La historia pertenece a Adriana Rubens y los personajes a Thomas Astruc. Mío solo es el tiempo que invierto en hacer esta adaptación.
Capítulo 34
-Como hayas matado también a esta zorra, el jefe t'abre en canal.
Aquellas palabras la despertaron de su bendita inconsciencia para devolverá a un mundo de dolor. Sintió la dureza del suelo bajo su cuerpo y la frialdad de la piedra contra la mejilla. Un fuerte olor de humedad y suciedad invadió sus fosas nasales. Estaba tumbada en el suelo, bocabajo. Sentía un dolor agudo en la cabeza, concentrado en la sien, pero el instinto le advirtió que cualquier movimiento atraería sobre ella una atención indeseada, así que se quedó inmóvil, escuchando.
-Solo le he dado un golpecito con la culata; no tardará en despertar.
Marinette reconoció aquella voz como la del hombre de los ojos negros que los había asaltado en la biblioteca.
-Pues a la otra ´'arreaste tan fuerte con el atizador que la dejaste tiesa al instante.
Era la voz del rubio.
-Me tenía que defender – se excusó el de los ojos negros -. La muy puta se m'echo encima cuando nos descubrió rebuscando entre sus cosas.
-Y tu vas, le quitas el atizador y le partes la cabeza con él. Mu' inteligente, hombre – ironizó el otro -. La cagaste. Así nos fue imposible saber donde escondía la libreta la puta. Lo raro es qu'el jefe te siga dejando respirar.
Marinette contuvo el aliento cuando aquellas palabras se instalaron en su mente. Estaban hablando de su tía Natalie, de cómo la habían matado.
-Bueno, supongo que hoy lo he compensado cargándome a Lahiffe – afirmó el de los ojos negros -. Era una rata molesta y el jefe le tenía ganas.
Marinette no pudo evitar un jadeo ahogado. Nino había muerto. Recordó el instante en que se había derrumbado, alcanzado por la bala, y los ojos se le anegaron de lágrimas. Había llegado a apreciarlo como amigo y su muerte le dolió en el alma.
-Así que la putilla ya se ha despertado.
Continuó inmóvil, intentando hacerles creer que seguía inconsciente, hasta que un fuerte dolor en la pierna le hizo gemir e incorporarse de golpe. Se arrastró hasta que su espalda quedó contra la pared.
-Ehhh, no la patees; el jefe dice que la quiere en perfecto estado.
-No la he pateado; solo le he dado un empujoncito con el pie – gruñó el de los ojos negros, mirándola tan fijamente que la hizo estremecer.
-Pues deja ya de dar empujoncitos a la chica; todavía no sabemos que planes tiene el jefe pa ella.
Marinette se hizo un ovillo contra la pared y miró a su alrededor en busca de una vía de escape mientras los hombres discutían. No tardó en reconocer la habitación. Era el sótano inundado en el que habían encontrado a Grace y Mary. Estaba en casa de Gretta.
El lugar seguía siendo igual de lúgubre, pero la oscuridad quedaba relegada a los rincones gracias a una lámpara de queroseno que habían colocado en un taburete, a un par de metros de ella.
Miró hacia la puerta, la única salida visible, que aquellos hombres habían dejado abierta de forma invitadora. Pero la barrera humana se interponía en su camino.
-¿Qué planes crees que pue tener pa ella? Mírala, es una putilla de primera. Querrá catarla antes de cargársela.
-Podríamos catarla nosotros mientras viene el jefe – propuso el rubio, lanzándole una mirada soez -. Si esta putilla ha conseguido cazar a un marqués, será que tiene algo especial entre las piernas – añadió mientras codeaba a su compañero.
La miraban como dos perros hambrientos a punto de abalanzarse sobre un pedazo de carne. Pese al terror, procuró mantener la cabeza fría. Había pasado sus primeros ocho años de vida en aquel barrio, donde hacían falta unos pies rápidos y una mente ágil para sobrevivir. Había salido airosa de situaciones difíciles a base de ingenio. Era consciente de que no podía resistirse a la fuerza bruta de esos dos hombres, y la salida era inalcanzable…, ¿o no?
Necesitaba una distracción.
En el preciso momento en el que los hombres dieron un paso hacia ella, la llama titiló. Una idea brotó en su mente. Sin pensarlo ni un segundo, se lanzó hacia la lámpara. El movimiento fue tan rápido que los hombres no pudieron reaccionar. Marinette la estrelló contra el rubio con todas sus fuerzas. El queroseno lo empapó y el fuego lo prendió, convirtiéndolo en una antorcha humana. Pero Marinette no se detuvo a mirarlo. Salió corriendo como alma que lleva el diablo mientras el rubio gritaba de dolor y el d ellos ojos negros trataba de apagar las llamas que envolvían su cuerpo.
Marinette voló escaleras arriba. Como había estado allí recientemente, sabía donde estaba la puerta y la alcanzó con premura. Los gritos habían cesado, sustituidos por improperios y juramentos de venganza. Forcejeó con el pasador, con las manos demasiado temblorosas para lograr su objetivo. Oyó las maldiciones y gruñidos masculinos que subían las escaleras. Demasiado cerca. Con un gemido nervioso, consiguió descorrer el pasador y abrir la puerta.
Salió disparada; sus pies volaban sobre el empedrado del callejón. Miró hacia atrás, esperando ver aparecer a su perseguidor por el umbral que había dejado atrás. En ese momento tropezó y cayó directamente en los fuertes brazos de un hombre.
Un gemido de alivio escapó de sus labios al ver el rostro de quien la sostenía en un abrazo protector.
-Los esbirros de Moth me atraparon – sollozó -. He conseguido escapar, pero…
-Tranquila, yo me encargo.
-Pero es que no lo entiende; tenemos que huir ya – apremió Marinette nerviosa -. Fueron ellos los que mataron a mi tía Natalie, y también han matado a Nino Lahiffe.
Pero el hombre no se movió. Esperó inmóvil mientras el de los ojos negros se acercaba resollando.
-Jefe, que suerte que la haya atrapado – rezongó, jadeante por la carrera.
-¿Tienes la libreta?
-Sí, la llevo en el bolsillo, pero la mu puta ha quemado vivo a mi primo Joe y…
No pudo terminar. Una bala le atravesó la cabeza y le frenó la lengua.
Marinette lo vio caer, con la mirada perdida de un cuerpo despojado ya de vida, y se giró horrorizada hacia el hombre que la sujetaba con fuerza.
-Usted…, usted es Hawk Moth – balbució con los ojos desorbitados.
La mirada de zorro del inspector Roberts brilló con dureza mientras una sonrisa taimada se dibujaba en sus labios.
¿Review?:)
