CAPITULO 31
MAGIA INEXPLICABLE
El fuego azul le deslumbro los ojos, tuvo que parpadear varias veces antes de liberarse del destello.
Edward Greengrass salió primero de la chimenea y le ofreció la mano para que ella saliera también, luego, se puso detrás de ella para quitarle la capa de sus hombros y entregarla a un elfo que estaba a un lado de la chimenea. Él también hizo lo mismo.
Pero claro, Hermione estaba demasiado distraída para notar lo que estuviera haciendo Greengrass.
El salón frente a ella era inmenso. El cielo estaba encantado para simular una noche estrellada y un candelabro gigantesco hacía de luna llena, iluminando todo pálidamente. El piso era de madera pulida, tanto, que se podía reflejar en él. Las paredes laterales del lugar tenían cuadros de espejos que provocaba un efecto visual increíble.
Había también muchas mesitas con bocadillos, todas en un rincón del salón y con centros de mesa con flores que parecían desafiar la gravedad, pues parecían querer escapar hacia el techo en una cascada en vertical de pequeños botones rosas, amarillos y blancos. Había una especie de entramado de balcones en el rincón opuesto de la chimenea donde algunos magos bastante adultos estaban reunidos en lo que parecía ser una reunión privada en medio de esa fiesta. En el rincón opuesto de los bocadillos, estaba una orquesta mágica que tocaba suave música de salón… y en el centro… rodeado de pequeños pilares adornados con floreros majestuosos y de ramas que colgaban hasta el suelo, allí, estaba la pista de baile.
Brujas y magos estaban esparcidos entre las mesillas de bocadillos, hablando de pie en pequeños grupos o sentados en cómodos sillones dispuestos por todo el lugar.
—Hermione —la llamo una voz.
Ella miró a su derecha, Edward le estaba ofreciendo el brazo. Su cabello rubio estaba echado hacia atrás y su traje era oscuro; totalmente negro, algo que hacía resaltar su piel pálida y sus ojos azul celeste. Hermione notó, eran del mismo tono que los de Daphne.
— ¿Oh? Seré la burla del salón si no aceptas —dijo lastimeramente.
Hermione no pudo evitar mirar alrededor, pues unas incomodas miradas comenzaban a posarse sobre ellos. Hermione tomo el brazo del mago y lo dejo dirigirla.
Sin embargo, las miradas no se detuvieron. Hermione se miró a sí misma en uno de los espejos de la pared.
Tini, la elfina, la había hecho un peinado muy elaborado con pequeñas trenzas que se envolvían alrededor de un moño en su nuca. De alguna manera, su rostro se veía pequeño y aunque no había usado maquillaje, la elfina le hizo beber unas pociones de sabor dulce que dijo que eran suficientes para ella, pues le dio color en sus mejillas y eso parecía ser todo lo que ella necesitaría.
Fue Greengrass quien mágicamente le entrego un labial de suave tono rojo. Cuando le pregunto de donde lo había conseguido, el solo se había encogido de hombros, pero la animó a usarlo antes de salir de casa de los Nott.
Hermione aún no podía quitarse el sentimiento de incomodidad de encima, pues había salido de casa esa mañana para hacer una investigación importante y había terminado participando en una fiesta de año nuevo.
Desde que tuvo la conversación con el profesor Lupin se había dicho a sí misma que no tendría prejuicios, y la verdad sea dicha, estaba batallando bastante con ellos desde que las cosas parecían salirse de control esa tarde.
Estaba batallando desde que en esa chimenea apreció Philip Nott.
Desde Theodore, dejándola en manos de un desconocido…
Hermione miró hacia Edward Greengrass, también a través del espejo. Al principio le pareció un sangre pura atorrante más, pero parecía amable…. Aunque tenía un humor negro terrible, además de que siempre encontraba modo de descolocarla. Nunca conoció a un sangre pura así. Bueno, de hecho, ella conocía pocos sangre pura.
Esos minutos en los que participo en aquella cena fueron bastante educativos. Excepto por aquella arpía y la teatralidad, se parecían bastante a cualquier reunión de negocios o algo por el estilo. Aunque tenían ese tinte ser como una vieja obra de teatro.
Pero ahora tenía otro embrollo en su cabeza siendo participe de aquella fiesta.
Le había pasado una vez, siendo pareja de Víctor en el baile de navidad, siendo que aquella vez fue la primera en que tuvo que arreglarse para un baile. Esta era la segunda y por mucho fue doblemente de incómodo. Para empezar, aquella vez, al menos el vestido era suyo.
En esta ocasión, siquiera pudo escogerlo.
Luego de que Nott la abandonara, Greengrass la había conducido hasta el primer piso hacia una especie de sala en desuso, pero con una hilera de portezuelas de madera y se puso a escarbar allí mientras escogía un vestido para ella, casi silbando con alegría mientras le contaba de la fiesta y que ella debería participar, ya que estaba siendo invitada directamente por Theodore.
Ella se había escandalizado, por supuesto, pero si había algo que reconocerle a Greengrass, era que sabía convencer. A ella la chantajeo tan hábilmente con el asunto "no es educado rechazar". Además, claro, era algo que Theodore había pedido.
Hermione vio en el reflejo el vestido. Era realmente bonito. Era negro, con una caída suave en la primera capa y una segunda con una tela aún más suelta y transparente en un tono de azul con pequeños destellos que parecían pequeñas estrellas. Las mangas que llegaban hasta sus muñecas eran del mismo material, igual que el cuello que envolvía el suyo, cerrándose con una piedra brillante azul celeste. La caída era amplia y vaporosa, que parecía estar caminando en medio de una nube suave y oscura.
Si, era realmente bonito, pero estarlo usando aun le producía incomodidad.
Todo ese guardarropa en desuso, había pertenecido a la fallecida hermana de Philip Nott. Edward le había restado importancia mientras decía que ese vestido seguramente siquiera había sido usado, pues cuando se es una dama sangre pura de apellido Nott, una línea casi extinta, rara vez repites atuendo. Si lo hubiera usado ya hubiera sido destruido.
—Además, Theo ya dio su permiso —había dicho— y Philip no dirá nada, porque al final todo se trata de opiniones y críticas. Si tú eres la invitada de los Nott, no puedes aparecer siendo menos radiante que el resto. Debes ser mejor. La magnificencia de los Sangre pura se refleja en la gente que los rodea. Ellos no te están haciendo un favor —le dijo sonriente— quita esa idea de tu cabecita. En realidad, tú estás colaborando con ellos. Tú debes hacerlo
—Sigue sin parecerme adecuado —había dicho ella, siendo la tercera vez en negarse.
— No puedes negarte —dijo Edward de espaldas a ella, totalmente serio, la primera vez que sonaba así desde que le conoció, libre de ese tono alegre y dulce— No ahora, con Philip aquí. Eso sería un desaire. Theo confió en mí para ayudarte. Además… yo te oí. Le prometiste a Theo ser cooperativa con todo esto; entonces debes cumplir tu palabra, eso es parte de la grandeza de los magos, no puedes echarte atrás ahora —luego Edward negó con la cabeza— Theo está confiando en que cumplas lo que prometiste. No actúes como si quisiera sabotearlo.
Eso ultimo sonó extremadamente frío y plano, tanto, que puso nerviosa a Hermione… pues realmente sonaba oscuro; pero cuando se volvió hacia ella tenía de nuevo una sonrisa encantadora en los labios y el vestido en las manos— este es lindo. Además, el color te sentara bien.
Hermione apartó ese perturbador recuerdo de su mente. Estaba nerviosa… y la gente no dejaba de mirarla. Miró hacia Edward, quien lanzaba miradas desafiantes y asentimientos de cabeza a diestra y siniestra.
—Avísame si encuentras a los Darke, tenemos que saludarlos a ellos primero —dijo Edward.
Ella miró disimuladamente a la gente en el salón— Es algo difícil, es como si todos nos estuvieran mirando…
—Las miradas ofensivas son hacia mí. Cuando mucho deben pensar que a ti te han castigado de algún modo.
