¡Holaa!

¡Perdón! De nuevo tarde en actualizar.

Agradezco a: shironeko black, Andy Taisho, Mara 365, isa, Yami96, Yani Anderson, Maria Sato, Liz, Shi-oka y los dos misterioso Guest. Gracias por comentar en el capitulo anterior.

Y agradezco también a los misteriosos espectadores que siguen leyendo mi historia a pesar de que no comenten: D

Espero que les guste ...

PD: No tuve tiempo de corregir este capitulo, así que lo haré en otro momento.

Como no tengo nada más que decir ... ¡A leer!


Antes de comenzar, digamos una parte del capítulo anterior para que se ubiquen en como termino:

Por primera vez, Aome vio en la cara de Taisho una pequeña sonrisa que transmitía entre maldad y diversión. Este se levantó de su silla e hizo un gesto con la mano para que la siguiera. Ambos subieron por la escalera y cuando entraron en una habitación, Aome noto que era la habitación de Sesshomaru pero no dijo nada, porque ella no conocía la habitación sino que fue Kogame.

Tanto Aome como Sesshomaru se acercaron a la ventana y desde el segundo piso, se podía distinguir la cabellara castaña de Sarah exactamente debajo de la ventana. Aome estaba por lanzar el globo hasta que se detuvo y miro a Sesshomaru.

-¿Quieres hacer los honores? –Aome sonrió-. Quiero decir tú la trajiste con los gritos, ahora tú lo resuelves.

Sesshomaru sonrió ladino.

-Con mucho gusto.

El Taisho agarro el globo de agua y cálculo para que quedara encima de la cabeza de Sarah y que le cayera encima de esta. Al soltar el globo, se escuchó otro grito de Sarah y ambos jóvenes se alejaron de la ventaba para no ser descubiertos.

-¡Maldito Taisho! Ya va a ver, como se atreve a mojarme.

Cuando Aome y Sesshomaru, se acercaron nuevamente a la ventaba vieron como Sarah se alejaba mascullando. Aome no puedo evitar soltar una carcajada y levanto la mano chocando los cinco con Taisho. Ambos se miraron y al darse cuenta de sus manos unidas se separaron rápidamente.

Sesshomaru carraspeo.

-Sera mejor seguir con el trabajo.

-Si –Respondió Aome y salió rápido de la habitación.

El Taisho se quedó unos segundos mirándose la mano y luego salió de la habitación como si no hubiera pasado nada.


Kyouta e Irasue se sentaron en un banco de la plaza mientras suspiraban con cansancio y alivio. Por lo menos, estaban tranquilos de que Inuyasha y Kikyo fueron a sus respectivas casas sin ninguna preocupación en sus cabezas.

-Todo fue una falsa alarma –Dijo Irasue con alivio-. Me salvaste tú y tu amigo médico, nunca se me hubiera venido en mente un posible embarazo.

-La verdad, es agradable saber que Kikyo no está embarazada y que solo su periodo se atrasó como a cualquier joven de su edad –Revelo Kyouta-. Ahora le debo un favor a Ryuken.

«Y yo te debo una a ti». Pensó Irasue mirando a Kyouta.


Viernes

Hoy era el día que se iba hacer la fiesta oficial de la "C.P.R" y Kyouta se encontraba nervioso porque dicha fiesta se tenía que hacer en su casa; que fue un voto mayoritario y lo peor de todos, sus hijos decidieron que esa noche se iban a quedar en la casa. De los trillizos no tendría problema, el tema es que no confiaba en los diablillos de Souta, Shippo y Kohaku.

Por lo que, en ese momento, Kyouta invoco la ronda Higurashi arrastrando a todos sus hijos en la sala.

-¿Por qué invocaste la ronda Higurashi, papa? –Pregunto Kouga con el ceño fruncido, mientras se acostaba en el suelo. - Estaba muy ocupado.

-¡Es cierto! –Intervino Miroku.- Sangito estaba justo en su habitación y cepillándose su hermoso cabello –Termino diciendo soltando un suspiro, mientras se acostaba al lado de Kouga.

El resto de los hermanos Higurashi hicieron una mueca mirando a Miroku.

-¿Cómo es que no terminas en la cárcel?- Cuestiono Aome mirando a su hermano.

Miroku sonrió ladino.

-Eso querida hermanita, es porque no estoy haciendo nada que me deje en evidencia.

-¡Deja de hacer eso!- Recrimino Aome con irritación.- No espíes a las mujeres, mucho menos a unas de mis amigas.

-Esto se pone interesante –Comento Shippo viendo que se avecinaba una próxima pelea en sus hermanos mayores. - ¿Quién apuesta por quién? Yo por Miroku.

-Por Aome –Dijeron Souta y Kohaku.

Kyouta viendo todo el disturbio decidió intervenir, necesitaba que sus hijos se enfocaran en el tema que les iba a mencionar. Necesitaba saber que todo iba a salir bien para esta noche y que nadie se iba a enterar de su maldición haciendo que se tuvieran que mudar de forma prematura.

-¡Silencio! Nada de apuestas –Kyouta miro a sus hijos menores con advertencia. - Ahora necesito que hagan la ronda –Exigió viendo como sus hijos se acostaban en el suelo formando una ronda.

