Capítulo 15. Ya falta poco.
Martes 3 de noviembre 9:00 am. Hogwarts.
Esa misma mañana que Remus habló con Dumbledore, fue presentado sin muchas ceremonias a los estudiantes, el profesorado ya lo conocía, así que no fue necesario la intervención del director. Reconoció que había estado asustado de volver a impartir docencia, no estaba seguro si lo haría bien, pero tuvo que admitir que sí era algo que le agradaba bastante.
Como no participó del gran banquete, el director fue a las clases que se suponía que tendría ese día para presentarlos a los alumnos. Dumbledore le dijo que no necesitaba incorporarse de inmediato, que podía esperar al día siguiente, pero Lupin dijo que no tenía inconvenientes y que así no perderían un día completo de la materia, y Albus se lo agradeció.
No le había informado a Sirius, y decidió que lo haría entrada la noche, quizás para darle las dos informaciones juntas: las de su nuevo empleo y la de la misión que Dumbledore le había dicho. Solo le informó a Black que estaría en Hogwarts ayudando al director con unos pendientes, y como él solía hacerlo, Sirius no sospechó.
Decirle que volvería a dar clases fue bastante fácil, si bien al principio Sirius se quejó y expresó que el licántropo no tenía necesidades de trabajar, tuvo que ceder cuando el otro casi lo acusa de tratarlo como a una damisela que no podía valerse ni mantenerse por sí mismo. Quizás eso fue suficiente para callar a Black. Pero lo que no tomó demasiado bien fue el plan de Dumbledore, porque si bien era obvio que el ministro no lo mandaría a matar delante de tanta gente, Sirius no consideró nada prudente el que Lupin fuera solo para buscar información.
— ¿No sería peligroso que vayas solo? —decía Sirius con los brazos cruzados, estaba sentado en el sofá de la sala de Grimmauld Place.
—Nadie me va a atacar en una fiesta del ministerio—respondió Remus y fue a sentarse a un lado del otro, recostando su cabeza en su hombro—además, seré cuidadoso. No iré por ahí con un letrero que diga: "espía de la orden"
—Aun así no entiendo por qué debes de ir solo, yo podría acompañarte.
—Has hecho demasiados escándalos contra el ministerio como para que pases desapercibido. Yo estaré bien.
Intentó convencerlo con un beso al cual el otro correspondió. Sirius se vio obligado a suspirar y a aceptar de mala gana, en verdad no le agradaba la idea para nada. No era que pensara que Remus era un mago incapaz, al contrario, Sirius sabía que Lupin era bastante ágil y uno de los mejores peleadores que había conocido, pero el ministro había provocado tantas muertes que casi parecía un segundo señor oscuro, solo que Shickman era más sutil, y esas muertes siempre lucían como accidentes.
Pero estaba bien, de todas formas Remus ya le había explicado el plan del director, en todo momento pasaría desapercibido y se mantendría alejado de Shickman ¿Qué podía salir mal?
….
Mu sonrió cuando Hu asintió. Lo habían logrado, habían conseguido robar un trozo de la canción, y si esta no se completaba, no podían comenzar el Ragnarok.
El problema era que no podrían evitar durante demasiado tiempo que se completara, ellas solo habían "desviado" unas cuantas palabras, pero no podían retenerla por siempre. Pero eso les daba tiempo para que Harry pudiera dejar salir la parte del alma de Odin, era necesario si querían evitar el Ragnarok. Otro problema era que no estaban muy seguras de que seguiría siendo seguro para Potter, aun había muchas cuestiones de las que no habían hablado con él. Entre ellas no le habían mencionado que cuando Odin despertara por completo, Potter quedaría relegado a lo que era Odín, ya no sería el pleno dueño de ese cuerpo como conciencia, aunque hubiese la posibilidad de que fuese diferente, puesto que en primer lugar Odin nunca había sido relegado, pero ellas no sabían en absoluto lo que podía suceder. En otras palabras, había bastantes probabilidades de que Harry, si despertaba a Odin, perdiera el control de su cuerpo, y pasara a manos del dios.
De todas formas debían pensar en las complicaciones más inmediatas, por un lado, si la canción se completaba, la ubicación de su amo seria descubierta prontamente, eso sí ellas lo sabían, Hela se los había contado, así que Harry ya corría peligro de ser encontrado, necesitaba estar en un lugar seguro, necesitaba personas que pudiesen defenderlo. Por otra parte, si Harry hacia magia para buscar ayuda, también lo encontrarían, y ellas no podían ayudarle demasiado si los poderes de Odin no se presentaban. Ellas sabían muy bien el por qué Harry se escondía.
