61. Fantasear con la esperanza.

Lee y Sakura se mantuvieron callados todo el transcurso del viaje, cada uno intentando que sus propios monstruos no los terminaran devorando. Masamune también iba en silencio, sobrevolando los cielos y sintiendo la tristeza emanando de esos dos. Podrían ser increíbles ninjas, shinobis listos para morir, sin embargo, parecían no recordar que aún eran un par de niños en un vasto mundo listo para devorarlos. Si no se deshacían de esos sentimientos pronto, acabarían muertos.

Porque los buenos en las guerras siempre morían primero.

— ¡Sakura! —el gritó de Sasuke, llamándola, hizo que se giraran sorprendidos al chico que iba detrás de ellos.

Masamune sorprendido de verlo, no tuvo tiempo de endurecer sus alas y dio un graznido al momento en que Sasuke pegó el chidori justo encima de su cola.

— ¡Masamune! —exclamó Sakura, al verlo tan lastimado, todo su cuerpo se había quedado tieso, necesitaba curarlo pronto o terminaría muerto.

Al girarse a Sasuke notó que este ya estaba encima del cuervo, la marca de Orochimaru lo estaba dominando por completo, y por la expresión en su rostro, no estaba ahí para hablar. Quería llevársela, aunque significara tomarla por la fuerza.

—Sasuke…

Él parecía agitado, cualquier rastro de emoción en su rostro, que no fuera enojo, fue completamente borrada. Sakura se llenó de aire los pulmones, mientras la caída seguía, Masamune seguía quejándose del dolor, al menos hasta que se estrellaron contra el dura tierra. Sakura aprovechó para deslizarse por el cuervo, llegando a la zona que debía ser curada; Lee y Sasuke estaban frente a frente, siendo el primero que había tomado una posición de total defensiva.

—Tú no me interesas. —bramó Sasuke, corriendo para quitarlo de en medio. Lee hizo uso de su velocidad, deteniendo con fuerza el ataque de Sasuke, tomándolo por el brazo, golpeando el pecho del mismo y dándole una voltereta que volvió a mandarlo lejos.

—No te dejare llegar a Sakura. —dijo Lee, serio. —Si no estás aquí para escuchar sus razones y motivos, no vengas a ella.

Un puff se escuchó detrás de ellos, Masamune había desparecido al instante que Sakura terminó de tratarlo. Sakura se levantó del suelo, aun preocupada por su amigo, solo curó lo más esencial, esperaba que Masamune pudiera tratarse en la tierra de los cuervos o de donde sea que viniera.

Al mirar al Uchiha, Sakura supo que Sasuke no iba a escuchar, estaba dominado por el odio y la tristeza. Pero las acciones fueron más claras que las palabras en su encuentro anterior, y no podía seguir poniendo la vida de Lee en peligro, además necesitaban llegara la guardia de Orochimaru o de lo contrario Tobi se haría con el anillo antes que ellos. Itachi la estaba esperando, debían llegar con ellos, ya.

De repente Sasuke ya se encontraba frente a ella, Lee apenas iba a bloquear el ataque cuando Sakura haciendo uso de su fuerza logró atrapar el golpe de Sasuke que aun así terminó lastimándole las manos debido a la fuerza aplicada. Tuvo que soltarlo al instante que sintió las primeras chispas del chidori. Sakura dio tres brincos hacía atrás, esquivando lo mejor que pudo a Sasuke que iba persiguiéndola.

Lee chasqueó la lengua, a su actual velocidad no podría hacer mucho, por lo que se liberó de las pesas en sus pies. Si lograba hacer el loto primario, podría detener a Sasuke, lo dejaría inconsciente y seguirían con su camino. No obstante, aún quedaba el sharingan, si Sasuke lo despertaba, entonces no tardaría mucho en copiar sus movimientos.

Tenía que ser más rápido que sus ojos.

Sakura sabía que golpear el suelo no sería de gran ayuda, lo más que podría usar era los árboles para intentar pararlo, no obstante, Sasuke podría destruirlos en cuestión de nada con el chidori. Recibió un golpe de Sasuke que la estrelló contra un árbol cuando se distrajo al ver que estaba haciendo Lee.

Comprendía lo que Rock Lee quería hacer, por lo que volvió a enfocarse en Sasuke.