Hermione se volvió hacia él al instante— ¿Qué?
Él le sonrió— ¿No lo has notado? La mayoría aquí no me soporta.
Hermione creyó que era una broma y sonrió débilmente— Me pregunto por qué.
—Envidia —dijo sonriente— a los orgullosísimos sangre pura les cae como una patada en el hígado que yo sea tan cercano a Philip y a Theo.
Ella frunció el ceño— ¿Un Greengrass?
Él le sonrió aún con más ganas— Por supuesto que no —dijo alegre— un mestizo.
— ¡Edward! —alguien llamó al mago.
Era un sujeto entrado en años, Edward lo presento como Henry Andersen y ella a él, quien solo la apreció con la mirada y le dio un halago educado. Luego, felicito a Edward por el año que venía y menciono algo acerca de "nuevos proyectos" de los que tenían que hablar en algún momento y lamento que Edward no tuviera aquella libreta mágica en aquel momento para apartar algo de tiempo…. Sin embargo, Edward amablemente le invito a almorzar otro día y que le enviara una lechuza.
Cuando el hombre se fue, Edward le dedico una mirada sugerente— ¿Notaste lo falso que sonó?
Hermione solo asintió en silencio— ¿Por los "nuevos proyectos"? —Hermione miró alrededor— ¿En serio eres un mestizo?
Edward asintió— Mi madre era una Greengrass. De mi padre no puedo decir cosas buenas. No importa. No es tema para una fiesta —dijo restándole importancia— Mira, allí esta Aliester.
—Espera —dijo Hermione, dándole un pequeño tirón— ¿Por qué nadie me lo dijo antes?
— ¿Así se inician las presentaciones? —Dijo el confuso— Theodore te presentó a su padre y en ningún momento dijo que fueras una hija de muggles. ¿Por qué conmigo debía ser distinto?
— ¡Pero tu apellido es conocido! —dijo ella molesta de algún modo— ¡Se asume que eres un sangre pura!
—Tú podrías ser una mestiza de madre con apellido conocido y padre Muggle y llegamos a lo mismo —dijo negando con la cabeza— no deberías ser prejuiciosa, señorita.
Hermione sentía su rostro arder— Yo no…
—Edward, señorita Granger —la voz de Aliester Darke llamo la atención de ambos.
Cuando Hermione se giró, vio al mago vestido de gala y con el cabello oscuro perfectamente peinado hacia atrás, pero traía del brazo a Aina Solberg. La joven bruja tenía el cabello perfectamente recogido en una coleta elegante y con broches con piedras negras en el cabello, además de pendientes de amatista en uno de sus lóbulos. Estaba perfectamente embutida en un vestido rojo oscuro que contrastaba con sus grises ojos.
—No hemos podido intercambiar más palabras de las formales en la cena —dijo ella, mirando de Hermione a Edward— Señor Greengrass, solo lo he conocido por correspondencia oficial. Es bueno poder encontrarlo en un ambiente informal.
—Por favor, llámeme Edward —dijo él con una sonrisa— ¿No me diga que forma parte del equipo legal de Noruega con el que he tratado? —Ella solamente asintió con una sonrisa— Merlin, que pequeño es el mundo mágico.
—Eso es lo estaba diciéndole a Ania —dijo Aliester— de hecho, pienso que es bueno que se conozcan. Tú sabes, Edward, más gente a bordo —Edward solamente sonrió— Y claro, señorita Granger, ¿realmente no te interesa la Magizoología? ¿Es posible que solo te hayas sentido abrumada?
Hermione sonrió débilmente— en realidad, me interesa más la legislación mágica.
—Merlin —dijo Edward— este encuentro parece predestinado…
Luego de eso, Ania Solberg se dedicó a hablar con ella, sentadas una frente a la otra en uno de los muchos sillones mientras Aliester y Edward se dedicaban a chismorrear con nombres que Hermione no conocía.
Aina era una bruja legisladora en Noruega que había hecho pasantías en Londres, por tanto manejaba perfectamente el idioma. Pronto iba a casarse, pero parecía más emocionada por sus proyectos que por su matrimonio, pues le hablo de la vida de un legislador y lo difícil que era de manejar a veces; el tiempo que demandaba y los principales problemas sociales que a veces acarreaba y la responsabilidad que conllevaba.
Su conversación se interrumpió cuando apareció Sebastian McGrath. El mago saludo educadamente a todos, pero termino por llevarse a su prometida a bailar.
—Oí que a Sebastian casi le cuesta el título —dijo Aliester— él lo niega, pero desde que el rumor se disparó, Aina no es la misma.
Hermione miró a ambos magos de reojo.
Edward se encogió de hombros— Sebastian es un buen mago —dijo asintiendo— todos lo saben. Su familia más que nadie ¿Quién si no él se haría cargo? ¿Uno de sus hermanos? Henry es un imbécil, Graham un extremista y sucederá un cataclismo antes de que su padre permita que la pequeña Lissa cargue con el título, aunque sea la más sensata luego de Sebastian.
—Bueno, al menos estaremos seguros la siguiente generación de los McGrath será menos estirada que la actual —Dijo Aliester con una sonrisa— Aina es mi amiga, se la presente a Sebastian cuando tuve ocasión. Yo fui quien arreglo todo —dijo guiñándole un ojo a Hermione.
Edward bufó— Lo siento, Aliester, pero ese crédito lo tiene la madrina de Aina y…
—Oh, Merlin —dijo Aliester tomando una copa de la mesilla delante de los sillones y bebiéndoselo de un trago— Carlson trajo a sus acólitas.
Edward soltó una risa burlona— Ve, Aliester. Eres el anfitrión, controla el caos.
Aliester Darke le lanzo una mirada acusadora— Deséame suerte —dijo— No todos tenemos tu labia. Fue un placer, Hermione.
Hermione siguió con la vista al mago, quien se acercó rápidamente a la Arpía Carlson, quien venía con dos jovencitas bien arregladas y elegantes que fueron emboscadas de inmediato y conducidas hacia un lugar apartado de la pista de baile, directamente hacia una zona con más gente elegante que comenzaba a saludarse los unos a otros.
—Nessa Carlson tiene la mala costumbre de siempre traer a algunas de sus pupilas consigo para pasearlas frente a Sebastian. Imagino lo hacía en un inicio porque tenía la esperanza de que rompa el compromiso y se decante por alguna de ellas, pero como sabe que eso no va a pasar, las trae de todos modos para avergonzar a Aina.
Hermione frunció el ceño— ¿Cómo puede hacer eso? Es horrible.
—La odia, es sencillo —dijo encogiéndose de hombros— Solberg es un apellido antiguo pero humilde, sin más bienes que una pequeña posada en una pequeña población mágica de la costa sur de Noruega. Para una Rosier como Nessa, que alguien como Aina haya conseguido prometerse con alguien como McGrath es inconcebible.
Hermione miró hacia la pista de baile y observo a la pareja bailando, Sebastian serio y formal, Aina hablándole y él solamente asintiendo.
—No parece que Aina quiera casarse —Dijo ella de pronto— Es arreglado ¿Verdad?
—Así es —asintió Edward— la madrina de Aina es alguien famosa e importante. Vive en eterna rivalidad con la arpía. En la generación de jóvenes magos importantes, McGrath era una de las mejores opciones y el más obediente… ella arreglo todo por puro orgullo. Están prometidos desde que Aina tiene quince y los rumores dicen que es ella quien atrasa la boda...
Hermione miró de nuevo hacia la pareja bailando. El mago era educado, ella lo sabía. Vio como él tomaba su mano para tranquilizarla o reconfortarla. Pero a fin de cuentas, quizá solo era educación y…
"Oh…"
Hermione vio como Aina decía algo a McGrath con el ceño algo fruncido, pero el solamente miraba primero al falso cielo, Aina resoplaba… y luego… luego… Sebastian volvía a mirarla y sonreía débilmente. Luego la hizo girar y girar. Entonces Aina Solberg le dio una mirada amable.
