La celebración de la boda se prolongó bastante más de lo esperado. Si en una celebración estándar, el paso del tiempo se medía por la cantidad de gente que había tenido que abandonar la fiesta por la cantidad de alcohol consumido, aquí ese problema no estaba por ningún lado, al ser la mitad de los invitados hombres lobo. Y en el caso de los humanos, siendo en su mayoría adultos y gente responsable, tampoco es que se dejaran llevar por el alcohol. Y las únicas que parecían disfrutar de la barra libre, Allison y Lydia, resultaban ser también las que habían desarrollado la sorprendente capacidad de beber como un marinero ruso pero seguir frescas como lechugas.

Lástima que Stiles no contara con esa capacidad, lo que convertía al novio en el único que parecía estar un poco perjudicado. Aunque en su defensa ese era el día más feliz de su vida y tenía todo el derecho del mundo a divertirse, especialmente cuando hasta hacía muy poco no podía podido probar el alcohol debido a su estado. Y sí, Stiles sabía muy bien que 24 horas antes ya había celebrado con sus amigos que se casaba, pero esta vez podía hacerlo con Derek.

Y ese era el motivo por el que ahora mismo se encontraba apoyado en su marido… Corrección: el hombre lobo le estaba sosteniendo para que no cayera de bruces al suelo; mientras le ponía ojitos y le decía cosas que, en su cerebro empapado en alcohol, debían sonar de lo más románticas.
Justo entonces Derek vio por el rabillo del ojo que Peter se estaba despidiendo del sheriff, preparándose para marcharse.

Durante todo el banquete y la celebración había estado buscando el momento oportuno para hablar a solas con él, pero ninguno parecía ser el adecuado: o su tío estaba bailando con Melissa o estaba charlando animadamente con el sheriff y con Chris Argent. Y siendo ambos hechos dos grandes novedades, Derek no quiso interrumpirle.
Pero había llegado la hora de decírselo. Sabía que como se marchara a casa sin habérselo contado estaría toda la noche dándole vueltas; y lo último que quería era estar pensando en su tío en su noche de bodas.

Así pues, tan pronto como vio que iba a marcharse, le ordenó a Stiles que se despejara un poco y vomitara si fuera preciso, porque había llegado el momento. Y ya fuera porque Stiles no estaba tan borracho como parecía o porque Derek se lo ordenó con tanta urgencia, acabó marchándose corriendo al baño, llevándose a Scott con él… y cinco minutos después regresaba completamente despejado.

Derek no quiso saber qué es lo que había pasado en ese baño. Lo único importante era que no iba a tener que contárselo él solo.
Una vez llegó a su lado el Alfa tomó la mano de su marido y le comentó a Peter que le acompañaban hasta el coche. Sin embargo, al llegar al Camaro, no le dio la oportunidad de subirse al deportivo.

- Tenemos algo que contarte –dijo Derek una vez se aseguró de que no había oídos curiosos cerca-. Más bien, algo que proponerte.

- ¿Y eso es? –preguntó, extrañado, al ver a los dos tan pendientes de él… y tan nerviosos, si su instinto 100% humano no le engañaba.

En lugar de responder Derek miró a su nuevo marido, asintiendo con la cabeza para indicarle que siguiera él.

- Está bien. Lo primero de todo, queríamos darte las gracias personalmente por todo lo que has hecho… No todo, todo, porque hay que reconocer que en el pasado hiciste cosas bastante desafortunadas y que costó un tiempo hacerse a la idea de que eras de los buenos y…

- ¿Por qué no vas al tema que nos interesa? –sugirió Derek.

