Confusiones
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Las risas en el restaurante por el grupo de chicas al rededor del Hokage, eran escandalosas y un tanto curiosas, en una de las mesas del fondo se encontraban un rubio junto a sus amigos bebiendo un poco, para celebrar su regreso de una corta pero extenuante misión
El chico de ojos azules no dejo pasar el momento desde que vio a la chica de ojos perlados ingresar al lugar, se vio feliz, desde el fondo del lugar el se quedo observando como su sensei se tomaba tantas preocupaciones con ella, lo que le empezaba a parecer extraño, pues Kakashi no era alguien que actuaba de esa forma, era solo un flojo despreocupado que se la pasaba leyendo novelas eróticas, y ahora estaba allí haciendo un buen rol de marido.
Los celos estaban surgiendo en el chico, pero no, no podía pensar así del Sexto Hokage, él le prometió que no tenía ni interés en Hinata, y si algo estaba seguro es que Kakashi no rompía sus promesas.
—Ustedes también están aquí— comento Genma al ver a Naruto y compañía en una mesa al fondo.
¿Quieres acompañarnos? - pregunto Shikamaru a Genma.
—Gai sensei, usted también acompáñenos— Lee se emociono al ver que su maestro iba acompañando a Genma.
No es que me incomode que nos acompañen, pero, Kakashi sensei está cerca de la entrada, creí que se sentarían con él—
—¿Con Kakashi? ¿Estas loco? Somos muy imprudentes pero hasta nosotros sabemos cuando no debemos interrumpir: sonrío Genma, quitándole la botella de sake a Naruto para servir una copa.
¿Interrumpir? ¿Pero que no son sus amigos? - La inocente pregunta de Lee hizo que Genma se palmeara la frente.
—El esta con su esposa, han pasado separados mucho tiempo por las responsabilidades de ambos y ahora por fin tienen tiempo para estar juntos, no iremos a interrumpir esos momentos privados—
—Pero Ino, Shizune y Tsunade están con ellos— comento Sai, sin entender el punto de Genma, en sus libros sobre como respetar el espacio de los amigos no había llegado a esa parte.
—¿Como pueden ser ninjas? No tienen ningún tacto ni sentido respecto a estas cosas, pero ya que están aquí, el gran Genma se encargara de explicarles a ustedes ignorantes— sonrío triunfante, haciendo que los demás se sintieran humillados —Hace un momento en las aguas termales, escuchamos como Hinata confesaba lo acalorada que fue su luna de miel, es obvio que después de algo así de intenso y pasar un tiempo separados, necesiten poder tenerse cerca para recuperar el tiempo perdido— explico moviendo el palillo en su boca.
—¡Ah! Ya entiendo, por acalorada te refieres a pasión a la hora de intimar— señalo Sai, recordando que hace poco leyó un poco sobre sexualidad.
—¿En serio?— pregunto Lee —¿Acalorada no es porque se pasaron entrenando?— otra vez Genma palmeo su frente, estos tipos no tenían remedio, eran unos ignorantes.
—No Lee— hablo Gai — se refiere a la acalorada llama de pasión juvenil— había fuego en sus ojos, al decir esas cosas.
—Podemos decir que si es parte de su entrenamiento— comento Genma con una ladina sonrisa en su rostro— entrenamiento para hacer bebes, quien sabe, quizás pronto conozcamos al hijo del Hokage—
Esas palabras hicieron eco en la cabeza del rubio.
—¿Insinuás que Kakashi sensei y Hinata consumaron su matrimonio?— se atrevió a preguntar
—¿Yo? No, no estoy insinuando nada — escucho el suspiro de tranquilidad por parte de Naruto — La misma Hinata lo confeso— lo veía de forma inquisitiva, haciendo que el rubio se quedara como piedra.
