Capitulo 37 – Elsa – Funeral.

Las cosas estaban siguiendo su curso con normalidad.

Soltó un suspiro, acomodándose en su silla mientras se sacaba los anteojos que debía usar frente a la computadora. Se masajeó el puente de la nariz.

Aun no se sentía muy bien, pero ya se había tomado algunos días de licencia, y no soportaba el estar sin hacer nada. Sabía que su adicción al trabajo había empeorado su enfermedad, su adicción a que las cosas estuviesen controladas, pero Anna la molestó lo suficiente e incluso la amenazó con contratar a alguien para que la mantuviese acostada.

No iba a permitir que un extraño entrase a su casa y peor, que cuidase de ella. No podía permitir algo similar, así que tuvo que rendirse y dejar de luchar contra la menor.

Empezó a trabajar a primera hora, revisando como iban las cosas, y no es que no confiase en la pelirroja, al contrario, sabía que era más capaz de lo que dejaba ver, pero las cosas habían avanzado de maravilla, y le impresionaba que llegase a casa aun con energías para hacerle la cena y revisar su salud.

Su energía no tenía límites.

Había logrado cerrar dos tratos sin contar el pendiente con la minera Schnee, y en realidad estaba sorprendida, no siempre salían bien aquellas reuniones de trabajo. Al parecer iba a hacer que la pelirroja atendiera a los posibles clientes más seguido. Debía ser gracias a su carisma probablemente, en su caso era difícil llegar a algunos clientes o posibles asociados por su actitud algo rígida, y eso que, en la actualidad, con Anna cerca, se sentía mucho más relajada.

Aun no entendía como había logrado mantener la empresa a flote en sus primeros años.

Escuchó el patrón de golpeteo en su puerta, aquel sonido característico cuando Anna andaba de buen humor, o cuando le traía chocolate caliente.

La chica entró con una sonrisa en sus labios, dejando el vaso humeante a su lado, junto con dos pequeñas píldoras que no pudo evitar mirar con recelo.

"Te pediré una licencia más extensa si no te las tomas."

Solo pudo soltar un suspiro.

Sin duda era un duelo que iba a perder.

Anna se quedó ahí el tiempo suficiente para que no escapase de tomarse las medicinas.

"No las necesito."

"No seas tontita, Elsa, la próxima semana es el cumpleaños de Ruby, va a ser épico, ¡Así que necesitas estar a tu mil por ciento!"

Siguió tomando su chocolate mientras la pelirroja se distraía con unos documentos.

Se estaba por acabar el mes de octubre, el tiempo parecía volar estando enferma. Miró las fechas y dio un salto.

"¿No es Halloween?"

Anna la miró, con una sonrisa.

"¡Claro! Me pregunto qué disfraz se irán a poner."

Soltó un largo suspiro.

Ahora tendría que lidiar con las ideas locas que se le podían ocurrir a la pelirroja. No acostumbraba a asistir a fiestas tan didácticas, pero era el cumpleaños de Ruby, así que iba a hacer lo posible para disfrutarlo, aunque realmente parecía una situación divertida. Apoyó su mentón en su palma. Realmente necesitaba saber que sorpresa podía tener Weiss entre manos, de todas formas, parecía genuinamente interesada en la relación que tenía con la pelinegra, o al menos ahora al fin parecía dispuesta a hacerlo más sólido.

"Solo espero que Ruby no sea aburrida. Me sentiré decepcionada si termina vestida con su ropa militar, sería un desperdicio."

Soltó una risa al ver la cara de fastidio de Anna, la cual ya parecía pensar en que ponerse para la ocasión. Esperaba que no le hiciera vestir algo muy extravagante o vergonzoso.

"Lo usó por tanto tiempo que dudo que tenga ganas de usarlo otra vez."

Anna rio.

"Tienes razón, tendré fe en eso. Ya quiero que llegue el día."

Soltó otra risa ante el comportamiento de su hermana. Ya se estaba emocionando de más. Quizás debería dejar que la chica hiciese una fiesta de disfraces para su cumpleaños y al fin pueda repetir la ocasión con sus amigas, porque conociéndola sabía que lo de los disfraces era sin duda algo que le encantaría hacer todo el tiempo.

La miró por unos segundos, mientras se movía de un lado a otro con un montón de energía.

Anna necesitaba calor humano en su vida, muy diferente a ella misma, que podía vivir tranquilamente sola sin nadie a su alrededor, estaba acostumbrada a ese ambiente solitario. Le hubiese gustado estar ahí para aquellos cumpleaños donde pasó aislada. Ser su otra mitad. Darle apoyo.

