Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi. Preparen los pañuelos, bebés.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Otoño: Higanbana

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O flores del infierno.

...

La felicidad no consiste en todo obtener —Ren repite las palabras de Yuuri mientras el mayor se vestía con su traje de combate—. A veces los sacrificios también dan felicidad, Ren —seguido besó la frente de su hijo que seguía regando las plantas de las que cuidaban en el huerto que había hecho con su familia. Umi lo mira desde el pasillo mientras que tuerce los labios porque sabe que algo malo pasa pero su hermano parece no querer hablar de ello, lo respeta pero tiene la necesidad de hablar con él.

A diferencia de Ren, Umi es pésimo para guardarse las cosas. Y cuando está cerca de su hermano, éste alza la mirada curioso.

—Creo que algo muy malo va a pasar —dice con la voz un poco nerviosa. Ren se incorpora limpiándose las manos en su pantalón de trabajo, él también sabe que algo malo va a pasar pero sonríe para hacer sentir a su gemelo, y lo abraza.

Viktor los observa más allá, desde la ventana de su habitación. También se viste para irse a trabajar. Suspira profundamente. El plan de Yuuri era horrible, lo odiaba, pero desde el punto de vista estratégico era lo mejor que tenía la aldea, después de consultarlo con el consejo, y con su padre, habían decidido que así se haría, sin embargo no quisieron dar más detalle para que el curso del futuro no fuera alterado en lo más mínimo, pues la funcionalidad de dicho se basaba en que los sucesos ocurrieran tal como estaban planeados por parte del enemigo, el factor sorpresa era su mejor arma.

Si no obtenían el éxito con el plan trazado por Yuuri entonces con nada lo lograrían. Confiaba en nadie más que en Yuuri para eso, y por ende, porque sabía que era un Shiboni extraordinario es que seguiría sus recomendaciones. Aún así, el que él se expusiera tanto no podía sencillamente aceptar.

—No vamos a tener esta discusión otra vez —murmuró la noche anterior Yuuri mientras se preparaba para irse a dormir.

—Sólo que... odio que seas tú el que siempre se exponga, Yuuri —contradijo Viktor parado en medio de la habitación con la ropa a medio quitar—. Siempre eres tú el que se sacrifica...

Yuuri suspiro poniéndose de pie para acercarse hasta su amante y pareja, el padre de sus hijos, le sostuvo de la man con precaución dejándola sobre su pecho. Los ojos caoba del menor se fijaron en los polares del mayor. El corazón de Yuuri latía rápido, como un inquieto colibrí, y su piel era suave, cálida, viva, así la quería mantener Viktor muchos años más.

—Aunque esto llegase a desaparecer, siempre estaré aquí, Viktor —tragó saliva porque hablar de ese tema con Nikiforov era como caminar en un patio lleno de minas listas para estallar—. Sé que siempre me terminó exponiendo pero... como te lo dije una vez... soy un ninja, y eso significa sacrificarme porque aquí, en este lugar, en esta casa, en esta villa, en este pedazo de tierra vive lo único que me importa conservar... eso es todo... —apretó la mano de viktor, y bajó la mirada—. Me da miedo pensar... en un mundo donde tú o los niños no existan, Viktor... me da terror despertarme y no tenerte ahí, no poder sentirte, no poder olerte, no poder besarte... —sus manos recorrieron los brazos del albino y sus ojos cristalinos por un llanto que no se atrevía a salir fijos en el rostro ajeno—. Yo no tengo ya nada más que valga la pena perder, sólo ustedes... no tengo honor, no tengo familia y no tengo palabra... sólo los tengo a ustedes que son mi vida...

Viktor apretó los labios y lo sostuvo fuertemente del rostro.

—Entonces... si así te sientes... deberías de entender como me siento yo porque es igual...yo me moriré al segundo siguiente que tú mueras... —y Yuuri le cubrió con sus trémulas manos su boca negando.

—Viktor... tú eres el hokage... eres el padre de mis hijos... y eres quién debe de vivir muchos años más, yo solo tengo un tiempo extra en esta vida... porque moriré antes que todos ustedes... —sentenció y enseguida le abrazó por el cuello pegándolo a él, hundió su rostro en el cuello ajeno—. Porque la vida del shinobi es corta... pero lo es aún más sin un verdadero propósito... tú eres ese verdadero propósito, Viktor... —informó.