—Claro, ahora que lo recuerdo, Naruto dijo algo así cuando estuvimos en Suna— comento Sai, haciendo que los demás chicos le prestaran atención— dijo que al leer tanta novela erótica Kakashi-sama no dejaría descansar a su esposa, y bueno, ahora sabemos que si puso en practica todo ese conocimiento, creo que le pediré prestada esa colección de libros, necesito aprender sobre eso también—
Luego de algunos gritos por parte de Tsunade Naruto vio como poco a poco se retiraban, ¿Cuantas botellas de sake consumió 5, 8? perdió la cuenta, luego de los comentarios de Genma sobre la dichosa luna de miel sentía que todo su interior estallaría, no quería actuar de forma precipitada, no estaba en condiciones para hacerlo, hablaría muy temprano con Kakashi, para aclarar esa situación.
Los chicos se retiraron, dejando al rubio pagando la cuenta, estaba enojado nunca imagino que toda la burla que hizo en la aldea de la Arena le caería como balde de agua fría.
Se detuvo en el marco de la puerta de entrada, al ver a Hinata a un lado, estaba sola, moviendo sus manos frente a su boca para entrar en calor, esa era su oportunidad, si quería aclarar las cosas, ese era el momento adecuado.
La tomo de la mano, sintiendo como se sobresalto por tomarla desprevenida, ignoro sus ruegos por soltarla, no tenia de a donde ir, hasta que visualizo los campos de entrenamiento, la cargo para acelerar el paso y evitar que ella pusiera resistencia.
Kakashi, llego justo en el momento en que Naruto se llevaba a Hinata, iba a detenerlo, pero Sakura iba a su lado, la peli-rosa no se dio cuenta de lo que sucedía gracias al albino que la distrajo por un instante, no lo entretuvo mucho, así que se dispuso a seguir a su ex alumno y a su esposa.
Su mente le decía que no lo hiciera que dejara a esos dos solucionar sus cosas, pero esa sensación incomoda en su pecho solo se iría hasta ver que ella este bien, eso pensó, pero luego de ser testigo de toda la escena, se había quedado inmóvil por vario tiempo, escuchando el jadeo de los amantes, no se atrevió a seguir mirando, una furia se instalo en su pecho, haciendo que esa ansiedad creciera, no sabia ni como explicar ese sentimiento, pero si sabía que dolía, tanto que incluso sus ojos ardían, su mascara empezó a sentirse húmeda, extrañado por la sensación llevo sus dedos hasta sus mejillas, notando las lagrimas que se deslizaban por ellas.
¿Estaba llorando? ¿Pero porque? No debía reaccionar de esa forma, al final Naruto estaba con Hinata, él se lo había prometido al rubio, que no se metería en esa relación, que los apoyaría, pues el le aseguro muchas veces que solo veía a la Hyuga como una niña.
Pero aquí se encontraba después de presenciar ese apasionado beso, llorando por lo que vio... no mas bien, llorando por darse cuenta de lo mucho que le gustaba Hinata, ¿desde cuando le gustaba? ¿En que momento desarrollo esos sentimientos?
—Se mía Hinata— escucho la voz de Naruto, ese fue el detonante que hizo hueco en su cordura.
La rabia contenida empezaba a brotar, debía salir de allí, de lo contrario se lanzaría contra el rubio. Que masoquista era, aun con su cerebro pensando con claridad, sus pies se rehusaban a moverse, le tomo mucha fuerza de voluntad el retirarse sin interrumpir a la pareja.
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Pakkun estaba en la sala desde hace casi una hora, observando el actuar extraño de Kakashi, lo vio llegar de un humor extraño, estaba un poco agitado, creyó que quizás se puso a hacer algún reto estúpido con Gai, pero al examinarlo mejor, noto la irritación en los ojos del albino.
El flojo de su amo no estaba perdiendo el tiempo como siempre lo hacia, tenia el libro de Icha Icha en las manos, pero era claro para el pequeño perro que no estaba leyendo su erótica novela.
Aun a través de esa mascara Pakkun veía la ansiedad en ese rostro que siempre lucia apacible, debía ser algo muy importante para que Kakashi estuviera así.
Lo vio levantarse y arrojar el libro con molestia a la venta, haciendo que esta se quebrara, era un hecho o su amo enloqueció o había algo que no podía solucionar.
