...15... / Estos sentimientos

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Al terminar de cocinar, Kakashi fue a despertar a Hinata, para poder cenar con ella, dormía tan profundamente, que no quiso molestarla, en vez de ello, se recostó un momento a su lado, era tan linda que no logro resistirse, se acerco a ella lo mas que pudo sin despertarla, se acerco un poco, hasta dejar su rostro a milímetros del cuello de ella, dormía plácidamente sobre el costado izquierdo, el cabello caía sobre la almohada, dejando a la vista su blanco cuello, la blusa que llevaba puesta se había soltado un poco, dejando ver un poco mas de piel, Kakashi trago saliva al ver como esa tela solo necesitaba un leve movimiento para caer.

La tentación y el deseo de ver mas de su esposa era incontenible, ella se giro, quedando frente a él, haciendo que el detuviera sus movimientos, la sintió acomodarse en su pecho, abrazándose con fuerza a su espalda, por inercia el también la abrazo, el cabello de la morena tenia un olor embriagante, un suave aroma a lavanda con un toque de menta se hacia presente.

No hacia ningún daño si se quedaba unos minutos mas cerca de ella, disfrutando de su cercanía, los minutos se volvieron horas al quedarse dormido junto a Hinata.

¿En que momento llego a la cama? Se preguntaba la morena al notar que era de día, Lo ultimo en su mente era estar en el Ichiraku ramen, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió un bulto duro pegarse a sus caderas, no tenía que usar su Byakugan, para saber que era "eso"

Su rostro volvió a ponerse rojo por la vergüenza, su sobresalto fue tan grande que lo único que pudo atinar para salir de esa situación fue usar el puño suave contra su acompañante, él cual al sentir el impacto despertó aturdido en piso, con un dolor en su brazo derecho.

—Buenos días Hinata— escucho la voz adolorida de Kakashi— la próxima vez, basta con que me despiertes hablándome, tengo el sueño ligero así que despierto rápido— dijo levantándose del piso.

—¿Por... porque usted... durmió conmigo?— dijo cubriéndose con la sabana.

—Solo esta habitación esta amueblada, así que por el momento tendremos que compartir— se sentó en la cama masajeando su brazo derecho, no podía moverlo.

—Pe... pero... en la sala hay un sofá—

—Si, lo se, pero no me gusta dormir allí, es muy incomodo y tengo que trabajar, no quiero llegar adolorido— su tono tranquilo daba confianza a su explicación — por cierto, me gustaría que desbloquees los puntos de chakra que sellaste, necesito mover el brazo y ni siquiera lo siento— pidió, señalandole el brazo.

—L-lo siento— se disculpo, de inmediato se levanto activando su Byakugan para restaurar los puntos bloqueados.

—Anoche vine a despertarte para cenar luego de que te desmayaras en Ichiraku ramen, pero cuando vine me abrazaste, creo que me confundiste con la almohada, intente escapar, pero en el intento me golpeaste y me noqueaste— le mintió, esperando la reacción de ella.

—Y-yo lo siento, n-no sabia que soy sonámbula, perdóneme por favor Kakashi-san— pidió con vergüenza, sus ojos.

El solo sonrío, era lindo verla así.

—No te preocupes, iré a hacer el desayuno mientras tu te bañas— se levanto rumbo a la cocina.

Luego del baño, Hinata se fue a toda prisa a la cocina, para ayudar a preparar el desayuno, cuando llego, se encontró con Kakashi esperándola con todo listo, se sorprendió un poco al verlo vestido tan fresco, el lucia una camisa negra con capucha sin mangas, claro su distintiva mascara y unos short que le quedaban abajo de las rodillas, cualquiera que lo viese pensaría que es un chico no mayor a 25 años.

—Ven, a desayunar— la invito al notarla como lo examinaba con la mirada —¿Pasa algo?— pregunto cuando ella se sentó a su lado.

—No, ¿porque lo pregunta?—

—¿Tengo algo malo? ¿o solo me veías así porque no sabias que comer primero?— su tono cargado de picardía no paso desapercibido ante la inocente Hinata — Creí que estabas decidiendo si comer el desayuno o a mi— comento tranquilo.

—¡¿Que?!— exclamo sintiendo sus orejas hervir— No, no es así, yo no quise verlo de esa forma, por favor disculpe, solo fue un malentendido— desvió la mirada al sentirse acorralada.

—Tranquila, solo bromeo— se rio Kakashi, viendo a su dulce esposa hacer un puchero, se veía tan linda.

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Por la tarde ella fue a dejarle el almuerzo hasta la torre Hokage, se sentía mal por todos los incidentes de la mañana.