Kyouta se acostó al lado de Aome y dijo:

-¿Saben que esta noche se hará una pequeña reunió del club en nuestra casa y la mayoría serán mujeres, no?

-Sí, papa –Dijeron los seis hermanos al unísono.

-Necesito saber que ustedes se van a comportar y que no harán ninguna locura que nos dejarán en evidencia –Pidió Kyouta.

-Lo prometemos, papa –Dijeron nuevamente los hermanos.

-¿Souta? ¿Shippo? ¿Kohaku? –Llamo Kyouta queriendo escuchar específicamente a sus hijos menores.

Shippo fruncio el ceño.

-¿Y porque nos llamas solos a nosotros?

-Porque ustedes son los propensos a los problemas –Se burló Kouga.

-Exacto –Afirmo Miroku-. ¿Quiénes fueron que llevaron una rata al Instituto y luego clausuraron el establecimiento una semana?

-En realidad, ese fue Souta –Se justificó Kohaku pensativo.

-¡Pero nos agradecieron por eso! –Acuso Souta.

El patriarca Higurashi, suspiro frotándose las cienes mientras miraba el techo.

-¡Eso no es a lo que quiero llegar! –Exclamo Kyouta perdiendo la paciencia-. Prométanme que ustedes tres se comportaran.

-¿Y qué esperas que hagamos?- Pregunto Souta a su padre.

-Quiero que los seis se queden en sus habitaciones toda la noche y no salgan, al menos, que tenga que ir al baño –Indico Kyouta con seriedad.

-¡¿Qué?! –Exclamaron los hermanos.

-¡Estás loco! –Menciono Kouga.

-Realmente, llegaste a un nivel de paranoia preocupante papa –Revelo Miroku.

Aome suspiro, no tenía ningún reclamo, la idea de su padre tenía ciertamente sentido si quería evitar un desastre con ellos estando en la casa. Además, esta noche, estaría Irasue y esperaba que ella y su padre, se unieran un poco más. Sobre todo, porque era la primera vez después de seis años que su padre se divertiría; lo cual, le sorprendía que sus amistades fueran la mayoría mujeres porque normalmente les rehuía. Su único amigo hombre decente era su compañero de trabajo Arata, que muy pocas veces se juntaba con el fuera del trabajo.

Shippo, Kohaku y Souta se miraron y asintieron entre si aceptando la indicación de su padre.

-Está bien, aceptamos, pero con una condición –Dijo Shippo sonriendo travieso aun acostando en el suelo mientras miraba el techo.

Los trillizos y Kyouta arquearon una ceja escuchando a Shippo.

-¿Y cuál es la condición? –Pregunto Kyouta curioso.

-Que cumplas la apuesta pendiente –Dijeron los tres diablillos.

-¿Qué apuesta? –Cuestionaron los trillizos, no sabiendo de ese hecho.

-Hicimos una apuesta con papa, el día del Festival Deportivo –Explico Souta.

-Apostamos, que ese día nos portaríamos bien y que no causaríamos un desastre masivo –Termino explicando Kohaku.

-Y hasta el día de la fecha, fue el único evento que no fue arruinado por nosotros –Dijo Shippo con orgullo.

Kyouta bufo con molestia, justo ahora tenía que cumplir la apuesta que perdió contra sus hijos menores; sabía que se iban a salir con suya.

-Justo ahora –Recrimino Kyouta.

-Lo tomas o lo dejas, tú decides –Advirtió Shippo.

Con resignación Kyouta, tuvo que aceptar.

-¿Qué es lo que tengo que hacer? –Pregunto.

Los tres diablillos trataban de sofocar una risa, causando curiosidad en sus hermanos mayores mientras Kyouta rezaba que no se tratara nada relacionado con su transformación de panda.

-Tienes que usar toda la noche, la horrible camisa que te regalo la abuela Akari –Soltó Souta de repente mientras reía a carcajadas.

-Luego quiero saber la opinión de Irasue cuando te vea usar esa ridícula camisa –Pidió Shippo entre risas.

Los trillizos al escuchar lo que tenía que hacer su padre rieron a carcajadas, esa camisa que fue un regalo de la abuela Akari era una maldición para su padre. Se notaba a leguas que odiaba esa camisa y que nunca la usaba por lo horrible que era; la única razón por la que no la quemo, fue porque Shippo, Souta y Kohaku la escondieron para que eso no pasara.

La cara de Kyouta era de horror, pensaba que esa camisa la había perdido en la mudanza.

-La camisa no –Pidió Kyouta.

-La camisa si –Dijo Kohaku entre risas.

-¡Feliz cumpleaños papa! –Bromeo Kouga.

-Tu regalo de cumpleaños se ha adelantado por unos meses –Secundo Miroku.

-Espero que le muestres el mismo cariño que nosotros –Se burló Aome.

En ese momento entre risas, Miroku sintió unas patitas caminando de su pecho; al levantar un poco su cabeza y mirar en su pecho, vio a la rata de Souta acostada como si fuera un colchón.

-¡La rata! –Exclamo Miroku levantándose del suelo, desarmando la ronda mientras la rata volaba en el aire y aterrizaba en el sofá. - ¡Souta dijiste que había escapado! –Acuso mirando a su hermano menor.

