«N|A¹» Hi! Dedico este capítulo a: HarleyQuinn18, NikitaHoney, Cath Meow, Jenny Coronel, Gema, Jake-Sama, marysanty899, xts'unu'um por comentar el CP#15 y a todos los lectores que me hicieron llegar sus reviews previos. Muchas gracias. Enjoy it! ^^
Ya que no podemos ver la realidad, cambiemos los ojos con que vemos la realidad.
Nikos Kazantzakis.
CP#16. Metamorfosis. (Parte II)
La oscuridad envolvía todo, al igual que la histeria y la incertidumbre.
Los humanos no tenían respuesta aquel fenómeno astronómico, que se daba cada cada dos siglos. Los registros de los mismo, eran casi inexistente.
En la antigua aldea donde vivía Inuyasha y la sacerdotisa, los aldeanos estaban atemorizados, las preguntas se hacían, sin tener respuesta a las misma.
—¿Qué es esto?
—¿Es un castigo de los dioses?
—¡Es una maldición! —El anciano que los había incitado a la turba, estaba arrepentido de aquello.
Los aldeanos se habían juntado, sin el medio-demonio y la sacerdotisa la aldea era un blanco fácil para los animales salvajes, híbridos, demonios o cualquier enemigo que amenace a los humanos.
—Busquemos al monje Miroku —Una de las mujeres solicitó en un tono bajo—, él y su esposa nos pueden ayudar.
Con nerviosismo uno de los adolescentes intento prender una antorcha, la oscuridad era absoluta.
—Ellos ya no están en la aldea, partieron esta mañana —El adolescente reveló con nerviosismo— con ese demonio que tienen de mascota y el otro que se parece a un zorro.
Los gritos desgarradores se escuchan cerca, los animales salvajes habían salido de sus cuevas, dejando un rastro de sangre a su paso.
Los aldeanos se unieron entre sí, el anciano que estaba en el medio comentó en un tono bajo:
—No debemos tener miedo, traigan sus armas, hagamos una gran fogata y mantengámonos en alerta.
El anciano intentó fundir valor, y también trato de autosugestionarse pero por dentro temblaba de miedo, en ese momento se arrepentía de haber incitado a la multitud para que Inuyasha y su grupo, que desde que dejaron la aldea, se sentía completamente desprotegido.
Aquella noche, los lobos salvajes atacaron la aldea, destruyendo y devorando a cada humano que estaba en su paso, después las hienas y los pájaros carroñeros terminaron con lo que quedó de ellos.
Esa noche, la aldea dejó de existir.
Palacio del Oeste. 21:07 PM.
Si Fudo pensaba que haciendo uso de Stormbringer iba tener éxito, se equivocó por completo, al ataque combinado de las espadas de Sesshōmaru e Inuyasha logró destruir su barrera.
Irasue y el general Satō, extendieron sus garras impregnados de venenos para soltar sus potentes y certeros látigos, rasgando parte de sus ropas.
Los otros Inukami Daiyōkai y parte del ejército de Sesshōmaru estaban listos para asesinar a Fudo, cuando este desapareció haciendo uso de sus raros artilugios.
El silencio fue abrumador, y un gran estruendo se escuchó, haciendo acopio de su velocidad demoníaca, todos se apresuraron a salir del Palacio del Oeste, porque la parte frontal del mismo caía, como consecuencia de la batalla sostenida.
Los demonios con calma esperaron que toda la estructura cayera, para luego tomarse el tiempo en quitar los escombros, debían comenzar con la reconstrucción del palacio.
—Sesshōmaru-sama tengo hambre, y me duele mi bracito.
Aquella dulce voz de la pequeña nekomata, hizo que Inuyasha se adelantara a Ío y comentó en voz baja:
—¿Es Rin? ¿Qué le pasó? —Luego recordó su estado, y añadió con desconcierto—: ¿Qué me pasó a mi?
Con la intensa batalla que tuvieron, se habían olvidado de la transformación de Inuyasha y la niña. Habían muchas preguntas sin respuestas.
—El cambio es temporal —Irasue comentó, mientras Ío se acercó para revisar su brazo lastimado, Sesshōmaru estaba atento a sus movimientos, en ningún momento soltó a la cachorra—. La Luna tiene grandes efecto sobre los demonios, en especial sobre los Inukami Daiyōkai, un eclipse nos afecta, pero combinado con la alineación planetaria trae una renovación de nuestras energías demoníacas, somos más fuertes y en tu caso— observó con interés a Inuyasha, era impresionante ver el parecido con Inu no Tashō— la sangre demoníaca se manifiesta con fuerza, aunque podría ser permanente —reveló con cuidado— si te sometes a cierto ritual, y te atreves a renunciar a tu alma humana.
