59. Un par de tontos.

—Puedo curarlo, Hinata. —dijo Sakura.

Ciertamente Hinata no esperó verla tan pronto, pensó que serían los otros dos Akatsuki que iban con ellos, pero al pensarlo lógicamente, aquello hubiera tenido poco sentido. Estaban vulnerables, si se tratara de Akatsuki, los hubiesen atacado al momento y secuestrado a Naruto al instante.

—Lo sé. —murmuró Hinata, dejándola pasar.

Sakura se tiró al lado de su mejor amigo, sin dirigirle la mirada a nadie más; con cuidado tomó la mano de Naruto y acomodó el cuerpo del chico para facilitar la curación. Lee se puso al lado de su compañera, de espaldas a los demás, sin embargo, todos se daban cuenta que estaba listo para defender si es que se atrevían a atacarla. Cuando Sakura notó que las heridas de quemaduras comenzaron a sanar, sonrió, Naruto se pondría mejor dentro de poco.

— ¿Qué estás haciendo? —preguntó Sasuke. La voz monótona y fría que emanó, le recordó a Sakura los primeros días en que se formó el equipo siete.

—Me iré en cuanto termine de curarlo, no es necesario que me sigan buscando cuando ya saben donde encontrarme. —dijo Sakura, contestándole de la misma forma.

La marca de Sasuke de nuevo comenzó a expandirse por su cuerpo, a pesar de que este buscaba con todas sus fuerzas mantenerla a la raya, sentía que la ira lo estaba consumiendo. El estomago se le revolvía al solo pensar que Sakura pudiera estar con Itachi a pesar de todo. La bilis se le acumulaba en la garganta y se sentía estallar en cualquier momento. La sinrazón le hizo tomar el brazo de su excompañera, impidiendo así que terminara con las heridas de Naruto y que ahora fuera el kyubi quien se encargara de ellas. Lee se apartó al ver los ojos de Sakura, no era algo en lo que debía meterse a menos que las cosas se salieran de control.

—Pregunté, ¿qué estás haciendo? —la voz de Sasuke parecía la de un monstruo y Sakura sintió un miedo terrible de tan solo pensar en no contestar su pregunta.

—Yo…—hubo una pausa entrecortada, Sakura sintió un dolor muy profundo estrujarla por dentro. Veía la desesperación en la cara de Sasuke, buscando cualquier excusa valida para perdonarla.

— ¿Sakura? —murmuró Naruto, que apenas comenzó a abrir los ojos.

El tiempo se congeló para ambos, sin embargo, las manecillas del reloj seguían girando, el mundo seguía corriendo y Sakura no podía quedarse ahí para siempre.

— ¡S-Sakura! —llamó de nuevo Naruto, más animado, buscando sentarse a pesar de que su cuerpo seguía sin tener fuerzas. — ¿Sasuke? ¿Qué ha…? ¿¡Estás bien!? ¡El sello de Orochima…! —y comenzó a toser, siendo socorrido por Yamato y Hinata.

La información golpeó a Naruto poco a poco, cuando recorría con sus ojos la escena, notando la capa de nubes rojas de Sakura y Lee.

— ¿Sakura? —llamó. Y su voz dejó de estar exaltada, fue como si toda la alegría que tuvo al verla hubiera sido desvanecida por completo, y en su lugar quedó un vacío atroz.

Sakura hizo un movimiento rápido y fuerte, liberándose del agarre de Sasuke.

—Me uní a Akatsuki. —sentenció mirando a Lee. Era lo único que le daba fuerzas de seguir con ello.

Quería desaparecer, que el mundo se la tragara y nunca renacer, quedarse dormida por siempre. En todo ese corto periodo de tiempo que pasó, Sakura soñaba algunas veces como sería cuando se encontrara con Kakashi, Sasuke y Naruto.

Cabe destacar que ninguno de aquellos sueños, dolía tanto como la realidad.

Sasuke la miraba casi con horror, estaba sufriendo por ella, por lo que consideraba una de las peores traiciones. Y Sakura pensó que tenía todo el derecho de comenzar a odiarla, de ya no sentir nada por ella y olvidarse de lo que alguna vez pasaron juntos.

—Sakura… ¿cómo has podido? —murmuró Sasuke, agarrándose la cabeza. No quería dejarse consumir por aquel sello maldito, pero eso le prometía olvidarse del dolor, ¿cómo negarse?

—Ne… —la voz de Sakura salió como un hilo, sin fuerza y tembloroso. —Necesito que me escuches.

Naruto seguía en el suelo, sin poder creer nada de lo que veía y escuchaba, en un punto llevó sus manos a sus oídos, cubriéndolos con toda la fuerza que pudo. Tenía miedo de que todo eso no se tratara de una horrible pesadilla.

—Sasuke, por favor…—Sakura miró del lado donde se encontraba Itachi y Tobi, ellos ya no estaban ahí, pero Masamune podía verse a lo lejos, seguro que Itachi lo invocó para que pudiera seguirlos. —Necesito que comprendas algo.