El resto de la familia que también se había levantado del suelo, mirando a Miroku y la rata que ahora deambulada por toda la sala.

-Nunca dije eso –Se justificó Souta. -Mencione que Ratys es una mascota independiente que se va y vuelve cuando ella quiera.

Aome se estremeció al ver al roedor pasar al lado de ella, aun no se acostumbraba a la nueva mascota de Souta y que, hasta el momento, era la mascota que más tiempo permanecía viva.

-Lo que faltaba justo ahora aparece la rata –Dijo Kyouta con frustración.

-¡Que es Ratys! En esta casa no hay respeto –Souta miro con negación a su hermano y padre, por la forma despectiva que llamaba a Ratys.


Viernes a la noche. Antes del comienzo de la fiesta de la CPR.

Kyouta se encontraba en su habitación mirándose en el espejo con la ridícula camisa que le había regalado su madre. Esa camisa fue un regalo de su última navidad juntos antes de que fuera de Alemania junto a su esposa e y hijos, y con ese horrible regalo, quedo claro que la relación entre ellos estaba deteriorada. Mostrando que ninguno de los dos quería cooperar por intentar mejorarla.

El Higurashi se miraba de todos los ángulos posibles desde el espejo buscando su mejor perfil, pero esa camisa azul con flecos característicos de los vaqueros lo hacía ver como un lunático. Desde ese momento, ya sabía que era el único que iba desentonar con su vestimenta esa noche por culpa de sus hijos menores, al recordar su apuesta y el haber escondido esa horrible camisa para beneficio propio.

Al salir de su habitación, se encontró con todos sus hijos y noto como estos le sonreían con diversión, al notar que tenía puesta la horrible camisa.

- ¿Saben que tendré mi venganza? –Advirtió Kyouta mirando a casa uno de sus hijos.

-Lo sabemos –Miroku seguía sonriendo divertido.

-Pero esto, valdrá la pena –Dijo Shippo.

-Hicimos bien, en esconder esa camisa –Comento Souta.

-Solo espero, que cuando todo esto pase siga existiendo –Dijo Kohaku.

-No lo creo –Admitió Kyouta-, esta es mi oportunidad de quemarla.

Kouga rio mientras negaba con la cabeza.

-Vamos papa, no seas aguafiestas. Esta será una noche para recordar y será gracias a la camisa, tenemos que tener algo de recordatorio.

Aome hablo por primera vez, en el momento, que su padre salió de la habitación.

-Además, todo estamos encariño con esa horrible y ridícula camisa –Revelo esta con diversión-. Esa camisa marco nuestra infancia para Kouga, Miroku y yo. Recuerdo perfectamente que mama te hizo disfrazarte de vaquero usando esa camisa para nuestro séptimo cumpleaños.

Miroku y Kouga se miraron recordando ese hecho y estallaron en carcajadas mientras que Shippo, Souta y Kohaku fruncieron el ceño; odiaban sentirse excluido por no recodar o haber presenciados hechos pasados junto a su madre. Por otro lado, Kyouta no puedo evitar sonreír por ese recuerdo, Naomi sabía que odiaba esa camisa y, aun así, lo obligo a usarla para sus hijos. Por lo que ahora si se podía decir que había un aprecio sentimental por esa prenda; y no era porque su odiosa madre se la regalo.

-No tengo recuerdos muy claros de ese cumpleaños –Se quejó Souta cruzando de brazos mientras Shippo y Kohaku asentían de acuerdo.

-Descuida, hay un video como testigo de lo sucedido –Explico Aome-. Mama se encargó de no querer olvidar ese momento.

-En algún momento, hay que ver ese video –Declaro Shippo.

-Cuando llegue ese momento será una linda noche familiar para presenciar –Afirmo Kouga.

«Naomi siempre estaba un paso delante de todos. Ella también hubiera sido una buena abogada sino fuera porque me obligo a mí que estudiara mientras que ella se encargara de nuestros hijos». Pensó Kyouta mirando a sus hijos reír, no creyendo que el tiempo pasara rápido y que hubiera pasado seis años desde que Naomi ya no estaba con ellos. «Perdóname Naomi, por no darte una vida como te merecías cuando no fuimos de Alemania».

Kyouta carraspeo llamando la atención de sus hijos.

-Souta, espero que esta noche, Ratys se mantenga en su jaula –Advirtió este serio.

-Tranquilo papa, para que te sientas más seguro; Kohaku y Shippo pasaran la noche en mi habitación –Confeso Souta con simpleza.

-Mmm… no sé si eso me tranquiliza –Dijo Kyouta.

Shippo y Kohaku se miraron y miraron a Souta; en ningún momento planearon pasar la noche en la habitación de su hermano.

-No recuerdo, que habláramos de esto –Shippo miro con los ojos entrecerrados a Souta.

-Bueno, ahora lo estamos hablando –Dijo Souta-, ustedes dos pasaban la noche en mi habitación y punto. Caso cerrado.

Antes de que Shippo o Kohaku intentaran reclamar a su hermano, se escuchó un golpeteo en la puerta principal haciendo entender que las visitas de su padre habían llegado. Kyouta empezó a mostrarse nervioso y sus seis hijos lo notaron, estos solo levantaron los pulgares para motivar a su padre y cada hermano se fue a su respectiva habitación, excepto Shippo y Kohaku que entraron a la habitación de Souta.

