CAPÍTULO XIX
16 de Mayo, 2000 – Campamento General de Resistencia
Eran altas horas de la noche, pero la luz en la carpa de Hermione estaba aún encendida. No podía parar de leer y tomar nota de los nuevos descubrimientos que podrían ayudarlos a evitar que Voldemort llegara al Cáliz antes que ellos. Una parte de ella gritaba que tendrían que ir a Ávalon en algún momento, si es que todavía existía; sin embargo, no tenía idea de por dónde comenzar a buscar.
Luna seguía en estado de coma, aunque al menos había recuperado algo de color, y Neville determinó que ya no se encontraba en riesgo vital. Lo que asustaba a todos, no obstante, era que se quedara así para siempre, o tuviera importantes secuelas que la acompañaran por el resto de su vida. Malfoy había dicho que él quedó sólo con un par de cicatrices, pero el maleficio estuvo en su cuerpo por un breve período de tiempo, mientras Luna luchó contra él por horas.
Estaba inmersa en su lectura cuando escuchó unos gritos provenientes de una de las carpas cerca de la suya, se puso en guardia inmediatamente y, cautelosa, salió a inspeccionar. Era prácticamente imposible que algún carroñero se haya colado entre las protecciones, ella lo habría sabido al instante. Entonces ¿Qué?
Se imaginarán la sorpresa de la castaña cuando descubrió que los alaridos venían de la carpa de Malfoy. Hermione frunció el ceño y entró a su carpa sigilosamente. Cuando estuvo dentro del dormitorio ver al rubio acostado en su cama, tiritando y sudando.
—¡Déjame en paz! —Gritaba —¡No!
Hermione por un segundo creyó que le hablaba a ella, pero rápidamente se dio cuenta de que estaba hablando dormido, las sábanas estaban mojadas por el sudor y tenía su cabello pegado a la frente, respiraba aceleradamente y sufría espasmos.
La castaña se acercó y se sentó en la cama, quería despertarlo, pero estaba demasiado nerviosa y no sabía qué hacer. Después vacilar unos instantes lo tomó por los hombros y lo zamarreó.
—¡Malfoy, despierta! ¡Malfoy! —Pero el chico no respondía —¡Malfoy! ¡Draco!
No sabiendo qué más hacer, le pegó una bofetada en la mejilla, el chico abrió los ojos instantáneamente. Hermione pudo ver turbación en sus ojos grises, oscurecidos y entornados. La miro directamente y se quedó inmóvil unos momentos, sólo su respiración agitada podía escucharse.
De pronto, el chico soltó un gruñido y se llevó la mano a su antebrazo izquierdo, tapándose la Marca. La castaña no entendía nada.
—¿Qué está pasando, Malfoy? —Preguntó ella, confundida.
—¿Qué mierda estás haciendo aquí? —preguntó él con dificultad, estaba soportando un intenso dolor. En un impulso, Hermione retiró la mano del rubio de su Marca y lo que vio la dejó sin palabras.
La Marca Tenebrosa era ya, de por sí, el tatuaje más horrible que había visto. Pero en ese momento estaba oscurecido, la serpiente se movía con ansiedad, y rodeando el dibujo, las venas de los brazos sobresalían, ennegrecidas. La castaña jadeó, horrorizada.
La imagen era de un brazo infectado.
—Malfoy ¿Qué…?
—¡¿Por qué demonios eres tan entrometida?! —rugió Malfoy, con una mirada iracunda
—Tenemos que hacer algo, está…
—¡No hay nada que hacer, Granger! Ahora sal.
—¡No! Ven, dame tu brazo, tengo algunos hechizos calmantes que pueden ayu-…
—¡No me toques! No hay nada que calme esto, está maldita— dijo él, respirando profundamente, como es estuviera intentando con eso aminorar el dolor —¿Crees que el Señor Oscuro te tatuaría algo cualquiera? El bastardo es un psicópata, mientras más dolor genere, mejor para él.
—¿Por qué se pone así? —preguntó ella, curiosa.
