CAPITULO EXTRA

"Un recuerdo en la oscuridad"

Varios días antes de que se llevara acabo el duelo entre bandas, el grupo de Iori Yagami se esforzaba para poder aprender a tocar la pieza que finalmente habían decidido presentar. Practicaban cada momento que tenían disponible y los domingos solían estar desde muy temprano ensayando, sin embargo aquella mañana las Hakkesshu se habían pegado a las sabanas y terminaron por llegar un par de horas más tarde de lo usual.

—¡buenos días! —dijeron al unísono con una sonrisa nerviosa esperando que Yagami no estuviera furioso por su retraso.

—buen día —responso Kaoru que era la única en aquel pequeño estudio.

—¿eh?, ¿donde esta el grandulón? —pregunto Mature

—Estaba preparada para escuchar sus gritos —añadió Vice

—No lo se, no esta aquí, creí que llegaría con ustedes.

—¿y por que con nosotras?, ¡no somos sus niñeras!

—Cierto, más bien diría que son un par de sanguijuelas —les respondió mientras seguía en lo suyo.

—¡maldita mocosa!, ¡deberíamos aprovechar que estamos solo nosotras para matarte! —reclamo Vice

—¡no Vice!, ¡primero hay que esperar a que pase el concurso de los chiquillos!

—¡tienes suerte!, grrrr —Gruño

Kaoru bajo el instrumento con el que estaba practicando y se puso de pie.

—iré a buscarlo, el ha sido puntual ante este compromiso, así que probablemente algo sucedió.

—tal vez solo se embriago —comento Vice — y esta tirado en algún lugar.

—no lo creo yo me quede con el casi hasta las diez y dijo que ya quería dormir… quizás le paso lo que a ustedes, de todos modos iré por él.

—muy bien, entonces apresurate, no olvides que existe la posibilidad de que Goenitz ya este cerca o incluso ya este en esta ciudad, lo ideal seria no dejar solo al grandote para así asegurarnos que se mantenga lucido hasta que deba enfrentarlo —dijo Mature que le arrojo una mirada seria a la chica y después le dio la espalda.

La otra no respondió pues la rubia tenia toda la razón.

Se dirigió al lugar mas obvio, el apartamento que rentaba temporalmente Yagami; y una vez ahí toco a la puerta un par de veces.

—¿Iori estas ahí? —no obtuvo respuesta —creo que no esta… —cuando ella estaba dispuesta a seguir su búsqueda aquel familiar y no muy agradable olor se hizo presente, así que sin pensarlo dos veces giro la manija que por fortuna no tenia seguro.

A excepción de la pequeña ventana, el resto del interior estaba completamente a oscuras, ella busco con la mano el interruptor y antes de accionarlo algo la detuvo.

—¡no enciendas la luz!— fue la voz del pelirrojo que se escucho al fondo del lugar.

Debido a que no tenia idea de lo que fuera a encontrar ella decidió complacerlo e incluso cerro la puerta y comenzó a avanzar con cautela hacia donde provenía el sonido de sus palabras.

—Iori, ¿estas?…

—vete de aquí… hoy tomare él día… no quiero que nadie me moleste.

La chica se percato que el hablaba con esfuerzo, incluso parecía escuchar que respiraba de manera agitada.

—por favor dime ¿que sucede?..

—¡que te vayas! — vocifero saliendo del lúgubre rincón donde estaba dejando ver su semblante.

Una ligera capa de oscuridad envolvía la mirada de Yagami, sin embargo el parecía estarse resistiendo pues respiraba lenta y profundamente, y se sujetaba cada tanto la frente.

Perpleja y un tanto nerviosa ella solo lo miro fijamente con los ojos abiertos en par.

—¡¿que estas mirando?!, ¡te dije que te largaras!

Con lo que estaba presenciando y el tono de voz de él ella se giro hacia la salida, pero antes de poner la mano en la manija se detuvo y volvió despacio hacia Iori.

—¿que estoy haciendo?, no puedo dejarlo así —dijo para si misma y camino de regreso hasta él.

—¡si que eres obstinada!

—¡vamos, te buscare ayuda! —insistió la chica.

—¡solo es un dolor de cabeza!

—"¿dolor de cabeza?" —murmuro y de inmediato arrugo el entrecejo —¡no soy una idiota!, ¡se perfectamente que no lo es!

Molesto por la actitud de la otra Yagami se dirigió con toda la intención de sacarla del lugar, sin embargo sus movimientos eran torpes y termino desplomando su ser sobre ella.

