Lo que siento por ti
... 18 ...
Hinata estaba tan sumergida en la sensación que esos besos dejaban en su cuerpo, que no escucho bien la pregunta de Kakashi.
—¿Lo harías?— pregunto de nuevo, al notar la confusión en el rostro agitado de la morena junto a esa expresión de preocupación en esos lindos ojos, decidió ser mas directo— Hinata... te deseo— le susurro sintiendo en sus manos como el cuerpo de la chica se crispaba por su tacto.
Ella seguía con las manos sobre los hombros de Kakashi, el siguió besándola con tanta devoción que ella creía que se derretiría en cualquier momento, despacio deslizo sus labios, por el mentón de ella, bajando cada vez un poco mas, lamia y besaba el cuello blanco de Hinata haciéndola estremecer en cada roce, sus manos ya no podían estar dando caricias lentas, necesitaba sentir mas piel, sentirla suya.
Sin dejar de besarla puso su mano sobre falda que cubría las piernas de la morena, lentamente empezó a subir esa tela que tanto le estorbaba, ella intento detenerlo, pero fue mas rápido y con su mano derecha la acerco mas a él, quedando su mano izquierda a entera disposición de seguir tocando, e impidiendo que ella lo detuviera de su cometido, lo primero que sintió al levantarle la falda fueron las rodillas, metió su mano para acariciarle las piernas y despacio ir subiendo hasta las caderas, sintió la ropa interior, los dedos se sentían inquietos por quitarla.
—Lord Hokage, necesito que...— el rostro de Shikamaru se descompuso al ver la escena, deteniendo las ansias de Kakashi por romper la ropa que cubría a Hinata.
—¿Puedes darme un momento?— suspiro resignado Kakashi, mientras Hinata escondía el rostro en el pecho de su esposo, para ocultar la vergüenza del momento.
Shikamaru salio, junto a Genma que iba tras de él, ninguno de los dos comento algo al respecto el Nara seguía con el rostro descompuesto, y Genma por su parte celebrara internamente por la osadía de su amigo, al comerse semejante manjar en la oficina, era atrevido, pero era un punto mas a favor para seguir admirando al Hokage.
—Continuaremos con esta conversación mas tarde— se dirigió a Hinata al escuchar que los no deseados cerraran la puerta al salir.
La chica estaba con el rostro al rojo vivo, analizando los hechos y la situación en la que fue encontrada, nunca en la vida había sentido tanta vergüenza como en ese momento.
—Con su permiso— se bajo del escritorio, se dirigió a la ventana, para salir por allí, parecía un robot, dando pasos forzados y el rostro con color tan intenso que era casi inevitable que se desmayara.
Kakashi solo la observa divertido, al notarla tan tensa, se reservo los comentarios, ya era suficiente para que ella pasara en ese estado el resto de día.
—P-perdón, pero no puedo...— alcanzo a escuchar decir a
Hinata antes de marcharse, quiso detenerla, pero al acercarse a la ventana ella ya no estaba a la vista.
—Pueden pasar— alzo la voz, para que Shikamaru y Genma pasaran.
—Eres mi ídolo— Genma levanto el pulgar con una enorme sonrisa.
—Se que son recién casados, pero ¿En la oficina? No podían esperar llegar a su casa... Que fastidio— le regaño Shikamaru.
—Ya que vinieron a molestarme, pueden decirme que necesitan— se sentía frustrado por haber quedado con las ganas de hacer suya a Hinata.
—¿Puede dejar de dar vueltas?— le regaño Shikamaru al verlo girar una y otra vez en la silla.
—Déjalo, tiene que despejar la mente, después de tanta intensidad como esa...— se detuvo Genma mostrando una ladina sonrisa en su rostro.
—Olviden eso, pasemos al trabajo ¿quieren?—
Los presentes, dejaron a un lado los regaños y las burlas, para dar su informe, y agendar los eventos para ese mes, Shikamaru era su mano derecha ya que Shizune ahora pasaba mas tiempo en el hospital y Genma era parte de su guardia personal.
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Hinata salio dando brincos por los tejados, raras veces lo hacía prefería caminar como un civil normal, pero la necesidad de alejarse de la torre del Hokage a toda prisa la hizo salir de esa forma, llegando con rapidez al único lugar donde no seria juzgada.
