CAPITULO 30
LA FAMILIA NOTT
¿Por qué estaba allí Philip Nott?
El tiempo se detuvo de pronto, el mago entrecerró los ojos hacia ella, esos ojos azules fríos como témpanos de hielo que parecías resplandecer en la poca iluminada sala.
Era aterrador.
Hermione quiso hablar, pero la voz no le salía. Estaba completamente en pánico. Incluso parecía que ninguna parte de su cuerpo le respondía y solo podía escuchar su propia respiración y era como si todo le diera vueltas.
— ¿Encontraste las velas? —Hermione pudo escuchar la voz de Nott y sus pasos que venían desde el pasillo— Estoy seguro de que en ese mueble…
Hermione se giró de inmediato hacia él, pero aún sin habla, sorprendida de que este se había congelado en su sitio y estaba segura que nunca le vio poner aquella expresión de desconcierto, pero se recompuso rápido, pues camino hasta ella y luego de estar de pie a su lado, le dio un pequeño empujón en la espalda para hacerla caminar hacia los recién llegados.
Recién pudo reaccionar.
—Padre —Saludo al hombre mayor y Hermione pudo notar algo de indecisión en su voz— que sorpresa. Permíteme presentarte a Hermione Granger, estudia también en Hogwarts, estamos en el mismo año.
Philip Nott, quien desde que estuvo en la sala no le despegaba la mirada de Hermione se quedó en silencio contemplativo unos instantes más, luego por fin miró hacia su hijo y Hermione pudo sentir que le volvía la calma al cuerpo.
— Hijo —dijo por fin— realmente es una sorpresa —luego se volvió hacia Hermione y le tendió la mano— Un gusto, señorita Granger. Soy Philip Emmanuel Nott, padre de Theodore —Hermione tendió la suya para devolver el saludo, algo dudosa, pero debía hacerlo. Esa era una presentación formal.
Sintió un ligero y educado apretón en la mano antes de ser liberada.
—Es también un gusto, Señor Nott —respondió educadamente.
—Mis disculpas por mi descuidado hijo —el mago miraba ahora a Nott— Theodore, es una invitada ¿Por qué la enviaste a buscar velas? Debiste hacerlo tú.
—Hermione se ofreció a hacerlo —contesto él.
¿Hermione?
—Es verdad —dijo ella de inmediato.
Philip Nott negó con la cabeza— No lo excuse, señorita —dijo con aquella voz profunda— si le das la razón siempre, mi hijo suele ponerse pesado.
Ese comentario arranco a Hermione una sonrisa nerviosa e involuntaria hacia el serio mago.
Nott mascullo algo, sin embargo, dio otro empujoncito a Hermione para que mirara detrás de Philip— Hermione, él es Edward Greengrass —dijo dirigiéndose hacia el mago rubio, quien dio un paso hacia adelante para acercársele, tendiendo su mano y ella por inercia respondía al saludo, pero ante su desconcierto, el hombre tomó su mano y la alzo para depositarle un suave beso en el dorso, después, libero su mano en un elegante movimiento.
El mago tenía una sonrisa brillante y encantadora cuando le habló— Un placer conocerla, señorita. Puedes llamarme Edward.
—Un gusto, señor Greengrass —apenas pudo farfullar.
— Disculpa también a Edward, señorita Granger. Suele tomarse mucha confianza —Dijo Philip, ahora comenzando a quitarse la pesada capa— Dung.
Un viejo elfo hizo aparición al lado de Philip Nott en un suave "Plop". Philip le tendió el abrigo sin mirarlo, el mago Greengrass hizo lo mismo. Dung el elfo los tomó en sus manos para luego levitarlos hacia unas perchas en otra orilla del salón y volviendo al instante al lado de su amo.
—Té para cuatro personas con todo lo necesario, por favor. También bocadillos —Dijo Philip al elfo, luego se volvió hacia Nott— ¿Alguna sorpresa en la casa, hijo? Han pasado años desde nuestra última vez que vinimos —luego se volvió hacia Hermione— y había una pequeña invasión de Gnomos en los jardines la última vez.
—No, padre —respondió el aludido— esta vez los encantamientos funcionaros. Los jardines están muy bien cuidados.
—Me alegro —respondió el Mago, aunque se mantenía serio.
—Si los Gnomos no pudieron hacer y deshacer a su antojo, dudo mucho que se haya colado aquí un Bogart —comento Edward Greengrass con una sonrisa
Nadie más comento nada y solo le miraron en silencio, pero Hermione estaba segura que sabía que es lo que había querido decir.
El Mago Greengrass continuó hablando— A esas simpáticas criaturas les gusta los lugares como estos —miro a los alrededores— aún con tus ventanas gigantes, veo muebles y cajoneras por todos lados, Philip. Es como un cultivo listo para ellos.
Hermione miró con algo de curiosidad de Edward Greengrass a Philip Nott. Ambos magos parecían bastante cercanos para tutearse entre ellos.
—Era la moda hace años —contesto el Nott mayor, aún serio, pero encogiéndose de hombros, luego camino hacia los sillones del salón. Como pidió té y aperitivos para cuatro personas, era obvio que pretendía sentarlos a todos en un mismo lugar. Todos captaron la indirecta sin decir una palabra y lo siguieron.
— ¿Qué tal Alemania, padre? —pregunto Nott, quien se sentó al lado de su padre en un sillón amplio. Hermione se sentó en uno individual, el mago Greengrass tomó el otro individual frente a ella.
—El clima es un desastre, como de costumbre —contesto el hombre— pero han habido gratas sorpresas y las negociaciones fueron un éxito, algo totalmente inesperado. Me agrada la usual cautela de los alemanes. Ha sido productivo.
El elfo Dung entró en el salón haciendo flotar sobre su cabeza y delante de él charolas con un juego de té que debía pesar mucho, Hermione miró eso con pena, pero no dijo nada, ya hacía tiempo había tenido una charla acerca de eso con Nott. Observo que el elfo tenía ropa limpia y nada desgastada, se veía presentable. Nott decía que era una cuestión estética y por salud ocular. "No se puede pedir que alguien que lleva harapos sucios prepare tu comida ni atienda a tus invitados, sería ridículo" en palabras del propio Nott.
Como él le había contado, su familia trataba bien a sus Elfos.
El elfo era diestro y con solo el movimiento de sus dedos sirvió el té y elevo tazas a cada uno de ellos y además distribuyo los bocadillos con extremo cuidado. Hermione vio en su rostro concentración, no miedo, cuando termino se quedó inmóvil un momento.
—Gracias, Dung —dijo el Señor Nott, luego de dar un sorbo a su té— Encárgate de la cena, por favor.
—Si amo —dijo el elfo con una reverencia y se marchó a pasos lentos hacia la cocina.
Nott se removió en su asiento y se aclaró la garganta antes de hablar— Tini —llamó con voz de mando. Una elfina apareció al lado de Theodore casi al instante, pero a diferencia del otro elfo, esta si se veía nerviosa y se sujetó ambas manos temblorosas— Dung está en la cocina, ayúdale por favor.
