CAPITULO 15
"Un chico ordinario"
Dentro de los lúgubres y estériles muros de la academia del norte se encontraba una biblioteca en la parte mas recóndita, con los volúmenes apelmazados de polvo y telarañas, los folletos con marcas de humedad y novelas de paginas faltantes sobre el desgastado mobiliario.
Era en ese espacio de tan solo unos cuantos metros cuadrados donde Kaoru se escondía la mayor parte de las horas. Hacia ya una semana desde la ultima vez que Iori le dirigió esas desagradables palabras y aun después de eso ella había ido durante tres días consecutivos a esperarlo afuera de la puerta de su departamento con la intención de poder entablar una conversación y aclarar las cosas, pero este simplemente la había ignorado cual basura arrastrada por el aire, cerrándole la puerta en la cara.
Arropada por la oscuridad de aquella habitación pasaba el tiempo dandole vuelta a sus pensamientos, temiendo que ahora que las secretarias de Rugal estaban a su alrededor, el pudiera perderse y alejarse mas.
-¿que es lo que debo hacer?.. No quiere si quiera escucharme… es probable que incluso en cualquier momento el vaya por Kyo, pero si me viera cerca de él creería que sus suposiciones son reales - suspiro de manera melancólica.
Cuando calculo que era la hora de regresar a los dormitorios abandono esa pequeña biblioteca y avanzo por el pasillo principal, ahí fue interceptada por el prefecto una vez mas, el cual paso alrededor de veinte minutos reprendiendo por faltar a clases y otorgándole una nota donde quedaba suspendida de abandonar la academia durante el verano, cosa que ella, al darse la media vuelta quemo sin el mas mínimo remordimiento.
-como si esto fuera realmente importante ahora- decía mientras continuaba hacia su recamara.
Giro la perilla por inercia y lo primero que se le ocurrió fue darse una ducha para librarse de todo el polvo que había acumulado junto a los desgastados libros. Sin embargo, pensar en entrar a la regadera le parecía un suplicio, ya que la academia solo contaba con agua fría, otro día mas con las heladas gotas rozándole la piel, sin embargo no tenia alternativa.
Justo antes de desabrochar su uniforme escucho un sonido provenir desde su interior, era su estomago que suplicaba alimento y no podía recordar cuando había sido la ultima vez que había probado bocado.
-ya han cerrado la cocina, de todos modos la comida de aquí es atroz… quizás pueda ir por un bento de verduras y pescado a la tienda de conveniencia..
Fugandose de los dormitorios como generalmente lo hacia se movió atreves de las nocturnas calles de Osaka, iba arrastrando los pies, con la mirada al piso.
-creo que he pensado demasiado estos días, la cabeza me duele mucho y los ojos me arden, o tal vez sea por el polvo de ese lugar - pensaba con la respiración agitada.
Cerca de ese lugar, unas calles antes de la avenida principal del centro, Shingo Yabuki esperaba el semáforo para cruzar, acababa de salir de sus clases de apoyo y se dirigía a su casa. Había optado por llevar materias complementarias para suplir las horas perdidas durante el entrenamiento con Kyo, pero para el, era un sacrificio que valía la pena con tal de seguir aprendiendo el estilo Kusanagi.
Iba sumergido en su pequeño cuaderno cuando la luz cambio a verde y los peatones de ambos extremos comenzaron a avanzar y justo en el medio de la avenida ambos grupos se cruzaron, los que venían al frente con los que lo acompañaban; sin embargo, a pesar de tener la vista en las paginas sus ojos lo traicionaron provocando que por el rabillo del ojo se deslizara una familiar melena de color rojo. Se detuvo en ese momento para asegurarse de lo que había visto y volteo, fue entonces que contemplo a la pelirroja cabeza abajo casi llegar al otro lado de la calle.
