Pase un buen rato conduciendo mientras silbaba una melodía que no salía de mi cabeza, hasta que decidí detenerme. Me puse a caminar con "ayuda" de mi bastón. Le envié un mensaje a cierta persona que sabía estaba encargada del caso de la desaparición de Dipper Pines. Sabía que eso le interesaba.
Me oculte entre los árboles.
El mensaje se lo envíe alrededor de las tres de la mañana. Para ser más exactos, las tres con quince minutos. Le explique con detalle donde se localizaba la cabaña donde estaban los secuestradores de Dipper Pines. Aunque uno de ellos ya no esté con vida y la víctima tampoco, al menos cumplí con avisarle.
Él me respondió con un interesado "¿Quién eres?", y después le contesté con el nombre del estado.
Siguió enviando más mensajes pero yo sólo lo ignore.
Sólo debía esperar.
Decidí descansar sólo un poco. Puedo dormir aunque no lo necesito tanto como algún ser humano o animal. Digamos que en ése ámbito soy "normal". Tener sueños sin sentido. Algo de cansancio en ocasiones.
No es mi culpa que siga algo débil desde la exparción de las gemas. Las necesito para poder recuperarme. Pero ése es otro tema del que tampoco me gusta hablar demasiado.
En esos momentos sólo debía concentrarme en hacer que aquella profesia no se cumpla.
Otra cosa de la que me percaté pero no mencioné con alguna importancia era que, Dipper incluso después de haber huido del Cipher conservaba los anillos, a pesar de todo. Cuando murió Will también conservó el suyo, creía que Bill no le importó. Pero tampoco hizo nada con el anillo que traía Mason que representaba también estar "casado" con Will. Todo éso me parecía un tanto extraño y curioso. No logré encontrar alguna razón a todo eso. ¿Por qué Bill no le quitó el anillo al Pines que representaba estar unido también con Will?, ¿Por qué Dipper aún conservaba ambos anillos si se supone que él los quería olvidar para seguir adelante con su vida? O al menos antes de que yo acabase con ella. Nunca entendería o encontraría una respuesta que me satisfaga ante aquellas preguntas.
Pero supongo que al menos Dipper no murió siendo virgen. A veces los sentimientos humanos me llegan a confundir y sorprender, sólo a veces.
Al despertarme, me di cuenta que no faltaba mucho para la seis de la mañana. Caminé un poco para darme cuenta que algunas patrullas y ambulancias ya se encontraban rodeando la cabaña.
Oh, es hora de estar más de cerca. Mezclarme entra las personas. Y no como un anciano con lentes oscuros, oh claro que no.
Decidí darme un... Pequeño cambio.
Admiré la cabaña desde adentro. Como sacaban el cuerpo que poco a poco se des componía de Will y como evitaban que Bill se escapase. Su reacción me pareció entretenida. La decepción junto a la culpabilidad. De no saber donde estaba su amado ángel era todo un poema. Gritaba desesperado que quería ver a su Pino.
Fue fácil acceder al lugar. Con una placa falsa y siendo muy amable pude engañarlos. Creyendo que soy un guardia o agente importante del FBI.
Además mi apariencia llama mucho la atención. Destacó entre todos. Lo sé, soy narcista y me encanta serlo.
Mi traje elegante, formal y limpio. Mi cabello tan blanco como las plumas de una paloma o de la nieve. Muchos dirán que es teñido o me hecho una clase de acondicionador potente que provocó ése color de cabello pues no es normal que una persona que aparenta menos de los treinta tenga ese color de pelo y no tenga que ver con alguna de las razones mencionadas pero sólo yo y él sabemos el por qué de mi color de cabello. Mi piel tan blanca como los copos de nieve pero sin llegar a ser tan pálida.
Sin que nadie lo notará, revisé uno de los cajones donde estaba muy seguro Dipper había puesto algo ahí y todavía las personas encargadas de eso no habían revisado .
Puedo ser muy llamativo pero a veces, puedo ser también una persona que pasa totalmente de desapercibido. Como un fantasma.
En ése cajón estaban los tres boletos del show. Tomé uno y los guarde en uno de mis bolsillos. Después de todo, me prometí ir a ver dicho espectáculo de cierto mago. No me preocupe por dejar huellas. No es como si pudiese dejar de todas formas.
