Se remota el 30 de mayo, del 1912. Conocido por muchos un día antes del incidente de la desaparición del estado catorce en el país H.C Strengthland. Incidente que todavía no se ha explicado con ciencia propia lo que ocurrió.
Xólotl tenía alrededor de unos veinte años. Una persona trabajadora que estudia el ámbito de la arqueología y cosas que estén relacionadas tanto como la antigüedad y el universo. Sus padres también eran muy aficionados a las cosas antiguas relacionadas con ciertas culturas. Un ejemplo de ello vendría siendo su mismo nombre que proviene de un Dios mexica.
En uno de sus tantos viajes, su atención se fijó en cierto país que jamás visito.
Llevando ya un mes ahí, mientras iba caminando por las tranquilas pero grises calles del lugar, algo despertó su completa atención.
En una esquina se hallaba un anciano. Cabellos blancos por sus canas. Ropas normales de un civil cualquiera. Con unos lentes oscuros. Se encontraba sentado en un pequeño banco. Mientras pintaba algo sumamente hermoso para Xólotl. Una pintura que era digna de admirar y aparte te inundaba de curiosidad por saber el significado de ésta.
El anciano que aparentaba entre sesenta y setenta de edad, resultaba un profesional con el pincel. La pintura mostraba un mimo que miraba justo al frente, al espectador. Como si sus ojos te observarán. Cargaba una sonrisa tétrica que ocultaba muchos secretos. Parecía el típico mimo que vestía de los colores blanco y negro con una boina en su cabeza. En sus manos había un paloma que extendía sus alas y parecía que pronto iniciaría su huelo. Una obra de arte digna de admirar. Casi finalizada.
Xólotl no resistió en preguntarle aquel anciano de apariencia humilde sobre aquella pintura.
— ¿Por qué pinta una paloma? — le preguntó como mencioné, interesado. Después de un breve silencio el otro contestó.
— A veces... Me siento como una. —dijo con una sonrisa suave y encogido de hombros.
—¿Y por qué a un mimo? — continuó Xólotl aún sin entender la respuesta del anciano.
— Por qué lo estoy buscando.
No entendía por qué esas respuestas tan poco comprendidas. No le dio importancia y decidió marcharse ahí sin olvidar esa pintura y las frases de aquel hombre de la tercera edad.
Esa misma noche viajó de regreso a su país.
Al día siguiente se enteró por ciertos contactos que aquel estado que había visitado el día anterior desapareció. Como si algún suceso, como algún huracán o algo parecido haya hecho una catástrofe en aquel lugar. Y extrañamente lo único que sobrevivió fue aquella pintura del mimo y la paloma que actualmente se encuentra en museo de otro estado en honor aquello. Desde entonces, el 31 de mayo se le conoce como el día oscuro.
Marcos había terminado de contar con lujo y detalle a su amo Phill aquel suceso que le contó su antiguo y difunto amigo.
— ¿Todavía sigue interesado en eso, joven? —le preguntó el peliblanco al pelirrojo frente suyo.
—Una paloma y un mimo eh... Interesante. La anécdota que la sucedió a tu amigo Xólotl, me parece de lo más interesante. Y todavía creo que Dipper no murió por un accidente.
— Usted creé que...
— Todo tiene una conexión. Estoy seguro. Y ése detective japonés, no me sorprendería que le sucediera algo antes de irse de esté lugar.
— Y hablando de irse... ¿Por qué regresamos de nuevo aquí? Ayer apenas fue el entierro del joven Dipper en California y tuvimos que regresar otra vez aquí... ¿Por qué? — soltó con curiosidad el mayordomo.
— Mañana es dos de noviembre. Quiero ver un show de magia en el que la gente dice es un mago extraordinario. Entretenerme de vez en cuando no está mal. Tal vez pueda despejar mi mente un poco... —soltó un poco melancólico.
Todavía no podía perdonarse por lo de sus hermanos y olvidar aquellos ojos avellana o quizás ámbar de ésa persona que siempre fue especial para él.
— Todavía no supera la muerte de sus hermanos y del joven Dipper. ¿Verdad? — cuestionó Marcos.
—Mis padres estarían decepcionados de mí, no pude protegerlos. Me arrepiento de no a ver sido un mejor hermano mayor. Y con lo de Dipper... Sé que en otra vida el y yo terminaríamos juntos. — sonrió convencido pero sin quitar ése sentimiento de sufrimiento que recorría todo su cuerpo.
¿A quién engaña? Jamás superaría todo lo que sucedió.
—En otra vida señor... — repitió el peli blanco con la vista pérdida.
Ninguno estaba satisfecho con el desenlace de las cosas. Pero tampoco era como si pudieran cambiar el pasado para escribir un nuevo presente y cambiar el futuro.
Pero de algo estaban seguros, que Dipper fue el mejor niñero que pudieron haber tenido Bill y Will.
Fin de la historia.
A que no se la esperaban :v
Antes de que vengan a comentarme o decirme que no les gustó el final de la historia sólo puedo decirles que...
Váyanse a comer tacos /
Y lean las curiosidades. Ahí explicaré ciertas cosas importantes.