No tuvo la oportunidad de almorzar con él, debido a que Tsunade mando por ella, al parecer un virus nuevo se estaba esparciendo, provocando que el hospital estuviese tan lleno que apenas y lograban dar abasto.

Cerca de un mes transcurrió en la misma rutina, ella pasaba mas tiempo en el hospital la mayoría de veces cubriendo turnos de 72 horas seguidas, llegaba a casa solo a dormir una o dos horas, se duchaba y salia de nuevo.

Cada vez que llegaba a casa encontraba una nota en la puerta:

"Por favor no te olvides de comer, si te enfermas Hiashi va a matarme, cuida mi vida, cuidando tu salud"

La nota siempre estaba acompañada de un bento que Kakashi dejaba colgando en la puerta, para que ella no se olvidara de tomarlo.

En todos esos días no había sido capaz de agradecerle, ni siquiera tenía tiempo para visitarlo en la oficina o verlo en casa.

—Por fin, tenemos una cura— dijo Tsunade triunfante — Maldito virus, te lo advertí, he ganado— sonreía feliz por su hazaña, no era de esperar menos, pues ella era la mejor ninja medico que existía en la fas de la tierra.

—¿Escuchaste Hinata?— le hablo Shizune— eso significa que por fin iremos a descansar y ducharnos adecuadamente—

—Por fin, empezare a suministrar el antídoto de inmediato— comento Ino, las cuatro chicas habían tenido la temporada mas difícil del año.

Hinata se sentía relajada, pues ya había notado como su rostro estaba mas delgado y con las ojeras muy marcadas, las extenuantes horas en el hospital la dejaron en ese estado, pero por fin tenía la oportunidad de regresar a casa y dormir por días de ser posible.

—¡Yosh...!— exclamo Tsunade — Hoy iremos a las aguas termales y luego a comer carne a la parrilla, luego podrán descansar— les indico la rubia.

Ino, Hinata y Shizune se hicieron miradas cómplices de felicidad, por fin comerían algo delicioso y se relajarían como era debido.

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—¡Vaya, Hinata, ahora que lo noto, tus pechos están aun mas grandes!— Shizune se sorprendió al ver el tamaño, sin resistirse a tocarlo

—¡Kyaaa!— soltó un grito Hinata al sentir como la otra chica le toco los pechos sin permiso.

—Son reales...— comento Shizune haciendo caso omiso a la incomodidad de Hinata.

Ino se unió a Shizune para tocar el pecho de Hinata, comentando entre ellas que si eran reales y les sorprendía lo grandes que eran.

Los gritos incómodos de Hinata se escuchaban desatando la curiosidad de otros.

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Del otro lado en los baños de hombres, estaba Kakashi con los ojos bien abiertos por el comentario reciente en los baños de a lado.

Genma se levanto con la cara sonrojada, sus intenciones eran obvias.

—¿Que no te han dicho que no debes espiar a las chicas?— la voz de Kakashi le hizo detenerse.

—Vamos, no seas así, escuchaste a las chicas, "las tiene mas grandes" supongo que es gracias a ti, solo dejame ver un poco— pidió Genma irritando a Kakashi, que a duras penas recobrara la compostura, él también quería espiar y ver a su linda Hinata y comprobar los comentarios, pero no podía, debía actuar serio.

—Ya va siendo hora que respetes las esposas de los demás— lo golpeo Yamato, haciendo que Genma regresara a su lugar.

—Tiene razón, ademas Ino también esta allí y no quiero que la vean— el tono serio de Sai, los tomo por sorpresa ¿Desde cuando a él le interesaba la rubia?

—Que suerte tienen ustedes— suspiro Genma relajando su cuerpo en el agua.

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—¿Y bien? ¿vas a contarnos todo lo que hiciste con Kakashi?— pregunto Ino

Hinata se alarmo por la pregunta, del otro lado Kakashi se sintió nervioso, él seria el tema de esa noche, eso le interesaba, así sabría si ella tenia algún tipo de interés en el.

—Vamos, cuéntanos, aquí solo estamos mujeres, queremos saber que tan bueno es Kakashi, si lee tanta pornografía debe saber hacer algo— para su sorpresa era Tsunade quien tenia curiosidad.

—¿Te lastimo en su primera noche? ¿Es tranquilo o es salvaje?— insistían las chicas con sus preguntas.

Hinata tenia los ojos al borde del colapso ¿que se supone que iba a decir? ¿Debía confesar que su matrimonio aun no había sido consumado? No, eso la pondría en una mala posición y se prestaría a malos entendidos.

