56. Kiba Inuzuka.
Sasuke ya se encontraba algo harto de la actitud que estaba tomando aquel sujeto, si bien, su molestia no se expresaba tan bien como la de Naruto, esta comenzaba a hacerse cada vez más notorio. No fue hasta el tercer día, después de andar tranquilamente por pueblos pequeños, que Naruto estalló al fin.
— ¿Por qué no dejas de mirarme así? —preguntó Sai, con la voz monótona de siempre. —Si lo sigues haciendo no dudaré en darte un puñetazo.
El Uchiha suspiró, sabiendo lo que se venía.
— ¿Por qué no lo intentas, imbécil? —retó Naruto, irritado.
—Humm… —Sai hizo un movimiento con la cabeza, como si estuviera pensando. —Realmente tienes muy mal carácter, Naruto. ¿Es porque esa tal Sakura te rechazó? ¿Por eso estás buscando salvarla, para que te quiera?
De nuevo, ese tono despectivo a Sakura. Sasuke suspiró con fuerza, manteniendo sus emociones al margen, debía ser el adulto ahí ya que su líder no ponía el alto. Yamato los estaba mirando sin saber muy bien que hacer, queriendo razonar con ellos de nuevo, debió haberse dado cuenta hace cuatro peleas que eso no funcionaría.
—Déjalo ya, Naruto. —ordenó Sasuke, jalándolo por el hombro. —Ustedes dos no han hecho nada más que perder el tiempo desde que salimos, cada momento de está misión es primordial para mí.
— ¡También lo es para mí! —reprochó el rubio, apretando los puños.
—Entonces actúa como tal. —reprendió Sasuke, frunciendo el entrecejo. —Cada vez que te detienes a pelear con Sai, es un tiempo que Sakura no puede tener.
—Sasuke…
—Supongo que algo bueno tenía esa chica después de todo. —siguió Sai. Aún no comprendía como alguien tan débil como ella pudo hacerse amiga, e incluso generar sentimientos de alguien como Sasuke. Lo creía de Naruto, después de todo, le parecía un idiota.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Naruto, a secas. Sasuke sin borrar la expresión sombría de tu rostro, siguió mirando a Sai.
—A pesar de lo débil que era, sabía como manipular a todos a su alrededor. —comentó Sai, simplón. —No entiendo muy bien qué le veían, pero tiene incluso a la Hokage en su bolsillo.
—Sakura no era débil. —dijo Naruto, a punto de plantarle un golpe en la mejilla. —Si sigues hablando así de ella, no me haré cargo de las consecuencias.
—Ya basta ustedes tres. —se metió al fin Yamato, dando un respingo. —Ustedes deben saber más que nadie que el trabajo en equipo es esencial para la misión. Y como dijo, Sasuke, no podemos seguir desperdiciando tiempo.
—Ellos deberían entender eso, ¿no? —preguntó Sai, señalándolos. —Naruto es quién ha estado peleando durante todo este tiempo, mientras que Sasuke lo deja hacer lo que quiera.
— ¡Es porque tú no dejas de tirarle mierda a Sakura!
—Sólo he dicho la verdad. —sonrió Sai. —Sakura Haruno se debió haber quedado muerta después del incidente con su padre.
Fue como si el tiempo se hubiera detenido por un segundo, Sai apenas fue consiente de la información que reveló, pues Danzo ni nadie le dijo que no podía decir eso; no fue hasta que vio la cara de consternación de los otros dos, que quizás reveló algo que no debió. Sin embargo, antes de que pudiera crear alguna excusa valida o siquiera formularla, Sasuke ya lo tenía contra el suelo, dándole un fuerte golpe en la cabeza y tomándolo por el cuello, con la amenaza de crear el chidori se movía un par de milímetros.
— ¡Sasuke! —exclamó Yamato, sorprendido por la temeridad de Sasuke. No había dudado ni un segundo en lanzarse a él, incluso, si no quisiera información, Yamato no tenía duda de que lo hubiese matado.
