Disclaimer: Sakura y todos los demás personajes no me pertenecen, le pertenecen a Clamp, mentes maravillosas, y la historia pertenece a Sherryl Woods, sólo escribo esta historia sin fines de lucro.
Un Lugar Mágico
Epílogo
Nadeshiko Kinomoto se quedó en la puerta trasera de Rose Cottage contemplando el jardín con lágrimas en los ojos. Sakura miró a su madre con preocupación.
—Mamá, ¿estás bien?
—Me he quedado sin habla —dijo con un susurro apenas audible—. Es precioso, igual que cuando vivía tu abuela. ¿Cómo pudiste recordarlo con tanta claridad? Yo lo había olvidado.
—No fui yo —admitió Sakura—. Le enseñé una foto a Shaoran y, automáticamente, supo lo que había que hacer. Fue como si sintiera algún tipo de conexión con la abuela. Se quejó y me presionó hasta que accedí a devolver al jardín su esplendor.
—Es un hombre maravilloso ese Shaoran tuyo —aseguró su madre, sonriente—. ¿Te hace feliz?
—Claro, mamá —dijo Sakura riendo—. Nos casamos dentro de una hora.
—Es tiempo más que suficiente para cambiar de opinión —le aclaró Nadeshiko—. Aún no puedo creer que quieras mudarte aquí. Siempre te ha gustado tanto la gran ciudad…
—Pero Shaoran está aquí —recordó Sakura—. Y, cuando volvamos de la luna de miel, voy a abrir mi propia empresa de marketing. Shaoran será mi primer cliente. No es que quiera que trabaje más de lo que ya trabaja, pero sé que no será tan exigente como podrían serlo otros. Me perdonará los errores mientras pongo el negocio en marcha. Jeff y Pam también quieren que les haga una propuesta para su vivero. No está nada mal empezar ya con dos clientes.
—Estoy tan contenta por ti —le dijo su madre con un fuerte abrazo—. Tu padre está hecho una furia con la noticia de que no vas a volver a Boston, así que no te sorprendas si, en lugar de entregarle a la novia, le da un puñetazo a Shaoran por alejarte de nosotros.
Sakura la miró, alarmada.
—Papá no sería capaz de hacer algo así, ¿verdad? —lo preguntó porque no estaba completamente segura de que no fuera posible. Su padre era muy protector y llevaba mirando a Shaoran de un modo muy sospechoso desde que habían llegado.
—No mientras Shaoran siga haciéndote sonreír —le aseguró su madre.
—Entonces no hay problema —dijo Sakura justo cuando sus hermanas aparecían en la cocina.
—¿Qué hacen ahí las dos, llorando y aún en bata? Tenemos una boda dentro de menos de una hora —anunció Tomoyo.
—Creo que están hablando de sexo —bromeó Rika.
—Ah, debe de ser eso —opinó Chiharu—. ¡Miren cómo se ha ruborizado Sakura!
—Déjenlo ya, chicas —les ordenó su madre en ese tono que habían aprendido a obedecer sin rechistar.
—Sí, mamá —dijeron todas a coro antes de echarse a reír.
Sakura sonrió mientras pensaba que se había reído más en las últimas veinticuatro horas de lo que lo había hecho en años. Iba a echarlas mucho de menos.
Claro que quizá pudiera encontrar el modo de atraerlas hacia Virginia. Desde luego, la magia de Rose Cottage había funcionado con ella y con Shaoran.
—Papá, deja de moverte —le ordenó Ieran autoritariamente—. Estás guapísimo —dijo por fin después de observarlo detenidamente—. ¿Y yo? ¿Qué tal estoy?
—Pareces una princesa de cuento de hadas —dijo Shaoran con el corazón en la garganta.
Se alegraba enormemente de que Sakura hubiera insistido en que fuera Ieran la que lo acompañara ante el altar en lugar de quedar relegada a ser la niña de las flores. Y había que reconocer que su hija se estaba tomando la responsabilidad muy en serio. Apenas quedaba nada para que hiciera Jeff como padrino.
—Me siento extraño —gruñó su amigo mientras intentaba aflojarse el cuello de la camisa—. Dime otra vez por qué he tenido que ponerme este esmoquin, cuando podría haber elegido un traje normal.
—Porque eres el padrino —dijo Ieran—. Pero yo soy más importante.
Jeff se echó a reír mientras Shaoran tomaba a su hija en brazos.
—Por supuesto que lo eres. Ahora empecemos con el espectáculo.