—Sí, joven amo —dijo también haciendo una reverencia, luego otra hacia el Señor Nott y mirando al mago Greengrass, quien le dio una sonrisa brillante… a Hermione solo le dio un vistazo rápido.
—Son un gran equipo en la cocina —dijo Greengrass, ahora mirándola a ella, pero volviéndose rápido hacia Nott— Theo ¿Recuerdas la cena de Pascua del año pasado? ¡Merlín! Esa carne con miel fue espectacular.
"¿Theo?" repitió en su mente, descolocada.
Nott puso una expresión amable en su rostro— Recuerdo que le preguntaste a Tini como lo hacía.
Greengrass sonrió radiante— "Si el joven amo lo permite, puedo enseñarle a su elfo a prepararlo" —remedo el joven mago con una fingida voz dulce y con otra radiante sonrisa alegre— rompió mi corazón ver su carita confundida cuando le dije que no tenía un elfo para eso.
El señor Nott suspiro— Si, recuerdo eso —dijo mientras se frotaba los ojos con los dedos de la mano— Tini me pregunto si estaba de acuerdo en que te enseñara. Dijo que Theodore ya había dado su permiso.
Nott se encogió de hombros— No me importaba mucho, imagino que Tini quería tener las manos ocupadas, cuando no estoy en casa no hay mucho para que ella pueda hacer. Además, si Edward quemaba su casa intentándolo sería su problema.
Greengrass se llevó una mano al pecho dramáticamente— Rompes mi corazón, Theo.
El muchacho le miró serio— ¿En serio hay algo que romper?
Hermione miraba de uno a otro mago, estupefacta, mientras bebía un sorbo de su té ¿Acaso Nott estaba haciendo una broma?
Luego vio que el Señor Nott tenía también un fantasma de sonrisa— Todos los días, en todo momento, alguien rompe tu corazón, Edward —fue lo que dijo.
El mago Greengrass puso en su rostro una sonrisa angelical— Soy poseedor de un alma sensible, no es mi culpa.
Nott entonces se puso serio, parecía querer decir algo, pero luego miró hacia Hermione y en lugar de hablar tomó un bocadillo para mordisquearlo. Ella le imitó.
—Bueno, ya tuvimos una charla amena —dijo Philip Nott, de nuevo bebiendo su té— Y bien, hijo —miro a Nott— Señorita Granger —la miró a ella. Hermione tenía la sensación de estar mirando a los ojos a Nott. Eran exactamente iguales, la misma tonalidad y la forma, pero no recordaba sentirse intimidada como se sentía ahora— ¿Van a contarme porque están aquí?
Nott se llevó la taza de té a los labios con fría calma y luego de dar un sorbo habló— Te lo había comentado, padre —dijo Nott— envié una carta hace unos días a Alemania para avisarte de que vendría, es la última dirección que confirmaste —dijo como si estuviera deslizando culpas— Estoy haciendo una investigación personal acerca de los legados mágicos desde hace unos meses.
Edward Greengrass y el Señor Nott se miraron el uno al otro, luego miraron a Hermione— Y a Hermione le interesa el tema —continuó Nott— De hecho, ella está haciendo una investigación muy similar a la mía. En la escuela hicimos un gran avance trabajando en equipo, pero nuestros medios allí son limitados gracias a las estupideces que hace todo el tiempo la suprema Inquisidora que nos impusieron —dijo rodando los ojos. Greengrass los rodó también y el Señor Nott parecía haber comido algo amargo— Así que hicimos causa común en venir aquí. Esta casa tiene la Biblioteca más grande de todas las que poseemos, Padre, y además, aquí están los libros guía.
Edward soltó una suave risa— Solo a Theo se le puede ocurrir venir en la víspera de año nuevo a una casa cerca de la playa para ponerse a investigar en una biblioteca ¡Y con invitados incluidos!
—Su hijo fue amable al invitarme, señor Nott —dijo ella educadamente— y lo agradezco, porque no creo tener otra oportunidad de poder leer libros como los que guardan aquí. Hay playas en todo el mundo, pero no libros como los que usted tiene en su casa —le contesto Hermione y vio con satisfacción como Edward borraba su sonrisa y bebía té en silencio. Ella dio otro sorbo a su té, para luego componer una sonrisa amable— Su biblioteca es asombrosa, Señor Nott.
—Gracias, señorita —dijo el adulto mago— son generaciones de acumulación de sabiduría en letras, es bueno que les estén dando uso.
—Si —volvió a intervenir Edward— es triste ver como los libros acumulan polvo ¿Saben una cosa? —Dijo mirando a Nott— lo que sea que estén haciendo, quiero ayudar. Si necesitan algo, podría conseguir abrir la biblioteca de los Greengrass para ustedes.
—Señor Greengrass —repitió Hermione, sin poder evitarlo. Había querido preguntar desde que escucho su apellido— ¿Es familiar de Daphne y Astoria?
Edward sonrió— Por supuesto, son mis primas. El padre de ellas, Antón Greengrass, es mi tío materno.
Hermione asintió en silencio, abrumada nuevamente.
"Otro sagrado veintiocho" pensó. Comenzaba a tener sentido que el mago fuera tan cercano a los Nott.
— ¿Y que investigan exactamente? —preguntó el mago adulto.
Hermione reacciono de inmediato, miró a Nott automáticamente
— Magia de lazos —dijo él rápidamente— queremos formular una teoría para la creación de objetos con legado mágico.
"Probemos algo" pensó ella.
—Magia de sangre —dijo Hermione, pero se ganó una mirada seria de Nott.
Sin embargo, los otros dos magos…
Greengrass parecía estar entretenido, con la atención totalmente volcada a ella— Eso suena tenebroso, señorita —dijo fingiendo un estremecimiento, pero le dedico otra sonrisa— Sin embargo despierta mi curiosidad ¿Cómo va eso?
Hermione hizo todo para no mostrar su consternación. El mago Greengrass parecía maravillado de la vida de que estuvieran investigando algo como eso, incluso el Señor Nott parecía estar en total calma y hasta interesado. Todos ellos no tenían ningún problema con la magia tenebrosa.
—No es tenebroso —dijo Nott rápidamente, ganándole en contestar— La magia de sangre no es exclusiva de magia negra o maldiciones. Los objetos mágicos ancestrales se crearon en su mayoría como protección de una familia y se pueden heredar a través de generaciones. La sangre tiene que estar incluida en ellos.
—Encontramos registros antiguos que mencionan un tipo de vínculo donde la sangre participa en rituales específicos, además de otros encantamientos de protección… pero las únicas transcripciones que encontramos están en rúnico de cuatro variantes dialécticas. Hace un momento estábamos intentando traducir algunos textos, pero no tuvimos mucha suerte —dijo ella.
Greengrass asintió pensativo— Las cuatro originales se volvieron una cuando se creó la escuela de letras hace casi un siglo —dijo, como quien no quiere la cosa— pero se mantuvo los textos antiguos de dialectos para los museos… pero cuando las guerras civiles internas empeoraron… oh, no creo que exista un texto completo que tenga los dialectos antiguos.
