CAPITULO 19
"Golpes del pasado"
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Ese día el sol brillaba con intensidad para casi todos, pero para otros, el sol había desaparecido para siempre…
El pequeño permanecía sentado en aquella habitación de estilo tradicional, la ventana estaba abierta apropósito con toda la intención de que el pudiera percibir todo lo que ocurría afuera.
-¿lo escuchas?, es el mismo sutra que se uso en el funeral de ella -dijo una voz áspera y seca al pequeño que vestía sus ropajes negros.
El aroma del incienso era fácilmente opacado por el olor del tabaco de la pipa que sostenía la anciana que expreso esas palabras al pequeño Iori de tan solo unos seis años.
-el mismo sutra, el mismo apellido, el mismo asesino -murmuraba pero no para evitar que el chico la escuchara sino por que tenia la pipa en los labios -eres joven, y te daré esta lección, la mas importante para ti - dijo desplazando la boquilla entre sus escasos dientes -Nosotros los Yagami tenemos un destino marcado, aferrarnos a las personas o cosas tan estupida como los sentimientos solo nos traerá debilidad - tosió de manera desagradable al momento que daba otra bocanada - tu padre, el era - aclaro la garganta - el era el gran maestro, sin embargo decidió que la idea de tener una mujer y una familia se le metieran en la cabeza y mira como acabaron… la esposa murió cuando tu saliste de su vientre y él murió envuelto en las llamas de su propio hijo…
El pequeño bajo la mirada al piso de tatami mientras continuaba escuchando a aquella que parecía una momia parlante, con uñas que se asemejaban al aguijón de un escorpión.
-ahora eres el heredero, el heredero Yagami, el mas directo de nuestros ancestros Yasakani, debes prepararte para superar a tu padre y cumplir con tus obligaciones, eso es lo que el hubiera deseado… las mujeres que se te designen cuando seas mayor solo serán para mantener nuestro clan vivo, es mejor si no las conoces mas que por una noche -rió de manera escalofriante - no te preocupes, Moriya te tomara bajo su enseñanza.
-yo… yo no soy un asesino… - trato de decir el pequeño con la voz baja y entrecortada.
-deja de llorar, ¡llorar es para los débiles!, ¡Y las mujeres inútiles! - levanto la voz y después volvió a toser -no hay manera que puedas evadir esto, tu los mataste a ambos… ese es tu camino, tu destino.
El pequeño Iori levanto la mirada dejando descubiertas las lagrimas que aun corrían por su rostro.
-Desde el día en que mi padre murió… llore cada noche por treinta días, nadie me consoló, aun cuando sabían que estaba sufriendo, aun cuando la pena y la culpa eran grandes, nadie sintió compasión por un pequeño de seis, me apartaron del hogar de mis padres y me llevaron a la casa Yagami para entrenar como el heredero principal, pero yo… no tenia un propósito real para hacerlo, ¿solo por que es mi destino? ¡absurdo!.. Aquella noche de tormenta que me encontré con sus angustiados ojos, me mire a mi mismo reflejado, era un espejo en el cual estaba aquel yo de seis años llorando por una gran pena. Ella no era mi problema, ni siquiera debí mirarla, ¡diablos pude haberme girado hacia el otro lado!, ¡pero no pude evitarlo!, por que sabia lo que se sentía, que tuvieras frio, incertidumbre y tristeza. Yo la consolé, pensando que me consolaría a mismo de aquel entonces…
Cuando el sensei Moriya y la anciana se percataron de la cercanía de los pequeños de cabellos rojos, la anciana ordeno separarlos por unos días para evitar que interfirieran uno con el entrenamiento del otro.
Durante tres días los dos niños habían estado separados, no se les tenia permitido intercambiar palabras entre ellos, los hacían comer a horas distintas y por las noches ella siempre terminaba por ser encerrada lejos de los demás. Pero las cosas resultaron de manera diferente, la ausencia de su compañera realmente estaba afectando al legitimo heredero del clan, su mente divagaba en los pensamientos sobre la pequeña, se preguntaba si ese día la habrían reprendido, o si habría comido bien para entonces.
Aquella noche no fue la excepción le costaba conciliar el sueño y molesto daba vueltas por el futon, finalmente abrumado e irritado el pequeño se escabullo como generalmente lo hacia cuando le llevaba comida cada vez que era castigada, lo cual era muy recurrente y llego hasta donde estaba encerrada la otra.
