CAPÍTULO 29

LA MANSIÓN DEL OESTE

— ¿Y bien? —dijo Nott saliendo de debajo de su capa de invisibilidad, con plena intención de asustar a Granger, quien casi dio un salto, pues Theodore apareció por su espalda.

Ella se giró de inmediato con una maldición murmurada y llevándose la mano al corazón, lanzándole una mirada asesina. Luego, se miró la muñeca y verifico la hora— llegaste antes.

—Llegar justo a tiempo es llegar tarde —dijo él, mirando alrededor. La última vez que estuvo en aquella sala de estatuas no pudo apreciarlas como se debía— Entonces ¿Qué es eso tan urgente a discutir conmigo que no puede esperar a mañana? —dijo mirando de reojo a Granger.

Le sorprendió que ella se acercara y en total secreto le pasara un mensaje… y que dicho mensaje le citara a una reunión secreta por la noche. ¿Acaso iba a pedirle algo? Dada las circunstancias, eso podría ser muy favorecedor para él.

—Intercambio de información —dijo ella de inmediato y completamente seria— pero antes debo saber… ¿Los Nott siguen siendo neutrales?

Theodore frunció el ceño— Lo somos.

Ella removió sus manos— ¿Podrías jurarlo? —Preguntó ella— ¿Dar tu palabra?

"Deberías pedir un inquebrantable" pensó, pero no lo dijo. No tenía sentido darle a ella armas que no sabía que podía usar.

—Claro —dijo él— Los Nott somos neutrales —"De momento"— lo juro.

Ella lucía algo más calmada— Te diré porque Harry fue enviado con los Weasley esta navidad. Tiene que ver con Ya-sabes-quién.

Theodore le puso toda la atención del mundo en ese instante, pero ella hizo una pausa dramática mientras le mirada demasiado fijo.

—Y a cambio…

—A cambio quiero que me ayudes a volver a entrar a la sección prohibida, las veces que sean necesarias.

Theodore se pasó una mano por el mentón, pensativo— ¿Cuántas veces son necesarias?

Ella se mordió el labio— no lo sé.

"Oh, investigaras algo, pero no tienes idea de cuánto demorarás"

—Estas siendo injusta —dijo encogiéndose de hombros— entrar en la sección prohibida cuesta mucho trabajo y claro, también dinero. Melcher es muy ambicioso ¿Sabes? Sobornarlo será caro —le dijo con desesperanza— a mí me parece que esa información que prometes sobre Potter no es suficiente.

Ella le miró con enojo, pero luego su expresión cambio totalmente. Soltó un suave respiro y se acercó a Theodore, a solo unos cortos pasitos de él, cruzándose de brazos pero con el rostro serio— A mí me parece que lo sobrepasará —le dijo en tono bajo.

Theodore podría haberse reído ¿acaso quería intimidarlo? El siguió con su pose pensativa, mostrándole que estaba dudoso, pero ahora si podía estar curioso. A Granger le estaba constando mantener esa actitud, pues podía ver como sus pequeñas manos apretaban con fuerza sus codos.

— ¿Y por qué crees eso?

—Porque eres listo —le dijo ella— y estoy segura de que tú no desaprovecharías información que tiene que ver con lo que Ya-sabes-quién planea en este instante.

El tono en que lo dijo no le gustó nada—No tiene sentido —le dijo con una sonrisa de maldad— neutrales ¿recuerdas? Lo acabo de jurar.

—Pero ya fuiste atacado por un mortífago. Podrías ser ataco por otros. Podrían atacar a tu padre o a los tuyos. Si alguien de los tuyos es asesinado ¿No tendría tu familia que vengarse? —Ella le miró ceñuda— Como yo lo veo, las posibilidades de que ustedes tengan que tomar un bando contrario a Ya-sabes-quien son más altas que volver a ser aliados. Además de eso, está la fuerza. Dicen que Ya-sabes-quien no es ni la mitad de lo poderoso que fue. Harry me dijo que ni siquiera parece humano. Tiene pocos aliados, no tiene influencia y está muy lejos del poder político. La gente le tiene miedo, dudo mucho que tenga mucho apoyo ahora mismo…. ¿Tu orgullosa familia se aliaría con alguien menos poderoso que ustedes?

"Supongo que hablo demasiado contigo" pensó con el humor completamente agriado. Sin embargo, lo único que hizo fue alzar una ceja para hacerla creer que decía tonterías. Ella dudo un instante, pero no retrocedió.

—Si te conozco siquiera un poco, estoy segura de que debes haber estado considerando eso desde el inicio. No voy a creerte si dices que no estas interesado. Si fuera así hubieras dejado de escucharme y te hubieras burlado o marchado. Es más, ni siquiera hubieras venido. Pero estás aquí… —ella le miró fijo— tú también me conoces. Sabes que yo no pediría reunirme contigo por una tontería o una sospecha. Sabes que yo no te pediría algo si no supiera que tú aceptarías lo que yo tengo para ofrecer. Ninguno de los dos arriesgaríamos nuestro orgullo por algo que no valiera la pena —una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Theodore la miró aburrido, aun resistiéndose— ¿Y lo vale?

— La información que tengo podría incluso revelar una debilidad de Ya-sabes-quien.

Theodore entrecerró los ojos hacia ella, pero finalmente, se cruzó de brazos y dio un paso atrás. Miró hacia otro sitio cuando habló— Tu cara pretenciosa no me gusta —le dijo con maldad antes de volver a enfrentarla— hecho. Tenemos un acuerdo. ¿Qué vamos a investigar en la sección prohibida?

Ella quitó su expresión de suficiencia en ese mismo instante— ¿Vamos?

Theodore asintió lentamente— Por supuesto. Si tienes información sobre una posible debilidad del Señor Tenebroso seguramente vas a ampliarla, por eso quieres entrar allí —dijo con una sonrisa malvada— ¿De verdad crees que voy a perderme eso?

Él siquiera podía imaginar hacer algo distinto a espiarla desde ese mismo instante si se negaba. James estaba de vacaciones, pero volvería antes de año nuevo y seguramente podría ponerlo a acosar a Granger para escuchar su seguramente tumultuosa mente. Podría hacer que Matthews la siguiera todo el tiempo.

Él le sonrió, acercándose un paso a ella, casi agachándose para que su rostro estuviera a la altura del suyo. Ella retrocedió un pasito de inmediato, pero él avanzó otro— Digamos que en esta ocasión has acertado en lo que estoy pensando. Y tienes toda la razón del mundo. Quiero saber eso que descubriste. Recurriste a mí porque soy el camino rápido, seguramente y créeme que te ayudare con todos los recursos que estén en mi mano —dijo mientras se llevaba una al pecho— Creo haberte dicho desde hace tiempo que tiendo a obsesionarme con cosas que despiertan mi curiosidad y ahora mismo estoy demasiado curioso —Granger tenía cara de pánico— ahora no puedes echarte para atrás —le dijo con maldad— si no me dejas participar en esa investigación me enfadaré contigo y usare todos mis recursos para sabotearte hasta que no tengas más opción que pedirme ayuda solo a mí.

Ella se crispo— Pensé que no te gustaba el chantaje.

—Pienso que prefieres saber a qué atenerte. Mejor chantajearte para que me dejes participar que mentirte y sabotearte de todas formas ¿No crees? —Dijo encogiéndose de hombros— tienes opciones.

—Valientes opciones.

Él le sonrió— Como sea. Seguro es mejor que las que tenías antes. Si no, no hubieras venido a mí —Theodore espero una respuesta, pero ella también había retrocedido. Él, satisfecho preguntó lo que más le interesaba— ¿Acerca de qué vamos a investigar?


Hermione había llegado al lugar acordado para encontrarse.