Nott asintió— ese es nuestro problema ahora. Los textos son de antes de la escuela de letras. Tenemos las runas, pero no podemos traducirlas.
—Podrían intentar con textos de referencia —contesto Greengrass— cooperación internacional me ha dado mucho contacto con museos y muchos referentes de cultura. Déjame ver esas runas, Theo, puedo conseguir ayuda para ti.
—Eso será… lento —dijo el Señor Nott, luego frunció el ceño, concentrado— Creo que sé que podría ayudar —se llevó una mano al mentón, adquiriendo expresión pensativa— Theodore, ¿Recuerdas los textos de la rama francesa? Tú sabes, esa crónica que detalla el desastre que fue que los franceses quisieran incluir su dialecto cuando se estableció la escuela.
Él entorno los ojos— Padre… Tienes razón ¿Cómo pude olvidarlo? — dijo poniéndose de pie y caminando de un lado al otro, con la mano en el mentón— Los franceses fueron los únicos que intentaron lograr un dialecto diferente. "Solos los franceses hablan francés". Pero la comunidad internacional no los reconoció porque se descubrió que lo que ellos querían era tener su propio lenguaje privado para poder manejarlo a su antojo y poder poner bajo su control todo un dialecto. En esa crónica estaban las críticas a su dialecto y también….
—Su propuesta a los significados y traducción al rúnico estándar —complemento el señor Nott.
Theodore parecía animado, pero luego fue como si una sombra se pusiera sobre su rostro— No sé mucho Francés —dijo serio.
—Yo si —intervino Hermione emocionada, ver ese intercambio intelectual fue bastante increíble— Mis abuelos son de Francia, lo aprendí de niña. Puedo traducirlo.
—Qué maravilla —dijo Edward, dando un aplauso— habrá algo más que festejar en la cena.
—Sí —dijo Philip Nott poniéndose de pie— Ya resolvieron su principal obstáculo, lo demás vendrá solo —el mago se alejó un poco de los sillones antes de volverse hacia ellos— Theodore ¿Te he educado bien o me dejarás una decepción de nuevo? ¿Ofreciste una de las habitaciones a la señorita Granger para que descanse, verdad?
Theodore asintió— Si, padre —dijo con la voz cargada de pesadez.
—Muy bien —dijo— Todos prepárense para la cena, tendremos más invitados. Hijo, acompáñame un momento, por favor.
"Más invitados" un sudor frío recorrió la espalda de Hermione al escuchar esas palabras.
Theodore asintió y camino también hacia las escaleras, pero al pasar junto a Hermione le murmuro "Ve a prepararte".
Los vio desaparecer en las escaleras, mientras se preguntaba cómo es que debía prepararse.
Cuando se volvió, observo como Edward Greengrass la miraba sin ningún disimulo de pies a cabeza, curioso, pero también como si la diseccionara despacio. Era incómodo. Cuando ella le miró a los ojos, este le sonrió. A Hermione le recordaba al Gato de Cheshire.
—Escuchaste a Philip, vendrán más invitados a la cena —dijo con voz cantarina— Darke, Bane, el caballeroso McGrath y su encantadora prometida… el suave Rowan… Aunque claro, estará con la arpía de su esposa —dijo haciendo una mueca— pero por lo general, será como mantequilla por la mañana —Hermione seguía mirándole sin entender nada de lo que el mago le estaba diciendo. Luego de sus divagaciones, el mago Greengrass solo sonrió— El cabello, lo adecuado es que lo uses recogido —dijo suavemente— procura escoger ropa de un tono oscuro. Y limpia con cuidado esa bonita cara, hay tinta en tu mejilla, señorita —dijo con una sonrisa risueña.
Hermione se coloreó al instante y se levantó murmurando un torpe "con permiso" para perderse escaleras arriba y ocultarse en su habitación.
Casi.
Lo primero que hizo fue echarse agua en la cara, en serio tenía tinta en la mejilla. Estaba limpiándosela cuando escuchó que tocaban su puerta.
Era Nott.
Ella rodó los ojos cuando lo vio apoyado en el marco de su puerta. Se dio vuelta y camino directo hasta la cama y se sentó de brazos cruzados, cuando se fijó que Nott seguía plantado en la puerta. Alzó una ceja hacia él.
—Tienes que invitarme a pasar —le dijo él.
Ella quería maldecirlo… bueno, si tuviera su varita a mano— Creo que pasamos ese nivel de modales, Nott.
Él le lanzó una mirada afilada como una navaja— Como escuchaste hace un momento —dijo malhumorado también— mi padre se encuentra especialmente decepcionado precisamente con mis modales —dijo rodando los ojos— Ahora, ¿Puedo pasar?
Hermione resopló— adelante —Nott entró y cerró la puerta detrás de él con mucha calma. Ella quería arrojarle algo— ¿Es en serio? ¿Encontró en su casa a una completa extraña de la que nunca supo antes y lo que le preocupó es que no te portaste de manera educada? Dijiste que no habría problemas de que viniera aquí contigo.
Nott se acercó hasta una silla del tocador de la habitación, saco su varita y la hizo levitar hasta que estuvo cerca de ella— No eres una extraña, eres mi invitada. Mi padre solo se sorprendió un poco —dijo el mientras se sentaba— además, no es como si yo hubiera querido ocultarle que vendríamos —dijo resuelto— Le envié una carta avisándole.
Ella le lanzó una mirada fúrica— Parece que no la leyó —dijo ella acusadora.
Él se encogió de hombros— No es mi culpa que él salte de ciudad en ciudad y el correo se atrase —dijo restándole importancia— No hay ningún problema ¿De acuerdo? Fue inesperado que el apareciera justo aquí hoy, pero no importa. A él no le importa. Tú misma lo viste. Incluso nos ayudó con nuestra investigación. Acabas de conocer formalmente a mi padre, eso no es algo malo.
¿Y por qué pareces nervioso? Quiso preguntarle.
—Greengrass —dijo ella— estaba a punto de atacarme. Lo sé. Tenía su varita en la mano.
Nott pareció momentáneamente descolocado— Él no haría eso —dijo de inmediato— él le cuida la espalda a mi padre, te vio en un lugar donde se supone que no debería haber nadie. Debió ser un reflejo —él soltó un respiro— Mira, sé que ha sido inesperado, pero te lo he dicho antes. Si eres mi invitada, mi padre te recibirá con toda la educación que mereces —él la miró antes volver a hablar, pero esta vez más suavemente— puede ser abrumador. He oído que mi padre provoca esa reacción en los demás, pero todo está bien. Puedo jurarlo.
Hermione se frotó los ojos— De acuerdo —dijo mientras se miraba las manos— De acuerdo —repitió calmándose un poco.
Fueron demasiadas emociones en muy poco tiempo. Aún seguía nerviosa y las manos podrían temblarle. Pero si había algo que no podría discutirle a Nott, era lo que dijo acerca de su padre.