-¿estas despierta? – pregunto en voz baja a través de la puerta de madera del cobertizo.
-Iori… se supone que no debemos hablar –respondió la niña con su dulce pero angustiada voz.
-lo se… es solo que…¡es tu culpa Kaoru! – le reclamo el chico -¡si no hubieras llegado aquí nada de esto hubiera sucedido, no tendrías por que estar encerrada ahí sola!, y… ¡y, yo podría estar concentrado en mi entrenamiento!
Se hizo silencio.
Segundos después el se percato de lo que había dicho, pero antes de poder borrar sus palabras ella lo interrumpió.
-lamento haberte causado problemas…
Sorprendido el se enojo aun mas, pensó que ella le respondería de manera enérgica.
-¡tonta!, ¡no me vuelvas a hablar!
Al otro día paso algo a lo que el chico no estaba acostumbrado, termino siendo reprendido por la falta de concentración y entrega a su entrenamiento.
-¡¿que rayos sucede contigo?! - grito la anciana forzando su áspera faringe.
-Iori, tu desempeño se ha mermado desde hace algunos días -apunto el sereno sensei Moriya, que en ese momento tenia el entrecejo arrugado, como señal de estar molesto.
La pequeña había concluido sus ejercicios del día y se dirigía a los baños cuando escucho que el maestro Moriya y la anciana estaban alzando la voz, atraída por lo que para ese lugar era un alboroto se asomo con cautela, ahí, contemplo a Iori quien a pesar de la manera en la cual se lo reprendía el Sensei el mantenía una posición firme y la mirada al frente. De entre todo lo que escucho que le dijeron hubo algo en particular que incluso a ella le dolió.
-¡si aun viviera tu padre estaría avergonzado de ti al verte en estas condiciones! -exclamo la anciana.
Cuando Ambos salieron de la sala, Iori también lo hizo por el otro lado, camino de manera normal hasta cruzar la puerta, después de eso corrió a toda velocidad, sin siquiera notar la presencia de ella.
Kaoru sabia que las palabras lo habían lastimado y fue tras él, hasta la parte boscosa de la elevación que estaba dentro de la propiedad.
-¡¿qué estas haciendo?! – le grito él -¡vete, no me sigas!
Pero ella lo ignoro y continuo detrás de él sin decirle nada.
-¡¿a caso eres sorda?! –continuo gritándole y en un arranque de ira la empujo al suelo dejándola para continuar hasta lo profundo, al pie de la colina.
Iori se sentó cerca de un pequeño claro, recordando todo lo que le habían dicho, trataba de contener su llanto por la frustración pero le era muy difícil.
De repente sintió algo cálido tocar su espalda.
Cuando se giro, ahí estaba la niña, aferrada a el, mirándolo con angustia, el sentir el contacto con ella hizo que se suavizara y las lagrimas se detuvieran.
-Al termino de esos treinta días no volví a llorar frente a nadie o al menos no permitiría que nadie me viera hacerlo, pero esa chiquilla no se detuvo, aun cuando la empuje, aun cuando le grite, ella no me estaba escuchando, por que estaba viendo atreves de mi ira y frustración, se preocupo por mi, ella era quien me estaba consolando, y lo hizo muchas veces, aun cuando no había lagrimas corriendo.
El único testigo de ese momento fue el sensei Moriya, que a sabiendas de las duras palabras que Iori recibió se aseguro que pudiera manterse bajo control, sin embargo al ver que el heredero se había tranquilizado abogo por permitir que la pequeña volviera a los dormitorios.
Iori Yagami deambulaba por la calle y atrás de el venían el par de Hakkesshu que ya parecían una extensión se sus pensamientos oscuros, sin embargo esa noche tanto a esos pensamientos como a las voces de ellas las ahogaría en alcohol.
-¿piensas beber hasta morir? - le pregunto Mature mientras lo miraba tomar otro trago a la botella de Whisky barato -¿vas por la segunda?
-no, esta es la tercera - comento Vice quien era excelente para llevar las cuentas.
-bien, si este es tu plan por esta noche nosotras nos iremos.
-¿no deberíamos ver que llegue a su casa?, o, ¿por lo menos ver que no se trague la lengua si se desmaya? -murmuro Vice a la otra
-de ninguna manera, se nota que ya tiene experiencia en esto, ademas, no somos niñeras.