Aun con sus limitaciones puesto que no podían hacer casi nada sin los poderes de Odín, se las arreglaron para detener momentáneamente a los agentes que asesinaron a Iván Karkarov y permitir que Harry escapara con el bebé, no había sido demasiado, pero sí suficiente.
Pero ahora ellas debían hablar con Harry, ellos debían regresar, necesitaban pedir ayuda a alguien que les pudiera proteger, y ya ellas sabían cómo podían lograr que Harry usara la magia suficiente que necesitaba para volver sin que el mundo mágico lo detectara, por lo menos no lo detectarían de una vez. Ambas asintieron cuando estuvieron de acuerdo, la única forma de proteger a Harry hasta que los poderes de Odín resurgieran, era regresándolo al mundo mágico, y debían hacerlo cuanto antes posible.
…..
Miércoles 4 de noviembre 8:45 pm.
Fiesta anual del ministerio de magia con motivo a la desaparición del régimen de las sombras.
Lupin llegó a la fiesta como estaba planeado, tendió su invitación y la encargada de recibir a los invitados lo dejo pasar con una sonrisa. No se dejó engañar por solo ver a la menuda mujer encargada de la entrada, sabía que aquel lugar tenía bastante protección y que sin invitación, no podría entrar, la chica solo era una fachada para crear una atmosfera de relajación desde la puerta principal.
El lugar estaba decorado de forma increíble, se notaba que no habían escatimado en nada, ni siquiera en invitaciones. Lupin sabía que a aquella fiesta iba mucha gente, pero nunca se imaginó que tantas personas asistían a aquella fiesta en realidad, era casi como decir que todo el mundo mágico estaba invitado. Había memorizado unas cuantas fotos que le dio Dumbledore acerca de las personas a las que podría abordar, tenían todos los requisitos que necesitaban para reunir la información:
Punto uno: tenían un rango suficientemente alto en el ministerio para saber algo o haber visto algo que les ayudara.
Punto dos: quizás el más importante, eran conocidos por embriagarse y dar ciertos espectáculos, o sea que eran fáciles de manipular estando borrachos.
Punto tres: no conocían a Remus, o por lo menos existía la posibilidad de que no le conocieran, y eso también era esencial.
Remus comenzó a caminar por el lugar, inmediatamente logró ver a Shickman siendo el centro de atención, el director le había dicho que se alejara del ministro, entre tanta gente seria fácil de hacer, así que decidió que iría a la parte contraria y se mezclaría hasta encontrar a alguno de sus objetivos que cayera bajo los efectos del alcohol. Estaba seguro que el ministro no le notaria, pensaba que ni siquiera le conocía, solo era necesario mantenerse alejado de él.
O eso pensaba.
Por qué Shickman lo vio.
El ministro había salido de su casa un poco ofuscado, por un momento le pareció como si el avance de la canción se hubiese estancado, pero decidió olvidarse de eso, debía ser solo impresión suya, la canción no podía simplemente "estancarse" era ilógico.
Decidió que se concentraría en la fiesta, pasaría a buscar a su hermana a eso de las 9:30 y se divertiría en la celebración que tanto se merecía. Pero no se imaginó que mientras uno de sus funcionarios le hablaba, lo vio, a Remus Lupin.
Sonrió verdaderamente por su suerte, ya estaba planeando como podía ser su primer acercamiento con el hombre, y directamente le cayó del cielo. Quizás podría parecerle extraño verlo ahí, talvez fue enviado por Black para obtener algo, quizás fue solo para ver que se hacía en ese lugar, porque el grupo aliado de Dumbledore era siempre invitado, pero ninguno asistía.
Verdaderamente podía pensar en todas las posibilidades que hicieran de Lupin una amenaza, pero sus planes iban tan bien, que aquel insignificante hombre no podría arruinar nada con su presencia. En cambio le facilitaba las cosas de un primer encuentro.
—Remus Lupin ¿Cierto? —preguntó cuándo se acercó y pudo ver la sorpresa mal disimulada en los ojos ajenos cuando se dio cuenta quien le había hablado.
—Si—dijo recomponiéndose rápidamente—usted debe de ser el ministro de magia Mathews Shickman.
Remus maldijo por lo bajo, de entre todas las personas que pudieron dirigirle la palabra, tuvo que ser específicamente a la que debía evitar. ¿Cómo salir de esa situación ahora? Estaba difícil, Shickman lo miraba de forma extraña, insistente mejor dicho, como si le estuviese analizando hasta el último de los cabellos, y parecía feliz con esa extraña inspección porque sonreía como dando una aprobación interna. Remus se enderezó, tampoco se iba a dejar intimidar por el ministro, seguramente había detectado que si se encontraba ahí significaba algo malo, y eso demostraba que tenía demasiadas cosas que esconder. No abortaría el plan ahora que se veía tan prometedor, esperaría a que Shickman se aburriera de él y buscara alguna otra compañía y entonces Lupin seguiría con el plan del director.
