Ya sé, ya sé. Solo lean :)


Rachel pasa sus uñas sobre la base del cuello del chico, algo que ella sabe que le gusta. Puck gruñe y se mueve para besarle el cuello. Sus dientes presionan brevemente el punto del pulso; Rachel inhala fuertemente.

- ¡¿Qué carajo?!

Rachel lo empuja para alejarse.

Santana, que no parece divertida, tiene las manos en las caderas. - ¿Puckerman? ¿Eres tú o Berry consiguió otro juguete? - Pregunta la latina, y Rachel se estremece ante su tono agresivo, y dolido a la vez.

*Carajo* Piensa la diva

- Hey López – La saluda Puck, alejándose de Rachel sin siquiera mirarla. Las manos de la diva alisan compulsivamente su propia ropa

- Has vuelto temprano – Le dice Rachel a falta de un saludo

- Si, cambie de turno con un compañero para salir antes – le responde la latina. Rachel se da cuenta, demasiado tarde, de que hay algunas bolsas de comida china en el piso al lado de Santana. - Supongo que ustedes están ocupados, dejaré esto en la nevera y volveré más tarde.

- No, espera - dice Rachel, al mismo tiempo que Puck dice "Gracias, Santana"

Se detienen en seco y se giran para mirarse.

- Noah

Rachel observa como la mandíbula del chico se tensa. Es costumbre. Cuando esta frustrado, enojado o ambos. Rachel trata de suplicarle con la mirada su compresión, para luego romper el contacto visual e ir tras Santana

- Santana, espera – Le ruega la diva, camino al ascensor en donde Santana maldice y golpea los botones fuertemente.

- ¿Qué estás haciendo aquí, Rachel? Siento haberte interrumpido, puedes regresar y continuar lo que sea que estuvieras haciendo con Puck – Escupe la latina. Rachel sabe que es una mala idea tocar a Santana cuando está enojada, por lo que Rachel solo bloquea la puerta del ascensor con su cuerpo.

- ¿Podemos hablar por favor?

- No hay nada de qué hablar – Le responde Santana, con sus ojos oscuros por la emoción, y su mandíbula apretada.

Santana, viendo que el maldito ascensor no se moverá si la puerta está abierta, intenta salir de él, pero Rachel, tercamente, se planta en medio.

- Quítate de en medio, Berry – Le dice, con veneno

Rachel, reina de la terquedad, lo hace, se quita del medio, entrando al interior del ascensor y permitiendo que las puertas se cierren

- Maldición – Maldice Santana en voz baja, cuando siente que el elevador desciende - ¿Qué quieres de mí? - explota Santana.

- Lo siento.

- ¿Por qué?

- Por lastimarte – susurra la diva

Algo parpadea en los ojos de Santana.

- ¿Y por qué me lastimaría que tú y Puckerman se coman para la cena? No salgo con ninguno.

- Eso no significa que no quieras, Santana

- Vete a la mierda. – Le escupe la latina cuando el ascensor se detiene y ella se abre camino hacia la salida. Rachel se lanza delante de ella de nuevo.

- Por favor, solo... escúchame. Por favor. – le suplica Rachel, intentado comunicarle con la mirada, lo desesperada que se encuentra

Santana cruza los brazos sobre su pecho, entendiendo el mensaje, y suspira

- Tienes un minuto, hobbit

- No sabía exactamente cuánto te he estado lastimando - continúa Rachel. - Hablé con Kurt. Él no me dijo nada - aclara rápidamente, antes de que Santana pueda intervenir - pero me ayudó a darme cuenta de por qué las cosas entre nosotras han sido tan raras últimamente - Rachel se muerde el labio inferior. - Yo... te quiero, Santana; más de lo que los amigos deberían. Creo que incluso podría amarte. Pero te mereces algo mejor que alguien como yo. Soy un desastre, que no ha tenido una relación real desde Noah, e incluso entonces me fui y lo eché a perder también...

- ¿Lo echaste a perder? A mi parecer, hace diez minutos ustedes dos se veían muy bien

- No puedo creer que eso es todo lo que tomes de lo que acabo de decirte. ¡Nos dejamos llevar por el momento! Ya no estoy enamorada de él. Él, él… es alguien conocido, terreno confiable y habíamos estado bebiendo - Santana frunce el ceño.

- No tienes que justificarte conmigo. No me importa. ¿De acuerdo?

Rachel no encuentra las palabras adecuadas para responderle, es por ello que Santana aprovecha el momento para apartarla del camino y salir a toda prisa del ascensor.

- Maldición – Murmura Rachel, exasperada y vuelve al departamento, en donde le espera otra conversación. Cuando abre el portón lo primero que nota es a Puck arrojando pertenencias a su mochila

- Noah

Su cabeza se sacude en su dirección y su mandíbula se tensa una vez más

- ¿Qué quieres? López te dejó, ¿y ahora quieres volver a perder el tiempo conmigo?

- No hay nada entre Santana y yo.