—El Señor Oscuro está empeñado en encontrarme desde que me fui, ya sabe que estoy con ustedes. Imagino que desde que Theo…— empezó, pero se interrumpió y la miró con molestia —¿Qué te importa?
Ella frunció el ceño y se cruzó de brazos ¿Por qué tenía que ser tan testarudo?
—Me importa, está tratando de encontrarnos y eso me concierne directamente. Si tiene un vínculo contigo ¿Cómo es que no lo ha logrado?
Malfoy pareció vacilar un momento, inseguro de responder o no. Finalmente, suspiró en derrota.
—Afortunadamente tuve un exhaustivo entrenamiento en Oclumancia, creo que debe ser la única cosa medianamente buena que ha hecho mi querida tía— contestó.
—¿Y lo puedes bloquear incluso cuando duermes? —preguntó Hermione, y él asintió. Ante eso la castaña se quedó de una pieza, nunca había escuchado de alguien que fuera lo suficientemente hábil en esa disciplina que incluso pudiera mantener los muros arriba cuando dormía.
—Quita esa estúpida expresión— dijo él, claramente irritado. Estaba hablando con más calma, al parecer el dolor había aminorado. Miró la Marca y había vuelto a su estado habitual.
Hermione nunca sabría qué la poseyó en ese momento, probablemente fuera su inacabable curiosidad, pero alargó su brazo y tocó suavemente el tatuaje. Examinándolo, lo trazó con sus dedos, y sintió el cuerpo del rubio tensarse. Ella levantó la vista y se encontró con la mirada de Malfoy clavada en ella, tenía una expresión ilegible, pero había algo en sus ojos grises que le impidió cortar el contacto visual.
No había molestia en ellos, ni burla, ni enojo. Simplemente la miraba, como si la viera por primera vez, y se vio cautiva en esos ojos que escondían tanto. Había una especie de misterio en Draco Malfoy que no lograba descifrar, a veces se comportaba como el insufrible niño que había conocido en el colegio, pero había ocasiones en que veía a un hombre que había crecido e incluso podía ver tormento en sus ojos cuando pensaba que nadie lo miraba.
Era un ser contradictorio, y no había nada que atrajera más a Hermione que un buen acertijo.
De pronto, Malfoy retiró su brazo bruscamente, y su expresión volvió a mostrar desagrado.
—¿Qué crees que haces?
—Lo siento— se disculpó, sonrojándose levemente —Es… intrigante.
—Es una mierda, eso es lo que es— dijo él —Ahora, si me disculpas, me gustaría intentar volver a dormir.
Hermione se puso de pie de un salto, entendiendo que había traspasado un límite, y se volvió rápidamente, pero antes de salir de la carpa se detuvo. No lo sabía en ese momento, pero las palabras que dijo a continuación provocarían un giro monumental en la relación de animosidad que habían llevado hasta entonces.
Se dio vuelta para mirarlo.
—No estás solo ¿Sabes? —murmuró con suavidad, y le sonrió. Los rasgos del rubio cambiaron dramáticamente a una de asombro, pero no esperó a que respondiera nada, si es que lo iba a hacer, y salió de la carpa.
Draco quedó mirando hacia la salida por varios minutos después de que la castaña desapareció por la cortina. No podía creer lo que acababa de ocurrir.
Nadie nunca se había atrevido a tocar su Marca, y menos con esa suavidad. La gente solía mirarla con temor, y sus compañeros lo hacían con recelo. El rubio siempre sintió que el tatuaje era la gran barrera que le impedía sentirse completamente parte de la Resistencia. Si bien cuando estaba en el campamento de Potter sus compañeros dejaron de mirarlo con mala cara o desconfianza, siempre que usaba camisetas de manga corta podía sentir todas las miradas en ella, como un constante recordatorio que él no era uno de ellos.
Al principio no le molestaba, Draco no era una persona que buscar aprobación del resto y poco le importaba cómo lo miraran, pero, siendo realistas, era parte de la naturaleza humana el querer ser aceptado dentro de un grupo y él no quedaba exento. El Slytherin jamás lo admitiría en voz alta, pero se sentía tremendamente solo.
