Capitulo 39 – Diana – Celos.

"Oye, hermosa, ¿Vienes por aquí muy seguido?"

Soltó una risa que intentó ocultar. Miró a la castaña, la cual la observaba con mirada picara. Le avergonzaba a veces el estar rodeada de personas, así que no podía evitar sonrojarse. No estaba acostumbrada a tener público y que Akko fuese tan abierta con sus emociones.

"Akko, este es nuestro salón de clases, aquí estudiamos cada día."

Rio nuevamente al ver el puchero en los labios de la chica. Sabía que Hannah y Barbara estaban cerca y notaban aquella conversación, pero le tranquilizaba que ellas lo supieran. Aunque como se lo hacían notar, aun no entendían que había visto en la castaña para empezar a salir con ella.

Akko era simplemente especial.

"¿Qué te pondrás para la fiesta de Ruby?"

Le sorprendió que la chica sacara el tema. Se había cruzado de brazos sobre su pupitre mientras estaba de cuclillas. Debía admitir que desde esa posición se veía como un pequeño animal alegre e indefenso. Puso su mano en su mentón, pensando en una respuesta a aquella pregunta. Sabía que la cumpleañera la había invitado a su fiesta, la cual coincidía con la fecha de Halloween, así que quería una fiesta de disfraces.

"Tengo un solo disfraz, Akko, y dudo que me quedé desde la última vez que lo utilicé."

Akko la miró fijamente por unos segundos y luego apareció un brillo en sus ojos, como si se le hubiese ocurrido la mejor idea de la vida. Y eso le aterraba un poco.

"¿Qué tal si hacemos un intercambio?"

Levantó la ceja, sin entender del todo su idea.

"Ya sabes, yo te paso el disfraz que tengo y tú me pasas el tuyo."

Eso si le aterraba. No sabía que disfraz tenía Akko, pero al menos si estaba segura de que su disfraz le quedaría a la chica. Le iba a contestar que no estaba muy segura pero la chica se levantó y le sonrió.

"Entonces tenemos un trato."

Dio un salto e iba a refutar, pero se escuchó una voz que llamaba a la castaña. Una de sus compañeras de clase le decía que había alguien que quería hablar con ella. Akko miró con desconfianza, porque no era común algo así.

Frunció el ceño cuando vio a Andrew quedarse inerte en la entrada del salón. Akko le sonrió y fue donde él.

Conocía a Andrew hace años, eran prácticamente amigos de la infancia, pero sin ser amigos. Solo eran conocidos por los tratos que sus familias tenían entre ellas. Era un chico muy serio y cordial, en eso tenían mucho en común, pero era esa misma característica que empezaba a molestarla. Notaba la diferencia en su actitud cuando estaba con Akko, era casi imperceptible, pero lo sabía.

Akko no tenía idea, ella siempre era muy amable y cálida con las personas, así que era complicado saber si sentía algo por él o no. Pero estaba segura de que Andrew si podía sentir algo por ella.

Dios, estaba muy celosa.

Recordó a Anna.

No le importaba que alguien supiera a cerca de su relación con la chica, nadie le diría nada, ni siquiera el director. Era prácticamente una celebridad en la escuela, así que no era un problema.

Soltó un suspiro.

Era una mala decisión, pero su cuerpo parecía moverse solo. Realmente tenía un serio problema.

Escuchó a Akko decir alguna cosa y soltar una risa, y él terminó riendo.

Tomó a Akko de la cintura, y sin dudarlo la apegó a su cuerpo. La chica dejó de reír y chilló con sorpresa. Pudo notar de reojo como estaba confundida y sonrojada.

"Andrew, que bueno verte por acá."

El chico se quedó en silencio, inspeccionando su posición y su actitud en lo que parecían milésimas de segundo. Sus ojos se fueron por un instante a su mano en la cintura de la castaña, pero no pareció tener reacción, al menos no ante los ojos desconocidos.

"Digo lo mismo, Diana."

Akko la miró, nuevamente con confusión.

"¿Ocurrió algo, Diana?"

La miró, notando que había caminado hasta la entrada del salón y no tenía sentido alguno el volver a sentarse en su pupitre luego de ir hasta ahí solamente para abrazar a Akko.

