No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Christine Feehan (Saga de Los Carpatianos). Yo solo me divierto un poco (Leer nota al final).

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El bote traqueteaba tan lentamente a través del canal que Quil quería gritar. Por centésima vez miró su reloj. El sol estaba subiendo firmemente en el cielo. Nunca había sido tan consciente del calor y la luz que irradiaba del sol. Le llevó un precioso tiempo localizar a Beau La Rue y convencerle de que Alice y Jasper estaban en terribles problemas. Con cada segundo que pasaba, estaba seguro de que el sol los incineraría.

- ¿No puede esta cosa ir más rápido? - Exigió por décima vez.

Beau sacudió la cabeza.

- Estamos cerca de la charca del viejo caimán. Estas aguas son traicioneras. Hay troncos por todas partes, rocas afiladas. Es peligroso. Y si nos encontramos al viejo, no sobreviviremos.

- Jasper le mató. - Dijo Quil friamente, con fe absoluta en el Cárpato.

Estaba seguro de que el hombre no podía fracasar. Fueran cuales fueran las heridas que había sufrido no habría evitado que matara a su oponente.

- Rezo por que tenga razón. - Dijo el capitán suavemente, sintiéndolo de corazón.

El bote rodeó la esquina en el grueso cauce del canal que conducía a la charca. Quil jadeó cuando vio las cenizas ennegrecidas y los humeantes restos a corta distancia del terraplén.

No podía ser demasiado tarde. No podía haberles fallado.

- Mueva esta cosa. - Exclamó, apresurándose a la borda del barco, preparado para saltar a las oscuras aguas.

- Incluso si el viejo está muerto. - Avisó La Rue. - Hay otros caimanes en esta área.

- Pensaba que había dicho que no había ninguno aquí excepto el grande. - Protestó Quil.

- Creo que tiene razón. El viejo está muerto. - Los ojos marchitos de La Rue escudriñaron el paisaje. Inhaló con fuerza. - El hedor está marchitándose, y el ritmo regular del bayou está ya restaurándose a sí mismo. ¿Ve la forma en que ese leño tendido se entierra en el barro? Eso no es un leño. Quédese en el bote.

Quil se paseó impacientemente hasta que Beau se las arregló para maniobrar con destreza el bote hasta el borde del pantano, con gruesas mantas en sus brazos, saltó al suelo y se hundió dos centímetros en el fango. La Rue sacudió la cabeza.

- La tierra es inestable aquí. Si te hundes en el pantano, estás muerto. - Muy cuidadosamente comprobó la tierra y se condujo de trozo en trozo de tierra firme.

Quil espió los dos cuerpos tendidos sobre un montículo de pútrida vegetación. Maldiciendo, sin cuidar de su propia seguridad, cruzó la distancia a la carrera. Una chaqueta cubría sus caras. Ambos parecían muertos. Comprobó sus pulsos. Ninguno tenía. La ropa de Jasper estaba rasgada y sucia. La cantidad de sangre seca que manchaba la tela en tantos lugares espantaba. Antes de que La Rue pudiera verlos claramente, Quil los cubrió de la cabeza a los pies con una gruesa manta.

- Tenemos que llevarlos a su bote rápidamente. ¿Hay una habitación oscura, una cueva, algún lugar oscuro al que podamos llevarlos? - Preguntó Quil.

Estaba ya alzando a Alice en brazos. La Rue la observó llevarla a su bote.

- Un hospital sería mejor. - Hizo la sugerencia un tono amable y razonable, como si temiera que Quil hubiera perdido la cabeza.

Quil se aseguró de que cada centímetro de la piel de Alice estuviera oculto bajo la manta antes de apresurarse a volver hacia Jasper.

- Necesitaré que me ayude con él. No deje que se deslice la manta. Es muy alérgico al sol.

- ¿Está vivo? - La Rue se inclinó para quitar la manta poder comprobarlo.

Las heridas eran profundas y horribles. Quil lo cogió por la muñeca.

- Jasper dijo que era usted alguien en quien se podía confiar. Ayúdeme a llevarla al bote, y encuéntrenos un lugar oscuro en el que puedan descansar. Me quedaré con ellos. Soy médico, y he traído todo lo que necesitan. - Cogió a Jasper por los hombros y permaneció en pie esperando que el otro hombre tomara una determinación.