Al Cipher lo metían en una de las patrullas. Él bien podría haber usado alguna de sus habilidades, pero la enorme preocupación de no encontrar a su amado castaño le impedía pensar bien las cosas para poder escapar. Además de alguna forma el rubio sabía que era muy seguro que la policía supiera donde estaba su Dipper.
Pero hasta el momento, nadie sabía donde se hayaba su cadáver.
Salí a fuera. Sin darme cuenta hasta poco después me acerqué a aquel detective que era uno de los encargados del caso, aquel chico que le envié ese mensaje, aquel joven que me encontré hace semanas en un huelo de cierto avión. Y no era de sorprender que a lado suyo, estaba el otro chico.
Aquel mago popular. Precisamente iría a ver uno de sus shows. Que casualidad encontrarlo aquí.
Me puse a lado del detective juvenil. Rasgos asiáticos. Más bajo que yo. Cabellos castaños oscuros.
—Es increíble como se puede llegar a éstos extremos. ¿Verdad? — Hablé con un tono de voz clara e impotente.
Aquel japonés volteo curioso y se asombró por mi apariencia tan poco usual.
Volteé para verlo mejor y él a mí. Decidí establecer una conversación más amigable. Aunque no era la primera vez que hablaba con él... Pero claro, él no tiene ni idea. De paso me leería su mente. Sus más profundos pensamientos y recuerdos. Quizás encuentre algo interesante o eso pensaba yo.
—Oh, un gusto. Usted debe ser el detective Kudo del que tanto se habla. Mi nombre es Aristóteles. — dije para sonreirle divertido y amable. Alzando mi mano para estrecharla con el detective quién acepto el saludo igual con una sonrisa amable.
Aunque sé que normalmente se saluda en su país de origen con una pequeña reverencia, pero no estamos en Japón.
—U-Un gusto también... — Dijo con unos repentinos y raros nervios. Notaba que yo causaba dichos nervios. Pero él no sabía por qué. Volví mi vista al frente pero no me detuve en hablar.
—Bueno, y... ¿Qué le ha parecido el estado de Dovsterycity?¿Ha sido de su agrado? — pregunté con ánimo de sacar una conversación agradable como dije. Mirando de reojo al detective.
Su acompañante escuchaba atentamente de lo que hablaba con él detective.
Kudo se puso un poco pensativo y neutral.
—Es un lugar maravilloso, aunque las personas de aquí sean algo... Homofóbicas, pienso que el lugar esconde muchas cosas misteriosas. — respondió calmado sosteniendo una sonrisa natural y amable.
—Oh vaya que sí, esté lugar esconde misterios sorprendentes. Es uno de mis favoritos. Creo que tiene un lazo estrecho con otro estado.
—Keinepossibil... — mencionó el más bajo.
—Sabes que el nombre de ése estado significa, sin posibilidades.
—¿En serio?, por que de verdad no tenía ni idea.
—La gente de ahí puede llevar una vida tranquila o emocionante, muchos se limitan, pues no tienen posibilidades al vivir vigilados por un ser, sin embargo saben conformarse. Al no tener tantas posibilidades. — comenté como si nada. Encogido de hombros. Mi vista clavada en la cabaña frente mío. Pero como dije, miraba de reojo al detective Kudo.
Keinepossibil no es un lugar tan mal, todavía me falta moldearlo para que sea como mi lugar favorito. Y no sólo ése estado, sino todos los universos infinitos que existan.
—¿Cómo sabe usted eso? — preguntó intrigado y curioso el joven detective de cabellos oscuros.
—¿Hm? Lo investigue por ahí... Tarde mucho tiempo a decir verdad.
—¿Usted se originó de aquí? — esté chico, su curiosidad me resultaba tan familiar como la de osa mayor.
Pero por el momento, no era de mi interés.
—No exactamente. Sólo vine por aquí por un... Asunto. Tenía que ver unos conocidos. — asunto que tenía casi listo. Sólo me faltaba Bill Cipher.
—Ya veo... De hecho, estuve investigando una ocasión y me encontré con una mujer de casi noventa años que me dijo de un lugar donde sepultan a los muertos, que ahí hay unas notas antiguas sobre la existencia de unas leyes. — me explicó entre contento y tranquilo. Aquello me llamó la atención.
