CAPITULO 13

" Lagrimas de una Traidora "

Asamiya revolvía los cajones que estaban en el tocador buscando lo necesario, desinfectante, vendas, algodón, etc. Cuando reunión todo, bajo hasta el recibidor donde estaba su compañero junto a la pelirroja. La Idol no había permitido que ella regresara a los dormitorios de la academia, en su lugar, le ofreció su casa para descansar y limpiar las heridas del enfrentamiento contra las secretarias de Rugal.

-Si te arde mucho me dices - dijo Athena antes de aplicar el desinfectante.

Pero la chica no respondió, su mirada estaba baja y su semblante apagado, era como si su mente no se concentrara en dolor que el liquido dejaba sobre su piel.

-¡¿que eres de piedra?! - comento Kensou al ver que la otra no se inmutaba.

-oye Kensou, ¿podrías preparar un poco de té por favor?

-claro linda Athena - fue corriendo cual perrito en busca de una vara.

-bueno, mientras él esta en la cocina, ¿por que no me cuentas un poco sobre lo que sucedió?

-¿no lo viste?, esas mujeres querían matarme.

-llegaremos a ese tema, pero me angustia mas la razón por la cual, estabas llorando… aunque tengo el presentimiento que ambas cosas están relacionadas.

Kaoru viro su rostro sorprendida hacia la Psíquica, quien le obsequio una cálida sonrisa.

-no estaba llorando…

-a mi me pareció que si, o al menos estabas tratando de contenerlo.

La chica Yagami guardo silencio por un instante, negándose a hablar.

Al verlo Athena se puso de pie y con una determinante mirada se coloco enfrente de la otra.

-bueno, si no me lo dirás fácilmente, tendré que recurrir a métodos mas rigurosos.

-seguramente piensa usar su poder Psíquico - pensó la chica Yagami -ella entrara en mi menta y sabrá todo…

En un movimiento rápido Athena se arrojo a la pelirroja, que tenia la guardia baja pensando que recibiría algún tipo de ataque menos físico.

-¡¿oye que estas?!

La idol coloco sus brazos al rededor de la otra chica, la acerco a su regazo y le dio unas palmadas en la espalda, como si fuera una hermana mayor.

-ya, ya, déjalo salir.

Kaoru se puso de color rojo y comenzó a luchar para apartar a Asamiya.

-¡aaaaaarggg!, ¡suéltame!

Al escuchar el grito Kensou apareció de inmediato y se topo con la escena de ambas chicas.

-¡tuuuuu!, ¡niña pervertida!, ¡¿que le estas haciendo a mi Athena?! -grito con furia.

-¡¿de que rayos estas hablando?!

Unos segundo después y un poco mas relajados se sentaron los tres alrededor de la mesa con los vasos de te caliente.

-¡maldicion!, ¡hasta esta niñata recibió un abrazo de mi querida Athena! - pensaba Kensou mientras miraba con recelo a una aun ruborizada Kaoru.

-¡¿que me estas viendo?! - lo cuestiono la otra al notarlo.

-¡tu cara de depravada!

-¡¿a caso estas celoso?, seguramente tu ni a tocar la mano de Asamiya haz llegado! - sonrío de burla, lo que provoco la ira del joven.

-¡wow!, vamos a calmarnos un poco - dijo Athena

En ese instante la chica Yagami recordó la escena de discusión que tuvo con Kyo tiempo atrás que también se había desarrollada en la casa de la Idol.

-disculpa mis modales - dijo apenada por estar a punto de protagonizar otro alboroto.

-te disculpare si me cuentas el por que estabas en ese estado- alzo su taza y envío un guiño confiada.

Sin tener escapatoria ante los métodos de persuasión de la Psíquica la otra solo exhalo admitiendo su derrota.

-Poco antes de toparme con esas mujeres, yo… tuve una discusión con Iori, el… - La pelirroja buscaba las palabras correctas para evitar revelar información de mas - bueno, no fue exactamente una discusión, por que ni siquiera era él mismo.

-¿a que te refieres con eso?