- De acuerdo, sí, será lo mejor –Se mojó los labios-. Queríamos agradecerte que lograras que me quedara embarazado –fue decirlo y entornar los ojos-. Vale, eso no ha sonado del todo bien. El caso es que si no fuera porque intercediste con las Fuerzas Sobrenaturales, ahora mismo Derek y yo no tendríamos a Sara. Y te estaremos eternamente agradecidos por lo que hiciste. Incluso si actuaste sin consultárnoslo antes… -tragó saliva ante el torrente de palabras-. Perdona si en mi caso todavía no había podido decírtelo, pero es que he estado bastante ocupado investigando.

- ¿Y eso? ¿Acaso tenemos un nuevo visitante sobrenatural con malas intenciones?

- No... O al menos, no de momento.

A Peter no le pasó desapercibida la trascendencia que Stiles le dio a la última parte de su discurso. Especialmente cuando se quedó callado.

- Tomo nota. Pero ¿era necesario decirlo con esa solemnidad? ¿O es que mi sobrino ya te ha pegado la grandilocuencia de los Alfas?

- Aún no ha terminado –dijo el aludido, lanzándole de paso una mala mirada por el comentario.

- Cuando Derek me contó lo que habías hecho –siguió Stiles- y vimos lo injusto que era que hubieras perdido parte de tu naturaleza para que nosotros tuviéramos a Sara, pensamos que podríamos hacer algo a cambio.

- ¿Algo?

- Al grano –recordó Derek a su lado.

Esta vez fue el turno de Stiles de mirar mal a su marido.

- Conseguí contactar con los mismos seres con los que hablaste tú. Los mismos que te quitaron tu mitad de lobo.

- ¡Qué! ¿Por qué demonios hiciste eso?

- Porque Derek tenía razón. No es justo que por ayudarnos perdieras parte de tu naturaleza. Una parte que, además, te impedirá tener la relación con tu sobrina que te mereces, siendo los dos hombres lobo.

- Ya te dije que no me importaba. Que aceptaba las consecuencias.

- Pero nosotros no –replicó Derek.

- Y por eso nos reunimos con ellos –siguió Stiles-. Para proponerles un pequeño cambio en el trato.

- ¿Qué es lo que habéis hecho?

- Sólo hablar con ellos. Como Alfa de Beacon Hills, y como su flamante y futuro esposo que era por aquel entonces –añadió Stiles, piropeándose con descaro. Derek ni siquiera protestó por volver a andarse con las ramas. No había dicho nada que fuera mentira y bien sabía que tardarían más si no le dejaba meter algunos de sus comentarios marca de la casa-. Y en esa charla les recordamos todo lo que había hecho la manada Hale desde que llegó a Beacon Hills. Y todo lo que tuvo que sacrificar para mantener su promesa de proteger a todos… Hasta el punto de haber estado al borde de la extinción.

Peter parpadeó varias veces.

- ¿Y qué dijeron?

- ¿Aparte de que hemos tenido muy mala suerte? –sugirió Derek, todo sarcasmo.

- ¿Y que ahora mismo somos la manada de hombres lobo más rara del mundo, con dos humanos, uno de ellos un chico que ha dado a luz, y una Banshee? –añadió Stiles, pero Peter no se dejó impresionar. Tan solo torció el gesto, pidiéndole que fuera al grano. Otra vez-. Qué de acuerdo.

- ¿De acuerdo con qué?

- ¿Con qué va a ser? Con que vuelvas a ser un hombre lobo.

- ¡Qué!

- Les pedimos que vuelvas a ser un hombre lobo –repitió Stiles, extrañado porque Peter estuviera tan cabreado.

- ¡Por qué!

- Ya te lo hemos dicho –replicó Derek, a su vez cabreado porque no terminara de aceptarlo-. No quiero que te pierdas parte de la vida de Sara. Y si sólo eres humano lo harás.

- Stiles sólo es humano. Y Stilinski también.

- Pero nosotros nacimos así. Si tuviéramos que sacrificar lo que tú hiciste, sería como si de repente nos quedáramos ciegos y no pudiéramos verla… Pero nos han concedido la oportunidad de evitar que eso pase. Contigo.