— ¿Viste eso? —pregunto Edward. Hermione asintió en silencio— Escuchaste a Aliester. A Sebastian casi le cuesta el título… aceptar que Aina siga trabajando en el Ministerio Noruego y apoyarla ciertas ocasiones —Edward apoyo la mejilla en una mano y una mirada triste se instaló en su rostro— había oído rumores, pero al parecer es cierto. El frio, pragmático y obediente McGrath se ablandó y quiere casarse cuanto antes con su prometida.
Hermione le miró de reojo— lo dices como si fuera una tragedia.
Edward se encogió de hombros— de cierto modo lo es —miró de reojo a Hermione— para Aina, claro. Es fuerte, pero es bastante orgullosa para controlarse por sí misma. La he visto perder el control en una ocasión, es bastante fácil sacarla de sus casillas. Aquellos como Nessa Carlson disfrutan golpear ese tipo de defectos.
Hermione frunció el ceño— creí que todos eran aliados.
Edward soltó una risa suave— ah, Hermione. Eso es de juramentos para afuera; en realidad… en realidad, todos aquí cerrarían filas de una familia a la otra (aunque claro, habría traiciones) y se sacarían los ojos entre ellos si no fuera por los Nott —Hermione le miró con tristeza— la misión en el mundo para la mayoría de ellos es la grandeza. Cada uno de ellos tiene una ambición propia y un cierto grado de escrúpulos que están dispuestos a ignorar por el bien de sus metas de vida. No haces mal en sentirte incomoda aquí. Cada rostro nuevo es una amenaza para todos los demás… porque los Nott no cierran filas entre las familias que tienen a mano. Ellos siempre están buscando talento y sangre nueva todo el tiempo, pero hay que hacer mucho para ganar siquiera un poco de su atención y demostrar que tenemos actitud… Aunque claro, no todos tenemos tu suerte.
Hermione se alarmo, pero Edward solamente le sonreía.
—Theo me lo dijo —le susurro acercándose a ella— que quiere que seas parte de su círculo.
Hermione, nerviosa, miró a sus propias manos— ¿No te dijo también que era un secreto?
—Soy muy bueno guardando secretos.
—No lo pareces —le contesto ella— pareces bastante chismoso.
Edward Greengrass se quedó con la boca abierta un instante, pero luego volvió a sonreírle— Es verdad, pero no cuando se trata de Theo. Soy tan leal que te asustaría —se le quedó mirando fijo— veo porque Theo quiere que te nos unas. Veo tu ímpetu, tu honestidad y tu deseo de ir por lo que deseas, de no dejar que otros te aplasten. Veo en ti el fuego de la ambición... una sana e indulgente, pero ambición al fin y al cabo.
Hermione se cruzó de brazos— ¿Cómo puedes saberlo? Acabas de conocerme hoy.
—En realidad… —murmuro sonriente—… digamos que he oído de ti hace tiempo… —luego se encogió de hombros— como tú misma dijiste, yo soy un chismoso; así que cuando llegó a mí el rumor de Theo estaba siendo amistoso con alguien que no tenía nada que ver con las familias me dio curiosidad y supe de ti, señorita —Hermione se quedó estupefacta, pero Edward seguía sonriente— La mejor de tu año, casi todos los años. Una prodigio con todas sus letras, la actual prefecto de Gryffindor, alguien noble, humanitaria, inteligente, educada y buena persona… Si. Definitivamente veo porque Theo te quiere cerca. Y sinceramente, ahora que te conozco en persona, yo también quiero eso. De verdad me agradas.
Hermione, abrumada, se removió en su asiento— No lo creo —le dijo directamente— hiciste ese comentario, el del Dementor.
—Quería ver que hacías al respecto —dijo inocentemente— y actuaste bien. La mayoría se hubiera ofendido, pero te mantuviste seria. Eso también dice mucho de ti.
Sonaban a alabanzas vacías, pero en realidad no lo parecían. Edward Greengrass tenía tal tono al hablar y una mirada tan limpia que Hermione estaba comenzando a querer creerle.
—Este mundo es violento —le dijo con suavidad— difícil y lleno intrigas, chismes y doble moral, pero muy beneficioso de todos modos. Los de arriba sienten tambalear su poder cada vez que alguien como nosotros aparece.
— ¿Nosotros? —preguntó ella.
—Sí, nosotros —le susurra— diferentes de ellos. Sin la sangre adecuada pero listos y talentosos.
—Eres un Greengrass. No es lo mismo —dijo ella desconfiada.
—Un apellido pesa menos de lo que crees cuando se sangre se trata —le dijo con una sonrisa triste— pero gente como los Nott y la mayoría de los suyos ven más allá de eso, más allá de apellidos y sangre. En esa cena has visto a buena parte de lo mejor de las familias. Todos ellos académicos, investigadores o legisladores. A Philip le gusta impulsar la investigación en todas las áreas posibles. Buena parte de todo el dinero que mueve lo invierte en proyectos como los de Darke. Philip es un gran pocionista, de joven conformo grandes grupos de investigadores. Theodore parece apuntar a ser un erudito, tú debes saber, lee bastante… pero Philip cree que se decantará más por la investigación, encantamientos probablemente —Se encogió de hombros— Los Nott en esencia, son magos que viven por la ciencia y tienen la mente bastante abierta. Ellos solo ven nuestro potencial y nuestra lealtad. Si tienes ambos, llamas su atención de inmediato. Yo lo hice hace tiempo. Tú también. Solo piénsalo, con los Nott ya no tendrías que lidiar con nada de miradas despectivas, nada de insultos. Podrás ser lo que tú quieras, y no con puestos comprados ni tonterías, los Nott valoran el esfuerzo propio y hacen las conexiones adecuadas. Solo escogen a los mejores. Y tú eres alguien así, porque lejos de las miradas falsas, de descendientes de leales a la familia, no veo ni una gota de malicia en ti. Si aceptas unírtenos, seguramente ocuparás un lugar importante en el círculo de Theo.
"Mi favorita". Esas palabras resonaron en su mente.
Hermione miró hacia Edward con más miedo que desconfianza— No puedes saberlo.
Edward le sonrió dulcemente— en realidad, Hermione, se eso mejor que nadie —Edward se puso de pie y le tendió la mano, Hermione extendió la suya y él tiro de ella, pero cuando estuvo de pie, puso rápidamente ambas manos en sus hombros y la hizo girar con elegancia— mira quien está allí. Pero mira atentamente.
Y Hermione miró.
Theodore estaba bajando por unas pequeñas escalinatas de la zona de los semi balcones y rápidamente fue interceptado por un par de magos que podrían ser algo más mayores que él. Los saludo con asentimientos y parecía escucharles mientras paseaba su mirada por todo el lugar, como si buscara algo y solo asentía de rato en rato. Pero finalmente, se alejó de ellos… pero nuevamente fue interceptado por una pareja; la cual le hablaba con sonrisas. Él, por otro lado, se mantenía serio, mirando y no mirando a quien le hablaba, terminando rápidamente la conversación y antes de siquiera hacer algo, ser interceptado por alguien más. Miró sus gestos, sus manos, la postura… incluso los mínimos gestos en su rostro.
— ¿Puedes verlo? —Murmuro Edward a su espalda— Theo está aburrido.
—No —murmuro ella— está cansado.
Edward se rio a su espalda— Las fiestas siempre han agobiado a Theo —le dijo— demasiadas sonrisas falsas que tolerar. Él siempre dice eso, pero es necesario que esté presente y escuche lo que los suyos tienen que decir. Esa es su vida, lo es desde que nació. Una vida así… inevitablemente hace que te llenes de escepticismo. Theodore ve gente todo el tiempo y por ser un Nott tiene que cuidar de todos ellos cuando le juren lealtad, pero por el modo en que se manejan las cosas en este mundo, no puede permitirse confiar demasiado. Seguramente sabes que le han atacado a muerte.
—Tres veces —murmuro ella.
