...13... / Luna de miel
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—¿Quieres hablar?— pregunto Kakashi luego de un rato. Pero ella solo silencio negando con su cabeza.
Hace un poco mas de tres horas la ceremonia y presentación de la pareja concluyo, para que pudiesen aprovechar uno de los regalos de Tsunade.
Iban de camino a un hotel muy lujoso en cerca de la aldea de la Nube, les tomaría por lo menos un día llegar hasta allí, gracias al transporte que Hiashi muy amablemente les ofreció junto a una escolta de ocho integrantes del clan Hyuga y cuatro Anbu, todos ellos distribuidos a una cercanía prudente, para no ser notados y no perder de vista a la pareja, a Kakashi, le parecía exagerado pero tanto su suegro como Tsunade insistieron en que si harían ese viaje tan largo lo mas prudente era llevar una escolta.
No le quedo mas que aceptar, de lo contrario Tsunade no le ayudaría a cubrir su puesto en su ausencia y en verdad necesitaba vacaciones.
El resto del trayecto fue igual, Hinata seguía sin decir ni una sola palabra, ahora que ya no debía fingir felicidad ante los demás, el animo de la chica era lúgubre, de vez en cuando dejaba salir largos y tristes suspiros.
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Solo se trataba de una historia que la dejo con sueños rotos, dejándola con los labios secos, aun inquietos por querer besar, ¿Debía esperar? ¿Algún día el pensaría volver? No, esas solo eran ideas tontas, aunque ella se esforzara en mantener viva esa llama por los dos, de nada servia si al final ella era la única que estaba en esa ruta sin camino.
Con la caída de la noche, esa brisa traviesa que movía su cabello le hacia recordar esas promesas que juntos se hicieron hace no mucho tiempo.
Se sentía perdida, solo se trato de un romance en el camino, tantos años de espera, ahora con la verdad frente a ella se sentía diminuta, hubiese sido preferible quedarse viéndolo de lejos, amando en silencio, lo hizo por años, hubiese logrado seguir así por la eternidad.
Era su amor lo que anhelaba, tenerlo a su lado era lo que necesitaba, pero desde que ella dejo él ni siquiera se aparecía en sus sueños, rogaba a Kami, para que le diera valor, esa noticia la agobiaba, eso sin duda era el sello del final de esa historia.
Debía luchar por vencer ese miedo por no saber de él, era solo una batalla loca, pero tenía que esforzarse. Se decía eso a cada momento, pero al mismo tiempo volvían a brotar esas inquietas lagrimas de dolor.
El reloj de la habitación hacia tic tac avanzando los segundos, los minutos, las horas, avanzaban, su mente seguía vagando en esos recuerdos, sus ojos estaba nublados, intentando dejar de recordar un pasado en el que él estaba junto a ella, si tan solo pudiese regresar el tiempo, para regresar esa efímera felicidad, seguía en esa habitación sintiendo como poco a poco el aire le faltaba ¿Cuanto tiempo llevaba así?
—Han pasado tres días Hinata ¿Aun no piensas salir?— pregunto Kakashi desde el otro lado de la puerta.
Seguía ida en sus pensamientos, en sus teorías locas, en su depresión, agradecía a Kakashi el cederle la habitación y la privacidad que necesitaba.
Su estado de animo estaba por el suelo ¿En que momento llegaron, por cierto? Ya no tenia ni la noción del tiempo ¿Llegaron en la noche o en la mañana?
A quien le importa... no era eso de lo que estaba pendiente, lo único que cruzaba por su mente era el rostro de ese rubio, en su memoria se repetían constantemente esas palabras de amor que le profeso, palabras que el viento se llevo, palabras que calaron hondo en su ser.
¿Cuanto tiempo habrá estado con Sakura? ¿Acaso ella solo una distracción por ese amor frustrado? Era consciente que Naruto estuvo enamorado de la peli-rosa por mucho tiempo, claro, ese sentimiento nunca debió morir y ella solo fue un premio de consolación.
Desde hace mucho se había prometido admirarlo en silencio, no importaba si el nunca la miraba, ella estaría apoyándolo a cumplir sus sueños, pero ahora... Dolió ¿Porque dolía tanto? Ah... si, porque tuvo la oportunidad de amarlo por un tiempo, tuvo la dicha de sentir sus labios, de sentir ese roce de las manos de él sobre su piel, logro sentirse amada, si, el la dejo probar de ese amor que desde niña solo imagino, la dejo saborear ese sentimiento adictivo, porque muchas veces estuvo dispuesta a dar su vida por él. ¿Pero, para que? ¿De que sirvió? Ahora solo se ahogaba en ese dolor sin fin.
¿Pecaba acaso por ser tener sentimientos egoístas y desear que Sakura no existiera?
Una mujer con el corazón roto, se convertía en un demonio, sin duda que si, ella nunca le deseaba nada malo a los demás, pero esta ocasión por unos instantes se permitió repudiar a la peli-rosa.