En parte fue por eso que quedó pasmado cuando escuchó a Granger murmurar esas palabras. Sin quererlo despertaron una parte de él que se encontraba dormida, y sintió una desconocida calidez en su pecho. Sus ojos miel brillaban con sinceridad y le había sonreído otra vez.
Una parte de Draco estaba molesto por la extraña actitud de la chica y las sensaciones que le estaban provocando últimamente. Pero por otro lado, no podía evitar añorarlas; se sentía tan extraño que alguien que no fuera su madre o sus amigos le mostrara afecto, se sentía bien.
Los últimos días se había dedicado a estudiar a Granger cuando ella no estaba prestando atención. Comenzó a fijarse en distintas cosas, pequeñas, pero que le permitieron ver un lado de la castaña que le habían pasado desapercibidas hasta el momento. Por ejemplo, cómo enrollaba distraídamente sus dedos en el pelo cuando leía, o cómo se mordía el lado inferior cuando estaba nerviosa; también había empezado a notar que fruncía levemente el ceño cuando estaba concentrada en algo y murmuraba para sí cosas inteligibles.
Y la veía reír. Cuando hablaba con sus amigos, despreocupada, reía a carcajadas, y Draco se encontró más d una vez preguntándose si alguna vez podría él hacerla reír así.
Usualmente se reprendía por poner atención a tales cosas, pero otras veces se abstraía observándola. Recordó su conversación con Blaise cuando había llegado recién al campamento, y cómo él había asegurado que no había nada particularmente interesante en Granger y se dio cuenta de lo equivocado que había estado. Sí, la chica lo sacaba de quicio muchas veces, pero de alguna manera disfrutaba sus discusiones, ella respondía inteligentemente a sus provocaciones y lo desafiaba, era… atractiva.
No obstante, era Granger, y cualquier acercamiento estaba fuera de discusión. No tenía nada que ver con que fuera hija de muggles o que fuera insoportablemente sabelotodo, sólo era ella, punto final.
"No estás solo ¿Sabes?"
Draco soltó un gruñido de exasperación y se acomodó en su cama. Después de unos minutos sintiéndose un imbécil por pensar en ese tipo de cosas, finalmente logró volver a quedarse dormido.
20 de Mayo, 2000
Ginny volvió al campamento después de su trote matutino y se acercó a la cocina para tomarse un vaso de agua. Correr despejaba su mente y la ayudaba a aclarar las ideas, cosa que se hacía más necesaria conforme pasaban los días.
Habían pasado casi tres semanas desde el rescate, dieciocho días desde que Luna había caído en coma por culpa de la maniática de Lestrange y su amiga aún no despertaba. A pesar de que ya no había riesgo vital y los rastros de maldición habían desaparecido casi en su totalidad del cuerpo de la chica, la pelirroja no podía dejar de sentir una terrible opresión en el pecho; era como si le hubiesen puesto plomo en el cuerpo, y se sentía mucho más pesado.
Por otro lado, la famosa Nimue no había vuelto a comunicarse con ella, al menos no directamente. La mujer se le aparecía en sueños, pero por más que intentaba hablarle, no había caso, y eso la hacía sentirse frustrada e inútil. Veía a Hermione desvivirse buscando información que ayudara con la investigación y Ginny, siendo la única que podría entregar respuestas más concretas, no podía hacer nada por ayudarla.
Además, por si fuera poco, Theo se había estado comportando muy extraño últimamente, la evadía de manera constante y cuando lograba hablar con él, le respondía fríamente y se escabullía hacia algún lado con una excusa muy poco convincente. La chica sabía que estaba afectado por lo ocurrido en Nott Manor, pero por más que trataba, no había manera de hacerlo hablar. Esto entristecía a Ginny, estaba segura de que habían logrado establecer una especie de amistad cuando estuvo confinada en su casa, pero apenas salieron de ahí, el vínculo se desvaneció como si nunca hubiese existido. Por lo menos lo veía hablar con Malfoy y Zabini algunas veces, eso la hacía sentir más tranquila.