— ¡Repite lo que acabas de decir! —espetó furioso.
—El padre de Sakura… ¿lo hizo? —balbuceó Naruto, contrario a su amigo, él se quedó en blanco, hundiéndose en sus recuerdos.
"Mi familia son el clan Haruno. No traidores que prefieren al monstruo de la aldea o a los asesinos Uchiha."
Ahora, cada una de las palabras del padre de Sakura tenían sentido. El porque no fue a verla al hospital, el porque Sakura no había dicho no recordar nada. Todo ese tiempo estuvo sufriendo sola, Sasuke, Naruto y él, la dejaron cargando ese dolor.
—Sasuke, tú no deberías preocuparte tanto por ella. —dijo Sai, conteniendo sus manos para que no le apretaran de más el cuello, unas gotitas de sudor resbalan por su frente.
— ¿Qué mierda dices ahora? —bramó Sasuke.
—Podrías llevarte una gran decepción cuando la encuentres.
— ¡YA BASTA! —gritó Yamato, separándolos con fuerza, arrojando a Sasuke a un costado de Naruto. —Ustedes siguen perdiendo el tiempo, como si tuviéramos de sobra, faltan cinco días para la reunión en el puente y no podemos estarnos deteniendo por cada pequeña disputa que ustedes generen.
— ¡Tú no lo entiendes! —espetaron Naruto y Sasuke.
—Sí, no lo entiendo. —contestó Yamato, serio. Causando que Naruto pasará saliva por el miedo que le generaba. —Lo único que tengo claro ahora es que quizás esta sea la única oportunidad para encontrar a Sakura y a Lee. Si ustedes no pueden continuar con esta misión, enviaré una carta a la Hokage para que los relevé de sus puestos.
— ¡No puedes hacer eso! —bramó Naruto. — ¡Nosotros somos los compañeros de Sakura!
—Puedo hacerlo y lo haré si esto continua. —reclamó Yamato. —No voy a arriesgar nuestras vidas cuando ustedes no confían en el otro. Será lo mismo que cuidarme la espalda de ustedes también.
—Por mí está bien. —sonrió Sai, levantándose del suelo. —Confiaré en Naruto y Sasuke si la misión lo requiere. Todo sea por salvar a Sakura, ¿no? Y al otro chico que nadie parece recordar.
Si bien las palabras de Sai seguían retumbando en la cabeza de los dos miembros del original equipo Kakashi, una parte de ellos accedieron a las palabras del capitán Yamato, que para relajar más las cosas los llevó a una posada de aguas termales.
Sasuke, sin embargo, mientras veía a Naruto entrar junto a Yamato y Sai, notó que este último se giraba a él y le daba una sonrisa torcida, como si supiera algo acerca de Sakura que él no.
¿Podría llevarse una gran decepción cuando la encontrara? Que gran estupidez.
El simple hecho de verla viva iluminaría de nuevo toda la oscuridad donde ahora se encontraba sumergido.
—.—.—.—.—
— ¡Ta~ da! ¡No es Sakura-chan, es Tobi!
El grito que dio Tobi fue suficiente para espantar algunos pájaros que se encontraban cerca de ellos. Kiba retrocedió un paso al encontrarse con él y su forma tan energética de confrontarlo; había llegado hasta Tobi debido a que el olor que emanaba era idéntico al de Sakura.
— ¿Quién eres tú? —preguntó Kiba, Akamaru lo jaló de su ropa, pidiéndole que retrocediera. — ¿Akamaru?
—Dicen que los perros son más listos que los humanos cuando se trata de peligro. —comentó él, balanceándose en un pie. Kiba apretó los dientes con fuerza, ese sujeto no se sentía ni un poco intimidado por su presencia, sin embargo, Kiba sentía que en cualquier momento Tobi podría matarlo.
— ¿Dónde está Sakura?
—Hummm… —Tobi puso una mano en su barbilla, simulando pensar. —Sakura-chan… debe estar muy lejos de aquí.