Kyouta bajo las escaleras y al acercarse a la puerta escucho varias voces femeninas y entre medio de esas voces, reconoció la de Irasue. Respiro hondo y trato de no avergonzarse de la camisa, y de las reacciones que tendrías sus nuevas amigas.

Abrió la puerta, encontrándose con un tumulto de mujeres en su puerta. Las mujeres dejaron de hablar y miraron a su anfitrión, Kyouta sonrió nervioso viendo que todas miraban su rara camisa. El labio de Irasue tembló tratando de esconder su sonrisa, pero al segundo estallo en carcajada.

-¿Acaso no encontraste tu guardaropa, Higurashi? –Pregunto Irasue entre risas mientras que el resto de mujeres sonreían con diversión.

-Irasue –Regaño Izayoi siendo benevolente con Kyouta.

Kyouta sonrió con timidez al resto de las mujeres que lo observaban.

-Mis hijos menores encontraron el momento oportuno para que cumpliera mi apuesta y este el reto que me toco –Explico señalando su camisa con flecos.

-¿Apuestas con tus hijos?- Pregunto Chieko, la mama de Kanna.

El Higurashi se rasco la nuca.

-Si son apuestas inofensivas. Ellos suelen ser siempre traviesos y el día del Festival Deportivo, los vi comportarse –Explico-. Entonces los provoque, temiendo que en realidad estuvieran tramando algo sin que me diera cuenta y los motive a portarse bien apostando; por lo que, ellos encontraron la oportunidad para que un día de estos hiciera el ridículo y hoy es ese día.

Al terminar su relato, la mayoría de las mujeres lo miraron con admiración y le sonrieron de forma tierna; ya que la mayoría de sus esposos eran empresarios importantes y pasaban muy poco tiempo con sus hijos. Y al escuchar las locuras que hacia Kyouta con sus hijos, siendo padre soltero, se mostraba que él siempre tenía tiempo para sus hijos.

-Eso es realmente tierno –Admitió Fumiko, la mama de Shion-. Y es una divertida forma de controlar a tus hijos.

«No siempre funciona». Pensó Kyouta.

-Voy a implementar ese método con Akatsuki –Revelo Suzaku, la mama de Hojo.

-Eres realmente muy ingenioso –Alabo Akiko pensativa, la mama de Jinenji.

Irasue suspiro tratando que nadie la viera, miro al resto de sus amigas y estas miraba a Kyouta de una forma soñadora notando también su atractivo. Era inevitable verlo así, Kyouta tenía un encanto natural y al mostrarse como padre, eso atraía de formal abismal a las mujeres. Y ella también empezó sentirse atraía de esa forma.

- ¿Asique serás un vaquero toda la noche? - Irasue le sonrió divertida.

Kyouta le sonrió mostrando sus dientes.

-Exacto –Respondió el-, ahora este vaquero va mostrar sus modales y dejar pasar a estas hermosas damas –Dicho esto, se hizo un lado dejando pasar a las mujeres mientras les indicaba desde la puerta la ubicación de la cocina.

Irasue fue la última en entrar y solo se quedó mirando a su amigo con una sonrisa.

- ¿Y de dónde salió esa la ridícula camisa? Dudo que le hayas comprado tú, quiero creer que tiene un poco sentido de la moda.

Kyouta se echó a reír, por lo dicho de su amiga platinada.

-Es una larga historia.

-Espero, escucharla en algún momento –Dijo Irasue entrando a la casa.

-Tenlo por seguro –Aseguro Kyouta cerrando la puerta.


Casa de los Taisho

Inutaisho no creí lo que veía, desde su ventana veía a su esposa, a Irasue y algunos de las esposas de sus socios entrar a la casa de Higurashi. ¿Qué clases de juego intentaba jugar Kyouta Higurashi? Pero no le gustaba que involucrara a Izayoi o incluso a Irasue, a pesar que esta le hacia la vida imposible. Irasue ya había sufrido por él y no quería se involucrará con alguien raro como era Higurashi.

El hombre de cabellos platinados, se imaginaba que Higurashi era alguien como un traficante de drogas o un gánster; porque este siempre se miraba sospechoso sobretodo porque algunas veces, las ventanas de su casa suelen estar cerrada como si no quisiera que vieran lo que hacían en el interior.

Y ahora mismo se preguntaba, que estaban haciendo Izayoi e Irasue con el resto de sus amigas adentro de la casa de Higurashi.

Al parecer tendría que ir el mismo averiguarlo.

En ese momento, Inutaisho se propuso salir de la casa y averiguar lo que tramaba Higurashi con las mujeres del barrio Shikon.


En la cocina de los Higurashi

-Quiero hacer un brindis, por la reunión oficial del club –Dijo Irasue levantando su trago llamado Margarita que le había preparado Kyouta.

Las mujeres festejaron levantando sus tragos que también fueron preparados por el Higurashi mientras que Kyouta se había ubicado detrás de la barra de madera siendo el barman. Se había encargado de preparar sus tragos con menos alcohol posible para que ninguna terminara bajo los efectos del alcohol.