-ah, esa, parece Kaoru, quizás se dirige a casa de Yagami-san - dijo para si mismo -pero, ¿por que esta caminando así?, Como si fuera un tallarín cocido…
En ese instante ante la mirada de Shingo, la joven comenzó a desplomarse sobre la calle.
-¡Kaoru! - corrio hacia ella guardando su libreta a como pudo -¡¿Kaoru estas bien?, ¿que te sucede?! - la interrogo mientras la asistia para ponerse de pie.
y en el instante se dio cuenta de su rostro que estaba rojo
-¡tienes fiebre!
-¡deberías llevarla a un hospital! - dijo una persona que se acerco a ayudar -hay que llamar a una ambulancia.
-¡¿eh?!, ¡si!
-¡no! - dijo la chica, -no iré a un hospital - pronuncio con un ultimo esfuerzo y se puso de pie para alejarse de las personas.
Preocupado el otro discípulo de Kusanagi fue tras ella.
-¡espera! - le decía mientras sorteaba a las personas que iban en contra sentido.
Finalmente ella se detuvo en un callejón donde la afluencia de la gente se había reducido, ahí, no pudo soportar mas y termino por desfallecer.
Una sensación fresca comenzó a traerla de regreso, sentía algo sobre el rostro y alrededor del cuerpo, esta ultima era suave y agradable. Lentamente abrio los ojos y contemplo el techo de un lugar desconocido, se sentía un tanto desorientada y demoro en reaccionar.
-¿donde estoy? - se pregunto así misma mientras parpadeaba con pesadez.
Muy despacio comenzó a girar la vista hasta toparse con algo que de inmediato le hizo recobrar toda la lucidez o eso creía.
El rostro de una niña que la observaba fijamente a un lado de la cama donde se encontraba. Kaoru no supo como reaccionar ni que decir, el tenaz semblante de la pequeña de cabello castaño y ojos como las avellanas la tenia paralizada.
-q-qui, ¿quien…
-¡esa pregunta debería hacer la yo! - pronuncio con voz estridente la pequeña de entrecejo fruncido y brazos cruzados -¡¿quien eres tu?!
Ambas, Kaoru y la niña se miraron de manera seria, la pelirroja se incorporo y logro tomar asiento en el suave colchón de la cama donde estaba recostada.
-¿eres amiga de Shini?, ¿por que te trajo aquí? - pregunto la niña.
-¿Shini?, ¿quien es Shini?
En ese momento Shingo abrir la puerta de la habitación y al ver a la pequeña puso una sutil mueca de molestia.
-Hitomi, ¿que haces aquí?, te dije que dejaras descansar a mi invitada.
-yo no hice nada, ella se levanto sola.
-¿de verdad?, bueno, de todos modos no entres a mi habitación de esa manera por favor.
La joven Yagami miraba hacia Shingo y a la niña un tanto confundida.
El otro solo se froto la cabeza por detrás y exhalo para mantenerse paciente de tratar con la pequeña, de inmediato clavo su mirada en Kaoru y ella hizo lo mismo.
-se te ha quedado pegada la compresa - dijo mientras avanzaba hasta la pelirroja y con tacto retiro la compresa fría de su frente. Luego con la otra mano toco gentilmente la mejilla de la joven -tu fiebre bajo -sonrío - me alegra.
-¿donde estoy? -pregunto con voz baja
-en mi casa, corriste por la calle por que no querías ir al hospital y te encontré en el callejón, así que te traje aquí, disculpa por haber tomado el atrevimiento, pero no podía dejarte.
-n-no… no recuerdo eso, que vergonzoso.
-ja, ja, ja, ni lo digas, no fue así, realmente estaba preocupado -Shingo sonrío de nuevo, aun no había quitado su mano de la mejilla de Kaoru.
-¡ya fue mucho tiempo! - dijo la niña que se sintió un tanto ignorada -¡suéltala!
Los dos jóvenes se viraron a la niña y después se dieron cuenta del contacto.