Despierta de su ensoñación cuando escucha que alguien aclara su voz. Y sus ojos ven en la oficina a los ANBU que mandó a llamar. Yuuri está ahí. Viktor se concentra solo en que todos comprendan el plan, que todos lo entiendan y adopten con patriotismo el cargo que les corresponde porque de esa manera... no habrá muertes innecesarias y podrá vivir en un mundo lleno de paz y felicidad con su familia, con Yuuri, con su amado. El cual da ordenes sin empacho, señalando puntos claves y extendiendo pergaminos con indicaciones precisas para cada uno de los escuadrones. Discute con uno de los ANBU que propone algo diferente y Viktor solo puede pensar en lo afortunado que es. Pronto la sala se queda en silencio y sola, sólo Yuuri que está a su lado silente observando la aldea y él fingiendo trabajar.

La pluma se desliza sobre los documentos, personas entran, salen y Yuuri ni siquiera se mueve, sólo en un momento que fue a tomar agua, retirándose por breves instantes la máscara. Enseguida volvió a su puesto. Viktor lo estudia y el corazón le burbujea, es un sentimiento que viene arrastrando desde hacía tantos años y a pesar de todas las adversidades en ningún momento decreció, por el contrario, se hizo más y más grande hasta el punto en que ni siquiera era ya capaz de vivir sin ese aliento de vida que era Yuuri simplemente existiendo.

La hora de la salida llegó y Viktor fue el primero en retirarse, Yuuri tenía cosas que hacer.

Prepara comida para Ren y para Umi que también regresaron de sus tareas, cerca de las seis de la tarde sale al patio donde encuentra a Yuuri sentado en el pasillo viendo las flores que sus hijos se han esforzado en cultivar, han prometido Ren y Yuuri no intervenir en el proceso. Viktor pone sobre sus hombros una mantita para después sentarse a su lado. Tiene bonitas mentiras que darle para que desistan de ese plan, pero en cambio solo lo abraza y Yuuri se recarga de él, cerrando sus ojos.

Life is old there, older than the trees

Younger than the mountains, growing like a breeze

Country roads, take me home

To the place I belong

El tiempo pasa rápido, y apenas son conscientes que están ahí frente a Haru que está furiosa a rabiar porque la han pillado antes de que pueda hacer su movimiento. Viktor, Yuuri y un grupo de ANBUS. Ni siquiera espera el momento preciso para invocar las bestias, simplemente las ha llamado y están ahí flaqueándola. De momento Minami Takahiro ha salvado su vida sin saberlo, en esta versión de la historia que Isabella les ha contado podrá vivir para contar un día más siempre y cuando Yuuri y Viktor logren ejecutar el plan. El corazón de Viktor se siente espeso mientras que está preparado para atacar. Tiene ganas de ignorar todo el plan y saltar él a la boca del lobo, sería más fácil y lograría salvar a Yuuri, ser egoísta y salvar al objeto de su devoción pero la mano de Yuuri rozando la suya lo hacen entrar en razón.

Yuuri mira a Haru mientras se prepara. No hace falta meditarlo para saber el motivo por el cuál ha sobrevivido hasta ese momento, y por primera vez en mucho tiempo, agradece no ser sólo un gusano.

—¿Cuánto tiempo nos puedes dar? —pregunta Viktor agitado, listo para echar mano de su propio poder, pero Yuuri no responde de inmediato. Haru se sigue acercando hacia ellos—. Yuu- —habla Viktor pero es interrumpido por la penetrante mirada de Yuuri. Hay amor, y una extraña felicidad que hace que a Viktor se le estremezca el cuerpo. Traga saliva porque de pronto él también sonríen, y los minutos se alargan. Y pueden pasar el apocalipsis así, sin moverse, sin extinguir aunque el mundo se cae a pedazos. Yuuri acaricia la mano de Viktor y éste la aprieta un momento, después Yuuri mira hacia el frente. Aspira por la nariz sintiendo detrás de él a los shinobis de Konoha huir hacia la aldea. Las dos bestias que han llegado junto con Haru se abalanzan hacia los que intentan huir pero Yuuri salta girando sobre y enredaderas salen de las mangas del kimono que lleva encima cae clavando sus manos al suelo y las ramas se hunden al subsuelo, las ramas se siguen multiplicando mientras que las bestias chillan en ese estruendoso sonido que a cualquiera le harían sangrar los oídos, pero Yuuri tararea mientras que se mueve porque Haru está sobre él lista para asesinarle pero Yuuri es hábil, y ha decidido no morir ahí. No aún. Prepara sus kunais para lanzarlas hacia la niña que las esquiva sin problema, pero detrás de la última el puño de Yuuri. Ésta lo esquiva y la invita a bailar.

