CAPITULO EXTRA

"La Casa Yagami"

Los meses transcurrieron, las hojas que habían caído de los arboles volvieron a crecer de un verde intenso, y las flores de durazno y de los ciruelos ya habían brotado.

Durante todo ese tiempo Chizuru había mantenido el sello en su protegida impidiendo que pudiera abandonar el templo central, por lo tanto la joven no hacia otra cosa mas que obedecer lo que la líder del clan Yata le indicara. Suspirar y asentar la cabeza se convirtieron en una costumbre desde la desaparición del Dios Celestial, y aunque Kyo había cumplido su palabra de ir a concluir su entrenamiento, una vez que el torneo estuvo cerca se despidió de la chica para comenzar su propia preparación, poco a poco fueron aminorando los visitantes, ya que Chizuru tampoco podía estar presente todo el tiempo debido a todas sus responsabilidades, y así los días solitarios eran cada vez mas frecuentes.

Una semana antes del inicio del torneo la sacerdotisa de Kagura hablo por ultima vez con su protegida para darle las indicaciones pertinentes antes de su partida.

-He hecho los arreglos para que alguien venga un par de veces a la semana por si necesitas alguna cosa, también puedes llamar a mi asistente -decía mientras cerraba con llave las puertas de las habitaciones que no estaban en uso.

-¿como podría llamar a tu asistente?

-hay una caseta… - Cayó en la cuenta de lo que estaba a punto de decir.

No había telefotos en el templo y el único medio de comunicación era una caseta a una cuadra de la zona. La inquilina del templo no podría en absoluto llegar hasta esa parte.

Chizuru se viro para observar el semblante de la joven el cual no era muy diferente al de aquella noche del concurso de bandas.

-sigue sin siquiera mirarme a los ojos - dijo para si

Trato de no pensar mucho y se dio la media vuelta.

-en todo caso no creo que tengas problemas…

-si, Chizuru-san - le respondió la otra con desgano y de manera monótona

-¡Bien!, de acuerdo - dijo la empresaria que había llegado a su limite-si te libero del sello, ¿prometerás no ir tras ese sujeto?

Al escuchar la posibilidad de recuperar su libertad la otra levanto la cara y miro a su guardiana con los ojos bien abiertos.

-¡lo prometo! - dijo con un ligero tono de entusiasmo.

Chizuru Inhalo y exhalo no estando muy segura de su decisión, y con un movimiento igual de veloz que la primera vez revoco el sello que había confinado a la otra por tantos meses.

-Quiero que comprendas que la razón principal por la cual quite tu sello es debido a que existe la posibilidad de que el rey celestial este en el torneo y nada garantiza que salgamos ilesos, por lo tanto no me arriesgare a que quedes atrapada aquí. - Chizuru tomo su maletín y bajo las escalinatas de la entrada principal.

Abajo la aguardaba su fino vehículo y su chofer que abrió la puerta para ella al verla acercarse.

A Kaoru no le tomo mucho tiempo entender las palabras de su guardiana. El hecho de que Kyo hubiese logrado vencer a Goenitz no implicaba que un segundo encuentro tuviera el mismo resultado y sabia que la muerte podría ser el destino de alguno de los guardianes.

Con eso presente la pelirroja corrio para alcanzar a la empresaria y sin previo aviso la abrazo por detrás.

-¡yo lo siento!, ¡de verdad lo siento! ¡No estoy molesta con Chizuru-san! ¡Yo!..

La otra se había quedado inmóvil unos segundos al momento en que sintió a la chica rodearla con sus brazos, no obstante una vez que reacciono y busco el rostro de la pelirroja se dio cuenta de lo que sucedía.

-tranquila, no hagas un drama por esto, ya no eres una niña.

-¡pero!..

-lo entiendo - Chizuru sonrío levemente -no es como si no nos fuéramos a volver a ver.

Una vez que la sacerdotisa de marcho del templo no le quedo mas a la otra que aguardar por un resultado, y así los días continuaron pasando, hasta que el torneo inicio.

En ausencia de casi todos y con el alma en un hilo, Kaoru se distraía regularmente haciendo alguna tarea domestica en el templo. Con la escoba de mango de bambú y largas cerdas barría la explanada principal esperando que las horas pasaran mas rápido con cada cepillada, fue en una de esas mañanas en las cuales recibió dos inusuales visitas.

Al principio no lo creía, pero el olor fue lo que las delato, eran las antiguas secretarias de Rugal y ahora aliadas de Yagami que se posaron al pie del tori.

-Parece que sabes hacer otras cosas ademas de fastidiar - dijo Mature

-¿que hacen ustedes aquí?, ¿no se supone que deberían estar en el torneo?

-eso es correcto, pero resulta que la final se llevara acabo aquí.

Kaoru las miro atónita.

-¿aquí?, Chizuru no me dijo nada de eso.

-lo supusimos.

-bueno, ¿y que quieren de mi?, no saben que este es un lugar sagrado, ustedes no son bienvenidas, shuu, largo, les decía mientras las empujaba con la escoba.

-¡oye!, ¡oye!, ¡basta! - Dijo Vice tomando el recogedor como escudo.

-¡todavía que venimos a visitarte ¿y nos tratas de este modo?

-¡ustedes solo han traído problemas!

-¡no es así!, ademas, ¿no te interesa en saber como esta él?

La joven bajo la escoba y permaneció mirando a Mature a la espera de lo que tenia que decir.

-Somos el equipo que llego a la final y nos enfrentaremos contra Kyo Kusanagi.

-estoy segura que no se tomarían la molestia en venir solo a decirme eso, ¿cierto?

Las Hakkesshu se miraron una a la otra.

-Veras, aunque nuestro equipo no tuvo problemas en llegar a la final nos inquieta la actitud de Yagami - dijo Mature - parece que desde que se encontró con Goenitz las cosas en su cabeza no van del todo bien.

-¡si! -intervino Vice -por ejemplo, el otro día estábamos aburridas y nos le insinuamos para pasar el rato y ¡¿puedes creer que ni siquiera nos volteo a ver?!

-u, ustedes, ¿ustedes que?..

-¡Vice shhhh! ¡creí que acordamos no tocar ese tema nunca mas!

-¡cierto!

-como sea, estamos seguras que Goenitz aparecerá de nuevo en el torneo, pero no podremos asegurar la victoria contra él si Yagami es susceptible a su poder.

Las imágenes de Iori atormentado por la oscuridad durante el pasado enfrentamiento contra el Rey Celestial inundaron la memoria de la pelirroja mientras continuaba escuchando a las otras dos.

-Han olvidado que Kyo también estará ahí al igual que Chizuru-san, ellos no permitirían que las cosas se salieran de control fácilmente.

-eso no es garantía, ademas, Kusanagi y la sacerdotisa de Kagura no están dispuestos a acabar con Leopold.

-¡¿y creen que quiero que Iori lo haga?! ¡No! ¡de ninguna manera, él no es un asesino!

-sabia que dirías eso y esa es la razón por la cual nosotras continuamos con la alianza - expuso Mature -nuestro plan consiste en que el grandote derrote a Goenitz para nosotras dar el golpe final, así el tendrá la conciencia limpia, por supuesto el no lo sabe.

-a ustedes de verdad no les afecta el arrebatar una vida.

-esta no es cualquier vida, se trata de un Rey Celestial y si permanece con vida muchas mas se perderán.

-detesto admitirlo pero ellas tienen razón - pensó.

Vice y Mature contemplaron el semblante de la chica que permanecía en silencio, todavía se podía ver la tristeza y la pena en sus ojos, después intercambiaron miradas entre ellas.

-seguramente te preguntaras que tiene que ver todo esto contigo, ¿no es así?, pues bueno, la verdad creemos que tu podrías ayudarlo.

-¿yo?

-entendemos que tu y el crecieron juntos, algo debes saber que pueda ser de utilidad para evitar que el se vea rendido ante los poderes de Leopold.

Kaoru las miro fijamente y luego entrecerró los ojos

-¡estupidas! ¡¿No creen que si así fuera ya hubiera hecho algo al respecto?!

-¡pero eres una sacerdotisa de Yata!

-¡ya les dije que no es así!

-¡¿pues como hiciste para liberar la reliquia de Kusanagi?!

-¡eso era una purificación! Y… termine por darme cuenta que no funcionaria con Iori - su voz se hizo sosegada - yo honestamente no tengo idea alguna de que hacer al respecto, esa es la razón por la cual también he permanecido aquí, por que soy completamente inútil… no puedo si quiera ayudar a Iori… - bajo la cabeza.

-o, oye, no es como para que pierdas las esperanzas, escucha, aun tenemos unos días antes de la final, trata de pensar en algo, por que no solo no podremos acabar con Goenitz si no que es posible que el pueda adueñarse de Yagami al despertar por completo la Oscuridad de Orochi, si lo quieres de regreso entonces, te sugiero que comiences a buscar una solución.

-¿que les hace pensar que yo podría tener una solución?

-el hecho de que a pesar de que el se ha desentendido de todo, eres la única persona a quien él le interesa.

-hay algo que no comprendo, ¿por que ustedes están tan preocupadas por esto?, son Hakkesshu, somos enemigos

-no mal interpretes nuestras palabras, esto es simple conveniencia, no obstante, nuestros objetivos han cambiado por le momento.

Después de la charla con las Hakkesshu Kaoru se sentó para reflexionar todo lo que se le había dicho.

-Yo, realmente quiero ayudar a Iori, pero, no tengo idea de por donde comenzar… -se cubrió el rostro con las manos

Una pequeña flor de cerezo se desprendió de uno de los arboles cercanos, estaban comenzando a florecer, el viento de la tarde arrastro aquella flor hasta los pies de la joven Yagami y ella lo contemplo. El color claro de los pétalos y la suavidad de estos le recordaba al papel, papel como los pergaminos que se encontraban ahí.