— ¿Qué quieres que comprenda exactamente, Sakura? ¿Qué nos abandonaste por irte con el asesino de mi clan? —se burló él, con una mano en la cabeza. El sello ya lo había consumido por completo y Sakura sabía que esta vez un abrazo, que correr a él, no solucionaría nada.

—Sasuke, Naruto…

— ¡No te entrometas! —gritó Sasuke, golpeando a Lee con fuerza, mandándolo a estrellarse contra un par de rocas.

Sakura observó con pavor la escena y se interpuso antes de que Sasuke pudiera atacarlo de nuevo, esta vez con chidori en mano. Naruto ni siquiera era capaz de moverse de su lugar, sin poder aceptar la realidad aún.

—No lastimes a Lee. Necesito que los dos confíen en la decisión que he tomado.—pidió Sakura.

—Quieres que confié en ti. —comenzó Sasuke, riendo casi en desesperación. —Pero, ¿en quién confías tú en vez de mí? —preguntó con una risa insana. —¿En Rock Lee? En… ¿en mi hermano?

Naruto observó la silueta de Sakura, sentía el corazón fracturado y su mente le reprochaba que escuchará sus razones, que aún no se rindiera con ella.

— ¿Tienes idea de lo que se siente ver a la persona que amas confiando en todos… menos en ti? — reprochó Sasuke. —Me haces sentir tan insignificante a tu lado… es doloroso, Sakura. Ya no quiero sentirme así.

—Nada de lo que estás diciendo es verdad, Sasuke. ¡Absolutamente nada! —reclamó Sakura, alejando el silencio que se quería formar. Él estaba alterado, con la marca activada y en posición de defensa, dispuesto a atacarla. Sakura bajó un segundo la cabeza, avergonzada de sus acciones, nunca en su vida quiso hacerlo sentir así, tan solo, quería protegerlos, tanto a él como a Naruto. —La razón, por la que vine con Itachi-san fue para protegerlos. La razón, por la que estoy en Akatsuki es para protegerlos. ¡Todo fue para protegerlos!

—Sakura. —murmuró Hinata, sentada al lado de Naruto. Aun cuando visualizaba solo la espalda de Sakura podía sentir su vulnerabilidad.

—No voy a retractarme, solo porque ustedes no puedan comprenderlo. —sentenció Sakura, con las lágrimas ya escurriéndole por la cara. Lee de nuevo se había puesto a su lado, dándole el apoyo que tanto necesitaba.

— ¿Protegernos? —se burló Sasuke. Parecía querer golpearla, Sakura en el fondo se preguntó cuánto tiempo más sería capaz de contener aquel golpe. — ¿¡No pensaste que los tres podríamos cuidarnos la espalda!? ¿Dónde están las mentiras que dijiste cuando éramos pequeños? ¡Te pusiste primero antes que a nosotros!

Sakura frunció las cejas, dejando que todo el enojo de aquellas palabras quebrara el suelo bajo sus pies; fue entonces que Naruto fue capaz de verla, les estaba suplicando con la mirada, les rogaba que no creyeran eso de ella, porque no podría soportarlo.

— ¡No te atrevas a pensar que hay algo en el pasado, presente o futuro que pondría por encima de ustedes, idiota! —escupió Sakura, reventando en llanto.

Pero de nuevo todo se quedó en silencio, ni siquiera Lee con su velocidad o Sasuke con sus habilidades, fueron capaz de predecir y detener el movimiento de Naruto. Incluso los otros tres que estaban apreciando la escena en silencio, se quedaron sorprendidos ante el acto de Naruto.

Sakura cayó al suelo con fuerza, quejándose del golpe proporcionado por su mejor amigo.

— ¿¡Qué demonios, Naruto!? —gritó Lee, sorprendido.

Sakura agarrándose la mejilla con fuerza, sentía el sabor a sangre en su boca por lo que escupió a un lado.

—Naruto…—incluso las lágrimas habían parado ante la sorpresa del acto. Sakura se quedó pasmada, aún en el suelo, bajó su mano y dejó de intentar curarse; era una herida demasiado superficial, en cambio la de Naruto, joder, no se podría curar ni con todos los ninjutsus médicos del mundo.

— ¿Somos mejores amigos? —preguntó Naruto, tomando de la camiseta a Sakura y poniéndola de pie en un tirón. A pesar del propio dolor de Sasuke, este apretó los dientes, cerrando el puño sobre su espada, leyendo cualquier movimiento que hiciera Naruto para detenerlo a tiempo. —Sakura, ¿somos mejores amigos?

—Yo…

— ¡Respóndeme de una maldita vez!

Los ojos de Naruto se llenaron de lágrimas al mirarla, la estaba zarandeando en el aire con fiereza. Sakura mordió sus labios, agarrando la muñeca de Naruto, queriendo soltarse.

—No lo somos, ¿verdad? —sonrió Naruto, agachando la mirada, dejando que las lágrimas escurrieran por sus mejillas. —Porque… a los mejores amigos no se les hace lo que tú has hecho con nosotros.