Ella encajaba bien con el lugar.

Llevaba sus jeans favoritos y zapatillas blancas cómodas. Llevaba un cambio de ropa en la mochila y un abrigo ligero atado a la cintura sobre su camiseta roja con mangas largas, pues el día era algo soleado. Miró con atención entre el gentío de esa popular zona comercial casi abarrotada, pues era la víspera de año nuevo y había más gente de lo usual, lo que le hacía más difícil buscar.

En la acera de en frente, un chico que estaba junto a otras dos chicas le hizo un "Hola" con la mano y ella estuvo a punto de responder y caminar hacia ellos, pero algo no cuadraba y les ignoro. Sintiéndose estúpida porque creyó que se había equivocado, siguió buscando entre la gente, pero ahora que el muchacho se había alejado de las otras dos chicas y se dirigía a ella comenzaba a creer que, increíblemente, había estado en lo correcto. Viéndolo más de cerca, el chico… llevaba guantes oscuros en las manos.

Ese sí era Theodore Nott.

Hermione ni siquiera lo habría sospechado, pues pensó que podría distinguirlo con solamente estar allí, pues suponía que sería llamativo. No contaba con que él fuera todo un prodigio en el camuflaje.

Nott llevaba gafas de sol y una gorra azul; pantalones de mezclilla gris claro y una camiseta negra con un estampado de colores muy bonito. Sus zapatos eran de un color más claro que la gorra y se veían increíblemente cómodos. También llevaba una mochila azul al hombro. Cuando estuvo frente a ella se quitó las gafas de sol— Hola Granger —dijo casual— No me reconociste ¿Verdad? —él sonaba realmente presuntuoso.

Hermione sacudió la cabeza, medio atontada. Nott pasaría prácticamente por un Muggle. El negro de su camiseta resaltaba su piel pálida y sus ojos se veían más azules que de costumbre. Y Merlín, porque negarlo. Parecía el modelo masculino de una revista Teen.

— No —dijo estupefacta— realmente no ¿Dónde conseguiste esa ropa?

Él parecía orgulloso de sí mismo— Magia —dijo solamente.

Hermione se cuestionó si era una especie de broma, pero prefirió ignorarlo. Nott no hacía bromas— pues bien hecho. El viaje será largo, tenemos que tomar el metro, luego el tren que nos llevara hasta los límites.

— Tu guíame hasta esa ciudad y el resto corre de mi parte —dijo él— pero antes, quiero ir a ese sitio de allí —el apuntó con la cabeza las vidrieras de un café.

Hermione miró con atención el lugar, parecía un sitio muy fino y caro. Ella sacudió la cabeza— No tenemos dinero —replicó.

—Yo tengo dinero.

—Hablo de dinero Muggle —añadió bajito para que la gente que pasaba por la calle no les escuchara.

—Eso mismo —dijo él, sacando una billetera de cuero del bolsillo del pantalón y dejándola ver su contenido. Hermione casi queda pasmada.

— ¡No hagas eso! —Dijo haciendo que guardara la billetera— No debes mostrar el interior de tu billetera en la calle. Podrían asaltarnos —y antes de que Nott le preguntara algo acerca de eso (pues tenía aquella mueca de curiosidad), le interrogo— ¿Dónde conseguiste el dinero? ¿Y la… ropa? Y por favor, no me digas que fue magia.

Nott guardo la billetera en su bolsillo— Tengo medios, Granger. Y recientes colaboradores que saben moverse en el mundo Muggle —respondió por fin.

Ella le miró con algo de enojo— recuérdame por qué esos colaboradores no pueden darnos una mano con esto.

Nott asintió con suficiencia— Porque se lo reportarían a mi Padre de inmediato y eso no es conveniente para mí ni para ti. Él no es tan generoso como yo, con él no tendrías una negociación ventajosa ni en mil años, es un negociante increíble. Además, ni siquiera podrías hacer el intento, él está en Alemania en este momento y no tiene fecha de retorno. Ahora ¿Vamos a ese sitio?

¿Una negociación menos generosa, en serio? ¿Lo decía quién le dio a elegir entre aceptar su ayuda a la fuerza o sabotearla?,

Hermione sacudió la cabeza, luego miró el reloj que tenía en la pulsera— Bueno, tenemos que tardar menos de cuarenta minutos para alcanzar el siguiente tren. Vamos.

—Espera —dijo Nott, deteniéndola— es mejor que tú lleves esto —él volvió a sacar la billetera y la metió en la mochila de Hermione— alguien me dijo una vez que es mal visto entre los muggles que una mujer independiente pida dinero a un hombre para pagar las cosas que compra.

Hermione frunció el ceño— No es que yo piense así, pero en general, también es mal visto que una mujer pague por la comida y bebida de un hombre. Miran mal al hombre.

Él se encogió de hombros mientras volvía a ponerse las gafas de sol— No soy como ellos, no me importa demasiado. Además, siempre me pareciste del tipo independiente. Pensé que estarías más cómoda así.

Hermione miró al frente— Sígueme, Nott —dijo algo dudosa.

Él abrió la puerta para ella. Le pareció algo extraño, pues nadie que no fuera su padre abrió alguna vez la puerta para ella, bueno, Sirius también.

Una vez dentro, ambos se dirigieron hacia el interior del café, se aproximaron al mostrador esperando su turno para hacer sus pedidos. Nott se quedó de pie a su lado y se acercaba demasiado para preguntarle cosas al oído "¿Expreso?" "¿Americano?" "¿Cuál de esos postres son dulces?" "¿Cuáles son salados?" Era como estar con un niño pequeño.

Cuando llego el turno de ambos, ella pidió un té de menta y unas galletas de avena con chispas de chocolate. Nott por su parte, a pesar de prácticamente haber interrogado a Hermione acerca de todos los productos a la venta…— Un café solo —dijo tranquilo— y las mismas galletas que ella.

Hermione pago, luego fueron hacia una mesa considerablemente alejada de todas las demás y al lado de uno de los ventanales que daba hacia la calle. Nott aparto la silla para que ella se sentara y luego de dar un vistazo al resto del lugar, pareció entender que no debía llevar gorra ni gafas, se las quitó y las puso sobre la mesa, su cabello estaba algo desordenado y él se lo acomodó con la mano. Una buena parte le cayó sobre los ojos, haciéndolos más expresivos. Hermione casi podía escuchar suspirar a las mesas contiguas.

— ¿Qué? —dijo mirando a Hermione.

Ella se masajeo la sien— Nada —murmuro— bueno, ya estamos aquí ¿Por qué querías entrar?

Nott se sentó derecho en su silla— Bueno, dos mujeres se me acercaron hace poco. Me preguntaron si quería conocer este lugar. Pensé que ellas trabajaban aquí o algo, pero me pidieron acompañarlas aquí. Cuando dije que esperaba a alguien me dijeron que no había problema, que esperara con ellas, ya que "se me notaba en la cara" que quería conocer este lugar. Les dije que sería de mala educación hacer eso, pero como insistían tanto, pensé que lo mejor sería decir que entraría aquí con la persona que esperaba. Luego me pidieron mi "número" y menos mal que apareciste, porque estaba comenzando a ser algo molesto y ya no sabía cómo responder a eso. ¿Cuál se supone que es "Mi número"? ¿Los muggles llevan números por alguna razón? Bueno, no te he visto a ti ningún número.

Hermione no sabía si reír o compadecerse por Nott ante aquel relato surrealista. Sacudió la cabeza y luego de un respiro procedió a explicarle acerca de los teléfonos y los números lo mejor que pudo hasta que llegó su pedido, tampoco es que fuera una experta en ello.