-¿Asique también sabes hacer cocteles? ¿Hay algo que no puedas hacer? –Pregunto Nanami, madre de Ayame, mientras se apoyaba en la barra con su coctel.

Kyouta soltó una suave risa.

-Sí, te hace sentir mejor no soy buena padre.

Mei quien estaba cerca, escucho la conversación y se hecho a reír.

-Tiene que ser broma –Dijo la mama de Sango.

-Estas siendo muy humilde –Dijo Suzaku, la madre de Hojo, integrándose también a la conversación.

-Es verdad, no soy perfecto –Confeso Kyouta.

-Al menos recuerdas que tienes hijos, Daiki se la pasa trabajado con Taisho y pasa muy poco tiempo conmigo o con Sango –Explico Mei irritada y le dio un trago a su bebida.

-¿Hablaste con él y le hiciste saber lo que piensas? –Pregunto Kyouta mientras secaba un vaso que había limpiado recientemente.

-No –Negó Mei.

Nanami y Suzaku fruncieron el ceño por la respuesta de Mei.

-¡Tienes que hablar con él! –Exclamo Nanami indignada-. Hiroshi también actuaba de la misma forma y sabes perfectamente que nuestros esposos son socios de Taisho y suelen trabajar en exceso. Un día me irrite tanto por su comportamiento y lo enfrente diciendo que sino pasaba más tiempo en la casa dormiría afuera o que empezara a buscar otro lugar para pasar la noche. En estos momentos, él está pasado su tiempo con Sango mientras yo estoy aquí pasándola de maravilla en nuestro club –termino de explicar con una sonrisa orgullosa.

Kyouta miro sorprendido a la mujer desde que conocía a Nanami, siempre la encontró una mujer tranquila y Mei la mujer con un carácter de fuego. Que Nanami haya sido la primera en enfrentar a su esposo demostraba que no había que subestimarla.

-¿Quién eres tú? ¿Y que le paso a la tranquila Nanami Tamaka? –Suzaku miro a la mujer.

-Se convirtió en una leona –Bromeo Nanami.

Mei miro a su amiga con sorpresa y su estado de ánimo mejoro, si Nanami enfrentaba a su marido siendo una mujer súper tranquila; ella también podía.

-Tienes razón, Nanami. Mañana mismo hablare con Daiki y si no cambia su actitud, le daré una patada mandándolo a volar fuera de la casa –Dijo Mei dando un gran trago terminando su bebida-. Otra ronda de tragos, Kyouta. Hoy es nuestra ronda.

Kyouta rio mientras veía a las tres mujeres enfrente de la barra extender sus vasos.

-¿Y tú Suzaku? ¿Cómo andamos por casa? –Pregunto traviesa Mei.

Suzaku rio divertida.

-Para mí desgracia, Akitoki pasa más tiempo en casa para mi gusto; que ni siquiera cuestione si alguna vez tuvo una amante quitándole toda la diversión. El maldito a las doce de la noche ya está dormido; a veces creo que su alma es de un viejo de setenta años –Bromeo Suzaku.

Mei y Nanami estallaron en carcajadas, incluso Kyouta se hecho a reír por escuchar la descripción del esposo de Suzaku.

-Ahora que lo pienso, no debo quejarme, Akitoki es un amor y cuando tiene tiempo pasa tiempo hostigando a nuestro hijo Akatsuki para que traiga una novia a la casa. Por lo cual, nuestro hijo prefiere pasar tiempo fuera de la casa –Relato Suzaku mientras recordando a su hijo.

-Que suerte tienes –Dijeron Mei y Nanami.

Luego de un breve silencio, las mujeres se miraron y miraron a Kyouta terminando de preparar el ultimo coctel. El Higurashi al sentirse observado miro a las tres mujeres que lo miraban sonriente.

-¿Qué?

-¿Y tú vaquero? ¿Qué es de tu vida? –Pregunto Suzaku traviesa de la misma forma que suele hacer Irasue-. ¿Alguna mujer que intenta darle vuelta a tu vida?

Kyouta sonrió nervioso por el interrogatorio mientras entregaba los cocteles a Mei, Nanami y Suzaku. En estos momentos en cuando notaba el pareció de actitud extrovertido que tenían Suzaku e Irasue; no por nada, eran primas.

-¿Mi vida? No normal, tú misma lo dijiste soy un vaquero a causa de mis hijos –Confeso Kyouta mientras notaba que ya no se sentía avergonzado por tener puesta esa horrible camisa, la verdad se sentía incluido y cómodo entre estas mujeres que hacia su vida más amena. – Aun sigo en búsqueda de una mujer que me soporte –termino bromeando.

-¿Bromeas no? –Mei lo miro incrédula-. ¡Debes tener a miles de mujeres porque déjame decirte que feo no eres y debajo de esa horrible camisa, aun notamos que debes tener el cuerpo de un dios nórdico! –Dijo sin vergüenza, dejando en claro cómo veía a Kyouta mientras este se sonrojaba.

-Además, eres carismático y una ternurita cuando te sonrojas –Revelo Nanami.- ¿Por cierto, como te mantiene en forma? Pásame el secreto para dárselo a Hiroshi.

-En realidad, desde que era un niño mi padre enseño artes marciales y debo decir que me hice un aficionado, por lo que intente no perder el ritmo. Luego vinieron mis hijos y quise todos tuviéramos algo en común, por lo que también los entrene en algo que me apasionaba. –Explico Kyouta con simpleza.