—Tu… — decía con esfuerzo —¡siempre haces lo que te da la gana!

—lo siento, pero no te dejare —respondió en voz baja —no en el estado en el que te encuentras.

A como pudo logro llevarlo hasta su cama y ahí trato de acomodarlo de la mejor manera.

—no tengo idea de que hacer —medito.

La chica fue por un recipiente y lo lleno con agua fresca y limpia, sumergió un paño y lo exprimo para con cuidado ir refrescando la cara de Yagami. Después dejo el paño sobre la frente de el y se quedo sentada por la parte superior de la cama contemplando como el seguía luchando. Le apartaba el cabello revuelto de la cara y fue entonces que Iori se giro y abrazo a la chica por la cintura mientras recostaba su cabeza en el regazo de esta.

—tienes que irte…—insistía, pero la sostenía con firmeza.

—lo siento… yo, no puedo hacer nada por ti ahora, pero no dejare que pases por esto tu solo.

—¿por que te disculpas? Siempre te estas disculpando… aun si soy yo el que te lastima continuas disculpándote…

De entre toda la oscuridad que intentaba devorar la mente del heredero de las llamas púrpura un pequeño destello se mantenía intacto, la parte de su ser que luchaba por mantenerse humano, esa parte que lo llevo hasta un recuerdo.

-¿El cumple años de Iori? - dijo el Sensei Moriya contemplando serio y con una ceja en alto al rostro de la pequeña niña -si te interesa, ¿por que no se lo preguntas tu misma? -comento volviendo la mirada a su libro.

—lo hice, y solo me respondió que no este fastidiando.

—Ya veo— suspiro — Iori nació el veinticinco de este mes.

—¡¿que?!, ¡eso es en una semana! —exclamo la pelirroja —¡no podré conseguir nada para él en ese tiempo! —bajo su cabeza con un poco de tristeza.

—veo que estas muy preocupada, ¿por que tienes tanto interés en darle algo?

—en mi cumpleaños me dio un obsequio, era usado pero estaba consciente de que me gustaba y eso me dio alegría, quiero que Iori se sienta de la misma manera.

El Imponente pero elegante sensei observo el rostro de la infante que lucia determinado al pronunciar la ultima frase.

—si tanta es tu insistencia, podrías prepararle algo… muchas personas aprecian más lo que es hecho con las propias manos.

—Sensei, yo no tengo muchas habilidades manuales.

—puedes cocinar una tarta.

–no, nunca lo he hecho, ademas, a el no parece gustarle lo dulce, casi siempre me cambia la parte dulce de su ración por mi pieza de carne.

—¿en verdad?, no lo había notado —murmuro el hombre con una leve sonrisa —bien, en lugar de una tarta, podrías prepararle algo a su gusto.

La pequeña miro al maestro con timidez.

—¿como podría? -pregunto con la voz baja.

Moriya Yagami se puso de pie y busco entre su gran estante de libros algo que parecía un folleto.

—Esta es una revista de cocina, es algo vieja, sin embargo tiene recetas sencillas, si escoges algo de aquí lo preparare por ti.

—¡no!, ¡de nada serviría si el sensei lo prepara!, quiero… ¡yo quiero prepararlo para Iori!

El hombre volvió a contemplar a la pequeña en silencio por unos instantes y una vez mas dibujo una tenue sonrisa.

—Esta bien, lo haremos juntos.

El día en que el joven heredero Yasakani cumplía un año más de vida llego rápidamente, aquella mañana de primavera estaba soleado pero no había un calor intenso, algunas flores ya estaban presentes y las hojas de los arboles tenían un verde brillante, era un día hermoso.

Iori aun estaba recostado en el futon con los ojos cerrados, cuando de repente sintió algo encima de él.

¡despierta! —lo sacudió la pequeña niña —¡vamos abre los ojos!

Al hacerlo el se topo con la resplandeciente sonrisa de Kaoru.

—¡¿que rayos estas haciendo?! —pregunto mientras aun se tallaba los ojos —¡¿por que estas tan alegre?!, eso es raro en ti.

La pequeña se arrojo a él y le dio un fuerte abrazo.

—¡es tu cumple años!, ¡felicidades!

Al escucharla de inmediato la empujo para apartarla y se puso de pie.

—te dije, que no fastidiaras con eso -pronuncio volteándole la cara.

La otra lo contemplo desconcertada.