Cuando las antiguas aliadas de Rugal se viraron fueron espantadas por una criatura que emergía de los contenedores de basura mas cercanos.
-¡diablos! -exclamo Mature
Un delgado pero bonito gato de color blanco apareció ante ellas.
-¡maldito animal! - dijo Mature enojada por ser sorprendida -¡los sustos arrugan la piel!
-¡no te preocupes Mature, lo haré pagar! - la morena se dispuso a tasajear al animal sin embargo su ataque fue impedido, por la botella de Whisky que Iori sin mucho esfuerzo pero con una puntería excelente arrojo directo a la cabeza de la Hakkesshu.
-¡Vice! - exclamo Mature viendo a su compañera casi noqueada.
-si le pones un dedo encima seré yo quien tasajee tu cadaver - dijo mirándolas fijamente con los ojos vacíos.
-¡rayos!, ¡deja de tratarnos así! - exclamo Vice recuperándose.
Después de reclamos el par de infernales damas se marcharon dejando a Yagami y al felino solos. El animal no demoro en comenzar a restregarse entre los pies de su salvador, al notarlo, el lo levanto y lo examino principalmente de la cara.
-te pareces a aquel otro -dijo contemplando el rostro del gato -ambos, se parecen a esa estupida niña.
-miau - expreso el gato mirando la cara de Yagami.
-no creo que el Whisky sea bueno para ti.
-¡Mira Iori!, ¡es un gatito! - señalo la pequeña Kaoru mientras ambos barrían las hojas cerca del cobertizo y corrio hacia el animalito para de inmediato acariciarlo.
-déjalo, viene de la calle.
-¡¿y eso que?!- le respondió la otra en un tono enfadado
-si te encariñas con ese gato luego no se ira, los gatos pueden sobrevivir afuera, es mas peligroso que este aquí adentro, a la anciana no le gustan los gatos, los odia.
-este no lo hará, mira - Kaoru que ya tenia al gatito entre sus brazos lo acerco a Iori y le extendió su pata -esta herido, así no podrá buscar alimento.
-es algo superficial.
-pero aun es pequeño -insistió la niña.
El pelirrojo exhalo imaginándose lo que estaba pensando su compañera al contemplar su expresión.
-¡rayos Kaoru nos meteremos en un problema!… supongo que mientras permanezca en el cobertizo podría quedarse unos días en lo que se recupera…
-¡si! - dijo sonriendo la pequeña mientras acariciaba al animalito a su mejilla.
-¡¿que demonios?!, ¡¿desde cuando hace esas expresiones?! - pensó Iori al ver la cara de la pequeña que se había puesto radiante.
-te prometo que le dare de comer todos los dias y cuidare de él.
-si, como sea, traere leche…
-la leche no será suficiente, yo iré - dijo la niña entregándole el gato al otro y salio corriendo.
-¡espera!, ¡esa tonta!
Iori permaneció con el gatito sentados en el cobertizo uno enfrente del otro, contemplandose las caras.
-si te pusiera una peluca roja serias igual a ella…. hasta tienen el mismo color de ojos… ¿será macho o hembra?… dime gato, ¿de que poder gozas para hacer que esa chiquilla tonta ponga esa cara? - el gato solo miraba fijamente al niño.
Yagami salió de la tienda que estaba mas próxima, en una de sus manos aun cargaba al felino al que Vice y Mature habían planeado aniquilar momentos antes, y en la otra mano había cambiado el Whisky por un cartón de leche entera.
Llevo al felino hasta la arboleda y ahí, en un improvisado recipiente vertio la leche, acto seguido el animalito comenzó a alimentarse.
-se que no es mucho, pero es mejor que la basura - dijo al felino con suavidad.
Shingo venia de regreso de acompañar a la chica Yagami a la estación aquel día de la feria, transitaba por la acera, mientras buscaba de entre su bolsillo su pequeño cuaderno, pero antes de que pudiera hallarlo fue sorprendido por una voz.
-¡vaya pero si es el hombre! - exclamo Iori de manera burlona al verlo pasar, cosa que causo un sobre salto en Yabuki que de inmediato se viro a el.