—¿Leyes? — cuestioné . Interesado como para girarme y ponerle más atención. El más bajo se sintió un poco intimidado. Pude notarlo.
—Creo que se titulan... Las leyes del Jagar.
Por dentro sonreía cual maniático apunto de cometer su más grandiosa obra. Pero me controle. Seguí con mi faceta calmada. Aunque no pude ocultar mi gran sorpresa al saber que alguien que es un ser humano común o corriente sepa sobre las leyes del Jagar. O al menos, en ése momento pensaba que el detective Kudo lo era.
—¿Usted las conoce?
—Poco. Sólo me leí dos de ellas. Eran extrañas. Como si tuviera que ver con la creación del todo, ya sabe, el universo y eso. — añadió Kudo como si nada.
—Qué interesante. Sabe detective, usted tiene un futuro por delante, claro, si sólo se centra en sus metas. Y quizás cuando regrese a su lugar de origen se lleve consigo... Muchas sorpresas. — dije sonriendo de una manera divertida. Como si supiera lo que se acercaba.
Ya sabía lo que guardaba aquel detective y su acompañante. Admitía que me gané una sorpresa con él.
—Claro... Perdón por preguntar pero, ¿Cuántos años tiene usted?
¿Cuántos años tengo? ¿Aquello tan siquiera tiene una respuesta exacta?
—Unos veinticinco. Ya me tengo que ir, antes de que me encuentre con un... Conocido. — recalque la última palabra un tanto preocupado.
La última vez que lo vi fue hace unos días pero en nuestra forma de animal.
Algo que jamás mencioné con detalle.
—¿Conocido?
—Es alguien muy... Irritante. Un viejo compañero de trabajo.
Pero antes de retirarme quiero darle un consejo. — dije y le regale una sonrisa más próspera y relajada.
—Bueno. Lo escucho.
—A veces las personas que dicen amarlo y querer protegerlo, aquellas que siempre estarán a su lado, son con las que siempre debe cuidarse, las más peligrosas. — dije serio. Como si supiera mucho más de lo que aparentaba.
Había escuchado hace unos días que Phill hablaba con Bill sobre ése tema, poco antes de que Bill envenenara a Will. Al principio no lo tomé en cuenta, pero ahora ciertas cosas toman mucho sentido.
Aquel detective juvenil frente mío perdió la memoria hace más de un mes. Su "amigo" le dijo que fue por un accidente en una persecución, pero algo me dice que hay algo más oculto.
Y por supuesto, yo ayudaré al detective a que recuerde y sepa tanto la verdad como yo.
Su acompañante lo escuchó y pudo entender mi indirecta. Estaba muy molesto, pensando "Ése hijo de la gran puta" tanto que no se dio cuenta que lo escribió por accidente en el mensaje y se lo envío a la persona con quien hablaba que al parecer era un superior suyo. Y al darse cuenta reaccionó de una manera alarmada aunque nadie a su alrededor se dio cuenta. Excepto yo, claro.
—Entiendo... Bueno, adiós. — se despidió Kudo cortés. Para volver su vista a su acompañante.
—No es un adiós joven, es un... Hasta luego. — dije mientras me alejaba con sigilo pero rapidez.
Regrese a mi forma que más suelo estar. Obviamente nadie lo notó.
-"Será que Aristóteles sea un conocido de él..."- pensó Kudo. Y cuando volteo para decirme algo, se dio cuenta que ya no estaba a su lado.
Desaparecí ante su vista. Volé detrás suyo, él escucho los aleteos pero no le tomó importancia.
Ésta tarde tenía planeado ir a ver como la ley castigaba a Bill. Y esté estando tan dolido y angustiado no hará nada para evitarlo.
Su expresión al saber que su adorado ex niñero ya no estaba con vida.
Muy divertido.
Eran alrededor de las cinco de la tarde cuando fui a la comisaría de policía para ver como le daban una lección al Cipher. Al parecer lo que había hecho no sólo se merecía unos años de cárcel, oh claro que no. Lo mandaron a la silla eléctrica.
Si bien Cipher tiene billones de dinero, pero la culpabilidad y tristesa lo consumían. No negó a la policía lo que hizo. No contrató algún abogado o soborno a la máxima autoridad para poder salir de ahí. No hizo nada de eso.
