Capítulo 22: Los pájaros del estínfalo

"Heracles se sentó y oró a Atenea por una solución contra esas malditas aves"

Matthew Dashner

42 años

Distrito 6

Vencedor de los primeros juegos del hambre

"Los dioses sufrían observando a sus hijos luchar, pero no les estaba permitido intervenir."

La pelea ha terminado. Los antiprofesionales corren a reunirse con el aliado que les queda mientras los profesionales restantes se reúnen en torno al cuerpo de Alejandría. Jewel lanza un comentario malicioso a Chris y Alexia, una estupidez sobre que ella tenía planeado que su tributo matara a Troya. Es una tontería. No es que ella no sea capaz de eso, pero al chico no le convenía quedarse sin una aliada tan valiosa.

Chris y Pretty abandonan la habitación. Él lo hace en silencio, mientras que ella se despide. Alexia parece algo abatida. Quizá esté preocupada por su tributo o quizá por Chris. No sé qué tipo de relación hay entre esos dos. Sé que se acuestan, como todo el mundo, y que es mentira el rumor de que ella lo manipula de esa manera, básicamente porque no lo necesita, ya que ellos tienen los mismos intereses esta vez.

Dejo de prestarle atención a Alexia, aunque probablemente luego comente el cotilleo con Luster si se encuentra con ánimo después de la muerte de Alejandría Marsh. En lugar de eso miro a la pantalla. Los profesionales observan el aerodeslizador que se lleva a su compañera. Se miran entre sí. Inay Rembrant coge sus armas. Ha aprendido de sus errores y no creo que vuelva a quedarse desarmado en estos juegos. Además de sus discos tiene un hacha y un escudo pequeño. Supongo que pensará que más vale ser precavido.

Los antiprofesionales han llegado a donde Clemont, con la caja de herramientas que encontró en la cornucopia, ha dispuesto su gran trampa. El chico fuertote del diez se ha acercado para interesarse por ella, pero Morthier parece demasiado abatido incluso para eso.

Tom e Idylla van caminando en silencio. Me duele verla tan callada con lo habladora que ella es. Siempre supe que le afectaría la pérdida de su amiga, como le afectará la de tom, pero también sé que es capaz de recuperarse con tiempo. Idylla es muy fuerte.

La alianza de ladrones vuelve a discutir. Selia Kane quiere volver a la acción. Parker Cassidy quiere esperar acontecimientos. El chico del siete está esperando a que se decidan. Es mucho más listo de lo que yo pensaba.

No obstante, la alianza que de verdad me preocupa es la improvisada.

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Karyl Douglé

13 años

Distrito 5

"El dios Hipnos se asocia con la amapola por su poder para hacer dormir."

El sonido de los cañones me sobresalta. Me estaba quedando dormida. Es mi primera noche aquí y cuando me ofrecí para la guardia junto con Agnès Thosell no pensé que estuviera muy cansada. No obstante, me ha costado mucho no quedarme dormida y al final me estaba venciendo el sueño. Me espabilo y miro a mi alrededor. Agnès está dormida, pero eso no es lo que me inquieta de verdad. Lo que hace que me levante de un salto es que ya es de día.

He dormido más de lo que pensaba. Me siento culpable y a la vez cabreada porque a Agnès le ha pasado lo mismo. Algo podría habernos atacado mientras tanto, o alguien. Examino las pocas cosas que tenemos para asegurarme de que no han robado nada y acto seguido me dispongo a despertar a Agnès. No soy para nada sutil ni suave, pero me cuesta horrores hacer que abra los ojos. Al despertarse reacciona igual que yo, con enfado y culpabilidad.

–¿cómo es posible que nos hayamos quedado dormidas las dos? ¿Y Jason y Carya no se han despertado? Qué raro.

La verdad es que sí que es extraño. El ruido de los cañonazos debió haber despertado a los demás, pero solo me despertó a mí. Agnès y yo hemos dormido, porque no se puede decir que hayamos montado guardia, en la zona de frutales. Yo estaba apoyada en un manzano y ella en un peral, justo al límite con el trigal donde Carya y Jason han dormido para estar más resguardados. Nos acercamos a ellos para despertarlos, pero por más que los sacudimos y gritamos sus nombres, ellos permanecen quietos y dormidos.

Agnès y yo nos miramos. Esto no es normal. Los pájaros negros que se lanzan a por nosotros tampoco lo parecen. Claro, estamos en los juegos del hambre: nada aquí es normal.