—Entonces… —dijo ella, terminando sus galletas— ¿Querías entrar para no quedar como un mentiroso hacia esas chicas?

Él se encogió de hombros— Bueno… —dijo mirando su café— No es del todo una mentira. Me gusta el café y me sentí curioso, pero no entiendo cómo funciona todo. Te necesitaba para hacer esto. No me culpes por no querer parecer un tonto.

— No te culpo —dijo negando con la cabeza— solo que es raro verte de esta manera.

— ¿Verme cómo?

Ella apoyo el mentón en una mano— Como cualquier mortal en el mundo —dijo mirándole a sus azulísimos ojos "No, no como cualquier mortal… pero bastante cerca"— como un extranjero que no sabe el idioma del lugar.

Nott también apoyo su mano en su mentón, sosteniéndole la mirada— Supongo que es una buena manera de representarlo —dijo bajito— entonces eres como mi traductora personal.

Hermione asintió despacio y se quedaron mirándose el uno al otro un buen rato, sin decir nada y tomando sus bebidas… hasta que ella miró de nuevo el reloj en su muñeca.

— Ya casi es hora. Tengo que ir al baño, ¿Me esperas aquí? —Theodore asintió, ella se puso de pie con la mochila al hombro, pero se lo pensó y dejo la mochila en su asiento vacío mientras Nott la miraba interrogante— No la necesito —dijo antes de caminar hacia el baño.

Aun cuando ya estaba en el lavamanos echándose agua a la cara, Hermione no podía hacer que el color de su cara se disipara.

Dejo su mochila en esa silla.

Eso era lo que las chicas hacían en las citas para que otras no se acerquen al chico en cuestión, un aviso para que supieran que él no estaba solo. Era ridículo pero… Nott parecía muy perdido en el mundo Muggle.

En el mundo mágico él era alguien a quien la gente se cuestionaba acercársele a hablar, mientras que en el mundo Muggle era solamente alguien más, en este caso, un chico que parecía actor de cine; lo suficiente llamativo para que la gente se le quede mirando o se le acercara a hablarle y eso sería problemático.

—Él dijo que era algo molesto —se dijo mirándose al espejo— Él lo dijo —replicó para auto convencerse de que lo hizo para ayudar a Nott.

Aunque también lo hacía por el bien de los muggles.

Nott podría hechizar a las personas si las cosas se ponían raras.

Cuando discutían su plan de acción para moverse en el mundo Muggle, Nott había dejado sobre la mesa la opción de obliviar gente si algo salía mal... Nott sabía usar Obliviate. Eso era impresionante como perturbador. Era magia muy avanzada.

Hermione se frotó la frente, aún nerviosa. Que él pudiera usar su varita fuera de Hogwarts era algo que la superaba. Cuando le pregunto cómo era eso posible, él solo le había dicho que era gracias a los "colaboradores" de su familia, pero nada más que eso.

Ella solo podía imaginar la influencia o poder de los Nott alcanzaba hasta el Ministerio de Magia.

Todo eso era una locura.

Mientras se miraba al espejo, se dio una suave palmada en la mejilla para quitarse algo de nerviosismo. Ya se le había desarrollado una especie de tic con ello. Había sufrido de ello toda la semana. Lo había sufrido desde que se le ocurrió involucrar a Nott.

Luego de contarle los hechos de por qué ella creía tener una pista acerca de una debilidad del Innombrable (desde los relatos de cómo es que Harry sobrevivió a la maldición asesina, la aberrante conversación que él tuvo con Harry la noche que volvió y como es que Harry tenía esas pesadillas donde él decía ver a través de los ojos de la serpiente, además del hecho de que iba a aprender Oclumancia –aunque claro, no le dijo quién iba a enseñarle) en base a la sospecha de que la madre de Harry hizo un hechizo de protección para su hijo y consecuencia de ello, la maldición no lo alcanzo, pero si tuvo efecto en el Innombrable; algo que hacía que tuviera una especie de conexión con Harry y que por eso necesitaba saber Oclumancia…. Nott sencillamente había dicho que arreglaría todo para entrar a la sección prohibida después del almuerzo.

Sin embargo, cuando ella había llegado a la biblioteca, se encontró con Nott en las mesas de estudio, había dejado un pergamino sobre la mesa y se marchaba sin siquiera mirarla. Hermione se había acercado a la mesa y pudo leer que en ese ponía una hora por la tarde y un cambio de lugar para encontrarse, la sala subterránea.

Ella misma comprobó que entrar a la sección prohibida era imposible. Umbridge prácticamente la había clausurado.

Ya en el salón subterráneo, Nott casualmente dijo tener otras opciones. Había otro lugar amplio y bastante surtido de libros de magia tenebrosa y probablemente hasta con libros que ni en Hogwarts tenían. La biblioteca más surtida de una de las familias más antiguas de Europa: La Mansión del Oeste de los Nott.

Otra gran locura.

En ciertos momentos, parecía más la cruzada de Nott que la suya. Aunque después de toda la información que ella le dio, Hermione sospechaba que él investigaría con o sin ella. Tenía los medios y la motivación. Ella definitivamente iría.

Incluso uso las mismas palabras que Nott.

"¿De verdad crees que voy a perderme eso?"

Planearon como sería su salida y como harían para llegar a esa mansión, además de su regreso, todo eso esa misma tarde. Nott la tenía más fácil, pues al parecer Philip Nott le dotaba de permisos firmados al inicio de cada año. Seis al menos. Hermione tuvo que falsificar los suyos.

Nott hizo que los aprobaran a través del profesor Snape. Hermione a través de la profesora McGonagall.

Nott no tuvo necesidad de despedirse de nadie, mientras que Hermione tuvo que inventar una excelente y creíble historia para engañar a sus amigos.

Salieron el veintinueve de diciembre, ella usando el autobús Noctambulo mientras que Nott uso la Red Flu. Hermione llegó a la vacía casa de sus padres, pasó la noche allí y salió muy temprano hacia el punto de encuentro que había fijado con Nott, aquella zona comercial.

Mirándose al espejo, se arregló el cabello atándoselo en una cola y retándose a sí misma a dejar de distraerse con nimiedades. Estaba en una misión de investigación.

Hermione avanzo con seguridad hacia la mesa donde había dejado a Nott. Él seguía allí, pero se había girado hacia la ventana de cristal, mirando hacia la calle. Pensó que quizá por eso escogió aquel lugar para ir. Ya en Hogwarts siempre se sentaba bajo ese árbol cerca del lago, que tenía una vista preciosa. Él parecía preferir las vistas panorámicas.

Nott se giró hacia ella antes de que se acercara a la mesa. Se levantó, se colgó su mochila y levanto la de ella, prácticamente se la colgó a Hermione en el hombro— Vamos —dijo suavemente, cediéndole el paso para que ella fuera adelante, al salir, el volvió a abrir la puerta para ella.

Usar el metro fue bastante impresionante para Theodore, Hermione estaba muy segura de ello. Fue como en aquel café, pues no dejaba de preguntar cómo funcionaba una y otra cosa, además de su atenta mirada observando cada cosa que Hermione hacía hasta abordarlo y viajar en silencio, pues estaba totalmente lleno y apenas eran las nueve de la mañana.

Cuando llegaron a la estación de tren, cerca de las diez, Theodore insistió en que pagaran por un compartimento privado. Hermione no se opuso demasiado, pues él le recordó que era su dinero y que tenía suficiente para no preocuparse por desperdiciar.

—No es tuyo, si no de tu padre —le dijo Hermione apenas e ingresaron al compartimento, el cual tenía sillones para dos personas, uno frente a otro y una mesita elegante en el centro. Cortinas rojas en las ventanas y unas persianas en la puerta de cristal.

