Placentero CAstigo
...22...
—Kakashi-san, no era necesario ser tan grosero con Hiro, el es un amigo de la infancia— le regaño entrando a la habitación.
Kakashi cerro la puerta colocando el seguro, tenía otras cosas en mente, la presencia de ese tipo, le había dejado mas que claro lo que tenía que hacer.
—Lo siento Hinata, pero es tu culpa, te vi hablando con él en la tarde, todo era normal hasta que le permitiste besar tu mano— decía mientras se acercaba a ella— luego voy a buscarte y te veo bailando con él, a ningún hombre le gusta ver que tocan a su esposa— prácticamente la tenia acorralada.
—P-Pero... Y-yo... ¡el no me toco!— dijo en su defensa haciendo memoria de si lo hizo en algún momento.
—Mientras bailaban, el deslizo su manos por tu espalda con mucha confianza, me preguntaba ¿como se supone que debo reaccionar? Pensé en lanzarle un kunai en sus manos, quizás si cortaba una de ellas aprendería a mantenerlas apartadas—
Omitió lo de la Yugular para no asustar a Hinata, aunque hasta el momento eso le seguía pareciendo la mejor opción.
—Creo que es un malentendido, solo bailamos, me disculpo si eso le ofendió de alguna forma, no volveré a bailar con él— intento sosegar las acusaciones de su esposo.
Por alguna razón el ambiente se estaba volviendo mas intenso, el no dejaba de acercarse, haciéndola quedar en la orilla de la cama, un poco mas y tendría que sentarse, estaba acorralada.
—Lo siento, pero no puedo dejarlo pasar solo con una disculpa—
Estaba tan cerca que incluso lograba sentir la calidez su aliento a través de esa mascara que cubría la mitad del rostro del albino, eso solo le estaba provocando recordar las veces que se besaron con tanta intensidad, haciéndole sentir ese fuego interno que solo él le provocaba, por una vez un su vida dejaría de ser tan cobarde y actuaria por sus impulsos, no porque perdiera la razón, si no porque su interior suplicaba con tanto anhelo volver a repetir esos momentos en el rio.
Kakashi puso las manos en las caderas de Hinata, observándola con cuidado, ese vestido fue una idea maravillosa, le quedaba tan bien, marcaba sus curvas a la perfección, sobresaltando su mayor atributo.
—El rojo te queda perfecto— musito cerca de los labios de ella, conteniendo las ganas de besarla.
—¿Le parezco atractiva con este vestido?— pregunto dejándose llevar por las sensaciones que invadían su cuerpo.
—Con o sin ropa, eres muy atractiva— respondió con la respiración un poco acelerada, sus ansias solo iban en aumento.
Hinata llevo las manos hasta la mascara que usaba su esposo, para poder bajarla y dejar a su vista los labios que tanto deseaba volver a probar, se paro de puntitas para poder alcanzarlo y dejar un beso casto.
Kakashi sonrío ante el gesto de ella, al parecer ambos querían lo mismo y era de muy mala educación no cumplir con los deseos de una dama.
Se inclino un poco, para que ella no se parara en puntitas, empezó a besarla lentamente para permitirle a su esposa seguirle el ritmo, quería disfrutar de esa dulce sensación que le provocaba rozar esos labios, entre besos se dejaba llevar, incluyendo su lengua en ese jugueteo de forma tranquila, hasta que la chica imito el mismo movimiento que él.
La apretó mas contra su cuerpo deslizando las manos en la espalda de ella, la inquietud en sus manos querían seguir tocando mas, Hinata también necesitaba sentirlo con mayor intensidad, guio las manos de Kakashi hasta el cierre del vestido sin dejar de besarlo.
Con la respiración entre cortada, el albino pauso el beso, para ver con atención la figura de su esposa, esta vez tenía luz suficiente para observar cada detalle, ella cubrió su abdomen al sentirse expuesta con el suave sonido de su vestido caer al piso.
—No te cubras— pidió Kakashi, al notarla nerviosa, la ayudo a acostarse en la cama, para colocarse sobre ella, pero la chica seguía cubriéndose el abdomen.
—¿Puede apagar la luz?— la vergüenza en su tono y el sonrojo en sus mejillas era inevitable.
