Triángulo Equilátero.

Hay personas que nunca los entenderían, ante los ojos de la sociedad aquella relación era inapropiada. Pocos se tomaban el tiempo de conocer el trasfondo de aquella unión, los demás solo se dedicaban a juzgarlos. El camino no sería fácil, pero mientras estuvieran juntos, todo estaría bien. Está era su decisión, y la afrontarían los tres juntos como un perfecto triángulo equilátero. Series de Drabbles, One-shot, Two-shot y Three-shot.

Vergüenza: Nada más vergonzoso que estar una cena familiar donde no solo tu madre, sino también tu padre se meten a casamenteros y no dejan de competir por cuál de los dos chicos es el mejor… ¡Oh! esperen, si hay algo peor, que ese par de chicos no dejen de insinuar cosas que por ningún motivo sus padres podían saber.

Personajes: Red-x, Kid Flash, Raven, Arella, Trigon.

Clasificación: K.

Palabras empleadas: 2708. Two-shot.

Vergüenza #17.

Un sábado normal para Arella consistía en sacar a su hija de su cuarto, para que la acompañara a comprar las cosas que usaría para la cena, su pequeña Raven iba adelante, arrastrando con una mano la parte delantera del carrito de compras, usando los auriculares regalados en su cumpleaños.

—Raven, voy por la carne, tú, ve a buscar los cereales _La mujer tuvo que tocar el hombro de su hijo para que le prestará atención, la menor asintió, llevándose el carrito.

Arella pidió lo necesario al hombre detrás del mostrador escuchando unas mujeres reírse soñadoras a sus espaldas, el carnicero que antes veía a la mujer, ahora se concentraba prestando más atención algo detrás de ella.

Arella frunció el ceño, volteándose a ver que era más importante que atenderla.

Sus ojos se abrieron al igual que sus labios, esto debía ser una broma, o un sueño, si sonaba más lógico que estuviera soñando o alucinando…

Cualquier cosa era más lógica que creer que su hija estaba parada en la parte delantera de un carrito de compras, mientras un chico desconocido para ella que era su madre, corría alrededor de los pasillos, agarrando el suficiente impulso para él también montarse en el improvisado medio de transporte. Raven no llevaba sus audífonos, y sus ojos estaban fijos en su acompañante, por lo que ni siquiera notó su presencia.

Parpadeo un par de veces, tallando sus ojos, no parecía ser un sueño.

—Qué pareja tan linda _Escuchó decir a una mujer a su lado y mecánicamente asintió.

De repente, la realidad la hizo regresar en sí, ¡Ese pelirrojo debía ser el novio de su hija! Estaba tan segura de eso, Raven no era una persona muy sociable, era demasiado seria y madura para alguien de su edad, pero con ese chico, parecía diferente.

Su rostro se iluminó, pensando en las posibilidades, con ese chico en su familia tendría muchos y adorables nietos corriendo por su casa, con mejillas de querubín llena de millones de pecas. No pudo reprimir un chillido ante la idea.

Ella creyó que Raven iba a quedar soltera toda la vida, y como buena madre tenía que comprarle gatos para llenar de felicidad su vida.

Pero ahora, ¡Todo era diferente!

Miro al hombre con una sonrisa que lo hizo retroceder, y siguió pidiendo, tenía que actuar normal para no ahuyentar a su futuro yerno… Tal vez en un punto podía decirle hijo…

Chillo de nuevo ante la posibilidad, en lo personal, le hubiese gustado tener más niños, pero durante el embarazo de su hija presentó muchos problemas, tanto así que el que ambas estuvieran vivas era un verdadero logró. Por lo que tener un yerno le daba infinitas posibilidades.

El hombre la atendió lo más rápido que pudo, ignorando la sonrisa de ella, y esos arranques de euforia que comenzaban asustarlo, ante todo era un profesional, y una pequeña mujer no podía intimidarlo, por más loca que pareciera.

