No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Christine Feehan (Saga de Los Carpatianos). Yo solo me divierto un poco.
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Durante un momento el viento dejó de soplar, y los insectos en el bayou se quedaron en silencio. Una sombra oscura pareció pasar por encima de sus cabezas. Jasper miró a Alice. Beau sacó una lata de cerveza de una nevera, ofreciendo bebidas a la pareja. Cuando la declinaron, vació una tercera parte del contenido de la suya de un solo trago.
- Mi padre era trampero. - Les dijo Beau. - Pasé un montón de tiempo en el bayou con él, colocando trampas. Cuando tenía diecisiete, acampábamos en la vieja cabaña, la que les señalé antes. Había algunos chicos celebrando una fiesta en un bote, niñitos de ciudad. Tenían un bote realmente bonito, no como esa cosa vieja que tomábamos para ir a la escuela. Estaba celoso, saben. Las chicas eran guapas, y los chicos bien vestidos. Cuando nos vieron a mí y a mi padre, se rieron y nos señalaron en nuestro viejo esquife. Me sentí avergonzado.
Alice hizo un suave sonido de simpatía, su inclinación natural de conformarle. Jasper entrelazó sus dedos con los de ella, sujetándola a su lado. Era una cosita tan compasiva, y tejía tal encantamiento alrededor de los hombres sin ni siquiera notarlo. Se llevó sus nudillos a la calidez de su boca en aprecio a su carácter.
Beau tomó un trago de cerveza, y se limpió la boca con el dorso de la mano.
- Nos observaron marcharnos hacia abajo internándonos profundamente en el pantano. Su barco era grande y no deberían haberlo internado mucho entre las cañas. Las raíces eran espesas allí, surgiendo del agua a cada paso. Los insectos pululaban alrededor, picando hasta que estaba cubierto de sangre. Era imposible para ese barco, aunque de algún modo lo hicieron, como si el camino se hubiera abierto para ellos.
Una invitación a morir.
Alice sintió un frío estremecimiento, un oscuro e incubado temor que trajo una sombra en su corazón.
- ¿Por qué querría alguien ir a un lugar así? - Preguntó ella con un escalofrío.
El brazo de Jasper rodeó sus hombros y la empujó contra la protección de su cuerpo.
- No hay nada que temer, ma petite. Estoy contigo. Nada puede hacerte daño cuando estás conmigo.
Beau creyó la promesa susurrada a Alice. La creyó absolutamente. Ya había notado la falta de mosquitos. Había sido igual con Dimitri Cudmore también. Un extraño fenómeno, pero bueno, Beau había presenciado muchas cosas extrañas en el bayou.
La voz del capitán bajó incluso más, como si la misma agua bajo el bote pudiera llevar su historia al mundo exterior.
- Muchos van a ver si la leyenda es verdad. Tramperos, cazadores furtivos en busca de un trofeo, de esos hambrientos, con necesidad de comida y dinero. De esos de fuera que piensan que todo eso del vudú es una tontería. No entienden el poder de la magia o del bayou mismo. Así que cazan lo que no pueden entender. Dimitri respetaba la naturaleza, respetaba nuestras costumbres y la magia de aquí. Por eso se lo conté, porque fui a cazar con él.
- ¿Por qué todos quieren matarlo? - Las simpatías de Alice se volvieron hacia el caimán. - Sólo quiere sobrevivir.
Beau sacudió la cabeza sombríamente y extendió una mano para poner en marcha el motor. El bote empezó a traquetear despacio a través del agua.
- No, Alice, no malgaste su compasión. No es un lagarto ordinario. El viejo es malvado. Se tiende a esperar y, hambriento o no, mata a todo lo que se acerque. Hombre o bestia, da lo mismo para él. Los mete en el agua y los devora.
- Pensé que le gustaban los caimanes. - Protestó Alice.
- Son parte de la naturaleza, parte del bayou. Pertenecen a este sitio. Nosotros somos los únicos que usurpamos su territorio. Este pobre caimán no ha pedido a nadie que venga a cazarle. Probablemente quiere que le dejen en paz. Pero vienen de todas formas.
- Cuéntenos que ocurrió a los chicos. - Incitó Jasper gentilmente.
- No regresaron. Mi padre estaba muy intranquilo, muy preocupado. Conocía la reputación del lagarto, y no le gustaba que esos forasteros se internaran tanto en el pantano. El viejo caimán mataba por diversión. Sabíamos que era malvado. Finalmente, mi padre insistió en que fuéramos a buscarlos. Me dijo que estuviera muy callado. Tomó varias lámparas de aceite y cerillas, las armas, un garfio... todo lo que teníamos en el campamento para protegernos. El sofocante aire pareció colgar tieso, esperando en suspenso por el resto de la historia.
Alice se apretaba contra la sólida forma de Jasper. Súbitamente no estuvo tan segura de querer oír el resto. Podía sentir, oír y oler la imagen que Beau estaba describiendo.
Todo irá bien, chérie.