-creo que sabes de que hablo - dijo la chica mirando directamente a Asamiya -aquello que esta nublando los pensamientos de Iori, esa voz en su cabeza que lo confunde.

De inmediato apareció por la mente de la Idol las imagines que atestiguo al interior del vórtice.

-¿el te lastimo? - la cuestiono Kensou -por que para que lloraras es por que fue algo fuerte, ¿no es así?.

Kaoru sacudió la cabeza.

-es complicado, es… -el turbado rostros de Iori Yagami se hizo presente en los pensamientos de la pelirroja, quien agotada emocionalmente no pudo contener sus lagrimas, las dejo correr mientras apretaba sus dientes y párpados producto de la vergüenza de que la vieran -¡temo que el haga algo que cruce la linea!, ¡que esa oscuridad lo venza y se convierta en algo que el no es!, ¡no quiero que esos rumores se vuelvan verdad!..

Por las calles del pueblo colina abajo, un muy joven Iori Yagami iba caminando de manera apresurada, sosteniendo una mirada de irritación y aporreando las pisadas.

-¡date prisa!, ¡eres muy lenta! - hablo con voz fuerte

-¡no soy lenta!, ¡tu vas casi corriendo! - comento la pequeña Kaoru quien daba pequeñas carreras para tratar de seguirle el ritmo -¡ademas eres mas alto y la distancia entre tus pisadas es mayor! Y no solo eso, también tengo que usar esta ropa -La niña traía las prendas de Yagami, la cual quedaba bastante grande, unos pantalones cortos que casi le llegaban a los tobillos, una camiseta que le colgaba de un lado y las mangas las tenia hasta los codos y una gorra que le envolvía la mata de cabello rojo, junto con un calzado dos numero mas arriba a lo que ella debía usar -¡¿por que tengo que vestir así?!, pude traer la ropa del siempre - dijo tratando de levantarse la gorra.

Al verlo Iori se detuvo y evito que se la quitara.

-¡no te quites eso!, ¡si no te gusta puedes volver a la casa, esa fue la condición para dejarte venir conmigo!

-¡el sensei Moriya fue quien dio la orden de que debíamos venir juntos!

-¡no tenias que obedecer!

Continuaron avanzando, a la misma velocidad, pero Kaoru no podía evitar distraerse con el paisaje del pueblo, era la primera vez que estaba en el exterior, salvo aquella noche que murió Maki. Cuando regreso la mirada al frente se percato que Iori ya no estaba, comenzó a correr para buscarlo mas no lo encontró en ningún lado. Recorrió las calles por un buen rato y sin suerte se sentó en una banca de piedra pensando en una solución.

-¿que hago ahora? - se pregunto

-¡¿lo escuchaste?!, dijeron que ese chico de aquella familia anda por aquí.

-¡¿que?!, ¡¿creí que lo tenían recluido?!, ¡no deberían permitirle salir!

Dos mujeres de edad madura que estaban sentadas a unos metros de Kaoru cuchichean entre ellas.

-¡espero que no cause problemas!, ¡hace mucho esa familia debió irse de este lugar!

-lo se, es aterrador saber que gente maldita este en nuestro pueblo, sino fuera por que tienen grandes cantidades de dinero y propiedades el líder del lugar ya los hubiera echado, sobre todo a ese chico de cabello rojo.

-¿están hablando de Iori? - se pregunto Kaoru a si misma.

-¡me dio mucho gusto cuando se lo llevaron a la colina! - dijo una de las mujeres -¡no me hubiera gustado que alguno de mis hijos se relacionara con él, ¡con ese asesino!

-¡¿que?! - Al escuchar lo ultimo Kaoru sintió que el aire que respiraba se hacia pesado.

-¡no puedo creer que lo protegieran después de haber matado a su padre!, ¡es por eso que esa gente esta maldita!, ¡esos Yagami deberían desaparecer!

La temperatura de la pequeña se congelo.

-no… no puede ser - susurro.

Las mujeres se pusieron de pie y retomaron su camino mientras continuaban conversando entre ellas, dejando a Kaoru tratando de contener su alterado corazón.