-ah, eh, este, ¡disculpa! -dijo el chico retirando su mano.
-esta bien.
-¡¿por que estas sonriendo tanto?! - cuestiono la pequeña a Yabuki -¡ya se te puso la cara roja a ti también, seguro ya te contagio!
-¡Hitomi guarda silencio por favor, no digas esas cosas, vas a poner incomoda a Kaoru! - le reclamo cubriéndose media cara.
-¡pero si el que parece nervioso eres tu!
-¡eh!, ¡no es verdad, ya shhh, ve al comedor!
La niña obedeció y se dirigió a la puerta no sin antes virar hacia la pelirroja y darle un ultimátum.
-¡voy a estarte vigilando! - proclamo sacándole la lengua.
La otra solo elevo una ceja desconcertada.
Shingo volvió a llevar la mano hasta su rostro cubriéndolo apenado por la actitud de la pequeña.
-disculpa, creo que la tenemos un poco mimada, es su manera de demostrar que le emocionan las visitas.
-¿es tu hermana?
-así es, a penas tiene nueve por eso es algo impertinente.
-no tienes por que disculparte, la impertinente aquí soy yo, lamento estarte causando molestias -dijo poniéndose de pie -será mejor que vuelva a la academia.
-no creo que estés en las condiciones adecuadas para echarte a andar, hasta hace una hora tenias la fiebre alta..
-estaré bien, gracias por la ayuda.
-Kaoru no puedo dejar que te vayas a esta hora y estando enferma ya ni siquiera hay trenes., si deseas, puedo ir a buscar a Yagami-san para que venga por ti.
Al escucharlo, la pelirroja bajo la mirada y aparto el rostro.
-no, eso no es necesario.
-pienso que el se preocupara si no le avisamos.
-te equivocas, es mas, no creo que le importe en este momento… - murmuro y después hizo una pausa - no te preocupes, caminare.
Shingo se puso de pie y con un muy inusual semblante de seriedad se coloco de espaldas a la puerta con los brazos cruzados, en una posición firme.
-de ninguna manera, lo lamento pero no puedo dejarte ir sola y mucho menos en ese estado, si quieres irte tendrás que derribarme.
-¿que?
-imagina, que en el trayecto pudiera sucederte algo, no me perdonaría el haber permitido algo así - dijo de manera contundente.
Kaoru contemplo el rostro del chico por algunos segundos, realmente tenia una mirada de determinación, hablaba tan enserio que tenia un aspecto que nunca antes le había conocido.
-esta bien… tu ganas - pronuncio la chica.
-¡bien!, entonces vayamos a comer algo, mi mamá debe haber servido la cena -dijo volviendo a su expresión de contento -debes tener mucha hambre, durante el camino hacia aquí tu estomago hacia sonidos chistosos, ja, ja, ja.
Avergonzada solo pudo bajar su rostro mientras iba detrás de él.
El joven Yabuki la guió por el pasillo, su casa no era de estilo tradicional, ni tampoco era lujosa como la de Asamiya y mucho menos como el pequeño apartamento de Iori; la casa de Shingo era sencilla, espaciosa y al mismo tiempo cálida. En las paredes había algunas fotos de los integrantes del lugar, fácilmente reconoció el rostro del chico y de la pequeña niña en ellas, y en todas las fotos lucían felices.
-creo que hoy será Tsukiyaki, no te preocupes te ayudare a servirte lo que puedas comer.
-¿todavía lo recuerdas?
-claro, de hecho cada vez que veo una…
Antes de que pudiera terminar la conversación una de las puertas que daban al pasillo se abrió de golpe y de esta salió una hermosa y sexy chica de cabello castaño hasta los hombros, alta, de excelente figura y ojos de negro profundo.
