Cuando se dice lobo solitario o loba solitaria, usualmente lo tomamos como un halago, como la sombra proyectada de un alfa sin dueño, un ser de carácter férreo duro, que no se rige por normas, llegando al extremo, es lo más cercano que se puede estar de una anarquía que, al mismo tiempo, se hace respetar por la comunidad.
Lo cierto es que un lobo solitario es un lobo muerto, un desterrado, un ser triste y dejado a su suerte. Microchips sentía los dientes fríos de esa misma soledad, hiriéndole constantemente su confianza… como casi cada vez que lo intentaba. Pero al menos, cuando estaba Sunny, sentía que si algo salía mal, allí estaba ella, que le regañaría y le enseñaría algo nuevo.
Jamás lo admitiría, pero el solo hecho de que le vieran caminando al lado de una chica como ella solía inflarle el orgullo. Pero ahora, solo y a su suerte, maldecía con ganas el haber salido de su casa solo. Pensó que se repetiría la rutina que habían tenido ya la semana pasada, donde salía junto a la muchacha de piel turquesa y esta le daba algo de confianza a la hora de enfrentarse a las fieras de mirada juzgadora y gestos meticulosamente establecidos.
En una semana había aprendido que la mayoría de las mujeres compartía un gesto en común a la hora de rechazar a alguien o algo, primero dejaban de prestarle la atención de a poco, evitando el contacto con la mirada, a veces incluso mirando la pantalla de sus celulares. Incluso las que eran más amables solían ponerse algo inquietas y no faltaba la que ponía alguna excusa para retirarse.
"Si te ignoran por mucho tiempo y tú sigues insistiendo, solo les das el mensaje de que quieres algo con ellas y eso solo las pondrá más nerviosas y te van a rechazar más" le dijo Sunny "Lo que tienes que hacer es lo siguiente: tú le vas a decir…"
Su mente dejó de recordarlo antes de ver a Octavia no muy lejos, recorriendo el pasillo, le saludó con la mano y esta correspondió el gesto con una sonrisa. Entonces se acercó.
"Mantén una postura erguida, camina con el cuerpo suelto y por el amor de dios, practica una sonrisa que no parezca la de un maniaco." Rememoró su cabeza, cosa que él aplicó de inmediato.
Andando, tal como la evolución le había impuesto desde sus ancestros, erguido, orgulloso y con mirada altiva, atravesó el pasillo hasta situarse frente a la muchacha. Sus labios se curvaron sutilmente y centró toda su atención en nunca bajar la vista, centrándose en los ojos de la muchacha por un momento y después observando una planta a la izquierda de la muchacha.
- Hola. – Le dijo ella. - ¿Terminaste la tarea de química? Voy a necesitar que me la copies…
¡¿Qué?! Claro, ese era el trato que casi todas las chicas establecían con él. "Nunca pierdas la confianza en ti mismo, en el momento en el que lo hagas créeme que ellas cambiarán de actitud. A las cualquier chica le gusta un chico seguro de sí mismo, créeme" sintiendo la mano que Sunny le ponía al hombro cada vez que se sentía desanimado, recuperó su postura y miró fijamente a Octavia con un gesto de pocos amigos.
- ¿Qué? Dije algo malo o…
- No, es solo que… creo que mi cerebro es lo más valioso que tengo y no voy a regalar lo que produce. – Dijo, tal vez no fueron la mejor oración que pudo componer, pero cuando estaba punto de retractarse pensó en lo que haría Sunny y cómo lo haría… sí, actitud Sunny, después de cinco segundos de silencio donde incluso para él era obvio que la músico estaba mirándole con cierta incomodidad.
- ¿Quieres dinero? – Preguntó todavía confundida.
Ahí estaba, se pudo dar cuenta, podía pedir algo a cambio… algo… una oportunidad "No todo es tener novias o tirarte a medio mundo Micro, cuando no quieras nada o no puedas con una chica porque tiene novio o algo así, no dudes dos veces en hacerla una amiga, es importante que tengas amigas que no te vas a tirar, ya te diré para qué sirven luego." Era increíble que pudiera recordar casi con completa exactitud todo lo que Sunny le decía.