Aquella revelación dejó sin palabras al híbrido, ahora convertido en un demonio temporal.
Sesshōmaru entrecerró los ojos, no entendía el porqué su madre revelaba aquella información, pero su sonrisa no le gustó en absoluto, algo tramaba su madre.
—Ese ritual no se ha practicado en más de un milenio —El curandero se vio en la necesidad de interrumpir aquella revelación—, y nunca a salido como se esperaba —enfatizó, para dar por terminado el tema—. Su brazo está roto, nada grave, puedo preparar un brebaje para que se regenere, pero voy a necesitar ciertas hierbas y sangre.
Los Inukami Daiyōkai gruñeron por lo bajo, la sangre era algo precioso y que cuidaban con mucho recelo, Yura que se había recuperado de sus heridas debido al raro fenómeno astronómico, dio un paso al frente y comentó en un tono bajo:
—Le dare mi sangre.
—No —Sesshōmaru ignoro las sonrisas burlonas de Inuyasha, Ío, Satō, y su madre—, toma mi sangre, tanto y como necesites.
—Amo bonito... —Jaken que se había mantenido al margen de la pelea y que estaba encima del dragón de dos cabeza, susurró sin pensar— va dar su sangre preciosa a la mocosa, eso la uniría más a el...
Lo próximo que se escuchó, fue al pequeño demonio caer abruptamente por la piedra que le cayó encima, ningún demonio se atrevió a cuestionar a Sesshōmaru.
Horas después, la oscuridad seguía, mientras los demonios estaban reconstruyendo el palacio, Inuyasha había ingresado a una de las grandes habitaciones de la planta alta y con mucha delicadeza dejó a su compañera en uno de los amplios almohadones.
Se acercó a uno de los espejos, no reconocía su propio reflejo, era aterrador ver el parecido que tenía con su padre y con su hermano mayor, hizo una mueca de desagrado porque lo último no le gusto.
—Ser un demonio completo. ¿Es eso posible?
Un murmullo lo alertó, Kagome despertaba pero la oscuridad la desconcertó.
—¿Acaso estoy ciega? —Los nervios hicieron estragos en ella.
—Kagome calmate —Aquella voz tan profunda la sobresaltó—, no estás ciega. La luna cubrió el sol y se alineó con los planetas, no sé cuánto tiempo dura esto, pero han pasado cosas qué no sé explicar.
—¿Inuyasha? —dudó e intentó seguir su voz— Tu voz suena diferente. ¿Dónde estás? No puedo ver nada, podrías por favor acercarte.
La sacerdotisa trataba de estar serena, pero se alarmó cuando Inuyasha no se acercaba a ella, intentó sentarse, hablar la distraía.
—¿Por qué no vienes? —extendió su mano para que Inuyasha se acerque a ella— Un eclipse lunar alineándose con los planetas, es un raro fenómeno. ¡Es imposible! Dado su movimiento de traslación y rotación, los planetas nunca van a coincidir en una línea perfecta.
—No entiendo de lo qué hablas... —Inuyasha con sigilo se acercó a ella, no quería asustarla sobre su transformación— Kagome.
—¿Qué está mal? —Kagome intentó ponerse de pie pero Inuyasha la detuvo, con cuidado la atrajo hacia sí.
—Lamento no haber podido proteger a nuestro cachorro —La frustración era latente en su voz—, ese maldito demonio escapó.
Kagome guardó silencio mientras cerraba sus ojos, porque no veía y se abrazó a él, por ahora las palabras estaban demás, luego de varios minutos e intentando contener las lágrimas que tenían en sus ojos, rompió el cálido abrazo, empezó a subir sus manos para irse guiando, ella quería darle un beso de consuelo a su pareja.
—¿Qué tienes en el rostro? —Kagome estaba hablando de las marcas que habían en el rostro de Inuyasha, siguió tocando con desconcierto, y añadió sin pensar—: ¿Dónde están tus orejas?
Inuyasha respondió con un incómodo silencio.
Continuará...
«N|A²» Si llegaste al final de este capítulo, gracias por leer, y si me apoyas comentando sobre qué te pareció el mismo, me incentivas a que siga escribiendo. ^^