La voz de Jasper le trajo aliviante confort a la mente y una sensación de protección, un aislamiento entre la sensibilidad de Alice y cualquier cosa que pudiera oír a continuación.
- Había un hedor terrible. El aire era espeso, tanto que apenas podíamos respirar. Recuerdo el sudor fluyendo de nosotros en ríos, y ambos sabíamos que, si continuábamos internándonos en el territorio del viejo, nos tendría a nosotros para cenar. Queríamos volver. Aminoramos la marcha del bote. Mi corazón estaba martilleando tan rápido que podía oírle. Y los insectos descendían sobre nosotros. Mi padre estaba ennegrecido por ellos, moviéndose sobre él. Nos picaban y mordían, entrando en nuestros ojos y narices, incluso llenando nuestras bocas.
Beau estaba agitándose. Jasper instintivamente se extendió para calmar su mente. Emparejó la respiración del hombre, la puso bajo control, después emparejó el ritmo de su corazón y lo bajó al ritmo normal. Susurró el consolador canto curativo de su gente y ondeó su mano gentilmente para crear una brisa que alejara el calor sofocante y enfriara la transpiración del cuerpo de Beau.
En seguida la terrible presión que crecía en el pecho del capitán se alivió. Beau sonrió débilmente.
- Sólo he contado esta historia a otra persona. Me prometí a mí mismo que nunca lo haría, pero de algún modo me sentí compelido a compartirla con Dimitri, y ahora con ustedes. Lo siento. Todavía es como si hubiera sucedido ayer.
- Algunas veces ayuda hablar de una mala experiencia. - Dijo Alice amablemente, con sus ojos oscuros luminosos en la noche. Brillaban como los de un gato, extraños y hermosos.
El capitán sacudió la cabeza.
- Mientras nunca hable de ello, puedo fingir que no ha ocurrido realmente. Mi padre nunca habló de ello, ni siquiera conmigo. Creo que ambos quisimos que no fuera nada más que una pesadilla.
- Los chicos de ciudad estaban bebiendo. - Jasper sacó la información de su cabeza.
Beau asintió.
- Encontramos botellas vacías flotando en el agua, sobre el banco. Después los oímos gritar. No cualquier clase de grito, sino de la clase que permanece contigo para siempre. Que te despierta en la noche con un sudor frío. Mi padre permaneció borracho un mes después de eso intentando olvidar esos gritos. Sé que no funcionó. - Se limpió la boca de nuevo. - A mí nunca me funcionó.
No quiero oír esto, Jasper. Le hace demasiado daño recordar, protestó Alice, sus dedos de retorcieron en la camisa de Jasper.
Jasper pasó una mano acariciante hacia abajo por su pelo.
Le aliviaré su dolor después. Esto es interesante; en su mente puedo sentir la presencia de Dimitri, como si también el, aliviara a este hombre. ¿Por qué que el caimán matara humanos disgustaría a su padre? ¿Por qué el terror que produjo se demoraría en él después de tantos años? En este lugar ha habido muchas muertes, pocas de ella placenteras. Quizás es necesario que oigamos esta historia.
- Estábamos cubiertos de insectos, como una manta, arrastrándose sobre nosotros. Y era casi imposible respirar. - Beau se tocó la garganta, recordando la sensación de sofoco. - Aunque no podíamos dejarles. Seguimos avanzando a través de las cañas y raíces. Para nosotros, la ida fue muy difícil incluso aunque teníamos un bote mucho más pequeño. El agua era negra y aceitosa cerca del banco. Se formó un charco allí, y el agua estaba estancada. El hedor era increíble, como matadero de cadáveres dejados para pudrirse al sol. Mi padre quiso dejarme en el bote al borde de la charca, diciendo que iría a pie, pero sabía que, si le dejaba, moriría.
- Oh, Beau. - Dijo Alice simpáticamente.
Estaba casi tan apenada como el capitán. Automáticamente Jasper la alivió y confortó, proveyéndola de un acolchado aislante más fuerte. Era como una esponja, empapándose del terrible trauma.
- Supongo que ambos aceptamos que probablemente no saldríamos de allí. - Continuó Beau. Hábilmente guió el bote rodeando un tocón. - Pero fuimos. Estaba negro. No como la noche, sino negro. Mi padre encendió la lámpara, y pudimos verlos. El barco estaba astillado, con enormes trozos arrancados, como si algo enorme lo hubiera atacado. Y estaba hundiéndose casi bajo el agua. Un chico estaba aferrado a él, pero la sangre estaba salpicando el cielo. No podíamos cogerlo. Algo llegó desde el agua, algo prehistórico. Sus ojos eran malvados, y su boca abierta de par en par. No era un caimán corriente, y se estaba divirtiendo, jugando con esos chicos moribundos.
Beau se pasó una mano por el pelo agitado, mirando a través del agua familiar. Jasper se movió, atrayendo la atención del capitán. Esos peculiares ojos plateados captaron su mirada y la sostuvieron.
Instantáneamente Beau se sintió calmado, centrado, protegido, desconectado. La historia que estaba contando se volvió sólo eso, una historia que había ocurrido a algún otro.