- ¿Qué tan estúpido crees que soy, Rachel? – Le pregunta el chico, exasperado, mientras se acerca a ella con los puños tan apretados que parece que las venas en ellos están por explotar - Estaba molesta porque nos estábamos besando. Me dejaste por ir tras ella. No hace falta ser un genio para sumar uno más uno

- Noah… es…es complicado. – Susurra Rachel, tan triste como asustada

- Sí, apuesto a que lo es – Espeta bruscamente y se da vuelta enojado. – Vete a la mierda Rachel. No me voy a meter en medio de lo que sea que haya entre ustedes dos. Tengo límites. Irónicamente, tú me enseñaste a tenerlos – Termina enojado mientras se pone su mochila en el hombro y se dirige a la salida, empujando a un lado (no fuertemente, no es tan idiota) a Rachel en el proceso

Rachel no va tras él. Sus rodillas ceden y su cuerpo termina en el suelo. Las piezas rotas de esta vida se deslizan entre sus dedos, y no sabe por dónde empezar a arreglar las cosas; no cuando ella no tiene ni idea desde donde todo empezó a salir mal en primer lugar.

Rachel tiene que alejarse de todo esto.


Rachel recuerda haberse enojado con Quinn, en muchas oportunidades en donde la rubia corría de sus problemas. No tenía derecho. Estaba a punto de hacer lo mismo


Kurt la llama temprano, claramente anticipando que estaría despierta. Rachel busca su teléfono mientras Cassie, aun con los ojos cerrados, murmura maldición tras maldición al dispositivo causante del ruido.

- ¿Hola?

- ¿Rachel? ¿Te desperté? – Le pregunta, sin esperar una respuesta - ¿Dónde estás? ¿Estás bien?

- Sí. - Le responde simplemente. No está de humor para una larga conversación, no después de la noche que ha tenido. - Estoy con Cassie. Estoy bien. ¿Qué pasa?

- ¿Qué le hiciste a Santana? – Rachel no puede evitar abrir los ojos como platos ante la pregunta. Rachel procede a levantarse de la cama delicadamente y refugiarse en la cocina

- ¿A qué te refieres? No le hice nada – Murmura la diva para evitar ser escuchada

- No se escondería en su habitación e insistiría en que no está llorando mientras llora, sin razón alguna, Rachel. ¿Pasó algo anoche?

Rachel suspira; mientras sus esperanzas de terminar la llamada rápidamente y volver a la cama se iban por la ventana.

- Ella... ella…

- Escúpelo de una vez, diva – Insiste Kurt

- Ella llegó a casa inesperadamente temprano anoche y entró cuando Noah y yo no estábamos besando.

- ...

- Estás haciendo esa cara, ¿cierto?

- Rachel... ¿qué quieres que te diga? – Le pregunta Kurt, y Rachel puede escuchar claramente su tono de desaprobación

- Por favor. Mi vida es un desastre en este momento y todo es mi culpa. Sé que hay muchas cosas que quieres decirme que merezco, pero este no es el momento, Kurt

- Lo sé – Le dice Kurt gentilmente, y la diva no es capaz de preguntar si sabe que no es el momento o si sabe que la ha cagado de todas las maneras posibles. Tampoco se lo pregunta por miedo a la misma respuesta - ¿Cuándo estarás en casa? – Le pregunta el chico. A lo cual Rachel no responde de inmediato

- Yo… ehh…

- Rachel, huir no arreglará nada - De nuevo el tono de desaprobación

- No estoy huyendo - dice a la defensiva, y él resopla. - Está bien, estoy huyendo un poco, pero necesito dar un paso atrás. Me equivoqué y necesito reevaluar las cosas antes de poder solucionar esto. – Kurt suspira

- ... Okay – Concede el chico con un tono más suave. - Mientras sepa que estás bien. Sé que Santana también está preocupada por ti, incluso si está enojada contigo.

- No los merezco, muchachos

- Tal vez no ahora - dice, y ella pone los ojos en blanco - Estoy bromeando, Rachel. Todos cometemos errores, y sé que saldremos de esta. Todos. Te amo. Cuídate, ¿de acuerdo?

- Yo también te amo, Kurt. Cuida de Santana por mí, ¿sí?

- Por supuesto. Oh, eso me recuerda... El aniversario de, ya sabes que, es en dos meses – Le dice el chico y el corazón de Rachel se hunde hasta la boca del estomago

- ¿Tan rápido?

- Sí. Volaré a casa para estar con papá y Carole. ¿Tienes algún plan?

- No por el momento, no. Se suponía que no debía visitar a mis padres hasta Acción de Gracias

- Okay. Me tengo que ir, Rachel. Hablamos luego ¿Okay?

- Claro. Adiós, Kurt. Te amo - Rachel termina la llamada, pero no se mueve de la cocina.

Rachel sigue mirando distraídamente los imanes en la nevera de Cassie hasta que unos cálidos brazos se deslizan alrededor de su cintura.

- Entonces, ¿cuándo planeabas decirme que serías un accesorio semipermanente en mi cama, Ohio? - Le pregunta Cassie con voz somnolienta en su oído.

Rachel se da vuelta en el abrazo de Cassie.

- Lo siento, Cass. Tengo muchas cosas en mi cabeza, me equivoqué con Santana y solo necesitaba ir a un lugar donde pudiera recuperar el aliento. – Le dice la diva. Rachel deja que su cabeza caiga hacia adelante para descansar contra la clavícula de Cassie. - No te molesta, ¿verdad?

- Por suerte para ti, no. – Concede la rubia - Schwimmer. Huir de tus problemas no es la mejor idea, te lo digo yo. Tiendes a tener problemas más grandes que no son fáciles de solucionar, como el alcohol y los videos virales en YouTube que arruinan tu carrera. – Le aconseja la rubia. Rachel deja escapar una risa sorprendida.

