Capítulo 13. Sin dejar de pensar.
Severus se sentía extraño, descansado, demasiado descansado mejor dicho; y eso era lo extraño. Él nunca estaba tan descansado. No se acordaba a qué hora se había ido a dormir, y el hecho de no haberse despertado con una pesadilla fue algo que lo asombró y alegró a partes iguales. Se estiró un poco a través de la cama, solo para darse cuenta que había alguien más a su lado.
Por un momento se espantó. El primer año que Harry desapareció, cuando todo era tan reciente y abrumante, había bebido mucho, en exceso mejor dicho, y bien que había cometido muchas locuras, que incluían terminar en una cama ocasional con alguien que no le conociera, pero ya no bebía hasta el punto de caer sin conciencia en la cama de nadie. O eso había pensado. Abrió los ojos lentamente para darse cuenta que estaba en su habitación en Hogwarts, y eso era más extraño todavía, el jamás, ni siquiera ebrio, había llevado a nadie a sus aposentos privados en el colegio. Eso era algo inaceptable que jamás se le había pasado por la mente. Tampoco tenía el dolor de cabeza que trae consigo la mañana siguiente el beber hasta caer inconsciente. Lo que significaba que no había bebido la noche anterior, y eso era imposible si estaba en la cama con alguien más. Y más imposible si lo había llevado a su cuarto en el colegio.
Rápidamente analizó la situación; estaban desnudos, era algo innegable, el cuerpo a su lado estaba cubierto por una sabana, pero se notaba que era un hombre, uno de cabello oscuro y piel pálida. Era más delgado y pequeño que él y desprendía un aroma muy… característico. Normalmente era el tipo de hombre con quien se había ido a la cama en sus días de embriaguez. Eran claramente sustitutos de Potter, pero no podía evitarlo; ahora bien, aquel hombre olía de forma inusual. Más que eso, aquel hombre a su lado desprendía un aroma familiar, demasiado familiar.
En un segundo, el hombre a su lado se estremeció, demostrando que se había despertado, Severus esperó a que se girara y enfrentarlo para saber qué había ocurrido la noche anterior y como habían llegado hasta Hogwarts, pero por poco le da un infarto cuando el otro se giró, descubriendo su rostro. No era ningún sustituto. Era Harry.
—Buenos días — había dicho el Gryffindor al tiempo que se inclinaba para darle un suave beso en los labios—me encantó lo de anoche— sonrió de forma coqueta y con una mano pasó delicadamente un dedo sobre el pecho del otro, jugueteando momentáneamente con el vello— estuviste muy tierno y posesivo.
La sonrisa que le dedicó Harry llenó su alma de la paz que hacía mucho le faltaba.
Harry
Su Harry. Estaba viendo a Harry justo a unos centímetros suyos, tocándolo, compartiendo su cama. Casi se echa a llorar. Estiró sus brazos y lo envolvió en un apretado abrazo. Aquello tenía que ser un sueño, debía estar soñando, solo eso, un sueño. Comenzó a temblar ligeramente con Harry en sus brazos, si era solo un sueño ¿Por qué se sentía tan real?
El olor del otro, la suavidad de su piel, la textura de su pelo al pasar sus dedos a través de este.
—Shh— escuchó al otro— ¿Qué te sucede amor?
¿Amor?
Eso era demasiado, eso se sentía tan real. Su voz lo hacía.
—Yo solo…
—Está bien, no tienes que explicarte. —Dijo Harry y acomodó la cabeza de Severus en su pecho para empezar a acariciarla— sé que me has estado buscando durante mucho tiempo, pero ya estoy aquí. Ya me encontraste.
Severus no sabía que pensar, aquello se sentía tan real, no parecía estar soñando; y en el caso de que así fuera, tampoco quería despertar. Tenía a Harry a su lado, y con eso era suficiente.
—Hugo quiere saber si podemos dar un paseo más tarde, los tres. —la voz de Harry, era demasiado real, la sentía demasiado cerca.
— ¿Tu hijo?
Sintió al otro reclinarse y besarle la oreja.
—Nuestro hijo, me dijiste anoche que ahora también seria tu hijo, que lo cuidarías ¿o era mentira?
— ¡No! — Gritó al tiempo que se sentaba rápidamente en la cama— lo cuidare, los cuidare a ambos.
Harry también se sentó en la cama, y sonriendo abrazó a Snape. Severus acomodó su cabeza en el cuello de Harry, su nariz rozando esa suave piel que tanto extrañaba, pensó que podía morir en ese momento, que no le importaría fallecer en esos brazos y ser enterrado en una tumba. Quizás ese pensamiento de muerte fue bastante fuerte, porque su nariz dejó de oler aquel aroma que tanto le gustaba de Harry y captó el olor a tierra húmeda, a podredumbre, era como algo descomponiéndose. Terriblemente asqueroso.