De forma íntima.

Apasionada. Cerrada.

Los puños, las patadas, van y vienen, ella aprovecha su estatura y la fluidez de su cuerpo, pero Yuuri tiene técnica y práctica en pelear contra niños. Aunque ella le roza el rostro, las manos y el cuello, y por la piel se empieza a propagar el veneno, su propio cuerpo crea el antídoto de forma inmediata. No tarda para que ambos terminen jadeando, distanciados, el uno del otro. Los ojos de Yuuri se fijan en los rojos de ella. No hay motivo para hablar, están en un punto donde no son válidas las palabras, ni servirían de cualquier forma. Una gota de sudor escurre por su rostro y le pica en el ojo cuando se cuela por la comisura de su párpado. Pestañea antes de moverse otra vez porque Haru se ha lanzado hacia él.

...

Viktor escucha tras de él un estruendo pero sabe de antemano que Yuuri es capaz de manejarla, es fuerte, es listo, es hábil. Se repite como mantra al entrar a la aldea donde ordena el cierre de las puertas. No hay civiles en las calles por lo cual es más fácil cuando las otras dos bestias surgen del suelo y Viktor ya tiene listo a su dragón de hielo. Las dos impresionantes figuras empiezan a batirse en un furioso duelo. Al fondo Viktor lucha y ataca con ferocidad, uno de los escuadrones ANBU hacen lo propio para aniquilar a la segunda bestia. Varios edificios salen dañados tal como en el sueño de Isabella, por lo cual Viktor es capaz de anticipar el siguiente movimiento de la segunda bestia, congelándola por completo mientras que el dragón engulle a la que pelea. El esfuerzo deja a Viktor de rodilla pero le da carta abierta a sus hombres para acabar con los moribundos adefesios.

—Oh señor Hokage... es tan guapo como me lo habían dicho—ronronea una voz que a Viktor no se le hace familiar pero que sin más sabe perfectamente a quién pertenece. Se pone de pie escupiendo al suelo y sacándose el abrigo que lleva encima, y sacando su placa de Konoha para aferrarla a su frente, apretando los puños. Esa historia tendría un final. Chihoko sale por uno de los hoyos que las bestias han hecho, por donde ellas se han colado.

La cortina de polvo, humo y desperdicio por la destrucción de los edificios se disipa tras una corriente de aire, el bonito rostro de una mujer madura aparece. Su cabello caoba, su figura delineada por un vestido blanco abierto a los costados hasta sus caderas y un pantalón del mismo tono debajo del vestido. Viktor sonríe mientras se prepara, toca sus manos formando unas garras de hielo, a su lado aparece Minami Kenjiro y Yuri Plisetsky para apoyar.

—Me encantaría decir que... es un placer, pero la verdad... —tuerce los labios—, no lo es...

La mujer se ríe, enseguida para relamerse los labios antes de prepararse pues Viktor Nikiforov corre hacia ella esperando cortarle el cuello de una vez por todas.

...

Viktor reconoce que Chihoko es una increíble Shinobi, los está haciendo sudar, es escurridiza sin contar que ha llevado con ella una docena de shinobis renegados de otras aldeas que hacen más difícil el trabajo de acabar con ella. Sin embargo el hokage se da a respetar demostrando porqué es el hokage hasta que su sentido y percepción del chakra le advierten de más personas, su mirada gira haciendo distancia entre él y Chihoko que sonríe encantada ante la llegada de una de sus bestias, aunque se pregunta donde está Haru y porque Cao Bin está ahí cuando debería estar buscando a Ren y Umi. No obstante, se conforma conque hubieran atrapado a Yuuri. El corazón del albino se detiene y se nota su inquietud al quedar dar un paso hacia él. Chihoko disfruta de la desesperación del rostro del hokage.

Yuuri abre los ojos lentamente y sólo alcanza a gemir.

—¡Yuuri! —ese es Viktor—. ¡Te voy a matar! —le grita a Chihoko que se ríe simpáticamente, pues al parecer Yuuri ha vuelto a perder el conocimiento y sabe perfectamente que no volverá a moverse, sus ojos se fijan en los azules de Viktor que sigue plantado delante de ella, intenta dar un paso solo para caer de rodillas. Chihoko sonríe más grande.