Descubrí también que aquel detective con el que hable la otra vez descubrió donde se hayaba el cadáver de Dipper Pines. Sinceramente esperaba que se iban a tardar más en encontrarlo. Pero Kudo me sorprendió. Por lo que Bill Cipher se enteró de la situación de su fallecido amado. Y eso le puso muy... sentimental.
No han descubierto que pasó exactamente para que Mason haya muerto pero hicieron teorías y la que mas le tomaron lógica fue la siguiente; Dipper consiguió escapar mientras Bill estaba pronfundamente dormido. Pero al llegar la carretera un accidente ocurrió. Un auto chocó con él provocando que cayera al precicipicio sin oportunidad de vivir. Y como el conductor de dicho auto no quería tener problemas relacionados con la policía escapó. Una teoría muy cercana a la realidad.
Traían a Bill muchos guardias mientras lo amarraban muy bien en la silla eléctrica. Según tengo entenido tiene diez niveles. Pero como Bill se acostumbró a aguantar mucho esa clase de dolor como sus hermanos, le pondrían en el nivel seis.
Sinceramente el rubio se veía debastado. Sus ojos rojos e inchados. Se notaba que paso el resto del día y tarde llorando al enterarse de la muerte de su querido pino y muy difícilmente. No intento nada. No intento escaparse de lo que le esperaba. Todavía seguía sin creerse que las cosas hayan cambiado. ¿En qué momento todo se fue por la borda? Seguía sin explicarse como fue que llegó hasta ésa situación.
Sentía las miradas de terror y decepción de los familiares de Dipper Pines. Ellos habían sido informados desde la mañana y tuvieron que viajar. La hermana de Mason estaban tan triste y decepcionada.
Nadie de la familia Pines podía creer lo que en realidad pasaba. Que aquel chico que hace años que Dipper cuido haya hecho todo eso... Secuestrarlo, asesinar a su propio hermano y mentir les diciéndoles que lo buscaría cuando él siempre fue quien lo tenía secuestrado. Sin mencionar las cosas indecentes que le hizo junto a su hermano.
Su hermano mayor, Phill jamás se espero que Bill asesinara a Will ni que Dipper acabará así. El pelirrojo se arrepintió de haberlo ayudado, y de que aquel rubio que yacía en la silla fuera alguien de su sangre. Su hermano. Y tampoco hizo nada para sacarlo de esa situación.
Me mezcle de nuevo entre ellos. Fui invitado para ver como electrucutaban al rubio quién estaba furioso consigo mismo. Por no haber podedido proteger a la persona quien más amaba en todo el universo.
Sin embargo, me encontré con aquel detective japonés de cabellos oscuros y ojos color zafiros. Muy hermosos he de admitir. Pero los míos son mejores.
Me puse a lado suyo, él aún no se daba cuenta de mi presencia hasta que decidí hablar.
—Buenas tardes, detective.
Hubo un silencio que parecía casi permanente. Pues la respuesta del detective tardó en llegar ya que, se quedó estático. Como si su mente se hubiera ido a otro lado pero su cuerpo siguiera ahí.
Pero después de algunos segundos que parecían eternos, al fin logró reaccionar para responder mi cortes saludo.
— ...¿Qué hace usted aquí?— preguntó un tanto sorprendido. Sin darse cuenta que sonó algo brusco. Pero tampoco le tomé importancia al tono utilizado.
—Fui invitado como usted. Simplemente. Ahora, veamos el show. —agregué mientras afilaba mi sonrisa. Probablemente mis ojos reflejaban diversión.
El detective sólo se quedó un poco confundido por mi comentario.
— ¿Show?
Sin más que decir, tanto el detective como yo y los otros observamos la siguiente escena.
El no tenía miedo del gran dolor físico que sentiría, después de todo él con sus hermanos entrenaron para aguantar ésa clase de dolor.
Dolor no es nada para ellos, pero eso no significa que no sientan dolor emocional.
Segundos antes de que comenzarán decidí burlarme de él sin que nadie, o al menos eso creía yo, se diera cuenta. Le saque la lengua. Pensarán que es infantil pero mi objetivo era otro. No sólo era por burla, también para enseñarle algo al Cipher.
