CAPITULO 12
" Las Mensajeras"
Como si fueran dos ráfagas ambas mujeres fueron directo hacia él, la manera en que se movían hacia que sus ataques fueran impredecibles, no manejaban un estilo marcial, ellas utilizaban tácticas violentas pero bien estructuradas. Sin embargo, no lograron ser rival para el portador de las llamas púrpura, quien logro apartarlas arrojándolas metros de distancia cada vez que intentaban infligir en el daños certeros, dejando así a Iori Yagami con solo unos pobres rasguños.
-este hombre es mas fuerte de lo que pensamos - dijo Mature en voz baja
-no parece que se estuviera esforzando tanto - respondió vice - aunque nosotras tampoco estamos usando toda nuestra fuerza.
-aun así, legítimamente tiene un gran poder - añadió la otra -si es así, entonces podría ser incluso… mas fuerte que él… - pensó la rubia.
El par se incorporo de nuevo, sin embargo ya no mantenían la guardia, lo único que sostenían era una sonrisa maquiavélica.
-creo que eso es suficiente.
El pelirrojo solo levanto una ceja al escucharlas
-nuestra meta no es acabar contigo, si no probarte.
Iori Yagami se mantuvo a la expectativa de lo que las dos mujeres fueran a decir o hacer, parecía sereno, sin embargo sus sentidos se agudizaron para mantenerse alerta.
-sabemos que tienes interés en acabar con Kyo Kusanagi, ¿no es por eso que viniste a Osaka?
-parece que hicieron su trabajo.
-al haber sido el quien acabo con Rugal nuestro objetivo es el mismo.
El las observo por un momento antes de responder.
-Seré yo y solo yo quien acabe con Kyo Kusanagi, si ustedes planean entrometerse entonces acabare con ustedes también -les advirtió de manera fría y contundente.
-estas equivocado, estamos aquí para ayudarte con ese propósito, no nos importa como, solo queremos a Kusanagi muerto.
-¿entonces que dices?, ¿hacemos un trato? -lo interrogo la morena.
Iori cerro los ojos y dibujo una extensa y tenebrosa sonrisa en su rostro a modo de burla.
-no me interesa, no necesito aliados para acabar con él, así que, háganse a un lado y no se metan en mi camino.
Yagami avanzo por el medio de las mujeres apartándolas bruscamente con los hombros.
-¿vas a buscar a tu noviecilla?, no la encontraras por ahí - dijo la rubia
De inmediato Iori se detuvo.
-quizás, deberías echar un vistazo al dojo Kusanagi - dijo la otra con una voz perniciosa y sugerente.
-es verdad, ella pasa mucho tiempo ahí desde que Kyo Kusanagi es su maestro.
Iori alzo la cabeza al escucharlas mientras aun se mantenía de espaldas.
Las dos mujeres se miraron una a la otra con una expresión de satisfacción, habían dado en el clavo.
En el dojo Kusanagi, Kaoru estaba apoyada a la pared, de brazos cruzados y apunto de estallar, desde el inicio de la sesión Kyo y Yuki se la habían pasado conversando sobre las cosas mas absurdas del planeta.
Pero la pelirroja respetaba el hecho de que el otro fuera su maestro, por lo tanto no se atrevería a hacer un reclamo dentro del dojo, no obstante, cansada de mantenerse a la espera tomo sus cosas y abandono el lugar, no sin antes cambiarse de ropa y despedirse de Shizuka, la cual le obsequio unos bocadillos.
-¿oye Kyo que hora es? - pregunto Yuki
-¡rayos son casi las ocho!, ¡no medí el tiempo!
Kusanagi giro la vista hacia donde supuestamente debía estar la otra chica, la cual ya había desaparecido.
-¿a donde se fue? - pregunto Yuki.
Kyo fue hasta el recibidor topándose con Shizuka.
-mamá, ¿viste a Kaoru?
-si, se acaba de ir, le di algunos pastelillos para que compartiera con su hermano, se veía bastante disgustada, ¿no le fue bien en su entrenamiento?
El heredero Kusanagi salió corriendo a la calle para ver si podía alcanzar a la joven Yagami, Kushinada iba detrás de él y pasando la esquina detecto el inconfundible color rojo de su cabellera.
-¡Kaoru! - la llamo a la distancia.
La otra se detuvo y giro a él sin moverse de su lugar, su semblante serio reflejaba la ira contenida.
-¿por que abandonaste el entrenamiento?
-¿de que hablas?, ¿cual entrenamiento?, durante varios días he estado llegando para verlos perder y hacerme perder el tiempo, así que avísame cuando realmente decidas ser un maestro -respondió dándose la media vuelta.