"Yo-yo sé… em… me gusta tu música y-y… no pienses mal, pero siempre quise escucharte sin que los demás hagan ruido, sol-solo a ti y tu violín grande…"
"Es un chelo." Replicó ella con mirada recriminatoria.
- Sí, el chelo. Ese sería un intercambio justo… tarea por tu música. – Dijo él, sintiendo que pronto el sudor frío le delataría.
Ella le miró con detenimiento y lo pensó por unos segundos.
- … De acuerdo… - Dijo.
- Y qué estás haciendo. – Cambió de tema velozmente el muchacho antes de saber.
- Cuerdas de guitarra y también porque Vinyl quiere enseñarme una nueva mezcla. Bueno, ciao. – Sentenció ella con la mano antes de continuar con su camino a toda prisa y doblando por el pasillo que dirigía al área de electrónicos.
¿Había salido bien? ¿Cómo lo juzgaría Sunny? Había sacado algo… Octavia era linda, también Vinyl… negó con la cabeza… ¿En qué estaba pensando? Ambas tenían mil cosas buenas, pero nada de lo que él buscaba y por demás estaba decir que, así como Lyra y Sweetie Drops, ambas tenían una relación más que sospechosa.
Pero… si seguía los consejos de Sunny y ponía todo de él, algún día lograría aunque sea tener una cita con chicas igual de increíbles, tal vez tanto como Twilight o su grupo o tal vez incluso como Sunny Flare… o tal vez poner todo de sí era esforzarse demasiado y contravenía la ley de no esforzarse que ella le había grabado con sus palabras punzantes.
Era bastante confuso…
¿Qué hacía allí? Era obvio que ni siquiera tenía el valor para acercarse a cualquier mariposa desprevenida y peor si volvía a ver a esa de anteojos y cabello blanco. No sabía por qué, pero parecía ser alguien especial. ¿Y qué pasaba si al final resultaba ser solo como Lemon Zest?
Su cabeza pensaba a tal volumen que incluso el marisma de sonidos del centro comercial se silenciaba, pasando a los barandales descansó apoyando sus codos y subiendo sus manos para pasar sus dedos por su cabello. No podría soportar que viniera otra chica y le lastimara de esa manera. Si antes no le devastó, ahora si sería la hecatombe.
¿Y por qué debía ser tan difícil?
No, mejor ¿Por qué se complicaba tanto? Debía admitirlo, cada vez se sentía más la necesidad de volver a sentir lo mismo que Lemon le hizo en aquella noche y solo eso… ¿Y si la felicidad solamente recaía en ello?
Sin dejarle divagar más, la vibración de su celular bastó para quitarle el estupor, observó el nombre del contacto y era Sunny Flare. No dudó dos veces en contestarle ¿No se suponía que ella estaba en medio de una fiesta de un sujeto de su escuela?
"Chips, cómo vas." Dijo desde el otro lado la adolescente, el sonido de la música de fondo delataba que seguía en la fiesta.
"Eh… no la veo."
"Okey, okey, solo te recuerdo que siempre tengas un plan b en caso de que no funcione lo de la primera chica y… necesito que me cubras hasta las nueve." Dijo ella con normalidad, casi hasta podía imaginar que se observaba las uñas mientras lo decía.
"S-sí, claro." Respondió él, segundos antes de que la adolescente colgara. – Típico, ni siquiera dice adiós – pensó él mientras guardaba el celular.
Y entonces la observó, tal como la última vez, había ingresado para sentarse en la mesa y esperar mientras sacaba su celular. – Bien, Chips, tienes todo, revisa nuevamente – una bolsa de papel con tres libros, su aliento tenía olor a menta… erguido, con un demonio, tenía que estar erguido. Tomó aire tres veces y exhaló, practicó su sonrisa y cerró los ojos.
"Ser valiente por solo un minuto, por solo un minuto… por solo un minuto" Repitió la frase cual mantra invocadora de los milagros, recordando que la programación neurolingüística, pese a tener limitaciones y ser bastante vaga en su sustento científico, al menos era un placebo efectivo.