Entonces llenó sus manos de chakra, había tomado tiempo, sin embargo, logró hacerlo. Estuvo guardando esa técnica para Kabuto, después de todo él fue quién la inspiró para dominarla, porque quería vencerlo en su propio juego, pero ahora detener a Sasuke era más importante.

La marca lo estaba lastimando.

— ¿Por qué hiciste eso? —preguntó Sasuke, al borde de la histeria. — ¿¡Por qué entre todas las personas tenías que irte con él!?

— ¡Si tan solo pudieras detenerte, podría decírtelo! —gritó Sakura, rotando en el suelo para evitar el ataque que destruyó gran parte del mismo. — ¡No quiero pelear contigo, Sasuke! ¡Jamás ha estado en mis planes hacerlo!

Sakura puso una mano en la pierna del Uchiha, causándole dolor, había lastimado un ligamento pero en cuanto estuviera inconsciente lo curaría de inmediato. Obviamente no fue suficiente para detener a Sasuke, Sakura entonces logró atraparlo por la espalda, pese a que las dos alas/garras que tenía saliendo de su espalda lograron tomar el tobillo de Sakura y la aventaron hacía la tierra.

— ¡Sasuke! —Yamato llegó junto a Neji, poniendo sus manos en el suelo después de haber hecho los movimientos de manos. Dos troncos de madera se retorcieron entre su cuerpo, apresándolo con una fuerza abrumadora, sin embargo, Sasuke dejó en un silencio abrupto cuando el chidori comenzó a salir de cada parte de su cuerpo, logrando romper las maderas.

Sakura crispó una ceja y lo más rápido que pudo, arrancó una enorme roca del suelo y la lanzó a él. Como era de esperarse, el rayo logró romperla en mil pedazos; sin embargo, Sasuke al momento de ver a Lee, supo que se trato de una distracción.

Sasuke quería detenerse, ver la cara de espanto de Sakura era doloroso, porque ella nunca lo vio como un monstruo. Nunca quiso que lo viera así, tan débil, pero aquellos sentimientos se aglomeraban uno tras otro y no sabía como detenerlos. No sabía como parar el odio que comenzaba a sentir dentro de él, dirigido hacia ella.

—S-Sakura.

Había estado tan feliz de verla nuevamente después de tres años, con esa demostración de potencial, saber que no era el único que mejoró. Saber que le podía confiar su vida a ella fue la sensación más grata que alguna vez sintió. Porque la amaba, porque quería pasar el resto de sus días a su lado, siendo feliz, incluso si eso significaba olvidar su venganza. Pero nada de eso tenía sentido ahora.

Porque al final del día, Sakura escogió a Itachi.

—Lo siento, Sasuke. —se disculpó Lee, enredando las vendas en el torso de Sasuke mientras que Sakura, los miraba en el suelo. —Jamás quisimos llegar a esto, ninguno de los dos.

Las alas de Sasuke se batieron en el aire, queriendo quitarse a Rock Lee de encima, el rencor también comenzaba a involucrar a ese chico. ¿Por qué Sakura prefirió confiarle su vida a él? A ese chico que no tenía nada en especial.

Después de que Lee comenzó el loto primario, no pudo detenerlo y solo sintió el dolor de su corazón expandirse por todo su cuerpo. Sakura corrió hacía ellos, preocupada por ambos, aunque la marca comenzaba a retroceder, lejos de permanecer inconsciente, Sasuke la estaba mirando. Parecía que se había cansado de luchar, de sus sentimientos, de preguntarse las razones y de ella.

Lee intentó levantarse, pero fue el mismo Yamato quién atrapó los cuerpos de Sakura y Lee entre la madera. Sakura entendía que el cuerpo de Lee ahora estaba casi incapacitado, a pesar de verse mucho mejor que en los exámenes chunnin al usar la técnica.

—Sakura Haruno y Rock Lee, quedan en custodia por la aldea de la hoja. —sentenció Yamato.

Sasuke logró incorporarse con ayuda de Neji que puso el brazo del Uchiha alrededor de su cuello para darle mejor soporte. Sasuke se dejó hacer sin decir nada, mirando en algún punto muerto del suelo, sin querer escuchar nada. Dolía demasiado incluso estar respirando.

— ¡Sakura! ¡Sasuke! —el grito de Naruto, atrajo la atención de los dos integrantes del equipo siete.