-¡si, si, eso me dijo, ¡¿puedes creerlo?! - decía hacia la bocina de un teléfono inalámbrico que sostenía a su oido -¡detesto a los hombres insensibles! -continuaba la chica cuando de repente sus ojos cayeron ante los otros dos y con su mano cubrió la parte de la bocina del aparato -cuando mamá me dijo que habías traído una chica imagine a alguien mas de tu edad - comento escaneando a la pelirroja -¿no es algo joven para ser tu novia?
-¡estas!, ¡estas equivocada!, ella es mi amiga.
-ah… bueno, en ese caso mucho gusto - dijo la joven y luego se dio le media vuelta para ir hasta el comedor mientras continuaba al teléfono.
-lo siento, esa es mi hermana Ritsuko, se expresa sin medir sus palabras.
-si, pude notarlo… es muy alta.
-es mayor, ya esta en la universidad.
-solo por curiosidad, ¿cuantas hermanas tienes? - lo cuestiono para prepararse en caso de algún otro ataque de hermana.
-solo Hitomi y Ritsuko, somos tres los hijos de mis padres.
La pelirroja se sintió aliviada pues pensó que ya no se toparía con mas chicas intimidantes.
En la mesa de los Yabuki se sirvió una gran y deliciosa cena, suficiente para una familia de cinco y la invitada, a los extremos se encontraban los padres y los hijos a los costados. Shingo había sentado a su invitada junto a el para que no se sintiera incomoda y también le alcanzo la comida suficiente, como era usual en el, la rodeo de amabilidad.
-Ritsuko ya deja el teléfono - dijo el padre apenas levantando la voz.
La otra hizo una mueca virando los ojos y se despidió de la otra persona añadiendo que volvería a llamar.
-y dinos, ¿como es que te llamas? - interrogo el padre a la intrusa.
-Yagami Kaoru - respondió en voz baja.
-¿de donde conoces a Shinchan? - pregunto Ritsuko refiriéndose a su hermano menor.
-ella estaba en la misma secundaria el año pasado - respondió Shingo -ademas, también es discípula de los Kusanagi.
-¡eso me recuerda!, ¡¿cuando me vas a presentar a Kyo!
-te dije que el esta saliendo con Yuki-san, ademas, tu ya tienes novio Ritsuko.
-¡no es verdad! -respondió la otra.
Los hermanos Yabuki comenzaron a discutir, pero de una manera muy relajada, nada parecido a la casa de los Kusanagi, y continuaron así por un momento hasta que termino la cena. Al final Kaoru ayudo a Shingo a recoger los platos y lavarlos al ser su turno.
-no es necesario que me ayudes, ¿por que no tomas un baño y descansas?, ademas recuerda que aun estas enferma.
-Shinchan tiene razón, ven te prestare una pijama - dijo la mayor quien se llevo a la chica sin esperar respuesta.
Mientras el joven continuaba secando y ordenando los platos su madre se acerco a él para agilizar su tarea.
-parece alguien reservada - dijo de la nada - ¿por que esta en esa escuela ahora?
-¿eh?, mmm no se, ella vivía con su… hermano - mintió para no dar detalles que pudieran alarmar a su madre.
-yo también fui joven y es fácil darse cuenta que esa niña te gusta, sin embargo, me alarma mucho la situación que la rodea, ¿cuanto sabes de ella?, para que este en una escuela donde asisten chicos conflictivos su vida no debe ser muy estable, ¿cierto?
-¿como sabes donde?..
-reconocí el uniforme cuando la trajiste, tampoco quiso ir al hospital y no hay familiares a quien llamar, ¿crees que una jovencita de familia correcta lleve ese estilo de vida?, no me mal interpretes, no quiero decir que me desagrada y estoy orgullosa de que la ayudaras, pero, al saber que tienes interés en ella es preocupante para mi, pues me gustaría que pusieras tus ojos en alguien que no te traiga problemas.
Shingo no refuto a su madre, simplemente escucho de lleno sus palabras como usualmente lo hacia, y aunque sabia que la otra no era una mala persona, hubo un comentario que lo dejo reflexivo -¿cuanto sabes de ella? - lo que el sabia de Kaoru apenas si tocaba la superficie de todo, y eso lo inquietaba.