— ¿Te dijo cómo sucedieron? —Ella negó con la cabeza— Una fue cuando era un niño… en su propia casa, por un viejo conocido de Philip. La segunda fue a traición, por un miembro de las familias y durante una fiesta bastante parecida a esta.
Hermione le miró con horror y volvió de inmediato la vista a Theodore, quien seguía conversando con personas que se le seguían acercando.
"Un mago listo siempre tiene su varita a mano" decía siempre y sonaba más a un paranoico que a alguien precavido… quizá no era de ese modo.
—La tercera… bueno, esa la debes conocer mejor, fue durante el torneo —dijo Edward— Alguien como Theo… debe vivir desconfiando de todo el mundo. Tarde casi cuatro años en lograr que me dé una oportunidad de probar mi lealtad y no creo correcto decirte exactamente como fue… solo que un frasco de veritaserum estuvo de por medio.
Hermione se volvió hacia Edward consternada— ¿Por qué me estás diciendo todo esto?
—Porque aquellos en quienes Theo confía debemos cerrar filas entre nosotros —le dijo casi en un murmuro— A mí me agradas y sé que él a ti te importa, puedo verlo justo ahora, en tus ojos; porque es el mismo modo en que veo todo esto —dijo pasando una mirada rápida por el salón— Seguramente debes saberlo, la situación acerca de la neutralidad de los Nott. En el peor de los casos, la mayoría de aquí cerrará filas en torno a sus familias, te lo he dicho. ¿Pero a quién tiene Theo? —Luego la miró a ella— yo me asegurare que nos tenga a nosotros. Porque sé que cuando se sienta superado de algún modo, Theo recurrirá a nosotros.
"Tengo aliados, no amigos"
Hermione vacilo— Theodore es pragmático —le enfrento ella— recurrirá a quien tenga que hacerlo, quizá a ti. Pero no precisamente a mí —dijo sacudiendo la cabeza recordando que ya la había hecho a un lado antes, negándose a decirle que sucedía cuando ella le preguntaba— ni siquiera he dicho que aceptare el vínculo. Ni siquiera somos amigos.
Edward soltó un suspiro, pero de nuevo la sujeto por los hombros y la hizo girar hacia donde estaba Theodore, esta vez él estaba conversando con otros magos— Sigues sin verlo —le dijo a su espalda— mira atentamente. Míralo y podrás notarlo. Míralo y dime ¿se parece en algo a como es contigo? Así es como Theo trata a usualmente a las personas, y estoy seguro de que es muy diferente a como te trata a ti. Es abismalmente distinto. Ya te lo he dicho, yo los oí —dijo casi en un susurro— lo oí darte excusas, explicaciones e intentar que le entendieras. Lo oí responder a tus reclamos. ¿Alguien pragmático hace eso? Yo no lo creo. Theodore es educado, pero es la primera vez que le he visto reclamar un favor y luego ser tan amable. Generalmente es un pequeño rufián que se ríe en tu cara cuando consigue lo que quiere, pero no es así contigo.
Hermione se giró hacia Edward— Eso fue en privado —dijo abrumada.
—Por Merlin, te ha invitado a su casa. Theodore. El chico que desconfía hasta de la comida que le ofrecen.
—Fue para investigar algo.
—Te presento a Philip.
—Porque no había opción.
—Hermione, siempre hay opciones —le dijo sencillamente— conozco a Theo desde sus doce. Le agradas, te ganaste su respeto y tiene su confianza, aparentemente sin esfuerzo. Puedo verlo. ¿Por qué tú no?
¿Por qué? Hermione se preguntó a sí misma y volvió a mirar hacia Theodore, aún rodeado de gente y con la vista aun recorriendo el salón de rato en rato.
—Porque parece imposible —dijo ella en un susurro.
—Bueno, no es así —dijo Edward rápidamente— incluso una hija de Muggles puede ganarse el respeto de un Nott. Deberías sentirte orgullosa por eso… y aunque no aceptes el vínculo con Theo, dudo mucho que él vaya a cambiar el modo en que se comporta contigo. Eres lo más parecido a una amiga que tiene Theo en este momento. Probablemente su única amiga.
— ¿Cómo sabes eso?
—Porque de todas las personas con las que se relaciona, eres la única a la que me ha pedido que ayude y cuide en todos los sentidos. El generalmente espera que todos se cuiden por su cuenta y solo interviene cuando no hay opción.
Hermione miró hacia sus pies, pero Edward extendió una mano e hizo que levante el mentón— No hagas eso. Los magos deben tener un gigantesco orgullo y la frente en alto.
—Theodore siempre dice eso.
Edward asintió— Deberías ir a saludar —le contesto— a Theo —luego extendió la mano y tomo la suya hasta llevarla a sus labios antes de liberarla— orgullosa señorita, es de mala educación no saludar a los agasajados de la noche.
Hermione puso mala cara— creí que era la fiesta de año nuevo.
—Esa es la excusa de la noche, al final todos van a adular a los Nott. No importa. Ve allá y saluda. Distrae a nuestro Theo un poco. Algo me dice que su humor mejorará si habla contigo —le dijo con una sonrisa— sé una buena amiga y acompáñalo unos minutos.
Hermione, inesperadamente, sonrió.
Edward dio media vuelta y rápidamente se encontró con algunos otros magos a quienes saludo y se les unió en conversación.
Hermione, de algún modo, con más valor que vergüenza, camino hacia donde Theodore estaba, rodeando la pista de baile. Se quedó de pie un poco relegada detrás de una de las sombras de uno de los pilares de flores de enredaderas de la pista de baile mientras escuchaba a Theodore hablar con otros magos que también lo estaban saludando.
Uno alabo la fiesta, pero Theodore les dijo que todo era obra de los Darke. Otro le hablo de los proyectos que mencionaron acerca de la red Flu, pero Theodore volvió a mencionar que eran otros quienes merecían más los elogios. Cuando alguien preguntaba algo acerca de Hogwarts, era bastante esquivo, pues decía muy poco de sí mismo y dirigía todas las conversaciones hacia su padre o lo que los Nott como familia hacían en ese momento.
Incluso hubo un mago que le dijo algo acerca la maldición de su brazo, pero Theodore fue bastante cortante al decir que su padre y él se estaban haciendo cargo al respecto. Incluso sonó casi como una amenaza.
Hermione escucho todo en silencio, pero sin poder evitar recordar todas las veces que ella había conversado con él y lo diferente que incluso sonaba su tono de voz.
Cuando el último mago se alejó de Theodore, ella salió de detrás de la columna y camino hacia él. Theodore se estaba dando la vuelta en ese instante también.
—Hola Nott —dijo ella.
Él entorno los ojos un instante, pero luego volvió a su expresión seria— Theodore —fue lo que le contesto.
—Cierto. Hola Theodore —dijo ella algo nerviosa.
— ¿Dónde Edward? ¿Te dejo sola o estas huyendo de él? —pregunto mirando alrededor del salón
Hermione sacudió la cabeza— Estaba hablando con algunos magos. Dijo que era adecuado que yo viniera a saludarte.
El solamente asintió— En realidad, es a los anfitriones. Los Darke.
—Ya saludamos a Aliester —contesto ella— pero Edward dijo que aunque es la fiesta de año nuevo, es solamente una excusa y es a ti a quien hay que adular.
Theodore rodó los ojos— Por Merlin, no aprendas esas cosas.
—Te ves cansado.
—No estoy cansado —dijo el de inmediato— ¿Tú lo estás? Después de que sea medianoche, retirarse ya no se considera mala educación.
—Lo tendré en cuenta.
El entrecerró los ojos hacia ella, pero no dijo nada, sino que se distrajo mirando más allá de ella— Hermione —dijo él— seguramente Edward te dijo que los saludos son formales y solo son un intercambio de pocas palabras…
"Oh, pensó ella. No, no lo menciono" se dijo a sí misma mientras pensaba en que seguramente ahora sería adecuado alejarse.
—… pero no te muevas. Háblame de alguna otra cosa. Veo a los Lange cerca y en cuanto te alejes vendrán aquí y no quiero hablar con ellos por cuarta vez.