—Iori…

El chico Yagami abandono la habitación cerrando con fuerza la puerta.

—me pregunto, ¿por que se ha puesto así?… ¿a caso fui muy efusiva? —pensó la niña.

Durante el transcurso del día Kaoru no vio al chico en las áreas compartidas de la casa, era como si hubiera desaparecido, sin embargo ella no desistió de su objetivo y como lo había prometido, se reunió con el sensei en la cocina, teniendo mucho cuidado de no ser descubierta por la anciana.

El pequeño Yagami se había apartado de la propiedad mas allá de la entrada de la zona boscosa, no tenia interés ni propósito de realizar ninguna de sus actividades y tareas. El canto de las aves que volaban entre los arboles le enfermaba, el brillo del sol era detestable y el azul del cielo le parecía gris, en su rostro no había una sonrisa ni contento alguno por ser su cumpleaños, incluso arrancaba las flores mas hermosas y las aplastaba con rabia, así se le pasaron algunas horas, sentado entre la sombra de los arboles, esperando que el día terminara pronto.

De repente, el crujir de una pequeña rama y el sonido de la hierva haciéndose a un lado atrajo su atención a cierta dirección. De pie a un metro de él estaba la pequeña sosteniendo una caja de madera a modo de bandeja con un enorme panecillo al vapor en su interior, humeante como si estuviera recién hecho, ella volvió a sonreír pero con más cautela.

—esto… es para ti —dijo en un tono de voz mesurado para no cometer el error de la mañana y extendió el objeto.

—no lo quiero —dijo el otro y le giro la cara.

—no tiene dulce, esta relleno de carne -insistió la niña —tiene suficiente así que no te preocupes por…

—¡basta!, ¡¿que no entiendes?!, ¡haz sido una molestia! —grito y se puso de pie de inmediato —¡yo no tengo nada que celebrar, este día no significa nada bueno para mi! ¡y tu continuas con esa estupida sonrisa queriendo hacer cosas por mi!, ¡no te imaginas lo que se siente, por que… —una imagen cruzo por la mente del niño, cuando veía a su padre de espaldas, derramando algunas lagrimas tiempo atrás —¡por que si yo no estuviera aquí mamá no hubiera muerto! —Iori hizo una pausa y trago saliva como si tuviera un sabor amargo y de inmediato continuo descargando su frustración en la otra. —¡tu no lo entiendes!, ¡no lo entiendes por que nunca conociste a ninguno de tus padres!, ¡Y no sabes lo que significa perder a alguien importante!, ¡Por que a ti nadie te a amado!

Para cuando termino de vociferar sus palabras se había agitado y trataba de regresar su respiración a un ritmo normal.

Todo era silencio entre ambos y los alrededores, la sonrisa de Kaoru se había desdibujado desde la mitad del discurso y su mirada estaba en el suelo, lentamente ella avanzo dos pasos y coloco la caja con el panecillo sobre una piedra grande.

—lo siento… no estaba consciente de tus sentimientos, fui egotista, es solo que … —dijo la pequeña en voz baja pero luego elevo la torno firme y levanto la cara hacia el chico —¡a mi me hace feliz, que Iori exista! - Kaoru dejo el presente y regreso a la casa.

De nuevo solo, el chico se sentó sobre la hierva, contemplando lo que ella había dejado, luego, cubrió su rostro con sus manos frotándose la cara.

—tonta... ¡¿por que te disculpaste?!

El maestro Yagami observaba el jardín y los alrededores de la casa buscando con la mirada a alguno de sus pequeños discípulos de cabello rojo, y a la única que vio volver a la casa fue a la más pequeña. Y de inmediato se dio cuenta de su semblante.

—¿le diste el pan? - la interrogo y la otra acento con la cabeza sin embargo estaba en silencio -¿sucedió algo?

La niña giro los ojos como si estuviera decidiendo o pensando lo que quería decir.

—Sensei… ¿que significa que alguien te ame?

—bueno, existen diferentes tipos de amor, el amor de padres e hijos, el amor de hermanos, el amor de amigos, de pareja, etc… y aunque todos tienen la misma base hay características que… — se detuvo y se dio cuenta que la niña lo miraba con los ojos entrecerrados como si le costara comprender lo que estaba diciendo —ejem —aclaro su voz — de una manera mas concreta ser amado es cuando alguien desea tu bienestar y felicidad, y eso le provoca dicha.

—¿comprendes?