Mi lengua tenía grabado unas palabras que formaban una oración que decía: Él será sólo tuyo. Haciendo referencia a que aquella voz que Bill escuchaba en su cabeza no era precisamente su consiencia. Le hice entender que yo fui el responsable de esas voces en su cabeza por que le repetía que osa mayor sería sólo de él. Y por enersia, también sacó rápidas conclusiones. Intuyó que yo era el responsable de todo lo sucedido, y vaya que no se equivocaba. Aunque él no entendía quien rayos era yo o por qué hacía todo eso. Nunca me había visto.
Él al tener una excepcional vista pudo ver esa oración incluso a ésa distancia y con letras pequeñas pero no por eso, menos vicibles.
Bill se alarmó, como si hubiera encontrado la respuesta al enigma más difícil del universo pero a su vez, ya no tuviera tiempo para hacer algo o compartir la respuesta con alguien mas.
Me sorprendía que ni Phill ni Marcos hayan sospechado de mí en ésta forma.
Pero nada de eso detuvo que lo empezarán a electrucutarlo.
Sin embargo, no dejaría que ésto acabase aquí. Hice que del nivel seis pasará al nivel diez, asegurando la muerte de Bill. ¿Cómo le llaman ustedes? Ah, sí. Telekinesis. Hice mover la palanca con el poder de "la mente" para aumentar el poder de electricidad. Incluso cuando los encargados y parte de la audiencia se dieron cuenta e intentaron a pagarlo, su fuerza no podría contra la mía. Ellos creían que era una clase de fuerza inexplicable que tenía atorado la palanca. Algo sobre natural.
Y el secuestrador ósea Bill, se retorcía del inmenso dolor no soportado puesto eso todavía no lo había entrenado para soportarlo, pero parecía que incluso lo que más le dolía no era aquello, era otra clase de dolor, un sufrimiento el saber que su amado ya no estaría con él en está vida... Pero quizás si en otra.
Pero tampoco me importaba mucho que se re encontrará con su hermano y su amado en un plano espiritual o donde van las almas. Con tal de que no estorbaran mis planes en la realidad física me daba igual que estuvieran juntos muy lejos de aquí. ¿Cómo se que aquello existe? Con mi existencia es mas que suficente para que aquello también exista. Además mis antiguos compañeros trabajan mucho sobre ése tipo de cosas de almas y no sé que más. Saliendo me de ése tema nuevamente...
Al final, murió resignado. Pero sin perder ésa ráfaga de esperanza de volver a ver a su amado ángel de cabellos chocolates.
Fui el primer en salir de ahí...
Mientras iba caminando por los pasillos, bajando alguna que otra escalera para dirigirme con la administradora de esté lugar que da ciertos cargos y aparte tiene la autoridad para avisar a policías y detectives sobre ciertos casos, me puse a pensar en lo que haría.
Llegué con la administradora más rápido de lo que pensé. Pendiente de la computadora haciendo quién sabe qué.
Le mujer me observó al notar mi presencia dentro de la habitación. Noté un sonrojo en sus mejillas. No me sorprende causar ésas reacciones en las mujeres.
—Disculpe administradora.
—¿L-Le puedo ayudar en algo? — preguntó amable pero nerviosa. Cargaba una sonrisa de enamorada. Yo sólo ignoré eso y seguía con mi pokerface.
—Sí. Es para que me llamé por si se presenta algún caso difícil, ya sabe usted. Soy un agente del FBI. — comenté como si nada pero con una mirada de seriedad.
—Oh, en ése caso creo que su ayuda nos será muy conveniente. ¿Cómo puedo contactarlo? — dijo apenas dejando los nervios a un lado mientras tecleaba en la computadora con rapidez.
—Le entrego mi número privado. Espero y lo que mantengan bien guardado. Usted sabe, hay que estar ocultados. En cubierto. — le entregué un pequeña carta con dicho número y ella lo tomó de inmediato.
—Oh, entiendo. ¿Cómo lo registro? — sonrió animada.
—¿Qué cómo me registra?
—Su nombre verdadero, palabras claves o algún apodo. Lo que usted prefiera.
Lo pensé por un pequeño momento para después sonreír divertido.