-esta celosa - murmuro Kushinada.
-¿Celosa? - hablo Kaoru que la había escuchado y libero una pequeña risa -dejen que ponga en claro esto, mi entrenamiento no es algo que tome a juego es una de mis mayores responsabilidades, algo muy determinante para mi futuro, así que durante el tiempo que yo ponga un pie en ese dojo no hay espacio para otras ideas y pensamientos que no sean esos.
Kyo contemplo a Kaoru marcharse con toda tranquilidad.
La pareja regreso a la casa Kusanagi, Kyo estaba en silencio con la mirada baja, nuevamente las palabras de Kaoru habían sido certeras.
-Yuki… si realmente quieres aprender a ser un peleador, si estas dispuesta a estudiar el estilo Kusanagi, entonces te pediré que pongas el empeño real en esto, de lo contrario solo limítate a observar - dijo a su novia.
La otra solo lo miro consternada.
-yo también tengo mis responsabilidades… -argumento Kyo.
Aunque trataba de mantenerse serena la pelirroja realmente estaba disgustada y sobre todo decepcionada, sin pensar mucho llego por inercia al departamento de Iori y toco la puerta dos veces.
De inmediato Yagami abrió y la contemplo de pies a cabeza.
-hola - dijo sin mirarlo debido a la frustración que aun tenia.
El la dejo pasar sin decir nada.
Kaoru coloco sus cosas sobre la mesa y abrió el paquete que le había dado la madre de Kusanagi.
-¿que te pasa? - pregunto el otro.
-no me pasa nada -respondió cortante
-tu cara dice otra cosa.
-¡solo estoy molesta!, ¡¿de acuerdo?!, ¡llevo días perdiendo mi tiempo en el entrenamiento por que Kyo Kusanagi no se toma enserio nada! -estallo, y al momento de hacerlo se dio cuenta que lo había confesado.
Guardo silencio de inmediato con la esperanza de que Iori no le tomara importancia, cada segundo que pasaba sin escuchar una sola palabra del pelirrojo la preocupaba.
-¿cuando?, ¿desde cuando es tu maestro?
-hace unos días… -dijo en voz baja esperando que eso mantuviera sereno a Yagami - el sensei Saisyu…
Iori se coloco detrás de la chica y aporreo la mano sobre la mesa, Kaoru cerro los ojos tratando de mantenerse impávida ante su reacción.
-¡¿y no pensabas decírmelo?!
Ella se mantuvo de la misma manera sin responder.
-¡por eso no te aprecias por aquí! - continuo el otro
Al ver que la chica no reaccionaba la giro hacia el con brusquedad.
-¡responde!
Kaoru aun con los ojos cerrados sacudió la cabeza en negación.
-diga lo que diga, seguirás pensando algo que no es, no estas en un estado razonable- hablo con el mismo tono de voz sereno.
Yagami estaba furioso.
-¡por lo menos dígnate a mirarme!
-no.
¡¿es por que me temes?!
-¡no! - grito ella -¡yo no te temo!, ¡no quiero verte por que me dolería!, ¡por que vería a alguien que no eres tu!
De nuevo se hizo silencio, Kaoru estaba contra la mesa, con la cara hecha a un lado y aun sin abrir los ojos, comenzó a ponerse nerviosa al sentir el cuerpo de Iori practicante sobre del suyo, el calor de su respiración acercarse a ella, estaba segura que si abría los ojos se encontraría con el rostro del joven, a punto de tocar sus labios.
-¡no quiero!, ¡no quiero que lo haga de esta manera!, ¡por que no estaría siendo él realmente! - pensó.
La chica cubrió su rostro con la manos para evitar que Iori lo hiciera.
El se aparto de golpe.
-vete - dijo a la joven -¡largo!
A como pudo ella recogió sus cosas y salió.
-siempre había deseado que lo hiciera, pero…. Solo olía a tierra y sangre…. - decía mientras trataba de evitar que sus sentimientos se desbordaran.
El heredero Yagami se quedo en la oscuridad del lugar solo con sus retorcidos pensamientos.
-Cree que soy un idiota… -susurro -… se enfrento a él para ayudarlo y ahora que el ha vuelto a la normalidad revolotea a su alrededor…
Se puso de pie y camino hasta la ventana, donde contemplo la noche, el reflejo de la luna que se proyectaba atreves del pequeño cristal era lo único que alumbraba su sombrío rostro.
-ya te deje descansar suficiente Kyo Kusanagi.