—no… bueno un poquito… ¿usted ama a alguien?

—aun eres muy pequeña para que hablemos de lleno en este tema —coloco con cuidado su mano sobre la pequeña cabeza de la niña —ve a practicar tu caligrafía Kaoru.

La otra volvió a asentar y obedeció.

En el interior del departamento que ocupaba en Osaka, Iori continuaba respirando de manera agitada, y ahora apretaba a la chica con mucha fuerza.

—siento que sus uñas se están enterrando en mi espalda —volvió a sus adentro mientras trataba de no quejarse —se que no lo esta haciendo apropósito pero comienza a doler.

—I, iori — lo llamo tratando de ocultar el hecho de que la estaba lastimando, el otro no le respondió —esa no es buena señal —pensó

Las filosas uñas de Yagami se enterraban de poco a poco en la piel de la pelirroja.

—E, escucha, quédate conmigo por favor — le dijo despacio mientras continuaba resistiendo el dolor —mañana, mañana será un día muy bonito… podemos comer fuera después de ensayar —Kaoru continuaba hablándole para atraerlo a la realidad.

—¡¿por que aun estas aquí?!, ¡¿por que estas haciendo esto?!, ¡no me debes nada! —le reclamo Yagami mientras jadeaba al seguir su lucha interior.

Al caer la tarde el pequeño Iori regreso a la casa Yagami, con la bandeja de madera en sus manos y el alimento intacto.

—¿no lo haz comido? —lo interrogo el sensei que lo encontró a su retorno —ahora esta frio, no sabrá bien.

—esta bien, no lo quiero, puede comerlo usted si así lo prefiere.

—no podría aceptarlo, ya que no fue preparado para mi y eso podría herir los sentimientos de Kaoru.

—creo que no podría herirla más de lo que lo he hecho hoy… -bajo su cabeza avergonzado -¡simplemente no debió hacer nada!, ¡no era necesario!, ¡solo quería que este día pasara!… ahora ella seguro me odia.

Moriya suspiro al escuchar la voz de Iori quebrarse un poco.

—no creo que ella te odie.

—dije cosas horribles, es natural que me odie después de eso.

—estas haciendo una tormenta en un vaso de agua, una persona que realmente te ama, nunca podría odiarte, más si esa persona entiende tu corazón.

—q, ¿como dijo?…- se puso ligeramente colorado y nervioso —a, ¿amor?

—no debes sentir vergüenza de que alguien tenga afecto por ti, deberías estar agradecido que esa persona te considere.

No era vergüenza, si no el hecho de que le era difícil creer que alguien pudiera sentir esa cantidad de afecto hacia él.

—Maestro — dijo mientras se cubría media cara —creo que usted esta exagerando, esto…ella… no creo que…

Moriya percibir como su discípulo trataba de contener sus propios sentimientos.

—quizás tengas razón, puede que este exagerando, pero algún día conocerás a una persona que al mismo tiempo que altere tus emociones también te llene de una inmensa paz —El sensei sonrío levemente —¿por que no meditas tus acciones practicando tu caligrafía?— se dio la media vuelta — y de paso comes algo.

El maestro Moriya avanzo por el pasillo hasta doblar por la esquina en su característico y silencioso andar.

El pequeño Iori que aun sostenía la caja con el pan entro en la salita donde acostumbraban a hacer los deberes y lo primero que se topo fueron varias hojas de papel que estaban por el piso, con trazos burdos en tinta. Al alzar los ojos vio que Kaoru estaba sentada , con unas hojas sobre la mesa practicando la caligrafía de los sinogramas chinos, estaba concentrada en ello, contemplando su ultimo intento dandole vueltas al papel mientras ella lo hacia lo mismo con su cabeza buscando la forma.

—esta mal— dijo el chico y se arrodillo detrás de ella, tomo la mano de la pequeña donde sostenía el pincel y comenzó a dibujar sobre el papel, dirigiendo sus movimientos —tus trazos son muy rígidos, debes confiar mas en tu muñeca.

—¡oooh! — exclamo ella contemplando que le había salido perfecto al chico —¿puedo decirle al sensei que yo hice este sola?

—adelante, no me importa.

La pequeña coloco con cuidado el papel con el trazo reciente y cogió otro para continuar, mientras Iori la miraba fijamente de perfil.

La niña trataba de hacer lo que el otro le había indicado cuando la mitad de un panecillo se deslizo por su costado en la mesa, al girar contemplo a Iori extendiéndole la pieza.