—Entonces registreme como... Aristóteles.
Mi sonrisa divertida pasó a ser amable mientras me acomodaba mi corbata. Salí del lugar antes de que la mujer me preguntará alguna otra cosa más.
Ya fuera del edificio, caminé hacía un parque cercano sentando me en un banca muy cómodo. Pasó un buen rato, el sol escondía poco a poco sus últimos rayos dando a entender que pronto se acercan la noche.
Me puse de pie y camine para encontrarme en otra banca, a una mujer de cabellos castaños sentada con la mirada muy triste. Si no me equivocó ella es la hermana de osa mayor.
—Nunca te lo esperaste. ¿Verdad?, que Bill y su hermano fueran los secuestradores y aparte el accidente de tu hermano. — comenté encogido de hombros sentandome junto a ella con una mirada gélida. Me cruce de piernas lanzando un suspiro al aire.
Ella se dejó llevar para seguir con la conversación sin importarle que fuera un completo desconocido. Pero mi apariencia la hizo creer que era un hombre formal y amigable.
—La verdad no... Ambos me parecían grandes personas y... Todavía no puedo creer todo lo que ocurrió. Tampoco mis padres o Gidean se lo esperaban. — contestó ella con la mirada melancólica.
—¿Gidean? — repetí arqueando un ceja pensando si no habré escuchado mal.
—Es la novia de mi hermano... Mejor dicho, era la novia de mi hermano. Y no tiene nada que ver con Gideon Gleuful, simplemente comparten un nombre algo similar.
—Ya veo... Sabía que el chico tenía novia pero nunca supe quién o como es. — añadí sincero. La castaña me observó curiosa.
—¿Usted es...?
—Un agente cualquiera. Mi nombre no tiene importancia. Sólo la vi aquí tan solitaria y pensé en hacerle compañía. Dígame, ¿Gidean vino? — pregunté con cierto interés.
—Por supuesto. Como cualquier novia preocupada.
—Perdón por entrometerme pero, ¿Cuánto tiempo duro su relación? Dipper y su novia.
—No mas de un año. Es una buena mujer para mi hermano aunque también se me hizo curioso que él empezará a salir con ella.
—¿Curioso? ¿Por qué? — pregunté con mi atención completamente hacía ella. Noté que se intimidó un poco pero continúo hablando.
—Cuando la presentó ante toda la familia y la conocí se me hizo bastante familiar a...
—¿A quién?
—Will y Bill.
—¿A ellos? ¿Por qué? — solté curioso y sorprendido pero sin reflejarlo mucho.
—Empecemos con su apariencia. Más baja que mi hermano. Su piel pálida como la de Will. Cabellos casi rubios aunque más claros que los de los gemelos. Y ojos cafés. Ella es muy atrevida, divertida como lo era Bill. Pero a veces podía ser tan tímida como Will. Llegué a conocer a los gemelos incluso cuando mi hermano fue su niñero hace cinco años. Incluso llegué a pensar que mi hermano salía con ella por las grandes similitudes que tenía con los gemelos. — me explicó sincera. Recordando ciertas cosas del pasado.
—Ya veo... Dice usted que su hermano Dipper, compartía ciertos sentimientos con los gemelos. — más que una pregunta sonó como una afirmación.
—Quizás. Nunca entendí por que jamás se dio la oportunidad de salir con uno de ellos. Por que mire, dudo que haya sido por que son hombres. Dipper era bisexual. No había problema en eso. Nuestros padres no se hubieran opuesto. Tampoco por la diferencia de clases sociales, ya sabe, ricos, clase media y pobres.
—Tal vez fue por la diferencia de edad. Tengo entendido que Dipper era cuatro años mayor que ellos... Quizás su relación no era ilegal pero Dipper pudo a ver pensado otra cosa. — le excuse como una posible probabilidad.
—También dudo que haya sido por eso.
—¿Por qué?
—Gidean tiene la misma edad que tienen Bill y Will. Es cuatro años menor que Dipper y aun así empezó a salir con ella.
—Quizás el problema fue que él no sabía a quién escoger entre ellos dos. Salva un corazón pero rompe otro. Usted entiende.