Le sonrió levemente.

"Tengo unos asuntos de que ocuparme."

Entonces se superó a sí misma en ese segundo, cuando se acercó a Akko y la besó sin dudar ni un solo momento. Quería besarla, y no se iba a sentir bien si no lo hacía.

Fue claramente notoria aquella acción, porque sabía que el resto del salón estaba mirando a Andrew, ya que era muy extraño que se acercara a su salón, siendo de otra clase. Obviamente había llamado más la atención el que ella se hubiese acercado a la pareja que estaba hablando y tomase a la chica de una forma tan posesiva.

No tenía duda en que les había demostrado a todos que ella y Akko eran una pareja.

No le importó.

Solo quería dejarles en claro que esa chica era suya, especialmente al chico.

Le hizo un gesto a Andrew con cordialidad, aunque probablemente su mueca tenía un atisbo completamente diferente a 'cordial'.

"Con su permiso."

Salió de ahí, no sin antes notar el rostro rojo e impactado de Akko y el leve atisbo de sorpresa del chico. Ah, y si, los gestos de sorpresa en el resto del salón.

Curiosamente no se sentía avergonzada.

Se sentía bien.

Hacer las cosas por impulso parecía darle una gran sensación de satisfacción.

Negó con el rostro.

Pobre Akko.

Cuando volvió al salón un tiempo después, para que las clases volviesen a empezar, notó como había un silencio extremo apenas pisó el lugar. Le soltaron miradas, pero nadie dijo nada. Ignoró cualquier cosa y caminó a su pupitre y sacó uno de sus libros correspondiente a la clase siguiente.

Solo notó como Akko tenía su rostro aun rojo apoyado en la mesa, mientras Sucy parecía molestarla tirando de su coleta.

Las clases y el ambiente se mantuvieron prácticamente como siempre, aunque notaba el silencio que regía cada tanto tiempo. El timbre sonó y todo parecía volver a su bullicio normal, aunque aún notaba la sorpresa en los rostros de sus amigas, las cuales aún no podían creer que hubiese hecho aquello en frente de todos. Ni siquiera se convencían de que realmente le gustase Akko, así que quedaron impactadas, y no las culpaba.

Su actitud tenía la culpa, y el hecho de haber sido 'rivales' con Akko desde que llegó.

Se puso a ordenar sus cosas y escuchó como Sucy le dijo algo a la castaña, lo suficientemente alto para que llegase a sus oídos.

"No puedo creer que dijeras la verdad."

"Me alegro mucho por ustedes dos."

Esta vez fue Lotte, la cual le sonreía con amabilidad, mientras su contraparte rodaba los ojos. Así que ella les había contado a sus amigas y estas parecían no estar seguras de que dijese la verdad.

Realmente eran polos opuestos como para que sus amigas dudaran tanto de la declaración.

El salón empezó a vaciarse, y vio a Akko despidiéndose de sus amigas mientras se quedaba en el marco de la puerta, esperándola. La notaba nerviosa, y encontraba que se veía aún más linda con esa actitud.

Le sonrió cuando sus miradas chocaron, y vio el sonrojo en su rostro mientras le sonreía de vuelta.

Le gustaba tanto.

Caminó hasta ella, y en silencio caminaron hasta la salida. Era una mezcla entre silencio incómodo y cómodo. Akko no se solía quedar callada, así que se notaba su cambio tan repentino, aunque con lo sucedido, no le extrañaba que siguiera algo avergonzada con la situación.

"E-entonces, ¿Qué fue eso?"

Akko habló de la nada y le sorprendió escuchar su voz con tanta timidez. No la miraba a los ojos, así que supo de inmediato que se refería a aquella escena vergonzosa que cometió. No se equivocaba. Realmente había causado estragos en la chica con su actitud tan determinada y desinhibida. No solía ser tan abierta, incluso a ella misma le sorprendía su propia actitud.

Akko realmente la hacía cambiar.

Respiró profundo.

"No me gusta suponer, pero estoy casi completamente segura de que le gustas a Andrew."

La chica dio un salto, mirándola. Soltó una risa estrepitosa seguido de una palabra en su idioma natal, el cual no pudo entender en lo absoluto. Anotaría aquella palabra en su cabeza para luego preguntarle y armar su propio diccionario.