A la mañana siguiente Shingo iba de camino al templo central, el también había mantenido frecuentes las visitas a su amiga y era por medio del joven discípulo de Kusanagi que la chica Yagami se mantenía al tanto de lo que sucedía en el torneo. Pero ese día era diferente, Shingo, al escuchar que la final se realizaría en ese lugar había movido cielo mar y tierra para obtener dos pases y asistir al encuentro entre el equipo de su maestro y su rival. Y a raíz de que Yuki no tenia el valor de contemplar a Kyo enfrentarse de nuevo a Iori, Shingo decidió invitar a su compañera del estilo Kusanagi.

Con frescura y una sonrisa de oreja a oreja, Yabuki entro como si ya estuviera familiarizado con todo y deslizo la puerta de la sala principal del templo, sabiendo que ahí hallaría a la chica.

-¡Buenoooooooos…. d, días - dijo y su semblante se transformo levemente al ver que la usualmente limpia y despejada sala estaba tapizada entre libros, pergaminos y otros documentos.

Había torres en el suelo y en lo que parecía ser la mesa, libros abiertos por doquier y pergaminos extendidos, todo era un caos y en el medio de ese desorden estaba Kaoru, con los ojos enrojecidos y los párpados oscurecidos.

-Shingo… ¡¿que?!, ¡¿Ya es de día?! - se sorprendió ella al verlo en el marco de la puerta -¡oh no!, no he podido avanzar en absoluto.

-¿estas reorganizando la habitación? - pregunto mientras trataba de llegar hasta su amiga evadiendo los objetos con cautela.

-no, estaba buscando algún tipo de información útil -respondió con desanimo -¡pero no hay nada aquí! - aporreo lo que tenia en las manos

-¡wow!, ¡tranquila!, je, je, je -rió nervioso al verla alterada -si revisas con calma tal vez puedas encontrar…

-¡no puedo calmarme! -continuo

El chico estaba sorprendido de verla de ese modo.

-ella esta bastante alterada - medito y después la observo con cuidado -luce tensa y su rostro se ve opaco, creo que no ha dormido nada.

La chica se sentó y coloco las manos sobre la cabeza mientras trataba de serenarse.

-el tiempo se acaba y no he logrado nada.

-exactamente, ¿que es lo que buscas?

-algo que ayude a Iori.

-¿le ha pasado algo a Yagami-san?

La otra sacudió la cabeza.

-es complicado…

-bueno, si me explicas tal vez pueda ayudarte a encontrar lo que necesitas - sonrío mientras apilaba los libros que estaban mas dispersos.

Kaoru se destapo la cara y giro la cabeza hacia Yabuki, y como de costumbre, la expresión de el le devolvió la serenidad.

-Iori sufre de una condición… bueno, mas que eso, es una maldicion.

-¡¿m,maldición?! -murmuro perplejo

La joven relato a grandes rasgos el trasfondo de la historia de la batalla contra Orochi así como la alianza de los clanes y aquel pacto que los Yasakani hicieron con Orochi.

-v,vaya no tenia idea… -respondió aun procesando la información.

-El sujeto contra el que se enfrentaron durante el concierto, aquel que secuestro a Yuki-san es el principal líder y sacerdote de la orden de los Hakkesshu y posee la habilidad de liberar una parte del poder de Orochi, Iori que es susceptible a la oscuridad de Orochi puede terminar siendo controlado por él.

-entonces, Yagami-san terminara del lado de ese desagradable sujeto.

-si y no solo eso, el podría incluso hacer cosas terribles si esta bajo el control de Orochi.

El viento salvo de repente.

-regrese a Osaka para ayudarlo, sin embargo la idea original que tenia no funcionara, es por eso que estoy buscando un indicio, pero en estos textos solo esta la misma información de la que ya tengo conocimiento, ¡pase toda la noche en vano!

-ya veo -dijo su amigo -Pero quizás Kaoru no ha buscado bien - comento Shingo -En ocasiones cuando extravío algo por mas que lo busco me es imposible hallarlo, después le pido ayuda a mi mamá y ella de inmediato lo encuentra, quizás como estas preocupada algo se te ha pasado, por lo tanto yo te ayudare… ah, pero, b, bueno no quiere decir que no me preocupe lo que me hayas dicho, s, solo que quizás mi mente esta mas fría - se rasco la cabeza por la parte de atrás.

-sabes, es posible que sea así - ella también sonrío

-¡bien!, ¡manos a la obra! - Shingo tomo un libro al azar y lo abrió para comenzar a buscar pero para su sorpresa no comprendía nada de lo que estaba escrito -¡¿eh?!, ¡esto!, ¡esto esta en!..

Kaoru se acerco para ver lo que el otro estaba revisando

-chino, lo siento, algunos de estos textos están en chino y otros en japonés antiguo, pero la mayoría tienen lengua moderna, puedes dejar los otros aquí, yo revisare esos.

-esta bien… no sabia que podías leer chino.

-si, comencé a aprender con los Yata sin embargo fue en la casa de los Yagami que logre leerlo y escribirlo correctamente, era la única clase que compartía con Iori. Aunque me costo algo de trabajo sobre todo la escritura, por suerte el sensei Moriya era paciente conmigo… -como una ráfaga una idea llego a su mente -¡es verdad! - exclamo poniéndose de pie -¡¿por que no lo pensé antes?!

Shingo vio como la chica salió de la sala apresuradamente.

-quien mas, si no son los mismos Yagami quienes tienen el conocimiento exacto sobre la maldición - dijo mientras iba por el corredor.

Y el otro la siguió para escuchar mejor lo que decía.

-estoy segura que en ese lugar debe haber información que no poseen los sacerdotes de Yata - continuo entrando a su habitación con Yabuki detrás atento.

-¿ese lugar? a que te refieres… ¡wa!, ¡eh!..

Kaoru que estaba de espaldas comenzó a cambiarse la ropa tradicional del templo por sus propias piezas, estaba tan sumergida en sus palabras que no noto a su amigo dentro de la habitación, penso que le hablaba desde el pasillo, sin embargo el otro como todo un caballero se cubrió la cara roja y dio la vuelta rápido.

-o, oye… ¿piensas salir?

-si, Chizuru-san me ha liberado del sello, así que si me doy prisa tal vez pueda volver antes de la final.

-¿donde queda ese lugar?

-Mmm… cerca de Yamagata.

-¡¿QUEEEEEE?! - se dio la vuelta, por suerte ella ya se había vestido -¡Eso esta muy lejos!

-lo se

-¡P, pero, aun si tomaras el Shinkansen tendrás que hacer escalas! Y ¡tomar trenes regulares en algunas partes!

-por eso debo darme prisa - guardo algunas cosas en su mochila y se la colgó al hombro -lo siento Shingo charlaremos luego.

A paso veloz, Kaoru se dirigió a la puerta, cuando algo la tomo por el brazo.

-¡aguarda!, ¡no puedo permitir que vayas hasta ese lugar!

-¿intentaras detenerme? -lo cuestiono seriamente

-supongo que no podría, es decir, no te obligaría, aun que es una locura.

-esta bien conozco el camino, estaré bien

-¡no!, ¡no es correcto! - volvió a sostenerla y medito unos segundos -¡no puedo detenerte, pero tampoco puedo dejar que vayas sola!

La otra lo miro confundida.

-yo, yo iré contigo.

-no, de ninguna manera, no es necesario que te involucres en esto, ademas ese lugar no es exactamente muy hospitalario.

-¡con mas razón!, ademas, tu y yo somos discípulos de Kusanagi y por lo tanto debemos permanecer juntos, y si se trata de algo que podría afectar a Kusanagi-san, entonces también es mi responsabilidad.

-Shingo… - Kaoru quería insistirle a su amigo de que desistiera de la idea, pero la mirada de Yabuki reflejaba una gran determinación -si eso es lo que quieres entonces adelante.

-¡genial!

La pareja de estudiantes de Kusanagi se dirigió sin demora a la estación, por fortuna los costosos fueron pagados con los recursos que la familia Yata le había proporcionado a la pelirroja y terminaron por llegar poco antes de que el sol se ocultara.

-cielos, aun en primavera hace algo de frio - comento Shingo una vez que bajaron de la ultima estación.

Mientras la chica avanzaba sin titubear, el joven iba girando la cabeza mientras observaba todo el lugar.

-Es muy pintoresco, Yagami-san y tu debieron haberse divertido mucho aquí cuando eran niños.

-no exactamente.

-parece muy agradable, quizás deberíamos llamar a esa casa para avisarles que iremos de visita…

Kaoru se detuvo de golpe y Shingo que iba un tanto distraído choco con ella.

-¿que sucede?

El semblante de la pelirroja se hizo serio.

-al sitio donde nos dirigimos… las personas no son como piensas, es un lugar hostil

-lo dices como si fuera algo horrible.

Ella no respondió y continuo caminando.

Sus pasos los llevaron hasta un pueblo en la zona oeste, los alrededores no habían cambiado mucho sin embargo no se podía decir lo mismo del resto del lugar, los años no habían favorecido a las condiciones del lugar, el número de casas en lugar de aumentar había disminuido y muchas lucían deterioradas, en las calles no se miraban muchos vehículos, era como si el tiempo se hubiera detenido.

-Este lugar no luce exactamente como lo recordaba, antes era mas prospero - murmuro mientras observaba la avenida donde alguna vez estuvo aquella tienda de la que Iori había salido para protegerla.

-oye, parece como si las personas se hubieran ido de vacaciones o algo así, ¡tal vez es un pueblo fantasma! -dijo Shingo algo nervioso.