—B-bueno... él... es...—

Todos los chicos junto a Kakashi se levantaron para acercarse a la barda de madera que dividía los baños, era información valiosa, querían saber que tal era el desempeño de su amigo y saber si Hinata estaba satisfecha con él, eso serviría para elogiarlo y respetarlo mas o para ser molestado por ello el resto de su existencia.

Las chicas por su parte esperaban atentas a que Hinata terminara de formular bien las palabras.

—El... es ... muy intenso— contesto poniéndose roja por sus palabras.

Las chicas gritaron emocionadas, al escuchar eso, no era mucho, pero para lo tímida que era la morena, era un gran avance lograr que confesara algo.

—Tranquilas— regaño Tsunade— Bien Hinata, vamos por partes, lo importante son los detalles, dinos, fue algo romántico, violento—

—Etto... pues— recordó los besos el primero en el templo y el segundo en el hotel, quizás si comentaba un poco sobre eso ellas saciarían su curiosidad— bueno, la primera vez me tomo por sorpresa, no estaba preparada, pero fue lindo— suspiro recordando el beso.

Las chicas tenían un brillo en sus ojos por imaginarse la escena, ellas no se referían a ningún beso, la explicación en sus mentes divagaba en algo mas intenso, mas sexual.

Los chicos abrazaban a Kakashi felicitándolo.

—No hay duda que eres todo un semental— dijo Genma.

Kakashi entendió en seguida que ella se refería al beso, pero en su inocente mente al no tener experiencias sexuales mas profundas no entendió el verdadero interés en la pregunta de las chicas.

—¿Y luego?— pregunto Ino con mas interés.

—la segunda vez, fue mas intenso, me asuste por un momento, pero— toco sus labios al recordarlo— me costo un poco acomodarme a su ritmo—

Las caras de las chicas no tenia comparación, estaban a punto de sangrar por la nariz al imaginarse a esos dos en una noche de descontrol.

—¿Y que hay del hotel?— pregunto Shizune, cambiando el tema para relajarse.

—No vi mucho, pase la mayoría del tiempo en la habitación— confeso sin entrar en detalles.

—Vaya, si que fue una luna de miel muy intensa— dijo Ino.

—Ese infeliz, ni siquiera te dejo ver la luz del día...— sonrío con picardía Tsunade.

Kakashi solo sonreía a sus amigos, sintiendo como una gota de sudor resbalaba por su frente, todo lo entendieron mal, pero no sería él quien explicaría lo que en verdad paso.

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Salieron de las aguas termales, Kakashi espero un rato a Hinata, para irse con ella a casa.

—Lord Hokage— saludo Shizune al ser la primera en salir.

—Vine por mi esposa—

—Dejala descansar Kakashi, ella es joven pero no puede estar cumpliendo todos tus caprichos sin descanso—

Las risitas nerviosas de Shizune e Ino, no se hicieron esperar, Hinata no comprendió a que se refería con "caprichos"

—Descuide Lady Tsunade, Kakashi-san me cuida, de hecho estaba pensando que es mi turno de retribuirle su gentileza— contesto al recordar como el la había alimentado a diario dejándole los bentos y las notas.

—¡Hinata!— Tsunade se sorprendió — Esta bien, entiendo están recién casados, es obvio que quieran disfrutar así todo el tiempo, pero antes ella ira a cenar con nosotras, si quieres puedes acompañarnos, pero no te atrevas a molestarnos—

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Llegaron al restaurante para comer la deliciosa carne a la parrilla, las chicas dejaron que la pareja se sentaran juntos, para todas las presentes fue evidente las atenciones del albino con la morena, cada porción de arroz que ella comía, el colocaba una tira de carne, para que comiera mas.

El no comió, solo se encargo de que ella comiera adecuadamente.

—Ya que el Hokage esta con nosotras, te dejaremos el honor de pagar la cuenta— dijo Tsunade pasada de copas, era de esperarse que pidiera sake a montones.

Kakashi no dijo nada, cayo en la trampa de Tsunade sin darse cuenta.

Hinata le pido de favor que llevara a casa a la quinta Hokage, pues no estaba en buena condición, y las chicas tampoco.

—Es momento de ir a casa— dijo el albino, subiendo a Tsunade a su espalda, la mujer no podía ni sostenerse en pie.— esperame aquí, regresare en unos minutos— le pidió a su esposa.

Todos se marcharon dejando a Hinata esperando en la entrada del restaurante, por suerte no había nieve, pero si hacia mucho frio.

Se asusto al sentir como si previo aviso fue tomada de la mano y arrastrada.

—N-Naruto-san— dijo al reconocer la cabellera rubia.