—Podrías decírselos.
—No sería educado.
Hermione sacudió la cabeza. Con que a eso se refería Edward. "Ve a distraer a Theo".
— ¿Comiste algo? —pregunto Theodore.
— ¿Quieres bailar…? —dijo ella, casi al mismo tiempo que él. Hermione se mordió la mejilla interna antes de volver a hablar, pues Theodore no respondió— quiero decir… es mejor que quedarse de pie.
— ¿Recuerdas como bailar? —dijo casi haciendo una mueca.
—No creo que lo haya olvidado —dijo ella casi ceñuda— Solo fue el año pasado.
Él le lanzó una mirada evaluativa de la cabeza a los pies— Bueno, tu vestido no es muy largo. Si te equivocas y lo piso no terminaras rodando por el salón —dijo serio.
Indignada, estaba a punto de abandonarle allí mismo y que lidiara con quien tuviera que lidiar, pero Theodore solo asintió hacia ella— Así que estará bien. Bailemos.
Theodore le ofreció el brazo, ella, aún descolocada lo tomó en silencio y se acercaron a la pista. La suave música estaba aún resonando, pero la canción parecía estar terminando. A Hermione le pareció que las demás parejas en la pista disimuladamente se alejaban un poco de donde ellos estaban.
Ella se soltó de su brazo y se puso de pie frente a él algo nerviosa. Parecía que todo el salón los estaba mirando.
Theodore se quedó mirándola, observándola con detenimiento. Sus azules ojos clavados en los de ella. Se veía de alguna manera diferente con el cabello peinado hacia atrás. Generalmente le caía sobre la frente y casi le llegaba sobre los ojos… quizá por eso ahora parecían más grandes.
— ¿Qué? —le dijo.
— Nada. Solo estaba pensando que a veces puedes ser toda una aparición.
Ella alzó una ceja— ¿Me estás adulando?
—No es divertido ¿Verdad? —dijo alzando también una ceja.
Hermione rodó los ojos.
Él, en silencio extendió su enguantada mano para que ella la tomara, se acercó y ubico su otra mano en su cintura, ella en respuesta poso la suya sobre su hombro. Otra canción comenzó a sonar y Theodore la hizo girar al menos tres veces en una perfección que no podía explicar. Hermione solo tuvo que dejarse llevar.
—Esto sigue siendo adulación, pero no para molestarte. Ese vestido te sienta bien —le dijo— ¿Edward lo escogió?
—Si —dijo ella de mejor humor— fue un tirano. Ni siquiera escucho mi opinión.
Nott hizo una mueca— Y lo escuchaste.
—Dijiste que lo hiciera.
—Cierto —dijo asintiendo— ¿Tini arreglo tu cabello?
—Sí, fue muy amable. También me dio una poción para darme color en la cara.
— ¿De verdad? —dijo Theodore, prácticamente se agacho hacia ella, mirándole demasiado fijo el rostro. Las mejillas de Hermione se calentaron de inmediato y tuvo que mirar para otro lado. Demasiado cerca.
— Aún sin poción, tu cara se pone de un tono rosa a veces… creo que no he visto algo parecido en nadie antes. Es bonito —dijo antes de hacerla girar de nuevo.
—G-gracias —pudo casi tartamudear ella.
—De verdad recuerdas bailar —dijo el mirando hacia sus pies un instante.
Hermione sonrió— te lo dije.
En un instante, la música llamó su atención, pues podría jurar que escucho esa canción en algún lado. Cuando se volvió a Theodore, el miraba también hacia la orquesta y tenía una mueca en la cara.
—No me había dado cuenta —dijo volviéndose a ella— esta canción fue famosa solamente hace algunos años, pero la he oído también en el mundo Muggle. En la ópera.
Unas suaves notas de piano llenaron el ambiente y según el ritmo, Theodore la hizo girar.
—No es de una ópera —dijo ella.
—La oí en el intermedio de una —dijo él— Merlin. Se supone que es una obra de magos —dijo sacudiendo la cabeza— pero según el afiche de aquella vez, es de los setenta. Hemos plagiado a los muggles. No puedo creerlo.
Hermione volvió a reírse al mismo tiempo que Theodore la hacía girar— ¿Qué es tan divertido?
— ¿Fuiste a ver más opera?
—Si —dijo Nott— algo así —dijo haciéndola girar otra vez— tenías razón, no se puede explicar la música.
—No, no puedes —dijo— solo oírla. Y claro, bailar.
Theodore asintió y la hizo girar al menos tres veces más antes de que la canción terminara.
— ¿Una canción más? —pregunto Theodore.
Pero antes de que ella dijera algo, una mano se posó sobre el hombro de Theodore. Era Edward.
—Theo, siento irrumpir, pero Philip quiere que lo acompañes en el palco. Ya sabes, el brindis de año nuevo. Pronto será media noche.
Theodore soltó a Hermione y asintió en silencio— Debo ir —le dijo a ella— recuerda, irse luego de media noche no es mala educación —Luego se volvió a Edward— Acompáñala a casa a una hora adecuada y regresa luego de eso, seguramente mi padre te necesite —luego la miró a ella— Adiós Hermione.
Ambos, Hermione y Edward miraron como Theodore rodeaba la pista de baile y se dirigía hacia la zona de mini balcones donde había magos y brujas con copas en las manos. En medio de todos ellos se encontraba Philip Nott siguiendo con la vista a su hijo.
— ¿Me permites? —Preguntó Edward, interponiéndose en su campo visual y extendiendo su mano hacia ella. Ante la vacilación de Hermione, Edward le sonrió— ¿Romperás mi corazón?
Hermione, lejos de estar incomoda, le dio a Edward una sonrisa amable— No, claro que no.
Edward Greengrass era un buen bailarín, incluso puede que más que Theodore. La media noche llego en medio de la segunda canción que bailaban. Edward hizo que ella extendiera la mano en el aire y una copa apareció en su mano. No hubo cuenta regresiva, como era la costumbre Muggle, solamente un breve brindis a la salud del año que llegaba por parte de Philip Nott, seguida de luces de colores brillantes en el cielo encantado y con música que seguía y seguía sonando.
Hermione notó como es que los magos del pequeño palco desaparecían en el fondo, donde había una puerta que dirigía quien sabía a donde. Hermione no vio a Theodore por ninguna parte.
— Van a hacer una reunión —dijo Edward haciéndola girar por última vez y tirando de ella para salir de la pista de baile— Y debo estar allí. ¿Te parece bien que te lleve a casa ahora?
—Está bien —dijo ella.
Juntos caminaron hacia la chimenea. El salón de baile y el ruido de la fiesta desaparecieron en medio de una llamarada de fuego mágico azul. Ni bien ella puso un pie en el suelo de la casa de los Nott, Edward le hizo un adiós con la mano y luego de un "buenas noches" volvió a desaparecer en la chimenea.
Una vocecilla llamó a Hermione. Tini otra vez.
La elfina le destrenzo el cabello e igual que como le ayudo a ponerse el vestido, le ayudo a quitárselo. Luego de una ducha, Hermione se metió a la cama y mientras miraba por la ventana la tormenta con lluvia y truenos que se desataba afuera, pensó en que luchar contra sus prejuicios fue lo mejor que pudo haber hecho ese día.
Durmió con una sonrisa en el rostro.
La reunión se alargó hasta casi la una de la madrugada y no pasó más allá de conversaciones entre los miembros del dominio Noruego y preguntas sugerentes para lograr confirmar el compromiso de Theodore con Eleanora Taylor.
Como iban haciendo desde hace meses, no confirmaron ni negaron nada. Mantenerlos a la expectativa era lo planificado. No podían permitir que los Taylor tambalearan, no con el proyecto de la Red Flu en marcha.
Cuando se habló de lograr presión en Noruega para plegarse al proyecto, Edward, quien llegó a media reunión, sugirió a Aina Solberg para encabezar la presión legal.
Aina y su prometido, Sebastian, estaban presentes; pero parecían bastante sorprendidos por la sugerencia de Edward. Aina acepto y Sebastian se veía algo dudoso, pero no se opuso.