—Supongo que es inútil seguir preguntando. —sonrió Kiba, queriendo quitarse los nervios. —Te capturaré y llevaré a Konoha para que te hagan hablar.
—Pero… Kiba-kun. —murmuró Tobi, llegando a su lado, incrustándole un kunai a Akamaru que chilló por la fuerza del mismo. Inuzuka se giró aterrado, ni siquiera pudo leer sus movimientos con esa velocidad. — ¿Quién dijo que no eres tú el atrapado? —preguntó, dándole una patada en la espalda, con suficiente fuerza para mandarlo a estrellarse contra la roca.
—A-Akamaru…
—Supongo que si lo mato no podrás seguirme, ¿cierto? —comentó Tobi. Su voz se le volvió más gruesa, causando terror en el chico.
Kiba como pudo se puso de pie y corrió a su mejor amigo, que estaba a punto de ser asesinado por Tobi, al extender su mano a él, sintió que la oscuridad lo jalaba.
Y entonces abrió los ojos, jadeando con fuerza como si el aire le estuviera faltando.
—Tranquilo, tranquilo. —susurró una voz junto a Akamaru que ahora estaba dormido, pero no se le veía ninguna herida en el cuerpo.
— ¡No lo toques! —gritó Kiba, levantándose de golpe y buscando correr a él, no obstante, lo único que consiguió fue caer sobre los brazos del hombre con sombrero de paja. Llevaba la misma capa de nubes rojas que el sujeto de su sueño, aunque no la máscara.
—Él está bien.
— ¿Fue un genjutsu? ¿Por qué me liberaste de él? —preguntó Kiba, aún aturdido. El olor de aquel sujeto seguía siendo muy parecido al de Sakura.
—Es peligroso que ustedes dos estén en el bosque sin oportunidad de defenderse. —comentó. —No te preocupes, tus amigos vendrán dentro de poco.
— ¿Quién eres? Por tu capa, eres de Akatsuki… ¿dónde están Sakura y Lee? —balbuceó, seguía mareado por el efecto del genjutsu.
—Ya no tienen que seguirlos buscando, no van a regresar, Kiba.
— ¿Cómo sabes eso? ¡Y mi nombre también!
—La razón por la que deje que tú me siguieras, fue porque eres el único que podía ayudarme. —siguió él, ignorando los reclamos de Kiba y sujetándolo con una cuerda para que no se le ocurriera seguirlo.
—Nunca en mi vida te ayudaría. —escupió a un lado, mirándolo furioso.
—No es mucho lo que voy a pedirte, solo que digas una mentira simple. —el Akatski metió una mano dentro de la capa, sacando la ropa que antes portaba Sakura.
Kiba pasó saliva, pues al momento en que el sujeto se agachó para dejarla en su regazo, notó con claridad de quién se trataba, esos ojos verdes eran inconfundibles, y a pesar de que volvía a lucir como un chico, seguía teniendo esos rasgos finos que siempre lo caracterizaron de niño.
—Sakura…
—La razón por la que seguiste a este miembro de Akatsuki, es por esta. —señaló sus ropas. —Si estás aquí, debe ser porque rompieron el sello del genjutsu antes de que cremaran los cuerpos. —suspiró. —Fue demasiado imprevisto, estaba muy sorprendida.
— ¿Por qué estás haciendo esto? ¿¡Qué demonios crees que haces!? —gritó sin poder contenerse. Sakura lo miró desde arriba, manteniendo sus expresiones faciales al margen. — ¡¿No sabes qué tan aterrorizados están todos por ti?! ¡Sasuke y Naruto vinieron a buscarte!
Sakura apretó los labios, frunciendo las cejas. Eso era un enorme problema.
—Solo necesito que mientas, Kiba. —dijo Sakura, volviendo a concentrarse en el tema. Los demás tardarían nada en volver y se tenía que marchar. —Di que el olor provenía de mis ropas y las de Lee. Kurenai debió encontrar las suyas también.