Bebió dos vasos de agua de un tirón y suspiró.
—¿Por qué suspira, señorita Sacerdotisa? —se escuchó una voz a su derecha. Argh.
La chica rodó los ojos antes de contestar
—Métete en tus asuntos, Zabini— dijo ella con brusquedad, el chico frunció el ceño.
—Honestamente, Weasley, no sé qué he hecho para que te comportes así conmigo. Soy perfectamente agradable— dijo él con tono ofendido.
No sabía qué, pero había algo en Blaise Zabini que le provocaba rechazo, se pasaba el día bromeando con la gente, con un aire despreocupado que por un lado envidiaba, y por otro, la irritaba profundamente. Estaban en una situación muy precaria como Resistencia, quedaban sólo trece personas en el campamento, y no tenían idea cuántas en las tropas de reclutamiento en la que estaba Ron. La Central de Radio era un misterio, al menos no habían escuchado nada que indicara que estaban en problemas, y eso era un alivio, puesto que lo que quedaba de su familia se encontraba escondida en ese lugar.
Estaba estresada, y no estaba de humor para sus bromas.
—¿No ves en el estado que estamos? Luna está en coma y no da indicios de despertar, estamos estancados en una investigación y no sabemos por dónde ir— dijo ella acusadoramente —¿Acaso no te tomas nada enserio?
—Por supuesto que me tomo las cosas enserio, Weasley— dijo él alzando las cejas —Pero no voy a andar llorando por los rincones. El mundo ya es suficientemente deprimente como para hundirme con él.
Tenía razón, por supuesto. Ella en general funcionaba con esa filosofía. Pero últimamente se veía sumida en un mar de desolación, que salía por los poros del resto de sus compañeros y la arrastraban con ellos. Lo miró poco convencida.
—Está bien, lo siento— gruñó. Blaise le otorgó una sonrisa ladeada, y de pronto miró hacia todos lados, como buscando a alguien en particular. Cuando no lo encontró se sacó una pequeña caja del bolsillo y sacó un cigarrillo.
—¿Quieres? Sirve para el estrés— Ginny conocía ese pequeño veneno muggle, había visto a Terry alguna vez comprarlo en una tienda con la excusa de que había que probar cosas nuevas. Basta decir que casi se muere de tos cuando intentó fumar, y rápidamente se deshizo de ellos.
—No seas asqueroso, Zabini. Son las nueve de la mañana— dijo ella. Él se encogió de hombros y prendió uno, el olor rápidamente entrando por sus fosas nasales y movió su mano para esparcir el humo.
—Tengo que aprovechar que Hermione no está aquí, si me ve con ellos volverá a botarlos a la fogata— comentó despreocupadamente.
—¿Qué te hace pensar que no le voy a decir?
—Oh, no tienes pinta de acusete— dijo él, restándole importancia.
—¿De dónde los sacas, de todas formas? No es como que tengamos dinero de sobra.
—Hm, no sé cómo decir esto sin que suene mal, pero digamos que los tomo como premio por pagar tanto dinero en provisiones— dijo él, ella jadeó.
—¿Le estás robando a esa gente? —exclamó.
—Eso, grítalo. Que todo el mundo se entere. Si Granger me descuartiza cargarás con ello en tu consciencia —le advirtió él apuntándola con un dedo. Ella rodó los ojos.
—Qué melodramático.
—Sólo cuido mi integridad física y mental, Salazar sabe que cuando Hermione se enoja la tierra parece temblar un poco —con esto, ella soltó una risa.
—Já, no me has visto a mí enojada— le dijo —Hermione tiene un corazón de abuela, yo, por otro lado, no tengo tanta paciencia.
—Huh, hagamos un experimento— entonces se puso de pie y se acercó a ella. Ginny se quedó inmóvil ¿Qué estaba haciendo? El moreno se detuvo sólo a centímetros de su rostro y esto hizo que se pusiera nerviosa. Entonces, el chico dejó salir humo de su cigarrillo directamente en su cara.