Así como ella la había apoyado.

Podía sentir las gotas chocando con la ventana tras de ella. Se alegraba de que estuviesen tan ocupadas y tuviesen buenas amigas para que las mantuviesen distraídas. Al menos la fecha de la muerte de sus padres era cada vez más superada. Al menos para ella. Extrañaba a su padre y a la posibilidad de ser una familia, pero ahora tenía a Anna, ya no se sentía tan desolada con aquellos pensamientos.

Pero-...

Cerró los ojos y se vio nuevamente en aquel lugar.

En aquel campo.

Luego de aquel trágico accidente.

No recordaba cuantos habían muerto ahí, en ese barco. Pudieron ser cientos, así como los cientos de personas presentes en ese masivo funeral, arreglado por la gente encargada de aquel viaje empresarial.

Ella estaba lejos. Lejos de todos. Lejos de las personas. Lejos del sacerdote. No quería escucharlo, ni quería estar ahí. Había una parte en si misma que quería pensar que su padre volvería, porque no había cuerpo. Eran pocos los sobrevivientes y también eran pocos los cuerpos encontrados entre el mar.

Se quedó sentada en el pasto, mirando aquel lugar lleno de personas hablando entre ellas, llorando la perdida confusa y trágica. Llenos de impotencia.

Solo podía soltar un suspiro, viendo su aliento verse físico ante aquel frio.

Ya no lloraba, o al menos no lo haría frente a la gente, aunque estuviesen demasiado alejados para notarla. Ya había llorado suficiente, como toda la gente ahí presente. No había sentido siquiera con seguir llorando, eso no ayudaría en nada.

No lo traería de vuelta.

Dio un salto cuando sintió pasos cerca.

"Dicen que uno tiene que ser valiente, pero ellos no saben lo que se siente."

Escuchó una voz femenina, pero no miró. No quería hablar con nadie, pero con la declaración supo que la chica estaba pasando por algo similar. La sintió sentarse tras de ella, sin tocarla, dándole su espacio, pero invadiéndolo al mismo tiempo.

Nadie se acercaba a ella, nunca, así que fue un suceso bastante extraño.

Se abrazó de sus rodillas, escuchando el leve sonido de la voz del sacerdote mientras rezaba y les regalaba a los afectados una palabra de ánimo y fe. Palabras sin sentido. Palabras poco aterrizadas que solo los creyentes y los ilusos creerían. Había perdido a su padre, no podía pensar positivo ni nada similar. ¿Qué había de positivo en perder a la única persona que tienes?

"Me quedé sin nadie, ¿Tú también?"

No le respondió.

No iba a ponerse a hacer vida social, no tenía ganas para aquello.

Pero había una parte en si misma que se alegraba de que hubiese alguien como ella. Que se sintiese sola. Que no tuviese falsa empatía como tantos otros. Como toda la otra gente que le había hablado desde que se supo la noticia. Socios de su padre que le mandaban condolencias, como si tuviesen la más mínima idea de lo que sentía.

"¿Qué se supone que haremos? Pareces ser mayor que yo al menos y no tendrás que lidiar con la ley."

Escuchó un suspiro pesado tras suyo. Probablemente también habría provocado una pequeña nube cuando su respiración chocó con el frio ambiente. Se apegó más a sus piernas, mientras la frase revoloteaba en su cabeza. ¿Con la ley? Probablemente hubiese quedado huérfana, y no tuviese familiares que se hicieran cargo de ella. No tenía duda de que en los juzgados la dejarían o con un desconocido o en un hogar de acogida, ambas opciones son muy destructivas para alguien joven.

Sin darse cuenta se volteó para mirarla, confusa de la edad y de la apariencia de la chica.

Se sorprendió al ver como unos ojos turquesa la observaban. Ojos grandes, mirada intensa, rostro pecoso, y un semblante infantil. Debía tener un par de años menos. Tal vez 15 o 16 años. Para tener esa edad y haber perdido a su familia, lucía normal. Quizás estaba mal en comparación a su estado normal, pero para no haberla visto nunca, no parecía una chica que estuviese pasando por algo así.

Quizás era más fuerte que los demás.

La chica le dio una sonrisa, una muy enérgica, pero a la vez algo triste.

"Es difícil, ¿No? Esto de perder a tu única familia. No sé si estás pasando por lo mismo que yo, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti. Tenemos que ayudarnos entre nosotros para seguir adelante."

