...12... / Hatake Hinata
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—¿Entonces, seras un buen novio y te marcharas solo con alcohol?— pregunto Genma al quedarse solo con Kakashi. — si quieres disfrutar y cerrar con broche de oro tu ultima noche de soltero, tengo dos chicas que pueden ayudarte—
—¿Yamato y Ebisu?— pregunto con un tic en el ojo, aun no superaba el jutsu de hace un momento.
—No seas idiota— se río escandaloso— Hablo de chicas reales, no de esos tontos—
—Agradezco la oferta, muy tentadora pero tendré que rechazarla—
Dejo a Genma solo y se fue a su apartamento, iba con la vista al suelo, la verdad es que el sake tardaba en surtir efecto en él, a comparación de los otros chicos el aun tenia resistencia para seguir bebiendo, pero era mejor cortarlo allí, no quería casarse con una horrible Jaqueca.
En el pasillo del edificio donde estaba su apartamento, se encontró con una silueta cerca de la puerta, se dispuso a abrir y dejar la puerta abierta
—Pasa— le indico al notar que no le seguía el paso.
Tomo asiento examinando al chico que lo había estado esperando, por lo rojo de la nariz, era evidente que llevaba un buen rato allí.
—Kakashi sensei...— musito por fin con la voz entre cortada — se que no tengo derecho a exigir nada, pero por favor, necesito que me jure que jamas en la vida intentara nada con Hinata, soy un idiota, lo sé, pero este sentimiento y el pensar de que algún día usted llegue a experimentar esto que yo siento por Hinata, me mata— la petición se volvió suplica, la voz del rubio daba lastima, estaba herido.
—Naruto, yo te lo dije antes, Hinata me agrada, pero la sigo viendo como una niña, si tienes pensado arreglar las cosas después y ella también lo desea yo haré todo lo que este en mis manos para que puedan estar juntos—
Sus palabras brotaban por inercia, pero luego de esa semana entre diferentes piernas sabia que no sería fácil, no importaba las veces que intento apagar esos deseos, simplemente no se iban.
Pero también reconocía era un acto de lujuria solamente, es por eso que se atrevió a jurarle a Naruto lo que tanto deseaba.
Ya vería mas tarde en quien enfocar todo ese deseo que le provocaba la Hyuga.
—Sensei, ¿puede ayudarme para poder hablar con Hinata?— pidió desviando la mirada.
—Veré que puedo hacer, aunque por el momento sera mejor que no la presiones, aun lo esta asimilando—
—Por favor Sensei, solo deseo disculparme con ella, luego iré despacio para recuperarla—
Kakashi le dijo que lo intentaría, pero no le aseguro nada.
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Hinata estaba frente al espejo, viendo como aquel maquillaje la hacia lucir mas bonita, finalmente el día de su boda había llegado, pero no habían mariposas en su estomago, tampoco ese cosquilleo de emoción, viendo su reflejo pensaba que era la novia mas patética al no poder si quiera poner una sonrisa en su rostro o sentir una pizca de emoción.
Hanabi y Tenten salieron, pues debían ir a ayudar en la recepción.
Temari terminaba de adornarle el cabello, viendo en el reflejo como una lagrima salia de esos ojos perlados, por parte de Shikamaru y lo poco que logro sacarle a Hinata, supo el que las cosas terminaron de esta forma.
—No siempre las cosas resultan como queremos— comento obteniendo la atención de la novia— No pudo ser Naruto, se cuanto lo quieres, pero me parece que Kakashi también es buen partido, puede ser un poco mayor, pero no se le nota para nada, es un buen hombre y excelente ninja—
—¿Porque me dices eso?—
—Porque linda, ninguna mujer debe llorar por un hombre, quiero decir, Naruto es amor al que te aferras pero no puede ser, quizás nunca logres borrar todos esos sentimientos, pero puedo asegurarte que con el tiempo aprenderás a querer a Kakashi, ademas la mayoría de matrimonios son por conveniencia y al final las parejas logran congeniar, no desesperes, solo necesitas tiempo... Pero hoy guarda esas lagrimas porque necesitas hermosa y radiante, después nos reuniremos y podrás llorar todo lo que quieras— esas eran las palabras maternales que Hinata necesitaba recordar y escuchar.