Ginny se puso a toser descontroladamente y lo fulminó con la mirada, Zabini se rio, divertido.
—¿Qué mierda tienes en la cabeza? —le preguntó, entrecortadamente —Agradable mis ovarios.
—Lo siento ¿Me pasé? —preguntó él con cara de falsa inocencia. ¿Qué le sucedía a ese tipo? Hermione le había hablado maravillas de él, pero ella no lograba encontrarle ninguna cualidad especial además de ser buen duelista.
—No te vuelvas a acerca a mí, Zabini, te lo advierto— dijo ella amenazadoramente, él no sacó su molesta sonrisa —Pregúntale a Hermione sobre mi hechizo especial, la próxima vez no dudaré en usarlo.
Con esto, se fue directo a su carpa a por una ducha, ahora además tenía que deshacerse de ese repulsivo olor de su cuerpo. Pero antes de entrar escuchó detrás suyo.
—Huh, inofensiva, después de todo.
Bufó y se metió a la ducha. Estúpida serpiente.
Cuando salió de nuevo se fue a la enfermería a visitar a su amiga. Cuando entró se encontró a Harry al lado de su camilla, con la cabeza apoyada en ella y tomándole la mano. Estaba dormido. Ginny sonrió al ver la escena y se acercó para sentarse al otro lado, el sonido de la silla lo despertó de un salto.
—¡Lo siento! —dijo ella, disculpándose —No pretendía despertarte ¿Pasaste la noche aquí?
Harry se refregó los ojos, desperezándose y soltó un bostezo.
—Sí, pude agarrar un poco de sueño, pero estas sillas son terriblemente incómodas— contestó el chico. Ella volvió su mirada hacia Luna.
—Se ve tan pacífica— comentó Ginny, y con una mano le puso un mechón detrás de su oreja. Miró a Harry y su expresión se volvió nostálgica.
—Sí… no te imaginas cuánto la extraño— murmuró él con una sonrisa triste —Estoy seguro de que estaría emocionada con los avances en la investigación. La hubieras visto, no quitaba sus ojos de los libros, tuve que obligarla a irse a dormir un montón de veces.
Ella sonrió.
—Pero estaba empeñada en descifrar qué estaba planeando Quién-tú-sabes, creo que no le tomé el peso necesario hasta la reunión del otro día— dijo, suspirando —Estaba preocupado por ella, se rehusaba a descansar y con…Padma se quedaban hasta altas horas de la noche. No la veía así desde….
La miró y ella comprendió de inmediato
—¿Desde que me secuestraron? —preguntó ella, tragando saliva.
Harry vaciló un momento
—Sí… Gin, estábamos tan preocupados. No teníamos idea de dónde estabas, Malfoy nos dijo que unos Mortífagos te habían capturado y estábamos desesperados. Luna no durmió en días buscando una manera de encontrarte, y cuando no reunimos con Hermione y Ron… ni te imaginas la cara de tu hermano, estuvo a punto de ir a cualquier casa de algún Mortífago a lanzar hechizos por doquier— le explicó él —Lo único que nos hacía saber que seguías con vida era el Juramento, pero aún así nos imaginamos lo peor…
El Juramento Inquebrantable. Cuando se vieron obligados a separarse en campamentos, los cinco amigos hicieron juraron por su vida nunca traicionarse, guardar en secreto la identidad de sus compañeros. Esa había sido la única manera que pudieron pensar de asegurarse que los campamentos fueran medianamente seguros, y si alguno de ellos era capturado, impediría que pudieran sonsacarle nada. El Juramento era un vínculo mágico que ponía tu vida en juego, y era más fuerte que el Veritaserum e incluso la Legeremancia; y, según lo que les había explicado Hermione, si alguno de ellos moría, el vínculo mágico se los iba a hacer saber inmediatamente.
Ese era el secreto que no había querido contarle a Theo cuando él le preguntó cómo, después de ser torturada, lograba que nada saliera de su boca. Ginny era una mujer fuerte, y su voluntad era casi inquebrantable, pero si hubieran seguido torturándola con esa potencia, nada más que el Juramento podría evitar que dijera toda la verdad.