—¿por que me das?, yo lo hice para ti.

—comer solo no es agradable.

Ella parecía tener su expresión ordinaria, ni alegre ni triste.

Tomo lo que el otro le ofreció y juntos comieron en silencio el frio alimento, Yagami no se atrevía a mirarla directo a la cara y la otra parecía de la misma manera, los ojos del chico se deslizaron a las manos de la niña que estaban manchadas torpemente de tinta, entonces noto una marca rojiza entre los dedos, era de una quemadura.

—¿que te paso ahí?, no lo tenias ayer.

—nada —respondió dando otro bocado.

Iori bajo lo que le quedaba de su alimento al deducir que esa quemadura era producto de haber preparado el pan y con las palabras del maestro en su cabeza se movió rápido hasta quedar cerca de la pequeña, cara a cara, y apoyo su frente en el hombro de ella, tomo las manos de la niña y las dirigió hasta él, presionando suavemente sus labios en la parte quemada.

—hoy fue un día muy hermoso, casi como si alguien lo hubiera preparado, alguien te regalo el cielo azul, el canto de las aves y hermosas flores.

El heredero entendió las palabras de la pequeña, estaba hablando de sus padres.

—¡¿por que no te enojas conmigo?!, ¡¿por que no me gritas?!, ¡¿por que no me rechazas?! -reclamo él pelirrojo.

—¿por que habría de hacer eso?

—y ¿por que más?, tonta, por todo lo que dije horas atrás.

—ah, eso… sabes, la noche que vine aquí, la persona que cuidaba de mi acababa de fallecer, nunca supe si era por obligación o por afecto que se encargaba de mi, quizás por que era su deber, sin embargo para mi fue una persona importante, pero tu dijiste algo muy cierto probablemente yo nunca he sido amada.

Nuevamente seguían en silencio, Iori aun apoyaba su cabeza en el delgado hombro de la niña.

—ella huele bien, y puedo sentir la calidez de su cuerpo atreves de su ropa —pensó

—¿por que eres amable conmigo? No me debes nada.

Ella puso una expresión pensativa

—tal vez es por que te amo —dio otra mordida a su pieza.

Al escucharla Iori se atraganto con su propia saliva.

—cof, cof, cof, ¡¿QUE?! —se incorporo

—eso es lo que dijo el sensei, "ser amado es cuando alguien desea tu bienestar y felicidad, y eso le provoca dicha", yo quiero que Iori siempre este bien y sea feliz, eso me pondría contenta, así que eso significa que yo te amo, ¿verdad?

El otro se quedo pasmado ante la conclusión de la niña y la otra observo que el chico estaba colorado.

—¿estas bien?, parece que tienes fiebre, te estas poniendo rojo.

—R, ¡rayos Kaoru esas cosas no se dicen a la ligera!, ¡no es gracioso! — exclamo volteándole la cara.

—no es una broma, ¿como debería decirlo entonces?

—¡para empezar no puedes decirlo ahora!

—¿por que no?

–¡por que eres muy pequeña y TONTA!, ¡tienes que decírmelo cuando seas más grande!

—¡ah!, ¡¿mas grande?! ¿O sea el próximo año?

—¡NO!, ¡MALDITA SEA! ¡¿POR QUE ME SACAS DE MIS CASILLAS?!, ¡Tienes que ser más grande incluso de lo que yo soy ahora!, ¡y, y tienes que hacerlo cuando estemos solos!

—estamos solos ahora.

—¡si, pero tenemos que estar mas cerca!.. ¡y tienes que decirlo cuando estés segura de ello!

—mmm… no veo la diferencia ¿significa que no aceptaras lo que digo?

—¡no ahora!, —se puso de pie y salió de la habitación, pero de inmediato regreso —¡y por cierto torpe, claro que estoy equivocado si existe alguien que…! —grito con la cara roja y llena de furia y cerro la puerta antes de terminar de hablar, y después de dos segundos volvió a abrir — ¡estuvo bueno el pan!- grito y finalmente se marcho

Iori se fue apretando los dientes hasta la habitación de los discípulos que estaba vacía para esa hora.

-¡Estupida Kaoru!, ¡decir esas cosas así!…—saco su futon y se recostó sobre este, tapándose la cara y al sentir el olor de la chica en la superficie se fue calmando— Niña tonta… date prisa y crece—murmuro.