—Hinata-chan, que gusto verte, pasa— comento Kurenai al abrir la puerta.
Casi media hora había pasado y Hinata seguía en la sala de su sensei moviendo entre sus manos la taza de té que le sirvió.
—¿Y bien? ¿Hay algo de lo que quieras hablar?— pregunto su sensei, dándole un tiempo prudente para que ella se animara a hablar, pues conocía a la perfección de su extrema timidez.
—Y-yo... hice algo... pero— aparto la mirada dejando visible el sonrojo en sus mejillas al recordar lo de minutos atrás.
—¿Tiene que ver con tu esposo?— Hinata asintió en respuesta—¿El te hizo algo?¿Te lastimo?— su voz mostraba preocupación.
Aunque sabia que Kakashi sería incapaz de causarle daño, la morena negó con la cabeza, soltando un largo suspiro que solo hacía aumentar la curiosidad de su sensei.
—Pasaron muchas cosas...— Hinata empezó a relatar detalle a detalle todo lo que paso con Naruto, incluyendo que tanto el los miembros del clan como su esposo fueron testigos.
—¡Hinata!— se sorprendió Kurenai ante el relato, los Hyuga eran muy conservadores y tradicionales, es obvio que no tolerarían una falta como esa a ningún miembro de su clan, era vergonzoso para ellos el tener miembros que mancharan su honor.—¿entonces? Dime ¿Llegaron a alguna solución? ¿O tendrás que recibir algún castigo por parte del clan?—
—Kakashi-san, los convenció que fue idea de él que Naruto y yo nos reuniéramos en ese lugar— La sorpresa para Kurenai era aun mas grande, últimamente observaba demasiadas atenciones por parte de Kakashi.
—¿Que hay de Kakashi? ¿Ya hablaste con el para explicar que fuiste en contra de tu voluntad?—
—Si, lo hice, me disculpe con él, le dije que puede dejar que el clan elija el castigo, porque al final si falle, también fue mi culpa, yo pude haberme defendido desde el inicio pero... yo no lo hice.. deje que las cosas pasaran— dejo salir algunas lagrimas de culpa, no estaba orgullosa de haber actuado de esa forma.
—¿Aun quieres mucho a Naruto verdad?— La morena asintió, Kurenai la abrazo de forma maternal, conocía bien a Hinata, sabía que todo eso estaba causando estragos emocionales.—Hinata... no debes sentirte culpable por amarlo, el fue tu primer amor, Kakashi también sabe el apego que sientes por Naruto, es por eso que dejo que tu familia se interpusiera en sus asuntos, pero, también hay algo que debes prestar atención, Kakashi es un hombre tarde o temprano querrá gozar de los privilegios de tener una esposa—
—Lo se, el me pidió un heredero— contesto sin despegarse del regazo de su sensei
—¡Vaya! Eso fue rápido... Dime Hinata ¿Tu sientes algo por Kakashi?—
—Lo aprecio, el ha sido muy bueno y paciente conmigo, incluso me enseño a usar la Katana, pero entiendo su pregunta, lo que yo siento por él es admiración, si lo comparo por lo que siento por Naruto no hay ninguna comparación en los sentimientos—
—¿Y Kakashi?— esa pregunta no se la había cuestionado, se separo un poco para ver a su sensei—¿Ya le preguntaste que siente por ti? El hecho de que tu sigas aferrada a Naruto, no significa que Kakashi no vaya a desarrollar ningún sentimiento por ti,al igual que tu por él, no creo que sea de los que quieran un hijo solo por agrandar el clan, parece distraído pero el nunca hace las cosas sin haber meditado a profundidad en las consecuencias, el Kakashi que yo conozco no hace las cosas al azar...—
—No comprendo—
—Hinata, tu interés por Naruto fue unilateral por mucho tiempo, yo creo que esta vez es diferente, digamos que tu esposo te tiene algo mas que cariño, deberías prestar mas atención, al final de cuentas creo que si son el complemento que necesitan, se que no vas a olvidar a Naruto de la noche a la mañana, pero si empiezas a enfocarte en tu presente sera mas fácil cerrar ese ciclo al que sigues aferrada, ya debes dejarlo ir, es tu esposo quien necesita toda esa atención, y haces bien en no sentir lo mismo por ambos, cada persona se merece tener sentimientos especiales—
—Sensei...¿porque me dice eso?—
—Las marcas en tu cuello, no creo que sean obra de piquetes de mosquitos, para llegar a ese nivel, debe existir un poco de interés, ¿No crees?—
Al notar que la morena seguía sin comprender, le paso un espejo para que pudiese ver las marcas de las que hablaba.