-¿puedo pasar? - dijo tocando a la puerta de su propia habitación, donde estaba su invitada que se había bañado y cambiado.
Al entrar encontró a la chica secando su cabello con la secadora como si de un perro se tratase.
-¡¿que?!, ¡¿por que lo estas secando así?!
-así lo seco siempre - dijo la otra con la melena en la cara.
-no no, de esa manera se te puede maltratar.
-¡¿eh?!
El joven discípulo de Kusanagi sento a la chica en el suelo y la asistió.
-n-no no tenia idea que sabias de estas cosas…
-cuando era pequeño, Ritsuko me obligaba a secarle el pelo, siempre fue algo mandona.
El único sonido que se percibió por algunos segundos era el de la pequeña turbina del aparato que Yabuki deslizaba con cuidado.
-ahora comprendo por que eres de esta manera - dijo la chica en voz baja recordando los pequeños detalles en los pasillos y durante la cena - eres una persona muy atesorada, y tu, tienes muchas personas valiosas a quien amar.
-bueno, no siempre nos llevamos bien, a veces mis hermanas son muy directas.
-pero, se ve que ellas te quieren mucho y estoy segura de que tu harías todo por ellas, ¿verdad?.
Shingo apago el aparto y paso por ultima vez el cepillo.
-su cabello huele muy lindo - pensó mientras aun lo sostenía entre sus manos - en ese momento recordó las palabras de su madre.
-¿pasa algo? - pregunto la otra al notar que se detenía.
-Kaoru, ademas de Yagami-san, ¿existe alguien mas que este cerca de ti?
-¿cerca?
-¿tienes a alguien a quien consideres algo así como un familiar?, ¿que sucedió con tus padres?
-no lo se - respondió tranquila.
-¿no te gustaría saber sobre ellos?, pueden estar buscándote.
La otra se viro y miro directo a Shingo.
-no se quienes son o si aun viven, pero no necesito saber de ellos, no los desprecio, probablemente me entregaron porque tenían que, simplemente deseo que sean felices donde quiera que estén.
Shingo la contemplo, el rostro de Kaoru no había mostrado expresión alguna al momento de decir su discurso, había pronunciado sus palabras como si fuera algo trivial.
-ahora comprendo por que ella esta tan apegada a Yagami-san… probablemente no conoce el afecto de una familia ordinaria y aun así no parece afectarle, es como si se hubiera resignado a eso desde siempre - medito mientras aun tenia la cara de la chica frente a él -quizás… quizás no hay nadie que realmente la ame de la manera convencional, si no fuera por Yagami-san, estaría sola…
-¿pasa algo?
-n-no, no es nada… - la sonrisa de Shingo se había desdibujado.
-oye, eso que tienes en ese estante, ¿que es? - pregunto la chica a modo de cambiar el tema al notar su expresión.
-ah, esas, son figuras de colección, ¿quieres verlas?
Ambos se distrajeron con los objetos y no demoro en volver la sonrisa de Yabuki.
-me agrada verte mas con la sonrisa -dijo ella mientras sostenía y le daba vueltas a una de las figuras en sus manos.
Al siguiente día Shingo acompaño a su joven amiga hasta la estación.
-gracias a ti y a tu familia por sus atenciones, lamento haber sido una molestia.
-no fuiste una molestia, solo no descuides tu salud de nuevo, estaré preocupado de ser así.
-esta bien, seré mas responsable de mi, no quiero que Shingo se preocupe y ponga esa cara larga otra vez.
La chica tomo sus cosas y se dio la media vuelta para abordar, cuando el joven Yabuki la detuvo del brazo.
-y-yo - tartamudeo un poco -yo estaré feliz si nos encontramos de nuevo… y también… no me importa si estas rodeada de problemas.