Bien, se dirigió hacia las escaleras eléctricas y comenzó a descender. – No intentarlo, solo divertirme y… - ¡Maldición! Microchips había olvidado la palabra que Sunny le había dicho, no era el fin del mundo, tan solo era un concepto secundario, tenía lo necesario y lo importante. Respiró y no dejó que aquel problema le supusiera mayores interrupciones.
Así, cuando estuvo en la planta baja, los pasos acortaron distancias, rezando al cielo porque no lo viera y le congelara con la mirada, el adolescente notó que la bolsa de papel que contenía sus libros no estaba sujeta por su mano. Su párpado derecho tembló y sus nervios parecieron estar a punto de volarle la cabeza.
No dudó dos veces en dar media vuelta y volver por ellos, pero de pronto una voz familiar se le presentó.
"Micro, bruh, qué estás haciendo aquí" Era Sandalwood. De inmediato volteó para devolverle el saludo.
"Sandal… vine a comprar unos libros"
"Te vengo siguiendo desde el piso de arriba, viejo, te olvidaste tus libros y un niño por poco se los lleva. Cielos bruh, no sueles ser tan distraído."
"Sí, l-lo si… he estado un poco distraído" Comentó el de anteojos, extendiendo la mano para recuperar la bolsa de papel.
"Como sea bruh, tengo que reunirme con Flash y los chicos para ir a no sé qué fiesta. ¿Te animas?"
"Tengo cosas que hacer, lo siento."
"Todo bien, tal vez la próxima, como sea, nos vemos el lunes." Se despidió el muchacho de rastas, marchándose a toda prisa con dirección al estacionamiento.
Y dándose media vuelta, pudo percatarse de que Sugarcoat ni siquiera se había fijado en lo que hizo, seguía al tanto con su celular. Perfecto. Respirar, postura y caminar relajado. El muchacho parecía un fideo, pero al menos no mostraba la joroba, se acercó hasta estar a pocos pasos de la silla enfrente de la adolescente y solo entonces esta levantó la vista.
"Hola, ¿De compras?" Trató de iniciar conversación él. "Yo ya terminé las mías" agregó, levantando la bolsa de papel.
"Espero a unas amigas… eh… Perdona, pero olvidé tu nombre."
"Microchips." Aclaró él, con la voz comenzándole a temblar y tratando de ignorar el hecho de que ella lo había olvidado.
"Claro" Continuó ella poco antes de volver al celular.
"Yo… solo… debe ser muy difícil estudiar en la Crystal Prep, una de mis amigas me dijo que sus uniformes deben ser incómodos"
"Una se acostumbra" Respondió con brevedad y sin quitar la vista de la pantalla del celular.
A leer señales. No le prestaba atención, ni siquiera habían hecho contacto visual por varios segundos. Respuestas cortas, concisas… debía estar formulando mal las preguntas. No debían ser preguntas cerradas para que hablara por más tiempo, ese era el tip que Sunny le había dado.
"¿Cuál es tu color favorito y por qué? Leí una encuesta que…"
"…Escucha". Interrumpió la fémina sin quitar la vista del celular. "No es por ser mala ni nada, pero ni siquiera te conozco y te dije que estoy esperando a unas amigas. Entiendo que quieras ligar conmigo y todo… pero no va a funcionar, a mí me gustan más, cómo decirlo, relajados".
Recibir un tiro en la cabeza, directito en la cien hubiera sido mejor, así al menos no tenía que ver a dos chicos que estaban comiendo helados en la mesa del frente escuchado todo y a punto de reírse. Qué fría fue la puñalada en su corazón.
Debía salir de allí inmediatamente. Era mejor irse sin más. Tragó saliva y ella enviando mensajes frente a él… como si no le importara ni un poco rechazarle, al menos le hubiera mirado a los ojos.
Y entonces sintió como si Sunny le pusiera la mano al hombro, pensó en ella ¿Qué haría Sunny? Y entonces lo recordó – A veces simplemente no podrás ligártela. En ese caso puedes irte con resentimiento y odiando a las mujeres o con la cola entre las patas. Pero yo te diré una mejor manera, vete dejando algo de lo que se arrepienta, algo que algún día la carcoma, algo que le haga pensar, tarde o temprano, que lo que hiciste tenía valor –.