—En realidad si es mío —dijo Theodore, acomodando su mochila en el portaequipajes del techo— Mi madre tenía una bóveda bastante respetable y entre sus deseos póstumos dejo dicho específicamente que se me diera una nada despreciable cantidad semanal de galeones cuando comenzara la escuela y pleno dominio cuando tenga diecisiete.

Hermione entorno los ojos— En el mundo Muggle nadie le confiaría demasiado dinero a alguien de diecisiete años.

Theodore se encogió de hombros— Entonces que suerte que soy un mago.

Hermione suspiro y se dedicó a mirar por la ventana, aguardando por lo que sería casi una hora de viaje hasta una pequeña ciudad costera. Nott había comprado un periódico en la estación y lo estaba leyendo desde que abordaron.

— ¿Qué es "La unión Europea"? —preguntó de la nada.

Hermione se volvió hacia él, preguntándose cómo es que él podía estar en tanta calma mientras hacían un viaje, a costa de salir con permisos falsos de la escuela. Podrían expulsarlos ¿A caso estaba fingiendo?

—Es un acuerdo político entre países Europeos.

— ¿Comercial?

—No del todo. Se trata más de aplicación de las mismas políticas en todos los países que son miembros. Es un mecanismo para que el continente evite problemas entre los países miembros, como una guerra, por ejemplo.

—Interesante —dijo volviendo a leer— no parece funcionar del todo —menciono con el ceño fruncido.

Hermione negó con la cabeza— La política rara vez funciona del todo en el mundo Muggle —dijo con tristeza.

Nott bajo el periódico y lo dobló antes de guardarlo en su mochila— El mundo mágico no es distinto —dijo antes de sacar una botella de agua y beber su contenido.

—No tenemos magia.

—No vayas a repetir lo que voy a decir —dijo mientras miraba por la ventana— pero creo que el mundo mágico hubiera terminado hace mucho tiempo si no la tuviéramos —luego se miró las manos— tengo… tantas preguntas… —luego la miró a ella— No es la primera vez que salgo al mundo Muggle, pero las anteriores veces solo han sido para darle un vistazo a un teatro y las calles desde el interior de un taxi. Nada que se le parezca a todo esto —dijo gesticulando con las manos y viendo a la ciudad a lo lejos, volviéndose más pequeña a cada segundo— Los muggles son… ingeniosos. Has construido un mundo con sus propias manos.

"Si, es por esto" pensó, sintiendo como algo cálido se deslizaba en su alma "Por esto"

Hermione también miró por la ventana— También inventamos juegos para pasar el rato en viajes largos como este.

— ¿Juegos? —Dijo de inmediato.

—Si —se fijó en una pequeña villa y ganado pastando a lo lejos— Veo… algo blanco y negro —luego se volvió a Nott— tú debes adivinar qué es lo que he visto.

— ¿Y que gano?

—Reconocimiento —dijo ella de inmediato, conteniendo una risa.

Nott entrecerró los ojos hacia ella, pero se volvió a la ventana, completamente concentrado— Una vaca.

Ella asintió— tu turno. Describe algo por el color y aguarda a que yo adivine.

—Veo algo… verde.

—No es justo. Casi todo es verde afuera —dijo en tono de reclamo— ¿Un árbol?

Nott tenía una suave sonrisa en el rostro mientras miraba aún por la ventana— No.

Luego de media hora jugando a "Veo, veo" y una larga partida de "Piedra, papel o tijeras" y una muy corta de "tres en raya" en una libreta de Hermione, llegaron a su destino antes de las once de la mañana. Se embarcaron en la búsqueda del barrio mágico de aquella pequeña ciudad y la encontraron rápidamente. Una vez atravesaron la entrada se colocaron sus capas de viaje, Nott parecía conocer perfectamente el lugar y la guio desde la zona comercial para comprar comida sencilla de preparar y bebidas. Nott dejó muy claro que una vez en su casa tendrían que hacerse cargo de sí mismos hasta que la abandonaran, pues nadie les atendería. Luego de eso, el los dirigió hacia unas calles que paso a paso se veían cada vez menos amigables.

En un punto, Nott se paró en seco, se volvió hacia ella y se quitó la gorra de la cabeza para ponérsela a ella en la suya.

—Estamos entrando en una zona…—le dijo antes de que ella pudiera reclamarle algo—…problemática.

—Pudiste habérmelo dicho —se quejó ella mientras se acomodaba el cabello.

Él también se quitó las gafas y se las tendió, pero ella no las tomo de inmediato— Es mejor que cubras tu rostro —insistió él— hablo en serio. Hay todo tipo de contrabandistas, aquí que podrían captar y grabar tu rostro con magia y podría traerte problemas después. Sube también tu capucha, por ningún motivo vayas a quitártelos.

Ella dudo, pero tomo las gafas y se las puso. También subió su capucha— ¿Qué hay de ti?

—Está bien que me vean —dijo sonando presuntuoso y subiendo la capucha de su capa— Mi cara es lo que nos dará pase libre a donde queremos llegar. Pase lo que pase y sea lo que sea que escuches, tú solo déjame todo esto a mí. ¿De acuerdo?

Y así fue.

Llegaron a una tienda que parecía una guarida de mala muerte salida de alguna película policiaca. La entrada tenía un sujeto enorme que era obviamente un guardia que se veía amenazante, pero apenas Nott se quitó la capucha que cubría su cabeza el hombre se hizo a un lado y les abrió la puerta.

En el fondo había un pequeño mostrados de cristal con varios frascos de colores a la vista, detrás de todos ellos, había un hombre. Era algo anciano, pero no parecía nada amable, pues refunfuño hacia ellos sin apenas mirarlos.

—Si están fugándose, niños, sugiero visitar a Lorens de la calle del pedregal. Seguro deben saber las reglas, nada de saltos en año nuevo.

Nott se aclaró la garganta y el hombre parecía volver a querer refunfuñar algo… pero le miró, realmente le miro, de pies a cabeza, luego a ella, pero Nott dio un paso adelante y prácticamente se puso al frente de ella, como si la estuviera cubriendo.

El hombre finalmente se enderezo y puso una sonrisa torcida en su rostro— Pero siempre hay excepciones, por supuesto.

Nott le miró con desdén y sin dejar de hacerlo, metió una mano en el bolsillo del pantalón y saco una bolsa de cuero— Aquí hay doscientos galeones, su precio es cien por dos personas —luego se acercó bastante al hombre para decir bajito— aunque sé qué ciento cincuenta es la tarifa que incluye extrema privacidad, de todas maneras quiero ser generoso. En lo que a usted respecta, señor Climb, no pasamos por aquí

El hombre sonrió de una manera horrible— Esta usted muy bien informado, pero lamentablemente a medias —él también se acercó a Nott— tendrían que ser al menos cuatrocientos galeones para olvidar un rostro tan llamativo como el suyo… sin contar que esto sería muy mal visto por la familia de su futura prometida, Señor Nott.

Hermione hizo lo posible por mantener su rostro serio e inexpresivo.

Theodore le sonrió con malicia al hombre— Mi padre es el Señor Nott —dijo afiladamente mientras ponía otra bolsita sobre la mesa— Cuatrocientos serán. Pero yo si recordaré tu ambicioso rostro por siempre —dijo con un tono de voz casi terrorífico, de ultratumba— y cuando ese título sea mío...

El hombre quito su sonrisa y se puso mortalmente serio, hasta pálido— Doscientos.

Nott le sonrió de nuevo y empujo la nueva bolsita hacia él hombre pálido— Volveremos, mañana. Tómelo como el pago por adelantado. Gracias por su amabilidad —dijo satisfecho.

—Por aquí —dijo el hombre, que usando su varita hizo que una puerta se materializara en una esquina de la pared y entrando por ella.