Beau dudó, con la perplejidad pintada en su cara, pero entonces alzó las piernas de Jasper y se esforzaron en silencio con el peso muerto y se movieron poco a poco abriéndose camino por el terreno esponjoso e inestable. Una vez dentro del bote, Quil envolvió a Jasper como una momia en una manta, colocando ambos cuerpos bajo el toldo de la embarcación.

- Sáquenos de aquí y vayamos a un lugar oscuro rápido. - Ordenó.

Beau sacudió la cabeza, pero arrancó el barco. Le habría gustado examinar la pila de humeantes cenizas, las marcas de quemaduras sobre las cañas y rocas. Algo terrible había tenido lugar allí. Sabía que Quil tenía razón. El viejo caimán estaba muerto. El terror de bayou había sido finalmente reducido a la leyenda que todo el mundo creía que era.

Quil se arrodilló entre los cuerpos, su corazón martilleaba de miedo. No se había tomado tiempo para examinarlos de cerca; no se atrevía al sol o con el capitán observando.

Por favor Dios que no les haya fallado, que no haya llegado demasiado tarde.

Jasper había perdido demasiada sangre. ¿Qué le ocurriría? ¿Por qué no había hecho a la pareja más preguntas mientras tenía oportunidad? Enterró la cara entre las manos y rezó.

- ¿Son buenos amigos suyos? - Aventuró Beua compasivamente.

- Muy buenos amigos. Como familia. Jasper salvó mi vida en más de una ocasión. - Quil contestó cuidadosamente, no queriendo revelar demasiado.

- Tengo un amigo así. Es como este. Tiene un sitio no demasiado lejos de aquí en el que con frecuencia se queda cuando hemos pasado mucho tiempo en el pantano. No le gusta el sol tampoco. Los llevaré allí. Jasper y Alice le conocen. No creo que a Dimitri le importe.

El bote empezó a ganar velocidad ahora que estaban fuera del canal ahogado de raíces y entraron en aguas claras.

- Gracias. - Dijo Quil agradecido.

Beau La Rue conocía el bayou como su propio patio trasero. Puso el barco a la máxima velocidad segura y encontró cada atajo que se le ocurrió. Cuando se aproximaron a tierra, era una pequeña isla con una sencilla cabaña de caza en ella. Los cipreses eran espesos, casi impenetrables.

- La tierra es muy firme aquí, en el centro de la isla. No lo parece, pero hay un sendero de losas de piedra que conducen a través del lodo. Podemos llevarles al lugar secreto de Dimitri. Es el propietario de este trozo de tierra y está siempre tranquilo. Es un hombre con el que uno no bromea.

Tomaron a Jasper primero porque Beau tenía que abrir el camino. Escogió el camino cuidadosamente, cada paso en una piedra redondeada en el fango. Era difícil avanzar con Jasper que era tan grande, su cuerpo era un peso muerto. Beau no podía distinguir como el pecho del hombre subía y bajaba, pero se abstuvo de decirlo. Le parecía una locura llevar a alguien tan mortalmente herido a una oscura y húmeda caverna, pero había visto a Dimitri ir a este lugar en más de una ocasión cuando el sol estaba en su punto álgido.

La caverna a la que llegaron era artificial y muy pequeña. No había casi habitación en la que se pudiera permanecer. Tendieron el cuerpo de Jasper totalmente extendido en el suelo sucio en la oscuridad y retrocedieron rápidamente, Quil estaba ansioso por sacar a Alice de la luz. Alzó a Alice en brazos y se enfrentó al capitán.

- Gracias por su ayuda. Atenderé a estos dos. Deje mi bolsa ahí mismo sobre las piedras. Me ocuparé de Alice y volveré por ellas.

- ¿Quiere que me quede? - Preguntó Beau, a caballo entre la curiosidad y su inculcada creencia en la privacidad.

Quil sacudió la cabeza, ya moviéndose a través de las piedras. Beau se alejó, encendiendo el motor.