-¡tengo que encontrar a Iori! - pensó y volvió a correr entre las calles mientras las palabras de esas personas aun resonaban en su cabeza -se detuvo en un puesto con toda la intención de interrogar al tendero por la descripción de Iori, pero al ver su estado de animo se reservo.

-¡¿quien rayos se cree ese chico al venir aquí?!, ¡que desagradable tener que atender a ese Asesino maldito!

Los ojos de Kaoru se abrieron de golpe.

-¡le dire al encargado cuando se recupere que no vuelva a mandar a nadie de esa familia aquí, mucho menos a ese chico Iori!

-tranquilizate, ya se fue, hoy pondré incienso para alejar las malas vibras - dijo la mujer que estaba junto a el.

En su búsqueda por el pelirrojo, Kaoru no paro de escuchar las palabras de odio hacia su compañero.

-¡¿será verdad?!, ¡¿Iori es un asesino?! - con cada palabra de desprecio que llegaba a sus oídos su desesperación se acrecentaba.

Kyo venia de dejar a su novia hasta su casa, esa noche no llevaba su motocicleta con él, le había dado el gusto a Kushinada de caminar juntos el trayecto. Su andar era relajado e incluso bostezaba de manera despreocupada, no obstante su paz se vería perturbada con la inmediata presencia de su rival que se poso frente a él con toda la intención de iniciar un nuevo combate.

-¡Kusanagi!, ¡es momento de continuar con lo pendiente! - exclamo encendiendo sus llamas púrpuras -¡esta vez no tendré consideración alguna!

Kyo lo escucho tranquilamente con los brazos detrás de su cabeza.

-lo siento Yagami, pero hoy no puedo jugar contigo, ya es algo tarde y mañana tengo que levantarme temprano, tal vez otro día - dijo como si fuera nada y avanzo dejando al otro parado.

Una llamarada de Yasakani paso al lado del heredero carmesí que solo movió un poco la cabeza para esquivarlo.

-eres muy persistente Yagami, pero como te dije, hoy no tengo ganas de vencerte de nuevo, así que regrésate a tu casa, hagas lo que hagas, no voy a combatir contigo.

Kusanagi se estaba apegando a su plan de evitar a toda costa los enfrentamientos con Iori Yagami.

La respuesta y sobre todo la actitud de Kyo causo que el Iori se pusiera rabioso.

-¡te estoy hablando imbecil! - le grito a su rival, el cual, mientras se alejaba solo agito su mano aun de espaldas como si se estuviera despidiendo a manera de burla.

Yagami solo apretó los dientes al ver como Kyo se perdía entre las calles.

La noche estaba por caer, y sin poder hallar a su compañero, la pequeña Kaoru volvió a tomar asiento en una acera junto a una tienda, sin embargo mas que preocupada por no encontrar a Iori, su angustia era por las palabras que había escuchado durante el transcurso del día.

Sumergida en sus propios pensamientos no se dio cuenta que tres chicos mayores aparecieron por el costado.

-ey, niño, ¿por que estas en estos rumbos a estas horas?

Ella los miro con frialdad.

-yo no soy un niño, soy una niña -respondió de manera firme.

Al oírla se miraron entre ellos y sonrieron con malicia.

-¿y que hace una niña tan solita por aquí? - dijo el mas alto dando un paso hacia ella.

-¡no estoy sola!, ¡vengo con alguien!

-yo no veo a nadie mas que tu, pero si quieres te podemos hacer compañía.

Aun cuando Kaoru era despistada, fue inevitable que ellos no delataran sus intenciones, así que se puso de pie de un brinco; el sujeto dio una zancada y estiro la mano con la intención de jalarla hacia el antes de que ella se moviera, pero Kaoru fue rápida y lo evito, el tipo solo se quedo con la gorra en la mano.

-¡mira! - exclamo otro de ellos -¡tiene el cabello de ese color!, ¡como los de esa familia!

-¡es verdad!, ¡¿eres una de esos malditos verdad?!