Jasper sintió el extraño cambio en la mente del capitán, como un velo nublado que producía una reacción programada. Se concentró y siguió el sendero, el patrón de maldad que le era tan familiar. Reconoció el toque sanador de Dimitri, las salvaguardas que había colocado en el mortal para prevenir que la corrompida sombra se extendiera. Beau LaRue había sido tocado por un vampiro. Había escapado, pero no indemne.
Un suave jadeo de Alice en su mente traicionó su presencia. Se encontró a si mismo sonriendo de que ella pudiera deslizarse dentro y fuera de su mente, tan parte de él que no podía ya decir donde empezaba él y terminaba ella. Había accedido a sus recuerdos y sus conocimientos. La mayor parte del tiempo que pasaba en su mente, lo mejor era que estaba adquiriendo las lecciones que los siglos le habían enseñado.
Más de lo que supones. Alice sonó pagada de sí misma.
Beau estaba mucho más relajado, no el feliz capitán de antes, pero su tensión se había definitivamente aliviado.
- No había nada que pudiéramos hacer por ellos. Habíamos entrado en el patio de juegos del monstruo, y estaba de humor para jugar. No intentó ahogar a ninguno de ellos directamente, o matarlos de una vez. Los lanzó al aire y los desgarró en trocitos. Trozos de cuerpos estaban flotando en el agua. La cabeza de una chica se meneaba arriba y abajo cerca del banco. Recuerdo la forma en que su pelo se extendía como un abanico sobre la superficie del agua.
Jasper tocó el hombro del hombre.
Suficiente. No hay necesidad de que recuerdes los detalles de esta atrocidad.
Beau sacudió la cabeza, la imagen vívida de su mente repentinamente se oscurecieron a un vago grupo.
- Casi no conseguimos salir nosotros mismos. Vino hacia nosotros, tan grande como cualquiera de esos cocodrilos del Nilo. No quería comer, no estaba protegiendo su territorio, sólo quería matar. Habíamos penetrado en su guarida, en sus dominios, mientras se estaba divirtiendo, y estaba enfadado. Mi padre tiró la lámpara de aceite sobre el agua y lo hizo arder todo. No miramos atrás.
- Fueron muy afortunados. - Dijo Jasper suavemente, su voz como una fresca y fría brisa. Rezumó por la mente de La Rue, por sus poros, y disipó la enfermedad que lo atrapaba.
Puedes sanarle, dijo Alice.
Es mortal.
Puedes hacerlo, insistió ella. Dimitri le protegió, asegurándose de que el veneno no se extendería, manteniendo lejos la pesadilla, pero tú puedes sacarla.
La dura línea de la boca de Jasper se suavizó, casi una sonrisa. Lo estaba haciendo de nuevo. No había forma de convencerla de que no podía hacer lo que ella quería. Lo creía implícitamente. Se llevó su mano a la calidez de su boca, presionando un beso en su palma.
Je t'aime, Alice, susurró en la mente de ella como una caricia.
Alice se inclinó hacia él.
Yo también te amo, compañero.
Jasper volvió su atención a limpiar la mente del mortal, llevándose lejos el recuerdo del encuentro con la aborrecible criatura, el no-muerto. No la sacó completamente porque estaba firmemente atrincherada en el alma del capitán; el hombre había vivido con la experiencia demasiados años. Pero Jasper la limpió, bajándole el tono, extrayendo los restos del corrupto toque del vampiro, el perverso castigo por la intrusión, por la habilidad para escapar a la trampa. Las pesadillas se habrían ido, el vivido horror se marchitaría, y el terrible miedo y temor con el que había vivido Beau se habría ido de su vida para siempre.
Jasper suspiró suavemente y se frotó la nuca que estaba tensa después de semejante excursión mental. Sacar la mancha de un vampiro de un mortal, de cualquiera, era difícil; requería tremenda energía. Pero bajar la mirada a los brillantes ojos de Alice hizo que todo valiera la pena. Le estaba mirando como si fuera el único hombre sobre la tierra.
Eres el único hombre por lo que a mi concierne, susurró suavemente, las palabras alejaron el cansancio de su mente.
El sonido del ancestral canto sanador era calmante, mientras su voz, hermosa y pura, enjuagó llevándose lejos el feo toque de la depravación del vampiro de su propia mente. Al caminar por la mente de Beau y sanarla, había tenido que ver cada recuerdo con vívido detalle. Jasper tuvo que entrar en la fealdad de los enfermizos hechizos del vampiro para desenredarse y sanar de dentro hacia afuera. Encontró su mano sujetando la de Alice, una especie de humildad se extendió a través de él. Nadie había hecho eso nunca antes... mirar por él, preocuparse por su bienestar, ayudarle a sanar. Fue una experiencia única para el maestro sanador de su raza.
- ¿Trajo a Dimitri a este lugar? - Preguntó Jasper al capitán.
Beau asintió.
- Vinimos varias veces a lo largo de los años. Nunca encontramos al viejo de nuevo.
- ¿Sintió lo mismo? ¿Su territorio? ¿Era todavía malvado?