-¿Asique haces artes marciales? Sorprendente –Dijo Mei mientras susurraba lo último.

-No tanto como antes, en estos momentos, solo practico Tai Chi que es también es un método de relajación que me ayuda liberar estrés –Informo el mientras le daba un trago a su bebida, que era un mojito.

Suzaku miro a Kyouta y luego miro a Irasue que se encontraba en el otro extremo de la habitación hablando con Izayoi, Chieko, Fumiko y Akiko.

-Tengo a la mujer perfecta para presentarte –Insinuó Suzaku de la nada llamando la atención de sus acompañantes mientras su vista no despegaba de su prima lejana.

Mei y Nanami se dieron cuenta a lo que Suzaku se refería y miraron a Irasue a la distancia. Kyouta miro en la dirección que miraba Suzaku y noto que miraba a la platinada quien reía junto a Izayoi.

-¿ I-Irasue?- Tartamudeo nervioso.

Suzaku se hecho a reír mirando al hombre.

-No creas que nadie se dio cuenta. La forma en que la miras es evidente y no lo notas, pero a veces te quedas embobado mirándola como te sonríe o incluso cuando escuchas su risa –Admito ella-. He incluso mi prima es tan ingenua en no notarlo.

-Es cierto, Kyouta –Hablo Mei-. Te gusta nuestra Irasue.

Kyouta se sonrojo y suspiro derrotado, supongo que era inevitable esconderlo incluso cuando sus hijos también lo notaban y lo molestaban con Irasue. Tanto Mei, Nanami y Suzaku junto a sus hijos sabían que se sentía atraído por Irasue; y la única razón por la que aún no intento acercarse a ella íntimamente, es porque no estaba aún preparado para una relación y menos una con base a mentiras.

-¡Perfecto! Irasue se acerca, chicas este es nuestro momento de alejarnos –Dijo Suzaku arrastrando a Mei y Nanami mientras veía a su prima acercarse.

Irasue noto como Suzaku se alejaba con Mei y Nanami dejando a Kyouta solo en la barra. Al acercarse, noto a su amigo nervioso.

-¿Y ustedes de que hablaban? Antes de que viera a Suzaku alejarse con Mei y Nanami –Insinuó Irasue arqueando una ceja.

-Bueno, típico de un barman, me encontraba escuchando los problemas de la vida –Bromeo Kyouta.

-Por lo que veo, Mei te menciono su problema con Daiki –Menciono Irasue.

Kyouta asintió.

-Gracias a Nanami, le dio motivación a Mei para arreglar las cosas con Daiki. Mei se entusiasmó con querer enfrentar a su esposo que lo hará mañana.

Irasue se rio.

-Así es Mei, quiere hacerlo todo rápido. –Se quedó en silencio unos segundo-. Ahora, barman-vaquero. ¿Me contaras la historia de esa extraña camisa?

-No es gran cosa, fue un regalo de mi madre de la última vez que pasamos juntos navidad antes de que me fuera de Alemania. –Explico Kyouta mostrándose indiferente-. Su regalo dio a entender muy bien como estaba nuestra relación, rota.

Irasue miro a Kyouta con compresión, aun le costaba creer que la madre de Kyouta fuera una bruja mientras que él era un encanto como persona. Si por alguna coincidencia del destino, conocía a esa horrible mujer, le dejaría bastante claro algunas cosas.

-¡Ey! La próxima vez que la veas, ponte esa camisa y demuéstrale que te encanta, seguro que eso la irritara –Intento de dar ánimos Irasue.

Lo dicho por Irasue, hizo que Kyouta la mirara sorprendido. ¡Cómo no se dio cuenta antes! En estos momentos agradecía a sus hijos por haber escondido esa camisa para evitar que la quemara. Esa horrible camisa era su arma milagrosa para molestar a su madre y que mejor hacerlo, usándola en el casamiento de Kagura; estaba seguro que su sobrina no se molestaría y estaría más que divertida ver a abuela indignada en su casamiento que seguramente no fue aprobada por esta última, pero que no tenía otra opción.

Irasue vio el silencio de Kyouta y vio como este la miraba mientras sonreía. Luego rodeo la barra para estar enfrente de ella.

-¡Irasue eres una genia! Nunca se me ocurrió molestar a mi madre usando esta camisa. –Exclamo Kyouta con alegría mientras besaba su frente con euforia.

La platinada se sonrojo por el arrebato de Kyouta, no esperaba que hiciera eso teniendo en cuenta que a veces era tímido para dar muestras de cariño.

-Molestar a las personas es mi especialidad –Dijo Irasue tratando de no mostrarse nerviosa.

Ambos notaron su cercanía prácticamente invadiendo el espacio personal del otro. Irasue aprovechando la cercanía de Kyouta, miro sus hermosos ojos azules y cada detalle de su rostro; en esos momentos, se sentía poderosa para robarle un beso a Higurashi y no sabía si esa repentina valentía era por la Margarita que tomo, aunque su bebida tenia escases de alcohol. Aunque ella tomando un poco de alcohol sentía como si hubiera tomado más; además el resto de sus amigas estabas distraídas y no notaban lo que estaba haciendo ellos dos.