—Vamos —dijo Nott a ella suavemente, al ver que seguía distraída. Hermione sacudió la cabeza y avanzó, al mismo tiempo que se concentraba en lo que debían hacer.

Del otro lado de la puerta, estaba una especie de salita algo espaciosa, pero con una gigantesca chimenea descomunal en el fondo.

Nott ya le había hablado de ello. Una chimenea clandestina de ese tipo, unida mediante maldiciones y encantamientos prohibidos a la Red Flu, famosas en su tiempo desde la segunda guerra mundial y en la primera guerra mágica, pues se usaron mucho para mover magos de ambos bandos y civiles para sacarlos del país. Esa era la única manera de llegar seguros y rápido a la mansión del Oeste de los Nott, pues esta estaba cruzando el mar del Norte, en las costas de Noruega.

El hombre del mostrador volvió a aparecer y le entregó a Nott una tabla y sobre ella un pergamino y una pluma. Él tomó la pluma y escribió en el pergamino, cuando termino le entregó todo al hombre menos la pluma. Nott se acercó a ella y le hizo una seña para que lo siguiera y juntos se acercaron a la chimenea, le ofreció la mano y la ayudo a entrar en ella, pero aún le sostuvo la mano, haciendo que ella extendiera la palma.

—Solo picará un poco —le susurro.

Nott escribió en ella unas runas inentendibles, se suponía que era una especie de firma mágica que la red Flu de su casa le permitiera entrar y que la protección de la misma la reconociera como una invitada. Como una llave que Nott le estaba entregando a ella, la misma que tuvo que haber escrito en la tabla que el hombre malhumorado estaba en ese mismo instante convirtiendo en polvo con su varita.

Nott entró con ella y se quedó de pie a su lado hasta que el hombre le tendió con humildad un recipiente con el polvo recién fabricado. Él vació los polvos en su enguantada mano, dijo una palabra en otro idioma y arrojó los polvos al suelo, levantando humo azul y chispas moradas.

Todo comenzó a girar y girar demasiado, no era como la red Flu normal. Era más vertiginosa, violenta y asfixiante. Casi no podía respirar y cerró los ojos con fuerza.

Cuando todo se detuvo, recién pudo parpadear y ver que estaban en un ambiente totalmente distinto. Hasta el aire era diferente. Nott salió de la chimenea al instante y le ofreció de nuevo la mano para salir.

—Puedes dejar tu capa por allá —dijo él apuntándole unos percheros— espera aquí, iré a verificar algunas cosas. Hace siglos que no vengo a esta casa.

Nott se perdió en las escaleras descomunales que estaban casi al fondo de aquel salón gigantesco que tenía apariencia de sala elegante y espaciosa. La alfombra era roja y parecía ser de fino terciopelo. Había sillones enormes y elegantes casi al centro de aquella estancia, con ventanales gigantescos con cortinas de colores claros tanto al frente como detrás del ambiente. Uno que daban la vista a un descomunal jardín y a lo lejos podía verse algo de oleaje del gris mar nórdico, del otro lado, otro descomunal jardín espeso que no dejaba ver que había detrás.

Se dirigió a los percheros y distinguió que parecían ser de plata o algo similar, cosa que la abrumo. Había mesitas esquineras por todos lados y en cada uno de ellos alguna figura curiosa, igual que cuadros de paisajes de fantasía que tenían movimiento.

Ella estaba admirando uno de ellos con un paisaje de pasto alto al viento con flores que desprendían pequeños pétalos y con nubes blancas gigantescas que corrían y corrían…

—Ven, Granger. Te enseñare la habitación donde te quedarás.

Hermione, aún abrumada, solo alcanzó a asentir y alcanzarlo.

— ¿Cuántos pisos tiene esta casa? —pregunto mientras veía los cuadros de las paredes y el terciopelo rojo por todos lados.

—Cuatro, si cuentas el sótano —dijo él con las manos en los bolsillos— la planta baja tiene la cocina, un comedor demasiado grande si me preguntas, la chimenea privada, el recibidor y el salón de eventos (que tiene otra chimenea para invitados), además de la biblioteca. En el primer y segundo piso hay habitaciones, pero todo el tercer piso es para quien tenga el título. Es de mi padre y nadie puede entrar sin su permiso —dijo en tono espeluznante y quizá algo molesto. Hermione supuso que él tampoco podía— los dos nos quedaremos en el segundo piso.

Cuando llegaron a esas estancias, había más alfombra roja en el pasillo y paredes, y bastantes puertas de lo que parecía ser caoba oscura. Mesitas pequeñas por aquí y por allá, más cuadros y figuras, además de ventanales que daban al mar.

—Siéntete libre de usar esta habitación como si fuera tuya —dijo abriéndole una de las puertas y despejando el camino para que ella pasara— el baño y la ducha funcionan perfectamente y si tienes frío hay mantas y más almohadas en el armario. También toallas.

Hermione entró y camino hasta el centro de la habitación y la observo detenidamente antes de ir hacia la cama y sentarse en ella. Era realmente suave. Luego se volvió hacia Nott, quien estaba apoyado en el marco de la puerta— Gracias —le dijo.

—No tienes por qué —le contesto— Eres mi invitada. Si necesitas algo, pídelo. Yo estaré tres puertas más a la derecha. Nos vemos en una hora abajo, comeremos y luego comenzaremos la investigación.

Lo primero que hizo Hermione fue tomar un baño, luego, con la cabeza aún envuelta en una mullida toalla, se dejó caer en la suave cama y se quedó dormida al instante. Despertó a las doce treinta, algo desorientada, pero cuando se incorporó se encontró directamente con la vista hacia el mar. Fue a la ventana y observó el cielo gris sin sol ni nubes. Quizá hacía algo de frío afuera. La vista era bastante buena y todo en esa casa parecía ser fino. Con algo de sorpresa comenzaba a caer en cuenta de que la familia Nott eran realmente acaudalados, pero que eso no parecía pegar mucho con la actitud de Nott en particular.

Se arregló el cabello rápidamente, vació la ropa de su mochila en los cajones de la mesita al lado de la cama, solo dejo en ella pergamino y una carpeta, además de plumas y tinta.

Nott ya estaba abajo cuando ella llegó, de hecho, estaba usando magia para calentar la comida que compraron: Sándwiches de carne con salsa. Ella le ayudó a llevar los platos, cubiertos, vasos con agua y servilletas al comedor, que como Nott dijo, era bastante enorme. La mesa era una bestia rectangular de madera pulida para al menos treinta personas. Tenía tallados magníficos… y que decir de las sillas.

Hermione dejo los platos en lugares uno al lado del otro, igual que los cubiertos. Nott la miró en silencio un momento, pero no dijo nada y deposito el platillo con ambos sándwiches junto a los platos y se sentaron lado a lado a comer casi en silencio.

—Entonces… ¿Tienes prometida? —no pudo evitar preguntarle. Había querido hacerlo desde que el hombre de la tienda lo menciono.

Nott casi se atragantó mientras comía. Esa reacción la dejó totalmente descolocada. Él tomó una servilleta y luego de beber agua le miró con una expresión que ella no pudo descifrar— No le haces ese tipo de preguntas a alguien mientras está comiendo, Granger.

Lucía enfadado. Ella también bebió algo de agua— Pensé que podía preguntar lo que fuera.

Nott le miró aburrido— Buen punto —dijo dándole otro mordisco a su comida, pero solo habló cuando termino de masticar— De acuerdo. El asunto del compromiso es solo un rumor que me convenía que la gente dispersara. Mi futuro matrimonio no se ha decidido aún.