Beau asintió lentamente, con un débil fruncimiento de ceño en su cara.
- Pero sabía que no estaba aquí. Era malvado, pero no completamente del mismo modo. Por supuesto, con Dimitri, siempre me sentí diferente. Todo era diferente.
- ¿Diferente? - Repitió Alice. - ¿Cómo?
Beau se encogió de hombros.
- Es difícil de explicar, pero debería saberlo. Es como este. - Señaló a Jasper. - Invencible. Hombre o bestia, natural o sobrenatural, nada podía dañar a Dimitri. Así es como te hace sentirte.
Alice intercambió una sonrisa de completo entendimiento con Beau. Sabía exactamente lo que quería decir.
- ¿Cree que el caimán vive todavía después de todos estos años? Seguramente murió de muerte natural.
- Todavía está vivo. - Dijo Beau. - Pero no creo que esté en su charca todo el tiempo. Creo que ahora tiene un nuevo escondite. Dimitri ya le rastreó. Pasamos un montón de tiempo en ello, pero nunca descubrimos su otra guarida.
- ¿Ha habido cualquier indicio reciente de él? - Preguntó Jasper. - ¿Un rumor, un borracho hablando de más? ¿O extrañas desapariciones?
Beau se encogió de hombros, la despreocupada forma del bayou de aceptar el día a día.
- Siempre hay desapariciones en los pantanos, olores inexplicables, y cosas raras. Ninguna que se crea anormal. Nadie cree en el viejo ya. Se ha convertido en una leyenda, una historia de miedo para asustar a los turistas. Eso es todo.
- Pero usted lo sabe mejor. - Dijo Jasper suavemente.
Beau suspiró.
- Si, lo sé mejor. Está ahí fuera, en algún lugar en esas millas de pantano, y está hambriento. Hambriento todo el tiempo. No de comida, sino de muerte. De eso está hambriento, eso es para lo que vive, sólo para matar.
El bote fue cuidadosamente maniobrado hasta su atracadero. Jasper agradeció a LaRue e intentó pagarle. Cuando el guía lo rechazó, Jasper momentáneamente nublo su memoria un momento y colocó una cantidad de dinero en la cartera del capitán.
Había estado en la mente del hombre, conocía sus problemas financieros, sabía que estaba preocupado por la salud de su esposa. Alice enganchó los dedos en el bolsillo trasero de Jasper mientras vagaban hacia la carretera y de vuelta a la civilización. La Rue los llamó.
- ¿Dónde está su coche? Estas carreteras no son siempre seguras después de oscurecer.
Jasper miró sobre su hombro, sus pálidos ojos brillaron amenazadoramente, recogiendo una indirecta de sangrienta luna. Sus ojos parecieron los de un lobo cazando una presa.
- No se preocupe. Estaremos a salvo.
Beau LaRue rió alegremente.
- No estaba preocupado por usted. Estaba preocupado de que cualquiera que intentara abordarle pudiera ser amigo mío. No les haga demasiado daño ¿eh? Quizás sólo darles una pequeña lección de modales.
- Lo prometo. - Le aseguró Jasper.
Había deslizado un brazo alrededor de Alice.
- Interesante la historia sobre ese caimán.
- ¿El vampiro está usándolo para guardarle cuando está en el pantano? - Aventuró Alice.
- Quizás. - Musitó Jasper.
Inhaló con fuerza, un depredador olfateando su presa. El hambre estaba royendo, un borde afilado que persistía, siempre presente, particularmente predominando cuando había usado tanta energía. Los hombres agrupados juntos cerca de un gran árbol cercano sobre la carretera estaban bebiendo cerveza y observando su aproximación. Podía sentir sus ojos sobre Alice, podría oler su súbito interés.
Alice retrocedió un paso a su lado para que su cuerpo mucho más grande la escondiera de ojos entrometidos.
- ¿Y para qué más usaría el vampiro al caimán? ¿Por qué salvaguardaría su cubil de esta forma?
- Creo que lo acabas de decir. Su cubil. El vampiro usa el pantano como su cubil. Si el caimán ha estado por los alrededores tanto, hay sólo una explicación. El vampiro debe cambiar de forma, debe convertirse en el caimán. Simplemente desaparece en el pantano y engorda aterrorizando a la población mientras espera que el cazador se marche.
- Pero si Dimitri ha vivido aquí tantos años... - Empezó ella a protestar. El sacudió la cabeza.
- El tiempo no significa nada para el no-muerto. Y hay pantanos más allá de este lugar, otras ciudades que aterrorizar. Simplemente se va de una zona a otra, entreteniéndose hasta que es seguro para él volver.
Los sentidos de Jasper estaban sobre el pequeño grupo de hombres.
Podía verlos claramente. Podía oír sus susurros, el silbido de la cerveza en las latas, el flujo y reflujo de la sangre en sus venas. Los colmillos se alargaron amenazadoramente. Se pasó la lengua por los afilados incisivos, la ancestral llamada para alimentarse en él. Alice tiró de su bolsillo, haciéndole parar.
