Consecuencias

...17...

—¿Ocurre algo?— pregunto al ver como ella se había puesto tan nerviosa que incluso temblaba.

—U-us...ted... S-su r-ro...pa— le señalo cubriéndose el rostro.

—¿Te gusta lo que ves Hinata?— pregunto haciéndola sonrojarse aun mas, se acerco hasta quedar frente a ella.

Las gotas de su húmedo cabello, se deslizaban por ese cuerpo tan jodidamente sexy, tanto que Hinata no pudo evitar sentir como su corazón se aceleraba, sus piernas temblaban, era una situación peligrosa, bajo lentamente las manos, contemplando la sensual figura de su esposo.

Kakashi noto lo nerviosa y sonrojada que estaba así que se acerco aun mas, haciendo que ella se pegara a la mesa, él se inclino un poco para colocar sus manos sobre la mesa al rededor de la morena, dejando el rostro de la chica a tan solo milímetros de su pecho.

—¡Que delicia!— musito Kakashi muy sensual en su oído, el cálido aliento de él, la hizo dar un leve respingo que logro contener, de lo contrario pegaría el rostro en el pecho desnudo del albino.— Quisiera comer todo lo que veo— aspiro cerca del cuello de ella, para luego dar un leve suspiro que la hizo erizar la piel. —Pero por hoy solo comeré esto— se aparto mordiendo una manzana.

Se dio la vuelta, camino a la habitación, dejando a una Hinata al borde del colapso, la chica esta tan nerviosa que tuvo que sostenerse por mas tiempo en la mesa, antes de girar y sentarse para desayunar.

En menos de cinco minutos, Kakashi, bajo ya con su habitual ropa para ir a desempeñar su puesto como Sexto Hokage, se sentó frente a ella para desayunar.

—Es nuestra primera vez— la voz baja de Hinata hizo que el albino le pusiera atención. —Nuestra primera vez, desayunando en esta casa— termino su comentario.

—Tienes razón, pronto cumpliremos dos meses de habernos casado y es nuestra primera vez desayunando juntos, tu compañía es agradable...— ella lo miro brindadole una hermosa sonrisa— espero que poder vivir contigo muchas "primeras" experiencias— dijo primeras en un tono diferente que le causo otro sonrojo a la tímida Hinata.

—Hai...— respondió un poco incomoda, regañándose internamente por buscarle otro sentido a esas palabras.

Kakashi sonreía internamente, todo el incidente de la noche anterior tendría que ser compensado de alguna forma.

—Tsunade dijo que te dio el día libre—

—Así es, mas tarde iré a visitar a mi padre, hace un momento vino Ko, y me informo que he sido convocada por el consejo del clan—

—¿A que hora?— pregunto intrigado, si el consejo del clan buscaba reunirse con ella, sin duda no eran buenas noticias.

—A las 8:00 —

Kakashi vio el reloj en la pared, eran las 7:10, tenían tiempo suficiente para desayunar e ir a la mansión Hyuga.

—Terminemos de desayunar, luego te acompañare—

—P-pero, usted tiene que ir a trabajar—

—No te preocupes por eso, soy el Hokage, puedo llegar un poco tarde, ademas no creo conveniente que vayas sola—

...

...

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Frente al consejo del clan Hyuga, se encontraba la joven pareja, esperando escuchar lo que fuese que quisieran, Kakashi se sentía un poco incomodo, pues los ancianos solo hablaban entre ellos.

—Lord Hokage, Hinata-san— saludo el patriarca — agradecemos que vinieran en cuanto fueron convocados, seremos breves, la reunión de hoy, es para aclarar un punto que se trato con el Hokage al inicio del compromiso y ya casi van dos meses desde su unión y aun no tenemos noticias—

Hinata se giro para ver a Kakashi, no tenia idea de que estaba hablando el patriarca.