Hermione se sintió consternada por la tranquilidad con la que lo decía— Pareces bastante tranquilo con eso —dijo antes de darse cuenta.

Nott asintió— Todos nos casaremos en algún momento, Granger. La mayoría de la sociedad mágica compromete a sus hijos apenas y son presentados en sociedad, máximo hasta los catorce —se encogió de hombros— de hecho, se supone que ya estoy "viejo" para un compromiso convencional, pero a mi padre no le importa y a mí tampoco. Me preocupare por eso cuando sea el momento.

Hermione le dio un sorbo a su agua— Creo que te lo tomas a la ligera.

—No es así —dijo de inmediato— sería un estúpido si lo hiciera.

—Dejarás que alguien decida por ti.

Nott negó con la cabeza— Creo que has entendido mal. Cuando digo que no se ha decido aún, me refiero a mí y a mi padre. Mi familia tiene la tradición de discutir con sus hijos el matrimonio, mi padre lo aseguró.

Hermione sintió pesar, pues desde hacía tiempo, cuando Nott hablaba de su padre lo hacía con una especie de devoción implícita. "Confía mucho en todo lo que su padre le dice" pensó con algo de miedo, recordando como Sirius le relato que su hermano Regulus hacía todo para complacer a sus padres, incluso ganar una marca en su brazo.

Ella se aclaró la garganta— En el mundo Muggle los matrimonios son cosa de la persona en cuestión. Los padres rara vez interfieren, se limitan a confiar en que sus hijos harán la elección adecuada.

—Que irresponsabilidad —se quejó Nott— en el mundo mágico eso jamás sucedería —ella iba a replicar, pero Nott la cortó— ya sé que dirás que no es así, que seguramente has conocido a muchos magos que se casaron por voluntad propia o algo por el estilo. De seguro también has oído de la tragedia de la chica Francesa.

Hermione entorno los ojos— ¿Qué chica francesa?

Nott se aclaró la garganta— No es importante, no tiene que ver con nosotros —dijo restándole importancia— el punto es, que al menos para los sagrados veintiocho es importante. Lo aprendemos desde que somos niños, de hecho, es por eso que los compromisos se pactan casi apenas nacemos —el termino su sándwich— La cuestión de elegir el compañero es bastante estricta para nosotros; una mezcla entre la situación social, el estatus de la sangre, las alianzas de las familia y con todo eso, medir los pro y los contra a futuro. Entre todo ello, escoger a la mejor opción. Y claro, los niños menores de catorce obviamente son demasiado… inocentes para poder escoger adecuadamente lo que beneficiara a sus familias por el resto de su generación, por eso se encargan los padres.

Hermione estaba horrorizada— Eso es horrible —dijo consternada— No puedes estar de acuerdo con eso… es… es… como si sus padres negociaran con sus hijos. En el mundo Muggle eso nunca sería tolerado. No es…

Nott le hizo un alto con la mano— Ya he oído eso antes —dijo él— y puede que para ti y la cultura de la que vienes, seguramente parece cruel y hasta inhumano. Incluso muchos magos no educados apropiadamente lo creen, si no fuera así no existirían tantos mestizos —el negó con la cabeza— Pero no es así. Acabo de decírtelo, los sagrados veintiocho lo aprendemos desde niños. Yo lo aprendí. Ese método es necesario —Nott se giró hacia ella— Granger, todo se trata acerca de los legados mágicos. Todo lo demás es mala propaganda iniciada hace al menos un centenio.

Hermione quedó con la boca abierta— ¿Qué?

Nott asintió— Así es —dijo con su tono de profesor— hace años comenzó a ser popular un pensamiento algo radical impulsado por un falso pensador con ideas acerca de una fantasiosa libertad y animando a los magos a ser egoístas con sus deberes y ser "fieles a sí mismos" o algo por el estilo. Era más una colección de chismes de matrimonios concertados que salieron muy mal y que eso era suficiente para sustentar la idea de que los jóvenes magos tuvieran la decisión final en lo que a matrimonio se refiere.

— ¿Pero no es eso bueno?

Nott hizo una mueca— si eres un mago promedio sin legado ni aspiraciones a futuro, probablemente —dijo desganado— pero no para el primer heredero de un título de una familia importante —Nott sacudió la cabeza— Como seguramente estás imaginando, la "rebeldía" nació en los hijos de muchas familias. Hubieron fugas, pociones de amor ilegales, algún que otro chisme no comprobado acerca de un maleficio Imperio… y claro, muchos mestizos en todas las clases sociales. No me mires así —dijo de pronto, haciendo que ella casi salte de la silla— Solamente te lo estoy contando. El punto es que se le dio una mala fama a los matrimonios arreglados por un lado, y por otro, mala fama a aquellos que los desobedecían. Seguramente has oído la palabra "traidor a la sangre"

Hermione asintió— demasiadas veces.

—Seguramente —dijo Nott— los Weasley son llamados así ¿Sabes por qué?

— ¿Por no mantener su distancia de los Muggles?

—Ese es el concepto actual —dijo Nott— pero en realidad, hace años significaba otra cosa. Se le llamaba así a quien traicionaba a su familia. Se le llamo así a los magos sangre pura que se casaban o se involucraban con quienes no la tenían y era probablemente el mayor insulto entre magos aquel tiempo. La simple acusación podía destronarte de una buena posición social.

Hermione sintió la boca seca— Eso es discriminación. No se puede aislar a alguien solamente por involucrarse o casarse con alguien que la sociedad no acepta. No es algo justo.

—Lo justo no importó aquella vez, la meta era contrarrestar la desobediencia. Es más fácil seguir reglas cuando incumplirlas te hace pasar vergüenza y te da bajo estatus… pero como debes sospechar, nunca ha funcionado del todo ni en ese tiempo ni ahora —le explicó— Actualmente he oído que hay castigos de todo tipo para los desobedientes, desde el exilio hasta la expulsión del mundo mágico, la muerte social —Nott hizo una mueca— personalmente he oído cosas bastante peores por las que pasan los mestizos… —él negó con la cabeza— No es algo que mi familia apoye… pero cuando sucede, hay cuestiones que arreglar. Nunca expulsamos a nadie y como bien sabes, recibimos a todo mago o bruja en el que vemos potencial, sin importar su sangre… pero aun así somos puristas. Y antes de que digas algo, por favor, escúchame —Hermione casi se mordió el interior de la mejilla para no replicar— como puristas es de nuestro interés que la sangre pura prevalezca, mi familia apoya eso, pero no por una cuestión de odio a los que no son puros… es una necesidad. Nosotros necesitamos que las familias sangre pura bajo nuestros dominios permanezcan de ese modo. Todo por el vínculo mágico.

Hermione se miró las manos, recordando lo que sabía de ello— Los mestizos no pueden hacer vínculos —susurro.

Nott asintió y también se miró las manos— así es —divago— somos como una pirámide. Mi padre a la cabeza, yo, un poco detrás de él, preparándome para cuando herede su título. Solo su círculo privado debajo de nosotros, que a la vez son cabezas de familia de los Nott, quienes a su vez tienen más vínculos con las familias bajo su control y estas con los que están por debajo de ellos. Sin cabezas de familia, sería demasiado a soportar para un "Señor". Te lo he dicho, el vínculo conecta mediante magia a un "colaborador" con el "señor", pero no es a la inversa. No es sensato tener el vínculo con más de una docena de personas. Eso volvería loco a cualquiera.

Hermione asintió— reparten la obediencia.

—Así es. Es una jerarquía en cadena. No nos sirve ser los únicos sangre pura cuando todas las demás familias no puedan hacer vínculos por su cuenta.

— ¿Qué hacen los Nott cuando una… cabeza de familia ya no puede hacer vínculos?