Hinata las toco, recordando que fue Kakashi quien se las hizo.
—Kurenai sensei, tengo irme, lo siento— dijo lo mas rápido que pudo, le temblaba la mandíbula por los nervios al ser descubierta y recordando la intensidad causante de esas marcas.
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Preparo la cena como de costumbre, esperando a que su esposo llegara temprano, para poder hablar con él, después de los consejos de su sensei, se sentía un poco mas aliviada y dispuesta a conversar respecto al heredero que Kakashi le pidió.
Eran las 11:30 de la noche, pero su esposo aun no llegaba, ella seguía en el comedor, esperando, guardo la comida y se fue a dormir.
Pasaron dos noches mas, sin que Kakashi llegara a casa, preocupada, se dirigió a la torre del Hokage, para dejarle ropa, también llevaba en sus manos un bento, quizá estaba con mucho trabajo y por eso no logro ir a casa.
Iba por los pasillos de la torre cuando escucho las risas, al parecer tenían un ambiente agradable en la oficina del Hokage.
La puerta estaba medio abierta, pero antes de poder abrir se detuvo al escuchar que el tema de conversación era ella.
—Me puse triste cuando me entere que te casaste con la niña Hyuga, espero que eso no sea obstáculo para que me prestes atención— era una voz femenina, Hinata no era de escuchar conversaciones a escondidas, pero el tono sensual que la mujer estaba usando le pincho la curiosidad.
—Ya Mei, comportate como la Mizukage que eres— Kakashi sonaba un poco aburrido, como de costumbre.
—Pero ayer mientras bebíamos creí que nos estábamos entendiendo mejor—
La morena sintió temblar los pies, ¿Acaso esa mujer insinuaba que paso la noche con su esposo? ¿Entonces las otras noches, por eso tampoco llego a dormir?
Quiso marcharse, al sentirse como una intrusa, era obvio que Kakashi al igual que ella también tenia a alguien a quien querer y era de mala educación espiar a los amantes, pero sus torpes manos no ayudaban mucho.
El bento se deslizo de sus manos, ocasionando que el ruido detuviera la amena conversación de los amantes.
—Hinata, buen día ¿que te trae por aquí?— pregunto Kakashi feliz de verla, se acerco a ella para ayudarle.
—Solo vine a traerle un cambio de ropa y comida, no fue mi intención interrumpir— respondió sintiéndose como mal tercio.
—Gracias, eres una esposa muy dulce, ven entra, quiero presentarte a alguien—
"¿Quiere que la conozca?" se pregunto sorprendida por la forma tan abierta en Kakashi hacia las cosas.
Entro guiada de la mano de su esposo, el se sentó y la hizo sentarse sobre sus piernas, cosa que fue vista con molestia por Mei.
—Mei, ella es Hinata mi esposa, Hinata, ella Mei, la Mizukage de Kirigakure (País del agua) vino ayer por la tarde, para invitarnos a una fiesta, le dije que iré solo si tu quieres ir— La mujer de ojos Esmeralda se puso en pie, con claro disgusto por la actitud de Kakashi, lo que menos esperaba era ver a la "esposa" llegar a la oficina.
Hinata estaba sonrojada y avergonzada incluso su labio inferior temblaba ¿Que hacia Kakashi frente a su amante? Se puso de pie, resistiéndose a sentarse en las piernas de su esposo.
—Hokage-sama, es su deber atender y asistir a esas festividades políticas, con su permiso, debo volver a mi trabajo... Mizukage-sama, es un placer poder conocerla— hizo una reverencia ante ambos y salio de la oficina.
¿Porque se sentía molesta? Incluso tenia ganas de llorar, pero era algo tonto, no había ningún motivo para actuar de esa forma tan infantil. Si ella no era capaz de corresponder y actuar como una esposa, lo mas normal era que él se refugiara en alguien mas.
Llevo las manos a su pecho, su corazón latía muy fuerte, no entendía si era tristeza o furia lo que sentía en ese instante, pero la sensación de salir y esconderse era lo mas claro que podía identificar en ese enredo de emociones.