- Vendré a ver si necesitan algo más tarde, esta noche.

- Gracias. - Gritó Quil sobre el hombro, apresurándose a sacar el cuerpo de Alice del sol.

Se dejó caer junto a los dos cuerpos inmóviles, respirando con dificultad, preocupado de que pudieran estar realmente muertos. Temía incluso limpiar las terribles heridas de Jasper, sin estar seguro de que daño podía hacer. Pasó el tiempo jugando al solitario, bebiendo de su cantimplora, y dándole vueltas a la cabeza al hecho de si estaban muertos y seguro de que se levantaría cuando cayera el sol.

El cielo de bayou finalmente se volvió de un gris humeante. Quil se arrastró hasta la entrada de la cueva y miró hacia afuera a la creciente noche. No podía ir lo bastante rápido como para satisfacerle. Cuando volvió la cabeza, vio alzarse y caer el pecho de Jasper bajo la manta.

Jasper sintió el hambre primero, luego el dolor. Bloqueó ambos y evaluó el daño hecho a su cuerpo. Había perdido una buena cantidad de sangre, pero Alice la había reemplazado. Le llevó un corto tiempo concentrarse, ir dentro de sí mismo y sanar las heridas abiertas. Incluso con lo que Alice le había dado, estaba desesperado por la necesidad de sangre. Solo después de haber cerrado las laceraciones para que no hubiera más pérdida de sangre, se movió, después se sentó. Podía oír el latido de corazón muy cerca, el flujo y reflujo de una vida que se apresuraba ardientemente, llamándole tanto que sus colmillos empezaron a alargarse ante su necesidad.

Su mente automáticamente alcanzó la de Alice. Ella le había salvado. Se estaba volviendo una costumbre que le llevara de vuelta a tierra firme. No había falta de valor en Alice. La encontró viva... una luz agazapada en una pequeña esquina de su mente. Se había llevado a si misma al borde de la muerte para darle a él la vida.

Maldiciendo, empujó la manta lejos de su cuerpo y se empujó a su lado. La acercó más y examinó cada centímetro de ella. El ruidoso e insistente latido del corazón tan cerca de ellos, tan lleno de vida, distraía su atención. Lentamente Jasper giró la cabeza para ver a Quil observándole desde la entrada de la cueva.

Había sabido que estaría allí, sabía que había sido Quil quien los había llevado desde el pantano y les había encontrado un lugar oscuro y seguro para dormir.

- Te debo mucho. - Agradeció Jasper al humano suavemente. El hambre roía de nuevo, y pudo sentir sus incisivos afilarse en respuesta. Su compañera necesitaba alimento inmediatamente. - Quédate con ella mientras cazo.

Quil tomó un profundo aliento, después le permitió salir lentamente.

- Puedes usar mi sangre. Sabía que te despertarías hambriento.

La dura línea de la boca de Jasper se suavizó momentáneamente.

- No estoy simplemente hambriento, amigo. Estoy necesitado. Alice está necesitada. Puedo ser peligroso en este estado. Nunca arriesgaría tu vida.

- Confío en ti, Jasper. - Dijo Quil sinceramente, sorprendido de que fuera así.

Jasper le rodeó.

- Eres un hombre raro, Quil Ateara. Me siento privilegiado de conocerte y contarte entre mis amigos. Por favor cuida de mi compañera mientras cazo.

Jasper estaba ya pasando a Quil, un simple roce y se había ido, pero el contacto envió un escalofrío hacia abajo por la espina dorsal de Quil. Jasper olía salvaje y peligroso, sin piedad, un animal, un depredador.

Quil no sabía cómo notaba la diferencia, pero en ese momento Jasper era más bestia que hombre. Fue sólo después de que Jasper se hubo ido, y cambió de forma antes sus ojos a un pájaro de presa, que Quil notó que las terribles heridas en el cuerpo de Cárpato estaban sanadas. Observó al raptor elevarse en el viento hasta convertirse en un simple punto en el cielo.

Quil recorrió el suelo sucio, inclinándose para evitar rozar con la cabeza el techo. Se sentó junto a Alice y esperó. No pasó mucho antes de que el pájaro volviera. Quil no pudo apartar los ojos de las brillantes e iridiscentes plumas que cambiaban hasta convertirse en la sólida roca de un hombre.