Las palabras de su acompañante no le parecían tan descabelladas al observar la desolación.

-tal vez estén pasando alguna crisis - dijo en voz baja.

-¡La única crisis que ha golpeado este lugar es la plaga de la sangre de los Yagami! -escucharon por detrás de ellos.

El par de discípulos de Kusanagi se giro y observo que las personas comenzaban a acercarse.

-¡Ah!, Hola! -saludo Yabuki -disculpen la intromisión solo venimos de visita.

Los sujetos los observaron con detenimiento y no demoraron en notar los rasgos de la chica.

-Ese cabello… ¡es una de ellos! ¡Una Yagami! - Comenzaron a estallar los murmullos.

La otra no les dijo nada, solo los observaba con frialdad mientras comenzaban a alzar las voces con insultos y palabras de desprecio.

-¡¿como se atreve a mostrar su cara por estas calles?!, ¡bruja Yagami!

-¡¿eh?!, ¡o, oigan mi amiga no es una bruja! - intervino

-no importa - le dijo la chica a su compañero y se dio la media vuelta para continuar con su camino -hay que seguir.

-¡No!, ¡dijimos que si alguno de ustedes volvía a pisar nuestras calles entonces los echaríamos a palos de aquí!

-¡No tenemos tiempo para lidiar con ustedes! - exclamo la chica que aun no olvidaba la forma en que siempre se expresaron contra Iori.

Aquellos que parecían estar mas enteros se armaron con lo que tenían y se abalanzaron principalmente contra la chica, varios al mismo tiempo, ella detuvo algunos por el frente y por detrás Shingo contuvo a los demás.

-¡¿que les sucede?!, ¡no pueden lastimar a una persona que ni siquiera conocen!, ¡no se que haya sucedido para que odien a los Yagami así, pero no dejare que lastimen a mi amiga! - decreto Yabuki que convirtió su sonrisa en una mirada seria.

-¡entonces si estas con ella también te tocara a ti! ¡Fuera! ¡Largo! ¡malditos Yagami!

Kaoru extendió su brazo izquierdo y con esto encendió el fuego de Yasakani sobre la palma de su mano y de inmediato todos retrocedieron.

-mírense, solo son un grupo de cobardes ignorantes, ¡toda su vida han marginado a los Yagami, solo por que les temen!

-¡demonios! ¡Los Yagami son demonios! -replicaron y cautelosamente se fueron acercando de nuevo.

-¡Suficiente! - exclamo alguien que se encontraba al fondo de la muchedumbre.

Los pueblerinos fueron abriendo paso de a poco mientras giraban hacia atrás.

-¡es la dama Fujimoto! - cuchichearon

Una mujer alta, de una silueta impresionante, cabello castaño bien peinado y decorado con la plata de algunas canas, se poso ante los ojos de los discípulos de Kusanagi. Claramente se notaba que era mayor, pero seguramente en su juventud había sido muy bella, pues aun habían remanentes de esa belleza en su rostro.

-yo me haré responsable de las visitas - dijo con una voz tan serena que adormecía con solo escucharla -si alguno de ustedes tiene algún problema con ellos con mucho gusto puede arreglárselas conmigo.

Los pobladores se miraron unos al otro, todo indicaba que esa mujer tenia algún tipo de control sobre estos, pues no demoro en dispersar a la muchedumbre con su sola presencia.

-¿serian tan amables de acompañarme? - dijo a los chicos

-la actual experiencia nos ha demostrado que no debemos confiar en extraños - dijo Shingo -y menos en un lugar donde casi nos linchan.

-fu fu fu fu - rió la mujer de una manera encantadora ante las palabras de Yabuki - descuiden no los molestaran si están conmigo.

-agradecemos su intervención, pero no tenemos tiempo, debemos dirigirnos a la casa Yagami.

-lo se, sin embargo estoy segura que tengo información que les será útil, seria mejor no llegar a ciegas, ¿no lo crees?, Kaoru.

-¿C, como?, ¿como sabe mi nombre?

La dama sonrío ampliamente.

-Moriya siempre me hablo de sus estudiantes, en especial de dos de ellos, Iori-kun hijo de su medio hermano y Kaoru-chan la única niña que tuvo a su cargo -comento mientras le servia té a los jóvenes una vez que los llevo hasta su hogar - cuando encendiste tu fuego de color púrpura supuse que eras tu.

-disculpe, ¿exactamente quien es usted?

-Mi nombre es Keiko Fujimoto y yo soy… alguien cercana a Moriya Yagami.

Un suave maullido acaricio el oído de Kaoru y cuando busco el origen se encontró con un gato de color blanco y ojos turquesa que se restregaba a los invitados.

-disculpen a Tsuki, es un gatito muy cariñoso.

Kaoru lo observo con detenimiento, y lo reconocio.

-este gatito…

-oh, me lo obsequio Moriya hace varios años, ya se ha puesto viejo pero aun es un lindo compañero - comento la mujer mientras acariciaba con cariño al gato.

Aquel mínimo que Iori y Kaoru habían cuidado en el cobertizo y por el cual ella fue azotada termino en las mejores manos, tal y como lo prometio el sensei en aquel entonces.

-¿por que las personas del pueblo reaccionaron así? -pregunto Shingo que tomo uno de los bocadillos que estaban sobre la mesa.

-Como dijo Kaoru-chan ellos son muy ignorantes y creen que los problemas que han golpeado este lugar son culpa de los Yagami, sin embargo con lo que ha sucedido estos últimos dos años no los culpo de que piensen de esa manera.

-¿que es lo que ha ocurrido? - pregunto Kaoru.

Keiko Fujimoto suspiro profundamente y su mirada se opaco por unos instantes.

-Fue algo muy extraño, Una nube de oscuridad se poso sobre la casa de los Yagami y poco a poco fue expandiéndose al pueblo, la gente comenzó a enfermarse con frecuencia, el odio se esparció como si fuera la gripe, los visitantes fueron menos frecuentes, nuestras cosechas comenzaron a morir, y en cuanto a los Yagami cada vez sabíamos menos de ellos, claramente sentíamos una terrible sensación cada vez que nos acercábamos a la propiedad.

-¿se aislaron? - pregunto Shingo

-ellos de por si casi no salían a las calles del pueblo pero podía vérseles un par de días al mes cuando buscaban los suministros, sin embargo, hace seis meses que nadie sabe nada… Moriya solía visitarme con frecuencia, sobre todo por las noches, no obstante ya son varios meses que no de nada de él, y lo que mas me preocupa era su rostro de la ultima vez que nos vimos.

-¿podría describirlo?

La dama Fujimoto cerro los ojos con una expresión de dolor.

-su mirada estaba ensombrecida y decía que no soportaba el olor a tierra de la casa, parecía que tenia algún tipo de dolencia crónica, por que un par de veces tosió dejando el pañuelo con sangre.

Con esa descripción Kaoru no tuvo duda de que era la presencia de Orochi.

-¿pero porque hasta ahora? - pensó la joven Yagami.

-Kaoru-chan, ¿es acaso esa "maldicion" la que pudo haber provocado esto?

La pelirroja no contesto de inmediato, pues ella tampoco estaba totalmente segura de sus palabras. Quien ayudo a aclarar sus pensamientos fue su maestra Maki.

-se lo que estas pensando y debo decirte que no estas equivocada -comento a la chica por medio de sus pensamientos -los tiempos coinciden con la presencia de Goenitz en Japón y los choques de poder que ha utilizado.

-Ya veo - murmuro Kaoru

-¿Kaoru-chan? - insistió Keiko

-¿Kaoru? - también la llamo Shingo.

-Todo esto es por culpa de Goenitz - dijo en voz baja

-el sujeto del concierto, ¿verdad? - comento Shingo y la pelirroja acento.

-Existe un segundo templo de la familia Yata mas al norte, es ahí donde se encuentra el sello de Orochi.

-¡¿que?!, ¿que esa cosa no estaba en la ciudad?

Kaoru sacudió su cabeza.

-Mi maestra me dijo alguna vez que el templo central se creo para despistar a quienes intentaban liberar el sello, cuando Goenitz se dio cuenta y ubico el templo del norte rompió un fragmento de este liberando una porción del poder de Orochi, ahora que el esta en Japón y utilizo ese poder en grandes cantidades, ha provocado una perturbación del resto de lo que aun queda. En pocas palabras, la parte de Orochi que aun permanece sellada ha sentido la presencia de su mitad y se esta extendido para encontrarla…

-¿pero por que ha afectado tanto a este lugar?

-de eso no estoy tan segura, quizás el quiera utilizar a los Yagami.

La joven hizo memoria de las palabras del sacerdote de Orochi cuando hizo presencia en el concierto.

-ese llamado de Orochi que utilizo Goenitz probablemente lo este utilizando la parte rota del sello, quiere llamar a los Yagami ya que son su recurso mas próximo - Añadió Maki.

-esto solo significa que debemos ir a la casa cuanto antes.

-solo una ultima cosa - dijo Keiko - si ves a Moriya, por favor, dile… dile que lo esperare.

Kaoru contemplo el rostro de la mujer y solo afirmo con la cabeza.

Fujimoto acompaño a los jóvenes hasta el final de la calle que los conduciría a la gran casa Yagami.

-No se preocupen, a partir de aquí nadie los molestara, mientras sepan que ustedes están conmigo los dejaran en paz.

-¿es usted la alcaldesa de este lugar? - pregunto Shingo.

-fu, fu, fu, fu, que chico tan encantador - rió de nuevo -yo poseo conexiones fuera de la ciudad que aun proporcionan recursos al pueblo y por lo tanto…

-el pueblo la respeta - completo Kaoru

La otra afirmo con una leve sonrisa.

-tengan cuidado, por favor.