—Así... de rodillas.. así estás mejor, Viktor Nikiforov... escuche que nuestros cachorros son muy fuertes... —murmura la mujer y Viktor aprieta el puño.

Giacometti mira la escena en silencio, JJ y él están flaqueando a la bestia, Minami Kenjiro junto a Yuri Plisetsky son los más cercanos a Cao Bin, saben que no son rivales por eso no se mueven ni un sólo centímetro.

La mujer mueve un poco el rostro y la bestia ruge, Yuuri sangra entre sus garras.

—Pudimos ser muy felices juntos... —susurra Chihoko mientras que camina lentamente hacia la bestia—, pero preferiste traicionarme —inquiere sin dejar de andar lentamente.

Cualquier otro humano hubiera muerto en las condiciones que se encuentra Yuuri pero éste gracias a su kekkei touta está aguantando, sus ojos se vuelven a abrir pero Chihoko sabe que es incapaz de moverse más, Cao Bin asiente con la cabeza, él mismo le ha dado su merecido después de encontrarse a Yuuri huyendo tras haber asesinado por sí solo a Haru. Cao Bin lo hubiera asesinado gustoso pero sabe que Chihoko lo necesitaba vivo. No obstante, los ojos de Yuuri se mueven con lentitud buscando a alguien entre el resto hasta que se fijan en Viktor, éste aprieta los labios viendo los ojos oscuros que le observan fijamente, Viktor siente arder su pecho, Chihoko nota que Yuuri ha recuperado el conocimiento y se ríe. Katsuki cierra los párpados y espera pacientemente.

—¡¿Qué demonos pretendes?! —pregunta Viktor desgarrando su garganta.

—El poder, el poder absoluto... la gloria... el amor... —murmura—, eso es lo que pretendo... —infiere—. La felicidad absoluta...

Viktor aprieta los labios.

—En ese caso.. estás escondiendo el camino correcto, porque la felicidad... no consiste en todo obtener —dijo firme y claro el hokage.

Yuuri se impulsa de las garras de la bestia mientras empieza a mover sus manos al mismo tiempo que Viktor lo hace, apresurándose para hacerlo al mismo tiempo. Cao Bin reacciona al movimiento de Yuuri girándose con su arma para asesinarlo. Y Yuri ve todo en cámara lenta, y siente su cuerpo pesado, pero lucha para sacar una kunai para lanzarse hacia Cao Bin, el hombre atina a moverse, y es suficiente la distracción como para que le permita terminar el jutsu. Giacometti y JJ se abalanzaron contra la bestia que estira sus garras hacia Yuuri. El moreno alcanza a sentir un ardor que le quema y le desgarra, pero su prioridad ahora se concentra en una masa de fuego que le roba las energías y todas se acumulan en la palma de su mano que se abre. Los ojos de Minami se abren con asombro, conteniendo el aliento, porque al rededor todo está colapsando y es la luz brillante que emana de Yuuri lo que le hace creer que dios existe. Chihoko sabe que no puede hacer nada, y sólo cierra los ojos al mismo tiempo que suspira sintiendo el cálido fuego de Yuuri, el refrescante hielo de Viktor.

El dolor en su estómago se alivia, después sus pulmones dejándola sin aire, pero no tarda su corazón en detenerse, y lo último que sus ojos ven es a Yuuri a pasos de ella. El fuego la consume, al tanto el desgarrador grito de agonía la consume antes de que todo se quede en silencio. Sólo el sufrido llanto de las bestias que se siguen retorciendo. Viktor corre hacia Yuuri, pero éste ya está recibiendo a Cao Bin con una enredadera que lo protege del ataque. Han eliminado a dos, sólo falta él. Viktor ni siquiera se fija en el enzarzado combate que Giacometti y JJ libran contra la bestia. Alejándola, muy acertadamente de Cao Bin quien ha herido casi de muerte a Minami y a Yuri en su intento de darles una ventana de ataque a Viktor y Yuuri, el veterano que al verse solo emprende la huída pero ni Viktor ni Yuuri dejaran que eso ocurra, no más.

—Mila, ayuda a Yuri y a Kenjiro —ordena Yuuri, hincado frunciendo el ceño al ver la espalda de Viktor alejarse. Va en persecusión contra el traidor.