—Tiene razón, pero también establecí en las condiciones que tendríamos un heredero cuando fuese conveniente, por lo que no comprendo la urgencia que puede tener el clan con el futuro de mi familia— la voz de Kakashi fue firme al igual que su mirada.

—Nos preocupa por el bienestar de todos, este siempre ha sido un clan lleno de tradiciones y reglas que seguir, vernos envueltos en escándalos es inaceptable— continuo el patriarca.

—Hinata ahora es Hatake no Hyuga, si ella no espera un heredero pronto no hay inconveniente, su clan no se vera afectado— defendió Kakashi a su esposa, manteniendo la calma en su tono.

—El interés en no ver manchado el clan es mutuo, tanto Hyuga como Hatake ¿o acaso me equivoco Hinata-san?— el patriarca se dirigió a ella, aun sin comprender cual era el punto.

—Hatake Hinata, en este clan se te enseño a portarte a la altura de un prestigioso clan, para ser digna tanto como Kunoichi, al que para ser una orgullosa esposa que pueda respetar a su esposo, ¿Es así?— pregunto Hiashi a su hija, ella asintió en respuesta— ¿Entonces eres capaz de explicar, porque una recién casada estaba a solas a altas horas de la noche en los campos de entrenamiento junto a un hombre que la rechazo?—

Hinata se sobresalto, girando levemente para ver a Kakashi, este mantenía el rostro apacible, como si aquello no le sorprendiera, pero ella se sentía culpable y sucia ¿que podía decir para calmar la ira de su clan?

—Queremos recordar que nuestro clan esta regido por leyes que incluso casada debes aceptar, la infidelidad por parte de uno de nuestros miembros es castigada con el sello del pájaro enjaulado para los de la rama principal— comento el patriarca.

Hinata apretaba sus manos nerviosa, ella conocía las reglas, pero ¿como explicaba que no fue su culpa? Que no fue ella quien lo inicio... bueno quizás eso no tenia lógica, pues al final cedió por unos instantes, pero ahora mas que la furia de su clan tenia miedo de lo que diría su esposo, estaba causándole deshonra a él.

Maldijo internamente el momento en el que no se detuvo las cosas a tiempo, no era capaz de defenderse, si iban a ponerle el sello, no se quejaría, al final ella si era culpable.

—Ya que se enteraron de eso, diré que no fue culpa de Hinata, yo le di permiso para que hablara con Naruto, fueron a los campos de entrenamiento para no causar rumores en la Aldea, aclaro que la deje ir, para aclararle a él que no puede causarle molestias, al final por como sucedieron las cosas, creo que fue justo dejarlos ponerle un final— Kakashi explico, poniéndose en pie. —Así que no existe tal infidelidad como ustedes piensan, agradezco su vigilancia en nuestro matrimonio, pero quiero decirles que soy yo quien decidirá que hacer ante cualquier situación— extendió su mano a Hinata, para que ella también se levantara.

—Por esta vez lo dejaremos pasar, pero si el Uzumaki vuelve a cruzar la linea, no solo sera sellada su esposa, si no también el chico, la vergüenza de esos actos deben ser castigados por ambos involucrados— comento Hiashi, viendo con decepción a Hinata.

La pareja salio de la mansión, Kakashi no soltó la mano de Hinata en ningún momento, fueron en silencio todo el trayecto hasta la torre Hokage, la morena en ningún momento hablo, esperando a que fuese él quien dijera algo primero, si iba a regañarla o reclamarle, escucharía atentamente y aceptaría cualquier condición o castigo que quisiera ponerle.

...

...

...

Hinata estaba sentada frente a Kakashi en la oficina, el le había pedido que se sentara un momento, mientras el revisaba algo, así paso el tiempo, el revisando y firmando documentos, con Shizune y Shikamaru entrando y saliendo, era incomodo, se sentía tan avergonzada, había hecho algo mal, lo sabía, pero el silencio de Kakashi, era confuso ¿Y si la tenia allí para reunir a la Aldea y exponer sus actos frente a todos? Quizás por eso no le decía nada, bajo su mirada, no creía conveniente el verlo tan desvergonzada.