-yo escuche que ese chico no entro al pueblo solo, debieron llegar juntos.

La pequeña no les respondía, los observaba fijamente.

-¡los que son como tu deben largarse!

Valiendose de que ella era una niña y ellos casi unos adultos intentaron intimidarla solo por el hecho de ser una Yagami, pero lejos de sentirse asustada, la pequeña Kaoru tomo su postura de guardia, preparada para hacerles frente.

Con una pie adelante los sujetos intentaron arrojarse sobre ella, pero su acción se vio frustrada. En una fracción de segundo la puerta de la tienda se abrió y como una ráfaga Iori apareció en el medio de ellos, había escuchado y observado todo, con su semblante de furia no dudo en posarse ante ellos.

-¡es ese chico! - dijeron deteniéndose.

Iori hecho un vistazo rápido a la niña y de nuevo giro a los otros.

-¡es nuestra oportunidad!, ¡si les damos una paliza la gente nos dará elogios, todos en este lugar los detestan!

-¿darnos una paliza? - repitió yagami y comenzó a reír de manera aterradora - como si se los fuera a permitir…

Kaoru se dio cuenta que la gente comenzaba a arremolinarse, y los murmullos iniciaron, primero eran susurros inofensivos, después gritos ahogados y lejanos de desprecio hacia ambos Yagami.

El cabecilla de los sujetos probablemente era mayor que el joven Yagami, pero en altura eran casi iguales.

Lleno de confianza por tener a otros dos como soporte el tipo intento provocar a Iori.

-¿crees que te tengo miedo?, te daremos una lección y luego a tu hermanita.

Al oírlo la mirada de Iori se hizo fría y vacía y en acto seguido se abalanzo contra este, asestándole un intenso golpe que provoco que el otro perdiera el equilibrio, pero Yagami no dejo que tocara el suelo, este lo sostuvo por el cuello y comenzó a elevarlo por encima.

-haz hecho la cosa mas estupida de tu vida -decía mientras apretaba despacio la garganta del otro -¡los que son como tu me dan asco!, ¡creyendo que pueden ir y poner sus imbeciles manos sobre lo que es de otros!… intenta poner un dedo encima de lo que es mío y acabare contigo.

Todos estaban sorprendidos, y la escena que estaba protagonizando Iori los tenia petrificados.

-¡llamen a la policia!, ¡hay un asesino en el pueblo! -comenzaron a gritar por los alrededores.

La pequeña resolvió que si dejaba que Iori enfrentara a esos chicos seguramente los dejaría mal heridos y seria un problema mayor.

-¡así es!, ¡estarán muertos! - grito la niña alzando las manos a la cara de los otros dos maleantes y agitando los dedos -¡por que les lanzaremos una maldicion!, ¡la maldicion de los Yagami caerá sobre ustedes! - recitaba haciendo retroceder a los supersticiosos sujetos mientras Iori la miraba confundido -¡a todos! -Se giro en dirección de la gente de las calles y corrio hacia ellos como una pequeña demente -¡los vamos a maldecir a todos! -reía imitando a Iori.

Las personas ignorantes del lugar se tomaron las palabras de la niña enserio y se apartaron de ahí, algunos incluso corrían aplaudiendo para alejar a los malos espíritus.

-¡¿que rayos estabas haciendo?!, ¡¿te volviste loca?! - la cuestiono Iori una vez que quedaron solos.

Ella recogió la gorra del suelo y se la coloco de nuevo en la cabeza, ya había quitado esa expresión de demencia y la remplazo por su habitual semblante.

-hay que volver, el sensei Moriya se puede enojar - comento sin mirar a Iori a la cara.

Cabizbaja, casi arrastrando los pies y con una expresión de derrota iba detrás del chico, el cual ya no tuvo la necesidad de apretar el paso para tomar distancia de ella, pues con el andar de la pequeña sola se rezagaba. Aun continuaban las palabras de odio de los pobladores abrumando sus pensamientos, pero al tener la mirada en el piso termino por chocar con su acompañante que se detuvo abruptamente.

