49. Eso que llamamos libertad.
— ¿Para qué estamos aquí? —preguntó Rock Lee, mirando alrededor.
Después de salir del bosque, Itachi los guío por las montañas a un ritmo más tranquilo pero sin bajar la guardia en ningún momento. Sakura y Lee quedaron maravillados ante los increíbles paisajes observados, desde montañas rocosas con animales que nunca antes vieron, hasta frondosos lugares llenos de ríos y lagos. El mundo tan de cerca, como en esos momentos, era esplendoroso. La noches eran cortas, los días largos, las estrellas caían sobre ellos mientras avanzaban por los pastizales y, cuando se detenían a descansar, Sakura señalaba unas cuantas estrellas.
—Está es Itachi-san. —comentaba Sakura, siempre señalando la misma, había aprendido a reconocer la constelación. —Ese es Lee y esa soy yo.
— ¿Y yo? —siempre Masamune preguntaba ofendido, sintiéndose olvidado.
—Tú eres lo que nos une a los tres. —respondía Sakura, para después acariciar la cabeza de su amigo plumoso.
Pasaron dos o tres semanas, Sakura dejó de contar los días y las horas, solo sabía que cuando se hacía de noche, podía irse a recargar al hombro de Itachi y dormir plácidamente, al día siguiente despertaría acostada junto a Rock Lee y Masamune, con una tibia cobija cubriéndola hasta los hombros.
Y al fin, luego de todas esas noches llegaron a su destino.
Al verlo a primera instancia, Sakura quedó asombrada por la belleza del lugar, a pesar de que eran puras montañas, el cielo parecía tocar la punta de ellas, dejando un espacio al sol para que entrará solo en una parte. Había un lago mucho más lejano, bullendo entre las montañas, perdiéndose entre ellas.
—Sasori ya se encuentra aquí, de prisa. —pidió Itachi.
No tardaron más de media hora en llegar a una pequeña cabaña entre las montañas, hecha de madera que no se encontraba en el mejor de los estados, sin embargo, entre todo ese asombroso paisaje, quedaba perfecta.
— ¿Para qué hay que ver a Sasori? —preguntó Rock Lee, con Masamune en su cabeza.
—Tiene algo que me pertenece. —sonrió Sakura, frunciendo ligeramente las cejas.
La puerta hizo un chirrido al momento de abrirla, anunciando la llegada de los invitados. Sasori parecía estar arreglando su marioneta que Sakura destruyó, no llevaba ni la mitad de ella; al verla Sasori alzó una ceja, cosa que provocó que Sakura frunciera el ceño.
—Tardaron demasiado. —se quejó, simulando estar aburrido.
— ¿Dónde está?
Sasori extendió la mano, esperando su retribución. Lee observó a los dos sin comprender, Sakura entonces sacó un sobre pequeño pero bastante grueso e Itachi otro del doble del tamaño. Rock Lee sintió que con esa cantidad de dinero se podían llenar al menos unas cincuenta ranitas de Naruto.
—Bien, bien. —dijo Sasori, terminando de contar el dinero. —No me conviene enemistarme con el grandioso Itachi Uchiha.
—Sólo habla de una vez antes de que decida romper tu cara como rompí tu marioneta. —alegó Sakura, enojada. Sasori le dio una sonrisa burlona.
—Será una perdida muy grande para mí.
—Sasori.
—Cerca de Konoha, ¿en dónde más? —y su pregunta pareció una burla. —Danzo tiene un escondite donde entrena a sus Anbu más leales. Tu querido clan Haruno está incluido, Sakura, y bueno, otros más. Los guiaría, pero no quiero.
— ¿Qué? —Itachi frunció las cejas, remarcando la autoridad ahí.
—Les daré esto. —dijo Sasori, tomando el pergamino que ya tenía preparado y lanzándoselo a Itachi. Él lo abrió, notando el punto especifico donde se denotaba un punto, indicando la ubicación.
—Bien, andando ustedes dos. —ordenó Itachi, dándose la vuelta.
Lee salió, dándole una última mirada a Sasori que había vuelto a su marioneta, aun no entendía el porque habían viajado tanto por esa pequeña información. Masamune le picó la cabeza, atrayendo su atención, Sakura estaba hablando con Itachi, observando el pergamino que Sasori les ofreció.
—Sé que no entiendes lo que está pasando, pero si te quieres ir, ahora es el momento.
—Ya deja de repetirme eso. —pidió Lee, frunciendo sus enormes cejas.
—Lo estoy diciendo porque es probable que no estés de acuerdo con lo que haremos. Sobre todo por las consecuencias de lo que conlleve eso.—dijo Masamune, intranquilo.
— ¿De qué hablas?
—Iremos a Konoha.
—Lee. —llamó Sakura, a su lado Itachi lo observaba con seriedad, no había cambiado su mirada a él en absoluto. A pesar de eso, no lo dejaba sin comer y esperaba cuando llegaba a retrasarse para ayudar a Sakura o hacer algunas necesidades básicas.
—¿Sakura? —preguntó Rock Lee, pidiendo así una explicación.
