Los Celos del Hokage
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Hinata soltaba pequeños gemidos de placer, conteniéndose por no subir la voz, le avergonzaba el escuchar esos ruidos de boca, pero era algo que no lograba contener, no cuando su esposo estaba tan empeñado en besar, lamer y morder sus pechos.
El subió deslizando la lengua desde los pechos hasta el cuello de la morena, al llegar a ese hueco que se marcaba entre el cuello y los hombros de ella, aspiro el delicioso aroma de su cabello, eso lo alteraba aun mas.
Siguió con el recorrido hasta volver a llegar a probar esos labios que se veían un poco inflamos por la intensidad con la que la beso antes, pero no se detendría, aun no era el momento, debía conseguir por lo menos un orgasmo de ella, para detenerse.
La urgencia en los besos era cada vez mas demandante, un calor extraño empezaba a aparecer en la parte baja del vientre de Hinata, esa era otra nueva sensación, sin dejar de besarla, Kakashi siguió deslizando sus manos por el cuerpo desnudo de esposa, era tan maravilloso poder recorrer esas curvas.
Sus dedos estaban tan cerca de tocar la parte mas prohibida de ese cuerpo que solo lo incitaba a morder la manzana y quemarse en ese infierno en medio de esas piernas que poco a poco empezaba a separar, para dejarlas sobre sus caderas.
Un golpe sonoro se escucho cerca de la pareja de amantes que recién empezaban a dejarse quemar por sus deseos.
Kakashi dirigió la mirada al lugar de donde provenía el ruido, una cabellera castaña resaltaba, poco a poco se fue dejando ver el intruso, Yamato trago en seco lleno de miedo, si las miradas mataran podía estar seguro que ya hubiese sido mutilado muchas veces.
—Lady Tsunade me pidió que viniera— se excuso sin mirar a la pareja.
Kakashi lo veía con odio puro, Hinata estaba al punto de colapsar y desmayarse, apenas y logro esconderse tras las rocas.
—Saldré primero, me llevare a Yamato para que puedas vestirte tranquila— le indico Kakashi extendiéndole la ropa.
Las ondas en el agua cesaron indicándole a la morena que su esposo ya había salido, activo su Byakugan para asegurarse que no había nadie cerca, confirmando que Yamato y su esposo estaban en la casa, concentro chakra en sus pies para poder pararse sobre el agua y vestirse cómodamente.
Se sentía tan avergonzada, por ser encontrada de esa forma, otro hombre la había visto desnuda, no entendía como no se se desmayo hace rato, no tenía la cara para ir y saludar a Yamato, así que siguió con el plan inicial, y se sentó en una de las ramas que estaban cerca de la cima del árbol mas alto del lugar, terminaría su vigilancia hasta que el invitado se durmiera.
—Lo siento, no fue mi intención interrumpir, es que no los encontraba y luego resbale y rodé hasta la orilla de rio—
—En este momento extraño tanto tener mi Sharingan—
Yamato sudaba, adivinando a que se refería Kakashi con ese comentario.
—puedes golpearme, pero no me mates— le imploro de rodillas desbordando lagrimas exageradas.
—No puedo prometer nada, tienes que pagar por tu error, mientras pienso como obtendrás mi perdón te quedaras haciendo guardia completa—
Yamato pensó en rehusarse, pues quería poder dormir por lo menos dos horas, pero no era bueno meterse con Kakashi cuando este se enojaba.
—Bien, pero antes necesito entregarte esto— dijo dándole un pergamino, Kakashi lo leyó frunciendo el ceño, apenas salia de la aldea y ya había problemas— ¿Que hacemos?—
—Por el momento enviale un mensaje a Sasuke, notificando lo que sucede, veremos si el puede resolverlo, también dile a Naruto, no quiero que las cosas se compliquen— le ordeno presionando el puente de su nariz, en verdad esos niños siempre le daban problemas.
Su noche ya había sido arruinada, el humor para continuar se había esfumado la interrupción y las malas noticias hicieron que Kakashi se concentrara en él trabajo. Fue por Hinata para decirle que entrara a dormir, ella obedeció al notar que Yamato no estaba tan cerca.
—Ven, siéntate aquí— le indico señalo el lugar en medio de sus piernas.
Aun sonrojada se acerco sin protestar, para Kakashi fue una sorpresa que cediera, dejo que la espalda de la chica descansara en su pecho, mientras su barbilla se acomodaba sobre la cabeza de ella, aspiraba el olor de su cabello, le gustaba tanto.
La abrazo por los hombros, con cierta timidez ella se permitió tener esa cercanía con él.
—¿Todo esta bien?— pregunto cerrando sus ojos al sentir la calidez en su espalda.