Levanto la cabeza y vio que le extendió algo que saco de su bolsillo.

-Se que no puedes comer estas cosas, pero supongo que una porción pequeña no hará estragos, solo comelo con moderación - Iori puso en la mano de Kaoru tres pequeños chocolates, envueltos en papel de colores brillantes -seria una lastima que en tu primera visita a este pueblo no te llevaras nada, solo no le digas al sensei - Yagami se dio la media vuelta de nuevo.

La niña contemplaba fijamente los dulces con asombro y algo golpeo su cabeza, un objeto que de inmediato le aparto la gorra de la cabeza de nuevo, Iori le había arrojado su chaqueta.

-solo trajiste esa playera y ya casi es de noche - comento con seriedad y continuo avanzando.

Los ojos de Kaoru se clavaron en la espalda del joven mientras lo veía avanzar.

-el… por eso estaba molesto, no quería que yo viniera para que no escuchara lo que esas personas decían, por eso me hizo usar la gorra, para que no me relacionaran con él… el… -Kaoru apretó la prenda hacia su pecho mientras aun observaba la larga espalda de su compañero y sacudió su cabeza para salir de su trance.

Corrio, corrio a una gran velocidad, fue inevitable para Iori no escuchar las pisadas y al girarse vio como Kaoru se arrojo hacia el tomando un pequeño impulso, rodeándolo con sus brazos y pegando su rostro al pecho de este.

-¡¿que te sucede?!, ¡ni creas que te voy a cargar o!..

-¡estoy molesta! - exclamo ella -¡no!, ¡yo estoy furiosa!

El la contemplo perplejo.

-¡detesto a esas personas!, ¡odio sus palabras de desprecio!, ¡no saben lo que dicen!

Iori comprendió a que se refería y giro el rostro para ocultarlo de Kaoru.

-y, ¿si fuera verdad?, ¿y si realmente soy un asesino? - dijo en voz baja.

La niña levanto la cabeza y guardo silencio impactada de las palabras del otro, contemplo al joven Yagami fijamente, quien aun le escondía el rostro.

-no lo creo… ¡no es verdad! - pronuncio de manera firme y con el entre cejo arrugado -si Iori fuera malo jamas me hubiera volteado a ver, si fueras alguien cruel no me dejarías hambrienta en el cobertizo del castigo… no… Iori no es malo.

Al escucharla lentamente el giro su rostro de vuelta a la pequeña.

-¡para mi tu eres una buena persona! - dijo poniéndose de pie como si lo estuviera decretando - ¡estoy orgullosa de estar a tu lado! - exclamo con el viento frio removiendo el cabello.

Iori se levanto, se sacudió el pantalón y después coloco la gorra sobre la cabeza de la niña.

-¿eso es lo que piensas? - le pregunto con serenidad.

La otra acento la cabeza aun apretando la prenda de Yagami entre sus brazos.

-entonces no me importa, no me importa lo que digan esas persona - dijo mirando en dirección a la colina como si realmente no fuera importante - mientras Kaoru piense así de mi, esta bien.

El corazón de Kaoru palpito fuerte, y ante sus ojos apareció la mano de Iori, que se la estaba ofreciendo.

-anda torpe, no te vayas a volver a perder, ya es tarde y eres muy lenta.

Ella aceptó su ofrecimiento.

Athena quedo enternecida por la anécdota de Kaoru y de esa manera comprendió el significado de las imagines de aquella vez.

-ahora entiendo, tus lagrimas eran de angustia, ¿verdad?

La otra afirmo.

-se que Iori es grosero y áspero, pero hay una parte de el que es gentil, lo se por que es la parte que mas me ha demostrado, el, ha tenido una vida muy difícil… no solo ha soportado dolorosas perdidas, sino también el rechazo de las personas, ha sufrido hasta ahora por esas personas que hablan sobre el de esa manera y la lucha constantes contra esa oscuridad de su interior, es natural que desarrollará algún mecanismo para protegerse de todo.