—¿Fue muy terrible? Es decir, si no quieres hablar de eso…— empezó Harry, inseguro.
—No importa— dijo ella —Al principio fue duro, esos malnacidos no tienen piedad con nadie… Pero después fue relativamente decente. Es decir, Theo se encargó de que no fueran a torturarme y nos hicimos compañía mutuamente; creo que su presencia fue lo único que me permitió mantener la cordura.
—Veo que se hicieron buenos amigos.
—Bueno… eso creí, pero últimamente me ha estado evitando, y… La verdad, no sé qué ocurre en la cabeza de Theodore Nott la mayor parte del tiempo; es un chico extraño.
Harry sonrió con tranquilidad
—Me alegro que estés bien, Gin, de verdad. Nos hiciste mucha falta esos meses.
—Me reemplazaron con Malfoy, eso tiene que haber sido desastroso— dijo ella, intentando aligerar el ambiente. Harry rodó los ojos.
—Ese hurón insoportable— dijo —Las primeras semanas me daban ganas de asesinarlo cada vez que me acercaba a él, después me empecé a acostumbrar un poco a su presencia, e incluso diría que nos hicimos amigos.
Ginny soltó una risa incrédula.
—Sé que suena extraño, ni yo me lo creía; pero no es tan terrible como parece, una vez que pasas de su constante malhumor y sus gruñidos, es un buen compañero— Harry se rio por lo bajo —Pero no te reemplazamos Ginny, eso nunca.
—Por supuesto que no. Nadie me puede reemplazar, menos un hurón apestoso a serpiente— dijo ella con suficiencia. El moreno alzó una ceja.
—Estás empezando a sonar igual que Zabini, Merlín, el chico no se calla nunca— dijo Harry, y Ginny la miró ofendida.
—¡Hey! No me compares con ese idiota— exclamó ella —No suelo cuestionar el juicio de Hermione, pero honestamente, no sé qué la poseyó para reclutarlo, es insoportable.
—Sí, bueno, algo tiene que tener, Hermione no toma decisiones porque sí, menos se vuelve tan cercana a alguien sin tener una buena razón— razonó su amigo —Al menos aliviana un poco el ambiente por aquí.
Ella no quiso responder nada y sólo se encogió de hombros, no quería volver a ponerse de malhumor por culpa del Slytherin. Miró a Luna y le tomó la mano, Harry se puso de pie y se estiró.
—Creo que necesito una ducha ¿Estarán bien solas?
Ginny asintió y le hizo una moción con la cabeza para que no se preocupara y fuera a hacer sus cosas. El chico salió de la enfermería y Ginny se quedó sola con su amiga y sus pensamientos.
Sinceramente, no sabía qué lo había poseído para hacerle semejante broma a Weasley. Probablemente la actitud grosera de la pelirroja hacia él desde que se habían conocido hace unas semanas atrás, o quizás sólo quería fastidiarla. Aun así, él sabía que se había pasado un poco, no la conocía ni tenía la confianza suficiente para comportarte así con ella.
Por supuesto, eso nunca lo había detenido antes, pero la moral del equipo se encontraba en un estado sumamente precario y eso lo hizo sentirse algo culpable.
Sólo un poco.
La verdad es que la pelirroja despertaba la curiosidad de Blaise. Hasta el rescate, jamás había interactuado con ella, y tampoco le había prestado atención en Hogwarts. Pero la conversación con Theo días atrás lo había dejado intrigado. Claramente su amigo tenía algún tipo de atracción por la chica, y siendo sinceros, era más que entendible. Pero le interesaba saber qué tenía de especial Ginny Weasley para llamar la atención de su solitario compañero.
Theo nunca había expresado interés por ninguna chica en particular, más allá de comentarios sobre el aspecto de alguna –usualmente incitado por Blaise-. Entonces ¿Qué tenía la chica Weasley para sacar a Theo de su total indiferencia?
Demás está decir que hasta el momento no había descubierto mucho, aparte de su mal genio, claro está.