—Kakashi-sensei— la voz de Naruto se escucho tras abrir la puerta.

Hinata quería la tierra se la tragara ¿Es que acaso los castigaría juntos? Suspiro por lo bajo aceptando su destino.

—Esta la información para su misión— les extendió un sobre a los chicos que recién llegaban.

—Buen día Hinata-sama— saludo Sai, al acercarse y ver el rostro de la chica frente al Hokage.

—Espero que puedan resolverlo en menos de un mes... Y Naruto, al terminar esta misión te quedaras un tiempo en el país del rayo, Killer bee y el Raikage han pedido tu ayuda, cuando estés en Kumogakure, se te darán las indicaciones—

—¿Cuanto tiempo tengo que estar allí?—

—Según se, es posible que tengas que quedarte uno o dos meses, pero la paga sera generosa por ser un pedido especial— indico sin dar mas detalles, no estaba de humor para hablar mucho— Pueden retirarse— le ordeno, haciendo que los chicos abandonaran la oficina de inmediato —Naruto— le llamo el Hokage antes de que este cruzara la puerta— sera un aproximado de tres meses los que estarás fuera de la Aldea, si vas a despedirte de Hinata, puedes hacerlo aquí, pero sin exagerar— indico saliendo de la oficina, para dejarlos a solas.

Se quedo pegado a la puerta luego de cerrarla, se sentía un idiota por lo que acaba de hacer.

—Hinata, yo... lo siento, no quise tratarte de esa forma, ayer yo solo...— intentaba disculparse el rubio sin saber que decir con exactitud

—No digas mas, te perdono, solo no lo hagas mas, no importa que tanto alcohol consumas, no debes ir a buscarme, por favor entiende que actuar así no esta bien— dijo sin mirarlo, ya era bastante vergonzoso que su esposo la dejara con su ex, era humillante.

—Hinata... yo—

—Buena suerte en tu misión— le interrumpió ella, evitando cualquier conversación fuera de lugar.

Naruto entendió que ella no quería saber mas de él y después de la noche anterior era lo justo, tenía que darle tiempo a ella y a su mente caótica, salio de la oficina del Hokage con el rostro sombrío, la había embarrado en serio.

Kakashi ingreso al ver que Naruto se alejaba por el pasillo, al cerrar la puerta, vio a Hinata ponerse de pie con la vista en el piso, escondiendo ese bello rostro tras el flequillo.

—Kakashi-san, le ruego me perdone, yo actúe de forma vergonzosa, mancille el clan Hyuga y Hatake, aceptare cualquier castigo incluso el sello del pájaro enjaulado, solo es necesario su aprobación—

El Hokage se quedo sorprendido ante la actitud de Hinata, y por todos los cielos, el quería golpear a Naruto, por provocar tantos problemas.

—Dime Hinata, ¿que es lo que te gusta de Naruto?¿Que es lo que te hizo enamorarte de él?—

Ella levanto su rostro ante la pregunta, le parecía ilógico el cambio de tema, pero el rostro serio de su esposo, le hizo entender que era una pregunta en serio.

—Fue por su persistencia y perseverancia, yo siempre lo veía, aun en los peores momento el tuvo la confianza y la fuerza para abrirse paso— sonrío levemente al recordar todas esas veces que lo vio triunfar aun con todo en contra.

—Ya veo, te gusta porque el refleja lo que a ti te da miedo hacer— su voz era como meditando en lo que diría después, Hinata se quedo perpleja ante las palabras de Kakashi— ¿Eso se puede considerar como amor? ¿No sera que solo es una obsesión?¿Un ideal el cual querer alcanzar?—

—¿eh?— vacilo por un momento al entender a donde quería llegar— No, no es así, yo en verdad sentí amor por él, no se trata de un escape a un mundo diferente al mio—

—¿Hiciste algo malo Hinata?— pregunto haciéndola arder en vergüenza.