—¿Hinata?— la voz de Kakashi se escuchaba tras la puerta, de nuevo. —Han pasado cinco días, creo que es momento de que salgas, no sabes de todo lo que te estas perdiendo—
Seguía sin responder, ni siquiera había abierto la ventana de la habitación, se había quedado en completa oscuridad, sanar su alma estaba resultando difícil, sobre todo cuando no tenia ni la menor idea de como hacerlo.
En esa vida solo una cosa caprichosa le había rogado a los dioses, y esa fue pedir que sus sueños se hicieran realidad junto al hombre que amaba, pero en efecto había sido muy caprichosa con eso. Por ello los dioses le negaron ese deseo.
Que difícil era tener todo solo en la memoria, deseaba correr y estrujarse en sus brazos, pero también deseaba que se fuera lejos para no verlo nunca, eran sentimientos encontrados que experimentaba por primera vez.
—Hinata, creo que ya te di el tiempo suficiente, si no sales ahora, tirare de esa puerta y te sacare a rastras si es necesario— luego de unos minutos, la morena abrió la puerta.
Kakashi la tomo del brazo, sacándola de la habitación, dejando a una deprimida Hinata muy asustada por la impresión.
—Kak-Kakashi-san— alcanzo a musitar con su débil voz.
—¿Vas a pasar toda tu vida llorando?— le pregunto con tranquilidad.
—No estoy llorando— escondiendo su rostro en su flequillo, para que esa lagrimas imprudentes no la delataran.
—Hinata, desde que llegamos te encerraste en esa habitación, no te has dado la oportunidad de ver lo lindo que es aquí, no puedes pasar deprimida para siempre...— se detuvo a mirarla, al notar como sus hombros se movían en un reflejo de contener el llanto, Kakashi no sabia porque, pero empezaba a molestarse— No llores mas— le exigió con un tono demandante — Eres una Kunoichi muy fuerte, lo has demostrado en tus misiones y en tu mas reciente entrenamiento, no puedes estar llorando durante días—
—L-lo si-siento— tartamudeaba entre lagrimas.
—¡Basta Hinata!— exclamo un poco alterado al ver que el llanto de la chica solo aumentaba — Es momento de decidir que pasos vas a dar, esto tal vez es mas de lo que puedes soportar, pero debes avanzar, ¿recuerdas cuando peleaste con Neji?— pregunto haciendo que la asustada chica lo mirara— Luchaste con todas tus fuerzas, aun sabiendo que aquello te sobrepasaba, no te rendiste, ahora es exactamente lo mismo, debes luchar, ser fuerte, demostrar que no seras vencida tan fácilmente— dijo un poco desesperado, él no sabia como lidiar con estas situaciones.
—Kakashi san...— susurro ella, al escuchar la forma en que le hablaba.
—Dime, ¿En que tanto piensas? Cuéntame todo lo que sientes, si sacas todo eso te ayudara a despejar tu mente... vamos, dime lo que sea—
Hinata no podía pronunciar una sola palabra sin llorar, oculto su rostro entre sus manos, para que Kakashi no la viera llorar como una chiquilla.
—¿Tanto te gusta?— pregunto sintiendo cierta molestia que decidió ignorar.
—Yo lo amo— contesto sin vacilar
—lo se, por eso te dije hace un tiempo que haría lo que este en mis manos para que ustedes puedan tener otra oportunidad, quizás con el tiempo las cosas tomen otro giro— intento consolar a la chica que solo lo veía con ojos irritados por tanto llorar.
—No— ella negó con su cabeza— no sera así— sonó firme y dolida.
—Te equivocas, lo primero que debes hacer es hablar con Naruto y dejar que te diga los motivos de su decisión—
—Kakashi-san, lamento decir esto, pero quien se equivoca es usted, Naruto se caso y empezó una nueva familia, el sentimiento de soledad que vivió por tantos años ahora podrá ser sosegado, ahora tiene un lugar al cual llamar hogar, donde le espera una esposa, un lugar donde muy pronto también habrá una pequeña criatura que le diga papá y lo siga por todas partes— su llanto aumentaba con cada palabra, pero aun así no tartamudeaba— Es precisamente por que he llorado tanto, porque yo quería ser esa esposa, le rogué a los dioses para que me permitieran ser esa persona que apagara su soledad, quería ser yo quien le diera una familia, ser yo quien lo recibiera en casa después de cada misión, ser yo su compañera, ese es el único deseo que tuve desde siempre, Yo solo quería darle esa misma felicidad que el provoca en mi, pero fui demasiado egoísta, por eso no se cumplió— se detuvo un momento para limpiar las lagrimas — Ahora, el ya tiene todo lo que yo quería darle, por mas que lo intento no logro dejar de sentirme incompetente, aun así, yo no soy capaz de arrebatarle todo eso, no lo escuche por la misma razón, él podría decir algo que me provoque tener una esperanza, pero ya no hay nada que deba hacer para cambiar eso, no ahora que por fin tiene la familia que el siempre deseo—
Kakashi se quedo mudo ante las palabras de Hinata, quería decir algo, pero diablos, en ninguna batalla aprendió como tratar con cosas como estas. Por instinto miro a su pecho, dolía, no estaba herido, aun así algo en su interior empezaba a doler.