Sakura miró a su amigo, apretando los puños a su costado avanzó a él.
—Sé que lo que estoy a punto de pedirte podría parecer una locura, es decir, acabamos de salir de Konoha y ahora…
Una sonrisa comprensiva apareció en Lee.
—Cuenta conmigo, por más loco que sea el plan. —sentenció, atrapando su mano ente la suya. Itachi se quedó observando desde atrás, con seriedad. — ¿Para qué necesitas ir a Konoha?
—Hace un año y medio aproximadamente, fui atacada. —dijo Sakura, apretando los labios y junto a ellos, la mano de Lee. Itachi se acercó a ellos, pidiéndoles que se sentaran, debido a que sería una historia larga, que él, gracias a los sueños que compartió con Sakura, ya sabía.
Por un segundo miró hacía atrás, Sasori desde la puerta de la cabaña los miraba con inconformidad, esperando que se marcharan. No tardó ni un segundo en darse cuenta que probablemente hasta pasarían la noche ahí, así que se metió de nuevo a la pequeña casa, azotando la puerta en el proceso.
—Alguien reconoció a Masamune, digo, aparte de Orochimaru. —suspiró Sakura, observando las montañas. —Su nombre es Danzo.
— ¿Danzo-san?
— ¿Lo conoces? —preguntó Itachi.
—Sí, Guy-sensei me habló de él cuando entrenábamos, es alguien muy importante dentro de la aldea de la hoja.
—Bueno, supongo que no mencionó que está obsesionado con el sharingan de los Uchiha. Y sí que lo está. Él fue, después de todo, quién reconoció que Itachi-san era el único por ese tiempo que podía invocar a Masamune. Así que, al verlo conmigo, supo que yo estaba relacionada con él.
— ¿Qué hizo…?
—Se filtró la información de Tsunade-sama, de donde me tenía, ¿cómo? Aún no lo sé. O quizás mando a buscarme con cualquier jutsu rastreador que pudiera utilizar, lo importante aquí es que me encontró y con él venían la mitad del clan Haruno, incluido mi padre.
Itachi y Masamune estaban en silencio, como si estuvieran recordando aquel momento a pesar de que solo el cuervo lo había vivido.
—Quería que le dijera donde estaba Itachi-san, pero realmente no tenía idea de a qué se refería debido a que mis memorias en sueños con él se quedaban en mi subconsciente gracias a Masamune. Ellos no escucharon de razones, así que me torturaron por varios días y usaron un jutsu muy avanzado de sustitución para que Tsunade-sama no se diera cuenta, por supuesto, lo mismo sucedió con Masamune.
Lee se quedó pasmado, sin saber que decir, él pudo haber interactuado con esa Sakura falsa mientras la verdadera, la que juró proteger, estaba sufriendo toda clase de martirios.
—Por supuesto, por más avanzado que sea el jutsu, Tsunade-sama es la hokage y una legendaria sannin, no tardó mucho en darse cuenta y de rescatarme. —sonrió Sakura, casi nostálgica de recordar a su maestra. —Por supuesto, debido a que no conocía el nombre y solo se presentaba ante mí como alguien entre las sombras, no pude decir quién hizo eso y los pocos ninjas que atraparon, se suicidaron.
—Sakura. ¿Y tú padre?
—No le dije que fue él. —la mirada de Sakura se endureció. —Así como no le dije a nadie que aquella vez donde me encontraron medio muerta a las afueras de los bosques colindantes con Konoha, también fue él.
Sakura agradecía que a pesar de todas las dudas que Lee tenía implantadas en la cara, se diera un momento de respirar, de pensar y por consiguiente, enfocarse en lo más importante.
— ¿Qué tiene que ver Sasori con todo esto?
—Masamune… —e hizo una pausa larga. —Atacó el clan Haruno después de que mi padre me lo hiciera a mí. Una de las habilidades especiales de Masamune, es devorar seres vivos y absorber su energía vital para hacerse mas fuerte, dejando así los cuerpos como cascarones vacíos. No están muertos pero no están vivos.
Itachi acarició la cabeza de Masamune, el cuervo con todo su honor había jurado nunca revelar que Itachi estuvo ahí también aquel día.
—Los niños del clan Haruno fueron su objetivo.
— ¿Qué?
—Fue una advertencia. —comentó Itachi. —Sobre lo que podía pasar si volvían a tocar a Sakura.
—Pero los niños…
—Fue una extracción rápida, no sufrieron demasiado contrario a lo que les hice creer al clan Haruno. —cortó Masamune. Sakura ocultó su rostro, abrazando las rodillas. —Pero al final del día no funcionó. Ellos volvieron, más preparados para atacar a Sakura.
—Entregaron los cuerpos a Sasori. —dijo Sakura, volviendo a mirar el horizonte. —Los convirtió en marionetas. Al clan Haruno no le interesó darle luto a sus hijos… ni a mi madre.
—Sakura.
—Ella no era tan mala, ¿sabes? —sonrió Sakura. —De vez en cuando me trataba como a su hija, dejaba que me escapara algunas veces y me saliera con la mía otras tantas.