—No, quiero verte, quiero apreciar cada parte de ti...—
Ella se tenso por un momento.
—No todo en mi es perfecto— desvío la mirada sintiéndose incomoda, quizás ceder, no fue buena idea, por un instante olvido su "problemita"
Las manos de Hinata temblaban, con cuidado el coloco las manos sobre las de ella, moviéndolas para tener una mejor visión de ella, la morena escondió giro la vista con vergüenza, no quería mostrar su cuerpo así.
Kakashi no dijo nada, la tomo por las muñecas, colocandolas a cada lada de la cabeza de la chica, beso la blanca piel del cuello de su esposa, bajando despacio sin perder el ritmo de besos y el desliz de su lengua en cada centímetro a su paso, siguió besando el abdomen que tanto le avergonzaba, aun conservaba la cicatriz del ataque de Pain, sabia por Sakura que Hinata arriesgo su vida para defender a Naruto, saliendo gravemente herida en el intento, era esa marca la que tanto le avergonzaba, la única imperfección en ese bello cuerpo, que para él, merecía ser adorado noche y día.
eso sobre la cicatriz con ternura muchas veces, hasta que ella tuvo el valor de verlo.
—No te avergüences, esta marca solo es señal de fuerte que fuiste al luchar para defender a tu amigos, ante mis ojos, no existe mayor perfección que alguien que se esfuerza y lucha por defender a los suyos, para mi, tu eres perfecta Hinata—
Las lagrimas salieron desbordantes de los ojos de la chica, estaba preparada para ser rechazada, pero no, él incluso la felicito por la marca que la avergonzaba.
Kakashi limpio con delicadeza las lagrimas que empañaban la vista de esos hermosos ojos perlados.
Volvió a besarla, esta vez fue ella quien subió la intensidad, no había querido admitirlo, pero al contrario de cualquier otra persona, con Kakashi se sentía especial, importante, querida... esa debía ser la razón por la que su cuerpo se descontrolaba cada que lo tenía cerca.
Kakashi se quito la camisa con ayuda de las temblorosas manos de su esposa.
—Yo también, tengo muchas marcas en la piel— le sonrío para mostrarle que no era algo por lo cual sentirse menos.
En efecto el cuerpo del Hokage estaba lleno de cicatrices de diferentes tamaños, pero en ese cuerpo tan perfectamente trabajando se veían sexys.
Siguió desvistiéndose, hasta quedar solo en ropa interior, volvió a su posición inicial para besar a su esposa con toda esa intensidad que tenía acumulada, entre besos y caricias, ella le permitió acomodarse mejor entre sus piernas, dejándola sentir la erección que se había formado bajo su ropa interior.
Quería mostrarle como reaccionaba su cuerpo con esas caricias, la presiono mas, rozando su erección en la intimidad de su esposa, logrando que ella soltara un pequeño gemido que le sonó a placer puro.
No podía seguir solo así, le quito el sostén para poder lamer los pechos que tanto lo seducían, era tan increíble ver como su mano apenas y lograba cubrir tan poco de esos generosos pechos, con ambas manos los acerco hundiendo el rostro en los pechos, la sensación era tan placentera, tenia tanto para disfrutar, la dicha y satisfacción de ser quien gozaba de ese cuerpo le fascinaba.
En cada lamida y mordisco que daba en los pezones de la chica, sentía como ella se estremecía, era el momento de darle mas intensidad a su juego, siguió besándola, dejando que una de sus manos siguiera acariciando uno de sus pechos, mientras la otra se deslizaba inquieta bajo la ultima prenda que cubría la zona que moría por sentir.
La mano de Hinata sostuvo la suya para intentar detenerlo, pero era tarde, sus dedos ya se habían acomodado en medio de los pliegues de su feminidad, el sonrío sobre los labios de ella, quien la miraba con asombro al sentir la osadía de sus dedos llegar a ese punto.
—Solo disfrutalo— le susurro con ese tono seductor que la hizo soltarlo, permitiéndole seguir.
Recorrió con facilidad entre los húmedos pliegues de la chica, haciéndola soltar gemidos mas profundos que ni ella sabía que era capaz de hacer.