- No me gusta esto, Jasper. Salgamos de aquí.
- Quédate aquí. - Le dio la orden bruscamente, si mirada flotó por encima de ella hasta su presa.
- Quieren pelear contigo. - Protestó ella. - Simplemente dejémoslos.
Sus manos la cogieron por la parte superior de sus brazos, e inclinó su oscura cabeza hacia ella, sus pálidos ojos capturaron su mirada azul.
- Conocemos como soy, Alice. Piensan atacarnos. Quizás si nos marchamos, otra pareja pasará y no estaremos aquí para protegerles. Quieren probar su fuerza, intimidar, robar. No son conscientes de ello todavía, pero la intención está en sus mentes. Deseo alimentarme, y ya el hambre me golpea. Esto es lo que haré.
- Bien, hazlo entonces. - Exclamó ella, alejándose de él de un tirón. - Pero me dan asco. No quiero la sangre de ninguno de ellos.
El la volvió a arrastrar a sus brazos y encontró su garganta con la boca, sus dientes rasparon y atormentaron su cremosa piel.
- Eres tan suave por dentro, ma petite, tu corazón es tan amable. Es bueno que me tengas.
- ¿Tú crees? - Exclamó, pero su cuerpo estaba fundiéndose por su propia voluntad contra él.
Él era fuego y hielo, calor blanco ardiente y excitación eléctrica. Jasper la alejó y se giró de vuelta hacia el grupo de hombres. Estaban susurrando ahora, formulando su plan de ataque. Se movió hacia ellos con su andar fácil. Ellos se dispersaron, pensando superarle a prisa.
- ¿Alguno de vosotros conoce a Beau La Rue? - Preguntó suavemente, sobresaltándolos.
Un hombre, a su derecha se aclaró la garganta.
- Si, lo conozco. ¿Qué pasa? - Intentó sonar beligerante.
A Jasper le sonó joven y asustado.
- ¿Eres amigo suyo? - Esta vez la voz de Jasper bajó, cautivándolos, atrapándolos, tejiendo un oscuro hechizo mágico.
El hombre se sintió compelido a responder, a moverse hacia adelante, lejos de la seguridad de sus amigos.
- Si, ¿tienes un problema con eso? - Exclamó, sacando pecho.
Jasper sonrió, una muestra de relucientes dientes. Sus ojos brillaron ardientes y extraños en la noche.
Ven a mí y permíteme alimentarme.
Envió el llamado, envolviéndolos en ella, y tiró de ellos. Bebió hasta llenarse de cuatro de ellos, saciando su lujuria de sangre y la dolorosa hambre que le roía. No fue particularmente amable en ello, y les permitió caer al suelo sin ayuda y mareados. Plantó recuerdos de una pelea, un hombre contra muchos. Todos doloridos y derribados. El amigo de La Rue quedó el último, para Alice. Cuando se alimentó, fue más cuidadoso, asegurándose de que el hombre sentiría la necesidad de agradecérselo a Beau La Rue. Le agradecería el salvarle de los varios golpes que los otros habían recibido. No dio a Alice la oportunidad de protestar. Le ordenó obedecer, y ella estaba pestañeando hacia él con ojos soñolientos antes de ser consciente de lo que estaba haciendo. Vio llegar el conocimiento, el ardiente cocer sin llama que anunciaba su temperamento. Lo empujó lejos.
- Imbécil. - Una palabra. Debería haberlo aplastado, pero quería reír.
Jasper cogió su cabeza entre las manos y la abrazó con fuerza, con la alegría explotando a través de él. La vida estaba por todas partes alrededor de él. La noche era suya. La alzó y, sujetándola entre sus brazos, se lanzó por el cielo.
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Quil casi se desmayó cuando la pareja se materializó en el balcón fuera de su habitación. Deslizando a un lado la puerta abriéndola de golpe.
- ¿Estáis chiflados? Cualquiera puede veros ahí fuera. Todas las habitaciones miran al patio.
Jasper pasó a su lado y tiró a Alice sin ceremonias sobre la cama. Ella le lanzó golpe sin entusiasmo, después rodó sobre sí misma para mirar como paseaba por la alfombra hacia Quil.
- Nadie puede vernos cuando no lo deseamos. - Explicó pacientemente, apartando su mirada del perfecto trasero de Alice. - ¿Recuperaste la lista de nombres que necesitamos? ¿Los que están bajo la sospecha de la sociedad?
- El gerente de aquí me permitió usar su impresora. - Reconoció Quil, alcanzándole a Jasper la lista.
- Hey, Quil. - Dijo Alice. - ¿Quieres ir a una caza de vampiros?
Jasper se dio la vuelta para fijar en ella su brillante mirada plateada.
Ni siquiera empieces.
Usó la belleza de su voz como el arma que era, obligando e hipnotizando. Alice parpadeó, después le sonrió dulcemente.
- En realidad, Quil. Lo vi. en uno de esos tours de los folletos. ¿No es el lugar perfecto para buscar a esos tipos de la sociedad? Deben estar colgados alrededor de esa clase de cosas.