- Dijiste que habías cambiado el trato –Miró con suspicacia a su sobrino-. ¿Qué habéis dado a cambio?

- Nada. -Stiles pasó un brazo por la cintura de Derek-. Aquí tu sobrino fue muy elocuente a la hora de decir lo importante que eras para la manada, y que contar contigo sería realmente beneficioso para todo el mundo.

- ¿En serio? ¿Hablaste bien de mí? –Peter usó la ironía para dejar atrás el nudo de emociones que se había empezado a formar en su garganta.

- No dijo nada que no fuera verdad –apostilló Stiles, consiguiendo que el nudo de Peter creciera un poco más.

- Pero Sara…

- No le pasará nada. Ella seguirá con nosotros, tal y como es ahora –le tranquilizó Derek-. Pero además aceptan que vuelvas a convertirte… aunque tendrá que ser a partir del mordisco de tu Alfa.

- Tienes que estar bromeando –miró al cielo, incrédulo-. ¿Voy a ser tu Beta?

- Ya eras Beta desde hace mucho –trató de convencerle Derek, pues como intuía no le hacía gracia el modo en que volvería a convertirse en un hombre lobo: como un infectado más en lugar de cómo un hombre lobo de nacimiento-. Simplemente, ahora seremos más que familiares de sangre.

- Yo no me lo pensaría –intervino Stiles al ver que seguía dudando-. Sé que desde que te volviste humano estás más relajado porque sabes que así no podrás hacernos daño ni aunque quieras. Pero si tienes a Derek como tu sobrino y además como tu Alfa, y sabes que él va a hacer lo que sea para protegerte incluso a costa de su vida… creo que no hay mejor manera de mantener a raya tus más bajas pasiones.

- ¿Qué me dices? –le animó Derek, viendo que poco a poco parecían estar convenciéndole-. ¿Tan horrible sería que yo fuera tu Alfa?

- ¿En serio vas a darme la oportunidad de volver a ser el que era? –preguntó Peter, todavía sorprendido-. Ahora mismo, si volviera a perder el control, podrías matarme con un chasquido de tus dedos.

- Jamás haré eso –replicó, cortante y un tanto cabreado porque se le ocurriera siquiera pensarlo-. Ya te maté en el pasado y todavía me arrepiento de ello. Me da igual que seas humano o un hombre lobo. Por encima de eso siempre serás mi tío. Parte de mi familia.

- También lo era Laura.

La temperatura bajó cinco grados de golpe, dejando presente una tensión más que palpable. Stiles observó a los dos hombres, uno de ellos su recién estrenado marido y el otro su tío, hablando de la hermana muerta del primero y sobrina (y víctima) del segundo. Si alguien le hubiera dicho que algún día presenciaría algo así y que al final se limitaría a encogerse de hombros, pensando que aquello era un día normal, probablemente se habría echado a llorar.

Pero no dejaba de haberse casado con Derek Hale, Alfa de Beacon Hills y el hombre más fascinante que había conocido en toda su vida. Si él era el premio gordo que decían las chicas (y coincidía plenamente con ellas), tenía que aceptar que de vez en cuando le tocaría vivir situaciones así.

- Es verdad –añadió finalmente Stiles, colocándose entre los dos Hale-. Laura murió porque tú perdiste los papeles y la mataste. Y tu hermana y tu cuñado, los padres de Derek, murieron porque Derek tuvo la mala suerte de acercarse a la mujer equivocada, ansioso por echar un polvo… -Los dos hombres miraron al humano como si fuera un bicho raro… Más raro de lo normal. ¿En serio se había atrevido a decir eso y de esa manera? Pero Stiles no se amedrentó. Antes bien, verles tan pendiente de él hizo que ganara confianza-. Así que, como ves, ya ha muerto bastante gente de nuestra familia… ¿No crees que es un poco absurdo que ahora estés hablando del pasado como excusa para no convertirte en hombre lobo, cuando con decir que sí los Hale podrían tener un miembro más en su manada? ¿Y uno especialmente fuerte?