—Espero que si, pero no es momento de preocuparnos por eso ahora— la abrazo con mas fuerza —Por cierto... lo que me preocupa ahora es no haber terminado lo que inicie hace un momento— sintió el cuerpo de su esposa tensarse, lo que le pareció tierno y gracioso.
—Eh... bueno... y-yo... lo siento— termino disculpándose.
—empiezo a creer que decir lo siento es solo un reflejo, lo dices demasiado... pero, ya que estas disculpándote, deberíamos...—se detuvo un momento esperando que ella captara lo que quería decir.
Hinata estaba sudando nerviosamente ¿Que debía decir? ¿Era buena idea continuar?
Kakashi noto la incomodidad en ella, así que seguiría molestándola un rato mas.
—Kakashi-san, hay algo que quiero preguntar— dijo luego de unos minutos en silencio— ¿Porque actúa de esa forma conmigo?—
—¿Te molesta?— dijo soltando un poco el abrazo, quizás si sobrepaso demasiado los limites.
—Es solo que... al inicio de todo usted dijo que me veía como una niña, que solo podía ser su amiga, ¿Aun es así?—
—Mmmm... Tienes razón, al principio lo dije— menciono sintiéndose terrible, eso le hacia recordar la promesa que le hizo a Naruto y el propósito de todo esto.—Ahora no puedo responderte con claridad, puedo decir que me gusta estar contigo, tenerte en casa y saber que esperas por mi es lindo, quizás te debo una disculpa por propasarme contigo en varias ocasiones...¿puedes esperar un poco por una respuesta sincera?— alcanzo a decir al final, tenia tanto que decir, pero pensándolo mejor, quizás no era el momento para decirlo, mucho menos para darle cabida a esos sentimientos.
El no vio el rostro de la chica, pero algo en ella pareció quitarle ese brillo en los ojos que tanto le había costado recuperar, debía ser que fue ella quien erro las cosas, tal como leyó en muchas revistas, quizás Kakashi solo quería tener un encuentro sexual con ella, pero eso no siempre esta acompañado de sentimientos, era simple atracción, pero ¿porque le incomodaba? Se supone que ella amaba a Naruto ¿Entonces, cuando se permitió sentir algo por su esposo? ¿En verdad sentía algo o solo era "atracción"?
Pakkun entro a la casita, Hinata le hizo señas para que se acerca, los coloco sobre sus piernas, para acariciarlo un poco, haciéndolo dormir al instante.
—No sabía que tengo competencia, he sido traicionado por mi amigo mas "leal"— musito Kakashi, al ver el descaro de Pakkun al aceptar las caricias de su esposa frente a él.
Solo escucho una risita de Hinata en respuesta, se quedaron durmiendo así, el recostado en la pared con su esposa en su regazo y el perro ninja haciendo mal tercio en las piernas de la morena.
...
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Cuando Kakashi despertó Hinata ya había salido de la casita, termino de hacer su aseo personal, para deshacer el Jutsu que uso para hacer la casa, se acerco bajo un árbol donde estaba su esposa junto a Yamato desayunando. Hinata le extendió un bento cuando él se acerco a ellos.
El desayuno fue en un incomodo silencio, la presencia de Yamato solo hacia que Hinata recordara que fue encontrada en una situación muy embarazosa la noche anterior.
Casi por llegar a la aldea oculta de la niebla, Yamato se despidió de la pareja, yendo hasta su nueva misión, el camino hasta Kirigakure fue en completo silencio, a estar a pocos metros de allí, Hinata empezó a tener esa sensación que Tenten le describió como celos, un poco mas y estarían en presencia de la Mizukage que tanto se esforzaba por seducir a su esposo.
No debía sentirse así, ella solo era esposa de nombre, ni siquiera habían consumado el matrimonio, ademas Mei Terumi tenía mas confianza y experiencia para conquistar al hombre a su lado,
lo miro unos segundos, dando un suspiro cansado, no le gustaba sentirse inferior, pero la realidad era que comparada con esa mujer, ella no se sentía tan bonita ni atractiva.
—¿Vamos?— dijo Kakashi al notar el cambio de Hinata, la tomo de la mano, para ingresar a la aldea.
—Que gusto verte, estoy tan feliz que vinieras a verme— exclamo feliz la Mizukage, al ver que Kakashi ingresaba a su oficina— Hinata Hyuga también vino— comento de mala gana, haciendo que ella dejara a un lado las ganas de abrazar al albino.
—Hatake— le corrigió Kakashi, teniendo la atención de las chicas presentes —Es Hinata Hatake, ese es el nombre correcto de mi esposa— con su tono despreocupado de siempre— Tengo hambre, ¿Nos recomiendas algún lugar?— pregunto Kakashi, restandole importancia a la mala cara de Mei por corregirla.