Durante algunos días la pequeña Kaoru había estado llegando religiosamente al cobertizo para alimentar y cuidar del gato, muchas veces lo hacia con Iori o este la alcanza un rato después, tener un secreto que ambos compartían era divertido, claro, él jamas lo admitiría, pero su presencia lo confirmaba. El animalito había mejorado tanto que ya no le agradaba permanecer encerrado tanto tiempo y en una de las ocasiones en las cuales Kaoru llego sola al cobertizo vio como el gatito se escabullía por la puerta.
-¡oye espera no puedes salir!… -cuando la niña cruzo la puerta se encontró con nada mas ni nada menos que la misma anciana, que sostenía al gato de manera que lo incomodaba, como si fuera algo desagradable.
-¡suéltelo lo esta lastimando!
Al escuchar a la pequeña levantarle la voz se lleno de ira e intento tomar al gato por el cuello, pero la pelirroja reacciono rápido y termino por arrojarse para morder el brazo de piel seca y escamosa de la anciana para que soltara al gato.
-¡aaaaaahg!, ¡maldita! - grito la mujer de cabellos grisáceos.
-¡vete huye! - dijo ella al gatito, sin embargo Kaoru no tuvo la misma suerte, la anciana que tenia los ojos encendidos de furia le propino un fuerte golpe en la nuca haciendo que la otra cayera inconsciente.
La mujer arrastro a Kaoru sin la mas mínima delicadeza hasta una parte profunda del bosque, haciendo que su cara y extremidades expuestas se rasparan.
-¡ya estoy harta de ti! - decía mientras amarraba a la pequeña a un árbol -¡maldita sangre de Kusanagi!
La pequeña abrió los ojos lentamente lo primero que sintió fue ardor y frio, ardor de los raspones y frio de tener la espalda descubierta. Cuando intento moverse se dio cuenta que estaba atada. Al voltear lo primero que vio fue a la anciana arrojarle un golpe con el fuete en la espalda, tan fuerte que le abrió un poco la piel.
-¡ahg! - lanzo un alarido ahogado.
-¡si gritas te pegare mas fuerte! - volvió a pegarle -¡seguramente quieres que Iori venga por ti!, ¡niña estupida!, ¡desde que llegaste solo haz sido una distracción para él!, ¡si gritas no dejare que vuelvas a verlo!
Eso basto para que la pequeña no volviera a gritar, apretaba sus dientes, labios y manos cada vez que recibía un azote de la mujer.
Mientras en la casa, el pequeño Iori se dirigía a encontrarse con la niña cuando para su sorpresa vio al gato blanco de ojos turquesa parado cerca de la habitación de los estudiantes.
-¡¿que estas haciendo aquí?! - dijo perplejo -seguramente Kaoru se distrajo y te escapaste - El niño levanto al gato y lo llevo al cobertizo, pero no encontró a la otra, espero y no apareció -¿donde rayos esta?…
Sin otra opción decidió ir con el sensei para contarle la verdad de lo que estaba pasando, llevando al gato como prueba de todo.
La anciana se había cansado de dar los azotes, sin embargo su sed de venganza no estaba satisfecha.
-¡sabia que no debíamos aceptarte!, ¡solo por que una tercera parte es Yagami!, ¡pero de resto eres impura! - comenzó a enterrar sus negruzcas uñas en la pequeña -me alegra haberte amarrado de esa manera, así no veo tu cara de mustia, esa que pones para que Iori te tenga lastima.
-¡¿lastima?!… ¡¿el me tiene lastima?! - penso sin importarle el dolor.
-averiguare que es lo que ha sucedido con Kaoru, por lo pronto llevare al gato a un lugar lejano -dijo el sensei a su discípulo una vez que estuvo al tanto de los hechos.
Sentado en la banca de la arboleda, con sus largas piernas extendidas y la espalda sobre la madera Iori contemplaba a Shingo a una distancia de unos pocos metros.
-estoy tratando de descifrar, quien me desagrada mas en este momento, si tu o Kusanagi - dijo mientras sacaba del bolsillo de su camisa un cigarrillo.
Shingo miro hacia los lados, luego hacia atrás, como si buscar algo.
-¿te refieres a mi?
-¡¿a quien mas idiota?! - respondió encendiendo el cigarrillo entre dientes.
-por, ¿por que te desagrado?
-¿y todavía lo preguntas? - dijo hechando el humo al aire.