Cuando Arella se marchó al pasillo de los cereales, el carnicero pudo respirar tranquilo.

La mujer esperaba verlos muy cerca, más en vez de eso, se los encontró charlando, él estaba recargado sobre la barra del carrito, dándole una adorable sonrisa, mientras su hija veía las cajas de cereales, el único índice que daban del anterior viaje, era el cabello alborotado de su pequeña.

—¿Tarde mucho? _Arella le dio una gran sonrisa a su hija, para luego darle una mirada al acompañante de está, él se irguió, y un rojizo coloreó sus mejillas— ¿Se conocen? _Intentó indagar de manera sutil, mientras reprimía una sonrisa.

—Es un amigo de la escuela _Raven habló sin mirarla, en un tono tan frío que hizo que todas sus esperanzas se desvanecieran, más al ver al joven desinflar su pecho, supo que él quería algo más con su hija.

Y ella claro que lo ayudaría, todo sea por tener unos lindos querubines de nietos.

—Soy Arella, la madre de Raven _Se presentó a sí misma para extender su mano.

—Wally, digo Wallace West, un gusto conocerla _El chico estrechó con cuidado la mano de la mujer— Disculpe no sabía que Rae estaba acompañada.

Arella miro de reojo a su pequeña, esperando que está lo regañará por acortar su nombre, cuando eso no pasó, la mujer sonrió.

—El gusto es mío, pareces muy cercano a mi hija _Arella no pudo evitar sonreír al ver como las mejillas de él adquirían el mismo color de su cabello.

—Yo… Sí… Digo no, ella y yo solo… Somos compañeros _El nerviosismo del pelirrojo era palpable, su mano rasco su cabello, y sus ojos que eran una mezcla de verde y azul, buscaron con desesperación los de Raven.

—¿No tenemos más cosas que comprar? _Raven se irguió metiendo dos cajas de cereales diferentes en el carrito— Lo siento West, tengo que irme, después seguimos hablando.

—¿Por qué no lo invitas a comer a la casa? Nunca llevas ningún amigo a casa Raven.

Su hija alzó la ceja, ante el extraño comportamiento de su madre, por lo que conociéndola, sabía que no se irían de ese lugar hasta que ella invitará al pelirrojo.

—Hoy a las siete, no llegues tarde _Fue lo único que dijo, poniéndose de nuevo sus audífonos antes de arrastrar de nuevo el carrito, Arella lanzó un suspiro conseguirle un novio a su hija sería difícil si seguía actuando así… Todo ese comportamiento era culpa de Trigon, y si ella no conseguía que ese lindo pelirrojo estuviera en su familia, su esposo lo pagaría caro.

OoOoOoOoO

Pasado el mediodía, Trigon se encontraba sentado al lado de su hija, Arella se estaba comportando raro, preparo varios postres, los cuales ni siquiera le dio un pedacito, alegando que eran para la cena, y cuando él intento robar una cucharadita, la mujer le golpeo la mano y lo sacó de su propia casa.

Creyó que era una broma, por lo que se sentó en la entrada hasta que está abriera la puerta y sonriera tan angelicalmente… En vez de eso, la puerta se volvió abrir mostrando una ceñuda Raven que tenía las llaves de su camión monstruo, cuando le pregunto que hizo ella, está solo se encogió de hombros, abriendo la puerta del copiloto.

Ahora, como todo un padre responsable, se encontraba en un bar al lado de su pequeña.

Él con un tarro de vidrio lleno de cerveza, y ella con una copa de helado, desde que Raven tenía ocho, la traía a este tipo de lugares, en primera instancia para que supiera que el mundo no era rosa como lo describían en las películas.

Al tener una niña, creyó que no podía volver a estos lugares, que esto era cosa de padre e hijo, que equivocado estaba, ahora, siempre que venía, tenía que estar su pequeña a su lado, los clientes frecuentes los conocían, el barman los conocía, tanto así, que desde la segunda visita, decidió no solo vender licor, sino también helado.