Con la noche a sus espaldas continuaron avanzando, pero solo unos metros mas adelante Kaoru no pudo evitar cubrir su nariz de golpe, el olor era tan intenso y nauseabundo que le provocaba mareo, su rostro palideció pues contenía las ganas de devolver.

-¡¿Que sucede?! -pregunto el otro atónito.

-Shingo… no tienes que venir conmigo, aun, aun puedes regresar -dijo tratando de recuperar la compostura

-¿por que dices eso ahora?

-Porque este lugar… huele a muerte…

-entonces - Yabuki saco de su bolsillo un caramelo y se lo entrego a su amiga -esa es una fuerte razón para no déjarte sola, toma come esto, te ayudara.

Kaoru miro a Shingo extenderle la mano con el dulce, sosteniendo una sonrisa confiada, ella tomo la golosina y la comió, poco a poco fue acostumbrándose a soportar el olor que por fortuna solo ella podía percibir.

Definitivamente no usaron la entrada principal, después de lo que Fujimoto les había dicho, optaron por rodear y entrar al terreno con cautela y Antes de que Shingo continuara ella lo detuvo.

-es necesario que estés al tanto -dijo en voz baja

-¿eh?

-Sobre los inquilinos de la casa y las partes mas relevantes - continuo en el mismo tono de voz

-bien, entiendo - susurro el otro y se agacho para escucharla.

-Las habitaciones que están el pasillo frente al terreno pertenecen a los discípulos, los maestros descansan en la planta alta, la única que usa la planta baja para dormir es la anciana - explicaba mientras miraba la casa que estaba totalmente a oscuras.

-¿anciana?, ah, o sea, es como tu abuelita

Kaoru sonrío levemente ante el comentario de Shingo

-me odia.

El otro se quedo con los ojos abiertos

-¿fue mala contigo?

-Lo que la anciana mas desprecia es a los Kusanagi, y por la parte de mi sangre que lo es, me gane su odio sin mas, detestaba que yo estuviera cerca de Iori por que ella siempre lo vislumbro como el sucesor de todo, supongo que ahora me repudia ya que me fui con él- Kaoru no entro en detalles de las acciones que la anciana tuvo para con ella mientras vivió ahí -lo mas importante es que debes tener cuidado con ella, por que aunque no tiene fuerza alguna, todos la obedecen, es como si los dominara de alguna manera, inculco a los discípulos de la casa el no tener piedad con su oponente.

-¡de acuerdo!, la cosa es: encontrar a tu antiguo maestro, obtener la información necesaria y evitar a la viejita infernal, ¡lo tengo!

La chica Yagami aclaro su garganta para contener la risa por el comentario de Yabuki.

-iremos directo a la segunda planta, para buscar al sensei.

Como si se tratara de un par de torpes ninjas, el dueto de estudiantes del heredero carmesí se las ingenio para poder llegar a la planta alta por medio del tejado.

-este lugar también esta en malas condiciones - dijo Shingo

Kaoru le hizo la señal de guardar silencio y le señalo un destello de luz cálida que provenía de una de las habitaciones, exactamente la que estaban buscando.

Se pegaron a la puerta para poder observar entre el espacio que se formaba por ambas corredizas, pero no había movimiento alguno.

-quizás no hay nadie - dijo Shingo en voz baja

-¿quien esta ahí?- se escucho una áspera y débil voz -¿eres tu Hayato?

-es la voz del sensei - dijo Kaoru para si misma.

La pelirroja se puso de pie y lentamente corrio una de las puertas, revelando a su rostro. Pero quien quedo mas sorprendida fue ella.

En esa fría y casi oscura habitación, yacía en su viejo futon, un moribundo Moriya Yagami, aquel hombre que la joven recordaba como sereno, varonil e imponente estaba reducido e irreconocible, con un rostro pálido y mirada opaca.

-s, sensei - dijo con la voz quebrada al verlo en ese lecho.

-¿que es esto? - hablo el maestro -¿estoy alucinando?

-no - respondió la otra y se acerco a su antiguo maestro -soy yo, soy Kaoru.

-Kaoru… haz crecido mucho, ya no pareces un animalito salvaje, ahora eres una señorita.

Las palabras del hombre enternecieron a la chica.

-Iori, ¿donde esta Iori? - pregunto buscándolo con la mirada y terminando por encontrar a Shingo -¿y este quien es?

-el es Shingo Yabuki, es un discípulo de los Kusanagi… maestro, es por Iori que he venido aquí, pero, al verlo así… ¡¿que le ha pasado?!

-estoy muriendo -dijo serenamente

A Kaoru se le descompuso el rostro al oírlo.

-n, no, no puede ser…

-Nuestro clan esta desapareciendo, la maldicion ha comenzado a consumirnos mas rápido, soy el ultimo maestro que queda, alguien ha llamado el poder de Orochi a este lugar, quienes nos resistimos terminamos por acelerar el proceso - tosió - algunos alumnos lograron apartarse, pero, será cuestión de tiempo para que… - volvió a toser.

Su discípula lo ayudo para incorporarse y le acerco un pañuelo el cual impregno con sangre.

-o, oiga no sea pesimista, sí, se ve mal, pero podemos llevarlo a un hospital

Moriya giro lentamente la cabeza hacia Yabuki y lo miro con los ojos entrecerrados.

-es, ¿es enserio?

-lo siento, el no esta familiarizado con todo esto, aun.

-no hay salvación para nosotros… Kaoru me ha dado una gran dicha verte una vez mas, pero debes irte antes de que la oscuridad te afecte a ti también, recuerda que tu eres un ser valioso.

-No puedo irme maestro, no sin que me escuche antes, he vuelto aquí para buscar una manera de ayudar a Iori, así como a ustedes a el también lo ha estado afectando su pacto con Orochi, pero de una manera distinta, es como si se estuviera convirtiendo en otro…

-comprendo - dijo el sensei en un tono cansado -se de que hablas, es el disturbio de la sangre… - suspiro - el ya había manifestado síntomas de esa condición otras veces, estoy seguro que ahora debe ser peor, ¿no es así?

La otra afirmo.

-Todo esto es nuestra culpa.

-¿que?

-Iori, que estaba destrozado fue víctima del plan de la anciana que las cabezas restantes del clan decidimos seguir… la noche en que su padre murió Iori comenzó a tener reacciones del disturbio de la sangre, mi hermano lo calmo y lo controlo, pero como una terrible coincidencia, fue en ese instante cuando la maldicion consumió el cuerpo de mi hermano, Iori era muy pequeño y había quedado inconsciente, solo lograba recordar a su padre envuelto en llamas. Sin embargo el no quería venir a la casa de entrenamiento, prefería ir a un lugar adoptivo… la anciana le dijo que el había atacado a su padre y que era culpable de su muerte, y la de su madre al nacer y por eso debía venir aquí, para no ser una amenaza.

Con el relato del sensei tanto Shingo como a Kaoru se les helo la sangre.

-a consecuencia de todo eso, Iori desarrollo otra personalidad… - el sensei cubrió su cara avergonzado de sus acciones -¡era un niño!, ¡solo un niño! y ¡lo hicimos creer que era un monstruo!, ¡cuando los verdaderos monstruos éramos nosotros! -se le corto la voz.

Lagrimas comenzaron a correr por las mejillas de Kaoru aunque su semblante lucia inexpresivo.

-temí que Iori terminara por convertirse en aquello que la anciana deseaba o por quitarse la vida en algún momento, pero, cuando tu llegaste las cosas cambiaron, el volvió a ser un niño, comenzó a expresar mas sus emociones, y pensé que quizás aun había esperanza para él…

-¡aun la hay! - intervino Shingo tratando de aminorar el ambiente de melancolía -¡por eso estamos aquí!, ¡seguramente debe haber alguna manera de ayudar a Yagami-san! - Shingo dejo caer su mano sobre el hombro de Kaoru a manera de sacarla de su trance -¡¿no es así Kaoru?!

-El tiene razón, maestro - dijo sacudiéndose la cara - Iori aun no se ha dado por vencido, esta luchando contra esa oscuridad, así que por favor si realmente esta arrepentido de sus acciones, le ruego me ayude.

El antiguo maestro vio su reflejo en los ojos de su discípula así como la desesperación que tenia y sonrío levemente.

-dime, ¿en que puedo serte útil?

-necesito toda la información que se ha ocultado sobre la maldicion, aquella que ni los sacerdotes del clan Yata conocen.

-La mayoría de los textos hablan de lo mismo, resumen el hecho de que no hay alternativa para nosotros, sin embargo, mi hermano estuvo trabajando en una investigación sobre eso cuando supo que su esposa estaba en cinta… sus notas permanecen en un cuadernillo que yo oculte porque pretendía traducirlo ya que él lo plasmo en Chino, tal vez eso pueda servirles.

-¿donde esta ese cuaderno? -pregunto Shingo.

-en mi biblioteca en la parte baja -con un gran esfuerzo el sensei Moriya se puso de pie - los llevare ahí -dijo apoyándose en la pared.

-pero usted esta débil -dijo Kaoru

-aun estoy vivo y usare lo que me quede de fuerza para ayudarte, ademas, esto es nada comparado con todo lo que debo resarcir a Iori.

Apoyado en las paredes y el hombro de su discípula, guió a los chicos hasta su pequeña biblioteca, donde solía darle clases. El lugar estaba intacto, y aunque tenia algo de polvo aun se podía sentir el olor de incienso que el sensei sola encender, la nostalgia los envolvió junto a esa fragancia.

-Detrás de ese estante dentro de la pared hay un orificio cubierto con el papel de arroz.

Shingo fue de inmediato e hizo a un lado el mueble para obtener el manuscrito.

-¡aquí esta!, ¡y si esta todo en chino! - dijo contento y se lo entrego a su amiga.