Los movimientos de sus dedos eran en forma circular, estimulando aun mas esa zona, la chica arqueo un poco la espalda, en busca de mas placer y Kakashi estaba dispuesto a darle todo el placer que fuese necesario para complacerla, despacio introdujo uno de sus dedos dentro de ella, luego de unos minutos decidió que era hora de mas, así que con cuidado deslizo dos dedos provocándole mas placer que fue notorio ante el gemido que se ahogo en sus labios.
—Puedes tener mas, si lo deseas...— dijo aumentando el ritmo con su dedos, haciendo que ella se estremeciera ante el placer que le provocaba.
—Quiero sentir mas— contesto entre jadeos y gemidos, estaba delirante ante posibilidad de recibir mas placer
Kakashi sonrío, verla tan excitada y saber que era por su causa le animaba a seguir, esas expresiones en ella eran solo suyas, ella era suya.
Dejo de besarla, para poder quitarle la ultima prenda que estorba en su misión, sin dejar de verla, volvió a introducir sus dedos, contemplando cada expresión en el rostro de la morena, sin dejar de mirarla, saco los dedos del interior de ella, para lamerlos, era exquisita, antes de que ella protestara se acomodo para poder probarla no solo con los dedos, esta vez su lengua ansiaba sentir sus jugos directamente en su paladar, ella dio un leve respingo al verlo bajar de esa forma, pero no pudo protestar pues el roce en su zona mas sensible la hizo gemir de nuevo, dejándola a la merced de su esposo.
Algo hizo bien en su antigua vida para merecer probar las delicias que se impregnaban en su boca, lamia con habilidad tocando de forma exquisita haciendo que Hinata sintiera un mar de emociones arremolinarse en su vientre, el seguía lamiendo y hundiendo sus dedos al mismo ritmo, hasta obtener el primer orgasmo de la chica.
Levanto el rostro terminando de saborear los restos que quedaban en sus labios, se acerco a ella, para darle un beso en la frente, pero ella lo acerco para besarle los labios, el fuego en su interior aun no había cesado.
—Hinata, si me sigues besando, no puedo prometer que me detendré— le dijo con los ojos cerrados, descanso su frente en la de ella.
—Lo sé... pero esta sensación aun no se detiene... usted provoca deseos en mi que no sabía que tenía— confeso con timidez.
—Hinata...— susurro al sentir como ella enredaba las piernas en su cadera, una parte de su cuerpo empezaba a doler por la necesidad de dejarse envolver en esa suavidad, la poca fuerza de voluntad que reunió para alejarse de ella se estaba desvaneciendo.— Créeme no soy yo quien quieres terminar esto— le dio la ultima oportunidad de arrepentirse y engañarse a si mismo.
—Se equivoca, estoy muy segura de que solo es Kakashi-san con quien quiero hacer esto, no me importa si no hay amor en esto que solo sea placer, ansío tanto poder sentirlo...— confeso, haciendo que Kakashi dejara de fingir autocontrol.
Se quito la ropa interior que aun tenia puesta, para volver a acomodarse en medio de las piernas de su esposa.
—Tendrás que pagar por hacerme perder el control— musito cerca de su oído.
La beso despacio, acomodando su virilidad en la intimidad de la morena, rozo un par de veces contra su clítoris para estimularla aun mas para que su vagina se humedeciera lo suficiente para dejarlo entrar.
Lentamente empezó a hundirse en ella, sintiendo como se tensaba con cada centímetro de su erección dentro de ella, los gritos de dolor fueron callados entre besos, al entrar por completo en su intimidad siguió besándola si salirse de ella, necesitaba que se acostumbrara a la invasión en su interior.
Acerco sus dedos a las mejillas de su esposa, algunas lagrimas habían salido, reflejando lo mucho que dolió.
—Lo siento, pero era inevitable que no doliera— se disculpo, antes de empezar a moverse muy despacio, Las piernas de ella temblaban, estaba nerviosa, el placer se había empañado por el dolor en su interior.