—Nee-sama...— llamo Hanabi al tocar la puerta — ¡Te ves hermosa! Padre, dile que se ve hermosa— decía la castaña emocionada, Hiashi, sonrío al ver a su hija con ese bello vestido.
—Señoritas, si nos permiten, tengo algunas cosas que hablar con mi hija— pidió cortes, ambas salieron dejando solos a padre e hija.
Un silencio incomodo invadía la habitación, Hiashi era un hombre muy serio, nunca mostraba sentimentalismos ni nada de eso, incluso la sonrisa de minutos atrás, sorprendió a sus hijas.
—Se que quizás me odias por hacerte casar con alguien a quien no quieres de forma romántica— empezó a hablar Hiashi, sosteniendo el cuadro de Neji en sus manos.— El consejo te hubiese casado con cualquier otro hombre con dinero, pero fui yo quien se aferro a que fuese Kakashi—
—¿Porque?— abrió sus ojos con sorpresa ante la confesión.
—Por que el ha demostrado ser muy leal, es un hombre con convicción, se que el te cuidara— miro el cuadro de Neji con nostalgia—lo ha demostrado, se que no me he equivocado al elegirlo para ti, no es lo que tu querías, pero puedo asegurarte que es la mejor opción, con el tiempo vas a darte cuenta de lo que te digo—
Hinata no pudo contener las lagrimas, si bien aquellas palabras no aliviaban las emociones desatadas de infelicidad por no casarse con el Uzumaki, al menos le daban la fortaleza que necesitaba para seguir, pues su padre quien nunca le dedicaba palabras de aliento mucho menos cumplidos, estaba allí frente a ella, diciéndole que todo iba a estar bien.
Hiashi salio de la habitación cuando escucho la voz de Kakashi, pidiendo permiso para ingresar.
—Hiashi-san— le saludo, al ver a su suegro.
—Lord Hokage— devolvió el saludo, dejando sola a la pareja.
—Te ves muy linda— alago a la chica, sus palabras eran muy en serio, ella era una belleza
—Gracias Kakashi-san, Usted también se ve bien—
—Gracias, pero no puedo competir ante tu belleza, en verdad te ves maravillosa— lo dijo con ese tono cargado de sensualidad dejándose llevar por sus impulsos.
Ella solo sonrío, creyendo que el solo trataba de animarla.
—Unos minutos mas y sera Hatake Hinata... Puedes huir si lo deseas— comento divertido Kakashi.
—ie... no podría hacerle eso Kakashi-san, mi padre lo mataría por dejarme ir y luego iris por mi— respondió con humor.
—Nee-sama, cuñado— abrió la puerta Hanabi dirigiéndose a la pareja — Es hora— les anuncio, para que ellos salieran a la recepción.
Kakashi le extendió la mano, para tomar la de ella y entrelazarlas para caminar juntos hasta el altar.
Ella estaba nerviosa, ni siquiera podía ver la cara de sus amigos ni de los invitados por los nervios, empezó a tiritar un poco asustada. Kakashi la sintió tensarse, así que subió la mano de Hinata hasta su antebrazo, para guiarla sirviendole de apoyo al caminar.
La morena agradeció el gesto, mirándolo con una sonrisa que el correspondió.
Llegaron hasta el altar, frente a la sacerdotisa que los uniría en matrimonio, Hinata no se atrevía a mirar a los invitados, si veía a Naruto se pondría a llorar, así que para evitar inconvenientes en la presencia del consejo y los demás, enfoco su vista en Kakashi, quien se ponía cada vez mas nervioso, pues durante la ceremonia estuvieron de frente tomados de las manos, el copy ninja, no lograba apartar la mirada de esos hermosos labios con ese suave tinte rojo que los volvía excitantes.