-pero, ¿no crees que eso te pone a ti en peligro?, ya lo haz dicho, el te intento lastimar dos veces - argumento Kensou -¡también deberías pensar en ti y alejarte de él si estas en peligro!

Ella le lanzo una mirada fría.

-¡se que ese no era Iori!, ademas, ¡no lo dejaría solo, por que Iori dejo todo para que no nos separaran!, ¡el siempre me ha procurado, y yo!..

-¡eso es!, ¡esa es la actitud Kaoru! - pronuncio Athena con su expresión de alegría y entusiasmo -¡estoy segura que si ustedes se mantienen unidos podrán hacer a un lado esa oscuridad!, ¡solo no olvides, que estamos para ayudarte si lo necesitas!, ¡¿verdad Kensou?!

-eh, ah, este, si… - dijo no muy seguro.

Kaoru dibujo una media sonrisa gracias a la contagiosa actitud de Asamiya e inspirada por las palabras de esta decidido ir en busca de Yagami para reconciliarse con él. Caminaba a una velocidad considerable asentando los pies con firmeza, ansiosa por ver el rostro del pelirrojo mientras su corazón retumbaba. Una vez frente a la puerta del pequeño apartamento toco sin vacilar y espero unos segundo mientras se ordenaba un poco el cabello.

El entusiasmo de Kaoru desapareció de golpe al ver que detrás de la puerta estaban nada mas y nada menos que las secretarias de Rugal, Vice y Mature que la contemplaban como si fuera un insecto en el piso mientras sonreían maliciosamente.

-vaya, vaya, mira quien esta aquí, ¿viniste buscando tu propia muerte?

Se quedo muda un instante, pero tomando un segundo Aire se planto y levanto la cabeza.

-¡¿donde esta Iori?! - les exigió.

-fue en busca de tu querido maestro Kyo - respondió Mature mirándose las uñas -para este momento quizás este acabando con él.

-¡así que no estorbes mocosa! - la burlo Vice.

-¡no les creo!, ¡¿que han hecho con Iori!

-¡aquí estoy! - hablo Yagami que apareció por detrás

-¡Iori!… - Kaoru se percato que el pelirrojo aun tenia ese aspecto turbado, como si las tinieblas rodearan su semblante y el aroma de Orochi lo invadía por doquier -¡¿que?!… ¡¿que haz hecho?!, ¡¿de verdad tu lastimaste a Kyo?!

Con solo escuchar pronunciar el nombre de Kyo con sus labios, la rabia y furia que venia arrastrando desde su reciente encuentro con Kusanagi hicieron que se encendiera el odio del heredero Yasakani.

-Kyo, Kyo, Kyo… ¿es todo lo que te importa?, te haz convertido en un fastidio que solo se preocupara por ese imbecil, te haz vuelto una traidora Yagami, apoyando, defendiendo y protegiendo a los Kusanagi.

Las palabras de Iori helaron la sangre de la joven.

-eso no es… ¡lo estas entendiendo mal!, no se trata de Kyo, si no de ti…

-¡deja de pronunciar su nombre! - dijo arrojándole una llamarada a la chica.

Kaoru logro esquivarla mientras las risillas malévolas de Vice y Mature se escuchaban a su lado.

-¡estoy asqueado de escucharte pronunciar su nombre!, ¡lárgate!, ¡ve con ellos de una buena vez y no vuelvas por aquí!, ¡ver tu rostro me enferma! - como si fuera un fantasma Iori se deslizo a un lado de la chica y cruzo el umbral de la puerta del pequeño departamento, las risas de las Hakkesshu se hicieron mas intensas mientras cerraban la puerta dejando a Kaoru de pie, sola e inmóvil.

El sonido de la puerta cerrando de golpe retumbo como el eco en un vacío, un vacío que invadió a la chica.

-no llores… no llores… - se repetía una y otra vez -no puedes, ¡no debes llorar!

Kaoru se mordió el labio y apretó los puños con tal fuerza que comenzaron a sangrar, sin embargo ese dolor no era comparado con las palabras con las que Iori la había golpeado.