El alcoholizado Yagami levanto su brazo con el puño cerrado.
-Fácilmente podría darte una golpiza, o apretar tu cuello hasta que te quedes sin aire o te lo rompa, lo que pase primero.
Yabuki trago saliva.
-¿por que me estas diciendo todo esto?, ¿estas molesto por lo que te dije la otra ves?, si es así…
-deja de hacer preguntas… es increíble, ¿que tienes de especial?, no eres mas alto que Kusanagi, solo eres un simple aprendiz…tu corte es estupido…
-Yagami-san esta balbuceando incoherencias - pensó Shingo -¿se habrá golpeado la cabeza?
Con mucha cautela, Yabuki trato de acercarse a Iori para verificar que estuviera en sus cabales.
-y aun así la abrazaste como si fuera algo tan sencillo…
-aaah, tu, ¿tu nos viste?
Iori levanto la vista y la clavo en el discípulo de su rival, sus ojos estaban sumamente turbados, como si estuviera recordando ese instante en el tren.
-desearía matarte… pero si lo hago ella estaría triste… y entre tu y el imbecil de Kusanagi, prefiero que seas tu.
-esto esta muy extraño, Yagami-san, ¿te ha sucedido algo?
El pelirrojo aun tenia la mirada puesta en Shingo al igual que el cigarrillo en los labios.
-Voy a explicarte algunas cosas, ven aquí, palmeo la porción de asiento junto a él dando a entender al mas joven que se sentara junto a él.
-nop, no gracias, esta distancia esta bien, ja, ja, ja -rió nervioso.
-cuando Kaoru era una niña, ella... - tomo el cigarrillo entre sus dedos - ella era muy fea.
-¡¿eh?!
-su cabello era tan corto como el de un chiquillo, sus cejas eran oscuras y revueltas y su rostro era tan redondo como un tomate, bastante desagradable.
-por favor no digas eso.
-sin embargo, sus ojos eran como los de un cachorro… esa noche ella llego de la nada y sin nada mas que un puñado de lagrimas, llego a un lugar donde no era bienvenida -continuo divagando -siempre corriendo tras de mi, y yo siempre hiriéndola… pero la verdad es que sin ella yo tampoco tengo nada - Iori bajo la mirada -si me deshago de Kusanagi, ella me odiara, y no me quedara nada, ni un solo propósito… ni un solo consuelo…
-¡Dios santo! - dijo el Sensei Moriya que encontró a la pequeña desmayada, aun atada al árbol con las heridas expuestas -si dejo que Iori la vea así, se dará cuenta de todo y no tengo idea de que tipo de reacción tenga, tengo que evitar a toda costa que el disturbio de sangre vuelva a presentarse, será mejor que este oculta.
Con cuidado y sin ser visto durante esa noche, Moriya llevo en brazos a la niña hasta la habitación mas lejana de la casa y ahí comenzó a atender sus heridas y la fiebre que ya le comenzaba.
A la mañana siguiente, el pequeño Iori que no había dormido vio que el sensei despedía en la puerta al medico a domicilio, eso le dio una mala espina.
-Maestro, ¿sabe algo de Kaoru? - lo interrogo una vez que estuvo solo.
-si…ella, ella esta en un entrenamiento especial - suspiro evitando mirarlo a los ojos.
-me esta mintiendo.
-no olvides a quien te diriges Iori - dijo el sensei y se marcho de ahí.
Los días transcurrieron, Iori casi no dormía, su mirada era melancólica a pesar de su expresión seria. Siempre los habían adiestrado por separado, ya que ambos llevaban entrenamientos especiales, sobre todo él, pero terminaban reuniéndose en el tiempo libre, por la noche o durante las lecciones de lenguas.
-¿por que tengo esta sensación? - se preguntaba mientras miraba su futon vacío del otro lado.
Con ayuda de los cuidados del maestro y la medicina, la pequeña pelirroja al fin abrió los ojos y lo primero que intento fue ponerse de pie.
-aun estas débil y las heridas no han sanado del todo.
-¿como esta Iori? - fue lo primero que dijo al maestro.
Este la miro atónito con la boca entre abierta.
-si le digo que esta preocupado ella saldrá corriendo para ir a verlo - medito el maestro -esta bien, haciendo su rutina.