—Creí que te olvidaste de este viejo lugar Raven, tu padre nunca se queda más de media hora cuando está solo.

—La escuela me tiene ocupada _La chica dio un vistazo por el local— Parece que tienes nuevos clientes _Su mirada paró en un chico de bicolor cabello, más como si nada, regreso su mirada al frente.

—Sí, el negocio sigue creciendo, pero no te preocupes, ustedes siguen siendo mis favoritos.

—¡Hey Fred!, dame una cerveza _Una voz los interrumpió, el chico se sentó al lado de Raven, mirando con una sonrisa maliciosa el helado de ella— No sabía que también permitían bebés.

—Suenas celoso por mi trato especial. Fred, sírvele al celoso un helado, yo invitó _Raven lo miró de reojo— Lo único que te advierto, una vez que lo pruebes, no podrás dejarlo.

Jason sonrió al ver el brillo en los ojos de ella. Trigon por su parte, llevó el tarro a sus labios, miraba de reojo ambos adolescentes, intercambió una mirada con el barman que estaba encogido de hombros.

¿Era idea suya o su hija estaba coqueteando con un desconocido?

—Ya escuchaste a la señorita Fred, dame de tus mejores sabores de helado _Los ojos esmeraldas del chico se detuvieron en la fornida figura del rubio al lado de la chica— ¿Papi te acompaña? Es tan dulce de su parte ¿No lo crees Blackbird?

Trigon tosió aparatando la bebida de su boca, ese era el mote que él le puso a su nena cuando era pequeña.

¿Acaso ellos se conocían?

Miro de reojo a su hija sonreír ladina, acercándose al chico.

—Totalmente _La vio inclinar su cabeza levemente, para luego mirar a los alrededores— Todd ¿No estabas castigado?

—B se descuidó, y ahora estoy aquí, con suficiente dinero para pasar el fin de semana fuera, cuando regresé lo olvidará _El barman le dejó la copa de helado.

Trigon miro fijamente al chico, era un muchacho problema, su chaqueta negra de cuero, sus botas del mismo color, ese mechón de cabello pintado de blanco, y esos ojos, todo en él daba alusión a ser un rebelde, el terror de cualquier padre…

¡Era perfecto para su nenita!

Incluso debía tener una moto.

Si lograba que él y Raven estuvieran juntos, no tendría que preocuparse porque su hija estuviera temprano en casa, él seguro la regresaría a los días, sería como cuando él pasaba a buscar a Arella… Su esposa seguro le encantaría conocer al interés amoroso de su hija, una idea surgió en su mente, no hay mejor oportunidad que el hoy para comenzar a planear el futuro

—Hija, porque no invitas a tu amigo a la cena de esta noche _Hablo de manera indiferente, prestándole más atención a su bebida que a sus acompañantes, o eso aparento.

Raven se encogió de hombros.

—Siete en punto Todd.

—Ahí estaré, gracias por el helado Blackbird, la próxima invito yo _Le guiño el ojo, antes de pararse e ir a jugar billar.

Trigon miro de reojo a su hija más está continuó comiendo como si nada, por lo que él la imito.

OoOoOoOoO

Raven miro con el ceño fruncido el vestido frente a ella, apenas ingreso a la casa, su madre la arrastro hasta su respectivo cuarto, dándole la orden de ir a bañarse.

Ni siquiera cuando venía el abuelo Lucifer actuaba tan feliz, tanto así, que sin importarle su opinión, le dejo un vestido corto color marfil, que parecía más de boda que para una cena de rutina.

Sin querer ponerse ese vestido abrió su armario, encontrándolo completamente vacío, ni sus usuales botas que se quitó apenas fue al baño estaban ahí, chasqueo la lengua, su madre solo le dejaba dos opciones, ponerse ese vestido o salir solo con la toalla cubriéndole el cuerpo, casi podía escuchar las carcajadas de Jason…

Parpadeo un par de veces.