— ¿Tú madre es una marioneta?
—Sí. Y el único que conocía su ubicación actual, era Sasori. —finalizó Sakura. —Mi padre la usó delante de mí, riéndose en mi cara.
—Quieres venganza.
—No. La venganza jamás me llenaría. —comentó Sakura, cerrando los ojos. —Solo quiero liberarme de todo lo que me ata al clan Haruno, liberar a la mujer que tuvo la gentileza de prepararme el desayuno en cada mañana, la que me pidió perdón por darme la vida como una mujer. Eso es lo único que quiero.
Itachi sonrió suave, a comparación de Sasuke, Sakura había decidido no cargar con el peso de nadie sobre su espalda, lo único que quería era sentir que al fin esas cadenas que la apresaban se soltaban.
—Entiendo, Sakura. —dijo Lee. —Pero antes de eso, creo que Itachi-san debería guiarnos primero a Akatsuki.
— ¿Qué?
—Ciertamente es importante el objetivo que te has planteado, pero ya has pasado la prueba que te han hecho los Akatsuki. ¿No? —preguntó a Itachi. —Creo que sería prudente comenzar a conocerlos.
— ¿Para qué…?—a decir verdad, a Sakura lo que menos quería era envolverse con la organización mas buscada del mundo ninja. No quería entregarse a ellos.
—Porque ellos van a hacer lo mismo que hicieron con Gaara, con Naruto. —dijo Lee.
Sakura contrajo suavemente los dedos en su mano, no es que lo hubiera olvidado, es que no quería pensar en ello.
— ¿Quieres infiltrarte en Akatsuki? —preguntó Itachi, poniendo una mano en el hombro de Sakura y haciéndola para atrás. — ¿Qué tan tonto se puede ser?
—No me quiero infiltrar, Itachi-san. —contestó Rock Lee. —Mi único objetivo ahora es proteger a Sakura. Pero, estoy seguro que Sakura quiere proteger a Naruto.
Itachi miró de reojo a la chica, ella asintió con la cabeza, firme.
—Si sigues cargando con el pasado, jamás serás libre, Sakura. Ya no quiero que cargues con las cadenas que te han atado toda tu vida. —suspiró Itachi.
— ¿Y qué hay con las cadenas que ha cargado Sasuke? —preguntó Sakura, poniéndose al lado de Lee.
—Itachi-san. Entiendo que quieras proteger a Sakura, sea cual sea tu razón para hacerlo, pero antes de preocuparte por ella, deberías preocuparte por tu hermano menor. —reprochó Lee.
Sakura se puso justo enfrente de Lee, quién ya se preparaba para recibir el ataque, casi de golpe la mano de Itachi se frenó, agitando unos cabellos de Sakura por el poco viento formado. Lee seguía de pie, a unos centímetros de Sakura que miraba a Itachi fijamente, sin ningún miedo en sus ojos; a pesar de que Sakura sabía que la podía someter a un genjutsu y luego acabar con Lee, ella seguía mirándolo, al igual que él.
Se protegerían mutuamente de cualquier cosa que pudiera pasar y eso lo incluía a él.
—Se me había olvidado. —sonrió Itachi, recobrando la compostura. Los aleteos de Masamune llegando a la cabeza de Rock Lee, fueron el único sonido aparte de sus voces que resonaban en toda la montaña. —Que es tener un buen amigo a tu lado.
—Itachi-san. —murmuró Sakura, corriendo a abrazarlo sin poderlo evitar. El nombrado recibió el abrazo, acariciando la cabeza de Sakura con sumo cuidado, como si fuese un cristal a punto de romperse. —Ahora estoy contigo.
— ¡Y yo también! —comentó más entusiasmado Lee, alzando un puño. Masamune sólo estiró su cuello, afirmando su presencia ahí.
—No me interpondré en sus planes, mientras no se interpongan en los míos. —dijo Itachi, separando a Sakura. —Así que si…
— ¡Pelearemos con todas nuestras fuerzas! —comentaron Sakura y Lee, sabiendo perfectamente a lo que se refería.
Mientras iban de nuevo bajando por la montaña, con Sakura por delante correteando a Masamune, Itachi volteó a ver a Rock Lee. Era un chico muy raro, parecía estar haciendo un entrenamiento extremo cada que tenía la oportunidad, y cuando sus miradas se conectaban, Rock Lee le alzaba el puño en señal de victoria o de que lo estaba retando, aún no lo averiguaba por completo.
Sin embargo, ¿Por cuánto tiempo duraría eso?
Un cuervo al cual sus días ya estaban contados, un guerrero que viviría bajo la voluntad de su princesa, un asesino y una chica que solo anhelaba la libertad.
No durarían ni para el amanecer.
.
Bueno, estoy en cuarentena al igual que muchas de ustedes, así que intentaré traer cuantos capítulos me salgan de aquí al 20 de abril jajaja.
Gracias por leer y cuídense mucho, recuerden que su lavado de manos debe durar lo que la primera estrofa de Blue Bird xD