- Es muy temprano para que seas tan sensible y consciente de ti misma.

- No, es demasiado tarde para mí. Es por eso que no voy a ser nada más para ti que ese cuerpo cálido en la cama y una entrada más en tu lista de experiencias sexuales. Te estoy diciendo que debes arreglar cualquier desastre que hayas hecho con esa chica.

- ¿Estás rompiendo conmigo?

- Relájate, Berry. Nadie está rompiendo con nadie – Le dice Cassandra con voz suave, sin embargo, la diva puede ver un atisbo de tristeza en su mirada. - …Y en ese sentido, necesito café. Lo cual vas a hacer tu; me lo debes por despertarme a estas horas de la madrugada – termina, fingiendo indignación.

- ¡Cassie, son las diez de la mañana! – ríe Rachel. Cassie solo se encoge de hombros con una sonrisa a manera de respuesta.


En retrospectiva, esto probablemente ha sido una mala idea

Él no es, no era, su Finn. Habían compartido un dulce romance en la escuela secundaria que se había esfumado porque él no estaba interesado en ella, y ella ha estado enamorada de otra persona durante mucho, mucho tiempo.

Pero ella reservó un vuelo a Lima después de hablar con Kurt, y hasta entonces se ahogó en audiciones y talleres.

Ha habido rumores de que Will estaba planeando algo para homenajear el primer año, pero Kurt no ha escuchado nada, y no está segura de querer estar cerca de Santana en este momento.

Después de un desayuno tranquilo con sus padres, se detiene en la floristería para comprar un ramo simple, luego en la tienda de música para comprar un par de baquetas para acompañarlo. El camino hacia el cementerio es tranquilo, al igual que la caminata por el camino de grava hasta la piedra enmarcada con su nombre.

- Hola – le saluda. Ni la piedra, ni la tierra responden, naturalmente. Rachel deja el ramo que lleva sobre aquella porción de tierra donde se supone que está él y se mete las manos en los bolsillos del abrigo. - Te extraño. – Le dice - Yo... supongo que no tiene sentido preguntarte cómo estás – Bromea - Estoy... bien. Creo. Ni siquiera sé si has visto todo, como Quinn, o si dejaste de existir, pero... no quiero pensar en eso. Fue difícil estar contigo - confiesa, - porque me recordó a Finn... al Finn real. Mi Finn. Tú no eras él, por supuesto, pero había cosas que compartían, cosas que eran tan... Finn. Sé que esto no tiene mucho sentido, pero no me pidas que describa cuales son las "cosas tan Finn ".

Sus zapatos la están matando. Debería haber escuchado a su papá y usar botas hoy. Rachel se quita las zapatillas y se sienta junto a la lápida, con las piernas dobladas con gracia debajo de ella.

- A veces, pienso en él. Solía completar crucigramas con sus propias palabras e intentaba que deletrearan mensajes enteros para mí. Le encantaban las hamburguesas con queso y tocino, cuanto más grasienta, mejor, y me compró un cerdo para San Valentín. Nombró una estrella con su nombre, porque dijo que yo iba a ser una estrella, y quería estar conmigo siempre. – Cuenta Rachel, con lágrimas rodando inadvertidamente por sus mejillas. - Lo amaba - continúa Rachel. - Todavía lo amo. Era mi Finn... lo extraño mucho – Se lamenta la diva - Y también te amo, estés donde estés. Espero que realmente puedas oírme, como Quinn dijo que podía, no la conoces. Usé una pobre elección de palabras cuando pedí este deseo y no existe en esta vida. Si lo hubiera hecho, hubieras salido con ella deslumbrado por su belleza (al igual que el resto de la escuela), habría sido la capitana de las animadoras, hubiera sido la mejor de la clase, hubiera…

- Wow, muy impresionante

Los ojos de Rachel se abren como platos al escucharla. Brittany se encuentra sentada al otro lado de la tumba, la diva no puede recordar haberla escuchado llegar en ningún momento.

- Brittany

- Hola, Rachel - Nunca en ninguna de sus vidas había visto a Brittany lucir cansada. Sus brillantes ojos azules parecen un poco más tenues, pero la sonrisa resplandeciente que ocupa mitad de su rostro sigue siendo idéntica, no importa la cantidad de Brittanys que conozca.

- Es bueno verte. – Concede Rachel

- Igualmente – le dice la rubia, poniéndose de pie de un salto y extendiendo su mano para ayudar a Rachel a levantarse. - Sabía que estarías aquí, así que vine directamente desde el aeropuerto. Lord Tubbington se enojará mucho conmigo, pero estoy segura de que lo entenderá - Brittany sonríe hacia la lápida. – Tenia que visitarlo igualmente.

La sonrisa que llevaba Rachel disminuye un poco.

- Lo siento

- No lo hagas - dice Brittany - Está bien. Todos lo estaremos eventualmente

- Brittany…

- Hola, Finn – Empieza la rubia, dirigiendo su atención a la lápida y Rachel no puede hacer más que quedarse en silencio. - Estábamos hablando de chocolate derretido el otro día después de clase, y me recordó cuando te quemaste la lengua, por apresurado, a pesar de que te dije que la fresa estaba muy, muy caliente y no era aconsejable comerla en el momento – Cuenta la rubia, divertida

- Debería darte algo de privacidad - interrumpe Rachel suavemente. Brittany le agarra del brazo antes de que pueda alejarse.