Pero el Ministro no parecía querer alejarse de él, le estaba preguntando casi cualquier cosa superflua que se le atravesara por la mente y Remus no podía simplemente ser descortés y alejarse. Solo tenía una incomodidad, la forma en que Shickman le miraba. Era una mirada extraña, inquietante, que parecía estar analizando cada movimiento que Remus hacía, y aun así no dejaba de sonreír. A Lupin le parecía de esas miradas cuando alguien analiza el premio que acaba de ganar, y no le agradaba para nada.
En cuanto a Shickman su apreciación del hombre frente a él le estaba gustando. Le gustaba el rostro de Remus, la forma en la que el hombre hablaba y las expresiones que hacía. A sus ojos Remus era perfecto para dominarlo y someterlo, y Shickman no se iba por las ramas.
—Me atraes—le dijo a Remus sin ningún aviso.
Remus frunció el ceño creyendo que había escuchado mal, pero antes de que lo pudiese confirmar sucedió lo que ninguno esperaba.
— ¡Un temblor! —se escuchó el grito de una mujer.
Shickman no supo de donde vino ni le interesaba, por un momento pensó que aquello seria como los temblores pasados, pero se equivocó. Este fue bastante más fuerte.
Habían sido tan ilusos creyendo que aquello no volvería a suceder—por lo menos no tan pronto— que no tomaron ninguna precaución. ¿Cómo o por qué hacerlo si ni siquiera sabían que los estaba provocando? Las mesas se agitaban dejando caer mucha cristalería en el suelo, las personas se aferraban de lo más cerca que tuvieran. Aquello era un sitio lleno de magos, ¿pero de que servía si estaban asustados?
15 segundos fue lo que duró.
…
Miércoles 4 de noviembre 11:00 pm. Zona Horaria Rusa
Abrió los ojos lentamente, sintiendo un dolor de cabeza y una gran molestia en su ojo izquierdo. Intentó entender en donde se encontraba mientras se apoyaba en sus codos, cuando escuchó un sollozo a su lado.
—Que…—intentó hablar, pero tenía la garganta seca.
Eso fue suficiente para que Hugo lo mirara, estaba a un lado de la cama y era quien estaba sollozando.
—Despertaste—dijo el niño acercándose a él, pero no le abrazo.
Harry intentó aclarar su garganta, su hijo lo notó y le acercó algo de agua.
— ¿Cuánto tiempo estuve dormido?
—Desde ayer—dijo Hugo haciendo una mueca.
— ¡¿Todo un día?!
Hugo le dijo que eran alrededor de las once de la noche del miércoles, y él había ido a ese mundo extraño el martes. Las niñas le habían avisado que estando solo tardaría mucho más tiempo que estando con ellas, le advirtieron que podría durar varios días, así que el haber estado un solo día tampoco estaba tan mal, había realizado un trabajo medianamente excelente a su parecer.
El niño asintió lentamente y se sentó en el borde de la cama.
—Cuando regresé del baño te encontré junto a la nota, tu ojo estaba sangrando—dijo señalándolo— lo limpie y esperé a que despertaras. Pasaban las horas y nada. Por un momento creí que…
Harry se incorporó en la cama hasta quedar sentado. Le explicó a Hugo lo que había sucedido el día anterior con Hu y Mu y lo que ellas le habían pedido.
Hugo se asombró cuando le dijo que estaba avanzando mucho en "recordar" su parte de Odín.
— ¿Hubo algún temblor?
El niño apretó los labios sin querer responder.
—Ayer no, estuve atento a lo que dijeran los vecinos y nada. Pero hoy sí, unos segundos antes de que despertaras lo sentí.
— ¿Lo sentiste aquí? —preguntó sorprendido, se suponía que ellos no lo sentían.
—Si.
Quizás había cometido algún error, hasta ahora los temblores los provocaba al ir al mundo extraño, no al volver de él. ¿Y qué significaba que lo sintiera su hijo? Antes, donde él había estado no lo habían sentido, por lo menos fue lo que le dijo Jannabela. Y a decir verdad también estaba curioso de saber que alcance tenían, ¿lo sentirían en toda la ciudad en la que estaban? Janna le dijo que pensaban que lo habían sentido en toda Rusia, pero eso era algo imposible, seguramente exageración de la chica o de algún noticiero para vender más rápido la noticia.