El enfoco la atención en los pechos de la chica, provocándole una nueva oleada de placer, un nuevo gemido fue la señal que necesitaba para poder embestirla un poco mas rápido, continuo besándola mientras las embestidas subían el ritmo, poco a poco el dolor se alejaba, aun dolía, pero empezaba a sentirse bien.
El dolor se alejo, cuando Kakashi sin dejar de embestirla empezó a acariciar la sensibilidad de su clítoris, el fuego en su interior, parecía haber incrementado, los movimientos de su esposo la estaban llevando a la locura.
Dio un leve suspiro de disgusto al sentir como el salia de su interior, lo vio sentarse, haciéndola levantarse un poco, dejándola sobre él, nuevamente sintió la erección de su esposo entrar en ella, sacandole un gemido de placer acompañado de sensaciones electrizantes en su piel.
Todo eso era nuevo para ella, que cuando creía que no podía sentir algo mejor, Kakashi hacia algún movimiento que la hacia enloquecer.
Se aferro a su cuello, mientras el guiaba sus caderas con las manos, para moverla al ritmo adecuado, ni siquiera podía protestar, ante las sensaciones desbordantes que él le provocaba.
Otra vez la sensación enloquecedora en la parte baja de su vientre se hacía presente, un orgasmo mas se hacía sentir con mas intensidad que el primero, la presión que envolvió la erección de Kakashi, le confirmaba que ella había llegado al clímax, pero aun era muy pronto para él.
Volvió a acostarla en la cama, esta ves boca abajo, dejándola apoyada en los codos y rodillas, movió los mechones de la espalda de ella, la sorpresa de un tatuaje del clan Hyuga lo sorprendió, se veía tan sexy con ese tatuaje, volvió a penetrarla con fuerza esta vez, ya no quería seguir conteniéndose mas tiempo, la fuerza y velocidad en las embestidas fueron en aumento, solo el jadeo constante de ambos y el choque de sus cuerpos al amarse se escuchaba en la habitación, las sensaciones eléctricas en todo el cuerpo de Hinata la hicieron dejarse caer por completo en la cama, aun así Kakashi no se aparto de ella, continuo con las embestidas, dejando un poco mas de su peso sobre el cuerpo de la morena.
Acariciaba los pechos de ella, al acercarse mas hasta su oído.
—Necesitaras un nuevo tatuaje— jadeo haciéndola sonrojar— Hatake Hinata, debes honrar a tu nuevo clan, ahora eres completamente mía— musito, al tiempo que la presión en erección volvía a sentirse, haciendo que el también alcanzara el clímax, dejando todos sus fluidos dentro de ella.
Se acostó al lado de ella, haciendo que se acercara para recostarse sobre el pecho de él.
—Creo que iré a ducharme— dijo al darse cuenta que estaba empapada en sudor.
—Hinata... Dulce Hinata, no vas a levantarte de esta cama, hasta mañana— sonrío Kakashi al detenerla.
—P-pero yo debo...— decía asustada, ¿es que acaso no habían terminado ya?
—Te dije que no me hicieras perder el control, una vez no bastara para tranquilizarme—
Y así fue, el resto de la noche, hasta el amanecer Kakashi le enseño diferentes formas en las que la podía hacer sentir mas placer.
En la habitación de la par, la Mizukage solo se retorcía molesta al escuchar como los gemidos no cesaron hasta el amanecer, pensó que al ser un matrimonio arreglado, no habían consumado nada, esperando tener su oportunidad se quedo en la habitación de la par, pero se arrepentía a cada segundo de haberlo hecho.
Los amantes ignoraban que alguien los escuchara, así que dieron marcha soltar sus sensaciones y deseos.
...
...
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Al despertar Hinata aun no podía creer lo que hizo, pero el dolor en su intimidad le recordaba que la intensidad fue mas allá de lo que imagino.
La sonrisa de su esposo la hizo sonrojar.
—Creí que dormías— comento al ser descubierta.
—Me sentí acosado y tuve que despertar— le dijo abrazándola y dando un casto beso en su frente. —Muero por hacerte mía de nuevo, pero creo que te dejare descansar un rato mas.
Ella se sonrojo por el comentario, incluso sus orejas se sentían calientes, ¿Es que nunca se cansaba? Quizá cometió un error al liberar esos deseos, se decía a si misma.