- ¿Una caza de vampiros? - Repitió Quil incrédulamente. - ¿Una real?
- Tengo el folleto en casa. - Estudiadamente evitó la furiosa mirada de Jasper.
Tenía esa sonrisita secreta de nuevo, la que siempre le volvía loco, dándole la vuelta, y fundiendo su corazón. Eso no era nada bueno. No tenía dudas de ello.
Se me ha ocurrido que necesitas unos buenos azotes.
Su sonrisa creció presumida.
Dije que estaba deseando intentarlo alguna vez, compañero, pero creo que sería mejor que esperáramos hasta estar a solas, ¿no?
- ¿Se están quedando conmigo? - Exigió Quil a Jasper. - ¿Hay realmente una caza de vampiros para turistas?
- Creéme, mortal, si existiera tal cosa, ella lo sabría. - Admitió Jasper. - Me temo que vamos a hablar de algo que lamentaremos.
- No lo lamentarás. - Dijo Alice rápidamente, sentándose.
Sus ojos azules eran de un vívido violeta, esas misteriosas estrellas plateadas brillaban en sus centros.
- Podríamos ir mañana por la noche. Apuesto a que sería divertido. Empieza en Lafitte's Blacksmith Shop a las ocho. Ellos proporcionan las estacas y el ajo. Hagámoslo, Jasper. - Sus largas pestañas bajaron para cubrir su expresión, y esa pequeña sonrisa exasperante atrajo su atención a su suave boca. - Podrías tomar algunas notas. Después de todo, esos tipos probablemente son profesionales.
Jasper sintió la risa manando de algún lugar de su alma. Los ojos plateados se caldearon en mercurio fundido.
- ¿Crees que serían capaces de ayudarme?
Alice asintió solemnemente.
- Lo dice claro en el folleto, nada de borrachos. Eso significa que saben lo que están haciendo, ¿no crees?
- ¿Que más dice? - Preguntó Quil, curioso.
Alice sonrió ampliamente hacia él traviesa.
- En realidad, dice que es pura diversión. Caminas por ahí, y ellos te cuentan historias. Historias mezcladas con mitos y leyendas.
- Podríamos realmente aprender algo, Jasper. Nunca se sabe.
Había una débil nota de esperanza en su voz que intentaba desesperadamente esconderle. Jasper instantáneamente cruzó la distancia entre ellos y acunó un lado de su cara en la palma de su mano, su pulgar se deslizó en una pequeña caricia a lo largo de su mandíbula.
¿Por qué estarías alguna vez insegura, Alice? Puedo sentirlo en ti, que imaginas que te consideraré tonta por desear hacer todas esas cosas de turistas.
La risa de Alice fue suave y de algún modo sexy. Puso su mano sobre la de Jasper.
- Soy tu compañera. - Dijo gentilmente. - Te leo tan fácilmente como tú a mí. Piensas que el noventa por ciento de las cosas que quiero hacer son tontas.
- Pienso que permitirte hacer todas esas cosas es tonto.
Ella hizo una mueca visible.
- Necesitamos menos de ese rollo de permitir. Por otro lado, me debes una noche fuera sin problemas.
- ¿Tuvisteis problemas esta noche? - Preguntó Quil.
- No hubo problemas. - Jasper estaba claramente confundido.
- Estás siempre metiéndote en peleas. En cualquier sitio a donde vamos, simplemente no puedes evitarlo. - Le acusó Alice indignada. - Te metiste en una esta noche.
- ¿Te metiste en una pelea? - Quil esta pasmado.
- No me metí en una pelea. - Negó Jasper.
- Unos pocos hombres estaban decididos a asaltarnos, así que les proporcioné una interesante experiencia. No hubo lucha. Si les hubiera golpeado en realidad físicamente, estarían en el hospital. - Sus blancos dientes relucieron, los ojos plateados brillaron con algo más que peligro, con un deje de diversión. - Tal como fue, solo pensaran que deberían ser hospitalizados. No hay nada mal en ninguno de ellos. Fui bastante amable a causa de Alice. Aunque veo que no lo aprecia.
- Apreciaría que saliéramos y nos comportáramos normalmente.
- Estaba comportándome de mi forma habitual, chérie. - Le recordó amablemente.
- Asumo que vamos a la caza de vampiros mañana por la noche. - Dijo Quil, con risa en su voz.
Jasper tomó la lista de nombres de Quil y la miró, fijando el contenido en su memoria antes de devolvérsela. Durante un momento su mirada plateada descansó en la cara de Quil, una fría y yerma reflexión de vacío. Cuando Quil se estremeció, Jasper parpadeó, y la ilusión se desvaneció. Quil se preguntó simplemente cual era la ilusión... la calidez que Jasper mostraba en ocasiones, o el duro y desalmado vacío de sus ojos.
Alice brincó con impaciencia fuera de la cama, enviando una llamarada de ojos profundamente azules, y envolvió su mano en la curva del brazo de Jasper.
- Nos encontraremos en la tienda de Blacksmith... bueno, en el bar, mañana a las ocho.