—Si— contesto luego de un largo suspiro

—¿Te arrepientes?— ella asintió en respuesta —¿Porque?—

—Porque ahora estoy casada y no es correcto provocar deshonra al clan que me acogió—

—¿solo eso?—

—Tampoco quiero que Kakashi-san se vea afectado por mi comportamiento, yo puedo cargar con toda la vergüenza de los actos que comentó, pero no soportaría verlo sufrir por mi culpa, yo haría cualquier cosa, lo que sea que este en mis manos, para que esto no sea una carga para usted—

—¿Y si te pido un heredero?— pregunto dando un paso lento hacía ella.

Hinata trago saliva, ante la pregunta, eso la tomo por sorpresa, pero al fin de cuentas el es su esposo, si quería un hijo, estaba en todo su derecho de pedirlo.

—Si usted así lo desea, yo no puedo negarme— respondió bajando la vista de nuevo.

Kakashi se acerco mas, disminuyendo la distancia que los separaba, por el tono de Hinata estaba casi seguro que el amargo momento de la noche anterior no había pasado a mas, pero aun así quería probarla, que ella misma confesara lo que hizo.

—Si te hago mía justo ahora ¿puedo estar seguro que si sera mi hijo?—

vio como de esos ojos perlados bajar unas cuantas lagrimas, aun nerviosa y entre sollozos levanto la mirada, la vergüenza en sus orbes era evidente.

—Kakashi-san, la culpa es mía, por no detener las cosas a tiempo, se que ahora soy una vergüenza para usted, pero debo aclarar que aun conservo mi virginidad, si, es cierto, estuve en los campos de entrenamiento con Naruto, él me beso y en un punto yo correspondí ese beso, pero al final pude detenerlo antes de que las cosas subieran de tono, después de eso, fui a casa de Kurenai-sensei, la culpa no me permitía ir a casa y verlo como si no hubiese pasado nada—

—Entiendo... ¿Entonces estas dispuesta a darme un hijo?— volvió a preguntar.

—Si, si ese es su deseo, yo lo haré—

Kakashi se sintió mal, al ver ese rostro angelical abrumado por la vergüenza, el estaba acorralándola, para probar hasta donde estaba dispuesta a llegar.

La tomo del mentón, para ver bien las facciones de ese rostro, ella seguía dejando salir lagrimas que deslizaban a prisa por las sonrojadas mejillas de la chica.

Se inclino un poco para tener acceso a los labios temblorosos de Hinata, ella no ponía ninguna resistencia, así que bajo su mascara, para sentir la suavidad de esos tiernos labios rozar los suyos, le incitaban a continuar, ella cerro los ojos, dejando salir unas ultimas lagrimas.

Kakashi tomo esos labios que por tantos días había deseado, empezó de forma tranquila, no quería alterar el ambiente, pero las manos de Hinata cerca de rodear su cuello, le hizo darse cuenta que no podía ir lento como pensó, así que al sentirla aferrase en sus hombros, la levanto por las caderas, haciéndola sentarse en el escritorio, él quedo entre las piernas de la morena, presionándola mas a su cuerpo para sentir el pecho femenino de la chica contraminarse con el suyo, quería mas, y maldita sea ella no ponía ninguna resistencia, si no lo frenaba estaba dispuesto a hacerla suya en ese mismo lugar.

Paso sus manos por las curvas que se marcaban en los costados de Hinata, esta vez quería sentir su piel, sin dejar de besarla, deslizo una mano dentro de la blusa de la chica, acariciando la cintura y espalda de ella, sintió como la piel de ella se erizaba al sentir su tacto.

Se separo un poco, al escucharla gemir suavemente.

—Si te pido que dejes de pensar en él y que vengas a mi, ¿lo harías?—