—Tenemos que hablar— la cargo en sus brazos para evitar que ella se negara, llevándosela, hasta los campos de entrenamiento.

—Basta, ya suéltame— pidió un poco molesta.

La bajo, dejándola contra un árbol, el puso sus manos al rededor de ella, para evitar que corriera o lo golpeara, el olor a alcohol llego al olfato de Hinata, eso no estaba bien, conversar con él en ese estado.

—Naruto, ¿cuanto has bebido?—

—Eso no importa, lo único importante en este momento es tenerte a mi lado, no sabes cuanto te he extrañado, Hinata, fui un tonto, siento que me quemo por dentro, te necesito—

—No, no me necesitas, y yo no te he extrañado, lo siento pero no siento lo mismo que tu— se expreso con cierta molestia y tristeza

—Por favor no te mientas a ti misma, sabes que me amas, también deseas esto— insistía el rubio acercándose mas a ella.

—Naruto san, esto no es correcto, usted esta casado y yo también, por favor déjeme ir— le rogó, al sentir que ese acercamiento terminaría mal.

—No, no puedo, esto es demasiado, es egoísta, lo sé, pero no soporto mas estar tan cerca de ti y no poder tenerte—

—Por favor, no, no lo hagas— pidió al borde del llanto.

—No me pidas que me detenga— se acerco mas hasta poder besarla.

Ella intento resistirse, pero el agarre del rubio era fuerte, ese beso era diferente, tenia intensidad, nada comparado a los que en el pasado le dio, apenas y lograba contener el aliento, eso estaba mal, lo sabía perfectamente, no era correcto.

¿Acaso era tan débil aun? ¿No podía siquiera resistirse un poco mas?

—No— lo empujo, al recordar que Kakashi la estaba esperando.

Pero Naruto no estaba en un modo en el que pudiese ser racional, el sake en su cuerpo no le permitía pensar claro, el solo quería una cosa, y la tendría en ese instante.

—Te amo Hinata, eres la única a la que deseo, cuando no estas ese sentimiento de soledad se aloja de nuevo aquí— le dijo entre lagrimas, señalando su pecho a la altura del corazón.

—Tienes una familia ahora— su voz era triste.

—No, si no estas en ella, entonces no tengo familia— volvió a besarla sin dejarla recriminarle nada mas.

Seguía besándola, hasta que ella por fin cedió y correspondió el beso, no podía seguir soportándolo mas, la recostó sobre el césped, haciéndose espacio entre las piernas de la morena, siguió besándola cada vez con mas intensidad, el cierre de la blusa que usaba en las misiones fue bajando poco a poco, hasta dejar una parte del pecho de la chica visible.

En uno de los arboles cerca, muy cerca de ellos, estaba Kakashi, quien fue testigo de toda la escena, se había quedado inmóvil por vario tiempo, escuchando el jadeo de los amantes, no se atrevió a seguir mirando, una furia se instalo en su pecho, no sabia ni como explicar ese sentimiento, pero si sabía que dolía, tanto que incluso sus ojos ardían, su mascara empezó a sentirse húmeda, extrañado por la sensación llevo sus dedos hasta sus mejillas, notando las lagrimas que se deslizaban por ellas.

¿Estaba llorando? ¿Pero porque? No debía reaccionar de esa forma, al final Naruto estaba con Hinata, él se lo había prometido al rubio, que no se metería en esa relación, que los apoyaría, pues el le aseguro muchas veces que solo veía a la Hyuga como una niña.

Pero aquí se encontraba después de presenciar ese apasionado beso, llorando por lo que vio... no mas bien, llorando por darse cuenta de lo mucho que le gustaba Hinata, ¿desde cuando le gustaba? ¿En que momento desarrollo esos sentimientos?

—Se mía Hinata— escucho la voz de Naruto.

La rabia contenida empezaba a brotar, debía salir de allí, de lo contrario se lanzaría contra el rubio.

Que masoquista era, aun con su cerebro pensando con claridad, sus pies se rehusaban a moverse.

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Pakkun estaba en la sala desde hace casi una hora, observando el actuar extraño de Kakashi.

El flojo de su amo no estaba perdiendo el tiempo como siempre lo hacia, tenia el libro de Icha Icha en las manos, pero era claro para el pequeño perro que no estaba leyendo su erótica novela.

Aun a través de esa mascara Pakkun veía la ansiedad en ese rostro que siempre lucia apacible, debía ser algo muy importante para que Kakashi estuviera así.

Lo vio levantarse y arrojar el libro con molestia a la venta, haciendo que esta se quebrara, era un hecho o su amo enloqueció o había algo que no podía solucionar.