Philip Nott era un intimidante mago educado.
—Ahora… —divago Nott—… ahora… la cena.
Hermione volvió a sentirse invadida de los nervios— Greengrass dijo algo de eso —murmuro con algo de pesar— dijo unos nombres de magos, una esposa y la prometida de algunos de ellos. Dijo algo del cabello, de la ropa… Nott…
—Nott —repitió él— es la primera cosa con la que tienes que trabajar. Debes dejar de llamarme Nott.
— ¿Qué?
—Seguramente notaste que te llame por tu nombre cuando te presente y durante toda la conversación —le dijo— tú debes hacer lo mismo. Eres mi invitada. A este punto, se supone que somos cercanos para eso. Lo suficientemente cercanos para que te invite a mi casa a leer los libros que mi familia ha guardado por generaciones. Si le digo a mi padre que esto es resultado de un acuerdo y no de estrecha confianza quedaré como un idiota. Quiero que me llames por mi nombre.
Ella asintió a regañadientes, por un lado, y curiosa por otro. ¿Qué haría él si le diera por llamarlo así delante de su adorado padre?
— ¿Qué gano yo con eso? —le dijo de pronto.
Nott se quedó descolocado un momento, pero luego le sonrió con maldad— Merlin —mascullo— ¿Acaso he creado un monstruo?
Hermione le miró bastante fijo un instante ¿Acaso él estaba cediendo?
—Un monstruo egoísta y codicioso —dijo él de pronto— Te saqué dos veces de una mala situación de la sección prohibida ¿Cómo puedes tener cara de querer pedirme algo? Esto ya me lo debes.
El rostro de Hermione se coloreo y miró a otro lado, completamente avergonzada— No, yo no…
Theodore Nott soltó un respiro cansado— No me gusta echar cosas en cara. Dejémoslo en que será un acuerdo entre nosotros. Solo necesito que seas cooperativa conmigo —le dijo suavemente.
Ella asintió en silencio— De acuerdo.
Nott levanto su mano y ambos se dieron el apretón de manos simbólico.
—Bien —dijo Nott— Acerca de la cena. Vendrán magos importantes para la familia, la mayoría de ellos son fáciles para llevarse bien.
—Mantequilla por la mañana —susurró ella.
— ¿Qué?
—Greengrass lo dijo —le contestó.
Nott alzó una ceja, pero luego sacudió la cabeza— como sea. Todos ellos comparten nuestra ideología, menos la esposa de Rowan. Es… algo intrigante.
—Una arpía —murmuro ella.
Él volvió a alzar una ceja— ¿Qué tanto conversaste con…? —Volvió a sacudir la cabeza— como sea, no importa. Es mejor así —Él se levantó y camino hacia la puerta, la abrió y asomó la cabeza— pasa.
Theodore se volvió y camino hacia ella, pero detrás de él una cabeza rubia apareció, haciendo que Hermione hiciera una mueca, se cruzó de brazos y alzó una ceja.
Edward Greengrass solamente le sonrió, parecía la persona más dichosa sobre la faz de la tierra.
—Edward va a ayudarte —dijo asintiendo hacia ella— escúchalo. Has lo que él diga. Nos veremos en la cena —dijo antes de dar vuelta y desaparecer por la puerta.
Hermione, estupefacta, camino rápidamente hacia la puerta cuando cayó en cuenta de lo que Nott dijo, la abrió y miró hacia los pasillos, pero no había nadie allí.
Un suave y cálido aliento le llegó casi sobre su oreja— No esperaba que huyera tan rápido —Hermione casi saltó y se volvió rápido hacia el mago— ¿Crees que Theo se fue corriendo? —le pregunto con una sonrisa radiante.
¿Nott corriendo?
Theodore estaba terminando de abotonarse la camisa frente al gigantesco espejo de su habitación cuando escucho suaves golpes en la puerta.
—Adelante —dijo de inmediato, mirando por el espejo la cabeza rubia que se asomaba.
—Hola Theo —dijo Edward, quién entró con tal naturalidad que lo primero que hizo fue caminar hacia la cama y arrojarse en ella y estirándose para tomar un caleidoscopio que estaba en una de las mesillas— misión cumplida —termino diciendo.
—Bien —murmuro él, mirándolo de reojo, pues se veía bastante infantil allí, distraído mirando por ese juguete. Por alguna extraña razón, Edward le caía cada vez mejor, pues era tan informal que era agradable. Casi como Hermione— ¿Cómo se tomó lo de la fiesta?
De todo lo que sucedería esa noche, era lo que más le preocupaba. Mientras conversaba con su padre detalles del viaje a Alemania que debería saber (como la ampliación de la Red Flu que estaban negociando), llegó una invitación a la fiesta de año nuevo que la familia Darke, la familia a cargo de los dominios allí, estaba organizando.
Su padre siquiera le pregunto si quería o no asistir. "Ya que estás aquí, lo correcto es ir. Es bueno que te vean de vez en cuando" fue lo único que dijo mientras escribía la respuesta.
Y eso solamente era una complicación más. Por eso había recurrido a Edward.
—Se resistió con uñas y dientes —dijo Edward como si relatara una batalla épica.
Theodore alzó una ceja— No exageres.
—No lo hago, ¡sus ojos echaban fuego! juro por Merlin que me hubiera arrancado la cabeza si hubiera podido. Podía sentir esa femenina e indignada sed de sangre —dijo fingiendo un escalofrío, para luego sonreír y seguir jugando con el caleidoscopio— pero ahora todo está bajo control gracias a mi —dijo casi cantarinamente.
Theodore rodó los ojos y se concentró en su cabello, arreglándolo con una poción para peinarlo perfectamente hacia atrás.
—Bien —dijo Theodore— ¿Todo está listo?
—Sí. Escogí algo lindo.
— ¿Tini ya sabe que debe hacer?
— ¿Cuándo he fallado organizando algo?
—Bien —dijo aún frente al espejo, aplicando un poco más de poción en su cabello. Estaba algo largo ya— Cuento contigo para que todo salga bien en la cena. Quiero que vea lo bien que será tratada por mi familia y respetada por los nuestros.
—Así será —dijo Edward, aun jugando con el caleidoscopio— pero si me permites preguntar, Theo…
—Adelante —dijo preparándose para entrar a la defensiva. Hacía solo minutos le había dicho brevemente a Edward de sus intenciones de vincular a Hermione con él y lo que necesitaba que hiciera. Él obedeció al instante, claro, pero obviamente tendría preguntas y posiblemente hasta objeciones— pregunta.
— ¿Puedo ser yo quien la acompañe en la fiesta?
Theodore alzó una ceja—Que inesperado. Iba a ordenártelo pero… Tú ¿quieres acompañarla?
Edward seguía jugando con el caleidoscopio— Sí. Será gracioso y conveniente, "el mestizo y la impura" —dijo riendo, como si fuera una broma— nadie le prestará mucha atención si va conmigo. Por mucho que quieras vincularla a ti, mientras no sea un hecho, solo la expones y eso podría ser contraproducente. Lo sabes.