— ¿Por qué Solberg? —Le pregunto a Edward apenas y la reunión termino— ponerla en este proyecto la cargara de muchas responsabilidades. ¿No dijiste que McGrath quiere casarse cuanto antes? ¿Acaso lo quieres de enemigo?
Edward negó con la cabeza de manera demasiado infantil— En realidad le estoy dando un empujón. Lograr que la red Flu sea continental será algo histórico. Probablemente sea el mayor proyecto en la vida de Aina; y si la he valorado bien, luego de esto no le pedirá nada más al mundo y será la legisladora más conforme cuando se retire. McGrath debería estar dándome las gracias.
Theodore no estaba muy convencido, pero se limitó a aceptar lo que Edward decía, ya que después de todo, era bastante bueno valorando a las personas.
— ¿Hijo, ya te despediste de los Darke?
Theodore se volvió al escuchar la voz de su padre.
—Sí, Padre —dijo y se hizo a un lado.
— ¿Tu invitada?
—Edward la acompaño de vuelta luego del brindis.
Philip Nott asintió— Entonces es hora de partir. ¿Edward?
—La correspondencia ya fue entregada.
—Bien. Vamos.
El primero en entrar a la chimenea fue Philip. Theodore y Edward le siguieron después.
Cuando el fuego azul desapareció delante de sus ojos, el sonido de la lluvia tormentosa y relámpagos hacía que sombras se extendieran por la levemente iluminada sala.
— ¿Quieres un té antes de descansar, Padre?
—No es necesario —dijo mientras caminaba hacia uno de los ventanales que daba hacia el jardín— Edward, las capas.
Theodore vio como Edward obedecía en silencio e iba al perchero de un rincón de la sala— ¿Se irán? —preguntó casi en un murmullo.
—Si. Solo vinimos para reunirnos con los Darke y definir quien se haría cargo de Noruega, aún tenemos que arreglar asuntos en Alemania —Philip Nott metió la mano en el bolsillo de su traje de gala y sacó de él un reloj— es lo adecuado.
No dijo nada más, solo se quedó mirando el jardín de afuera mientras la tormenta se desataba afuera.
—Todo listo, Philip —dijo Edward a su espalda.
—Bien —dijo mientras guardaba el reloj de vuelta en el bolsillo. Se volvió y miró durante un largo momento a Theodore— Espero que esa investigación que realizas llegue a buen puerto —luego le lanzó una mirada extraña— Me esmere mucho en tu crianza, recuerda ser educado. Siempre. Te enviare una lechuza pronto.
Theodore asintió en silencio pues él parecía más serio de lo usual— Si, padre.
—Adiós —dijo caminando hacia la chimenea.
—Adiós Theo —dijo Edward mientras seguía a su padre— Cuídate —dijo lanzándole una mirada extraña.
Cuando ambos desaparecieron, Theodore se quedó en la sala silenciosa un momento más. Sacó la varita del bolsillo y hechizo las cortinas para que todas se cerraran, dejando todo en penumbras. Luego, se quitó uno de los guantes y se removió el cabello para dejarlo como usualmente lo traía siempre, cayendo sobre su frente.
—Tini —llamo mientras volvía a ponerse el guante en la mano.
— ¿Amo? —dijo la elfina apareciendo a su lado en un suave "Plop"
— ¿Y Hermione?
—Se preparó para dormir apenas volver. La ayude con su cabello.
Theodore asintió— Acompáñame, Tini.
Ambos subieron las escaleras en silencio hasta llegar a la puerta de Hermione, la cual estaba semiabierta, no entró a su habitación, pero desde allí pudo ver que ella ya estaba durmiendo envuelta en una manta.
—Pon un vaso de agua cerca de su cama —le dijo en un murmullo a la elfina.
—Ya lo hice, amo —contesto Tini con su suave voz— Está allí, a la derecha; la señorita es diestra.
Theodore, acostumbrado a ver el vaso con agua a su izquierda, no se había dado cuenta— Bien —murmuro.
Con cuidado cerró la puerta, se despidió de Tini y se fue a su propia habitación para dormir.
Incluso cuando miraba hacia el techo blanco de su habitación no dejaba de pensar en los eventos del día. Las sorpresas no le gustaban, pero le agrado ver a su padre al menos unas horas y al menos conversar unos minutos. No lo hacían desde las vacaciones.
Se volvió hacia la ventana justamente cuando un relámpago ilumino la penumbra de su habitación. Alcanzó su varita y también corrió las cortinas con magia. Cerró los ojos e intento dormir… sin embargo, aunque estaba cansado, no fue sencillo.
Theodore despertó a primera hora de la mañana, no fue capaz de dormir más, así que decidió comenzar el día de una vez. Luego de una ducha y un buen trago a la poción de su botella mágica, llamó a Tini y le pidió que cuando Hermione despertara le avise que estaría en el estudio. Pidió además un desayuno sea ligero y que lo lleve a la biblioteca, además de tener uno listo para Hermione.
Eran las ocho de la mañana cuando termino de enlistar los libros que creía podrían tener temas que tuvieran que ver con la investigación, el libro de dialectos franceses el primero y ya apartado. Como aún era temprano se puso a curiosear por la sección de magia tenebrosa de la biblioteca familiar. Encontró algunos títulos interesantes y no pudo evitar sentarse en el suelo y hojear unos cuantos.
La tormenta del día anterior fue bastante pesada y el cielo aún estaba tan nublado que no dejaba que el sol se viera en el cielo. Se distrajo bastante en una lectura en particular. Una teoría extraña acerca de "magia de vida".
Cuando se interesó en el encantamiento Patronus ya tuvo un acercamiento en lo que a encantamientos que dependían del sentimentalismo, pero como dijo su padre, no era algo práctico y él lo había apoyado; pero luego de escuchar de Hermione acerca del hechizo de protección de Potter, estaba comenzando a reconsiderar sus ideas. Fue la primera vez que pensó al respecto seriamente.
"Amor", considerado incluso una fuerza de poder incalculable y de cierta manera, imparable. Algunos encantamientos usaban como combustible el amor en su magia, como una especie de motor o aditamento. Más aun en la magia que enlazaba personas. El encantamiento que habría usado la Madre de Harry Potter para proteger a su hijo había sido tan poderoso que incluso llego a protegerlo del maleficio asesino.
Theodore, ya entrado en las costumbres Muggle, estaba comenzando a considerar el maleficio asesino como algo impráctico, pues podía tener un rebote. Para matar alguien, igual y puedes ahogarlo con una almohada. Mismo resultado, menos drama y más efectividad.
Menos accidentes por protección mágica.
Aunque claro, había ciertos encantamientos más interesantes en esa teoría; no solo aquellos de protección.
Estaba muy curioso. El hechizo más interesante que encontró era una mezcla entre pociones y encantamientos que sin embargo… era bastante… perturbadora. Se trataba de una infusión mágica que tenía que ver con magia de sangre. Una buena cantidad, junto a otros ingredientes y el encantamiento (el cual estaba censurado con magia, aunque solo el movimiento, el nombre del encantamiento seguía allí, legible) "Prior" un mago realizaba esta infusión de propia mano y al hacerlo, esto podía salvar la vida de la persona a la que se la dieras a beber. O al menos, alargar esa vida, según la calidad de sacrificio y entrega del mago conjurador… aunque claro, esto a costa de la vida del mago. Una vida a otra…
Extraño, por supuesto.
¿Renunciar a tu vida por la vida de alguien más? Eso sonaría como una leyenda urbana, o al menos sonaría así para Theodore…. Sin embargo, estaba comenzando a pensar que habría gente dispuesta a ello.
Pensó en Hermione de inmediato, durmiendo en el piso de arriba. Ella era una errante dando lealtad incondicional a gente que no la merecía, pero que de todas maneras tenían peligro de muerte inminente. Gente como Potter.
"Demasiado dedicada" pensó.