"Me gustaría estar sola si no te importa" Dijo la muchacha cruzando sus piernas y observándole por fin.
¿Cómo lo haría Sunny? – Pensó, fundiendo todas sus neuronas en tan solo dos segundos. Sí, ser como Sunny, esa era la respuesta.
"Mira, me he roto la cabeza para hacerlo bien; pero si no lo aprecias no tiene caso. Enserio me parecías alguien memorable, fue un gusto de todas formas." Agregó, manteniéndose erguido y pronunciado cada palabra procurando no tartamudear… sentirse como Sunny, como si tuviera el control total de la situación.
Los muchachos le observaron con cara de asombro, mientras que una muchacha volteó en su dirección entretenida por lo que dijo. Tomó la bolsa de papel, hizo una reverencia con una sonrisa y posteriormente se levantó para alejarse.
No dudó, ni vaciló, tal cual Sunny lo hubiera hecho, caminó despreocupado y sin mirar hacia atrás, de haberlo hecho, habría observado a Sugarcoat mirándole con una ceja levantada y con varias miradas que le seguían de cerca. Tal vez había elevado la voz un pelín.
Pero, de todas formas, aquello se sentía diferente a lo sucedido con la capitana de las porristas en la cafetería o a de algunas otras experiencias que tuvo, como cuando trató de invitar a Rarity al baile de otoño. Siempre había salido con la cola entre las patas, hasta que al final se dio por vencido…
Aquello, aquello era distinto, se iba altivo, con la frente en alto y, aunque el resultado había sido el mismo con respecto a la chica, él se iba sin pena y con orgullo, no sabía bien por qué, pero sentía orgullo… se marchaba como un veterano, no como un soldado caído; como un guerrero con honor, no como un vil villano. ¿Qué diría Sunny si le hubiera visto?
El camino de regreso fue arduo, con decir que las noches tenía algo más de energía era poco, por alguna razón se quedaba hasta la media noche y eso que dejaba su celular en el escritorio… de ahí que ultimadamente estuviera leyendo un poco más y viendo más series animadas o series actuadas.
Al llegar a la puerta de su casa, sintió el sabor amargo de boca; pero equivocarse era el camino, entre más errores cometiera, más aprendería y mejor se volvería, esa idea se reforzaba con lo sucedido, nunca un rechazo se había sentido con tanta aceptación de su parte y nunca había quedado con más autoestima al respecto.
Saludó a su padre y a Sunbed que miraban el televisor y volvió a su habitación, encendió la computadora y recordó que tenía algunas tareas para el colegio. Si en algo se había enquistado su padre fue en habituarle a hacer las cosas a tiempo y no esperar a último momento, quizás uno de sus pocos hábitos buenos.
Le tomó cuatro horas terminarlas, matemática, física y química, ciencias puras y abstractas, ideales como tal vez lo sería la chica que andaba buscando. Extraño, una chica ideal, alguien que correspondiera sus sentimientos, alguien especial, alguien que…
Y de nuevo sus pensamientos vagos fueron arrojados por un hecho importante, había terminado sus tareas, era sábado a las tres de la tarde, hora de mayor tráfico del continente en los servidores de videojuegos.
No dudó en conectarse y buscar una partida de Dota 2.
Y cómo es el Dota sino el ir y venir, ganar y perder. Cada etapa de selección una posibilidad, una exigencia estratégica, cada partida una ejecución precisa y coordinada; sí, un juego.
Y en qué se parecía eso al jueguito del amor al que se había metido. Divertirse en el proceso, pero de fondo la mente, las acciones y los sentimientos se liberaban y fluían salvajemente, a veces por la fortuna, a veces por la voluntad.
Te podía tocar un feeder, un auntigamer, así como te podías topar con una chica como Sugarcoat, que no te daría la menor oportunidad. A la siguiente partida, todas tus habilidades saldrían a relucir en una victoria en la que arrasabas, cosa que todavía no había logrado con ninguna persona del sexo opuesto.
Seee, lo de Sunny era más como esas partidas donde el feeder o la rata está en el otro equipo y la victoria está asegurada desde el inicio.