- Está bien, Rachel. Voy a visitarlo un par de veces más en estos días de todos modos. El cementerio es mucho mejor que un hospital porque no hay horarios de visita ni reglas sobre el ruido. – Dice la rubia con sabiduría. La sonrisa de Rachel se ensancha.

- Es verdad. – Concede la diva con una sonrisa, la cual Brittany le devuelve y luego se vuelve hacia Finn.

- Por un tiempo, el chocolate derretido y muchas otras cosas me entristecieron, porque me recordó que ya no estás para hacer todas esas cosas conmigo. Pero les conté a los chicos sobre ti y la fresa de chocolate. Lo siento, prometí que nunca lo diría, pero no es como si pudieras volver y enojarte conmigo, y ayudo para que no me doliera tanto como solía hacerlo – Continua la rubia, posando su mano sobre el mármol liso. - Creo que estarías orgulloso de mí por haberme hecho más fuerte. Sé que lo soy. Me dolió mucho más que las flexiones de bíceps que me hacías hacer. Ahora voy a charlar un rato con Rachel, y volveré más tarde, ¿de acuerdo? Adiós, Finn – Se despide Brittany, dándose la vuelta para encarar a Rachel - Gracias por esperar – le dice - ¿Te apetece un café?

- Sí, claro. Suena bien - admite Rachel. Y ambas caminan hacia la salida del cementerio - ¿Cuándo volverás a Boston?

- El siguiente lunes. – Le contesta la rubia, mientras ambas entran al auto de Rachel y este empieza a ponerse en movimiento. Brittany se ríe cuando oye su propia voz proveniente del estéreo del automóvil. - ¿Grabaste nuestras canciones? – le pregunta la rubia, risueña

- La mayor parte de mi mesada fue para pagarle a Lauren por sus servicios y el alquiler del equipo audiovisual, pero valió la pena - Rachel se da cuenta que no ha dejado de sonreír desde que se encontró a Brittany; lo cual es bienvenido. No ha sonreído tanto desde hace mucho tiempo. - También grabé cuando cantamos en las competencias

- Impresionante. Deberías subirlos a Youtube. O Facebook, y etiquetarnos a todos

- Si, tienes razón. Lo haré cuando tenga algo de tiempo - Ella se detiene en el estacionamiento de la cafetería en donde pasó tanto tiempo cuando era adolescente - ¿Cómo manejas tu doble titulación en la universidad? El resto de nosotros morimos con una carga de trabajo normal – Le pregunta la diva

- En realidad es muy fácil – le dice Brittany alegremente. - Mi cuerpo se hace cargo del baile, y la voz en mi cabeza que se parece mucho a Lord Tubbington me dice qué números son los correctos y cómo encajan. Mi trabajo es ser Brittany, lo cual es muy fácil porque soy buena en eso – Le responde, alzando los hombros como si fuera bastante obvio. Rachel ríe

- Bueno, yo ciertamente no podría soportarlo, te creeré

- Haces bien en creerme - dice Brittany muy seria - Esos tipos de la facultad de matemáticas lo hacen – concede.

Ambas ingresan al establecimiento, consiguen una mesa y ojean el menú de otoño del lugar

Rachel se encuentra a si misma sin saber que decir mientras esperan al mesero con sus pedidos. Rara vez ha pasado tiempo con Brittany en alguna capacidad, ya sea en grupos o sola, y no está segura de cómo debería interactuar con ella. Para complicar las cosas está lo de Finn; a pesar de que Brittany es exteriormente alegre, Rachel sabe por Santana que la rubia estaba completamente devastada por su fallecimiento, y no quiere molestar a Brittany al mencionarlo.

Ella recuerda los primeros meses después del fallecimiento de Finn, cuando Kurt y Santana la trataron como una muñequita de porcelana, con miedo a que se rompiera. Ella sabe lo doloroso que puede ser olvidar brevemente lo sucedido y luego recordarlos bruscamente por un olor, un lugar, su nombre o muchas otras cosas más.

- Háblame de Nueva York – le pide Brittany, rompiendo el silencio - ¿Hay hordas de cámaras de video en todas partes? ¿La gente comienza a cantar y bailar en Central Park y todos saben la letra automáticamente?

- En realidad no – ríe Rachel - Es bastante normal. Pero sigue siendo un lugar maravilloso para vivir, incluso si es un poco ruidoso y lleno de gente

- Iré a visitarte a ti, a Kurt y a San durante mi próximo descanso – le dice Brittany sin perder su entusiasmo.

- Estaríamos felices de tenerte – Le dice, omitiendo el hecho de que ni siquiera se está quedando en el departamento en el momento.

- ¿Puedo preguntarte algo? – pregunta Brittany de la nada

- Por supuesto, Britt

- ¿Por qué estás tan triste?

- ¿Yo que? – Pregunta Rachel, después de casi ahogarse con su café

- Estás triste. Finn me lo dijo - comenta la rubia, ajena a la mirada que Rachel está lanzando en su dirección. - No tienes que sentirte mal por eso, por cierto. Hay muchos otros Finns que no murieron, y me alegro de que tuvieras un Finn solo tuyo para que lo amaras.

- Um, Brittany, no estoy segura de lo que estás tratando de decir...