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La sacerdotisa unió sus manos con un un listón rojo, simbolizando el hilo rojo del destino, Hinata desvió la mirada, al ver colarse casi frente a ella una cabellera rubia, no quería mirarlo, pero al intentar desviar la mirada no logro evitar esos ojos azules que la hacían perderse en el cielo, solo fueron unos segundos en los que azul y perla hicieron contacto visual, ella mantuvo el semblante serio, pero él no podía mantener esa sonrisa que lo caracterizaba, vio dolor en esos ojos, deslizo una milésima de distancia sus manos de las de Kakashi, dejándose llevar por el impulso de querer correr a los brazos del chico que con tanta angustia le veía.
Se fijo en el entorno del chico, dándose cuenta que a su lado estaba la que ahora era su esposa, Kakashi no paso desapercibido en desliz de las manos de Hinata, como la derrota en esos ojos perlados, entrelazo sus manos, captando la atención de ella, le sonrío, en un intento de calmar sus miedos.
Recordó las palabras de Temari "Después habrá tiempo para llorar"
con esas palabras en su memoria, volvió su mirada a su esposo Hatake Kakashi, la ceremonia había terminado en menos tiempo del pensado, los invitados empezaron a cercarse a la pareja para felicitarlos y poder tener una fotografía con ellos.
Los primeros en felicitarlos fueron sus amigos cercanos, entre saludos de representantes de los clanes mas importante y claro los Kages, fueron poco a poco separando a Kakashi de Hinata, al parecer aun en su boda había algunos que aprovechaban la oportunidad para hablar de política con el novio.
Hinata se quedo a un lado, junto a Temari y Tenten, Sai e Ino se acercaron al grupo de chicas para felicitar a la novia y tomarse una foto para el recuerdo, todos los presentes se veían felices, la morena se sentía un poco aliviada pues por un momento creyó que esa boda le afectaría, para su sorpresa no fue tan difícil.
—Hinata chan, te ves adorable, eres la novia mas bonita que he visto— le abrazo efusiva la señora Haruno. —Sakura, ven no seas maleducada y saluda a tu amiga— menciono haciendo que la morena se tensara.
Había evitado por todos los medios ver o hablar con Sakura, y ahora se la ponían enfrente, había agradecido muy rápido por creer que todo iba bien.
—Hinata chan, felicidades por tu boda, mi madre tiene razón te ves muy linda— se dirigió a ella con incomodidad.
Naruto estaba junto a los esposos Haruno, quienes lo habían arrastrado allí para que felicitara a la novia, Temari noto el nerviosismo de Hinata, la morena sabía que ante la primer palabra del rubio se echaría a llorar, sus piernas temblaban como gelatina, no quería estar tan cerca, dolía verlos juntos.
—Espero que tu matrimonio sea de mucha dicha y felicidad, esperemos que luego de la luna de miel regresen tres— le guiño el ojo — Si no, mi nieto no tendrá amigos de su edad— ese comentario le dejo la sangre Helada.
—¿No cree que es muy pronto para hablar de hijos? Ademas nos gustaría disfrutar de nosotros solos por un tiempo— le salvo Kakashi, acercándose a ella y colocándole una mano en la cintura— ¿No es así cariño?— le pregunto a su esposa, ganándose una mirada desconcertada del rubio.
La morena solo asintió, pero aquella información estaba tan fresca, eso fue como una bofetada, eso le hizo preguntarse internamente ¿Desde cuando Naruto la había engañado? ¿Fue solo un juego o lastima?
Naruto la veía con un rostro afligido como intentando formular una excusa para el comentario de la señora Haruno, pero esas palabras no salieron nunca, solo una mueca vacía sin atreverse a mirarla obtuvo de parte de él.