—Supongo... Salir con dos personas y en especial hermanos es algo muy raro. Muy... Tabú, pero en cualquier caso, yo lo hubiese apoyado en su decisión. Ojalá esté en paz allá arriba. Ya sabe, la creencia de algunos.
—Oh entiendo perfectamente. Y donde esta la tal Gidean.
—En la Morgue, quería ver a mi hermano. Ella ésta igual o peor que yo en cuanto supimos de su... Accidente. — agregó la Pines con tristesa en sus palabras. Juraría incluso que deseaba llorar pero se resistía.
—Ya veo, y tranquila joven, yo sé que su hermano está descansando en paz en el otro mundo... Junto a ellos. — aquello último lo murmure para mi mismo y tal parece que no me escuchó.
—Gracias.
—Me debo de ir. Nos vemos hasta luego.
—Igualmente.
—Pero antes... Quiero preguntarle algo sin mucha importancia, sólo simple curiosidad.
—Claro, continúe.
—¿Usted prefiere a las palomas o a los cuervos?
—Mmm... ¿Qué tipo de palomas?
—Las blancas.
—Entonces prefiero las palomas. Siento que son más bonitas.
—Ya veo... Hasta luego.
California.
Al día siguiente, alrededor del medio día fui a ver como enterraban el cuerpo del Pines. La gente lo más cerca posible del ataúd, a ventando todo tipo de flores. Un ambiente triste y melancólico. Gris. No hacían falta los llantos de algunas personas, tanto familiares como amigos.
Pude visualizar no sólo a la familia Pines, también a los Gleuful pues cabe mencionar que Gideon sale con Mabel así que no era de esperarse que su familia estuviese ahí. También a los Noroeste. Una rubia vestida elegantemente que si no mal recuerdo se llama Pacífica veía con ciertos celos a Gideon. Al parecer ella esconde sentimientos hacia la castaña. Pero no me entrometere en eso... Aún.
Gidean, la novia de Dipper y sus padres.
También estaba un pelirrojo de pecas y ojos verdes. ¿Patrick? Creo que ése era su nombre. Oh y también había otro pelirrojo.
El Phill.
Nunca me espero verlo así... Derramando lágrimas. Después de todo siempre sintió algo mucho más fuerte por el chico Pines. Un amor que no pudo florecer.
Todo eso lo observaba a la distancia. Sin que nadie se percatara de mi existencia. De mi presencia. Tenía la oportunidad de transformarme en un ave pero decidí mejor quedarme así.
Una decisión de la cual me arrepentí después.
Sentí un olor inusual. Un olor a algo quemado, con esencia de muerte escondido en colonias fuertes utilizadas por los hombres.
Oh no... Él destino me estaba jodiendo. Aunque bueno, suponía que en algún momento me lo tendría que encontrar — otra vez — , después de todo tres muertes en una semana en el mismo lugar no es ninguna coincidencia. Aunque sinceramente esperaba no verlo después de la última vez...
—Hola, mi palomita~ dijo ¿empalagoso? ¿divertido?con una extraña sonrisa.
Me fijé que venía de manera más... Normal. Como un humano. Cabellos oscuros como el carbón o las plumas de un cuervo. Piel pálida. La mía no lo era tanto. Y ojos grises. Con un traje negro y corbata, debajo de ésta una camisa gris.
—¿Qué quieres Hades? — le dije molestó, irritado y algún otro sinónimo de ésas palabras. Cruzado de brazos.
—Oh vamos, ¿sigues enojado por lo de Sheila? Sabes bien que ni siquiera sentía algo por ella. Sólo era para provocarte celos. — comentó como si nada acercándose más a mí.
Me percaté de que él era un poco más alto que yo y ancho de hombros. ¿seis? ¿ocho centímetros? Otra cosa de la que también me percaté fue que empezamos a caminar entre lápidas y tumbas en lo más profundo del lugar.
—Cosa que no te funcionó como querías. ¿Qué haces aquí?, si no vienes para ayudarme a destruir- empecé a decir hasta que me interrumpió.
—A todos los homosexuales, Bla Bla bla... Sí ya entendí. Siempre lo dices. Aunque no entiendo por que quieres destruir a ése tipo de gente. En mi opinión no ésta mal que personas del mismo sexo se amen.
—Son cosas personales. Te vuelto a repetir, ¿Por qué carajo estas aquí?