Nott soltó un respiro— No es algo que pase comúnmente entre los nuestros, pero cuando sucede, le pasamos el título al siguiente mago en la lista de sucesión de esa familia con la misma sangre. Hombre o mujer, no importa; si es anciano, le asignamos ayudantes y vigilancia; si es un niño pequeño, le asignamos un tutor y vigilancia. Si no queda nadie, escogemos a alguna familia pura de ese dominio para que ascienda y tome control de los demás —él apoyó la cabeza en una mano— Hacer eso se volvió muy efectivo. Mi padre tiene la idea de que la posibilidad de perder el poder que siempre has ostentado es la peor pesadilla de todo mago orgulloso. Pienso que es el precio adecuado a pagar para un traidor a la sangre, después de todo, sus beneficios son en gran parte gracias a que su sangre es pura. Puede seguir con nosotros, puede tener los hijos que quiera, no tenemos problemas con ello. Los mestizos pueden recibir un vínculo e históricamente, en mi familia han sido de los más leales, varios de ellos incluso han llegado al círculo privado. Pero de ninguna manera existirá un mestizo con un título —Nott se puso de pie— y es por eso mismo que yo entiendo perfectamente que no tengo opción en el asunto del matrimonio. Soy el último Nott. Si mi descendencia no puede tener el vínculo mágico con las familias que sirven a mi padre, se acabó la Familia Nott.

Él tomó el plato de la mesa y ella lo imitó, ambos en silencio caminaron a la cocina.

—Tu cara luce triste —le dijo de pronto.

—Lo que dices es triste —contesto ella, aun mirándole la espalda.

—No lo es —le aseguró él— es la realidad. Lo que debe ser. Ummm… como deben ser las cosas.

Ella negó con la cabeza, aun siguiéndolo— ¿No has pensado que tienes mucho con lo que lidiar?

Llegaron a la cocina, la cual era gigantesca, elegante, limpia y vaporosa. Nott deposito el plato en la encimera. Ella hizo lo mismo. Nott sacó su varita y con un encantamiento los platos estaban relucientes, igual que los vasos y los cubiertos.

Nott se quedó muy quieto mirando esos platos durante largos segundos, pero luego se giró hacia ella y parecía aburrido— Por eso te dije que no pienso mucho en eso. Es… demasiado, de algún modo. Y pronto. Aun no tengo que preocuparme por eso. Además, mi padre me ayudara con esa situación y… lo manejaré. —luego le dio la espalda de nuevo y se pasó una mano por la cabeza, como si quisiera calmarse. Pero luego tomó un vaso, bebió agua y se giró hacia ella otra vez— Lo mejor será que vayamos a la biblioteca. Tenemos mucho que investigar.

Hermione notó que desviaba la mirada.

"Apartar la vista es igual a mentir" recordó ella que le dijo una vez.

—Vamos —le contesto y Nott parecía más tranquilo.

"Supongo que de momento, solo te distraes" pensó con un nudo en el estómago y sentimientos encontrados en su pecho.

La biblioteca era gigantesca, pero muy bien iluminada, pues aunque el cielo afuera estuviera totalmente gris, la luz natural inundaba todo el ambiente. Las ventanas gigantes eran una constante en aquella casa.

Nott la dirigió hacia el fondo de aquel ambiente y se acercaron a una mesa con dos libros con tapa de cuero enormes.

—Son los libros guía, ambos están en orden alfabético. Este —le dijo apuntando uno— tiene ordenados los nombres de los autores, según el apellido. Este otro tiene los temas y la lista de libros de consulta y una pequeña descripción.

Luego de explicarle cómo encontrar los libros en los estantes, comenzaron por los temas donde podrían encontrar lo que buscaban: Magia de protección y magia de sangre.

Nott estaba muy interesado en esta última, pues estaba seguro de que el hecho de que El Innombrable necesitara la sangre de Harry para su hechizo era demasiado llamativo y probablemente algo clave, pues según lo que él sabía (y sospechosamente, parecía saber mucho) y aseguraba, la sangre era elemento primordial en las maldiciones más poderosas. Y si Voldemort fue maldito por la magia de protección que usaron sobre Harry, entonces en la misma encontrarían una pista.

Nott se movía entre libros de consulta bastante rápido y parecía saber dónde encontraría la información que necesitaba. Tomaba apuntes por aquí y por allá. Un patrón algo extraño.

Luego de más de dos horas de lectura y consulta, Hermione le miraba con los ojos entrecerrados mientras él trabajaba, pues veía desfilar los lomos de los libros frente a sus ojos— La verdad, Nott.

Él apartó la vista del libro en ese instante— ¿Qué verdad?

— ¿Estás metido en magia de sangre?

Nott hizo una mueca— Que directa.

Ella se enfadó— ¿Sí o no?

Nott se encogió de hombros— Supongo que es demasiado esperar que no espiaras mis títulos en la sección prohibida.

Ella bufó— Como si tú no hubieras espiado los míos.

—Mea culpa —contestó— y sí. Mi investigación iba de magia de sangre. Y no pongas esa cara, no es nada malo, como parece que estás imaginando. Soplo es un poco oscuro —él acercó su silla a la de ella— Seguramente has oído de los objetos con propiedad de legado mágico.

Ella asintió. Ese tipo de objetos eran legendarios y únicos en su tipo. La espada de Gryffindor, por ejemplo. O el Sombrero de Hogwarts. Ambos encantados para funcionar de cierto modo o reaccionando a una condición mágica.

— ¿Quieres hacer uno? —preguntó de inmediato.

—En un futuro, probablemente —dijo tamborileando sus dedos en la mesa— todas las familias deben tener los propios. He investigado y de momento, los Nott solo tenemos dos de los cinco objetos históricos originales.

Hermione hizo una mueca— ¿No es mejor… recuperar los otros tres en lugar de querer crear nuevos?

Nott negó— La verdad, yo creo que están perdidos para siempre. Mi padre tiene circulando por todo el mundo mágico grandes recompensas por su retorno. Si no nos las devolvieron aún, no volverán jamás. Están perdidos para siempre o en manos de algún coleccionista u otra familia poderosa como trofeos —sacudió la cabeza— como sea. Dos es un número pequeño. Estoy seguro de que puedo crear al menos uno más.

Hermione hizo una mueca— estoy segura de que dos es un buen número.

—No para mí —dijo el con terquedad— porque uno es el anillo de la familia y el otro… —dijo metiendo la mano debajo de su camiseta y sacando un collar plateado en sus manos, con un pendiente de anillo colgando de él— este es el otro.

Hermione vio con atención el brillante, algo tosco, grueso y (aparentemente) pesado anillo con lo que parecía una piedra de zafiro brillante incrustado en el— Se ve antiguo.

—Lo es. Era de mi madre, pero se lo obsequio mi padre, pues el gemelo del suyo. Ambos son… célebres. ¿Sabes la leyenda de los anillos de los Nott? —Hermione negó con la cabeza. Nott sonrió con maldad, se quitó el collar del cuello y con un movimiento libero el anillo de él y poniéndolo en su palma, se lo extendió a Hermione— póntelo. No importa en qué mano ni el dedo.

Hermione dudo— No creo que eso sea… — "era de tu madre, por Merlin" pensó azorada, la cara lentamente tornándose caliente.

—Hazlo —insistió Nott— ¿No quieres ver magia interesante y antigua?

Hermione alargó su mano y tomó el anillo. Como imaginó era frío, pesado y algo grande. Pudo incluso distinguir unas suaves y viejas inscripciones en la cara interior que no pudo entender. Lo deslizo con cuidado en el anular de su mano derecha y sintió que el anillo dejaba de ser frío, al mismo tiempo que parecía transformarse en una joya delicada y femenina, ajustada perfectamente a su dedo.