—Ao,les mostrara sus habitaciones, luego los guiara por la aldea— comento un tanto molesta.
—Mei es muy amable de tu parte, pero solo necesitamos una habitación, no puedo dormir si mi esposa esta lejos— ese comentario hizo que las mejillas de Hinata parecían dos lindos tomates rojos.
El plan de Mei de separar a la pareja se vio destruido en segundos.
Kakashi junto a Hinata se dejaron guiar por Ao, primero vieron la habitación que les cedieron, la cama era un poco mas pequeña que una matrimonial, el albino había entendido las intenciones de Mei a la perfección, les daba esa cama para hacerlos dormir separados, pero eso no funcionaba con él, dejarse engañar por algo así, no era la primera vez que la Mizukage intentaba acercarse de mas a él.
—Mis disculpas, Hokage-sama,la cama no es tan grande, es por eso que les ofrecimos dos habitaciones al inicio— Ao se disculpo.
—No te preocupes, solo tengo que dormir mas pegado a mi esposa y asunto arreglado— sonrío Kakashi, haciendo que tanto Ao como Hinata se incomodaran con lo dicho.
Para su mala suerte Kakashi tuvo que ir a la oficina de la Mizukage, al parecer había un asunto de Kages que atender, así que se vio obligado a dejar sola a Hinata, ella paseo un rato por los alrededores de la aldea, no paso mucho tiempo para que encontrara compañía.
—Señorita, disculpe, no pude evitar hablarle, por casualidad ¿Usted es Hyuga Hinata?— pregunto un chico, se veía casi de la misma edad que ella.
Ella asintió con timidez, se le hacía familiar el rostro, pero no lograba recordar de donde lo conocía.
—¿Nos conocemos de alguna parte?—
—Claro, disculpa, no me he presentado, yo soy Seki Yasuhiro—
—¡Hiro!— exclamo al recordarlo —¿Eres el pequeño Hiro?—
—Como ve, ya no soy tan pequeño— se rio nervioso.
—Discúlpeme por no haberle reconocido Hiro-san, a sido mucho tiempo desde que lo vi, a cambiado mucho desde la ultima vez—
—La ultima vez que nos vimos, apenas eramos unos chiquillos, pero Hinata san, usted sin duda se ha convertido en una mujer muy hermosa, creo que no me equivoque al pedirle matrimonio— sonrío ante el recuerdo.
—Solo teníamos ocho años y si no recuerdo mal, la sortija era una hoja— rieron ambos al recordar la propuesta que le hizo Hiro hace muchos años.
—Si, eramos solo unos niños y hasta la fecha no me arrepiento de haberle hecho esa propuesta, Byakugan Hime— pronuncio con cierto toque de seducción, al besar la mano de Hinata.
Acto que no paso desapercibido para Kakashi quien tenía un rato observando al extraño chico cerca de su esposa, desde la torre de la Mizukage.
—¿Que tan bien entrenan a sus shinobis?— pregunto a Mei, sin apartar la vista del peliverde
—Están listos para combatir y a morir si es necesario— dijo orgullosa.
—Me alegra escuchar eso... — se podía sentir cierto placer en su tono de voz.
—¿Debo pensar que estas a gusto con la respuesta?— pregunto un tanto altanera.
—Digamos que me da gusto saber que están listos para morir, nunca se sabe que puede pasar...— un escalofrío recorrió la nuca de Mei, no entendía bien a que venían esos comentarios, pero por un segundo sintió miedo.
Vio como el chico se despedía de forma muy amistosa de su esposa, al parecer se conocían, pues ella acepto el abrazo que le dio.
Hinata regreso al la habitación que le dieron luego de ir a la torre y darse cuenta que la reunión de su esposo estaba durando mas de lo esperado, al parecer le tocaría asistir sola a la fiesta.
"Te veo en la fiesta, se que lucirás maravillosa"
Decía la nota sobre la caja que estaba en la cama, la abrió para ver el vestido rojo que estaba en ella, era muy lindo, un poco revelador para su gusto, dudo por mucho tiempo si era prudente usarlo, no acostumbrara a usar ropa de ese tipo, pero si su esposo se tomo la molestia de elegirlo para ella, lo menos que podía hacer era usarlo.
Se ducho lavando bien su cabello, pues en el rio no pudo hacerlo, por razones que no quería recordar, de lo contrario necesitaría mas tiempo en la ducha.
Se veía en el espejo una y otra vez, sin duda ese vestido dejaba mucho a la vista, por mas que busco forma de arreglar las partes mas expuestas, le fue imposible que se viera bien, respiro hondo, no había de otra manera, saldría así.