Realmente estaba escuchando las carcajadas de Jason… Y eso no era lo más raro, también podía escuchar la de su padre. El ruido provenía de afuera, con sumo cuidado se acercó a la ventana encontrándose a Jason junto a Trigon, su padre le estaba dando las llaves de su amado auto monstruo, a ella no lo dejo tocarlo hasta los catorce, mientras que a él apenas lo conocía y lo dejaría manejar.

Lanzó un suspiro lastimero al ver como el auto se alejaba de la entrada. Esto no podía estar pasando.

Debía ser una estúpida broma, su padre sabía cómo se ponía su madre cuando él llegaba tarde

Si no regresaban rápido su madre se molestaría, ahora le tocaba aguantar sola a su madre hasta que Wally llegará, seguramente tarde como siempre.

La puerta de su habitación se abrió dejando ver a su madre, que iba con un vestido demasiado elegante corte princesa.

—¡Raven querida! ¿Aún no te has arreglado? Ven déjame ayudarte _Sin esperar la objeción de está, Arella la tomó de los hombros haciéndola sentar en la cama.

Sin perder tiempo la mujer mayor tomó la rizadora, haciéndole suaves rizos en el cabello de su hija, Raven miró a través del espejo el rostro de su madre, se notaba tan feliz que la menor solo pudo quedarse quieta mientras su madre acomodaba su cabello.

Cuando el cabello estuvo listo, Arella aplico solo un poco de brillo a los labios de su hija antes de dejarla sola para que se vistiera.

La suave melodía del timbre resonó por toda la casa.

Raven chasqueó la lengua, sabía quién era, y estaba llegando tarde… De nuevo.

Sin opción se colocó el vestido, saliendo al instante, sabía que si se miraba al espejo se quitaría el vestido o usaría las sábanas de su cama como capa para que nadie la viera.

Se detuvo en las escaleras, su ceja se elevó al mirar a su madre sacudir el polvo inexistente de su vestido y arreglar su peinado antes de abrir.

Desde ese ángulo fue sencillo ver aquella distintiva cabellera rojiza, incluso escuchó el chillido alegre de su madre, que enseguida volteó a verla, como si supiera desde antes que estaba ahí.

Arella se hizo a un lado, sin poder contenerse sonrió victoriosa al ver como aquel pelirrojo se sonrojaba viendo fijamente a su hija, si las cosas seguían así, tendría a sus adorables nietos en menos de lo que creía.

—¡Raven querida, mira lo que te trajo! _Con gran entusiasmo dio una mirada al ramo de gardenias en las manos del chico.

Raven terminó de bajar, mirando con el ceño fruncido el ramo, quería decirle algo, pero con su madre presente no podía, tomó el ramo de flores entre sus manos, rozando de forma involuntaria los dedos de Wally, cuando sus ojos se encontraron el pelirrojo le guiño el ojo.

Inmediatamente su vista fue hacia su madre, que miraba la escena como si de una telenovela se tratará, solo esperaba que no fuera tan curiosa de indagar lo que significaban las gardenias, o estaría pérdida.

—Gracias West _Su voz sonó monótona tanto que su madre pareció un poco decepcionada.

—Rae, nos conocemos tan bien _Hizo especial ahínco en esas palabras— Que en este punto está más que claro que puedes llamarme por mi nombre _El pelirrojo le dio una dulce sonrisa que le hizo ganar más puntos con Arella.

Raven sin embargó, tenía unas fuertes ganas de encerrarse en un cuarto, subírsele encima… Y ahogarlo con una almohada ¿Cómo se le ocurría decir esas cosas frente a su madre?

—Iré a ponerlas en agua _Arella le quito las flores a su hija.

—La acompañó señora _Wally brincó siguiendo a la mujer, lo que menos quería era quedarse a solas con Raven, y menos cuando estaba de ese humor.