Cerró el libro de golpe y lo escondió en una cajonera y lo sello con magia, pero se quedó mirando la cajonera unos segundos eternos, se dio vuelta, sin embargo, y volvió a donde estaba parado hacía un momento y lanzó un hechizo más.
Sencillamente, a entendimiento de Theodore, hay encantamientos como aquel y personas como Granger que no se deberían encontrar jamás.
Theodore volvió a su lugar junto a la repisa de libros y luego de otro sorbo a la poción de su botella, continuó leyendo otros libros que tenía a mano mientras afuera de la casa volvía a caer el cielo en forma de lluvia.
—Hola Nott —escucho cerca.
Él se volvió y vio a Hermione de pie a corta distancia de él, se veía soñolienta y a punto de caerse antes de avanzar hacia él, con pasos cansados.
—Theodore —le corrigió antes de volver a su lectura.
—Sí, sí. Theodore —dijo bostezando, cubriéndose la cara con las mangas de su jersey— ¿Qué lees? ¿Es el libro que menciono tu padre?
—No —le contesto pasando de hoja y mirando de reojo que ella se sentaba a su lado, prácticamente sin nada de distancia entre ellos y con la mirada curiosa revoloteando entre los libros del suelo— ese ya está apartado, lo llevaremos a Hogwarts con nosotros.
—Bien —dijo ella, tomando un libro al azar y echándole un vistazo— todo esto suena oscuro —dijo frunciendo el ceño.
—Léelos un poco, no lo son tanto. Si algo te interesa, apuntalo en la lista —dijo apuntándole un pergamino cerca de ellos— podría prestártelo.
—Oh, gracias —dijo ella con la vista todavía pegada al libro— Tini me dijo que tu padre y Edward se fueron anoche. ¿Crees que deba escribirles para agradecerle la hospitalidad? También a Edward, realmente me ayudo bastante ayer.
Theodore se lo pensó un instante— No es necesario, yo se los mencionare cuando les escriba.
—De acuerdo —murmuro ella.
— ¿Te gusto la fiesta?
— Fue divertido. Y educativo —dijo ella— todo se ve tan banal desde afuera, pero creo que ahora entiendo un poco más a los sangre pura.
—Eso es bueno.
Siguieron leyendo en silencio un rato más.
—Hermione —le dijo él de pronto— ¿Puedo hacerte una pregunta?
Ella dejo el libro que tenía en las manos de inmediato— claro. Dime.
— ¿Cómo se ve desde afuera?
— ¿Qué cosa?
—Mi familia —murmuro— no lo dije ayer porque no parecía adecuado pero… parecías aterrada cuando te encontré en la sala. Hay… muchos rumores alrededor de mi familia ¿Fue por eso?
Ella negó con la cabeza de inmediato— No sé de rumores, Theodore. Creo que fue la impresión de ver a dos magos que no conocía salir de la nada —dijo encogiéndose de hombros y con un fantasma de sonrisa en el rostro— tu padre parece aterrador, pero entre más lo veía, solamente parecía frío e indolente… pero no creo que lo sea. El modo en el que habla… no lo sé, suena sensato. Es si estuviera escuchándote a ti. Ustedes se parecen bastante.
Theodore alzo una ceja— Bueno, es mi padre.
Hermione sacudió la cabeza— No, no me refiero a físicamente. Me refiero a los gestos, la postura, como mueven las manos. Incluso como entonan algunas palabras —dijo sonriendo— realmente se parecen.
— ¿Así se ve desde afuera?
Theodore apoyo el rostro en una enguantada mano y miró hacia los ventanales donde afuera la lluvia parecía no tener fin. "Se parecen" había oído esas palabras desde que era pequeño, pero él no lo creía en absoluto. Podría decirse que los gestos y el tono en el que hablaba era una emulación involuntaria desde hace unos años, pues esperaba ser como su padre en el futuro, imponente con solo aparecer frente a alguien. Solemne y con las decisiones correctas… sin embargo, pasaba últimamente que cada vez que Theodore tomaba una decisión, Philip lo cuestionaba hasta el cansancio… y algunas veces… simplemente no cuestionaba nada y decía "confío en que sabes lo que haces" y cuando las cosas se salían de control, solamente le decía: "Arréglalo".
Los últimos meses habían sido problemáticos y Theodore había tenido que arreglar bastantes situaciones. Merlin sabe que hubiera hecho si no tuviera a Edward ayudándole y a Serafina en la palma de su mano. Todo era obediencia absoluta y amenaza inamovible. Y solo eran dos personas… ¿Qué haría para manejar al resto? Y ese secreto parecía ser el mejor guardado de su padre, quien actualmente parecía decidido a intervenir solamente cuando tenía demasiados problemas para arreglar lo que había estropeado.
"Basta" se dijo. No quería pensar así de su padre.
— Acerca de lo te dije de mi padre hace tiempo… aquello de que últimamente la protección de mi padre se reducía a enviarme en su nombre, no era una queja. Es solamente... como deben ser las cosas —dijo en voz alta, más para sí mismo que para Hermione; porque era a la única persona a la que había dicho algo como eso. Tenía que arreglarlo también— Es solo que antes era diferente, antes hablábamos más.
—Mi madre me dijo una vez que los padres tienen formas extrañas de seguir educando a sus hijos cuando ya son adultos. Quizá antes hablaba más contigo porque tenía que explicarte todo —ella se encogió de hombros— ahora que eres mayor ya queda poco para explicar. La verdad, pareciera que ustedes llegan entenderse con solo mirarse. Ese nivel no lo tiene cualquiera.
Theodore siguió mirando la lluvia de afuera y los constantes relámpagos. "Entenderse con solo una mirada" ¿Él tenía algo como eso? ¿Ese nivel?
—El resto de mortales debemos aprender un código de miradas sugerentes. Greengrass hizo que aprendiera unas cuantas para usarlas durante la cena y no arruinar su precioso protocolo.
Theodore rodó los ojos antes de volverse a ella— ¿Código de miradas? Que ridículo.
—Lo es —dijo ella sonriéndole.
Pasaron el resto de minutos con Hermione enseñándole a Theodore lo que había aprendido. Hermione era buena imitadora, pero no pudo evitar reirse de verla esforzarse por imitar el rostro pretencioso de Edward.
…
Llegado el medio día, luego de una comida rápida por parte de Tini y con los libros en sus mochilas y capas sobre sus hombros (además de las gafas oscuras y gorra que de nuevo hizo que Hermione usara) entraron en la chimenea y en una llamarada de fuego azul abandonaron la casa del Oeste.
El rostro del conocido traficante Gerard Climb apareció frente a ellos. Theodore salió primero y le ofreció la mano a Hermione, pero se mantuvo siempre un paso delante de ella para que la viera lo menos posible. Alguien como Climb negociaría información como aquella, pero confiaba en que Edward sabría contener un rumor como ese.
Salieron de la ciudad y recién en el tren se permitió bajar la guardia y relajarse un poco. Volvieron a pedir un cubículo privado y esta vez Hermione no protesto, pues seguía bostezando y apenas se sentó uso su mochila como almohada y se durmió en seguida.
Theodore no tenía sueño y se dedicó a mirar por la ventana. El paisaje británico era soleado, muy diferente al cielo gris Noruego.
Nunca lo diría en voz alta, pero estaba comenzando a guardar saludable respeto hacia los muggles. Había quienes recorrían cientos de kilómetros en su día a día, Theodore había recorrido al menos doscientos kilómetros y en un transporte relativamente cómodo. Hermione le había dicho que había quienes hacían recorridos de meses por todo el continente con solamente en bicicleta. Theodore no quería ni imaginar aquello… aunque con cierto aprecio se preguntó cómo sería eso.
Hermione había dicho en el viaje de ida que recorrer pasajes en tren era agradable, pues disfrutabas la vista. En la ida se perdió en aquel juego infantil de mirar por la ventana y admirando el paisaje verde y las orillas del mar a lo lejos, pero ahora los veía con más detalle. Definitivamente como mago se estaba perdiendo de algo con tantas apariciones.