Peter parpadeó varias veces. Tragó saliva. Miró a Derek, luego a Stiles, y de nuevo a Derek.
Finalmente soltó aire y asintió.
Cuando las cosas se habían dicho tan meridianamente claras, no tenía mucho sentido alargar la discusión.

- Lo preguntaré una última vez. ¿Estáis seguro de que queréis esto?

- Si no lo estuviéramos, jamás lo habríamos preguntado.

- Está bien. Acepto ser tu Beta.

Derek suspiró, aliviado, mientras a su lado Stiles lanzaba un puño al aire, bastante menos comedido.

- Gracias –dijo el Alfa.

- Creo que debería ser yo quien dijera eso –sonrió de medio lado, aunque la sonrisa bajó un poco de intensidad al ver el modo en que le estaba mirando Stiles. Y no es que le pareciera mal, al fin y al cabo ahora eran familia pero…-. ¿Por qué me miras así?

- Perdona. Es que nunca antes había estado presente durante el momento del mordisco… Estoy bastante emocionado.

- Espera… ¿Crees que va a hacerlo ahora?

- Ehhh –Miró a Derek para asegurarse de que estaban hablando de lo mismo. Ante el gesto de no entender nada de su marido, probó suerte-: ¿Sí?

- ¡No! –gritó Peter, escandalizado.

- ¿Por qué no?

- ¿Porque es el día de vuestra boda? –preguntó a su vez. Y lo hizo de tal modo que no quedó ninguna duda de que les estaba llamando estúpidos.

Aun así, confirmando esa gran verdad que era que dos que duermen juntos acaban siendo iguales, Derek probó suerte:

- ¿Y qué hay de malo en eso?

- ¿Robaros el protagonismo en vuestro día? –preguntó, sarcástico-. Seguro que es lo que cualquier pareja de recién casados está deseando.

- No me lo puedo creer –le pinchó Stiles, riendo-. Peter Hale está rechazando convertirse en el centro de todas las miradas.

- Digamos más bien que es un seguro a largo plazo –replicó, entrecerrando los ojos-. Cosas como estas acaban saliendo en el futuro y no quiero que entonces me echéis en cara viejas rencillas del pasado. Especialmente cuando, por una vez, no fue idea mía.

- ¿Entonces? –Stiles miró a Derek y a Peter intermitentemente-. ¿Nos pasamos mañana por tu apartamento para cumplir con el trámite?

Peter ladeó el cuello y miró a Stiles de soslayo, de esa manera que era tan común cuando era el gran hombre lobo malo. Y aunque ahora no fuera nada de eso, por puro instinto éste retrocedió un paso hasta pegarse a su marido.

- Primero: no vas a estar cuando Derek me transforme. Por muy familia que seamos ahora, ese es un momento muy personal que no se va a convertir en un espectáculo de circo. –Levantó una mano cuando el otro iba a replicar-. Y segundo: por muy bien que me caigáis, me niego a que aparezcáis en mi casa apestando a sexo. Y os aseguro que podré oler a sexo por muy humano que sea –Stiles se sonrojó hasta las orejas, mientras que Derek perfeccionó su técnica de no moverse, no decir nada y hasta no respirar para hacer como que no estaba allí. Satisfecho con el resultado, le dio un par de palmaditas a los dos en el brazo-. Disfrutad de vuestra noche de bodas y vuestra luna de miel. Cuando volváis ya habrá tiempo para mejorarme… Aunque tampoco es que haya mucho que mejorar.

Les guiñó el ojo y se subió al coche, sin querer alargar por más tiempo la despedida. Especialmente cuando de ese modo conseguía una salida de escena al más puro estilo Peter Hale, daba igual si fuera un hombre lobo o un simple mortal.