-llévenlo con ustedes, espero que pueda ser de ayuda, ahora váyanse, antes de que los vean.

-si, pero usted vendrá con nosotros - dijo la pelirroja que guardo el cuaderno -no lo dejare morir en este lugar.

-de ninguna manera, yo solo seré una carga en este estado.

-Sensei, por favor, no me obligue a faltarle el respeto -insistió la otra

-La clara influencia de Iori esta presente en ti - dijo riendo y tosiendo

-oh, es verdad, la señorita Fujimoto dijo que lo estaba esperando, ¿cierto? -comento Yabuki volteando a su compañera.

-¿Keiko?.. - murmuro el sensei al escuchar las palabras del chico

-así es sensei, ella nos recibió al llegar.

-y nos salvo de la muchedumbre - añadió el joven estudiante de Kyo -y es de mala educación dejar esperando a las personas -sonrío.

Moriya también sonrío levemente

-bien, creo que la casa de Kei… la señorita Fujimoto será un lugar agradable para visitar.

-creo que cualquier lugar será mas agradable que este -comento Shingo mirando los alrededores.

Justo antes de que se pusieran en marcha fueron detenidos por una voz, una que resonó en los oídos de Kaoru como el eco, una voz áspera y desagradable.

-Moriya no abandonara esta casa… - dijo la anciana que estaba en el marco de la puerta y aporreo su pipa en la madera produciendo un pequeño y claro sonido, de inmediato las otras puertas se abrieron, revelando a cuatro de los discípulos Yagami -…y ustedes tampoco.

En un acto de valor el maestro se coloco por delante de los intrusos Kusanagi.

-me quedare si así lo deseas, pero permite que ellos se vayan.

-¡no! - exclamo Kaoru

-¡no hay pero! - le dijo el maestro -ayudar a Iori es mas importante

La anciana dio una bocanada a su pipa y sacudió la cabeza

-creo que no lo están entendiendo -levanto la mirada hacia ellos - no les estoy dando opciones -pronuncio con su carrasposa voz.

El mayor de los cuatro que la acompañaban se acerco a ellos, y al estar mas de frente Kaoru pudo reconocerlo.

-Hayato… - el chico que mas la había molestado durante el tiempo que estuvo en ese lugar, sin embargo eso no fue lo que la perturbo, si no aquel velo de oscuridad que tenia entre los ojos - el poder Orochi también los afecto a ellos.

-¡retírate Hayato! - exclamo el sensei que no demoro en ser sometido por otros dos estudiantes.

-¡suéltenlo! - dijo Shingo que intervino para ayudar al acabado hombre -¡¿no ven que el esta débil?!

-¿quien diablos es este? -pregunto la anciana

-¡soy Shingo Yabuki!, ¡discípulo de la escuela Kusanagi! -recito con orgullo

Mientras que el sensei Moriya se cubría la cara.

-¡Kusanagi!, ¡hay una escoria Kusanagi aquí! - El rostro de la vieja se transformo, enseñando los pocos y amarillentos dientes que fuertemente apretaba -¡mátenlo! ¡Maten a todos los Kusanagi! -gritaba escupiendo de rabia.

Hayato, quien era de la misma edad que Yabuki, el mas alto y fornido de ellos paso de la chica para atacar al discípulo y amigo de Kusanagi.

Shingo al principio esquivo sus ataques, pues lo tomo un tanto desprevenido, pero no demoro en reaccionar y hacer uso de lo que había aprendido todo este tiempo. Retrocedió para evitar el shiki tsuma kushi de Hayato y devolver el ataque con lo que parecía una variante del ara gami de Kyo.

-¡Ara gama Mikansei! - lanzo un fuerte golpe hacia el otro que tuvo un lapso con la guardia baja al arrojar sus llamas púrpura segundos atrás

-no es conveniente que sepan que Shingo no puede usar fuego, porque estará en clara desventaja - pensó Kaoru -lo mejor será salir de aquí

Aprovechando que todos estaban distraídos viendo a los otros pelear, busco con la mirada una salida cercana.

-puedo teletransportar al maestro y regresar por Shingo, si soy rápida no habrá problema

-¡vamos Hayato no juegues con él! - dijeron los otros alentando la pelea.

Kaoru tomo la mano de su maestro y comenzó a alejarlo lentamente, pero la anciana si estaba prestando atención al entorno en general.

-¡piensan escapar! - grito alertando a los otros

-¡diablos! - dijo la chica

Dos de los otros la rodearon junto al maestro.

-¡no!, ¡a ella no la toquen! - comento Shingo y eso le costo distracción, recibiendo de lleno uno de los ataques de Hayato.

-¡ja, ja, ja, ja!, ¡eres una basura, Kusanagi, ni siquiera me haz hecho sudar!

Shingo se puso de pie rápidamente solo sacudiéndose donde había recibido el golpe, no contesto a la agresión verbal solo se mantuvo atento.

-¡¿que es lo que que quieren de nosotros?! ¡Solo quieren vengarse por lo que sucedió?! -reclamo la chica

-¿creen que voy a permitir que le digan la verdad a Iori?, esta es la oportunidad que habíamos estado esperando para lograr su retorno.

-¡ha sido suficiente! ¡Todos estos años hemos hecho que el crea una mentira casi destruyendo su vida! ¡El merece recuperar su felicidad! -reclamo el sensei.

-¡¿felicidad?! - la anciana arrojo carcajadas -¡Iori es un descendiente directo de nuestros ancestros Yasakani, el esta destinado a guiar el clan para destruir a los Kusanagi!, ¡para convertirse en el mas poderoso! ¡Esa será su verdadera felicidad!

-¡estas tan equivocada!, ¡esa no es la verdadera naturaleza de Iori!

-¡cierra la boca p*ta Kusanagi!¡haz sido tu quien lo ha apartado de su verdadero destino!¡tu llegada aquí solo trajo problemas! -expreso rabiosa - ¡Pero serás tu quien lo traiga de vuelta! - haciendo otra seña aquellos que rodeaban a la chica y a Moriya se prepararon para atacar.

-¡Kaoru! - exclamo Shingo quien también fue rodeado por Hayato y un segundo.

-tu muerte será la excusa para que él retorne, una vez que digamos que moriste por causa de los Kusanagi.

-¡es lo mas estupido que he oido! - grito Shingo -¡Yagami-san podrá tener una rivalidad con Kusanagi-san, pero el sabe muy bien que nadie de los Kusanagi seria capaz de matar a otra persona y mucho menos a Kaoru.

-Hayato, Akechi, rompan el ocio de ese perro - dijo la anciana refiriéndose a Shingo, masticando la boquilla de su pipa -y ustedes - miro a los otros -quiero el cadaver de esta impura.

-¡¿por que siguen escuchándola?! - dijo el Sensei -¡yo soy su maestro! ¡Y les ordeno que desistan!

Todos los estudiantes parecían sordos ante las palabras de Moriya incluso mantenían una tenebrosa sonrisa en ellos.

-es inútil, ellos están perdidos…

Esa noche la luna estaba llena, y en aquel pueblo cerca de Yamagata se podía contemplar al astro en todo su esplendor, sin embargo las calles estaban vacías y un silencio sepulcral reinaba por todo el lugar, nadie podía escuchar ni percibir lo que se suscitaba en aquella casa cerca de la montaña.

-¡aaah! - exclamo Shingo que salio proyectado por la pared destruida debido al ataque de ambos estudiantes.

-creí que los Kusanagi serian oponentes que valieran la pena - se burlo Hayato

Shingo se levanto y se limpio la tierra de la cara, nuevamente no respondió a sus palabras.

-mira Akechi, todavía quiere continuar

-a este perro le gusta ser apaleado - dijo el otro saltando para atacar a Yabuki con un oniyaki

El joven del gakuran azul se cubrió con los brazos cruzados y una vez que vio que Akechi había alcanzado el punto mas alto por la técnica, el discípulo de Kyo tomo impulso y lo golpeo en el aire con su propia variante de shiki oboro guru ma mikansei. Akechi, quien recibió el golpe directo cayo sobre las tablas.

-¡mierda! - dijo el derribado levantándose -¡tal vez lo subestime!

Dandole tiempo a su compañero para recuperarse, Hayato ataco a Shingo con una combinación del Yami Barai para romper su guardia y dañarlo con su Aoi Hana. Pero no se detuvo solo con eso, aprovecho para encestarle mas golpes y tratar de acorralarlo.

Su amiga también tenia sus propios problemas, los otros dos discípulos de Yagami la atacaban al mismo tiempo, y ella se concentraba en evitar que lastimaran al maestro.

Rodeada de llamas púrpura provenientes de sus adversarios ella pelo utilizando el estilo Kusanagi técnicas propias.

-¡Ryuusei! -arrojo el proyectil de fuego a uno mientras saltaba para evitar el ataque de otro.

-¡Kaoru!, ¡no bajes la guardia! - le aconsejaba Moriya que trataba de evitar el remanente de las llamaradas.

-¡¿que pasa?! ¡¿Por que no usas tus llamas, Kusanagi?! -Cuestiono Hayato a Shingo una vez que lo tenía dominado -¡realmente quería acabar con un Kusanagi!

El otro, Akechi ya estaba repuesto y cerco la distancia de Shingo, con la intención de acabarlo.

-yo… no poseo fuego - dijo Yabuki apretando los dientes

-¡¿un Kusanagi sin fuego?!

-no poseo fuego por que no soy un Kusanagi de sangre.

-Ja, ja, ja, ja, ja, ja -rieron -¡¿quiere decir que los Kusanagi entrenaron a un don nadie?! -volvieron a reír -¡ese Kyo Kusanagi es tan patético que no puede tener un estudiante decente!