Jasper se deslizó entre los cipreses, alto, dispuesto, saludable. Incluso sus ropas estaban inmaculadas. Su pelo estaba limpio y brillante, atado en la nuca con una tira de cuero. Sus ojos plateados estaban claros y una vez más su cara era una máscara de sensual belleza.

- Quil. - La voz, como siempre, fue pura y fuerte. - Por favor, dejamos unos momentos.

- ¿Estará ella bien? - Preguntó Quil temerosamente.

A pesar de sí mismo, le había comprobado el pulso varias veces.

- Debe estar del todo bien. - Dijo Jasper muy suavemente.

La voz era como terciopelo, pero había algo en ella que envió un escalofrío de aprensión a través de Quil. Si algo le ocurría a Alice, Quil notó que nadie, nada en el mundo, estaría nunca a salvo de nuevo del Cárpato. No lo había considerado antes, y no tenía ni idea de donde había venido el conocimiento, pero lo sabía absolutamente.

Se arrastró del espacio con calambres y se abrió camino a una pequeña distancia de la cueva. Los sonidos de la noche le molestaron, eran extraños y le acobardaban un poco.

Jasper cogió a Alice tiernamente entre sus brazos.

Ven a mí, mi vida y mi aliento. Despierta y sé conmigo. Dio la orden, e incluso mientras sentía el corazón de ella aletear, le apretó la boca contra su garganta. Aliméntate, ma petite. Alimentate y reemplaza lo que desinteresadamente me diste.

Alice volvió la cabeza, su primer aliento un suspiro de calidez contra la garganta de él. Frotó su cara contra él más cerca, soñolienta y débil por la falta de sangre. Su lengua saboreó la piel, acariciando su pulso. El cuerpo de Jasper se tensó alarmantemente mientras los dientes de ella enviaban un placer ardiente que rebanó a través de él. Lentamente la piel de ella se calentó, pasando del blanco ceniciento al saludable sonrosado. Sus brazos se deslizaron alrededor del cuello de Jasper, y le abrazó más cerca, su cuerpo pegado al de él, con un inquieto dolor de deseo y hambre. Alice cerró las heridas en el cuello de su compañero, dejó besos hacia arriba por su garganta hasta la mandíbula, después encontró la comisura de su boca.

Jasper cogió su cabeza y la sostuvo inmóvil, su boca dominante, tomando la de ella con una necesidad tan elemental como el viento.

- Pensé que te perdía. - Susurró ella en su corazón, en su alma. - Pensé que te perdía.

- ¿Vas a estar sacándome siempre de problemas? - Preguntó él, alguna emoción fuerte e indomable lo estrangulaba, bloqueando su garganta.

Una pequeña sonrisa se arrastró hasta la suave boca de ella.

- Trayéndote de vuelta, querrás decir.

Él gimió ante su terminología.

- Je t'aime, Alice. Más de lo que puedo expresar con palabras en ningún idioma. - Sus brazos la apretaron con firmeza, apretándola contra su corazón.

Ella era su mundo, sería siempre su mundo. Era su risa, su luz. Le mostraba como deslizarse fácilmente entre ambos mundos. Le daba una fe en los humanos que no había tenido nunca antes. Como si leyera su mente, ella sonrió alegremente hacia él.

- Quil realmente vino a por nosotros ¿verdad?

- Absolutamente, ma petite. Y Baeu LaRue tampoco estuvo mal. No podemos dejar al pobre hombre paseando por el pantano. Pensará que estábamos metidos en algo más que una conversación.

Perversamente Alice movió su cuerpo contra el de él, sus manos se deslizaron provocativamente, incitantemente, encima del rígido abultamiento en los pantalones de él.

- ¿No lo estamos? - Preguntó con esa sonrisa sexy exasperante que nunca podía resistir.

- Tenemos mucha limpieza que hacer aquí, Alice. - Le dijo severamente. - Y necesitamos tener unas palabras con nuestra gente, extender la lista de la sociedad entre nuestras filas, advertir a aquellos que están en peligro.