-¡¿que?!
-¡oh!, ¡eso no era lo que quería decir! - se cubrió la cara que se le había puesto roja hasta las orejas -¡me refiero a que no pienses que solo tienes a Yagami-san!, ¡con mucho gusto yo también seré alguien que pueda quererte!
Kaoru abrió los ojos de golpe y recordó las palabras de Shingo la vez que se despidieron antes de que se fuera a Tokio.
-Shingo… yo….
-¡no, no, no, no!, no me refería a eso, es decir, yo aun quiero que seamos amigos y estemos cerca.
La otra lo miro de nuevo fijamente mientras Yabuki le sostenía una salida expresión.
-comprendo, gracias, sin importar que, también seré tu amiga siempre -sonrío.
El joven del gakuran azul caminaba hacia la escuela, era bastante temprano así que llevaba un ritmo relajado.
-me gustaría saber, que es lo que ella piensa de mi realmente, pero me da miedo escuchar su respuesta y que eso termine por hacer que nos dejemos de hablar… quisiera estar tan cerca de ella como Yagami-san…
En ese momento mas que el destino, los pensamientos de Shingo hicieron presente a la persona que había pronunciado. Pocos metros al frente, contemplo una cabellera de color rojizo que portaba un hombre que fácilmente sobresalia de entre la cantidad de gente de la calle, era el mismo Iori Yagami.
-¡ah!, ¡Yagami-san! - corrio a alcanzarlo y lo tomo del brazo antes de perderlo.
El otro al sentir el contacto de inmediato lo aparto con brusquedad y lo miro con una expresión de reto.
-no me toques - dijo con frialdad y luego lo miro de pies a cabeza -ah, eres el disque discípulo de Kusanagi… ¡¿que quieres?!, ¡¿vienes a desafiarme?!
-¡¿queeeeeeee?!, ¡no! - sacudió los brazos -¡vengo en paz!
-¡¿entonces que rayos quieres?!
-mmm, bueno…
-¡habla!
-¡Kaoru se enfermo! - escupio debido a la presión del pelirrojo
La expresión de Iori seguía seria, pero ya no lucia irritado.
-ella tenia mucha fiebre ayer, no quiso ir al hospital ni quería que te enteraras, y… creo que lo correcto era que supieras al respecto.
-¿donde esta?
-acabo de dejarla en la estación, paso la noche en mi casa y se sintió mejor… ¡ah, pero, pero no creas que paso algo, toda mi familia estaba en casa y!..
-¿es todo?
-s-si.
Iori se dio la media vuelta y siguió caminando como si nada.
-¡Yagami -san! - volvió a detenerlo
-¡te dije que no me tocaras!
-¡lo siento!, ¡sin embargo! -Shingo tomo aire para llenarse mas de valor que de oxigeno y apretó su puño -¡por favor, haz feliz a Kaoru! - pronuncio con una voz firme -¡te quiere muchísimo, creo que eres la persona mas importante para ella, así que por favor no la dejes y hazla feliz!
Shingo pensó que en ese momento Iori Yagami le arrojaría algunos golpe, pero al levantar la vista hacia el pelirrojo se dio cuenta que el otro tenia la mirada baja.
-¿eres estupido?, tengo entendido de tu interés hacia ella, y aun así, ¿vienes a decirme semejante cosa?, ¡¿para empezar quien te crees?!
-¡soy su amigo!, y bueno no es como que solo me guste, es mas…. cuando uno ama a alguien, quiere que esa persona sea dichosa, aun, aun si no es con uno…
Iori hizo una mueca de desagrado.
-realmente eres irritante - se volvió a girar para darle la espalda -si tanto te preocupa su felicidad, ¿por que no la haces feliz tu?, después de todo, yo no soy una buena persona y tu te crees un mejor hombre.
Yagami se alejo sin decir mas y dejo a Shingo de pie con la boca entre abierta, sorprendido por las palabras de este.