—Cuídalo Severus— dijo Harry en medio del abrazo, pero su voz sonaba diferente— cuídalo como no pudiste hacerlo conmigo.
La voz de Harry había cambiado a una bastante más profunda. La piel bajo sus brazos había dejado de ser suave para dar paso a una piel fría y seca, se separó espantado y vio con horror que tenía entre sus brazos un cadáver.
El cadáver de Harry.
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Martes 3 de noviembre 4:30 am
Severus se despertó empapado de sudor y mirando en todas direcciones a su alrededor buscando a Potter. Aquello se había sentido tan real que dolía. Se fijó que eran las cuatro y media de la mañana, ya no volvería a dormir.
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Martes 3 de noviembre 7:05 am. Gran Comedor
A Severus le gustaba poder disfrutar de sus alimentos bastante calientes, pero cuando divagaba tanto en sus pensamientos, era obvio que lo que tenía en su plato se había enfriado hacía tiempo, incluido su té. Se sentía bastante exhausto, y anotó mentalmente que esa noche debería utilizar una poción para dormir sin sueños, puesto que ya tenía casi 14 días seguidos sin dormir adecuadamente por las pesadillas. Había estado aguantando porque prácticamente llegó al límite de la cantidad que podía beber de ellas, y no quería desmayarse por usarlas.
Sentado a su lado Dumbledore intentaba incluirlo en la insulsa conversación que mantenía con Hagrid, pero su excesivo cansancio provocaba que soportara aún menos los chistes que intercambiaban. Cuando sintió que el director calló por un segundo, se fijó que una lechuza se dirigía hacia él.
Reconoció la pequeña lechuza blanca que utilizaba Draco cuando esta aterrizó a un lado de su plato. Cuando Severus desató la nota de la lechuza, leyó la escueta nota de su ahijado.
"Necesito hablar contigo. La hora de siempre"
La lechuza picoteó algo de su plato rápidamente sin esperar que él se lo diera y sin esperar respuesta salió volando. Lo que significaba que Draco no esperaba que respondiera de forma negativa. "Es un Malfoy" pensó Snape.
Hizo un buen trabajo en hacerle creer a Dumbledore que lograba leer la nota de reojo sin que Severus lo notara. La nota no traía remitente, así que el viejo metiche se moriría por saber quién se la habría mandado.
Terminó de desayunar sin mucho ánimo, y decidió encaminarse a sus aposentos cuando vio las intenciones del director de entablar conversación con él. Draco llamó a su chimenea dos minutos antes de que dieran las 8.
—Te ves terrible. — fue lo primero que le dijo el rubio cuando salió de la chimenea.
Snape chasqueó la lengua. Aquel día no estaba de buen humor para perder el tiempo con comentarios sobre su aspecto.
¿Qué quieres Draco?
Draco alzó las manos de forma dramática, y se sentó en una de las butacas del salón.
— ¿No me invitas un té o un café? —cuestionó al tiempo que cruzaba las piernas. Severus llamó a un elfo doméstico y ambos terminaron pidiendo café, el del pocionista sin azúcar—Supongo que estás en conocimiento de los temblores de ayer. —comenzó y el otro asintió con exasperación, ¿Quién no lo estaba? Draco no lo dejó interrumpir con algo sarcástico — un lote de pociones se nos arruinó por completo.
— ¿No te enseñé a resguardarlas bien? —preguntó al tiempo que el pequeño elfo aparecía con un pop trayendo las tazas humeantes— ¿Y más las complicadas? —Dijo Snape tomando asiento frente al menor, sonrió con suficiencia —Porque si estás aquí pidiendo mi ayuda, debió ser de las pociones más complicadas.
Sorbió de su taza aun con la sonrisa en su rostro, Draco sonrió ante la superioridad que expresaba Snape con la mirada.
—Muy perspicaz padrino. Íbamos a empacarlas y justamente ayer no las resguardamos. El problema es que ya tenemos el lote comprometido. —hizo una pausa antes de añadir: —Es Sensus Descendit.
Snape asintió comprendiendo por qué necesitaban su ayuda.
— ¿A quién le están tú y Longbotton vendiendo eso? — dijo mirándolo receloso. Aquella no era solo una poción difícil, si no también peligrosa. Sabía que Draco la vendía, pero al parecer no era por unidad, vendería un lote.