- Yo tengo que volver al trabajo. - Objetó Quil. - Perderé mi empleo.
- No puedes regresar. - Dijo Jasper amablemente. - El minuto en que dijiste a Masen que ibas a llamar a la policía, el minuto en que objetaste su cambio a tu fórmula, sellaste tu propio destino. Enviará a su gente detrás de ti, y todos ellos estarán controlados por una compulsión a matar. Masen es el maestro vampiro... ahora lo sabemos... y te has cruzado con él.
- No merezco su atención.
- El poder lo es todo para el vampiro. - Dijo Alice suavemente. - Irá detrás de ti con todo lo que tiene. Te enconará, le volverá loco que lograras escapar. Y sabe que yo estaba contigo en el pantano. Ahora sabe que Jasper está aquí también. No puede tocarnos, pero sentirá que, si te atrapa a ti, habría sido de algún modo mejor que Jasper.
Jasper asintió, sorprendido de que fuera tan hábil al comprender la situación. Quil estaba en mucho más peligro del que podría nunca concebir.
- ¿Has hecho alguna llamada desde esta habitación? ¿Has dado tu dirección a alguien, aunque sea a tu familia?
Quil sacudió la cabeza.
- No, iba a llamar a las aerolíneas y ver si podía usar el mismo billete para el próximo vuelo. Y tengo que llamar a mi jefe mañana. Me despedirán, Jasper, y no quiero que ocurra eso. Aunque termine trabajando para ti tengo una reputación que mantener. - La punta de su zapato se arrastró por una mancha gastada en la alfombra. - Me gusta la investigación. No quiero acabar en un trabajo que odie a causa de todo esto.
Jasper tomó el portátil de Quil y abrió el procesador de textos con habilidad. Alice observó con asombro como sus dedos volaban sobre el teclado. Tecleaban una larga lista de lugares y negocios.
- Elige, Quil. Me siento afortunado de contar contigo. Entre tanto, te dejaré algo de efectivo. No quiero que te rastreen.
- No has visto mi currículo. - Objetó Quil. - No busco caridad.
Los ojos plateados brillaron con un breve y duro humor.
- Tuve tu fórmula dentro de mi cuerpo, Quil. Esa era toda la prueba de tu genio que necesitaba. La sociedad había tenido acceso a esa sangre durante algún tiempo antes que tú, pero ninguno de ellos fue capaz de sacar algo que funcionara en nosotros.
- Genial, consigo ese dudoso placer. Algún día me presentarás a uno de tus amigos y puedes decir "a propósito, este es el que inventó el veneno que está matando a nuestra gente".
Jasper se rió entonces, un sonido bajo y ronco tan puro que era hermoso oír. Trajo una luminosidad al corazón de Quil, dispersó la oscuridad que se había estado reuniendo.
- Nunca había pensado en eso. Podríamos conseguir algunas reacciones interesantes.
Quil se encontró sonriendo tímidamente.
- Si, como una fiesta de linchamiento conmigo como invitado de honor.
- Tendremos un antídoto para nuestra gente pronto. - Le recordó Jasper amablemente. - No hay necesidad de preocuparse.
- Si tuviera mi equipo, podría tener uno inmediatamente. - Dijo Quil. - Siempre me aseguro que poder revertir cualquier reacción que cree. No será muy difícil encontrar donde pervirtieron la formula. En realidad, quizás todavía tengas algún efecto prolongado en tu riego sanguíneo.
Parecía tan esperanzado que Alice estalló en carcajadas.
- El científico loco va a rondar alrededor de ti con una aguja hipodérmica, Jasper. - Le fastidió.
Jasper arqueó una ceja, su cara era una máscara impenetrable, los pálidos ojos brillaban con algo más que una amenaza. Los dientes blancos brillaron, desnudando los colmillos.
- Quizás no. - Concedió Quil. - No es tan buena idea después de todo.
Alice se levantó moviéndose con su sensual gracia para colocarse bajo el hombro de Jasper. Parecía imposiblemente pequeña cerca del gran Cárpato, delicada, incluso frágil. No era tanto el peso de Jasper sino los músculos, el ancho de sus brazos y pecho, y el poder que emanaba de él. Su cara se volvió hacia él, suave curvada por la risa, para nada intimidada por él. El brazo de Jasper se deslizó alrededor de ella y la arrastró hacia él, casi envolviéndola completamente.
- Piensa que voy a llevarla a esa ridícula caza de vampiros.
- Tiene razón ¿no? - Quil le sonrió.
- Desafortunadamente. - Admitió Jasper. - ¿Tienes suficiente comida hasta mañana por la noche? Tendremos un plan de acción para entonces. - Dejó caer varios billetes grandes sobre la mesa de noche, escondiendo sus acciones de Quil mientras lo hacía.
- ¿Qué plan de acción? ¿Qué puede hacerse? ¿No podemos luchar con toda la sociedad?
- Estaba pensando que podríamos usarte como cebo y conducirlos a una trampa. - Dijo Jasper, serio.