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Tom Binder Mellen

17 años

Distrito 6

"Dos mujeres ejemplifican la gula: Eva y Perséfone."

Idylla y yo avanzamos sin decir nada dejando atrás la zona de los viñedos. Estamos llegando a una zona de olivos, pero después de lo que pasó con el agua, ninguno se atreve a coger aceitunas, a pesar de que tenemos hambre.

–¿-de quién crees que habrán sido los cañonazos? –pregunto.

Se me hace raro ser yo quien llene el silencio, pero estar con Idylla sin hablar se me hace insoportable.

–Espero que uno sea de Alejandría Marsh. Espero que esa antiprofesional la encontrara y la cortara en pedacitos. Se lo merece.

Me sorprende oírla hablar con tanta furia, pero no puedo decir que no la entienda. Echo de menos a Neally. Me gustaría poder cambiar su muerte. Poder cambiar el pasado y haber hecho que la escolta sacara otro nombre de la hurna. Nunca la hubiera conocido, pero al menos ella estaría viva.

La zona de los olivos no es muy grande. En la siguiente zona encontramos unos árboles a los que Idylla llama granados. Hay un río en esta zona, pero está sucio.

–¿Qué crees que habrá al pie de la montaña? –pregunta Idylla de repente.

No lo sé y tampoco me importa, pero es la primera vez que siento que algo la motiva, así que le propongo averiguarlo y ella sonríe. Es una sonrisa pequeñita, pero es mejor que nada.

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Agnès Thosell

17 años

Distrito 9

"La música, una magia más grande que cualquiera."

En el distrito nueve hay muchos pájaros, pero nunca he visto unos animales como estos. Son grandes y negros y tanto su pico commo sus garras tienen un aspecto metálico. Son mutos, sin duda. Alzo mi guadaña cuando el primero cae en picado en dirección a Carya. Consigo golpearlo y aturdirlo, pero enseguida vienen más. Ahora me vendría bien la fuerza de Jason o la hoz de Carya, pero a quien tengo a mi lado es a Karyl. Me muerdo el labio nerviosamente. Ella ha cogido la hoz y, aunque no sabría usarla en una pelea, sí que es buena dándole a los pájaros.

Es más difícil de lo que parece. No solo tenemos que defendernos a nosotras mismas, sino que también debemos proteger a Carya y Jason. El primer picotazo me alcanza en un brazo. Duele, pero no me detengo a mirar si me ha hecho sangre. El segundo picotazo me da en la espalda. Es incluso más fuerte que el primero. Además estoy muy cansada. Empiezo a tener sueños. Los ojos se me empiezan a cerrar.

Los abro de golpe y una idea se forma en mi cabez.. Corro fuera del trigal. Oigo a Karyl gritarme que soy una traidora. Seguramente piensa que huyo, pero no es así. En cuanto salgo del trigal, la sensación de cansancio desaparece. Supongo que volverá si me quedo aquí mucho rato, como pasó durante la noche, pero cuanto más lejos esté del trigal menor será la influencia de lo que quiera que me provoque el sueño.

Así es más fácil luchar contra los pájaros. Le grito a Karyl que venga, aunque mi grito queda interrumpido por un picotazo en plena mejilla. Caigo de culo al suelo y más pájaros se abalanzan sobre mí. Aun así consigo gritarle que salga del trigo.

En ese momento la admiro. Tiene apenas trece años y está ahí, valiente, decidida, sosteniendo una hoz que no es suya defendiendo a sus compañeros inconscientes. Intenta tirar de ellos, pero no puede moverlos a los dos. Finalmente tira de una pierna de Carya mientras con la otra mano sigue apartando pájaros con la hoz. A ella también le han picado varias veces. Puedo ver las heridas. También Carya y jason las tienen, aunque menos que nosotras. Es más fácil apartar a los pájaros de otros que hacerlo de nosotras mismas.

Karyl avanza con pesadez. El sueño debe de estar haciendo efecto. Me levanto de nuevo para ayudarla. Piso sin querer a un pájaro que iba a picarme en el tobillo y el crujido que hacen sus alas al romperse bajo mis pies es lo más asqueroso que he oído nunca. Llego al trigal. Karyl ya está saliendo con Carya, así que cojo a Jason de la pierna. Le sangra un picotazo que tiene en el pecho, pero sigue sin inmutarse. Yo también estoy sangrando. Los párpados me empiezan a pesar de nuevo e intento ir más rápido, pero Jason pesa demasiado como para correr con él.