—Agradecemos que se hayan tomando el tiempo para acompañarnos, eso significa mucho para nosotros— se dirigió de forma respetuosa a los Haruno y Uzumaki.
Le era inevitable el contener las lagrimas en sus ojos, era como un balde de agua fría las sensaciones que la acompañaban en ese momento.
No quería creerlo, Naruto Uzumaki se caso por el embarazo de Sakura, eso si era una bomba, se prometió no llorar, respiro hondo girando su vista a su ahora esposo.
—No quiero ser grosera, pero debo retirarme, hay un asunto que debo atender— se justifico, para no estar con la incomoda compañía.
—Si nos disculpan, tenemos otros asuntos que requieren nuestra atención, pro favor disfruten del banquete y la fiesta— se despidió Kakashi.
Temari miraba a Sakura y Naruto sin poder creer lo que acababa de escuchar, a su lado Tenten, solo bajo la mirada, pues ella incluso fue a la boda de los Uzumaki porque Lee la arrastro hasta allí, pero lo del embarazo también fue sorpresa para ella.
Las dos chicas querían destrozar al rubio y abofetear a la peli-rosa, pero era una fiesta con tantas personas importantes allí, que no les quedaba de otra mas que guardar todo ese malestar, ya después ajustarían cuentas.
Ante los ojos de Naruto, Kakashi tomo la mano de Hinata, llevándosela lejos de allí, no podía negar que eso le molestaba, se sentía celoso, no debía, pues ya ese asunto estaba claro con su sensei, pero aun así, esa sensación molesta no lo dejaba en paz.
No entiendo como eres tan buen shinobi, pero un idiota con tus sentimientos
¡Callate Kurama! No te burles de mi
La pelea interna con el Zorro era ya algo de todos los días, desde que se caso con Sakura, Kurama solo le hacía esa clase de comentarios.
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—Lo siento por haberte dejado sola— le dijo Kakashi, al estar en una zona un poco mas sola.
—No se preocupe Kakashi-san, todo esta bien— respondió sonriente.
—Lo se, eso dicen tus labios, pero tus ojos...— limpio con sus dedos las lagrimas que salían de esos ojos perlados— no pueden mentir—
—Y-yo... lo siento...— su suave voz, fue acallada, al sentir la calidez de los brazos de Kakashi al abrazarla.
—No te disculpes por tener sentimientos, esta bien, todo va a estar bien— le susurro dulcemente, esa voz parecía acunar sus alborotadas sensaciones.
—Lamento interrumpir— anuncio Genma viendo con picardía a Kakashi.— pero me indica la quinta Hokage que ya pueden pasar a la azotea de la Torre Hokage—
—Gracias Genma, puedes retirarte— comento con tono cansado, viendo las insinuaciones de su amigo por el abrazo con su esposa.
Hinata se separo del abrazo que la había resguardado de su tristeza
—Ya estoy lista— otra vez esa linda sonrisa adornaba su rostro, Kakashi siempre se sorprendía, no importaba la circunstancia o lo mal que fuese para ella, siempre sonreía.
—Bien, entonces hay que ir...— pauso su andar un segundo, haciendo que ella chocara con su espalda — No te quedes atrás de mi, por favor camina a mi lado— le pidió, provocando un leve sonrojo en su esposa.
—H-Hai— contesto nerviosa—¡Kyaaa!— soltó un pequeño grito, al sentir su cuerpo levantarse.
La torre Hokage estaba muy cerca del lugar, Kakashi levanto a Hinata en sus brazos, para luego hacer un jutsu de transportación, apareciendo justo en lugar donde debían estar.
—Disculpa si te asuste, pero era la forma mas rápida de llegar—
—Toma, vístete como debes— Tsunade le arrojo la capa y el sombrero que lo caracterizaban como Hokage.
Al estar listo, tomo de la mano a Hinata para presentar frente a toda la Aldea a su esposa.