Theodore ordeno despacio la pequeña repisa de pociones frente al espejo, prestando especial atención a cada palabra dicha. Hacía tiempo Edward no pedía algo que quería de una manera tan… sutil. Él realmente quería ser el acompañante de Hermione en esa fiesta.
—Pensé que me preguntarías las razones por las que quiero que se nos una.
— ¿Por qué preguntaría eso? —dijo él, quitándole seriedad al asunto— Si está bien para ti, está bien para mí.
—Te agrada —murmuro Theodore, aunque aún algo confuso. ¿Qué otra razón tendría Edward para aceptar de buenas a primeras a Hermione y querer quedarse cerca de ella?
—Bastante —contestó.
—Pensé que habías dicho que casi te arranca la cabeza.
—Si —dijo Edward con una sonrisa dulce— pero es interesante —dijo aun mirando por el caleidoscopio— y muy lista. Las conversaciones con ella seguro serán divertidas. Me gusta su cerebro. Y su rostro es muy bonito.
—Sí, ella es bonita —repitió Theodore, algo descolocado. ¿A que estaba jugando Edward? Se volvió hacia él, mirándolo con desconfianza; este aún estaba recostado y con el juguete en las manos, mirando por el— Quien lo diría —habló en fingido tono alegre mientras iba por su túnica, pero lo suficiente bien para ser creíble, pues Edward dejó el Caleidoscopio y le sonrió de nuevo, como si le hubiera pillado haciendo una travesura— siempre creí que terminarías corriendo detrás de alguien que te conviniera en lugar de alguien que te interesara.
Edward entorno los ojos y fingió ofenderse— Rompes mi corazón —dijo lastimeramente.
"Y tú romperás mi paciencia" pensó.
Pero esa respuesta hizo sonreír a Theodore por el descaro— Tómalo como un halago —dijo dándole una sacudida a la túnica— estoy a favor de la conveniencia, y si beneficia a mi familia, mejor.
Edward cruzó las piernas sobre la cama, parecía complacido— Podría ser conveniente. Más motivos para acercarla a la familia.
"O alejarla definitivamente" pensó. Theodore entrecerró un poco los ojos y se puso la túnica— ¿No eres demasiado mayor? —dijo con algo de desconfianza.
Haciendo cuentas, Edward estaba en sus veintisiete, si mal no recordaba, aunque francamente, no aparentaba su edad. De todos modos…
—Tal vez no le importe —dijo encogiéndose de hombros— Nunca se sabe. Yo podría lograr que no le importe.
Theodore terminó de abotonarse la túnica y luego se acomodó el cuello y a alisó las mangas con las manos.
—Sí, supongo que tú podrías; pero eso no es... —comenzó a decir, pero Edward le sonreía como un niño pequeño. Theodore entrecerró los ojos—... Un tema del que bromear. Edward, no me gustan las bromas en conversaciones como esta. Hablo muy en serio cuando digo que quiero su lealtad para mí —dijo finalmente.
—No estoy bromeando —canturreo— piénsalo, a mí no me va a importunar que le prestes atención ni que quieras la suya. De hecho, estaré el doble de halagado. Yo no sería problemático ni acaparador, además, soy muy leal a ti. Dada la posición y estatus de la señorita, soy lo mejor que le podría pasar. Es un ganar ganar.
Theodore se quedó momentáneamente de pie allí, considerando sus palabras. Era verdad que Theodore esperaba que Hermione fuera de las más cercanas a él. Casi como Edward lo era con su padre. Viajando por el mundo y saltando de país en país cuando fuera necesario. No todo el mundo tolera bien eso de su compañero, una devoción como la que él esperaba de Hermione.
Por otro lado, también estaba muy seguro de que ella exigiría tomar sus propias decisiones personales... Aunque Edward podría no ser la mejor opción para ella, tampoco era la peor. Era un mestizo (algo muy oportuno en ese caso) que no podría tener un mejor apellido. Además él era interesante, con carrera, importante, útil, inteligente, de recursos y ningún imbécil. Además de ser caballeroso de manera nata, él sabía ser amable... Y lo más importante, como él mismo dijo, Theodore sabía que le era leal. Edward siempre lo escuchaba y le obedecía. No era la mejor opción, pero tampoco la peor, cierto; pero seguramente trataría y cuidaría bien de Hermione aún sin que Theodore tuviera que intervenir y de todas maneras, Edward le escucharía si tuviera que hacerlo.
Theodore miro de nuevo a Edward y trato de imaginarlos juntos y entonces pensó en las cosas que no le gustaban de él. Era encantador, pero un coqueto insufrible, y eso era bueno como malo porque también era un manipulador de primera, además de un perfecto mentiroso. El tipo de persona que podría ser más peligroso que nadie para alguien con tendencias a la ingenuidad de Hermione.
"Para él, engatusarla sería tan fácil..." pensó ahora mirándole fijamente a su expresión aparentemente inocente. Un perfecto embaucador.
Su humor se agrió al instante.
"No" definió "No lo apruebo"
Se lo iba a decir, pero Edward soltó una risa suave y levanto ambas manos— De acuerdo, de acuerdo —dijo inocentemente— sí es una broma. No te pongas tan serio, Theo.
Theodore se encogió de hombros— Te lo dije, no es un asunto del que bromear —dijo serio— acompáñala durante el baile, pero no la incomodes. Si lo haces lo sabré.
— Cualquiera diría que te tomas demasiadas atenciones —dijo mirándose las uñas.
Theodore sonrió con maldad— sí, me tomó bastantes atenciones… —dijo con malicia —… contigo. Hermione te maldeciría si le dices o haces algo que la ofenda. Una vez le pegó en la cara a un sangre pura que la hizo enojar.
Edward soltó una risa suave y miro a la nada de una manera extraña— definitivamente interesante —casi canturreo.
— Edward, no —fue lo único que dijo mientras acomodaba los puños de su túnica.
—Solo bromeo —dijo a la defensiva antes de resoplar— gracias a Merlín no tienes hermanas —se burló— serias un cuñado horrible.
Theodore se dio vuelta, pero el comentario de hizo bastante gracia. Edward tenía razón. Si protegía a los que no compartían su sangre... ¿Que no haría por alguien que si? ¿Alguien mayor que le hubiera cuidado? O ¿alguien menor a quien él hubiera ayudado a cuidar? Amira muchas veces le había dicho que actuaba como el hermano mayor de todo el mundo, pero Theodore pensó que eso no tenía comparación cuando la sangre estaba de por medio.
Él era así.
Entre su padre y otras personas, siempre tenía como prioridad a su padre. Y sabía que en viceversa era lo mismo.
— ¿Cuándo le dirás a Philip? —pregunto Edward, aun mirándose las uñas.
Theodore miró hacia otro lado— Cuando sea un hecho. No tiene caso hacerlo ahora. Además dudo que le importe demasiado.
—Si tú lo dices… —murmuro Edward.
— ¿Qué se supone que significa eso?