Los dedos de ella estaban trabajando en los botones de su camisa para poner apartar la tela a un lado y examinar su pecho y hombros, donde los de las peores heridas habían estado. Tenía que ver su cuerpo por sí misma, tocarle para asegurarse que estaba completamente sanado.

- Sugiero que, por ahora, tu mayor trabajo sea crear algo para Quil para que podamos tener algo de privacidad. - Con un simple movimiento, se sacó la camisa por la cabeza para que sus pechos llenos brillaran tentadoramente hacia él.

Jasper hizo un ruido en alguna parte entre un suspiro y un gemido. Sus manos se extendieron para acunar el peso de ella en sus palmas, la sensación de su suave y satinada piel lo alivió después de la ardiente tortura de la sangre corrompida.

Sus pulgares acariciaron las duras crestas hasta convertirlas en duros picos. Inclinó su cabeza lentamente hasta la erótica tentación porque estaba desvalido para hacer nada más. Necesitaba fundir sus cuerpos después de semejante llamada íntima que ella había hecho. Podía sentir la oleada de excitación, el apresuramiento del calor líquido a través de su cuerpo ante la sensación de su boca tirando con fuerza del pecho de ella. Jasper la arrastró más cerca incluso, sus manos vagando sobre ella con una sensación de urgencia. El deseo de ella alimentaba el suyo.

- Quil. - Susurró ella. - No te olvides de Quil.

Jasper maldijo suavemente, su mano le alzó las caderas para poder despojarla de las ropas que le ofendían sobre su cuerpo. Malgastó en el humano unos pocos segundos de su atención, dirigiéndole lejos de la cueva.

La suave risa de Alice fue burlona, atormentadora.

- Te lo dije, compañero, estas siempre sacándome la ropa.

- Entonces deja de llevar estas malditas cosas. - Le respondió gruñonamente, sus manos sobre la diminuta cintura, su boca encontrando su estómago plano. - Algún día mi hijo estará creciendo justo aquí. - Dijo suavemente, besando su barriga. Sus manos alzaron los muslos de ella para poder explorar fácilmente sin interrupción. - Una hermosa niñita con tu aspecto y mi disposición.

Alice rió suavemente, sus brazos acuñaban la cabeza de él amorosamente.

- Esa sería toda una combinación. ¿Qué hay de malo en mi disposición? - Estaba retorciéndose ante el asalto de sus manos y boca, arqueando su cuerpo para más completas exploraciones.

- Eres una mujer perversa. - Susurró él. - Tendría que matar a cualquier hombre que tratara a mi hija de la forma en que yo te estoy tratando a ti.

Ella gritó, su cuerpo estremeciéndose de placer.

- Pues ocurre que adoro la forma en que me tratas, compañero. - Respondió suavemente y gritó de nuevo cuando él fundió sus cuerpos, sus corazones y almas.

El futuro podía ser incierto, con la sociedad tras los pasos de su gente, pero sus fuerzas combinadas eran más que suficientes para verlos llegar. Y juntos, podían enfrentarse a cualquier enemigo para asegurar la continuación de su raza.

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¡Hola, hola!

Hemos llegado al final de esta laaaaaaaaaaaaarga historia jajajaja creo que fue por las actualizaciones… pero se me hizo especialmente larga… y eso que solo tiene 18 caps! En fin… fue interesante trabajar con Jasper/Alice, como dije al inicio… no es mi pareja favorita, pero muchos me la había pedido jajaja y sho me vivo pa' mi público xD saben que las amo.

Por cierto… tengo un nuevo proyecto en puerta… pero no es mio mio… digamos que solo me tocará publicarlo… pero no me ocuparé ni de los caps ni de la historia… en fin, ya les contaré cómo estará la dinámica más adelante… Tambien! Hubo alguien que me pidió un Emmett/Rosalie jaja que no crea que se me ha olvidado! Solo que se me atraviesan muchas cosas y por una o por otra no puedo jaja pero esperemos poder sacarle jugo a la cuarentena y poder actualizar y publicar mucho c: ¿estarán pendientes?

En fin, no olviden lavarse las manos y dejar un lindo comentario c:

¡Nos leemos pronto!