Quizás no pudo ocultar su mueca de sorpresa, porque realmente estaba sorprendida. Nadie le había dicho algo así en toda su vida, ni siquiera su padre. Él estaba roto. Era frio. Luego de su separación se volvió gélido. No recordaba nada de antes, así que estaba acostumbrada a su actitud. Era parte de él.

Se volteó nuevamente, observando aquel lugar a la distancia. Todos parecían empezar a dispersarse, así como otros se acercaban más al sacerdote, tal vez buscando apoyo o una que otra palabra de esperanza.

Sintió los pasos nuevamente.

La chica se había levantado y se había sentado a su lado. Le molestaba como se acercaba tanto, y le impresionaba que fuese tan amable y compasiva, aunque no recibiese ni una sola respuesta, ni un solo gesto. Parecía decidida a entablar una relación con ella. Lamentablemente había escogido como objetivo a la persona más rígida y fría de la ciudad, además de huérfana. El luto no haría las cosas más fáciles en lo absoluto para la chica, pero apreciaba su esfuerzo al ser la primera con el valor suficiente para siquiera hablarle.

La vio de reojo. Esta miraba con el ceño fruncido al frente, donde estaban las personas.

"Odié cuando el padre ese empezó a darle falsas esperanzas a la gente. Creo que es peor cuando te dicen que alguien desapareció a que murió. Esa gente va a vivir en la mentira de que pueden hallar con vida a sus familiares. Suena horrible."

La escuchó murmurar, más para sí misma al parecer, pero a la vez conversando con ella. Se notaba la ira en su voz. Estaba de acuerdo con eso. No saber si está vivo, si está muerto, en que condición está, si lo volverás a ver algún día o no. Todo eso te consume y es aún peor, es como un duelo perpetuo e incierto.

Donde sea que estuviese su padre, esperaba que fuese en un lugar mejor.

Asintió sin ser plenamente consciente, o sin percatarse de que la chica la estaba mirando. Pudo notar una leve sonrisa en su rostro.

"Me llamo Anna. Ya sabes, la oferta sigue en pie."

Realmente esa chica era especial. Diferente a cualquier otro ser humano con el que había interactuado, y no eran muchos en lo absoluto. Al menos tenía un brillo en los ojos que la hacían sentir extrañamente cómoda. Una mirada similar a la que su padre tenía hace muchos años, marcadas en fotografías, lejanas a la realidad.

Soltó un suspiro, dejando más vapor visible a su alrededor. Masajeó sus manos, insegura. Ya no sabía nada. Todo era incierto. Se iniciaba un nuevo ciclo. Una nueva vida. Sería una persona diferente. Debía serlo. Su padre ya no estaba, necesitaba avanzar. Había un legado que debía seguir y una vida que tenía que retomar.

Le dio una mirada a la chica, la cual soltaba una risa nerviosa.

"Elsa."

Fue lo único que dijo, y volteó nuevamente. Ya poca gente quedaba cerca del sacerdote. Todos se habían alejado. Todos seguían con sus vidas. Debían hacer lo mismo.

Vio una sonrisa llamativa de reojo, sin comprenderla del todo.

Hagamos un muñeco, Elsa.

Abrió los ojos. Solo habían pasado unos segundos, pero fue suficiente para alertar a la pelirroja.

"¿Pasó algo?"

"No, solo pensaba en el invierno que viene."

La chica le sonrió, pero los ojos se fueron a algún lugar en el cielo lluvioso tras de ella. Su cuerpo apoyándose en el escritorio, manteniendola erguida.

"Nos tenemos la una a la otra."

Entendió sus palabras de inmediato. El invierno solo significaba una cosa, para ambas igual de dolorosa.

Pero ellos lo sabían. Estaba tranquila con eso.


Uh, he vuelto. Si, si, me retrasé de nuevo. He andado distraida y agotada mentalmente, y si no fuera por mi esposa no me pondría los pantalones y subiría capitulo. (Sonó como que ando desnuda por la vida, lo que es en parte cierto.)

Espero les haya gustado este capitulo sad, el siguiente será un extra, probablemente, pero eso lo decidiré luego, aun no sé como está el capitulo que cronológicamente debería ir aquí, así que a editar se ha dicho.

Por favor, siganme en mis redes sociales y recuerdenme subir capitulo que en serio no se como mi cabeza sigue haciendo su trabajo.

Nos leemos pronto.