—Theo —dijo mientras se levantaba de la cama, mirándole sugerentemente— ¿De verdad tengo que decirlo? Lo mejor es siempre tener todo claro —Edward arqueo una ceja, pero Theodore le miró confundido— No importa. Confío en que sabes lo que haces. Y no te preocupes, seré el perfecto acompañante educado para tu señorita. Solo diré maravillas de ti.
—Eso no es… —dijo mientras se giraba hacia Edward, pero él ya había desaparecido de su habitación—… necesario.
Le gigantesca mesa de comedor era imponente por donde la mires, pero encajaba perfectamente con la vista que tenía Hermione. El señor Nott estaba a la cabeza, con Theodore a su derecha y el mago presentado como Alfred Darke a su izquierda, al lado de este, su sobrino, Aliester Darke (quienes Edward le dijo que eran los representantes de ese "dominio", una de las principales familias aliadas de los Nott); frente a él y al lado de Theodore, estaba Colin Bane (también cabeza de familia, la segunda más poderosa). Al otro lado de la mesa, la señora Nessa Carlson (la que Edward oportunamente le recordó en un susurro que era la arpía) y junto a ella, su esposo Rowan Carlson, un muy educado y algo mayor mago amable, quien parecía llevarse bien con Greengrass, pues se reía de sus bromas mientras su esposa hacía caras estiradas e irritadas mientras era ignorada, pues su esposo al estar sentado al lado de Greengrass charlaba bastante con él.
La pareja frente a los Carlson estaba Sebastian McGrath, un joven mago pelirrojo que no debía pasar de los treinta, y a su lado, su prometida, Aina Solberg, una mucho más joven y rubísima bruja que Hermione no podía dejar de mirar, pues estaba a su lado y asombrosamente parecía solo un poco mayor que ella. No podía dejar de preguntarse qué edad tenía ¿Veintitrés? ¿Siquiera llegaba a los veinticinco?
Aina Solberg era la más amable de todos, pues fue la única que no le lanzo una mirada extraña cuando dijo su nombre.
Cuando llegó a Hogwarts en primer año, siempre hacían esa mirada, pues no reconocían "Granger" como un apellido mágico. Aunque ninguno de los magos con los que compartía la mesa pregunto nada. Eso fue de alguna manera… extraño.
Y de alguna manera, reconfortante.
La cena había transcurrido con normalidad y casi en silencio, pues los magos más cercanos a la cabeza de la mesa dirigían la conversación en temas triviales de economía y ella seguía con la vista todo lo que Edward Greengrass hacía, como si fuera un mimo, como él le había aconsejado. Cada que ella hiciera un gesto que probablemente dañara la etiqueta, él le lanzaba una sonrisa radiante mientras entrecerraba sus ojos… oh, Merlin. Era incómodo.
Le molestaba eso, tener que estar dependiendo de las instrucciones de ese mago.
Hermione tenía una túnica oscura, como sugirió Greengrass y también se había recogido el pelo en el mejor peinado que pudo hacerse, algo que parecía ser estándar, pues las demás brujas tenían el cabello del mismo modo. Los hombres estaban tan perfectamente peinados… incluso Theodore, quien lo llevaba peinado hacia atrás.
…
—Todos actúan muy formales hasta que alguien diga algo polémico. Asegúrate de no ser tú —Había dicho Edward.
— ¿Se supone que no debo hablar? —había dicho ella molesta.
— Que indignación —Greengrass le había hecho una cara de desaprobación infinita— Por supuesto que debes. Pero mide el ambiente.
— ¿Cuál se supone que es el ambiente?
El entonces le había sonreído— Awww —le dijo tiernamente— me siento como si le estuviera enseñando a un niño pequeño… —dijo acercando su mano a su mejilla, pero Hermione reacciono de inmediato y aparto su rostro— Lo siento, señorita. Es que eres adorable —le dijo con mirada soñadora, algo que desencajo a Hermione, quien aún no sabía qué hacer con esa actitud del mago— El ambiente será este: Darke es siempre serio, su sobrino incendiario y Bane siempre le da la contra. McGrath el pragmático, Carlson es un conciliador nato y la arpía dueña de una lengua venenosa. Procura no dar la razón al sobrino de Darke y estar de acuerdo con Carlson o McGrath. Aina es algo tranquila, pero no la conozco del todo, cuidado con ella.
— ¿Qué hay de Theodore? —había preguntado ella.
—Theo no habla hasta el final —dijo Edward— no le gusta interrumpir.
— ¿Y su padre?
Greengrass se había reído— Cuando Philip hable… no. Eso debes verlo tú misma.
…..
—Eso no es algo que se deba ignorar —había dicho Aliester Darke, el incendiario— el presupuesto para los cuidados y protección de vida silvestre ha sido recortado en un treinta por ciento en los últimos cinco años. Los investigadores ahora deben ir hasta Sur américa para observar especies que ya se han extinguido en nuestro continente. ¡Esas criaturas han tenido que migrar a otro continente! Nos quedaremos sin fauna mágica en al menos diez años.
—La preservación es un tema emocional más que práctico —había dicho Bane— cuando se trata de especies que no aportan nada al ecosistema natural de las zonas protegidas. El Ministerio no puede permitirse gastar en asuntos que no aporten a la sociedad.
—La preservación de especies es un gran aporte —contesto el joven mago con mirada fiera, pero luego se volvió a McGrath— Sebastian, tu área es la medimagia, recuérdale a nuestro Colin los grandes aportes que han hecho algunas especies a la sociedad.
Sebastian McGrath, quien se había mantenido mortalmente serio toda la conversación, simplemente dio un trago a su bebida antes de hablar— Ambos tienen algo de razón. Los aportes de la fauna son grandes, pero no más que el área de herbología.
Aliester Darke se había mantenido digno, como si el otro mago le hubiera dado la razón— pero el desarrollo de la flora depende mucho de la fauna. No olviden eso.
—Eso no lo sabemos a ciencia cierta —murmuro Colin Bane.
— ¿Cómo vamos a saberlo si no podemos investigar? —Dijo con la voz algo alterada— Por Merlin.
Llegados a ese punto, Hermione moría por hablar. Miró hacia Edward, quien le miraba con una sonrisa eterna en su rostro y ella había aprendido a notar que esa era una señal de "Absolutamente no"
Ella suspiro… sin embargo, noto como es que Aina se removía en su silla y tomaba una copa en su mano y le dio un largo trago y movía los dedos sobre la mesa. Hermione reconoció la impaciencia al instante. ¿Acaso ella también estaba de acuerdo con Aliester Darke?
—Bueno, Aliester tiene un punto —dijo entonces McGrath, casi al instante.
El mago gesticulo con la manos, un claro "¿Lo ven?"
Hermione miró a Edward. El sencillamente se encogió de hombros y se llevó una cucharada de comida a la boca.