—En la boda— continuo ella sintiendo confianza de decir todo lo que sentía— cuando lo vi, quise correr, abrazarlo y jamas soltarlo, al final solo me estoy comportando como una caprichosa, estuve allí de pies frente a mucha gente — sonrío irónica, burlándose de si misma — estuve a su lado Kakashi-san prometiendo ser una buena esposa, cuando en mi mente lo único que deseaba era besar a Naruto— bajo la mirada, con vergüenza por la intima confesión.
—¿Que mas deseabas?— pregunto Kakashi con el ceño fruncido que ella no noto.— ¿Era solo un beso? ¿Solo deseabas?— volvió a preguntar al notar su silencio.— Dime ¿Que es lo que te gusta de Naruto?—
Ella lo miraba un poco descolocada por el tipo de preguntas que el hacia.
—¡Si! ¡Solo un miserable beso! Eso era lo que quería— elevo su voz con vergüenza al admitirlo.
Kakashi la pego a la pared tomándola por sorpresa, cortando así la distancia entre sus cuerpos, la morena alzo la mirada asustada, intento empujarlo para quitárselo de encima, pero el fue mas rápido y la sostuvo de las muñecas con una mano, dejándolas arriba de cabeza, antes de que ella protestara con la mano que tenia libre bajo su mascara para luego llevarla hasta sostener el mentón de la chica.
Le dio un beso en la frente que a ella le erizo la piel, bajo un poco mas y esta vez le beso las mejillas, el nerviosismo en el cuerpo de Hinata incrementaba con cada acercamiento, el la miro fijamente, ella tenia el ceño fruncido como desaprobando esa escena.
—Tendrás lo que quieres, no sera de quien deseas, pero sin duda vas a disfrutarlo— le susurro al oído, deslizo la lengua marcando un recorrido desde el oído, hasta el borde de los labios de ella, la sintió tensarse, pero por mas que intento no pudo soltarse de el agarre firme que él tenia.
Kakashi se apretó un poco mas al cuerpo de Hinata, quería sentirla mas cerca, si es que eso era posible, ella sentía el calor de los labios de él sobre los suyos, cerro sus ojos con fuerza al sentir el suave desliz de la lengua en sus labios, su interior se sentía como mantequilla derritiéndose a fuego alto, el roce de la lengua ceso, para dejar que fuesen los labios que se moviesen con los suyos, marcando el ritmo apasionado que él indicaba, se detuvo un corto instante para llenar de aire sus pulmones, ella abrió levemente su boca para hacer lo mismo, acto que Kakashi aprovecho para adentrar su lengua en la boca de ella, el beso iba cargado de pasión, ella apenas y podía seguirle el ritmo.
Muchas veces había besado a Naruto, siempre fueron besos en su mayoría castos, inocentes sin exagerar, besos ligeros, pero ahora tenía una nueva sensación, ese calor que recorría en sus venas en cada movimiento, no lo había sentido nunca, este deseo por tener mas de esos labios era único, la temperatura entre ambos iba en aumento, Kakashi estaba teniendo mucho control en sus manos, por no bajarlas y tocar ese cuerpo que estaba apenas cubierto por una bata que les dieron en ese hotel, un gemido por parte de ella, lo hizo darse cuenta que ya había ido demasiado lejos.
La soltó, y se separo de ella, dejándola con las mejillas muy sonrojadas, jadeante por la intensidad de aquel beso, mientras el volvía a acomodar su mascara.
—¿Tienes hambre?— pregunto pasando su mano por su cabellera.
—¿Eh?— estaba confundida por el cambio drástico en el ambiente.
—Vamos, te gustara la comida, pero antes debes ponerte algo de ropa— comento, haciendo que ella se fijara que solo traía puesta esa pequeña bata que le dieron en el hotel, una que le quedaba muy pequeña.
Volviendo su cordura se volvió a encerrar en la habitación.
—Voy a darte cinco minutos para que te vistas, si no sales en es tiempo, tirare de esa puerta en serio esta vez—
La chica seguía pegada a la puerta, sentía que su corazón iba a salir de su pecho, ¿Pero que acababa de ocurrir? Kakashi la beso... no, ella correspondió, así que fue algo mutuo.
—Hinata, quedan tres minutos— le recordó al no escuchar que ella se moviera.
—H-Hai— respondió ella, corriendo a buscar que ponerse, pero las piernas no dejaban de temblarle, incluso su rostro seguía caliente.
/Nota de la Autora/
Les deje una pizca de emoción porque yo también ya necesitaba que estos dos tuvieran algo de acción. ¿Preguntas? ¿Opiniones? ¿Sugerencias?
