Disclaimer: Percy Jackson es propiedad de Rick Riordan
-Momotoides: No. Más bien trato de huir o esconderse de lo que había descubierto. Aunque si Hades no lo hubiese sacado de allí, sin duda habría muerto, aunque no fuese su intención original.
-Kaos: No creas. Si las lecturas hubiesen sido antes de que Percy y Annabeth estuviesen juntos, probablemente si se sorprenderían al leer la parte del río Estigio. Pero como ahora están juntos...
-Venom: No, Bianca seguirá en la lectura.
-I19: Recuerdo que la muerte de Bianca fue una de las partes que más me costo escribir, ya que no sabía que reacción darle a la susodicha. Si lloraba, negaba su muerte, se enfadaba... Al final me decante por hacer que fuese una más tranquila, en parte porque ella ya sabía su muerte y en parte por ser una hija de Hades.
Muy bien gente, imagino que os estaréis subiendo por las paredes por lo que he tardado en publicar un nuevo capítulo. La verdad es que no tengo excusa más allá de que, como explique en el último capítulo de Conociendo el futuro 4 perdí prácticamente todos mis apuntes que tenía en el móvil relacionados con esta historia (y otras) y he tardado un poco en recuperarlos ya que no tenía otra manera de hacerlo que no fuese releyendo las historias desde el principio.
Habían pasado un par de horas desde que leyeron el último capítulo y ya era bastante tarde. A pesar de eso, habían muchos que aún permanecían despiertos, sin ser capaces de conciliar el sueño.
Uno de ellos era Will Solace, hijo de Apolo. El muchacho se encontraba en el templo de padre, viendo la figura dormida enfrente de él.
—Nico —murmuró, mientras apartaba un mechón de cabello negro del dormido rostro del hijo de Hades.
Por lo que había oído de parte de Apolo y Hades, quién había llegado después de dar concluido la lectura del último capítulo, Nico había tratado de usar las sombras para recluirse dentro de ellas, seguramente debido a que se consideraba culpable de la muerte de su hermana mayor, ya que ella había robado una de las figuritas de Mitomagia que a Nico le faltaban de la chatarrería de los dioses, provocando así el despertar de Talos.
—¿Nico ha tratado de suicidarse? —había preguntado Will en ese momento. Hades, después de unos segundos de silencio, había negado la respuesta, diciendo que lo más probable es que Nico hubiese tratado de usar las sombras para esconderse de la realidad... o lo que él consideraba la realidad.
Un ruido detrás de él le recordó que no se hallaba solo en el lugar. Apartando la mano de la frente de Nico, Will se dio la vuelta para ver a Bianca di Angelo sentada en el sofá. Al parecer el ruido lo había provocado ella al quitarse las botas para poder subir las piernas al asiento, y ahora mismo se encontraba abrazándolas y con la mirada fija en Nico.
—Deberías irte a dormir —le recomendó Will.
—Lo mismo te digo —replicó Bianca.
Will soltó un suspiro y, tras unos segundos de vacilación, se acercó a Bianca y se sentó junto a ella en el sofá.
—¿Cómo se encuentra? —preguntó Bianca tras varios segundos de silencio.
—Tenía algo de fiebre, pero ya le esta bajando —respondió Will—. ¿Y tú? ¿cómo te encuentras? —Bianca lo miró con una mirada interrogante—. Quiero decir, haber leído tu muerte no ha debido ser agradable, ¿verdad?
—A decir verdad tampoco ha sido para tanto —respondió Bianca—. A ver, un poco si que me ha afectado, no voy a negarlo. Pero la sensación que se me ha quedado no es tanto de "¡Oh no! ¡He muerto!" cómo de "Vaya, hasta allí he llegado".
Will escuchó en silencio la respuesta de Bianca, sin saber exactamente como responderle. Si en los libros salía su propia muerte, Will no estaba seguro de si podría responder de la misma manera que lo había hecho la hija de Hades.
Pero antes de que pudiese decir algo nuevo, un suave gruñido, procedente de la única cama que estaba ocupada, llamó la atención de ambos.
—¡Nico! —exclamaron.
Rápidamente los dos se levantaron del sofá y se acercaron al hijo de Hades, que acababa de despertar.
Nico tenía la mirada fija en el techo, pero al oír la conmoción, arqueó ligeramente su cabeza y los miró. Primero a Will y, después de varios segundos, su mirada se desplazó a la derecha, hacia su hermana.
—Bianca... —murmuró Nico en voz baja.
—Nico, ¿estás bien?
Con los ojos humedecidos, Bianca tomó la mano derecha de su hermano pequeño entre las suyas, apretándola suavemente.
—¿Qué? Yo... —Lentamente la mente de Nico empezó a llenarse de recuerdos provenientes de la lectura del último capítulo—.Tú... Bianca, por mí cul...
—¡No digas nada! —le interrumpió Bianca—. Por favor, no digas nada. No fue tu culpa Nico. Eso fue...
—No —negó Nico—. Ya lo has leído. Ese incidente... tu muerte, yo soy...
—¡Basta ya! —interrumpió Will—. Aquí nadie tiene la culpa de nada, ¿entendido?
—Will, eso...
—Nos advirtieron de no coger nada y yo...
—Silencio. ¡Callaos los dos! ¡YA! —acabó gritando el hijo de Apolo. Los hermanos di Angelo abrieron los ojos de asombro—. Primero tú, Nico. En ningún momento le dijiste a Bianca que robase una figurita sí o sí. —Nico parecía querer protestar, pero una mirada de Will lo acalló—. Y luego tú Bianca, es cierto que os dijeron que no cogieseis nada de allí. Pero no me extrañaría en lo más mínimo que varias cosas que estuviesen allí, fuesen malditas para que alguien se viese tentado a llevárselas. —Will se apartó de la cama y se dirigió a la puerta—. Os voy a dejar a solas. Por favor, no empecéis con eso de nuevo.