Ella se limpió la boca con una servilleta antes de hablar— El señor Darke tiene razón, la investigación de Magizoología se asocia bastante con la herbología, eso es algo que viene desde los cincuenta. Muchas especies animales subsisten de la flora, incluso viven allí. El tráfico de los Bowtruckle los ha acorralado a la casi extinción desde los cuarenta y según la gaceta del profeta de hace tres años, la consecuencia directa fue la generación débil de los árboles de donde se construían nuestras varitas y nadie lo supo hasta que habían pocos ejemplares. Ahora son una especie protegida.
Cuando termino, prácticamente todos los ojos en la mesa estaban sobre ella. Hermione, abrumada, miró a Edward, pero este miró hacia otro lado.
"Estúpida" se dijo "debía apoyar a McGrath, no al incendiario Darke"
Aliester Darke tenía una sonrisa en la cara— ¿Leíste la gaceta, señorita?
Ella se puso nerviosa— Si —dijo algo dudosa— tengo una suscripción al profeta desde que entre a Hogwarts.
—Oh, las trampas del profeta —murmuro Bane maliciosamente.
La arpía disimulo falsamente su risa.
—No es así —dijo Hermione algo indignada— ha sido la más interesante en años. Tenía información muy buena, además las ilustraciones eran detalladas y su bibliografía al alcance de todos, además de que los investigadores animaban a los lectores a comunicarse con ellos si es que tenían alguna duda o si vivían en regiones donde se avistaran criaturas y hubieran visto comportamiento inusual a lo que ellos habían descrito en sus investigaciones.
El mago Aliester Darke se veía bastante orgulloso… pero miraba a su tío, como si esperara algo.
Alfred Darke bebió de su copa antes de hacer un solo gesto: asentir hacia su sobrino.
—Merlin —mascullo Bane.
— Parece que has perdido, Colin —dijo el mago McGrath mientras cortaba carne de su plato con una elegancia inaudita.
El señor Carlson solamente sacudió la cabeza y murmuro algo acerca de la juventud de esos tiempos. Hermione, confundida, busco algo de luz en Edward, pero el solo le hizo una seña con la mirada para que tuviera la vista al frente.
—Señorita Granger —dijo Alfred Darke— imagino que por el tiempo que ha pasado, probablemente no recuerda el nombre del editor, director e impulsor de gaceta que menciono…
Hermione hizo memoria en un santiamén, pues le impresiono que en los créditos un nombre se repitiera bastantes veces, desde ilustraciones mágicas, comentarios, mención bibliográfica y la primera dirección postal para escribir— Alguien de apellido… —y se quedó en blanco.
Aliester Darke se veía tan expresivo que era colorido de ver— Gracias, señorita Granger. Esa gaceta es mi orgullo como investigador de Magizoología —dijo el mago, pero luego miró a su tío— ¿Lo ves tío? Proyectos como la gaceta son la mejor estrategia para llegar a los jóvenes magos e interesarlos en nuestra sociedad desde la escuela. Yo tenía razón.
—Eso no prueba nada —dijo el Mago Bane— cruzándose de brazos, pero diseccionándola con la mirada.
—Dime señorita —preguntó Darke— ¿Te interesa la Magizoología?
— ¿Cómo carrera? Eso no es… oh, yo…
Bane soltó una suave risa y Darke parecía haberse desinflado. Hermione miró hacia Theodore, pero él tenía el mismo rostro serio desde que le vio llegar, mirando hacia su plato y comiendo en silencio.
Ella confundida, miró hacia Edward— Hermione —le dijo el mago— no lo entiendes, así que si Aliester está de acuerdo, lo explicare —el mago hizo un asentimiento— esta es una apuesta entre Colin y Aliester, McGrath era su testigo. Aliester hizo una labor titánica para montar esa gaceta y convenciendo a su tío de apoyarlo; cuando Philip supo del proyecto también aporto fondos. Todos aquí sabemos que Philip siempre ha priorizado que la educación es el futuro del mundo mágico… —Edward miró a todos en la mesa, nadie dijo nada— entonces, Colin (quien no le tenía nada de fe a Aliester) dijo que si aparecía una sola prueba de que una bruja o mago se volvía magizoologo por esa gaceta, el financiaría las siguientes ediciones.
—Casi ganas —dijo Bane, casi cantando victoria.
Hermione entonces miro al hundido mago Darke— pero… —murmuro, llamando de nuevo la atención de todos— en realidad… en Hogwarts, la gaceta completa es casi de culto entre los alumnos que pudimos conseguirlas en su publicación. Tener la colección completa es algo de referencia entre los alumnos nuevos.
—Lo que Hermione dice es verdad. Probablemente la nueva generación de Magizoologos aún no ha salido de la escuela —dijo Theodore en un suave tono antes de beber de su copa— me parece que Darke aún está en carrera.
—Como bien dice el lema de los Taylor, Aliester, Tiempo al tiempo—dijo el mago Carlson, mirando a Aliester Darke, como si estuviera infundiéndole ánimo— además, como dijo Edward, siempre encontraremos en Philip impulso para proyectos de educación en el futuro.
—Ese impulso podría aplicarse en asuntos mucho más importantes —mascullo Bane.
— ¿Más importante que el cultivo de educación de magos que pronto serán activos en la sociedad? Disculpa, Colin, pero eso no es algo muy futurista de tu parte… —murmuro Edward.
—Eso si todos esos futuros magos serán activos importantes en la sociedad y no solo arribistas… —dijo la arpía Carlson.
—Oh, indirectas. Amo las indirectas —dijo sonriente Edward mientras jugaba con sus cubiertos— estoy seguro que el departamento mágico internacional disfruta mucho de sus miembros arribistas que consiguen mantener buenas relaciones con países a los que les hemos hecho la guerra comercial por siglos.
—Merlin —mascullo Bane, concentrándose en su plato— aquí vamos de nuevo.
—Sin el Wizengamont tu puesto no existiría —dijo la arpía a Edward.
—Cierto, gracias por eso —dijo él, sonriente— proyectos grandes como la red Flu internacional que arrojara millones de galeones a los dominios y regalías a Gran Bretaña en al menos los siguientes quince años lo agradecen. Todos ponemos nuestro grano de arena, mi querida señora Carlson. Por cierto, ¿ese collar es topacio? Hacen juego con sus hermosos ojos.
Hermione casi observaba con la boca abierta como Edward se enfrentaba a esa mujer sin perder la sonrisa. Bane parecía cansado y McGrath miraba para otro lado.
—Oh, vaya. Entonces ¿La red internacional es un hecho? —Alfred Darke miró hacia Edward, curioso.
—La logística está en marcha desde hace meses junto con el equipo de legislación. Se anunció en el profeta hace una semana. El Wizengamont ya no puede ignorarnos. Serafina tiene bastante apoyo en Francia gracias a sus viejas amistades de escuela. Lo más probable es que la red comience allí. Le debemos mucho a ella.
—Oh —dijo el mago Bane— ese si es un proyecto que vale la pena.
—No deberíamos apresurarnos —dijo la arpía— después de todo, no es un hecho. Magellan ha demostrado correr antes de caminar desde que su padre murió y ella tomó su lugar. El hecho de que le haya ido bien hasta ahora quizá solo sea suerte. Debemos ser cautos.