La pelirroja asiente corriendo por los hijos de su maestro. Yuuri escupe sangre antes de saltar también para unirse a la persecusión que han emprendido más shinobis, cueste lo que cueste no los dejara huir.

Yuuri —susurra alguien y Yuuri no alcanza a distinguir un pedazo de metal salido de la estructura de una casa que lo hace tropezar y rodar cuesta abajo de una colina de escombros. Queda derribado en el suelo. Saborea el regusto metálico de su boca y ve borroso, no siente los lentes puestos, pero al tocarse la cara termina por sacarse los lentes que están rotos, y la visión borrosa sigue siendo la misma. Escucha el gruñido cerca a él. Se incorpora lentamente. viendo hacia un costado a Viktor, del otro lado a la su equipo ANBU, hunde sus dedos en la tierra y ésta le dice que sus hijos se alejan. Seguramente Umi va llorando, pero seguramente también, Ren le aprieta la mano para hacerle saber que todo estará bien. Da un trago de saliva, pero es más sangre que otra cosa. Se trata de poner en pie, y falla miserablemente.

Aprieta los párpados, gruesas lágrimas escurren silenciosas. Deslavan la suciedad que tiene las mejillas del ajeno y puede ver a su sensei claramente.

—¿Vas a llorar en un momento así? —cuando abre los ojos solo sabe adivinar la figura de Yakov, Yuuri extiende la mano que es sostenida y de un tirón es puesto de pie. Yakov sostiene del codo y de la mano a Yuuri, quien le responde con la mano libre en suaves palmadas. Antes de soltarse y salir corriendo hacia donde la bestia. Sus pisadas son fuertes, son duras, no titubean ni una sola vez, ni siquiera cuando siente que todo se mueve, y apenas es capaz de distinguir las formas. Sólo sabe que la más grande es la bestia. Se impulsa de un pedazo de pared para estar sobre la bestia y hace varios jutsus con sus manos de piel rota y sangre negra de la mugre de la guerra. Infla sus pulmones, y es un suplicio. La sangre que gotea de la herida en el costado de Yuuri le advierte a la bestia que alguien está sobre ella, y solo alza su cabeza aullando con fiereza, pero una potente bola de fuego le da de lleno. Chris y JJ imitan a su capitán desde los costados.

Viktor está a muchos metros pero aún así siente el calor de Yuuri, lo puede captar y eso le da fuerzas para seguir. Cao Bin da pelea y hay bajas significativas mientras que Viktor se prepara para volver al combate, la moral de los otros tres shinobis que pelean con él vuelve a subir debido a que Yakov se ha unido a la pelea y está a la altura de las habilidades de Cao Bin, sea lo que sea que haya tomado ese maldito traidor lo tiene por encima de sus habilidades. Su fuerza es monstruosa y su resistencia parece no acabarse. Pero a Viktor no le preocupa, con la aldea empujándolo y su corazón siendo tirado por Yuuri, nada le da miedo. Toma sangre de una de sus heridas antes de hacer sellos e invocar a su dragón de hielo, el cual aparece para arrasar con Cao Bin, que lo contrarresta con una pared de fuego. Es como golpear piedra contra piedra y la resistencia del más fuerte es la que vencerá.

—¿De qué mierda está hecha? —masculla JJ mientras los hombros de Chris caen casi derrotados. Yuuri está hincado tomando aire por la boca, no sabe si tiene los ojos abiertos o cerrados, la cabeza le va a reventar y solo se sabe sostener su costado. Sus manos ya no sienten, y hay un zumbido que le está rompiendo el oído.

—Chris... —susurra Yuuri y el aludido gira su mirada rápidamente hacia su capitán que manotea al aire y JJ entiende el ademán ayudándolo a ponerse de pie.

—Capitán... —masculla JJ ahora aterrado al ver la cantidad de sangre que ha perdido—Descanse... nosotros... —la mano de Yuuri apretando su mano le hace saber que se quede callado. Hasta ese momento se ha mantenido en pie gracias a la aceleración en que sus tejidos sanan pero... él sabe perfectamente que ni siquiera su kekkei touta será lo suficientemente rápido para recuperar todos los tejidos y órganos que han sido dañados. El combate con Haru le debilitó hasta su límite, y éste fue rebasado al momento de crean la lanza bicéfala con Viktor. Sin contar que justamente antes de hacer esa lanza, cuando estaba en las garras de la bestia, ésta alcanzó a rasgar su costado.