Los ojos de Quil se abrieron de par en par con alarma.
- No estoy seguro de que me guste ese plan. Suena un poco arriesgado para mí. - Miró hacia Alice en busca de apoyo.
Jasper encogió sus amplios hombros con un encogimiento casual.
- No veo el riesgo.
El pequeño puño apretado de Alice le golpeó en el estómago como venganza. Jasper bajó la mirada hacia ella con sorpresa.
- ¿Es ahora cuando se supone que tengo que decir ay?
Alice y Quil intercambiaron un gemido largo y fúnebre.
- ¿Por qué quise que tuviera sentido del humor? - Se preguntó ella.
Quil sacudió la cabeza.
- No me preguntes a mí. Tu creaste al monstruo.
- Sé que sería incapaz de resistir la presión de los cuerpos humanos en Preservation Hall. - Dijo Jasper súbitamente. - Pero quizás podríamos escuchar la música de la calle. Te sacaría de aquí durante unas pocas horas y, con la severidad de la tormenta, tengo la esperanza de que los turistas se habrán quedado dentro.
Quil saltó ante la oportunidad de salir de su habitación.
- Hagámoslo.
Alice se detuvo, su mano se apretó firmemente sobre el brazo de Jasper.
- ¿Es seguro para él?
No puedo creer que dudes de mi habilidad para protegerte a ti y al mortal.
¿El mortal? Tiene un nombre.
A él es fácil matarle, cuando a nosotros no.
Los ojos plateados vagaron por su cara. Su mano llegó para acariciar su mejilla, su pulgar rozó gentilmente de delante hacia atrás.
- No permitiría que Quil estuviera en ningún peligro real. No puede vivir su vida escondiéndose. Yo debería haber protegido a Peter. Estaría vivo ahora mismo si no fuera por mí. - La voz de Alice fue ronca por la culpa, las lágrimas no vertidas se aferraban a su mente.
Sólo yo soy culpable de la muerte de Peter, ma petite. Era mi responsabilidad detectar la presencia del vampiro. No había sentido ninguna emoción durante tantos y tan largos siglos, y cuando fui a tu show y te vi., los colores casi me cegaron. Los sentimientos me sobrepasaron. Estaba ordenándolos e intentando ponerme bajo control. En todos los siglos de mi existencia, fue la única vez que fallé al detectar la presencia del no-muerto. La muerte de Peter es algo con lo que tendré que vivir.
Sintió su inmediato rechazo a su valoración de la situación, él rápido salto en su defensa. Y lo caldeó como nada más podía nunca hacer. Mientras salían de la posada y a través de las calles húmedas por la lluvia, mezclándose con la inesperada muchedumbre, pensó en la forma en que ella le hacía sentir. Él estaba siempre controlado... era necesario para alguien con su poder y naturaleza depredadora... aunque ella podría hacerle sentir como si estuviera dando vuelta a su órbita. Jasper miró hacia abajo a la parte alta de su sedosa cabeza y permitió que la emoción lo embargara, a través de él. Solo observarla le proporcionaba un inmenso placer y un diluvio de calidez. Encontró que podía disfrutar de la alegre música, incluso con la locura de los turistas que reían y se apretujaban en las calles y las aceras.
Fundiéndose con ella, pudo sentir que estaba sintiendo ella... la despreocupación, su sentido del humor, el rápido interés que tenía por todo y todos a su alrededor. Hablaba con la gente fácilmente, manteniéndolos en la palma de su mano con la misma facilidad que le sostenía cautivo a él.
Cuando la llevó a casa después de dejar a Quil de vuelta en su habitación, Jasper giró a Alice entre sus brazos.
- Eres mi mundo. - Susurró suavemente, diciéndolo de corazón.
Ella inclinó la cabeza en su hombro, inhaló su esencia masculina.
- Gracias por salir esta noche. Sé que es duro para ti estar entre humanos, pero yo he pasado los últimos cinco años viviendo entre ellos. Ha pasado mucho desde que tuve contacto con alguien de nuestra gente.
- Te he hecho pasar un mal rato. - Admitió. - Quiero darte lo que necesitas, Alice. Es difícil entender la necesidad que tienes de su compañía.
- Siempre has sido tan solitario, Jasper. - Dijo ella suavemente. - He tenido humanos a mí alrededor desde que dejé mi casa.
Su boca encontró las sienes de ella, después recorrió sus pestañas y bajó a su boca. La alzó mientras sus labios atormentaban los de ella, acunándola entre sus brazos. La llevó escaleras arriba a uno de los dormitorios.
Jasper le hizo el amor suave y tiernamente, increíblemente reverente, mostrándole con su cuerpo lo que nunca había sido capaz de expresar adecuadamente con palabras.
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¡Hola, hola! Al fin les traigo el cap 16 de esta historia jejeje nos faltan 2 caps para el final, ¿les está gustando? No olviden dejar un lindo comentario para saber si les está gustando la historia y si les gustó el cap n.n
Espero que todas estén bien, por favor, manténganse en sus casas :3
¡Nos leemos pronto!