- Nadie me dijo, si eso es lo que te preocupa. Lo cual no sé por qué te preocuparía, es genial conocer múltiples versiones de las mismas personas. Múltiples Santanas son bastante geniales, pero dan un poco de miedo si todos se juntan en el mismo lugar. Estoy bastante segura de que ella también lo sabe, incluso si no tiene un Finn o un Lord Tubbington para darle pistas – Le dice Brittany a una desconcertada morena - Lord Tubbington ayudó a San a descubrir que era un unicornio cuando estábamos en la escuela – termina

Rachel ha dejado de intentar entender cómo funciona la mente de Brittany. Ella simplemente suspira y agita su café.

- ¿No te asusta?

- No. Es asombroso, ¿no? Estoy trabajando en un artículo sobre universos paralelos, así que ahora tengo pruebas de las que puedo escribir – le dice la rubia. Brittany se inclina hacia adelante sobre sus codos. - Pero esa no es la razón principal por la cual estas triste, lo sé. ¿Qué es? ¿Es San? ¿Está siendo tonta otra vez?

- Bueno… eso es difícil de responder – Le contesta Rachel, respirando hondo y preguntándose por dónde empezar - Está relacionado con Santana, sí, pero no es su culpa. Es mía.

- Así que tú estás siendo tonta.

- Supongo que sí.

- No deberías ser tonta en cuanto al amor. No todos obtenemos las oportunidades que queremos – le dice la porrista con una expresión melancólica - Estás triste porque tu pastel está ahí, pero te estás diciendo a ti misma que no puedes comértelo

- Mis Santanas siempre han estado con sus Brittanys – le responde la morena - Nunca... eso no ha cambiado, en las últimas dos vidas y mucho menos en mi vida real

- Eso no significa que Santana y Brittany siempre serán "Brittana" - replica Brittany. - ¿Qué? – pregunta, ante la mirada desconcertada de Rachel - Siempre pensé que ese sería el nombre del "ship" entre San y yo si ella hubiera salido del closet en la escuela. Hubiéramos sido la pareja más atractiva, así que necesitábamos tener un nombre de pareja poderoso. Simplemente significa que somos muy compatibles, pero eso no garantiza que estaríamos juntas. Las cosas suceden. Las circunstancias cambian. El mundo entero sería diferente si hubiera pedido un batido de fresa en vez de una malteada de chocolate. Se llama el efecto mariposa, tan solo el batir de las alas de una mariposa puede cambiar absolutamente todo.

*Esta rubia nunca deja de sorprenderme* Piensa Rachel

- ... No lo sé. – Le dice la morena, desanimada - Estoy cansada. Ha pasado mucho, mucho tiempo; todo lo que quiero es volver a mi realidad. Me preocupo por Santana, pero no quiero lastimarla porque no puedo amarla como se merece

- Estás demostrando que lo haces al decir lo que acabas de decir - Sus ojos se encuentran; un angustiado marrón y un azul tranquilo. Rachel rompe el hechizo cuando mira por la ventana y se cubre el rostro con ambas manos.

- Rachel, no la estás dejando de amar por estar con otra persona en este momento

- ¿no lo estoy? – pregunta Rachel con amargura. Esto es algo que la ha molestado durante toda esta vida y se siente algo satisfecha al poder expresarlo en voz alta. ¿La engaño al pasar una vida soñada con una variación de ella misma? ¿Cada vez que me acosté con alguien que no fuera ELLA? - Pregunta, desesperada. Sin detenerse a pensar en cómo la rubia sabia de... ELLA.

- ... ¿Puedo preguntarte algo?

- ¿Qué?

- Si eliges no estar con Santana, ¿te arrepentirías? – le pregunta Brittany seriamente

Rachel se muerde el labio inferior. Se hizo la misma pregunta durante mucho tiempo; la respuesta yace, gruesa y pesada en su lengua, pero completamente formada.

- ...Sí

- No puedo decirte cuál es la respuesta correcta o incorrecta - dice Brittany - solo puedo decirte que debes ser feliz, incluso si no dura para siempre

- Oh, Britt – no sabe la razón exactamente, pero le entran unas inmensas ganas de llorar

- No me arrepiento de amar a Finn - continúa Brittany, en voz muy baja. - Me dolió perderlo. Me duele pensar en pasar el resto de mi vida con alguien que no es él, incluso si sé que es tonto. Pero nunca renunciaría al tiempo que compartimos, porque es aún más precioso. Y sé que algún día estaré bien, que puedo recordar las partes buenas sin que las partes tristes duelan tanto. Como una curita que todavía no está lista para ser arrancada, pero lo hará cuando sea el momento adecuado. Y lo viviría todo nuevamente si me dieran la opción

- No soy... lo suficientemente valiente

- Sí, lo eres. No hubieras vivido todas estas realidades por alguien que no te importara, ¿correcto? – le pregunta la rubia, a lo que Rachel asiente – Eso demuestra que eres valiente por las personas que amas. No la estas engañando, simplemente estas sacando provecho de todas tus vidas y sé que ella lo entenderá, porque lo haces por ella. Y en cuanto a Santana. Ella te perdonará. Creo que ya te perdonó, pero solo está esperando que te des cuenta de que cometiste un error en primer lugar

- Ni siquiera voy a preguntarte cómo sabes todo eso – Le dice Rachel con una sonrisa, pero con lágrimas agolpadas en sus ojos

- Lord Tubbington me lo dijo. Es mejor para los sentimientos y para discernir capas de realidad que yo –Le dice Brittany apretando su mano. - Pero ella puede esperar. Está esperando, pero hay una decisión que debes tomar ahora

- Lo sé - responde Rachel, asintiendo. El nudo en su garganta se tensa.