—Gracias, eres muy caballeroso, y puedes llamarme Arella _Su madre sonrió dulce.

Raven rodó los ojos.

Unas carcajadas la hicieron voltear, en el justo momento cuando la puerta se abrió revelando a su padre y a Jason cargando unas cajas.

—¿Qué demonios es eso? _Raven pregunto.

—Nunca le das vueltas a las cosas, siempre directa, me fascina _Jason sonrió zorruno, robándole una carcajada a Trigon.

Raven por su parte frunció el ceño, sabiendo el trasfondo de aquellas palabras.

—¡Raven cariño la cena demorará un poco en estar! ¿Por qué no llevas a nuestro invitado arriba? Pueden hablar mientras tanto _La voz de Arella se hizo escuchar desde la cocina.

—¿Le dijiste a tu madre que traerías un amigo? Y yo que quería que fuera sorpresa _Trigon sonrió— Bien, ya escucharon a mi querida ángel, suban al cuarto _El hombre les guiño el ojo tomando ambas cajas— Iré a llevar esto al sótano.

El hombre le dio una mirada ambos antes de seguir su camino.

—Le caigo muy bien a tu padre.

—Yo le caigo mejor a su madre _La voz del pelirrojo hizo que Jason volteará— Tanto que al saber que vivo en Central City me invitó a quedarme está noche.

Los ojos de ambos chocaron, y Wally sonrió victorioso.

—Curioso, Trigon me dijo que podía llevarme a Raven después de la cena _Jason le devolvió la sonrisa retadora.

Raven rodó los ojos ante tan ridícula riña.

—Cuando terminen su absurda e innecesaria pelea por territorio, pueden subir, estaré esperando para seguirnos conociendo _Subió un par de escalones antes de detenerse y mirar de soslayo a sus acompañantes— ¿Les sirve así mi invitación o le di muchas vueltas?

Sin esperar una respuesta siguió su camino arriba.

Continuará…

Me salió larguísimo, por eso decidí dividirlo en dos.

El sábado o el siguiente jueves traigo el otro capítulo, que tengo aun que terminar, disculpen si hay algún error, la mitad de la historia estaba escrita desde hace un buen tiempo, pero en su momento no supe como continuarla, y cuando se me ocurrió la forma, Word me abandono, por lo que, gran parte fue escrito en el bloc de notas de la Pc.

Respondiendo comentarios:

Fran Sanchez: Feliz año nuevo. Si fue algo así como un secuestro consentido, y es que ¿Quién se resistiría a esos dos? Si fueran secuestradores a más de una le daría Estocolmo. Gracias por comentar, y seguir después de tanto tiempo mis historias.

Manu: Yo los vi apenas los iniciaron pero ya trato de no ver cosas que me desagradan, sé cómo va todo porque algunas amigas que tienen estómago me lo cuentan, igual no dan tramas tan interesantes, todo es predecible. No soy muy fan del Damiko, aunque Damian me encanta y Emiko también los veo más como amigos o confidentes, no como enamorados, prefiero la Emiko de Green Arrow, la del comic de Teen Titans parece un poco fuera de personaje, no está en los seleccionables porque está sección es del cartoon no de los comics. Ya me leí Red Hood and the outlaws, los originales y los nuevos, me quedó con los originales, o con Red Hood and Arsenal, mis comics los descargo de una página, sería imposible verlos de youtube porque el tiempo que tengo con internet es limitado, por eso prefiero descargar lo que veré y disfrutarlo en casa. También supe lo de Wally y Raven en los primeros comics, me leí esos números junto a un diccionario puesto que la mayoría están en inglés, y sobre lo de Dick, también lo supe, eso pasó en el arco de la boda con Kori, la cual Rae interrumpió. Yo leo los comics no solo de los titanes si no de cualquier héroe de DC que me interese, pero gracias por tus sugerencias.

Nos leemos luego.

Ángel sin luz/Blekk-Universe.