Naruto estaba corriendo a toda velocidad en su dirección, su rostro venía mallugado y la preocupación que emanaba de él era casi palpable. Cuando llegó confirmo las sospechas de todos, estaba tan exhausto que se resbaló al momento de llegar con ellos, entre jadeos intentaba nombrar a Sakura de nuevo, pero el aire apenas estaba regresando a sus pulmones.

— ¡Sakura! —cuando al fin lo consiguió, Naruto traspilló para llegar a ella.

Sakura sonrió con tristeza al escuchar su voz animada, seguro que Hinata le dijo un montón de cosas innecesarias.

—Lee. —ella lo ignoró para concentrarse en su acompañante, murmurándole la pregunta con la que se daría fuerzas para lo siguiente. — ¿Estás conmigo?

—Hasta el fin. —respondió él, entre jadeos, todavía agotado por el cansancio físico.

— ¡Sé porque lo estás haciendo! —exclamó Naruto, antes de que Sakura pudiera hacerlo. — ¡Y eres una tonta por pensar eso!

Sasuke prestó atención en las palabras de su compañero, olvidándose de esos sentimientos de amargura.

— ¿Quieres salvarnos de todo sacrificándote a ti? —reprochó Naruto, parándole cara a Sakura que parecía sorprendida. — ¡Obviamente no estamos de acuerdo, ni Sasuke, ni yo!

—No sé que quieres decir. —murmuró Sakura, preparando su puño, desviándole la mirada.

—Deja de buscar razones, Naruto. —suspiró Sasuke al ver la expresión de Sakura. —Ella lo ha hecho por voluntad propia.

—Seguro que sí. —contestó Naruto. — ¡Pero lo ha hecho por nosotros! ¡Para evitar que Sasuke se convierta en un asesino, para evitar que me quiten el kyubi como a Gaara!

Yamato llevó una mano a su frente, analizando con cautela la situación. Sasuke entonces quitó el brazo del hombro de Neji, y lentamente se acercó a Naruto, para enfrentar a su antigua compañera.

Las palabras se metían en sus oídos y comenzaban a revolverse con las anteriores dichas, mezclaban emociones que ninguno estaba listo para manejar. Naruto y Sasuke se sentían inseguros, tristes, confundidos, enojados, hastiados, pero un brote de esperanza comenzó a surgir en ellos al ver los ojos de la persona de la que ambos estaban enamorados. Había verdad en sus ojos, acompañada por resignación.

—Sakura.

—Esto es patético. —comentó ella, mirando al cielo, lágrimas resbalaron por sus mejillas. Luego conectó la mirada con sus queridos compañeros. —Intenté proteger las dos cosas que más amo en el mundo.

—No tienes porque hacerlo. —dijo Naruto, con una pequeña sonrisa, él ya lo estaba terminando de asimilar. Mientras que Sasuke apenas comenzaba ha. —Podemos protegernos los tres, como lo hemos hecho en el pasado, Sakura.

Sasuke apretó la boca en una mueca, arrugando el entrecejo y apretando los puños con fuerza. Quería explotar contra ella, decirle un sinfín de cosas que le hicieran ver por lo que le hizo pasar, como se sintió con su muerte, que comprendiera que si ella no estaba a su lado todos los días serían tristes. ¿Por qué Sakura nunca pudo verlo? ¿Qué tenía que hacer para que se diera cuenta de que la amaba demasiado para incluso poder olvidar el pasado?

Pero al mismo tiempo que quería gritarle, también quería abrazarla, hacerle saber que estaba ahí para ella y lo seguiría estando. Porque Sasuke ya no recordaba cómo era estar solo. No quería saber cómo sería toda una vida sin Sakura ni Naruto, los amaba tanto a los dos que no quería perder a ninguno de ellos nunca más.

Sakura emitió un suspiró quedo. —Me doy cuenta ahora que no solo tengo que protegerlos, también tengo que deshacerme de estos sentimientos o terminaré perdiendo a ambos.

—Saku…

El golpe que pegó fue suficiente para partir la madera de Yamato, liberándolos.

— ¡Ya te dije que no tienes por qué hacerlo! —gritó Naruto. — ¡Nos volveremos cada día más fuertes para evitar perder algo más, Sakura!

— ¡Confía en nosotros, idiota! —exclamó Sasuke.

Sakura se tocó el estómago, parecía estar recordando algo.

—Lo he hecho todo este tiempo. —respondió Sakura, mordiéndose el dedo y haciendo la invocación que trajo de nuevo el terrible graznido del cuervo. —Ahora, chicos, es tiempo de que confíen en mí.