Lo de hoy, era más como una de esas partidas memorables, donde todos están parejos y el final es impredecible, pero se jugaba tan bien y el esfuerzo era tal que, se ganase o perdiese, todos se iban sabiendo que dicha partida sería memorable y hasta se repartían las recomendaciones por buen jugador entre ambos equipos.
Sí, en teoría todo eso es bonito, pero las cuatro partidas que jugó fueron del asco. La comunidad del dota 2 es su mayor defecto, el juego es una obra de arte, pero a su comunidad le encantaba escupir en la misma. En fin, disfrutando de la quinta partida, su celular volvió a sonar. Lo contestó.
"Aló"
"Necesito que me recojas, me han robado la cartera" Dijo Sunny desde el otro lado. Ya no había música y su tono de voz era de completa furia. "Laurel me ha estado llamando desde las siete, carajo Micro, tenías una sola tarea…" Dijo dejando salir el enojo.
El adolescente se golpeó la frente. Cómo pudo olvidarlo, era algo tan sencillo como decir que Sunny iría al cine y que, dentro de unas horas, él también iría porque había una película que querían ver y que la traería a eso de las once, eso siempre funcionaba con el coronel.
"Lo siento, voy inmediatamente"
"Estoy en la plaza Eagle".
El adolescente, nerviosamente tomó el ratón y se desconectó, arruinaría la partida, pero era mejor irse a low pripority por un par de horas que perder la vida en unos minutos porque no cumplió su promesa con Sunny.
Bajó las escaleras y lo primero que hizo fue llamar a un radiotaxi. Y lo primero que encontró fue a su padre poniéndose una chaqueta mientras Sunbed sentada levantaba levemente la voz.
"Déjale, ella debe estar paseando o algo"
"No, teníamos un trato y la voy a traer así le tenga que armar una escena"
Sí, la cosa pronto escalaría a una guerra civil, Microchips se tomó unos segundos para pensar qué decir, pero su padre fijó su vista en él antes de ultimar los detalles de su excusa.
"Olvidé decírtelo, pero Sunny se iba a quedar en una fiesta hasta esta hora y yo tenía que ir a recogerla; déjemelo a mí jefe." Dijo, en el tono más respetuoso y relajado posible.
Su padre le dedicó una mirada extrañada.
"¿Ves? Sunny no haría nada para traicionar tu confianza. Que Micro vaya por ella, después de todo todos aquí sabemos que le vas a armar una escena aunque esté dispuesta a volver" Declaró Sunbed. "Además, tenemos que ver lo de los rosales". Lo que consiguió que el militar volviera su atención a su futura esposa.
"Bien" Sentenció, volviendo al sillón.
Microchips salió de la casa velozmente y el taxi llegó en unos minutos más. Ingresó y el taxi fue a toda velocidad hasta la plaza Eagle.
Debían ser las diez y media de la noche. La obscuridad de la noche y los innumerables postes de luz por los que pasaron hasta llegar solo incrementaron más la ansiedad del muchacho.
Sunny estaba en una plaza, había salido con una chaqueta y sus shorts blancos… debía estar muriéndose de frío, además, le habían robado la cartera. ¿Cómo debió ser el tipo que lo hizo? De seguro uno de dos metros y al que ella no fue capaz de noquear.
Y, por Dios, seguro que la de piel turquesa le molería a golpes… pero al menos estaría bien y regresarían a casa. Preparaba sus palabras y se preparaba mentalmente para recibir los golpes de la muchacha.
Pero, ya en la plaza, la pudo apreciar desde la ventana del taxi, allí estaba, sentada en una banca de madera, con las manos juntadas y los codos apoyados en sus rodillas, levemente reclinada hacia adelante.
Salió de inmediato, esperaba lo que sea, menos que ella se levantara, le viera e ingresara al taxi para volver a casa. Él también lo hizo. Si Sunny le mataba en el taxi, al menos tendría como testigo al conductor.
Como lo he señalado en mi página de facebook (en la que pueden dar ideas para futuros proyectos de fanfics y donde acepto comisiones sin cobrar) ahora actualizaré cada domingo. Sea este fanfic u otros que he dejado colgados, además de que ahora tengo en el horno uno nuevo que espero les guste.