- Y para que lo sepas, me alegro por ustedes, incluso si las cosas no resultan o no terminan juntas, porque son lo suficientemente inteligentes como para ser felices de todas formas

- Gracias, Brittany

- Cuando quieras – Le responde la rubia con una gran sonrisa - Ahora, cuéntame más sobre esta Quinn tuya. ¿Cómo es? Estoy segura de que es una persona bastante notable si estás haciendo todo esto por ella

- Lo es – Le responde Rachel con una sonrisa mientras se limpia las mejillas - Es la persona más maravillosa que he conocido.

- Apuesto que ella, San y yo hubiéramos podido ser amigas

- Oh, lo son. Ustedes son "la impura trinidad"

- Wow, apodo creado por un genio, me imagino que debe ser bonita

- Lo es, Quinn estudio en Yale así que ella es el genio que invento el apodo. Y si, ustedes tres eran la fantasía y la envidia de todos en la escuela.

- Impresionante. Cuéntame más, ¿Me ayuda con mis tareas?


Se pierde en sus pensamientos durante todo el viaje de regreso. Rachel se distrajo momentáneamente por la floristería mientras se dirigía al aeropuerto (es una pena que no las necesite en este momento, porque las gardenias están hermosas hoy), pero, tiene bastante claro lo que tiene que hacer.

Rachel se detiene en casa de Cassie para ducharse y cambiarse de ropa. La mujer está sentada en el sofá con un libro, mirando a Rachel.

- Volviste

- Hola Cassie.

- No tenía planeando salir esta noche. Podemos pedir comida. Ya sea tailandesa o china, tú eliges. Sin embargo, no tienes más opciones; me tomó años sacar el sabor de aquella planta de mi boca

- En realidad... me iba a ir a casa – le dice la morena, soltando una pequeña risa incómoda. - Te he obligado a estar conmigo mucho tiempo.

- Oh. Está bien. Como sea. ¿Te quedarás a cenar, al menos? – le pregunta la rubia fingiendo desinterés

Rachel se toma un momento para mirar a la mujer sentada en el sofá, que no ha quitado la vista del libro en ningún momento. Ella tiene gafas para leer encaramadas en el puente de su nariz (Rachel sería asesinada horriblemente si alguna vez se lo contara a alguien) y su cabello recogido en un moño desordenado. Rachel se da cuenta de que Cassie tomó aquella costumbre por ella.

- Cassie.

- ¿Qué pasa? – Pregunta Cassandra, apartando la vista del libro y prestándole atención a la morena al sentir el todo de su voz

- Yo… yo… Te he estado usando y yo...

- En primer lugar: cállate, Ohio. – le interrumpe la rubia – Oh, es cierto, nunca te enteraste como hacerlo ¿no?. En segundo lugar, ambas estuvimos de acuerdo en la clase de "relación" que tenemos - dice, y luego agrega – teníamos

- Cassie, lo siento

- Claro que sí. El que termina todo siempre lo lamenta. Lo sé, yo misma lo he hecho varias veces. – se jacta Cassie, arrojando su libro sobre la mesa de café acercándose a Rachel. - Debo decir, sin embargo, que nunca esperé que fueras tú quien lo hiciera entre nosotras; especialmente después de que prácticamente te mudaste conmigo, pero creo que realmente debería haberlo visto venir, especialmente después de esa pequeña charla que tuvimos antes de que te fueras.

Siente que su corazón está lleno de astillas de hielo, el frío abrasador compite con el dolor en su pecho. Sin embargo, las lágrimas no vendrán.

- Lo siento. – se disculpa la morena una vez más

- Ya se. Y lo creas o no, lo entiendo. Finalmente sabes lo que quieres en la vida, y seguro que no es Cassandra "Crazy" July – Le responde la rubia. Rachel esperaba que Cassie se sintiera herida y enojada, que la atacara; Este tono derrotado es inquietante. - Ahora vete a la mierda. Tengo que ir a buscarme un pedazo de carne fresca que no me abandone cuando estoy lujuriosa

Y ahí está el ataque, tarde pero seguro.


No han cambiado las cerraduras, afortunadamente. Rachel se desliza en el departamento e inhala el aroma de estar en casa. Se sorprende al ver que su habitación está impecablemente ordenada como la dejó la noche en que se fue, hace casi tres meses. El baño tiene sus artículos de tocador; incluso la botella de champú a base de hierbas que recuerda que se estaba agotando ha sido reemplazada.

Rachel es atacada por la curiosidad. Abre el refrigerador para encontrar su marca favorita de leche de soya, la fecha de vencimiento establecida para la próxima semana. Un cartón fresco de su yogur griego favorito. Incluso hay una botella de vino blanco que le gusta disfrutar los fines de semana, escondida en la parte de atrás.

Rachel sigue de pie aturdida, con una sonrisa ausente en su rostro, cuando escucha la puerta cerrarse de golpe.