Fue con esas palabras que Shingo se decidió a responder a sus provocaciones Yagami.

-¡no lo permito! - apretó los puños con fuerza -¡pueden decir lo que quieran de mi! ¡Pero no permitiré que se expresen así de mi maestro!, ¡por que aunque no soy un Kusanagi de sangre mi espíritu arde tan fuerte como las llamas carmesí!

Como una estampida el estudiante de Kyo envistió a Hayato y antes de que pudiera levantarse el mismo Shingo lo alzo por la camisa y lo arrojo hacia el otro lado, después fue al segundo que sorprendido de la energía de Yabuki solo vio como la combinación de golpes por parte de este entro de lleno a él.

Shingo Yabuki se había llenado de una poderosa energía que era impercetible ante los ojos comunes, era el poder de la voluntad y el espíritu que lo doto de una gran resistencia y una notable fuerza; y sin desaprovecharlo el joven peleador brillo por su agilidad al hacerle frente a ambos discípulos de Yagami, su método; una veloz combinación de golpes que no le dieron tregua a sus oponentes y culminando en un un una variante del shiki oni yaki.

-¡¿q, que, que diablos?! - pronuncio Hayato -¿como lo hizo?… -dijo antes de caer derribado al suelo junto a Akechi.

-¡¿que les sucede?! ¡No pueden caer ante ella! -dijo la anciana al ver que Kaoru se les escurría de las manos a los otros -¡es solo una mujer!, ¡una chiquilla inútil!

-¡te equivocas!, ¡Ella es mas fuerte de lo que piensas!, ¡lo se por que yo la entrene! - le respondió Moriya con el entrecejo fruncido -¡todos mis estudiantes son destacados representantes de nuestro clan!, ¡no como los traidores que estas controlando!

Por la otra parte, Kaoru decidió utilizar una técnica que había comenzado a desarrollar a partir del enfrentamiento contra Kyo, aun sin ser bautizada con un nombre para ello, la joven encendió el fuego en sus extremidades y aprovechando que los otros atacaron primero ella brinco para ejecutar una mezcla de golpes y patadas diagonales.

El par de estudiantes de Kusanagi habían salido victoriosos, aun cuando solo estaban a medio camino de su preparacion.

Cuando la joven se detuvo para recuperar un poco el aire no contó con que la anciana la dejara tan fácilmente. En su desesperación y chillando de odio extendió sus garras con la intención de arrastrar a la chica, sin embargo su intento se vio frustrado por el maestro Moriya, que de un firme manotazo arrojo a la vieja al otro lado.

-¡debería acabar contigo! ¡Eres tu quien ha llevado a el clan a la miseria! - exclamo con un semblante nunca antes visto por su estudiante.

Kaoru y el maestro avanzaron a la improvisada salida donde Shingo los alcanzo para ayudar al mayor.

-te lo agradezco discípulo de Kusanagi - dijo apoyándose en él.

-em, me llamo Shingo.

-¡KUSANAGI! - se escucho un alarido provenir del interior de la casa.

Las llamas de Kaoru se encendieron al instante, como ya era costumbre cuando la presencia de Orochi era latente.

De entre las tablas, las astillas y el polvo, la anciana se arrastro hasta el exterior, clavando sus horrorosas uñas en la madera y la tierra.

-¡Muerte! ¡Deshonra!¡Muerte a todos los Kusanagi que nos han deshonrado! - decía mientras jadeaba con esfuerzo al reptar sobre el suelo y llegar al exterior.

-¡¿que le pasa señora?!, ¡¿que no ve que ya ganamos?! - expuso Yabuki

Un nuevo velo de oscuridad de poso sobre la casa de los Yagami, en el instante Moriya cayo con una rodilla al suelo, seguido de su discípula, ambos escupieron sangre.

-¡Kaoru!, ¡¿estas bien?!

La otra acento con la cabeza y con esfuerzo se reincorporo.

-Es ella… ella es quien ha traído la oscuridad a este lugar - comento a su amigo.

Con los ojos blancos y la mirada a la luna el cuerpo de la longeva mujer parecía contorsionarse, sus huesos tronaron tan fuertemente que lo escuchaban como ramas gruesas y secas rompiéndose, de su boca que tenia la mandíbula colgando comenzó a emanar una sustancia entre sangre y oscuridad.

Los tres estaban atónitos contemplando lo que sucedía.

-¡Hemos escuchado el Llamado! - dijo la mujer que aun tenia posibilidades de comunicación

Así, con los ojos también en blanco, los cuatro estudiantes se pusieron de pie, emanando una poderosa aura oscura.

Poco a poco la anciana comenzaba a dejar de ser humana, su piel seca y agrietada se estiro hasta romperse y tomar una nueva forma…

Shingo y Kaoru no podían creerlo, con la boca entre abierta y la luna a su costado contemplaron algo que les pareció irreal, sobre todo al joven Yabuki.

La maldicion había corrompido a la anciana a tal punto que termino por fusionarse con una sombra de Orochi, dando vida a una serpiente formada de la oscuridad y el fuego.

-M, Maki, Maki-sama -murmuro la pelirroja llamándola, para que una vez mas la asistiera ante semejante reto.

Sin siquiera un segundo para terminar de procesar todo lo que estaba ocurriendo, la enorme serpiente se arrojo contra los discípulos de Kusanagi y el sensei, pero el reflejo de los luchadores les permitió apartarse a tiempo, sin embargo esto era lo que la serpiente quería, pues una vez que vio a la chica sola, fue tras ella.

Kaoru no tuvo mas remedio en ese instante que correr y evadir a la enorme criatura terminando por internarse en la parte boscosa.

-¡No!, ¡Kaoru! - exclamo Shingo que intento seguirla pero fue cercado esta vez por los cuatro estudiantes que parecían haber perdido todo sentido de la razón.

Fue entre dos que comenzaron a reducir a Yabuki, esta vez estaban tirando a matar.

-¡argh! - dijo Shingo que toco el suelo después de pelear contra los cuatro alumnos al mismo tiempo.

Los estudiantes fueron hacia él con toda la intención de acabar con su vida pero el maestro Moriya se interpuso y no solo se quedo de pie. Usando una postura muy similar a la Iori, Moriya ejecuto a una impresionante velocidad el shiki saika, sobre los cuatro alumnos y culminando con aquella explosión de fuego púrpura que nacía desde la tierra y se elevaba hasta el cielo, solo que con la diferencia de que el logro proyectar cuatro llamaradas al mismo tiempo y al final cayo de rodillas, agotado.

-¡wow!, ¡ahora veo por que es un maestro!, ¡no imagino su capacidad de pelea estando sano! - se emociono Shingo.

-Ponte de pie discípulo de Kusanagi, por que si mueres aquí, Kaoru estará sola - dijo tratando de levantarse

-¡oiga! ¡Quédese quieto usted no esta para hacer estas cosas!

-se que moriré pronto, pero prefiero morir peleando que siendo un lastre… el orgullo es todo lo que me queda y no pienso dejar que un discípulo de Kusanagi me defienda.

-je, je, realmente si es muy orgulloso - pensó Yabuki.

Kaoru corría en zigzag entre la vegetación mientras la serpiente reptaba a una gran velocidad casi pisándole los talones.

-¡si es una sombra de Orochi lo que posee a esa mujer puedes sellarla, tal y como lo hiciste en aquella vez! -argumento Maki refiriéndose a la sombra del festival de hace dos años.

-¡aunque quisiera no puedo!, ¡es demasiado grande y rápida!

-¡entonces haz algo al respecto!, ¡no puedes correr por siempre! ¡Recuerda tu experiencia anterior!

-¡Si!

La joven chica freno de golpe barriendo al piso y la serpiente no pudo detenerse, lo que provoco que se estampara contra uno de los arboles mas grandes, fue cuando la pelirroja aprovecho para dejar crecer las llamas carmesí en su brazo derecho a manera de espiral y así cortar a la criatura por la mitad.

-¡satsu ken fire!.. - pero, el ataque no pudo ser ejecutado, esta serpiente era mas inteligente y gracias a su enorme volumen sacudió su cola con fuerza proyectando a la chica varios metros a un lado, Kaoru fue impactada hasta la piedra que nacía de la falda de la montaña, su cuerpo cayo sobre los restos que la misma colisión dejo. Sosteniendo su hombro dolorido la joven se estaba poniendo de pie cuando la serpiente se arrojo con tus fauces completamente abiertas para engullirla de una sola vez.

Fue cuando se escucharon unos pasos a gran velocidad…

Corrio por medio cuerpo del animal, impulsado de este mismo y dando un enorme brinco ejecuto un certero golpe.

-¡Shingo kick! - Al ver que su amiga estaba a merced del animal no lo había pensado dos veces y con esa poderosa patada logro sacudir la cabeza de la criatura y se colgó del animal para continuar sometiéndolo.

Pero no termino ahí, el sensei también decidió asistir a su antigua estudiante, sin embargo al no poder estar tan cerca como Yabuki opto por usar otra técnica poderosa: shiki ya sakasuki, y el fuego de Yasakani viajo por la tierra del bosque alcanzando a la serpiente paralizando por unos segundos.

-¡auch! ¡Auch! -decia Shingo que fue un tanto alcanzado por el fuego de moriya

-¡es momento! - dijo Maki alertando a la su pupila para que tomara acción.

La primera vez que Kaoru enfrento a una de las sombras de Orochi ella lo había contenido con el poder de ambas llamas y termino por sellarlo con el espejo de Yata, No obstante las cosas eran diferentes ahora… encendió ambas llamas y el resplandor de su pecho y con un ágil y ya trabajado movimiento fusiono los tres poderes dando nacimiento a la pequeña llama blanca.