Por otro lado, Kyouta se regañaba mentalmente por su arrebato; no quería confundir a Irasue aunque él se sintiera atraído por ella y posiblemente sea la única mujer que se acerque a él y no huye al conocer que tiene seis hijos que causan muchos problemas.

Noto como Irasue se acercaba lentamente para intentar unir sus labios con los de él; no supo que hacer en ese momento, quería disfrutar la cercanía de una mujer sin tener preocupaciones. Luego recordó de su maldición y que no podría meter a Irasue en su desastre familiar, mucho menos sabía cuál sería su reacción al enterarse que se convierte en un panda a través del contacto del agua fría.

Las personas le tienen miedo a lo diferente, si todos se enteraban de su maldición, los miraría raros y no como personas; tampoco podía poner en riesgo a sus hijos. Sumando también que aún no podía superar la muerte de Naomi en su totalidad y que cada recuerdo de ella la hacía extrañar más, intentaba mostrarse fuerte en frente de sus hijos cada vez que mencionaba a su madre. Y aunque, de verdad, quería a Irasue como sus hijos que mostraba cierto aprecio por la mujer; no podía iniciar una relación en base a mentiras y un pasado traumático que no superaba.

En ese momento, supo que hacer y dio un paso hacia atrás alejándose de Irasue evitando que lo besara. Vio la sorpresa de esta y un sonrojo mostrándose que estaba avergonzada.

-Irasue –Intento hablar Kyouta.

-Yo lo… -Irasue intento disculparse mostrándose avergonzada y queriendo salir del lugar.

Kyouta viendo que Irasue intentaba escapar, la agarro por la muñeca intentando explicarle porque no le correspondió.

-No, espera, no es lo que piensas –Intento explicar Kyouta-. No puedo iniciar una relación contigo teniendo en mente a otra mujer –dijo media verdad porque no quería mencionar la maldición.

La mirada avergonzada de Irasue desapareció, para darle una mirada de suma frialdad a Kyouta, este se sorprendió no esperando recibir tal mirada de Irasue y de ahí entendió de donde heredo Sesshomaru su mirada fría.

No sabía porque Irasue lo miraba así, hasta que entendió que formulo mal su argumento dando a entender que se estaba viendo con otra mujer y no, quien la persona que se refería era a su difunta esposa.

-No, espera, no…

-Entendí, perfectamente, seguro piensa en esa mujer con la que te fuiste una vez en su auto –Comento ella seria-. Solo me hubiera gustado que me lo adviertas y no me dejaras como tonta. Los otros días, cuando vine y conociste a mi madre, en el momento que te encontré sin camisa y tú me provocaste preguntándome se me ponías nerviosa, pensé por un momento que podía haber algo más que solo ser amigos. ¡Que tonta!

-Espera, Irasue, te equivocas –Dijo Kyouta tratando de no desesperarse porque Irasue lo haya mal interpretado.

-Ya déjalo, Higurashi y olvida lo que paso –Dijo Irasue soltándose de su agarre y dándole la espalda para alejarse de él.

Kyouta apretó los puños frustrado, acababa de arruinar todo.


Habitación de Aome

Aome se encontraba avanzando en el proyecto de historia mientras que en su computadora tenía un chat abierto, donde hablaba con Sesshomaru. Más bien, donde Sesshomaru la vigilaba comprobando si estaba haciendo su parte.

Aome

-¿Y dime? ¿Sarah ya te reclamo por regalo cortes que le hiciste el lunes?

Seshomaru

-Eso no te incumbe, Higurashi. Mejor has el trabajo, en tu parte del informe falta un poco más de información.

Aome rodo los ojos al leer, el mensaje de su compañero de proyecto.

Aome

-Pienso que Sarah teme acercarse a tu casa, por miedo de recibir otra bomba de agua.

Sesshomaru

-Higurashi, no te distraigas.

Aome

-Apuesto que, en estos momentos, estas sonriendo pensando lo mismo que yo.

La chica se encontraba entretenida molestando a Taisho.

Sesshomaru

-No te distraigas y ¡haz tu parte del trabajo!

En ese momento, Sesshomaru se desconectó del chat y Aome sonrió triunfante de no ser más vigilada.

La chica se preguntaba cómo se la estaba pasando su padre y sus nuevas amigas, a distancia escucha risas que provenían de la cocina. Estuvo pensativa unos segundos que desde su ventana escucho una persona estando frente a su casa.

Aome se acercó a la ventana y al estar en el segundo piso, silenciosamente miro hacia abajo viendo al Sr. Taisho espiando por una de las ventadas de abajo. Luego miro hacia la ventana de al lado, que daba a la habitación de Miroku y recordó el día en sus abuelos los visitaron; y que sus hermanos menores subieron por la enredadera hasta llegar a la habitación de su hermano para que su abuela no los viera.

Miroku se encontraba asomado en la ventana, ya que también había escuchado el ruido que provenía de afuera. Ambos se miraron y se preguntaron que había el Sr. Taisho espiando su casa.

-Voy a descubrir tu sucio secreto Higurashi –Mascullo Inutaisho.