—No es nada ilegal— dijo mientras agitaba la mano. No le dio importancia al hecho de que supiera que Neville seguía trabajando con él, sabía que los amigos del Gryffindor lo sabían, y su padrino era demasiado inteligente para no enterarse cuando se rodeaba con ellos en cada reunión. — la mezclan con otra para obtener un resultado diferente al original. Nosotros mismos la mezclamos para asegurarnos que la poción original no será usada.
Severus asintió y acordó con Draco que le ayudaría con los ingredientes "especiales" que se necesitaban y en la preparación. Si bien esa poción era riesgosa, medianamente creía que Draco y Longbottom no eran tan estúpidos para negociarla de forma irresponsable. Y ya que su ahijado le retribuía los favores, no vio inconveniente en ayudarlo.
—Cambiando de tema — carraspeó Draco, acomodando un pie sobre el otro— ¿Qué han sabido de Potter?
Malfoy se dio cuenta que había tocado un tema sensible cuando la postura del otro se volvió rígida.
Vio como Snape apretó su taza ligeramente antes de tomar un sorbo. La pesadilla que había tenido esa madrugada estaba volviendo a su memoria.
—Nada— respondió escuetamente, y no pareció querer seguir hablando.
El silencio inundó la habitación. Draco sabía la situación de Severus en cuanto a Harry. El primer año del aniversario de la desaparición de Potter, Malfoy se encontró con un Snape ebrio que solo balbuceaba incoherencias, pero entre esas incoherencias se podía entender el nombre de Harry. Solo era cuestión de atar cabos incluyendo la angustia que veía en su padrino, la desesperación que tenía por encontrarlo, el cómo se trataban antes de que desapareciera. Draco no era nada tonto. Nunca le había visto a Severus tal nivel de relajación como cuando lo encontraba junto a Potter. Era algo que nunca habría llegado a imaginar, pero no lo juzgaba. Quizás sí lo juzgaba, pero no se interpondría.
Y ahí estaba ahora, sin saber cómo consolar a alguien que sufre tanto por no encontrar a la persona que ama. Nunca fue demasiado bueno en ese sentido. Ni aun con alguien a quien apreciaba tanto como a su padrino.
— ¿Sabes que él está bien, cierto?
—No puedes asegurar eso— dijo Snape de mala gana. A decir verdad, ellos ni siquiera sabían si seguía viv… no. Sacudió la cabeza alejando ese pensamiento
—Oh vamos, es Harry-Maldito-Potter. —Malfoy se carcajeó—si hay alguien que sabe sobrevivir es él. Tiene más vidas que un gato.
Talvez no era mucho, pero ese comentario aligeró un poco la presión que se estaba instalando en su pecho. Draco tenía razón, Harry era la persona que mejor sabia sobrevivir. El problema era que su ahijado desconocía que Harry no se estaba cuidando solo a él, sino también a un niño. "cuídalo como no pudiste hacerlo conmigo" le había dicho el Harry de sus sueños. Tocó el bolsillo de su túnica sintiendo la foto que había sacado del despacho del director dentro de él. La presión en su pecho volvió a incrementarse. Sin poder evitarlo, recordó una de esas veces que había estado con Harry.
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29 de noviembre de 1997. Hogwarts
—Tienes que hacerlo así— dijo Severus, y se posicionó detrás de Harry para tomar sus brazos y levantarlos— ¿ves? Eleva más los brazos.
Harry asintió ante las órdenes de Severus y volvió a lanzar el maleficio en el que estaban trabajando juntos, esta vez le salió impecable.
Notó que Severus aún le seguía sujetando, y se giró para sonreírle al hombre.
—Te agradezco que pierdas tu tiempo enseñándome estos hechizos.
—Trabajamos a una causa común señor Potter— dijo Severus al tiempo que daba unos pasos hacia atrás y se reclinaba en el escritorio, parecía serio como siempre, pero después de un tiempo Harry sabía que su profesor ya no actuaba igual con él, se llevaban bien.—Es de mi conveniencia que usted venza al señor oscuro.
—Y más ahora que lo descubrieron como espía.
Harry tuvo a bien lucir avergonzado, había sido su culpa el hecho de que Severus tuvo que descubrirse como espía, de no haberlo hecho, quizás ahora estaría muerto.
Pero aunque Severus disfrutaba verlo apenado, desestimó la situación para alivio del muchacho.
—Supongo que eso hace que tenga tiempo libre para enseñarle, Potter.