Kaoru avanzaba tallando sus ojos y apretando los labios para evitar llorar, caminaba a paso veloz, sin mirar nada ni a nadie, no se percato que al otro lado, en una de las calles que rebaso se encontraban Athena y Kensou que habían salido a dar un paseo.
-¡ah!, ¡es Kaoru-chan! - expreso la Idol e hizo el intento de elevar la mano y dirigirle un saludo, no obstante de inmediato se dio cuenta del estado de la chica.
-¡¿estaba llorando?! - pregunto Kensou sorprendido
—algo le ha sucedido - comento preocupada - Kaoru-chan, ¿estará bien?
A unas cuadras de la academia, la joven decidió tratar de serenarse, busco una zona tranquila, el área verde que estaba a la vuelta del frio edifico de la "Kaiser del norte"
-realmente no quería ver la oscuridad en sus ojos… ahora temo, temo que vuelva a buscar a Kyo con aquella intención…
Mientras la chica seguía reflexionando lo que había sucedido, alguien la había seguido hasta ese punto, un par de damas que estaban acostumbradas a permanecer en las tinieblas.
-ahí esta, se ha quedado sola, que fácil nos la ha puesto - dijo una de las secretarias de Rugal detrás de uno de los arboles.
-entonces, la matamos y le decimos a Yagami que ha sido culpa de Kusanagi, tal cual, la leyenda ancestral -comento la otra con una risita malévola.
Las peligrosas féminas pusieron un pie por delante cuando se vieron sorprendidas.
-ya se que están aquí - dijo Kaoru en voz alta.
Las otras se helaron.
-¿que es lo que quieren?
-¡¿co, como sabias que estábamos aquí?! -pregunto Mature un tanto asombrada
-¡nuestros ki estaban ocultos! - añadió Vice
La pelirroja se viro a ellas.
-no estoy segura de quienes son, sin embargo, puedo sentir su olor a una buena distancia, apestan orochi.
-debe ser por que es una Yagami - murmuro la rubia a la morena.
-¡¿que esperan para responder?! - exigió la joven.
-bien, de acuerdo, necesitamos un favor de tu parte - dijo la rubia
La presencia de ambas mujeres provoco que la chica se mantuviera en un estado de alerta para tratar de anticipar cualquier cosa.
-te necesitamos muerta, para despertar la sed de venganza del otro - añadió la morena.
La pelirroja las miro con asombro, y aunque estaba algo tensa se puso en guardia, ya que las otras en cuestión de segundos se desplazaron hacia ella, rodeándola.
-¿dos contra uno? - dijo y creo una replica de si misma gracias a las ilusiones de Yata.
La ciudad estaba tranquila aquella noche, el cielo despejado y la brisa era sutil anunciando que pronto llegaría el verano, parecía una noche pacifica, excepto por que en el corazón de uno de sus parques, había tres mujeres enfrentándose entre ellas y no, no era el tipo de combate a base de cachetadas y tirones de cabello, esas tres mujeres estaban dispuestas a sangrar para ganar ya que la vida de una de ellas dependía de eso.
Con una risa maniaca la Rubia atacaba con sus poderosas uñas, cuales garras de alguna fiera, mientras la morena no cesaba en sus extremadamente violentos ataques.
-¡¿crees que vas poder con nosotras?!, ¡mocosa sacerdotisa! - decían a risas.
-¡yo no soy una sacerdotisa! - respondieron las dos replicas al mismo tiempo .
La velocidad de las mujeres era impresionante, las llamas carmesí y púrpura se elevaban durante el combate, como un espectáculo de fuegos pirotécnicos.
-esto es muy extraño, ¿por que estoy tan lenta? - pensó Kaoru mientras jadeaba por el esfuerzo, -por alguna razón, me siento muy pesada…
-parece que tu cuerpo aun no se ha recuperado del todo - hablo su maestra Maki, quien se había convertido en su completo apoyo durante sus enfrentamientos -la cantidad de energía que usaste con Kyo Kusanagi no ha terminado por restaurarse, ten cuidado, lo mejor será que evites prolongar este combate.
-¿como?, ellas tienen toda la intención de matarme… -La joven Yagami estaba esforzándose al doble, su respiración se hacia cada vez mas agitada -no puedo dejar que vean que aun no tengo la fuerza suficiente, tengo que apartarlas de alguna manera.
Concentrando la energía que aun tenia, la chica elevo sus llamas carmesí de la mano derecha haciendo que el fuego cubriera todo su cuerpo, su replica hizo lo mismo con las llamas púrpura, estaba empleando un movimiento de desesperación, una variante del Shiki del estilo Kusanagi y el shiki saika de Yagami, no obstante como aun era bastante lenta solo pudo lograr crear una considerable distancia.