—En nombre de todos los magos que corren antes de caminar tengo que defender a Serafina —dijo Aliester— además, ella no está presente para hablar así de ella. Señora Carlson, no olvide eso.
—Pero el señor Nott está aquí —dijo ella sugerente— y yo no estoy diciendo ninguna calumnia. La juventud puede hacernos cometer errores y es bueno recordarlo —dijo esta vez mirando hacia Theodore.
Y toda la mesa quedó en silencio. Hermione no entendía bien lo que sucedía… pero si había captado algo de la situación de indirectas en esa mesa… ¿Acaso la mujer estaba cuestionando algo que había hecho Theodore?
— Oh, por favor —Bufo Edward— Todos aquí sabemos que lo único que usted quiere es que Philip obligue a Serafina a casarse y tú, como su tía materna, encargarte de organizar a los candidatos —luego se volvió hacia el mago a su lado— Lo siento, Rowan —dijo con voz amable.
El mago Carlson solamente bebió de su copa y negó con la cabeza— Las cuestiones de familia de sangre no se discuten —dijo solemne.
—Yo solo quiero cuidar de mi sobrina.
—Ella no quiere que la cuides y todos aquí lo saben porque ella misma lo dijo —le contesto Edward.
La mujer se volvió hacia él— Tú nunca lo entenderías. Los legados mágicos no son una broma. Serafina tiene la línea de sangre de la rama principal de los Magellan y una de las pocas Rosier de lado materno que subsisten, debe tener descendencia. Debe tener más de dos hijos, es lo correcto. Los Rosier deben reestablecer su dominio.
Aliester Darke tenía el ceño fruncido— hay más Rosier desperdigados por allí, usted puede ir por ellos —dijo el mago— Serafina está trabajando en algo importante ahora. Conectar al mundo mediante la Red Flu es el futuro de la sociedad mágica. El principal problema siempre ha sido la poca coordinación entre países; Serafina consiguió superar esa barrera para nosotros. Ya se decidió sobre ese asunto, señora Carlson. El trabajo de Magellan es más importante que los hijos que vaya a tener.
—Hay una línea muy delgada entre lo importante y lo necesario —dijo la mujer— y todos la estamos olvidado aquí —dijo esta vez mirando hacia Philip Nott.
McGrath entonces habló— Señora Carlson, como dijo Aliester, ese asunto ya se decidió —concluyo con la voz seria.
La mujer le miró con una mueca de preocupación en el rostro— Oh, cielos. Creí que al menos encontraría un poco de sabiduría en ti, Sebastian. Siempre has sido la voz de la razón entre los de tu generación… —luego miro a la prometida de este— supongo que no se puede evitar.
Hermione vio como la tranquila Aina Solberg le lanzaba una mirada dulce a la bruja, tranquilamente se limpió los labios con la servilleta antes de hablar— El trabajo y el deber son importantes en ambos sentidos, señora Carlson. Serafina quiere darle prioridad al trabajo, lo hace bien y todos lo han reconocido. Es de necios empecinarse en contra de algo que ya se decidió.
—Espero que pienses del mismo modo cuando se decida acerca de ti.
Aina frunció levemente el ceño, pero Hermione notó como sutilmente el serio Sebastian McGrath deslizaba una mano por encima de las piernas de su prometida para alcanzar una de sus manos y tomarla entre la suya. Aina Solberg cerró los ojos un instante y su rostro estaba en paz de nuevo— Confío en mi misma. Aunque no tenga el mejor apellido soy una legisladora muy competente, lo fui estando soltera y lo soy estando prometida. Un anillo en mi dedo no es lo suficientemente pesado para hacer que me tiemble la mano, señora Carlson —dijo con una sonrisa— Y antes de que diga algo más, le recuerdo que aunque puede opinar, al final solo escuchare a Sebastian. Y por supuesto, ambos escucharemos al señor Nott.
—Como debe ser —dijo Edward alzando su copa— Salud por eso.
Todos imitaron a Edward, incluso la arpía. Hermione imagino que no se atrevía a no brindar a la salud de Philip Nott.
—Ha sido un intercambio interesante —dijo el mago a la cabeza de la mesa con su profunda voz, de inmediato, todos se volvieron hacia él— Es agradable escuchar sus distintas opiniones y me alegra poder notar que cada uno a su modo defiende sus creencias y su orgullo, pero que todos recuerden que debe respetarse lo acordado —dijo antes de beber de su copa— no esperaba menos de mis colaboradores.
Todos en la mesa hicieron entonces una semi venia. Hermione quedó a cuadros y miró hacia Edward en busca de ayuda, pero él solo le miraba burlonamente, como si todo fuera la mejor broma del mundo.
Y con eso, la cena concluyó.
McGrath y su prometida fueron los primeros en despedirse, primero de Philip y Theodore, luego de los Darke, pero prometiendo volver a la fiesta. Lo mismo hicieron los Carlson.
Aliester Darke se le acerco por un instante y le pregunto si iría también a la fiesta, Hermione solo asintió torpemente antes de que el mago se despidiera mientras le decía que no dudara en saludarle allí. Aina Solberg le dedico una sonrisa al pasar cerca de ella y McGrath le dedico un asentimiento. El resto se despidieron de ella de manera formal antes de que una suave vocecita suave le dijera que necesitaba subir a su habitación.
Era Tini, la elfina de Theodore.
Hermione también agradeció la cena a Philip Nott, quien solo asintió hacia ella. Theodore, hizo lo mismo en un gesto idéntico.
Era increíble como dos personas podían parecerse tanto.
Sin embargo, a subir escaleras arriba, el estomago le dió un vuelvo violento.
Ahora venía la parte dificil de la noche. La fiesta.
¡Estamos en cuarentena, señores!
Y aunque prometi este capitulo para la segunda semana de Marzo, cosas pasaron... entre ellas, prepararme para el home office (el cual debo cumplir) pero me di una escapada para terminar este largo (larguisimo) capítulo. Tiene más contenido del esperado, es cierto. Porque originalmente termino con casi 15000 palabras y me puse a pensar ¿Que es mejor? ¿Un capitulo largo o dos reltivamente cortos ? me decante por lo segundo, porque este es más formalidad, el siguiente es... bastante distinto.
Acá vemos más de Philip (bueno, un poquito) pero espero estar plasmando el simbolismo de lo que representa "El Señor Nott" para todas las familias que tienen vinculo con él. Y tambien la variedad que existe entre los demás magos aliados y como se comportan entre ellos. Oh, mi querido McGrath. Mi querido Darke. Aina... Escribi de ellos hace tanto tiempo y ahora volver a editarlos se siente como ver gente después de mucho tiempo. Tengo que decir que ellos son importantes. Bastante.
Y caigo en cuenta de que tengo bastantes secundarios :s
Ah, esta historia se me sale de las manos a veces. Pareciera tener vida propia jajajaja
En fin, en la tarde/noche subo el siguiente capítulo y estoy con ustedes en los comentarios.
Bye :D