Antes de darse cuenta, estaban ya llegando a la estación principal. Ella seguía acurrucada en su asiento, profundamente dormida.
Theodore se aclaró la garganta, esperando que eso la despertara, pero no se movió.
—Hermione —la llamo— Hermione, ya llegamos. Tenemos que subir al metro —ella solo se removió. A Theodore le hizo gracia. Su cabello estaba totalmente desordenado y parecía que ocultaría su rostro— Hermione —la llamo de nuevo, dándole toquecitos en el hombro— Hermione, despierta.
Despertó de golpe y se froto los ojos mientras se incorporaba, mirando a todas direcciones— Me quede dormida.
—Yo diría que inconsciente —se burló Theodore— pasamos el letrero de bienvenida. Estamos por llegar a la estación del metro.
Hermione sonrió con suspicacia, luego bostezo— Veo que ya podrías usar el tren tu solo.
— Soy buen observador.
El tren dio una ligera sacudida y por los altavoces se anunció la llegada a la estación central— Vamos —dijo Hermione, bostezando de nuevo.
Ambos tomaron sus mochilas y caminaron lado a lado entre el gentío para lograr llegar al metro. Theodore se volvió a poner la gorra y Hermione parecía que estaba a punto de reírse de eso de nuevo. El solamente se encogió de hombros y colgándose la mochila al hombro avanzo a paso seguro.
Fue Theodore quien marco la tarjeta para Hermione y luego la suya. Prácticamente él la guiaba, pues ella se veía aun soñolienta. Cuando por fin pudieron abordar el metro, este estaba relativamente vacío. Encontraron lugar para ambos lado a lado, y ambos colocaron sus mochilas sobre sus piernas. El metro se sacudió y avanzo.
Theodore sacó de su mochila el periódico que había comprado el día anterior, le llamó la atención en su momento y quería saber la calidad de noticias de los muggles pero no termino de leerlo, pero al mismo tiempo, veía de reojo a Hermione de rato en rato, pues esta parecía aún soñolienta.
Hermione apoyo su cabeza contra la ventanilla de vidrio detrás de su cabeza— Tengo sueño —murmuro.
—Es normal —dijo Theodore sin apartar la vista de la nota que estaba leyendo. Política internacional. Había muchos tecnicismos que no entendía, pero en lo general, al parecer había problemas en Europa— el viaje fue demasiado largo y no dormimos mucho anoche.
—No debí haber ido a esa fiesta —murmuro.
Theodore rodo los ojos— Probablemente, pero lo hiciste. Eso ya es algo pasado.
Hermione bufó— si tú lo dices… —volvió a bostezar— sin embargo…
Ella calló. Un muchacho con cables saliéndole de entre los oídos se sentó al lado de Hermione. Theodore quería preguntarle a Hermione que era eso, pero se quedó callado. De hecho, ambos se quedaron callados.
Theodore miró de reojo a Hermione, pues no parecía sensato hacer preguntas de ese tipo. Ella asintió hacia él. Theodore hizo lo mismo y siguió leyendo el periódico y lo hizo hasta que bostezo. Decidió que había sido suficiente lectura, si no se dormiría allí mismo. Él también había dormido poco.
Hermione por otro lado, estaba dando cabezadas al aire. Theodore enarco una ceja, le dio un pequeño empujón con el hombro, pero solo sirvió para que su cabeza se deslizara hacia la izquierda, prácticamente amenazando con apoyarse contra el hombro del muchacho a su lado. Theodore rápidamente le dio un tironcito para devolverla a como estaba antes, pero fue demasiado y ahora su cabeza colgaba hacia la derecha. Theodore volvió a rodar los ojos y de nuevo acomodo su cabeza contra el cristal a su espalda. Y eso no era todo, la mochila de Hermione igual amenazaba con resbalarse hacia el suelo.
Lo sencillo hubiera sido despertar a Hermione a sacudidas y que se reacomodara en el asiento sola… pero no lo hizo. En su lugar agarro la mochila de Hermione pasando el brazo por encima del suyo para sujetar la correa que ella estaba por soltar.
Theodore se sorprendió de no sentir eso como algo exagerado. Ambos eran lo bastante cercanos para eso. Se habían pasado toda la mañana sentados uno al lado del otro. Theodore también apoyo la cabeza contra el cristal a su espalda y miró hacia la parte superior del metro que estaba lleno de calcomanías de publicidad. Crema para la piel. Un supermercado de ofertas. Una tienda de zapatos y un estreno de película próximo. Un mensaje para la seguridad ciudadana. Theodore estaba leyendo eso cuando le ataco otro bostezo. La sacudida de llegar a la primera estación hizo que la cabeza de Hermione volviera a tambalearse y esta vez para su lado. Estaba prácticamente apoyada sobre su hombro.
Theodore solo la miró de reojo, pensando en que debía reacomodarla en su propio asiento, pero no lo hizo. Seguramente ni el mismo sabía que pasaba por su cabeza en ese instante, producto del agotamiento… o quizá otra cosa. Los asientos de en frente se vaciaron y pudo ver por las ventanas las pequeñas luces que iluminaban los túneles pasar y pasar. Era casi hipnotizante.
Antes de darse cuenta se quedó dormido.
Y allí estaban ambos, que vistos por otros ojos parecían jóvenes normales, como todo el mundo; usando el metro para llegar a casa. Una chica dormida apoyada contra el hombro de un muchacho. El muchacho, por su parte, con la cabeza sobre la de ella. La mochila de ella se había deslizado, a pesar de que él había querido sujetarla, quizá por eso, por reflejo sujeto aquello que estaba más cerca de sus dedos; casualmente, la mano de ella.
"Casualmente"
Por que por alguna razón inexplicable… o quizá la magia lo explicaría todo mucho tiempo después, ellos dos por inercia se acercaban uno al otro sin siquiera saber el porqué; pues sus manos estaban entrelazadas la una con la otra.
Y quien dice tarde/noche dice mañana por la mañana :s
Perdón...
Y pues, Selene1912, adivinaste que en este capitulo, habría un momento de ambos :s
Había mencionado hace poco tiempo atrás que estos capítulos eran el alma del Theomione. Y es precisamente este: Theodore, moviendose en el mundo que siempre ha conocido y vivido, acoplandose cada vez más y actuando como se supone que debe (emulando a su padre) y manteniendo el porte serio y solemne que se espera de él... pero sin sentirse conforme al respecto, peor, estando frustrado porque la perfección que el espera de sí mismo es practicamente imposible...
... Pero por otro lado, sonriendo por fin con pequeñas cosas banales, como un juego de niños del mira mira o una especie de juego de miradas y sintiendose mejor con palabras de aliento de una persona que estima y confía. Y esa es Hermione.
Pues no se ustedes, pero de acá es dificil volver. O haces un mejor amigo o avanzas a algo más.
...
Entre las curiosidades de este cap:
-Cuando escribi esta parte de la historia, en mis resumenes tenía la parte de la conversación de Edward y Hermione titulada como: Edward le da su "Amiga date cuenta" a Hermione (LOL)
-Hermione si quería arrancar la cabeza de Edward, no era exageración de él.
-Cuando Theodore le pregunta a Hermione si ya comió, es para usarlo de excusa para alejarse hacia una de las mesillas de comida con ella acompañandolo; pero Hermione salió con lo de bailar así que él se tomó todo con filosofía.
-Theodore había bailado al menos dos veces más esa noche.
-Theodore fue a bastantes operas. Incluso al ballet y sigue sin poder creerse que no usen magia para bailar así.
...
En mi pais vivimos el día 3 de cuarentena y la verdad es triste, porque mientras unos podemos cumplirla, bien provisionados de comida y con opciones de trabajar desde casa, mucha gente no puede y tiene que trabajar para vivir o restacar el dinero invertido en sus mercancias (todo lo que es fruta y verduras) y no quedar en quiebra.
Vivimos tiempos muy violentos y creo que cuando pase todo esto, pasara bastante antes de recuperarnos completamente.
Cuidense mucho!