Harry asintió, y Severus entendió por qué se había ablandado con él. Su proceso de entendimiento sobre sus sentimientos fue bastante largo, no entendía que tipo de sentimiento lo estaba impulsando a ver a Harry cada vez que podía, tanto en sus clases de pociones —donde increíblemente el muchacho había mejorado bastante—, en el gran comedor, pero había algo. Siempre se había sentido atraído hacia los hombres, como única excepción Lily. Pero quizás lo que sintió por ella fue el fruto de creer tener una amiga, de no sentirse solo. Pero con Harry era diferente, el sentimiento era diferente, los sentimientos que tenía hacia el chico eran diferentes, y entender eso le había costado bastante.
Detuvo sus pensamientos cuando se fijó que Harry parecía querer decirle algo, y no poder. Tenía el ceño fruncido.
—No se va a morir por hablar Potter.
— ¿Y la marca? —preguntó, Snape no entendió y levantó una ceja. Harry pareció dudar en sí proseguir—digo, Voldemort le llamaba a través de ella ¿No lo ha intentado?
"Ah, está preocupado de si el señor oscuro puede hacerme daño" pensó Severus, y no pudo evitar sentir cierta satisfacción debido a la preocupación de Harry.
Asintió afirmando.
—Lo intentó un par de veces para luego pasar a la tortura, todo el mismo día— Harry hizo una mueca de disgusto, aun se sentía culpable. Severus agregó que la tortura fue bastante intensa y prolongada—pero el director me ha ayudado con unos hechizos, digamos que de contención. Técnicamente no siento nada en esa parte.
— ¿En serio? —Harry dudó, no sabía si tenía tanta confianza para pedirle al otro que se lo confirmara, pero era algo que lo tenía preocupado desde que recordó la conexión de los mortifagos con el señor tenebroso, se sentiría más tranquilo si en verdad Snape no estaba sufriendo por su culpa — ¿Puedo ver?
Severus asintió y, sin pensarlo demasiado se remangó la camisa. No solían llevar túnicas mientras entrenaban, así que fue rápido dejar su antebrazo al descubierto. Quizás la idea original era pedirle a Harry que lanzara un hechizo hacia esa parte que portaba la marca, y así el muchacho podía comprobar que verdaderamente no le dolía, y eso fue lo que esperó que hiciera el muchacho cuando le vio acercarse, pero nunca se esperó que le tocara.
La marca se veía más oscura si cabía, y la zona de alrededor estaba amoratada debido a la tortura que había recibido antes de que le colocaran el hechizo, en verdad su brazo tenia mal aspecto, pero ya no le dolía, solo sentía un leve cosquilleo que no podía saber si era parte del hechizo del director, o de la tortura de Voldemort que lograba traspasar el escudo.
Aunque no podía sentir nada, ni las telas que lo cubrían, ni siquiera sus propios dedos sobre su piel, sí que se sintió extraño el hecho de que Harry lo tocara. Ver los dedos del otro recorriendo su brazo, revisando cada parte, ejerciendo presión y momentáneamente revisando su cara en busca de dolor, todo eso fue demasiado. El chico hundía los dedos en el antebrazo de Snape haciendo un recorrido lento, intentando que no se le quedara ninguna parte por comprobar. La zona estaba tan amoratada, que con la presión que ejercía Snape sentiría dolor si el hechizo que le mencionó fuera mentira, así que se sintió satisfecho cuando no encontró ninguna reacción negativa por parte del maestro.
El problema es que aunque su antebrazo no sintiera nada, Snape se imaginó cada sensación de los dedos de Harry sobre su piel, y cada vez que el chico levantaba la vista en busca de alguna mueca dolorosa por parte del mayor, Snape podía ver los ojos verdes a tan poca distancia, que sentía que se perdía en ellos.
—Eso me deja más tranquilo. —dijo cuando terminó su inspección.
Snape no contestó mientras se arreglaba la manga de su camisa, tomó su túnica y varita de un escritorio cercano y sin muchas explicaciones dijo: —Por hoy terminamos Potter, ya es hora de que regrese a su habitación. —Dio la vuelta y sin fijarse mucho salió de ahí.
Harry se quedó confundido ante la forma de actuar del otro, si bien era normal que hiciera eso si había alguien más, cuando estaban solos su maestro no actuaba de esa forma, era más cortes. Se preguntó si lo que había hecho lo había incomodado o enojado, talvez el tocarlo fue invadir su espacio personal, o el dudar de su palabra acerca del hechizo de contención lo irritó. Sea lo que sea no sabría, quizás podría preguntárselo al día siguiente y pedirle —de nuevo— una disculpa. Sin pensar mucho más, tomó sus cosas y se fue a su casa común.
Snape no quiso ser grosero, en verdad era lo que menos quería con Harry, pero necesitaba estar a solas.