—¿Dónde está la bestia? —pregunta Yuuri. Chris y JJ se miran entre si. JJ niega—. Chris —insiste con tono demandante el moreno.

—Justo en frente de usted, capitán —dice amargamente el rubio.

Yuuri asiente, aprieta sus labios. Soltándose de JJ, éste duda en soltarlo pero la escaza fuerza de Yuuri le exige ser liberado.

—Estén atentos... —inquiere el moreno y los dos ANBUS asienten. Chris se pone la máscara y saca su espada corta, JJ tiene ganas de llorar pero aún así lo hace—. Mantenganla... delante de mí... —pide y da otro trago amargo de su propio veneno.

—Capitán... fue un honor vivir a su lado —masculla Chris detrás de la máscara. Infiere para correr hacia la bestia, saltando a ella empezándola a amedrentar lo suficiente.

Yuuri se concreta, analiza con tranquilidad aparente todo el chakra que queda en su cuerpo. Aspira fuertemente por la boca, y hace varios jutsus con sus manos, para separarlas para tocar apenas el suelo un poco para alzar las manos hacia el cielo, y del suelo lías, hierbas y flores brotan en una espiral, un tornado violento. Yuuri cierra los ojos apretándolos una vez más. JJ y Chris se alejan saltando, un segundo más tarde iban a acabar absorbidos por el ataque. Yuuri aspira por la nariz, y trata de unir sus manos, se esfuerza duro. A este punto ni siquiera siente el dolor. Toda sensación ha desaparecido.

La imagen de un Viktor muy joven se pasa delante de sus ojos. Su largo cabello plateado, sus desafiantes y rebeldes ojos azules, como el cielo en un día de primavera. Lo puede ver rascarse detrás de la oreja, miente. Sonreir infantilmente, se divierte. Morder su labio, está preocupado. Fruncir levemente el ceño, está inquieto. Hablando a media voz con los brazos detrás de su cabeza viendo el cielo tachonado de estrellas. Borracho y cantando. Bailando y halándolo a él bailar. Besándole con cariño y amor. Ve a Viktor muy joven sosteniendo su mano, besándole los nudillos lastimados. Le susurra algo al oído para después reírse, sonrojado y desviar la mirada. Es clara la imagen del niño Viktor parándole el dedo. Besándole los pies. Empujándose dentro de él. Pensándose mil excusas para no irse de su lado. Mordiéndole la cara interna de los muslos. Derribándolo para rodar por los campos de las flores, y curioso tocar los pétalos de cualquiera de las plantas de sus huertos mientras que travieso niega que no ha tocado nada. Riéndose a carcajadas y, diciéndole que lo ama. Es nítida la figura de Viktor, y más la del Viktor adulto corriendo hacia él desde el otro lado del campo.

Son breves los segundos que puede verlo, con su rostro demacrado en dolor, al tanto él, Yuuri, le sonríe con amor. La carrera de Viktor se vuelve lenta regresándole la sonrisa a Viktor.

Las manos de Yuuri se unen y las lías de hierba, hojas y flores, se pegan a la bestia que queda suspendida en el cielo.

—Arte ninja... —susurran los labios resecos y rotos del shinobi—, Hyakkoryoran... ataúd de espinas... —masculla y estruja sus manos que se aferran más furiosamente. Siente las pulsaciones de la vida de la bestia que se esfuerza por sobrevivir, casi como los latidos del corazón de Katsuki. Pero el moreno no decae y ruge furiosamente, siente por fin sus manos que se restriegan la una a la otra hasta que algo chasquea.

Algo truena.

Algo que hace estremecer a JJ y Chris, como un chirrido metálico. El capullo que se mantiene suspendido en el aire se tiñe poco a poco de rojo, y empiezan a gotear, casi al mismo tiempo que la sangre brota de la boca de Yuuri en desagradables coágulos que no han podido quedarse en su cuerpo, y en algún momento ha vuelto a quedar hincado. El capullo se mantiene un par de segundos más suspendido antes de que las hojitas y florecitas empezaran a caerse a pedazos. JJ y Chris se preparan para cualquier cosa pero lo siguiente que pasa es que la bestia cae en un ruido golpe sordo al suelo, y las manos de Yuuri a sus costados, inamovibles.

Yuuri... —alguien habla—, ya puedes descansar...

...

Nos leemos pronto.

Gracias por leer.

St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.