"¿Andrew? ¡Imposible!"

La miró, mostrando seguridad en sus facciones. Lo conocía lo suficiente.

"Lo conozco desde que éramos niños, es obvio el interés que tiene en ti."

Akko dejó de reír y se puso seria. Ahora con sorpresa en su rostro.

"Espera, ¿Hablas en serio?" Asintió y vio algo de terror en sus facciones. "Rayos, nunca lo hubiese imaginado, de hecho, creía que era gay."

Pestañeó un par de veces intentando captar bien sus palabras.

"Andrew no es gay…"

Akko se rascó la nuca, mientras miraba hacia el cielo, al parecer buscando recordar algo en su cabeza.

"Siempre lo veía con aquel rubio, entonces creí que era gay y como era tan cordial, y bueno, nos caíamos bien, pensé que era algo así como una amistad gay o algo así."

Soltó una risa ante la declaración y la voz confusa de la chica.

"¿Entonces a ti no te gusta Andrew?"

No pudo evitar que la pregunta resbalara por sus labios y se avergonzó de inmediato al decirlo. Ya había tenido una actitud posesiva reprochable como para seguir molestando a su novia con sus celos, pero la castaña no se inmutó en lo absoluto, quizás no le importaba o no entendía el tono claramente celoso en su voz.

Akko solo se levantó de hombros.

"Es un gran amigo, aunque a veces me fastidia demasiado su actitud, y aunque sea guapo, no me veo estando con él de esa forma."

Soltó un suspiro de alivio. No le molestaba que dijese que era guapo, porque ciertamente cualquiera podría notar que era guapo, aunque ella fuese la excepción. Realmente los chicos no son lo mío, pensó para si misma.

Sintió el cuerpo de Akko apegándose al suyo, empujándola levemente, una mueca de confianza en su rostro y en su sonrisa.

"¡Oh! ¡Estás celosa! Quedaste atrapada ante los encantos de Atsuko Kagari."

Negó riendo ante la actitud sobre actuada de la chica. Desde la confesión que le hizo, donde empezaron oficialmente a salir, las cosas estaban cada vez más tranquilas, y Akko parecía ocupar todas sus habilidades para hacerla reír y para hacer de su relación algo muy cómodo y estable. Lo estaba logrando sin duda.

Eran realmente la una para la otra, no tenía duda de eso.

Tomó la mano de Akko en la suya, notando la sorpresa en sus ojos carmín.

"Si, me atrapaste, Akko."

La chica solo sonrió, sonrojándose, pero podía notar en esa sonrisa un dejo de gozo. Esas declaraciones tomaban a la castaña por sorpresa, pero notaba el gusto que le daba el escucharlas, aunque fuesen tan impredecibles. Le gustaba ser honesta con Akko, así como ella lo era, aunque más físicamente que verbalmente.

Entrelazaron sus dedos y siguieron caminando rumbo al centro de la ciudad. Tendrían una fiesta a la cual ir y no querían llegar con las manos vacías. No conocía demasiado a la pelinegra, pero Akko sí, así que se ofreció a ayudarla a buscar algo que pudiese llevarle como presente.

Nunca se había sentido tan despreocupada en toda su vida.

No soltó la mano de Akko ni por un segundo, y en realidad se sentía bien, incluso con los movimientos bruscos que la chica hacía, o los tirones que le daba para ir por otro camino o correr hacía una tienda. Era lindo. Era lindo estar con ella y tener aquellos momentos donde parecía que eran las únicas personas en el mundo.

Aun había cosas inciertas en su vida, pero eso sería un problema futuro que resolvería sin dudarlo.

Conocía a Akko lo suficiente para saber que no podría deshacerse de ella, no importaba que ocurriese.

Podrían con lo que fuese que les deparase la vida.


Hey! Hola, ¿Como están? ¿Como les trata la cuarentena? Yo estoy cesante pero con trabajo, así que en cualquier momento volveré para no quedar en la ruina.

Les traigo el capitulo semanal Diakko lleno de amor para ustedes, como recompensa de los tristes que pasaron. Ojala lo disfrutasen.

Capitulo siguiente: Elsa – Disfraces.

Nos leemos pronto.