— ¿Lee… también? —no podía creerlo; Sakura estaba hablando enserio, acababa de traicionar a Konoha y a sus amigos para irse con Akatsuki. — ¿Por… qué…?
—Porque me lo debes. —sentenció Sakura, tomando un tono serio, seco, casi tirando a lo frío.
Kiba nunca se sintió pequeño ante Sakura como ahora.
— ¿Qué?
—Yo nunca pude ser feliz en Konoha. —dijo Sakura, melancólica. —Siempre todos los demás me dejaban de lado por no pertenecer a un clan exitoso o por parecer una chica cuando debía fingir ser un chico. Y tú eras el principal de ellos, Kiba. ¿Cuántas veces no me invitaste a jugar a Naruto y a mí para que complaciéramos todos tus caprichos? ¿Cuántas veces no me humillaste cuando me retenías en tu casa fingiendo jugar?
—Sakura… eso…
—Sé que dijiste que lo sentías. —suspiró ella, finalizando. —Pero ahora me puedes demostrar que lo sientes de verdad.
—Son dos cosas muy diferentes, Sakura. ¡Estás traicionando a Konoha!
Sakura llevó una mano a su cabeza, parecía que se tallaba los ojos.
—Entonces, no me queda más opción que matarlos a ambos.
— ¿Sakura?
—Si me quieres tratar como una criminal, entonces seré una. —dijo Sakura, bañando sus puños en chakra verde.
Kiba no entendía porque Akamaru no despertaba, ni porque no dejaba de sentirse mareado también.
—Inserté una droga poderosa en tu cuerpo. —comentó Sakura al ver la cara de confusión del contrario al no poder invocar algún jutsu. —No podrás hacer mucho en algunas horas.
—Está no eres tú, Sakura. Naruto y Sasuke…
—Naruto y Sasuke ya no me interesan. —concluyó, lanzándose a él.
—.—.—.—.—
— ¿Cómo salió? —preguntó Sakura transformada en chico, saliendo de la cueva donde Lee y ella se encontraban escondidos. Tobi e Itachi acababan de llegar junto con ellos.
—No… ¿no los mataron, cierto? —cuestionó Lee.
Desde el momento en que notaron la persecución, Itachi y Tobi generaron dos clones de sombra, mientras que ellos se transformaron en Sakura y Lee, y estos últimos les dieron sus antiguas pertenencias, por supuesto, quitando lo más importante para ellos, como sus bandas y el pequeño amuleto que Naruto le regaló a Sakura. Por lo que, el equipo de Kurenai se vio envuelto en un genjutsu de Itachi para que Sakura y Lee pudieran ir a un sitio seguro.
Siendo Tobi quien se encontró con Kiba e Itachi con Hinata.
—Todo bien, Sakura-chan. —Tobi alzó su pulgar, justo frente a su cara.
—Ninguno salió herido, los clones de sombra desaparecieron cuando alejaron a dos de ellos lo suficiente para que tardaran en volver. La chica Hyuga fue sumergida en un genjutsu, sin embargo, el de los insectos seguro que la encontró rápidamente.
Sakura caminó a Itachi con preocupación, con ayuda de Rock Lee lo ayudó a sentarse, había estado ocupando demasiado el sharingan.
—Lo siento, Itachi-san.
—No importa. —comentó, cerrando los ojos. — ¿Qué hay del otro sujeto?
—Lo convencí de que no dijera nada. —dijo Tobi, restándole importancia al tema. —Deberíamos pasar la noche aquí, solo nos falta un día para llegar al puente y el encuentro es en dos.
Sakura miró el agua cayendo delante de ellos y asintió con la cabeza. La cueva donde se encontraban estaba debajo de una cascada, estaba bien escondida y era bastante profunda, por lo que sería difícil que alguien los encontrara. Lee la miró y le dio una media sonrisa, buscando reconfortarla, estaba casi segura que él estaba pensando lo mismo que ella.
Lo mejor por el momento, era creerse la mentira de esos dos.