-ya veo… - se recostó con cuidado, pero no tardo ni cinco segundos y se volvió a incorporar -quiero verlo - dijo firmemente casi exigiendo.
-aun no…
-¡estoy bien!, mire ya puedo ponerme de pie y caminar, no quiero estar aquí -en la mente de la pequeña solo corrían las palabras de la anciana -"el te tiene lastima"
Convencido por la decisiva e impaciente expresión de la niña el sensei termino por doblar las manos.
-muy bien Kaoru, te dejare ir, pero debes ir conmigo dos veces al día para tomar una medicina que te ayude a terminar el proceso de recuperación.
-sí.
Era de mañana, Iori estaba sentado en el comedor, sin tocar su plato, pensando.
-¿se habrá marchado?… ¿cuantos días han pasado desde que ella?..
La puerta se corrio y levanto la vista, ahí, frente a sus ojos estaba la niña, con algunos pocos vendajes, en las manos y algunas heridas visibles en el rostro, pero esas eran solo las lesiones superficiales, aquellas que aun no sanaban por completo se encontraban ocultas bajo su ropa.
-¿realmente estuvo en un entrenamiento?
Hasta ese momento ella estaba segura de que querer ver a Iori, sin embargo, una vez que se topo con el rostro del chico comenzó a sentirse nerviosa principalmente por las palabras de la mujer que aun daban vueltas en su cabeza.
-¿dónde estuviste? - la cuestiono él una vez que ella tomo asiento frente a él.
-entrenando - evito mirarlo a los ojos y respondió continuando con la coartada del sensei.
Pero Iori no era estupido, de inmediato se percato que ella tenia una expresión distinta, bastante apagada.
-te lo preguntare una vez mas, ¿donde estuviste?
-¡ya te respondí!- dijo la otra irritada
Para esa noche mientras descansaban, Iori quien parecía conciliar mejor un poco el sueño se deslizo sobre el futon y por inercia abrazo a la niña como si fuera una almohada.
Al sentir presión sobre sus heridas ella se contuvo de arrojar un sonido de su boca pero por inercia empujo a Yagami para apartarlo, cosa que hizo que se levantara, ya que ella no lo había repelido antes. La niña continuo en silencio, esperando que el no se haya dado cuenta, pero fue inútil, Iori rápidamente levanto una porción de la prenda superior de la niña y alcanzo a ver algunos detalles antes de que ella se incorporara para volverlo a apartar.
-¿que estas?… - dijo ella.
-¿que es lo que ocultas? - dijo el con tenacidad -si no me lo enseñas entonces te obligare.
Kaoru lo miro fijamente, sabia que él lo haría, así que se viro y se levanto la prenda para revelarle su espalda desnuda donde estaban todas las marcas de los golpes.
-¡¿quien fue?! - la cuestiono
-eso ya no importa…
-deja de decir tonterías, dime, ¡¿quien lo hizo?!
Cuando Kaoru volvió la cara a Yagami pensó en las palabras de la anciana y de inmediato volvió a apartar al chico para alejarlo y salió corriendo de la habitación, corrio a toda prisa entre la maleza, unos metros mas hasta el pie de la colina.
-¡Kaoru! - grito Iori alcanzándola
-¡no te me acerques! - dijo ella
-¡¿pero que?!
-¡no importa quien lo hizo!, ¡estas heridas sanaran en algunos días!, ¡Y estaré bien!, ya no tienes que preo!.. ¡Ya no tienes que hacer nada por mi! - su entrecejo estaba fruncido mientras le gritaba -¡no quería que las vieras!, ¡no necesito tu lastima! - continuo enojada -¡si por eso haz venido, entonces déjame sola!
-lastima… ¿crees que te tengo lastima? - murmuro Iori entre dientes mientras apretaba la dentadura y los puños -¡estupida!, ¡yo no te tengo lastima!, ¡yo!..
De un tiro la jalo hacia el por los hombros.
-¡yo te odio! -dijo en voz alta pero su pensamiento fue otro -¡te odio! "Te quiero", ¡te odio! "Te quiero" - repitió -¡te odio porque durante días no pude dormir, te odio porque pensé que te habías marchado sin decir una sola palabra, ¡te odio por que no sabia que había sucedido contigo!… - la voz de Iori se fue debilitando y conforme seguía hablando iba perdiendo su firmeza - ¡te odio por provocarme este tipo de sensación!