Veo que en los frutales Carya está despertando desconcertada y aterrada. Karyl le tiende la hoz, que al fin y al cabo es suya, y Carya usa su cuerpo para protegerla mientras blande la hoz contra los pájaros. Estoy a punto de derrumbarme de sueño cuando lo veo caer. Es un paracaídas. Karyl lo coge, recibiendo un nuevo picotazo en el proceso. Lo abre justo cuando yo, exhausta, llego a los frutales con Jason.

Espero un arma letal, pero lo que hay dentro son dos discos de metal, grandes y compactos. Hay una nota, pero desde aquí no puedo ver lo que dice. Karyl pone cara de estupefacción al leerla, pero coge los discos y los choca uno contra otro. Hacen un ruido espantoso. Me tapo los oídos instintivamente y entonces descubro con placer que los pájaros parecen tan molestos como yo. Karyl continúa entrechocando los discos y las aves emprenden el vuelo. Jason despierta en ese momento tan confundido como estaba Carya hace unos minutos.

La chica del once deja caer su hoz al suelo y le da un abrazo a Karyl que ella no se espera, pero que devuelve con fuerza. Yo me acerco insegura, pero Carya me envuelve en su abrazo y Karyl me pasa un brazo por la cintura.

Nos quedamos las tres abrazadas un rato, aliviadas de haber salido de esta, aunque no entendamos cómo. Jason, que ignora el peligro que hemos corrido, nos mira boquiabierto, pero ya habrá tiempo de explicárselo todo.

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Felicity abbot

33 años

Distrito 5

Vencedora de los novenos juegos del hambre

"Para que no se perdiera el saber de los pueblos antiguos, Alejandro Magno mandó construir una enorme biblioteca."

El vigilante jefe Snow hizo hincapié al principio de los juegos en que este año habría un regalo especial por ser un vasallaje, un regalo que no sería para mandarlo a la Arena, sino que nosotros deberíamos utilizarlo desde aquí. Todos lo compramos sin saber siquiera qué era y nadie lo comprendió cuando nos trajeron los libros.

Ahora empezamos a comprenderlo. El vigilante jefe es un friky de la mitología antigua y ha inspirado su Arena en ella. Este libro no nos muestra la Arena, pero nos cuenta los mitos, y si buscamos rápido en él, puede ser la solución para muchos de los problemas de nuestros tributos. Es complicado, porque muchas de estas historias ya no tienen sentido para nosotros y porque algunas son simple relleno y no están en la Arena, pero al menos en esta ocasión ha salvado a Karyl y a sus aliados.

A ellos nunca se les habría ocurrido hacer ruido para espantarlos. A nadie se le habría ocurrido. Nadie conoce esas historias excepto los malditos capitolinos que tienen tiempo para aprender sobre tonterías. No obstante, Karyl es lista y supo interpretar el "El poder de la música es el más grande" que le escribí en la nota. La encargada de los regalos me miró mal y me dijo que el poder más grande es el del Capitolio, pero le dije que El Capitolio no iba a ayudar a Karyl ahora y la música sí y le cerré el pico. Ojalá se lo pudiera cerrar para siempre, a ella y a todos los demás.

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Sé que es un capítulo cortito y un poco de transición, pero me era necesario situar a las alianzas y dar pov a tributos que no lo habían tenido. El siguiente será más movidito, lo prometo.

No es necesario que leáis esto, pero quiero explicar un poco las secciones de la Arena que han aparecido y los mutos de este capítulo:

Secciones de la Arena que conocemos:

Cornucopia: Los profesionales siguen allí.

Zona de Deméter con frutales y un trigal (ses diosa de los cereales y los cultivos. También hay amapolas en honor de Hipnos que ya sabéis lo que provocan: allí sigue por ahora la alianza improvisada.

Zona de Dionisio con viñedos y la fuente de la locura (Dionisio era dios del vino y la locura): No hay nadie ahora.

Zona de atenea con olivos (su árbol sagrado): Los ladrones y Brett siguen ahí.

Zona del inframundo con granados (por Perséfone) y el río Aqueronte (el río de los muertos): Tom e Idylla la exploran.

Los antiprofesionales están en otra zona aún por ver.

Los pájaros del estínfalo son unas aves a las que Hércules derrotó asustándolas con los discos de metal que Atenea le envió.

Después de esta parrafada que os podéis saltar van las preguntas:

1 ¿Pov favorito

2 ¿zona favorita por ahora?

3 ¿Qué tributo creéis que lo está pasando peor por ahora?

Por cierto, estoy empezando otro Syot, por si a alguien le interesa.