- Kurt, ¿te olvidaste de cerrar la maldita puerta otra vez? Porque no es justo que aún me fastidies por dejar entrar a Bailey esa vez y luego tú… ¿Rachel? – Pregunta la latina sorprendida

- Santana – suelta Rachel a manera de saludo

- Volviste – Susurra Santana, lo suficientemente alto para que Rachel escuchara

- Volví a casa – continua Rachel, consciente de que la sonrisa estúpida todavía está en su rostro. - Te extrañé mucho. Lo siento por todo

- Uh… - Murmura la latina, sin saber muy bien que decir - … como sea – dice al fin, poniendo la bolsa de papel que cargaba sobre la mesa de la cocina y retirándose a su habitación.

- ¿Santana? – La llama Rachel, antes de perderla de vista

- ¿Qué?

- Gracias. – Le dice la diva, a lo que Santana responde con un gruñido y un "ni lo menciones" entre dientes


Kurt llega a casa extasiado, cargado de comida tailandesa (principalmente los platos favoritos de Santana, a pedido específico de Rachel) para celebrar el regreso de Rachel. Él agita la bolsa de pasteles de pescado frito fuera de la habitación de Santana, dejando que el aroma entre hasta que ella emerge, gruñendo. Ella le quita la bolsa de la mano mientras sale a la luz

- Santana ha estado manteniendo limpia tu habitación - le informa a Rachel después de su cuarta copa de vino, y luego gruñe cuando Santana lo golpea con el codo en su costado - ¡Ow! ¡Eso duele!

- Deberías haber pensado en eso antes de abrir tu bocotá - comenta Santana, metiendo comida en su boca.

- Gracias, Santana - dice Rachel.

- Dije que no lo mencionaras, hobbit.

- Es tan modesta - se ríe Kurt apartándose de la morena en cuestión cuando su codo vuelve a acercarse demasiado a su costado -No me golpees de nuevo. Ya no diré nada más. Lo prometo

- Para alguien que valora más su vestuario de diseñador que su vida, te estás acercando peligrosamente a desatar a Snixx sobre tu traje Armani

- ¡No! ¡No el Armani! ¿Sabes cuánto me costó?

- Casi lo mismo que mantener tu boca cerrada – muerde Santana. - Mantuve cuchillas de afeitar en mi cabello durante la secundaria. ¿Quieres probarme? - lo reta

Rachel nuevamente no puede evitar la aparición de aquella sonrisa tonta en su rostro. Está en casa.


Y tal vez las cosas finalmente están mejorando, por una vez desde que se encontró yendo a la escuela secundaria de nuevo. Ha dado con un papel en el renacimiento off-off-Broadway de "If / Then" que encaja perfectamente en su horario escolar. No por el dinero, ha hecho algunas inversiones que la ayudan a que pueda vivir cómodamente entre roles, sino para tener algo que hacer.

Algo significativo, que no implique que su cama esté llena y su corazón vacío.

*Esto es lo que debería haber hecho con Quinn, en lugar de salir corriendo hacia Mustique en primer lugar* Piensa Rachel

Rachel saca su lista de deseos de Nueva York. Con cada elemento que tacha, redescubre otra pieza perdida de Rachel Berry, y con amor la vuelve a guardar. Es una sensación embriagadora que no ha experimentado desde su primera vida soñada.

Tal vez, solo tal vez, el amor de su vida no es Broadway. Quizás podría ser más significativo que eso.


Después de que "If / Then" finaliza, Rachel reserva un vuelo a Los Ángeles. El taxi la lleva a un pequeño y ordenado suburbio a las afueras de la ciudad, un lugar tan distante del ajetreo de Nueva York que pasa unos minutos parada en la acera, absorbiendo la atmósfera.

La dirección que le dio Brittany apunta a una pequeña casa a su derecha. Rachel se pregunta si está entrometiéndose, o si él no está en casa, entonces habrá hecho todo este largo recorrido para nada.

Los pasos resuenan desde adentro, y la puerta se abre antes de que pueda acobardarse.

- ¿Rachel?- Pregunta Puck estupefacto - ¿Qué haces aquí?

- Hola, Noah - saluda la diva, nerviosa - ¿Te interrumpo? Lamento haber aparecido de la nada, pero hay algunas cosas que he querido decirte desde hace mucho tiempo. He estado pensando y reflexionando mucho, y te debo muchas disculpas. No podía simplemente disculparme por teléfono o en un correo electrónico, eso es muy impersonal, especialmente dada la naturaleza sensible de lo que necesito decir...

- Haz a un lado tu verborrea y yo me hare a un lado para que pases Rachel - La interrumpe Puck, logrando que la morena cierre la boca. Fiel a su palabra, Puck se hace a un lado y le hace un gesto con la cabeza, indicándole que pase. Después de cerrar la puerta tras ella, el chico la guía a través de la casa hasta la cocina, donde le indica que se siente en el mostrador mientras la entrega una cerveza -Sé que es demasiado temprano para beber, y nunca te gustó la cerveza, pero los dos podríamos necesitarla - dice, mientras mete una rodaja de limón en su propia bebida y hace lo mismo con la de ella.

Rachel toma un sorbo. Es cierto que no le gusta mucho la cerveza, pero está contenta de tener algo que hacer para evitar el silencio que llena la estancia, además de mirar disimuladamente a Puck.

No ha cambiado mucho desde la última vez que lo vio. Está bronceado, se ha dejado crecer el pelo y puede ver más tatuajes asomándose por debajo de las mangas de su camisa. Pero la cara es inconfundiblemente del juvenil Noah Puckerman que amaba.