Impulsada del muro de piedra solida alcanzo una altura mayor que la de la serpiente y la llama que estaba en su mano creció al instante sobre pasando el tamaño de la cabeza del reptil.

-¡RYUUSEI-KEN! -el proyectil luminoso fue directo al ser de oscuridad.

Shingo logro soltarse y rodó por el suelo a manera de aminorar el impacto.

La llama blanca envolvió a la serpiente que se agitaba y chirriaba en agonía.

-¡¿lo, lo mataste?! -pregunto Shingo

-¡no! -respondió la otra -es la sombra la que esta siendo consumida.

Y así fue, la serpiente se fue reduciendo hasta que solo quedo el cuerpo desnudo de la anciana que lloriqueaba y se quejaba del dolor, aun estaba viva, mas ya no era una amenaza.

-es mejor irnos antes de que otra criatura aparezca -dijo Shingo

Kaoru lo ignoro y camino hacia el vejestorio.

Temiendo que la chica no estuviera en sus cabales el otro se mantuvo a la expectativa.

Al ver a Kaoru de pie frente de ella la anciana se reclino para atrás

-¡n, no, no me mates! - le suplico a la chica

-¿por que?, debería hacerlo, debería matarte por todo lo que haz hecho.

-si lo haces no serás mejor que yo

-no se trata de ser mejor o peor, se trata de hacer lo correcto - Kaoru encendió sus llamas carmesí y arrojo un gran golpe hacia la anciana

La mujer arrojo un alarido intenso de dolor.

-¡No lo hagas! - dijo Shingo, sin embargo cuando se dio cuenta Kaoru solo la había golpeado en el rostro.

-Tu, nunca fuiste alguien que realmente pudiera someterme con tu fuerza ni con tu oscuridad, si te obedecía era por tus palabras y el hecho de que tenia que me separaras de Iori, podía soportar cualquier cosa que me hicieras con tal de permanecer a su lado, pero…. ¡Fuiste tu quien le robo la oportunidad de recuperarse por la muerte de sus padres, fuiste tu quien lo hizo pensar que era una mala persona! ¡Fuiste tu quien intento destruir su bondad! ¡Y eso jamas, jamas lo perdonare!, ¡por eso cada vez que te veas al espejo contemplaras esa marca hecha con el fuego de Kusanagi, por los días que te resten de vida te acordaras de mi y de todos tus pecados! ¡Y yo, yo me encargare de que Iori se olvide de ti!

-¡maldita! ¡Perra maldita! ¡Ustedes nunca podrán estar juntos! ¡Maldigo su union por siempre! - grito la anciana encolerizada

Shingo tomo a Kaoru de la mano con suavidad y abrazo a la chica que lloraba de rabia.

-vamos, hay que llevar el diario a Yagami-san - le susurro

La voz de Yabuki fue serenando a la chica y junto a este se reunieron con el sensei, dejando atrás a la humillada y acabada mujer.

El trio regreso a las solitarias calles del pueblo, el sensei estaba sumamente débil, mas aun por haber utilizado la energía que le restaba para ayudar a los chicos.

-no era necesario que me trajeran, solo estoy rezagándolos.

-No nos perdonaríamos dejarlo en ese lugar -dijo Shingo que era quien soportaba la mayor parte del cuerpo del maestro pues por su estatura Kaoru no era de tanta ayuda.

-Ya casi llegamos -dijo Kaoru al ver el ultimo tramo hasta la casa de la dama Fujimoto.

Justo en la puerta con una lampara en mano y un semblante de angustia se encontraba la fémina esperando.

-Keiko -susurro el Sensei cuando la noto y de repente dejo de avanzar.

-¡¿eh?! ¡¿Que le sucede?! ¡¿Por que se detiene?!, ¡Fujimoto-san! - dijo Shingo mientras giraba la cabeza al maestro Yagami y luego a la dama.

-¡¿que haces no la llames?! - le reclamo el maestro

Pero fue muy tarde, la otra ya lo había visto y corrio lo mas rápido que le permitió su Kimono para encontrarse con ellos.

-¡Moriya!

Cuando finalmente estuvieron frente a frente, el acabado hombre trataba de ocultar su rostro.

-esto es muy vergonzoso… -dijo en voz baja

El maestro, un hombre orgulloso se sentía apenado de que Keiko lo viera en ese estado. La hermosa mujer sonrío y giro con delicadeza el rostro del sensei hasta el suyo.

-estoy tan feliz de verte.

La pelirroja se quito y le dio su lugar a la dama para que ayudara al hombre a llegar hasta su casa. Ahí, lo recostaron en un futon, la habitación en la que ahora estaba era muy distinta, estaba llena de color y calidez, incluso había flores y por supuesto Fujimoto estaba a su lado.

-¿por que aun siguen aquí? - les dijo el sensei a los chicos

Kaoru no le respondió su mirada estaba hacia abajo, la joven sabia que en fondo seria la ultima vez que vería a su maestro y no quería decirlo frente a los otros.

No obstante Keiko fue perspicaz

-Voy a prepararte algo de té, de ese que te gusta mucho - dijo al maestro y se puso de pie -¿podría este encantador jovencito ayudarme? -comento refiriéndose a Shingo.

-¿eh?, ¿yo?, oh, si claro -Yabuki siguió a la dama.

-quita esa cara por favor -dijo el sensei a su discípula una vez que estuvieron solos - debes darte prisa y volver con Iori

-pero…

-agradezco lo que han hecho, no solo en la residencia, si no por traerme a casa -respiro profundamente - Aquella mañana cuando revise las habitaciones y me entere que ustedes habían desaparecido me llene de dicha, por que aunque ambos eran unos chiquillos tuvieron el valor de desafiar todo para permanecer juntos, me enorgullece saber que fui yo quien los eduque…- tosió - el tiempo para mi ha terminado, pero, todavía existe esperanza para Iori… y mientras tu estés a su lado se que encontraran la manera de reescribir su destino, por que hay algo en ti que aun lo mantiene humano.

La joven aprendiz reflexiono pensando que se trataba de aquel espíritu dentro de ella.

-no me refiero a la leyenda - continuo el maestro -si no a esto -señalo con su mano justo el medio de su pecho - jamas concebí hijos, ustedes son lo mas cercano a lo que tuve, sobre todo Iori, así que te suplico que no lo abandones nunca, por que aunque el no lo exprese con palabras se que te necesita y te ama, soy testigo de eso -cerro sus ojos para recordar por un segundo cuando el par de pelirrojos eran niños y se sentaban a la orilla del pasillo por las tardes.

Kaoru apretó sus párpados y sus labios para contenerse, y como no pudo responderle debido a que temía soltarse a llorar recurrio a otra acción, con mucho cuidado se hecho para atrás y ejecuto un "Dogeza" hacia su sensei. El otro solo acento con la cabeza y la mano para que ella no demorara mucho tiempo de esa manera.

-Ahora date prisa y reencuentrate con él.

Shingo y Fujimoto regresaron a la habitación, los estudiantes no se quedaron a tomar té, de inmediato tomaron sus cosas listos para partir.

-Discípulo de Kusanagi, tu maestro debe estar orgulloso de ti, por que peleas con el corazón… te encargo cuides a mi alumna.

Shingo se asombro de las palabras de Moriya.

-¡s, si! -dijo un tanto nervioso.

En el marco de la puerta, acompañados por Keiko agradecieron una vez mas por la hospitalidad.

-no te preocupes por Moriya, cuidare de él - dijo la mujer y después acaricio la mejilla de la pelirroja -es duro, este tipo de amor… se necesita mucho coraje y mucha fuerza, pero a ti te sobra, lo se porque viniste hasta aquí - le dijo en voz baja a la chica con una sonrisa -Kaoru-chan, si algún día regresas a este lugar, por favor ven a visitarme.

-se lo prometo.

Kaoru y Shingo se fueron mirando una ultima vez a la casa de la dama Fujimoto mientras el cielo comenzaba a aclarase.

-espero logren tener su final feliz -dijo Keiko a Moriya.

El maestro llevo con esfuerzo su mano hasta el rostro de la mujer

-perdoname, por no poder hacerte feliz y por no poder darte la vida que deseabas.

-¿de que hablas? - dijo ella tomando la mano del sensei para que no la soltara y lo acaricio con ternura -me diste tu amor, para mi eso es suficiente.

Tres días después, Moriya Yagami murió en aquella habitación sosteniendo la mano de Keiko Fujimoto, el fuego de los Yasakani envolvió su cuerpo reduciéndolo a un puñado de cenizas y como si fuera un deseo por parte de él, las llamas no lastimaron a Keiko la mujer que siempre lo espero.

Mientras aguardaban la llegada del tren en la estación, Shingo estaba de pie mirando a los lados de las vías y la chica Yagami estaba en una banca encogida abrazando sus rodillas.

-Estoy seguro que no tardara en llegar, aun estamos a tiempo, la final será después del medio día -Al no recibir respuesta Shingo se viro y vio que la otra estaba sumergida en sus pensamientos.

-ellos… ellos se amaban, pero el sensei no se caso con ella para que la maldicion no la afectara y Fujimoto-san permaneció ahí, acepto vivir como su amante con tal de estar a su lado… y… ¿que pasa si no puedo hacer nada por Iori?…

Shingo vio caer un par de gotas por debajo de la banca y se dio cuenta que estaba llorando.

-no, no, tranquila… - se puso de rodillas y le levanto la cara la cual estaba desbordando en lagrimas -no debes pensar de esa manera, no te des por vencida, lo estas intentando ¿cierto?, quienes fracasan son los que ni siquiera lo intentan.

La otra acento

-todo saldrá bien, ya lo veras -le limpio el rostro

-Gracias Shingo -dijo la otra poniéndose de pie.

-¡ahora vamos! ¡El tren esta por llegar - le extendió su mano.