—Hay algo más—dijo Hugo mirándole seriamente—tu ojo…
Harry dirigió su mano a su ojo izquierdo directamente y entendió lo que Hugo quería decirle.
— ¿Qué es esto?
—Parece una cicatriz.
Harry delineó la cicatriz, iba desde la base central de su ceja, hasta un poco por debajo de la línea de la ojera.
—Se fue formando—continuó Hugo, —mientras dormías, apareció como una línea que no noté en un principio, pero luego me fijé mejor. Casi no se ve, pero está ahí.
No estaba entendiendo del todo lo que estaba pasando, pero el día anterior había leído tanto acerca de Odín, que un pasaje en uno de los libros estaba rondando su cabeza.
—Odín sacrificó su ojo izquierdo por obtener conocimiento…—soltó casi para sí mismo.
Pero su hijo le escuchó, aunque ni siquiera comentó nada entendiendo rápidamente todo lo que eso significaba.
Harry iba a perder la vista de su ojo.
El entender eso no estaba alivianando las cosas, cada vez aparecía algo peor, y se estaba preguntando si en algún momento las cosas mejorarían para él.
Hasta ahora todo lo que significaba su vida era una cuesta abajo, desde que perdió a sus padres y tuvo que quedarse con sus tíos, cuando fue abusado, cuando no podía estar tranquilo sin saber si Voldemort aparecería y luego, después de derrotar al mago oscuro y creyendo que por fin podría llevar una tranquila, aparece esto.
Ahora volvían a cargarle una responsabilidad que ni había pedido ni quería, ni se sentía capaz de llevarla consigo.
—Tranquilo—dijo una voz en su oído que reconoció rápidamente como una de las niñas—cumplimos la misión y ahora podemos pedir ayuda.
— ¿Ayuda? —preguntó en voz alta haciendo que Hugo le mirara extrañado. Harry recordó que su hijo no las escuchaba—ellas me están hablando.
—Sí, —dijo Mu—te ayudaremos a conseguir ayuda.
—No puedes hacerlo solo—dijo la otra—debes volver a donde está tu familia, al mundo mágico.
Harry sintió que su pecho se oprimía, el mundo mágico significaba muchas cosas para él que no eran del todo agradables. El miedo de no saber quién le había delatado era extremadamente fuerte, porque sabía que alguien tuvo que haber dado la dirección de su casa al ministerio para que le pudieran encontrar. También estaba el temor de no ser aceptado entre ellos de nueva cuenta, tenía cuanto ¿seis años desde que se había ido? ¿Sería lo mismo? Seguramente no. Harry había cambiado, pasó de ser un león feroz en sus tiempos de Hogwarts a un gatito asustado que debía lamerse las heridas sin hacer mucho ruido y seguir con su vida. Había cambiado de forma física y de forma emocional de una forma tan drástica que quizás los otros no aceptaran. Dejó de ser el Harry que ellos conocieron hacia tanto tiempo atrás. Y le aterraba el pensar que quizás ellos ya no querrían que él regresara.
Y sin embargo, en el fondo sí quería volver. Los extrañaba a todos y a cada una de las personas que había dejado atrás. Tuvo que bloquear esos recuerdos en muchas ocasiones por que le hacía sufrir el recordar las cosas que ya no tenía, era frustrante ni siquiera entender si quería o no ir.
Aunque lógicamente debía de hacerlo.
Desde un principio sabía que no iba a poder solo, y ahora Hu y Mu se lo confirmaban, de todas formas el nunca había podido solo ¿o no contó con la ayuda de muchas personas cuando se enfrentó a Voldemort? Ahora era igual.
Otro punto, y quizás el más importante de todos era Hugo, al cual no quería dejar solo. Harry entendía que probablemente no tendría tanta suerte como la tuvo con Voldemort de salir vivo, esta vez se iba a enfrentar a un fin del mundo teniendo el alma del dios principal, ¿Cuántas posibilidades de vivir le dejaba eso? Pocas. Y en el Ragnarok, Odín estaba destinado a morir según leyó en la biblioteca, y no tenía que ser un adivino para saber que él también moriría.
Entonces no podía dejar solo a Hugo, debía buscar a alguien que se quedara con el niño y por fin le diera la vida decente que merecía, y eso podía hacerlo en el mundo mágico. Quizás a él ya no le aceptaran, pero alguien podía aceptar a su hijo y protegerlo mientras Harry cumplía con la misión de Odin.
Ese pensamiento final le llenó los ojos de lágrimas, pero no lloró. Apretó los labios y en voz baja y sin que Hugo entendiera le pidió a Hugin y Munin que le explicaran como harían para llevarlo al mundo mágico y pedir ayuda.