—Kakashi, puedes hablar de lo que sea conmigo, sabes que no diré nada— dijo el perro ninja.
—Ah, Pakkun ¿cuanto tiempo llevas allí?— pregunto dejando ver la curvatura en sus ojos, sonreía.
—Tu me invocaste desde hace un rato, esta bien si no quieres hablar, pero te recomiendo que dejes de arruinar las ventanas, ahora esta sala se siente muy fría—
—Tienes razón, ese mosquito me estaba molestando desde hace un tiempo, y solo quise matarlo, pero al parecer emplee mucha fuerza— sigo sonriendo como si todo en la vida estuviera perfecto.
—Kakashi, estas loco, no intentes engañarme solo porque soy un perro, te conozco desde que eras un niño—
Al ver que Kakashi solo sonreía, decidió acomodarse cerca del sofá, para dormir un rato, en verdad ser humano era complicado, aun así, siempre había admirado la resistencia de su amo ante las adversidades.
El teléfono de la casa sonó, escucho como su amo contestaba con cierto toque de tristeza en su voz.
El albino no quería dormir, ese hormigueo en su pecho y en sus dedos no se lo permitían, se dirigió al dojo, para entrenar un poco, invoco al resto de sus perros para entrenar junto a ellos.
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—Se mía Hinata— escucho la voz de Naruto, a tiempo que el intentaba deslizar las manos por su cuerpo.
Se dejo llevar por el beso al sentir la necesidad de sentirse amada por el rubio, pero su racionalidad la hizo ver que todo estaba mal, ella estaba casada y el también, eso que hacían era una infidelidad ante sus parejas actuales, aun si ella no amaba a Kakashi, eso era una falta de respeto, algo que a ella no le gustaría que le hicieran.
—Naruto... lo siento— concentro una cantidad de chakra en sus manos que estaban en el pecho del rubio.
Hizo caer al rubio con ese golpe, si el no estuviera tan concentrado en querer tocarla, hubiera detenido sus movimientos sin problema, pero ahora la ventaja la tenia ella, subió lo poco que había bajado del cierre de su blusa, empezó a correr, debía ir al restaurante donde se encontraba Kakashi esperándola.
Iba llorando, sus ojos estaban nublados ocasionando que no se fijara bien por donde iba, giro un segundo para asegurarse que Naruto no fuese tras ella, al volver su vista al frente sin parar de correr, tropezó con Kurenai.
—¿Hinata?—
—Kurenai sensei— la morena abrazo a su maestra, dejando salir esa tristeza que la consumía.
—Ven, vamos a casa para que puedas decirme que sucede— sugirió su sensei.
Llegando a casa de Kurenai, la mayor le sirvió té para que se tranquilizara, luego de eso conversaron un poco, Hinata comento las cosas sin omitir detalles respecto al encuentro sorpresivo con el rubio.
—¿Donde esta Kakashi?— le pregunto.
—Supongo que debe seguir esperando en el restaurante— musito apenada por la situación.
Kurenai le pidió un momento, alejándose un poco de ella, se dirigió a la cocina, para tomar el teléfono que tenía allí.
—No te preocupes— comento luego de un rato de ausencia — Acabo de hablar con él, esta en casa, le dije que pasaras la noche aquí, así tendremos mas tiempo para charlar—
—Pero, Sensei, debo volver, si mi padre se entera que pase una noche fuera de la casa se enfadara muchísimo— una carcajada por parte de Kurenai la descoloco de sus pensamientos.
—Hinata, ya no eres una niña, estas casada, a quien debes explicarle donde estas es a tu esposo, hablando de eso, me gustaría saber como va tu relación con él—
—¿Eh?—
—¿Como te llevas con Kakashi?—
—Pues a decir verdad hemos convivido muy poco, entre mi trabajo y el de él, ha sido complicado tener tiempo juntos, aunque el es muy amable, me trata con respeto y cuida de mi— sonrío al recordar los bentos y las notas.
—Hinata, quiero ser muy clara contigo respecto a la vida de casados ya que con tu forma de ser estoy segura que tu matrimonio aun no se ha consumado, lo que me lleva a la pregunta ¿piensas tener intimidad con Kakashi?—
—¡No!— contesto alarmada.