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Hinata estaba cerca de la mesa del banquete, buscando con la mirada a su esposo, si usaba el Byakugan lo encontraría en segundos, pero le daba un poco de pena que la vieran con las venas sobresaltadas debido a su linea sucesoria, así que lo hizo de forma normal, pero entre tantas personas no lograba ubicarlo, cansada se resigno a quedarse en ese lugar, en algún momento tendría que verlo.
Tomo una copa de vino, pero no fue de su agrado, el sabor era un poco amargo, así que la dejo a un lado, definitivamente no era lo suyo.
El toque de unos dedos en su hombro, la hizo girar mostrando una hermosa sonrisa al creer que era su esposo, pero no, para su sorpresa era Hiro.
—¡Hiro san! Que sorpresa verlo aquí—
—Princesa, ¿me concede un baile? Nada haría mas feliz a este plebeyo— una ladina y sexy sonrisa se dibujo en el rostro del chico de ojos verdes.
—Supongo que puedo cederle ese deseo— respondió tomando su mano.
Las personas al rededor murmuraban de lo bonita pareja que hacía Hiro con la chica de ojos perlados.
—Parece que hay muchas miradas sobre usted Hiro-san— comento divertida Hinata.
—Me gustaría que fuese a mi, pero puedo asegurar que todos están sorprendidos al contemplar su inigualable belleza Hinata-san, incluso yo estoy perdido ante tan sublime visión— le susurro, al acercarse un poco mas.
Hiro quería conquistar a Hinata, hace mucho que no la veía y encontrarla de nuevo, era como si el destino la pusiera en su camino.
No muy lejos de ellos la mirada profunda del Hokage observaba con cuidado al impetuoso chico de hace unas horas, bailando con su esposa, esa familiaridad con la que se le acercaba, empezaba a molestarle.
Veía la escena con cuidado, su esposa sonreía muy tranquila con ese tipo que por alguna razón empezaba a odiar, si lanzaba un kunai directo a su yugular lo mataría en segundos, pero al caer al piso toda la gente correría alterada, estaba allí, pensando en una forma de matarlo rápido sin que nadie se diera cuenta.
—Princesa, ¿le gustaría acompañarme a tomar una copa?—
escucho a la pareja que recién se acercaban a él, sacándolo de sus pensamientos asesinos, enfoco su mirada en ellos, era su esposa... ¿acaso ese tipo se atrevió a decirle "princesa" a su Esposa, en su cara? Apretó el kunai que estaba en su bolsillo, podía matarlo allí y ocultar el cuerpo bajo la mesa del banquete, la gente ni siquiera se daría cuenta.
—Kakashi-san— le llamo su esposa al reconocerlo —Pensé que saldría mas tarde... y-yo... gracias por el vestido— soltó el kunai, la sonrisa de su esposo lo hizo volver a la realidad.
—Sabia que te quedaría maravilloso— dijo acercándola a él con su mano derecha, rodeo la cintura de la morena, para pegarla mas a su cuerpo— Me encanta como luces, aunque debo admitir que sin ropa te ves mucho mejor— le susurro, haciéndola sonrojar de inmediato.
—Kakashi-san— apenas alcanzo a escuchar su nerviosa voz.
—¿Todo bien Princesa?— pregunto Hiro al notar como Kakashi se acercaba a Hinata.
—¿No te han dicho que no es de buena educación llamar de forma cariñosa a las esposas de otros?— Kakashi lo veía serio, sin mostrar la molestia que tenía.
—Hiro-san— hablo por fin Hinata — quiero presentarte a Kakashi Hatake, el es el Hokage de la aldea donde vivo y también es mi esposo— La sorpresa en el rostro de giro no paso desapercibida por el albino que sonrío triunfante — Kakashi-san, el es Hiro, es un amigo de la infancia—
—¿Tu esposo?— su cara no tenia comparación, Kakashi felicitaba internamente a su esposa por presentarlo así.
—Así es, nos casamos hace no mucho tiempo, comprenderás que prácticamente aun seguimos de luna de miel y nos cuesta separarnos del otro— le dijo Kakashi, sin soltar a Hinata.— Nos disculpamos, pero mi esposa y yo, necesitamos ocuparnos de otras cosas mas importante, ¿no es así cariño?—
Hinata no podía mas, no entendía que le pasaba a Kakashi, pero con cada palabra solo estaba logrando ponerla mas nerviosa.
Quizás no le gustaban las fiestas y estaba buscando excusas para irse, pensó ella, así que le siguió el juego.
—Lo siento Hiro-san, espero verte antes de irme, Buenas noches— se despidió, dejándose guiar por la mano de su esposo.