—Naruto…—Lee desvió la mirada, incapaz de hacer algo, pues en los ojos de Neji podía ver el mismo reproche.

—Yo…

—Ya no quiero escucharte. —suspiró, bajándola con delicadeza; Sakura comenzó a toser. —Quizás Sasuke no estaba tan equivocado antes. Los tres tenemos caminos muy diferentes que seguir.

— ¡Naruto, espera! —gritó Sakura, luego de recuperar el aire. Los pasos de Naruto se detuvieron, pero él no volteó a verla. —Yo… necesitaba hacer esto, por ustedes… y por mí. —murmuró en voz baja, las orejas se le habían puesto rojas producto de la vergüenza de confesar eso último. —Quería ser libre.

— ¿Con Itachi?—se burló Naruto, indignado. — "Itachi-san no es tan malo." ¿Vas a decir eso, Sakura?

Sasuke se había puesto pálido y sentía que le faltaba el aire, la marca iba y venía entre tantas emociones y él era incapaz de controlarla. Yamato lo miró preocupado, deteniéndolo al instante en que el Uchiha se desplomó en el suelo. Sakura y Naruto se giraron a él, sin pensárselo demasiado corrieron a Sasuke, no obstante, Naruto pegó un manotazo al instante que Sakura trató de tocarlo.

—Naruto…yo…

— ¿Por qué no vas con tú querido Itachi?

Sakura apretó en un puño la mano que Naruto rechazó, observaba con cierto terror la cara de Sasuke que parecía a punto de vomitar.

—Sakura, es mejor que nos vayamos. —pidió Lee, tocando su hombro.

—Lee.

A Rock Lee se le partió el corazón al ver que en los ojos de su princesa comenzaban a asomarse gotitas de agua salada, que no tardaron en escurrir por sus mejillas. Él le sonrió, transmitiéndole que aún seguía a su lado, y con cariño revolvió sus cabellos para luego ponerla detrás de él, protegiéndola como siempre.

— ¿Por qué te estás esforzando tanto por ella, Lee? —preguntó Neji, serio. — ¿Cómo has podido traicionar de esa forma a tu equipo y a Guy-sensei?

—Sakura necesita a alguien justo ahora. —dijo, mirando a Naruto y Sasuke. —Juré que la protegería con mi vida, y eso significa, en las buenas y en las malas.

—Sakura no corresponde tus sentimientos, Lee. —dijo Neji. Sakura sintió un espasmo y no tuvo remedio más que agachar la cabeza. —Perder todo por…

—Es porque soy un tonto. —cortó Rock Lee, dando un largo suspiro y restándole importancia. —Ya deberías saberlo.

—Llegar tan lejos por ella, ¿sabes qué pasará cuando regresemos a la aldea? Se te buscará como un criminal, no podrán moverse como antes, incluso puedes ser puesto en el libro Bingo. Piensa en lo que diría Guy. —dijo Neji, poniéndose delante de Sasuke y Naruto. —Lee, tú no tienes que vivir así. No lo mereces.

—Gracias por preocuparte por mí, Neji.

—Vuelve. —pidió Neji, extendiéndole una mano a Lee. —Por favor.

—Neji…

—No quiero atrapar a mi mejor amigo como si de un criminal se tratase. Y estoy seguro de que Sakura no quiere eso para ti, ¿cierto?

—Si me voy con ustedes, Sakura será tratada como una criminal y seré uno de los que busque atraparla, ¿no? —preguntó Lee, antes de que Sakura terminara de asentir con la cabeza.

—Lee.

—Soy un tonto Neji, la quiero demasiado como para dejar que pase por ello sola, sé que cuenta con Itachi-san y Masamune, pero no me puedo quedar tranquilo incluso con eso.

— ¿Y qué hay de nosotros, de Guy-sensei? ¿Tanto amas a esa chica para dejarnos atrás a nosotros? A pesar de que ella no te ame.

—Sakura me ama. Y yo la amo a ella.—dijo Lee, mirándolo fijamente a los ojos.

—Deja de mentirte, Lee.

—No existe un amor que no sea nada, hay otros tipos de amor aparte del romántico. —suspiró Lee al ver que no era comprendido. —Si bien, comencé con ese tipo de sentimientos hacía Sakura, con el tiempo me di cuenta que no estaba enamorado de ella por ser una mujer con la que me quisiera casar y tener hijos, aunque me hubiera gustado ese final para nosotros también.

— ¿De qué hablas, Lee?

—Al igual que Sasuke, al igual que Naruto e Itachi, me enamoré de Sakura por su persona. —sonrió, más tranquilo, como si aquellas palabras lo llenaran de felicidad. —Me quedaré a su lado en todo momento, hasta que ella logré ser feliz.


¿Saben que es curioso? Cuando comencé esta historia pensé que en el capitulo 60 ya iría por la guerra ninja... y cuando ya iba comenzado la parte de shippuden que fue como en el 40, aún tenía la esperanza de que en el 60 comenzará la guerra ninja jajajaja.

Aiuda.