—Pero, Hinata supongo en tu clan esperan a que exista un heredero pronto, no se que planes tenga Kakashi, pero si se como actúa el consejo Hyuga, es por eso que me preocupo por ti, ¿vas a quedarte?— pregunto al verla ponerse de pie.
—No, Kurenai sensei, debo regresar a mi casa, le agradezco que se tomara el tiempo para escucharme y por sus valiosos consejos— le hizo una reverencia antes de retirarse.
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En la casa Uzumaki, el ambiente estaba diferente, el golpe que Hinata le dio a Naruto lo hizo quedar un poco mareado sumándole el efecto del alcohol, apenas lograba distinguir las siluetas, no supo como hizo para llegar a casa.
—¡Naruto!— se sorprendió Sakura al verlo llegar sin lograr sostenerse correctamente.
—Estoy en casa— respondió, al sentir como la peli-rosa le ayudaba a dirigirse a la habitación.
Entraron a la habitación, el rubio seguía desubicado, el nudo de emociones en su pecho seguía latente, Hinata lo había rechazado, no solo eso, lo golpeo tan fuerte que incluso bloqueo algunos puntos de chakra.
Sakura se acerco para arroparlo, antes de que ella pudiese retirarse la tomo de la mano, haciéndola voltear a él.
—Te ves hermosa— dijo sentándose, para acariciarle el rostro.
Ella se sintió extraña ante el comentario, la mente de Naruto le estaba haciendo una mala jugada, el rostro que acariciaba era el de Hinata, en su mente era así.
La beso con intensidad recordando como dejo llevar hace un rato, Sakura se asusto, al sentir los besos del rubio, pero no puso resistencia, quizás los dos necesitaban desahogarse entre ellos.
El beso continuo, volviéndose mas intenso hasta el punto que la ropa empezaba a estorbar, con prisa ambos se quitaron las prendas que los cubrían, dando paso a una noche de entrega, sus mentes visualizaban a esa persona que tanto amaban mientras sus cuerpo se reclamaban con deseo.
Al terminar su extenuante noche apasionada, Sakura se quedo en los brazos de Naruto, esperando que al despertar el hombre a su lado fuese Sasuke.
El rubio la presiono a su pecho, dando un beso en la frente de la chica.
—Te amo Hinata...— le susurro a Sakura.
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El olor a café y el ruido en la cocina lo despertaron, se levanto un poco adolorido por la forma en que durmió, pero tenia que trabajar así que fue directo a tomar una ducha.
Otra vez el sutil olor a comida llegaba hasta la ducha, termino de asearse, coloco una toalla en su cadera y con otra empezó a secar su cabello, dirigiendo sus pasos hasta el lugar de donde venía el delicioso olor.
Su corazón se agito al ver a Hinata terminando de colocar el desayuno en la mesa.
—Buen día, Kakashi-san— le saludo ella, al sentir su presencia.
—Creí que dormirías con tu sensei—
—Solo le hice compañía un momento, regrese a casa minutos después de esa llamada, pero usted dormía en el dojo, así que no quise despertarlo—
¿Te has establecido? Ayer te busca en el restaurante pero no pude encontrar - pregunto esperando que ella diera una respuesta, verdad o mentira igual dolería.
—Yo— dijo girándose, para verlo, pero dio un paso atrás, al notar como él, solo tenia una toalla en su cadera, dejando a la vista ese cuerpo tan bien formado, habían algunas cicatrices pero no dejaba de ser sexy, subió su vista, para fin de observar correctamente el rostro que siempre iba cubierto por una máscara.
Ahora estaba apreciando cada detalle de su esposo, incluso sus orejas se hervían por la visión tan excitante.
¿Ocurre algo? - pregunto al ver como ella se había puesto tan nerviosa que incluso temblaba.
—U-us ... ted ... S-su r-ro ... pa— le señalo cubriéndose el rostro.
¿Te gusta lo que ves Hinata? - pregunto haciéndola sonrojarse aun mas.