Y dicho eso, Will abandonó la estancia, cerrando la puerta tras de si. Bianca y Nico se quedaron a solas, en un silencio un tanto incómodo. Entonces Bianca se sentó en el borde de la cama mientras que Nico se incorporaba para quedar sentado en ella.
—Entonces...
Ambos empezaron ha hablar al mismo tiempo, pero al percatarse de eso, se callaron para dejar que el otro hablase. Por supuesto, eso también lo hicieron al mismo tiempo, causando que los dos hermanos se echasen a reír de la situación.
—Habla tu primero —le dijo Bianca. Nico asintió.
—Muy bien... Esto, ¿cómo te van con las cazadoras?
Bianca miró a Nico con sorpresa.
—¿A qué viene esa pregunta? —preguntó Bianca—. Quiero decir, no es que te veas muy conforme con la idea de que me haya unido a ellas.
—La verdad es que no lo estoy —confesó Nico—. Pero bueno, si tú estás bien allí, supongo que no me molesta tanto.
Bianca se quedó en silencio, pensando en la respuesta que le daría a su hermano menor. ¿Se sentía a gusto siendo una cazadora? La respuesta era clara, sí. Las cazadoras se habían portado genial con ella desde el momento en que se había unido. Había sido como ganar varias hermanas mayores de golpe (y para Bianca, habiendo sido ella la hermana mayor desde que podía recordar, había sido un cambio muy interesante).
—La verdad es que me siento bastante a gusto —respondió ella. Nico soltó un pequeño "Ah", y Bianca pudo sentir su tono ligeramente decepcionado—. Pero, después de leer mi muerte —hubo una pequeña pausa antes de que continuase hablando—, una parte de mí quiere dejar de ser cazadora y volver a tener una vida normal...
—Te recuerdo que somos semidioses, una vida normal no es algo que podamos tener —señaló Nico.
—Lo sé. Lo sé —dijo Bianca con una pequeña sonrisa.
—Entonces... ¿dejarás la Caza? —le preguntó Nico, sin poder evitar el leve tono esperanzado.
—Yo... todavía no estoy segura —respondió Bianca, tras unos segundos de pensarlo—. No me arrepiento de haberme unido a la Caza. Pero, por otro lado...
Bianca se frotó la cabeza con la mano, como tratando de encontrar una respuesta en ella. Nico le sujeto la mano.
—No hace falta que pienses ahora en eso —le dijo—. Todavía tienes tiempo de sobra para pensarlo an... —Estuvo a punto de decir "antes de tu muerte", pero decidió callarse—. Además, si decides dejar de ser cazadora ahora, sería un poco raro porque los dos tenemos doce años justo ahora.*
Bianca rió un poco.
—Lo pensaré. Y, te prometo que cuando terminemos este libro, te daré mi respuesta.
—Tampoco tengas prisa —dijo Nico.
Bianca negó con la cabeza.
—No, te la daré al final del libro. Ahora duerme mi soldatino** —dijo Bianca, inclinándose y besando la frente de Nico.
*: Pues sí, no me acordaba pero Nico tiene doce años en este fic. Bueno, vayamos por partes. En La Maldición del Titán (diciembre), Nico tiene diez años. En La Batalla del Laberinto (que sucede alrededor del siguiente verano) Nico ya ha cumplido los once (el 28 de enero para ser más exactos), y en El último Dios del Olimpo (que sucede un año después de La Batalla del Laberinto) Nico obviamente ya tiene doce. Y Nico proviene de entre El Último Dios del Olimpo y El Héroe Perdido (es decir entre agosto y diciembre del mismo año, que obviamente es antes del cumpleaños de Nico en enero).
**: Pequeño soldado en italiano. Si no lo habéis hecho, escuchad Nico's Lullaby de Paola Bennet.
Hola gente.
Y aquí tenéis el décimo sexto capítulo del fic. A decir verdad este capítulo, que ya lo tenía pensado desde el principio, iba a tener una parte dedicada a los hermanos Di Angelo, otra a Orión y Artemisa y la última a Percy y Annabeth. Al final la de Percy y Annabeth me la he saltado porque tampoco era algo tan importante, y la de Orión y Artemisa la pondré en el siguiente capítulo. ¿Por qué no la he puesto en este? Porque me gusta como ha terminado la escena entre Nico y Bianca y considero que queda bien como final de capítulo.
Bueno, The Nova 6 me pidió en el último capítulo si Nico podía hablar con Will, Percy y Bianca. Bueno, con Bianca ya ha hablado acerca de la posibilidad de que ella deje la Caza. Con Percy hablará en el siguiente descanso y con Will al final del fic, dónde a lo mejor, y solo a lo mejor, Will confiesa sus sentimientos a Nico.
Y para los que esperabais que se ahondase más en el tema de la muerte de Bianca, pues iba a hacerlo. Pero después de haberlo escrito y borrado varias veces, al final se me ocurrió que Will dijese lo que pensaba acerca de eso e irrumpiese el duelo de culpabilidad que iba ha haber entre los dos hermanos (no voy a negar que, en ese momento, Will era yo hasta los cojones de intentar escribir bien esa escena y que me gustase).
Bueno, eso ha sido el capítulo. Espero que os haya gustado.
Se despide,
Grytherin18-Friki.