—Eres muy reservado sabes. Sólo vine por que supuse que eras el causante de ciertas muertes en Dovsterycity antes de que vinieras a California. Deberías dejar de hacer eso. No entiendo tus razones pero- ahora fui yo quien le había interrumpido. Sin dejar de estar molesto.
—Sí viniste para darme otra de tus platicas desmotivacionales será mejor que te vayas a volar. — le dije para señarle directo arriba. Le sonreí con sarcasmo.
—Y si me acompañas~, es muy difícil encontrarte sabes.
—Tengo cosas que hacer sabes. Me estoy interesando en una pareja en particular.
—¿En particular?
—Un mago y un detective. — contesté sin importarme que supiera mis planes.
Él puede ser muy afetuoso y molestoso pero admito que su poder y autoridad en ciertas cosas me servirían muchísimo en lo que tengo planeado.
—¿Vas arruinar sus vidas cómo lo que hiciste con las otras parejas? Debes ir con un psiquiatra, necesitas ayuda. Tienes un serio problema con los homosexuales, pansexuales y preferencias sexuales relacionas con eso.
—Para tu información también he arruinado el amor de algunos heterosexuales. Sólo que me centro más en los homosexuales.
—¿Por qué?
—Motivos personales. Ya te dije. Y debo irme. — me di la vuelta decido en marcharme.
—Antes de que te desaparezcas como siempre lo haces, te quiero dar algo. — me tomó con rapidez de mi muñeca lo cual me sorprendió un poco. Alcé la mirada para verlo raro.
De una de sus manos, la que tenía libre apareció fuego azul y entre esas llamas una rosa.
—¿Una rosa negra en vuelta en llamas azules del inframundo? ¿En serio? — lo miré incrédulo soltando el agarre que tenía en mi mano.
Pero acabe aceptando el "obsequio" tan repentino.
—Es especial... Demuestra cuánto te- ¡¿Qué haces!? — se interrumpió y alertó al ver lo que hacía.
Con un delicado pero casi potente toque mío a la extraña rosa hice que la llamas se extinguieram y la rosa cambiará a mi color favorito.
Ahora que lo pensaba... Sus llamas azules en la rosa negra no eran peligrosas o quemaban como se suponen debe ser. El fuego del inframundo se le conoce por ser el más poderoso y peligroso en los universos.
—Baja la voz. Me gusta mas el blanco. — le dije natural. Mientras guardaba la rosa En el bolsillo delantero de mi chaleco. El tallo dentro pero los pétalos de fuera siendo muy visibles. Parecía un adorno en mi traje.
—Ya me di cuenta... Aunque quedó todavía un pétalo negro. — dijo curioso señalando dicho pétalo lo cuál observe.
—Supongo que no puedo volverla del todo blanca como quice... Sigo estando débil.
—¿La conservaras? — sonó ilusionado y bobo.
—Es un rosa del Dios del inframundo, me puede servir para algo que tengo planeado. — solté encogido de hombros.
—Tomaré eso como un "me encanta y gracias'. — dijo él para sonreirme divertido.
—¿No tienes alguna alma que recoger?
—Quizás... ¿Qué harás ahora?
—Ya te dije... Iré por ése detective sin recuerdos de su pasado. Podría divertirme igual o mejor que lo de los gemelos Cipher.
Sin mas ambos nos convertimos en aves. Negro y blanco son opuestos después de todo. Cada quién rumbo a una dirección contraria. Distinta.
Es hora de ir por ésa pareja y quizás tengan un destino diferente a la de osa mayor.
La verdad contra la ilusión. ¿Quién es más fuerte?
Lo descubriré y me divertire.
Supongo que ya estoy cerca.
Aunque me fue inevitable no acordarme de aquel hombre que me encontré hace más de un siglo... Xólotl ¿verdad?
Fin de la doceava parte.
¡Hey! ¡Ya está cerca! ¿Qué cosa?
El final de ésta historia ;-;
Esté capítulo es actualmente el más largo de cualquiera otra historia. La verdad no pensé que la fuese. :v
Con poco más de 5,300 palabras. Sin contar ésto.
Perdón si les aburrió puesto ya no salieron nuestros queridos protagonistas o no tanto como antes.
Aún falta el epílogo.