Se apartaron por un segundo para recuperar el aliento.
-parece que esta mocosa esta llegando a su limite - dijo vice.
-eso parece, pero no hay que confiarnos, recuerda la pelea que tuvo contra Kyo, lo mejor será acabar con ella lo mas rápido.
Kaoru volvió a ser una por un momento, y las contemplaba mientras se apartaba la sangre de la cara, producto de uno de los ataques con garra.
-¿que pasa? - dijo la chica -¿no quieren seguir?, me estoy comenzando a divertir - argumento para disimular.
-deberías tomártelo con calma -sonrieron con malicia -¿a quien crees que engañas?
-demonios ya se dieron cuenta - pensó la pelirroja apretando los dientes.
La chica elevo su ki, y ejecutando el movimiento que hizo durante la pelea contra Kyo, fundió la energía de las tres reliquias en una llama blanca.
-tendré que utilizar todo en un ultimo ataque.
-¡es esa energía blanca!
-¿esto?… - la joven Yagami noto el semblante de interés en las otras y se le ocurrió ganar tiempo con ello - verán, hace un año estuve a punto de morir a manos de Goenitz - al pronunciar el nombre del supuesto sacerdote las terribles mujeres no pudieron disimular su sorpresa -imagine que ustedes se conocían - continuo Kaoru al ver la expresión de ambas- fue un milagro que pudiera salir de esa, pero muchas cosas han cambiado desde entonces.
El relato las consterno, y se miraron una a la otra.
-a partir de ese momento he llevado un entrenamiento mas fuerte - sonrío la pelirroja - así que si piensan que podrán matarme tan fácilmente, están muy lejos de eso, ya que por lo que puedo notar, ustedes no son superiores a él.
-¡eres muy soberbia mocosa!, se te olvida que nosotras poseemos el poder de Orochi.
Las antiguas secretarias de Rugal se arrojaron contra ella al mismo tiempo, pero su ataque se vio saboteado por dos intrusos que llegaron en el momento mas oportuno.
-¡Fenix Arrow!
-¡Chou Kyuu Dan!
Los dos miembros del Psyco Soldier se colocaron justo entre ambas partes, manteniendo sus posiciones, listos para enfrentar a las adversarias.
-¡Mas mocosos! - expreso Vice enfurecida.
-no se quienes sean, pero no dejaremos que hagan una pelea injusta contra nuestra amiga - hablo Asamiya que torno su habitual semblante alegre a una mirada seria y decidida.
-no te preocupes niña, nosotros nos encargaremos - dijo Kensou a la mas joven con una expresión de seguridad.
-aguarda, hay algo que deben saber… -intento decirles la pelirroja
Pero Vice fue directo hasta el chico, atacándolo con una mirada semi desquiciada. El peleador apenas pudo evadir los implacables golpes de la sirviente de Orochi.
-¡¿que rayos?!
-¡es lo que les trataba de decir, ellas están tirando a matar!
-¡eso es demasiado!, ¡un combate se rige por principios! - continuo Athena.
Las mujeres comenzaron a reír a todo pulmón a manera de burla.
-niña, ¡esto es una pelea de verdad!, ¡no un ridiculo combate de torneo! - dijo Mature
-En ese caso, tendremos que dejarlas fuera de combate - argumento la Idol.
Athena elevo su ki provocando que en sus manos se contemplara la energía de su poder psíquico.
-eso lo dudo - continuo la rubia meneando el dedo indice en negación -sin embargo, ustedes no son nuestro objetivo, y lo que menos necesitamos en este momento son testigos, vamos Vice.
-¡pero Mature!, ¡déjame acabar con ellos!
-no podemos hacer las cosas sin pensar, ya habrá otra ocasión.
-¡hasta la próxima niñitos! - la rubia sacudió la mano en despedida.
-Adiós, mocosa de Yata, la próxima vez no tendrás tanta suerte - la amenazo Vice.
Las mujeres se fueron desapareciendo entre las sombras, sin embargo no se alejaron mucho, pretendieron solo apartarse mientras aun observaban a una conveniente distancia al grupo de chicos.
-parece que Goenitz no nos ha dicho la verdad de todo - dijo Mature.
-ella menciono que se enfrentaron, me sorprende que realmente haya sobrevivido a él.
-pero, ¿cual es la razón por la cual la quería matar en aquel entonces?
-quizás tuvo la misma idea que nosotras.
Mature permaneció reflexiva por unos segundos tratando de descifrar los planes de su sacerdote.