Cada uno ocupó su puesto en el jardín cuando comenzó la música del órgano. Shaoran miró en dirección a la puerta trasera de la casa, por la que pronto apareció la primera de las hermanas Kinomoto, seguida inmediatamente de la segunda. Estaban todas preciosas vestidas de rosa, pero sólo había una que Shaoran se moría por ver.
Fue entonces cuando apareció Sakura, con un delicado vestido de seda blanco y un ramo de rosas blancas y un solo lirio, todas ellas recogidas del jardín. Su mirada se fundió con la de él y una sonrisa radiante iluminó su rostro, algo que contrastaba radicalmente con el gesto sombrío de su padre. Shaoran sabía que aquel hombre quería lo mejor para su hija y tenía intención de superar con creces sus expectativas. En realidad tenía la sensación de que él mismo sería igual de protector cuando Ieran encontrara al hombre de sus sueños… dentro de treinta años al menos.
Cuando Sakura llegó a su lado, el pastor preguntó:
—¿Quién entrega a la pareja?
Fujitaka Kinomoto miró a Ieran, firme y solemne a su lado, y le dio la mano.
—Nosotros —dijeron al unísono.
—Mi amor por ti es eterno —dijo Shaoran cuando llegó el momento, dejando a Sakura boquiabierta con los votos que él mismo había redactado—. Al igual que este jardín, tendrá ciclos, pero siempre florecerá y seguirá creciendo. Se enfrentará a todas las tormentas con la firme esperanza de la llegada del sol. Si lo cuidamos bien, la felicidad será nuestra recompensa.
—Dios mío, Shaoran —susurró ella a punto de echarse a llorar.
—Ni se te ocurra llorar —le advirtió él—. O no volveré a decirte nada romántico.
Entonces se echó a reír y todo se arregló. Shaoran suspiró con la mirada fija en sus ojos. Ahí estaba, eso era el amor, mirar a los ojos a Sakura y sentir que su mundo estaba completo.
—Creí que era yo la que tenía las palabras —dijo Sakura muy despacio—, pero acabas de dejarme sin habla, Shaoran. Decirte que te amo no me parece suficiente y, sin embargo, lo es todo. Te quiero a ti y a tu hija con todo mi corazón. Y amaré del mismo modo la familia que vamos a formar, los hijos que tendremos algún día. Soy feliz porque me has hecho un hueco en tu corazón y te prometo que tú siempre estarás en el mío.
Shaoran la miró con una enorme sonrisa en los labios.
—No te habías quedado sin palabras después de todo.
El pastor se aclaró la garganta.
—¿Puedo hablar?
—Por supuesto —respondieron ambos.
—Entonces los declaro marido y mujer —miró a la concurrencia—. Damas y caballeros, el señor y la señora Li.
Ieran le tiró de la manga al pastor.
—¿Y yo? —preguntó arrancando una carcajada de todos los asistentes.
—Y su hija —añadió el pastor.
Shaoran iba a levantar a Ieran en brazos, pero Sakura se le adelantó. Abrazada a su nueva hija y de la mano de Shaoran, los tres recorrieron el pasillo del altar.
Una familia, pensó Shaoran con alegría. Como debía ser. Como sería siempre.
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Notas de la escritora: ¿Todavía habrá personas que lean esta historia? Primero quiero disculparme por no haber subido el epílogo que iba a subir hace años, la verdad es que la vida pasó y siempre tuve esta historia en mi mente y sólo me decía que ahora sí pero nada más no lo hacía. De verdad, lo siento mucho por todas las personas que han esperado durante tanto tiempo.
Desde hace unas semanas he tenido la cosquillita de volver a escribir, ahora trabajo y debido a la difícil situación que está pasando el mundo estoy trabajando desde casa, por lo que, mi inspiración ha crecido bastante.
Quisiera terminar aquella historia que dejé pendiente hace muchos años y espero que a alguien le pueda inspirar en estos tiempos de oscuridad y traer un poco de luz, mañana subiré el primer episodio y espero que me acompañen en este nuevo camino.
Creo que este epílogo es ese final perfecto para esta historia y nos muestra que siempre es posible tener nuevos inicios llenos de luz.
Espero sus comentarios… si todavía quieren y hay quién los quiera dejar XD
De nuevo gracias…
Nos vemos…
No olviden pasar por mi nueva historia si gustan: ¿Nuestro destino es estar juntos?
Atte.- Pau
