?
-Sólo soy un ser que quiere la paz. Pero los malditos homosexuales son un asqueroso estorbo. ¿Sabes por qué los Cipher decidieron traerte precisamente en éste lugar?
-No... - negó sin dejar de estar alerta a cualquier otra acción mía. En su mente pasaban ideas para salir de aquí. A su vez, también me prestaba atención.
-El estado de Dovsterycity se le conoce como uno de los lugares más homofóbicos del mundo. Quizás los estados vecinos no, pero éste sí. Ellos sabían que la policía sospecharia que no fue un secuestro con propósito de conseguir dinero puesto jamás hicieron alguna llamada. Y pensarían que pudieron tener el síndrome de lima. Que sintieron atracción por el secuestrado y no querer dejarlo. Que los secuestradores querían una nueva vida junto a tí y como no sospecharon de alguna mujer sino de hombres, vendría siendo homosexuales .¿Qué clase de personas que saben que les gusta alguien del mismo sexo vendría a un de los lugares más homofobicos del mundo? Sabían que la policía no sospecharia de su localización en esté lugar. - le argumente con seriedad pero sincero.
-¿Cómo sabes todo eso?
-Yo se muchas cosas, en especial si esas cosas ocurren en mi lugar favorito. - aclaré con una nueva sonrisa.
Mis ojos sin utilidad alguna se fijaron al frente.
-¿Su lugar favorito?
-Dovsterycity.
Él se iba a tirar, abrir la puerta de la camioneta y agarrarse de algo para no caer en aquel precipicio. Se haría algunos raspones pero no sería algo grave pues seguiría con vida. Pero yo no iba a permitir eso.
Al momento de que abrió la puerta y estaba más que listo para aventarse, yo en el segundo exacto hice un movimiento con el volante provocando que toda la camioenta se sacudiera. Como si quisiera evitar algún accidente aunque era todo lo contrario.
Causó que Mason al caerse fuera más lejos, cayendo al precipicio sin oportunidad alguna de vivir.
Escuchaba a lo lejos sus huesos quebrandose y su sangre salpicando en alguna piedra cercana.
Seguí con mi rumbo, noté que en el oscuro cielo iluminado por la luna, un cuervo se acercaba al lugar del cadáver.
Me volví a poner los lentes y acelere un poco más la velocidad, antes de que Hades viniera por su alma. Ésta vez fue más rápido que la vez anterior.
Si Mason lo hubiera asesinado, ésto no hubiera sucedido. ¿Quién le manda a enamorarse de la persona incorrecta?
Nadie tendrá un final feliz. Será muy divertido ver el rostro de Bill al descubrir que su pino ya no está a su lado, y mejor, enterarse que jamás volverá a verlo.
Ésto todavía no termina.
Fin de la onceava parte.
Sin comentarios ;-;