- ¿Cómo conseguiste esta dirección? - le pregunta con voz ronca.

- Se la pedí a Brittany, la última vez que visitó Nueva York

- Pensé que habías desarrollado habilidades de acosadora, o algo así - Le dice el chico, después de tomar un teatral suspiro de alivio, para luego acabar con su cerveza en un trago - Ahora soy un poco más funcional, tal vez podrías repetir ese discurso de antes, pero con menos palabras y más lento

- Lo siento, Noah

- Sí, eso lo sé, pero ¿por qué lo sientes?"

- Por todo - le dice, tratando de superar el nudo en su garganta - Por romper tu corazón, por hacerte pensar que no eres importante para mí. Has hecho tanto por mí, Noah, y te lo he pagado tratándote como basura

Él descansa su barbilla en su mano, inclinándose sobre la mesa para mirarla en silencio.

- No debería haberte besado. Era un desastre, y eras alguien familiar que nunca he podido olvidar, pero eso no excusa la forma en que me comporté

Él no dice nada, pero continúa mirándola.

- Debería haberme disculpado antes. Debería haberte perseguido, pero no lo hice, porque estaba asustada. Ya no sabía lo que estaba haciendo, y eso me asustó mucho, y simplemente ... - Rachel traga saliva, y luego continúa - Una vez fuiste todo para mí, Noah. Me preocupo por ti, pero ... -

- Pero no estás enamorado de mí - Completa Puck

- Lo siento.

- Te tomó un tiempo darte cuenta, Rachel. Es algo bueno que no te hubiera estado esperando - Le dice el chico, mirándola con atención mientras ella siente como las lágrimas de culpabilidad se agolpan en sus ojos - Supongo que no estamos destinados el uno para el otro

- Lo siento. - Vuelve a disculparse la morena

- Deja de disculparte, Rachel. No hará que todo este mejor mágicamente. Relájate. No estoy enojado contigo

- Deberías estarlo - le dice ella, con voz clara a pesar de sus lágrimas.

- Me conoces mejor que eso.

- ¿Me vas a perdonar, así como así? - Pregunta incrédula

- Bueno, todavía estaba un poco enojado contigo por excitarme y luego salir corriendo - dice Puck, lo cual hace que Rachel deje escapar una pequeña carcajada escandalizada - pero sí. Me perdonaste por cosas peores, Rachel y yo he sido un desastre más grande en la vida

- Te lastime

- Y estaba enojado contigo por eso, pero ya lo superé - dice - Estuvimos juntos durante casi dos años, cariño. Sé que no tienes un solo hueso malvado en tu cuerpo, que no estabas siendo intencionalmente cruel

- ¿Y los seis meses que tardé en disculparme? - Pregunta ella, causando que el chico se ría

- Está bien, eso fue un poco más difícil de perdonar. Tal vez he madurado un poco. Me suavicé en mi vejez - Puck se aclara la garganta. - Te conozco. Probablemente tenías tus razones. Aunque creo que, si hubieras retrasado esto un poco más, habría regresado a Nueva York para exigir mis disculpas. Hubiera saltado al escenario gritándote por ser una ingrata. Te hubiera encantado - Termina, haciendo reír a la diva mientras seca sus mejillas con la palma de su mano

- Tienes razón. Siempre he tenido un punto débil por el dramatismo - reconoce ella, recordando cierta cachetada que recibió en el baño del instituto - Pero tienes razón, Noah. Tenía una buena razón - concede Rachel, mientras hurga en su bolso y saca un pedazo de papel cuidadosamente doblado y lo deja sobre la mesa - Termine la lista

- ¿Toda? - Pregunta el chico, mientras desdobla el papel

- Toda

- Estoy orgulloso de ti. - Le dice Puck con una sonrisa

- Ahora... yo también

El extiende sus manos sobre la mesa, con las palmas hacia arriba; ella coloca sus manos en las de él y sonríe cuando él aprieta sus dedos.


Puck la lleva al aeropuerto a la mañana siguiente para poder tomar el próximo vuelo de regreso a Nueva York, luego de que la diva lo presionara por dos horas para una visita a la ciudad de las luces en Hanukkah. Puck solo se ríe.

- Acéptalo, cariño; te encanta que aparezca en tu puerta - le dice, moviendo las cejas. A cambio, recibe un golpe en el pecho.

Las bromas desaparecen cuando ella espera en la sala de embarque. Su vuelo saldrá en media hora, y Rachel todavía está de pie con él fuera del aeropuerto.

- Te amé - le dice la diva abruptamente. Ella cierra los ojos y se inclina hacia él sintiendo un brazo envolverse cómodamente alrededor de sus hombros, abrazándola con fuerza mientras un beso cae sobre su cabeza.

- Sé feliz, Rachel

*Lo intentaré* Piensa la morena


En realidad, llevaba mucho tiempo trabajando en este capítulo, pero nunca lo considere lo suficientemente largo para publicarlo. Sin embargo; estoy segura que no soy la única en cuarentena por el COVID-19. Así que pensé que esto podría significar una distracción para algunos de ustedes (y para mi). Ahora sí, terminaré este fanfic lo más rápido que pueda. El tiempo ya no es excusa. Esperen el próximo capitulo en esta semana y cuídense mucho. NO SALGAN DE SUS CASAS SI ESTAN EN CUARENTENA. SALVEN EL MUNDO QUEDANDOSE EN CASA