Permanecieron en silencio unos segundos, donde ambos se calmaron.
-lo siento - dijo ella en voz baja -lamento haberte preocupado…
-¡no te disculpes! - dijo y coloco su frente sobre el hombro de la chica para que no viera su rostro -¡¿por que no gritaste mas fuerte?!, ¡hubiera ido por ti! - decía aun apretando los dientes de impotencia.
-si Iori iba por mi, ya no me dejarían regresar… y yo no quiero dejar de ver a Iori.
Con el nudo en la garganta y conteniendo su rabia el pequeño rodeo a la niña por el cuello.
-si te sostengo así, ¿te duele?
-no - respondió en voz baja.
-Eres completamente diferente a mi, eres amable, eres honesto, eres la persona con quien ella debería estar, sin embargo, esa estupida prefiere a un demonio como yo, ¿por que? -continuo Iori hablando a Shingo, el cual se había acercado algunos pasos mas.
-bueno… yo me he hecho esa pregunta a veces, quizás, es por que Kaoru no te ve con los mismos ojos que tu te ves - Shingo se acerco un poco mas mientras se explicaba -cuando la conocí ella me gusto por que me pareció bonita y a diferencia de otras chicas no ponía una cara de fastidio, ella realmente me escuchaba. Pero fue en esa ocasión cuando ella me dijo que yo le gustaba por ser como era, ella no pensaba que yo era alguien tonto, nadie me había dicho algo así, es a lo que me refiero, todos ven la superficie grosera de Yagami-san, pero Kaoru te ve mas allá de eso.
Con las palabras de Shingo, la mirada al piso y el cigarrillo apenas sostenido entre su boca Iori se fugo en el recuerdo de aquellas palabras también.
-"¡para mi, tu eres una buena persona!"
-lo había olvidado -dijo poniéndose de pie - sin embargo eso lo hace aun peor, en el momento en que yo termine con Kyo, ella ya no pensara eso de mi - arrojo la colilla al suelo y la piso al avanzar -entonces hazte cargo, pero si tu lo arruinas también te matare a ti - dijo Yagami dejando a Shingo de pie.
-¡espera Yagami-san! - dijo el otro siendo ignorado por el pelirrojo.
-Cuando nos conocimos yo solo quise consolarla por que creí que éramos parecidos, mas no fue así, nosotros somos realmente diferentes, la verdad del porque a veces tiendo a apartarla es por que en el fondo creo que no soy merecedor de que esa persona este a mi alrededor, alguien que acabo con la vida de sus propios padres, alguien que ha cometido tantos pecados no debe merecer ser feliz -Iori se dio cuenta que el gato al que había alimentado hace poco lo había seguido y se detuvo, el mínimo de nuevo acaricio su cuerpo entre los tobillos del enorme Yagami.
-Entonces, ¿el sensei encontró un hogar para el gatito? - pregunto la pequeña Kaoru mientras tomaba el desayuno junto al chico Yagami.
-si, dijo que la persona que se hará cargo del gato es un conocido y cuidara bien de él.
-¡me alegro!, ¡el gatito tendrá un verdadero hogar! - sonrío ampliamente la niña, cosa que puso nervioso al otro.
-¡quita esa cara!
-pero si es la única que tengo.
-como sea… creo que es mejor así, ademas si ese gato se hubiera quedado mas tiempo hubiese terminado por confundirme.
-¿a que te refieres?
Iori aparto la cara para que la pequeña no lo observara mientras aun continuaba hablando, pero con sutileza tomo los dedos de la niña que estaban sobre la mesa y los acaricio con delicadeza.
-ustedes son similares… eres como una gatita… -susurro lo ultimo a modo que la otra no pudiera escuchar.
A la mañana siguiente muy temprano Kaoru se había escapado de la academia como de costumbre, esta vez con la idea de ir a llevarle a Shingo su pequeño cuaderno que se le había caído cuando se despidieron la tarde anterior.
Pocos metros mas adelante del edificio de los dormitorios una enorme silueta la estaba esperando de entre los arboles, era el mismo Iori Yagami, la chica quedo asombrada de contemplarlo por esos rumbos y mas aun después de las ultimas palabras que le dirigió así como los días que habían estado distantes.
-luce terrible - fue lo primero que ella pensó al notarlo demacrado y con las ropas maltratadas.