Aome y Miroku escucharon lo que habia dicho el hombre, por lo que se miraron con preocupación y decidieron reunir al resto de sus hermanos. Cinco minutos después, los hermanos Higurashi se encontraban en la habitación de Miroku. Souta sostenía en sus manos a Ratys temiendo a que escapara, por lo que decidió llevarla con él.

-¿Qué pasa?- Kouga miro a sus hermanos.

-En estos momentos, el Sr. Taisho está espiando las ventanas de abajo. -Informo Aome.

-Por alguna razón, no le cae bien a nuestro padre y quiere descubrir algún sucio secreto -Enfatizo Miroku lo último.

-Hay que evitar que eso pase, no puede descubrir nuestro secreto –Dijo Shippo con preocupación.

-Arruinaría todo lo que papa construyo para nosotros todo estos años -Declaro Kohaku.

-Juro que, si nuestro secreto sale a luz, odiare a ese hombre para siempre –Comento Souta enojado.

Los hermanos se miraron con preocupación mientras intentaban planear cómo hacer para que el Sr. Taisho se alejara de la ventana o que evitara descubrir su secreto familiar.

-¿Cómo lo alejaron de la ventana, si le prometimos a papa no salir de nuestras habitaciones?- Pregunto Kouga.

Miroku miro a la rata que aún estaba en las manos de Souta y sonrió.

-Tal vez, no hace falta salir de nuestras habitaciones.

-¿A qué te refieres? –Aome lo miro arqueando una ceja.

Miroku se acercó a Souta mientras este lo miraba sospecho y luego le arrebato la rata de las manos para luego acercarse a la ventana. Souta al ver las intenciones de su hermano grito.

-¡Noo!-Grito Souta mientras que Shippo le taba la boca con su mano.

-Shhhh-Dijeron el resto de los hermanos, temiendo que el Sr. Taisho los haya escuchado.

-¿Piensas lanzarle una rata viva al Sr. Taisho?- Kohaku miraba incrédulo a su hermano.

-Exacto –Respondió Miroku. -¿Quieres involucrarte en esto Aome? El Sr. Taisho es tu futuro suegro.

Aome lo miro furiosa.

-¡Cállate! Nunca pasara nada entre Sesshomaru y yo.

-Nunca mencione a Sesshomaru –Argumento Miroku sonriendo travieso

-¡Asesino! –Acuso Souta aprovechando el momento.

-No seas escandaloso –Menciono Miroku-. Si, la rata sobrevivo a Aome cuando la mando a volar con una escoba, también sobrevivirá a ser lanzado por una ventaba del segundo piso donde aterrizará sobre la cabeza de Taisho padre.

-Es cierto –Dijo Kouga.- No es cualquier rata, siempre termina saliendo victoriosa. además, puede que esta vez, Ratys se gane nuestro respeto y salve a esta familia de una crisis.

Souta suspiro derrotado mientras asentia temeroso de que su mascota no saliera viva de esta situación.

-Más te vale, que aterrice en la cabeza del Sr. Taisho o te hare aterrizar de cabeza por esta misma ventana Miroku- Amenazo Souta.

Miroku asomo su cabeza por la ventaba, viendo que el Sr. Taisho estaba exactamente debajo de su ventana por lo que saco su mano donde estaba la rata y cálculo para que esta cayera encima de él. Antes de lanzar miro que la rata, lo estaba mirando como si fuera un perrito golpeando como esperando que sintiera lastima por ella.

-No me mires así –Advirtió Miroku mirándole a la rata-. Si haces bien tu trabajo, prometo no tratarte mal.

A todo esto, el resto de los hermanos Higurashi mirando incrédulo como Miroku hablaba con Ratys.

-Pellízquenme –Pidió Kouga incrédulo, no creyendo lo que veía.

Shippo aprovecho y pellizco a su hermano menor.

-¡Ay! –Kouga miro fulminante a su hermano menor. - No tan fuerte.

En ese momento, Miroku solo la rata y se escondiendo para no ser descubierto mientras sus hermanos se tapaban la boca para no reírse. Escucharon al Sr. Taisho soltar un grito espantando mientras decía "salte de mi cabeza, rata infernal". Los hermanos se asomaron por la ventana viendo a su vecino correr alrededor de su casa hasta terminar rodando en el suelo mientras intentaba sacarse a Ratys quien caminaba por todo su cuerpo.

Los hermanos mirada divertido esa escena y Shippo aprovecho el momento para agarrar el celular de Miroku y grabar toda esa escena. Luego vieron que Ratys se alejó del Sr. Taisho mientras que este se iba corriendo alejándose de la casa de los Higurashi para entrar a su respectiva casa.

Los seis hermanos chocaron los cinco triunfantes.

-Oh oh -Fue lo dijo Kohaku.

-¿Ahora qué pasa? –Pregunto Miroku frunciendo el ceño.

-Alguien vio, ¿Dónde fue Ratys? –Pregunto Souta.

Los seis hermanos se lanzaron miradas entres si, hasta que escucharon el grito de una mujer que provenía de la parte de abajo. Se miraron horrorizados suponiendo la razón por la que habia sido el grito; y es que Ratys había hecho acto de presencia.

Ahora su padre realmente se enojaría con ellos.


¿Y que les parece? ¿Algún reviews?

Espero que hayan disfrutado el capitulo.

¡Hasta el próximo capitulo!