Al momento que Kaoru toco la mano de su amigo paso algo increíble, del pecho de Kaoru un pequeño destello se hizo presente y a una gran velocidad recorrió su extremidad, pasando por el brazo del otro y depositándose en el pecho de este, como si lo hubiera absorbido.

-¡waaa! ¡¿Que fue eso?! ¡Me dio un poco de cosquillas! - dijo palpando su pectoral -¡lo viste!, ¡lo viste!

-¡¿c, como?! - tartamudeo ella, ¡e, esto!, ¡esa era una chispa de guardián!

-¿chispa?

-¿A caso aquel espíritu a elegido a Shingo como un guardián? - dijo para si misma estando sorprendida.

-¡no me digas que es algo malo! - comento al ver la expresión de la chica.

-¡e, en absoluto! ¡Tu ahora eres un guardián! -parpadeo varias veces.

-¡¿como Kusanagi-san?!, eso quiere decir… ¡¿quiere decir que también podré sacar fuego?! -los ojos brillantes de emoción.

-oh no, no es esa clase de fuego… lo siento -se disculpo por causarle desanimo

-no entiendo nada - rió nervioso

-prometo explicártelo después.

Dentro del tren Kaoru aprovecho para revisar el manuscrito del gran maestro Yagami.

-ahora que lo pienso, ella lleva alrededor de dos días sin dormir y tampoco la vi comer -pensó su compañero - y después de esa pelea debe estar exhausta -la contemplo pasar las paginas.

Shingo pico el brazo de la pelirroja para llamar su atención, cuando ella volteo vio que el palmeo su propio hombro con las mejillas un tanto coloradas pero con un intento de seguridad en su rostro.

-aquí -siguió palmeando -si deseas puedes descansar en mi hombro, n, no me molestare por eso.

-gracias, pero aunque tuviera sueño no podría conciliarlo, no con todo esto.

-uff, tienes razón, yo también me siento tenso, es decir, no todo los días vez a una abuela convertirse en una serpiente gigante

Kaoru libero una pequeña risita.

-¡ya no espero para poder contarle a Kusanagi-san sobre esto! ¡Me emociona tanto que tampoco podría dormir!

Diez minutos después Shingo cayo rendido de sueño sobre el hombro de la chica, la cual sostuvo con mucha delicadeza su rostro cuando hubo alguna sacudida.

-K, Kusanagi-san, por supuesto que acepto hacer equipo contigo - decía entre sueños.

La joven lo contemplo mientras el dormir pacíficamente.

-si hubiera venido sola, probablemente no habría podido volver, Shingo fue increíble -Lo siguió mirando pero esta vez con dulzura - Gracias, no lo hubiera podido lograr sin ti - le susurro mientras el aun seguía dormido.

-¡Es excelente! ¡Aun tenemos un par de horas antes de que comience la pelea final!, ¡seguramente alcanzaremos a Kusanagi-san y a Yagami-san -dijo mientras corrían por las calles de la ciudad a la que porfin retornaron.

-¡seguramente habrá afluencia vehicular en exceso, lo mejor será llegar a pie…

Sin poder terminar la frase, Shingo se dio cuenta que por detrás y a una gran velocidad se acercaba un enorme vehículo negro, con los vidrios completamente cubiertos.

-¡cuidado! -advirtió a la otra y la aparto

Pero el auto los rodeo y se detuvo frente a ellos, a forma de hacerles un cerco.

De este descendieron dos sujetos, una hermosa mujer con el cabello entre celeste y marino, y un muy fornido hombre. Vestían de una manera muy extraña y ambos estaban enmascarados.

-Mis felicitaciones - dijo la fémina de voz sexy mientras aplaudía a la pareja de estudiantes de Kusanagi -Nos enteramos que lo han hecho muy bien hasta ahora.

-¿quienes son estar personas? - pensó Kaoru, no emanan ningún tipo de ki ni tampoco ningún aroma -… no me gustan nada - una gota de sudor frio recorrió su espalda

-es una lastima que este sea el final del camino para ustedes -dijo casi entre risas la sensual mujer.

-¿que es lo que quieren? - pregunto Kaoru

Con una mano en la cintura y la otra al frente, la mujer elevo su dedo indice para señalar tenazmente a la chica Yagami

-lo siento, ¡tenemos prisa!-dijo Shingo tomando la mano de su amiga con firmeza y acercándola a él.

-si tienes prisa puedes irte, no estamos interesados en ti, deberías aprovechar porque mi oferta solo durara unos segundos, después no tendré piedad.

-¡no! - el semblante de Shingo se hizo sumamente serio y apretó más la mano de Kaoru.

-no digas que no te lo advertí… - solo se podían ver los ojos de ambos sujetos pero claramente la mirada de la mujer se transformo, de unos seductores y atractivos par zafiros a unos ojos desquiciados -¡Genbu! - pronuncio refiriéndose al otro sujeto.

Como si fuera una ilusión el hombre que aun no había pronunciado palabra alguna, pareció teletransportarse hasta quedar frente a Shingo y le encesto un brutal golpe, fue tan intenso que sacudió su cuerpo por completo, la manera en la que aquel adversario se desplazo fue tan rápida que ninguno de ellos pudo reaccionar apropiadamente.

-¡Shingo! - exclamo Kaoru e intento golpear al sujeto.

-¡dos contra uno no es adecuado! - dijo la mujer que hizo un movimiento de desplazo hasta la pelirroja, similar al del otro hombre, y le encesto una violenta patada a ella arrojándola por los aires -¡debes estar atenta cuando hay dos oponentes!

-¡d, déjala en paz! - Hablo Shingo luchando por levantarse

-vaya, ¿aun puedes respirar?, el golpe de Genbu es tan fuerte que puede partir un auto a la mitad… debes tener las costillas destrozadas.

-soy mas resistente de lo que piensan - dijo Shingo con esfuerzo.

-¡estos sujetos! ¡¿De donde diablos han salido?! -pensó Kaoru también tratando de recuperarse -la magnitud de sus ataques, son…

-tu también estas arriba, ¡bravo!, honestamente me hubiera decepcionado si hubieras caído con un ataque tan simple - miro a la chica- no quiero tener que lastimarte mas, así que se buena niña y ven con nosotros.

Con el entrecejo fruncido Kaoru abrió la boca para responder, pero fue Yabuki quien se puso por delante indicando que no cederían.

-mala decisión -La mujer extendió su mano y a ella llego una especie de corriente liquida y transparente que arrojo a la pelirroja.

Kaoru lanzo una llamarada hacia ella

-¡Ryuusei! - sin embargo su cometa de fuego fue completamente extinguido por aquella sustancia, que continuo directamente hasta golpearla y la envolvió por la cabeza.

Era agua y la estaba sofocando.

-en su desesperación Kaoru luchaba por liberarse encendiendo las llamas y apagándolas sin poder coordinarse.

Shingo se acerco para intentar ayudarla.

Con un golpe de su enorme puño, Genbu, provoco una gran abertura en el suelo evitando que llegara hasta la chica Yagami, y nuevamente utilizando aquella habilidad de desplazamiento arrojo varios golpes con la misma intensidad al joven guerrero, dejándolo en el suelo.

-¡Ja, ja, ja, ja, ja! -Rió la mujer como si estuviera semi desquisiada, al ver a Shingo en el piso víctima de los golpes de su compañero-¿te esta gustando el espectáculo? - dijo a Kaoru que aun continuaba ahogándose en aquella esfera de agua que la rodeaba.

-¡Seiryu! - dijo el fornido peleador -ya basta - sosegó su voz- recuerda que Byakko pidió que no la lastimaremos demasiado.

-bien - acto seguido la libero de la prisión liquida.

La pelirroja cayo de rodillas tratando de recuperar el aliento y mientras lo hacia la mujer fue hasta donde estaba para obligarla a ir con ellos

-¡NO!, ¡no dejare que se la lleven!¡no importa quien o que sean! -grito Shingo mientras escupía la sangre de su boca y luchaba una vez más por ponerse en pie- ¡Kusanagi-san me confío la seguridad de Kaoru, también Yagami-san y el maestro Yagami!

-¡quédate en el piso! - le indico su contrincante que lo había golpeado.

-eso es algo que no puedo hacer, por que sin importar cuantas veces toque el suelo, me levantare.

-¡es un imbecil! ¡No sabe lo que dice! - dijo Seiryu -¡esta buscando su muerte!

-¡soy un representante de la escuela Kusanagi!¡y también soy un guar!…

-¡Alto! ¡Paren! - grito Kaoru y se arrojo sobre Shingo impidiéndole hablar -¡iré! ¡Iré con ustedes solo no lo lastimen mas!¡haré lo que me pidan pero a el déjenlo fuera!

Shingo sacudía la cabeza indicándole que estaba en desacuerdo y la trataba de sujetar hacia él para impedir que se la llevaran.

Genbu miro con atención a la chica y su suplica.

-de acuerdo - respondió con la seriedad y de un preciso golpe, aquel que tenia un ojo similar a la de una serpiente dejo inconsciente a la chica

-¡Kaoru! ¡Kaoru! - grito Shingo pero él termino por recibir otro golpe certero para dejarlo fuera de combate.

Genbu levanto el cuerpo de la chica y camino en dirección al vehículo.

La mujer fue hasta Yabuki con toda la intención de acabar con él.

-¡Seiryu! - exclamo Genbu dandole la espalda -ni se te ocurra, yo tengo palabra.

La otra suspiro profundamente y viro los ojos.

-Bien, bien - soltó el cuerpo del chico del gakuran azul y lo dejo caer -de todos modos es insignificante.

La extraña pareja subió al coche con la joven pelirroja y desaparecieron del lugar, dejando al guardián derrotado en el piso.