El solo se mantenía observándola por el rabillo del ojo mientras aun estaba bajo las sombras de los arboles y ella al darse cuenta que el no hacia movimiento alguno respiro profundamente y decidió pasar de largo.
-buen día - le dijo como un mero saludo casual.
Iori quien realmente estaba a la expectativa de su reacción, cuando vio que la chica avanzaba sin siquiera mirarlo decidió detenerla.
-oye… - dijo a la chica, pero ella ni se detuvo ni viro la cara. -¡te estoy hablando! - lo volvió a ignorar -¡mírame! - exclamo tomándola del brazo.
-¿que?, ¿que es lo que deseas? - pregunto la otra mirándolo con el entrecejo arrugado.
Yagami se quedo sin palabras en ese momento, su mente estaba completamente nublada y al no emitir palabra alguna, la chica sacudió su brazo para que el otro la soltara.
-si no vas a decir nada entonces por favor suéltame, tengo que ver a Shingo y devolver…
Con eso el pelirrojo tiro de la chica y la apreso entre sus brazos arrojandose al césped bajo el árbol.
-¡suéltame!, ¡hueles a sudor y también a!.. - Kaoru percibir el aroma de la enorme cantidad de alcohol que había bebido Yagami.
-no te vayas… no seas de otro, no seas de nadie - dijo el otro en voz baja mientras la abraza por detrás -¿por que no haz regresado?
-¡¿que estas diciendo?!, ¡fuiste tu quien dijo que no quería ver mi cara!, ¡¿lo recuerdas?!
Una sensación de cosquilleo fue percibida por la chica justo detrás de su cabeza.
-¡¿el, el me beso el cuello?!, ¡no, no, esto es suficiente! - expreso para si misma irritada y apenada.
Forcejeo con Yagami que gracias al estado en el que estaba no pudo retenerla por mas tiempo.
-¡estas tan ebrio que ni siquiera sabes lo que estas haciendo o diciendo!, ¡vete, báñate y duérmete!, ¡es horrible de tu parte que vengas a hacer estas cosas de esta manera, es humillante, si crees que tus palabras estando ahogado de borracho harán que!.. ¡estas equivocado!
Mientras la otra lo sermoneaba el otro solo la contemplaba fijamente, recibiendo de lleno las palabras.
-¡eres injusto!, tu no quieres que este contigo, y no quieres que pueda estar con otras personas, ¡¿a caso me odias tanto?!
Las ultimas palabras de la joven fueron un puñal para ambos, y el silencio se hizo presente por varios segundos mientras Iori solo tenia la mirada al suelo.
Cuando el viento corrio entre las copas de los arboles, el volvió a mirarla pero sus ojos eran melancólicos, lo que provoco que el semblante de ella cambiara de la misma manera.
-el parece como si no hubiera dormido en toda la noche, y aunque su expresión aun es algo sombría no puedo percibir el olor de orochi… pero yo, esta vez esperaba algo mas por parte de él - medito
-¿por que estas aquí? - lo cuestiono
-tu dejaste de llegar - respondió el otro - y yo…no te odio.
-cuida de ti por favor, no te hará bien estar en ese estado - La joven se dio la media vuelta y retomo su camino para ver a su amigo.
-tan solo anoche le dije a ese sujeto que podía tenerla, y ahora estoy aquí deseando meterla en una jaula y tragar la llave para que se quede…
-seria lo ideal - dijo la voz dentro de su cabeza -después de todo una vez que acabes con Kusanagi ella no querrá verte de nuevo, ¿que persona puede amar alguien como tu?, tan solo no lo ha visto con sus propios ojos.
-yo, no quiero convertirme en un asesino - murmuro Yagami cubriendo su rostro para tratar de contener su expresión de angustia y desesperación.
-pero si ya lo eres… ¿lo haz olvidado?, desde el día en que naciste te convertiste en un asesino, eso es lo que eres y siempre serás
-¡no!, ¡yo no!… yo no seré… soy… - la oscuridad estaba dominando la mayoría del terreno en su cabeza y poco a poco el comenzaba a creer cada palabra, poco antes de perderse en las tinieblas de su mente, se sacudió el rostro -antes de que ella lo vea, antes de que me enfrente a Kusanagi por ultima vez, solo quiero que lo sepa, que sepa realmente lo que pienso.