Hermione tenía los ojos entornados— Wow —solo alcanzó a decir.

—Lo sé —dijo Nott, quien se veía radiante, mirando fijo y casi maravillado la mano de Hermione, pero luego extendió su mano hacia ella. Hermione entendió que debía devolver el anillo. Cuando lo quitó del dedo, volvió a tener la forma tosca de antes— es bonito de ver, pero tiene muchas propiedades mágicas, todas ellas de protección —Hermione frunció el ceño— Tú… tienes un alto… sentido de protección… ¿hacia mí?

Hermione quedó pasmada— ¿Q-qué?

Nott sonreía— ¿No? —Preguntó curioso— ¿Entonces qué es? ¿Preocupación? ¿Responsabilidad? El anillo detecta esos tres estados en la persona que lo utiliza, si no, no hubiera cambiado de forma.

Hermione aparto la cara— eso es trampa —dijo indignada— debiste decirme —le reclamó— pero Nott no quitaba su rostro de satisfacción. Quería pegarle en la cara— ¿Quién no se preocuparía? Has estado en la sección prohibida, en medio de todos esos libros tenebrosos por meses… y…

"Y parece que te fascina la magia tenebrosa y no puedo dejar de pensar que quizá a tu padre le convendría que fuera así. Estás atrapado en un sistema de magia antigua que no te dejara ser libre jamás, y lo sabes pero solo lo has aceptado. Tienes demasiado con lo que lidiar y solo puedo pensar que vas a colapsar si no te detienes. Que pareciera que solo te distraes con lo que sea para no pensar en lo que en verdad te preocupa, y eso parece algo muy grande, tan grande que no quieres compartir con nadie. Ni siquiera con tu padre, porque pareces estar ocultando cosas de todo el mundo… que... tú…"

—… siempre estás solo —termino de decir— creo que no tienes amigos.

Nott recién quitó su rostro de satisfacción— Es verdad. Tengo aliados, no amigos.

— ¿Sería tan malo tenerlos?

— ¿Sería tan bueno? —Le replico él, pero volvió a su libro— No voy a discutir acerca de eso contigo.

— ¿Por qué no?

Él le miró completamente serio— Porque ya lo hemos hecho varias veces antes y deje claro lo que pienso y no ha habido algún evento que me haga cambiar de opinión. Discutirlo de nuevo no tiene sentido. Perderemos valioso tiempo que deberíamos ocupar para seguir investigando. Solo tenemos hasta mañana. Sugiero que sigamos.

Hermione quería enfadarse con él, pero no podía— Bien —se limitó a contestar.

—Perfecto —contesto Nott.

Continuaron investigando, Hermione encontró un interesante libro acerca de runas antiguas acerca de rituales de protección que involucraban sangre, Nott, por su parte, encontró uno que hablaba de las propiedades mágicas de la sangre de magos y hacía mención a una especie de método antiguo de rituales… que citaba justamente el libro de Hermione.

Desde allí, reunieron toda la bibliografía de ambos libros y se enfrascaron en su lectura, tan concentrados que cuando ella se frotó los ojos para descansar la vista, notó que afuera estaba cada vez más oscuro, pues las nubes grises se transformaron en oscuras y algunas tenían suaves relampagueos.

—Lloverá —dijo Hermione.

Nott solo echó un vistazo y volvió a su libro— No importa.

—Me refiero a que habrá poca luz —dijo volviéndose a frotar los ojos— ¿Tienes velas en algún lado?

—En la sala principal, en un mueble junto al retrato de la casa de invierno —dijo automáticamente— casi frente a la chimenea.

—Iré por ellas —dijo Hermione, levantándose de su silla.

—De acuerdo —dijo él sin despegar la vista de un volumen que tenía en sus manos.

Hermione camino en silencio el trayecto desde la gigantesca biblioteca hacia el salón principal. Cuadros mágicos de paisajes surrealistas se agitaban hacia todas direcciones y ella volvía a maravillarse mientras pasaba. Una vez llegó al mueble, abrió el único cajón que tenía y allí encontró las velas que Nott menciono. Hermione tomó tres.

Cuando volvía a caminar hacia la biblioteca, un sonido que venía de la chimenea le llamó la atención. Cuando ella miró en esa dirección quedó muda de impresión.

La chimenea ardía en fuego azul verdoso y pudo ver a un hombre girando en el interior. Tenía una túnica oscura con ribetes plateados brillantes. Era alto, muy alto. Cuando dio un paso fuera de la chimenea, Hermione pudo apreciar mejor sus oscuros zapatos brillantes y su cabello entrecano y finamente peinado hacia atrás, igual que una bien cuidada barba de candado, oscura pero con alguna que otra hebra plateada, la tez pálida.

Hermione supo quién era cuando le vio los ojos, pues eran idénticos a aquellos que ella conocía bien. Azules y profundos con largas y espesas pestañas oscuras.

Ese era el padre de Theodore.

El hombre adulto e imponente que era Philip Nott no se percató de su presencia, pues estaba sacudiéndose la ceniza de los hombros de su capa. La luz de la chimenea volvió a brillar y ahora había otro hombre allí, un mago mucho más joven que era rubio y ojos que se asemejaban al color de la miel y parecían resplandecer; él igual venía vestido con una capa oscura... pero él sí que se dio cuenta de la presencia de Hermione, pues entorno los ojos, casi desconcertado.

Pronto, Philip Nott también se fijó en ella y se veía aún más desconcertado que el mago rubio. La apreciación fue lenta y nadie dijo palabra alguna, tampoco hubo movimiento de ninguno de los tres.

—Edward —dijo Philip Nott. Hermione nunca había escuchado una voz tan profunda y grave como aquella. También vio que el joven mago tenía ya la varita en la mano, un acto que hizo que Hermione retrocediera asustada — ¿Estás viendo lo mismo que yo, cierto?


Y quien dice fin de semana puede decir tres días.

Al caso, es carnaval y no he ido ni a la esquina, porque el clima esta feo y por que todo mundo me hizo la piedra para ir al evento de música electronica que yo quería :(

En fin; el mundo esta demasiado salvaje para ir a algun lado sola, peor en carnavales y mejor decidí quedarme en casita y mate muuuucho tiempo editando :D

Tres capítulos el mismo mes, denme un aplauso :D

Y bueno, acá más pensamientos. Creo que ya se nota por donde van los pensamientos de Hermione. Y el nivel de (podría decirse) "adoctrinamiento" que tiene Theodore. Es todo un purista, echo y derecho. Lo puse en la descripción, muy my muy arraigado en los principios de los sangre pura. Lo dijo hasta Edward. Theodore es un purista porque fue criado por otro gran purista. Además, que para las situaciones dificiles, recurre siempre a su padre, aunque este molesto por el secretismo con el que actualmente se maneja.

Y seguramente se preguntaran... ¿Y entonces donde entra el Theomione?

Pues observen atentamente los siguientes capítulos :D

Me alegra haber leido en los comentarios que también les agrado como quedó el asunto de la charla de Hermione con Sirius y Remus :D

A ver... una curiosidad de este capítulo... pues creo que ninguna en especial... oh, si:

-Ojo al anillo. Es un objeto malditamente importante en la trama.

-"El rumor de la chica francesa" es el mismo que viene desde que apareció Amira. La que se suicidó. Lo traigo adrede de cuando en cuando. Todos los chismosos lo saben, por eso Hermione ni oyó hablar de eso :s.

Gracias por leer, y ahora por fin si responderé los comentarios. Sorry.

El siguiente capítulo, si todo sale como planeo en mi semana, lo tendremos el domingo. Si no, la segunda semana de Marzo.

Gracias por leer :D