—No esta bien que me lo preguntes cuando es evidente — dijo Kaoru a la que ya le sangraba un poco las heridas infligidas por las garras de Yagami.

El otro mantenía los ojos cerrados tratando de contenerse de no provocarle un daño mas grave.

—yo, lo hago por la misma razón que soporte a esa mujer durante años, por la misma razón que no lo pensé dos veces para huir contigo, por la misma razón que vine a Osaka… por que… —cada una de esas palabras la chica no las pronuncio, se las repetía a si misma mientras ella también abrazaba al pelirrojo por la parte del cuello armandose de valor. —te equivocas — comenzó a susurrarle a Iori —yo te debo mucho, gracias a ti esa noche deje de llorar y no me sentí sola nunca más, gracias a ti comencé a comprender mis propios sentimientos, siempre haz cuidado de mi, te convertiste en lo mas importante, me diste algo por lo cual esforzarme todos los días, pero, no es por eso que estoy aquí ahora, yo estoy aquí por que… yo… yo deseo que tu estés bien y seas feliz… yo, yo te amo… te amo Iori.

Ella no lo pudo ver por la posición en la que estaban pero una pequeña lagrima se escapo de los ojos del pelirrojo.

A pesar de ser lo que era, exista alguien que lo veía de esa manera, alguien que no lo veía como un monstruo o una persona desagradable.

Las horas transcurrieron y Yagami finalmente logro ganar por sobre aquel estado; agotado se había quedado dormido.

Kaoru pudo finalmente liberarse y reviso sus heridas, coloco benditas en ellas, y dejo que la tela de su atuendo cubriera lo demás. Pero no eran esos cortes lo que la afligían, sino el hecho de lo que ella había visto. La joven regreso hasta donde el otro estaba y con las manos al frente formo un circulo el cual comenzó a resplandecer, era el espejo de Yata y con este lentamente reviso el pecho de Iori. La pelirroja estaba revisando la reliquia, la magatama de Yagami; la contemplo unos segundos y después bajo las manos haciendo que aquel respaldo desapareciera.

—Chizuru tenia razón… no funcionara, no es como lo que sucedió con Kyo — Deprimida se sentó en el suelo con las rodillas al mentón— creí que la técnica que me enseño Chizuru serviría pero la magatama no esta cubierta de oscuridad, entonces… esta maldicion va mas allá de su reliquia… ¿a caso no hay esperanza? — pensó con tristeza.

Un agradable y apetecible aroma hizo que Iori abriera los ojos despacio, era el olor de comida recién hecha.

—¡buen día! — dijo Kaoru —¡vaya creí que tendría que comer sola!¡dormiste casi todo un día holgazán! — dijo mientras terminaba de servir la mesa.

Yagami se sentó a la orilla de su cama sin decir nada mientras se medio acomodaba el cabello con las manos y miraba a la joven reprocharle, ella actuaba como si nada hubiera pasado, para no hacerlo sentir mal o incomodo.

—ven, come algo, debes tener mucha hambre — ella fue a buscarlo hasta donde estaba y lo tomo de la mano para conducirlo a la mesa —Le puse carne así que puedes comerlo… —Una sensación la hizo girar hacia el otro.

Iori la estaba besando en la mano y ella se quedo muda. El beso demoro varios segundos, lo suficiente para darse cuenta que no lo había hecho para molestarla.

—me daré una ducha primero — dijo él sin soltarla.

—ah, eh, s, si, te esperare para comer — respondió tratando de mantener la calma.

Mientras el otro estaba bajo la regadera, la joven estaba sentada a la mesa aguardando por él y no dejaba de contemplar la mano que Yagami le había besado.

—El, me estaba dando las gracias… escucho todo lo que le dije — la chica apretó los párpados, en el momento en que una mezcla de felicidad y angustia la envolvió —no puedo perder la esperanza, no debo, algun día el podrá ser libre.

Iori secaba su cabello con la toalla cuando salió del baño y al levantar la vista noto que la chica tenia la cara toda mojada y el vaso de agua de la mesa estaba vacío.

—se ha caído — dijo ella de la nada.

En un intento desesperado para evitar que Iori viera que estaba llorando la chica se había arrojado el agua al rostro, por supuesto el otro no era estupido y se dio cuenta, sin embargo no dijo nada, Yagami le arrojo la toalla a la cara.

—solo a ti se te caería el agua de esa manera, torpe— le siguió el juego.

Después se agacho con una rodilla al piso y la ayudo a secarse el rostro.