Por otra parte, Blaise estaba increíblemente aburrido. Hermione se pasaba las horas y días enclaustrada con sus libros, Draco parecía estar pasando por una especie de faceta filosófica, pues estaba sumido en sus pensamientos la mayor parte del tiempo; Theo estaba siendo… bueno, Theo.
El resto se las pasaba en el campo de entrenamiento y, a pesar de que disfrutaba sus horas de ejercicio, necesitaba salir de la rutina. No era un secreto que Blaise Zabini era hiperactivo, el chico no podía quedarse quieto ni estar callado mucho tiempo, y el ambiente de depresión en el Campamento lo estaba volviendo loco. Los últimos días se había estado paseando de carpa en carpa para hablar, incluso había entrado a la de Potter, buscando conversación.
El moreno se acercó a la carpa de Draco con la esperanza de que dejara de atormentarse por lo que sea que estuviera pasando por su cabeza y lo entretuviera un rato. Se encontró al rubio sentado en su escritorio realmente concentrado en unos documentos, Blaise alzó una ceja y se acercó, su amigo sintió su presencia y lo miró con cansancio
—¿Qué quieres ahora, Blaise?
—¿Es esa la manera de hablarle a uno de tus únicos amigos? —dijo él, frunciendo el ceño —Estoy aburrido ¿Qué haces?
—Tengo algo rondando en mi cabeza hace unos días— dijo Draco, ausente —Pero ha sido difícil hacer el descarte.
—¿De qué hablas? —preguntó Blaise.
—Los Sagrados Veintiocho. No sabemos si el Señor Oscuro tiene conocimiento de que hay mujeres de estas familias que pueden ser descendientes de Sacerdotisas de Ávalon, pero si lo llega a saber necesitamos saber quiénes pueden ser las candidatas… y de paso impedir que llegue a ellas— explicó sin despegar la mirada de sus papeles. Blaise alzó una ceja.
—Si buscamos en todas las familias no terminaríamos jamás— dijo él.
—Sí, pero sólo necesitamos concentrarnos en las que están vivas y pueden estar al alcance del Señor Oscuro— dijo, poniéndose un lápiz detrás de la oreja —Nos faltan siete, considerando que Nimue sigue rondando y es la Suma Sacerdotisa.
—¿Has comentado esto con Hermione?
Draco vaciló un momento antes de responder.
—Granger tiene demasiado en su plato en este momento, no le quiero poner una carga más.
—¿Oh? —preguntó el moreno, curioso. Draco lo miró con expresión de molestia.
—Cualquier cosa que qué te imagines, Zabini, detente— el moreno alzó las manos con aire inocente —Además, Granger no tiene mucho conocimiento respecto a los árboles genealógicos de familias sangre pura.
—Hm ¿Quiénes tienes hasta ahora?
El rubio lanzó un Engorgio a la hoja de papel y la pegó en la pizarra que se había llevado desde la sala de reuniones a su carpa. Se podía ver una lista en ella.
Hannah Abbott (X)
Bellatrix Black (¿?)
Andrómeda Black
Narcissa Black (X)
Millicent Bulstrode
Alecto Carrow (¿?)
Daphne Greengrass
Astoria Greengrass
Pansy Parkinson
Molly Prewett
Ginny Weasley (Branwen)
—Huh, no es tan larga— comentó el moreno.
—Eso si no consideramos las generaciones más antiguas. Es posible que algunas reencarnaciones se hayan perdido…
—Las hermanas Greengrass podrían ser, pero no tienen mucha importancia, terminaron el colegio en Beauxbatons, la familia se mudó ahí para evitar ser reclutados a los Mortífagos— puntualizó Blaise, y las tachó. —Han estado el suficiente tiempo alejadas de esta locura para que Quién-tú-sabes se tome la molestia de ir a buscarlas… espero.
—Oh, Siempre me pregunté qué había sucedido con ellas— dijo el rubio desinteresadamente —En fin, mi tía Andrómeda puede ser una candidata, no sé si aún está viva o no…
—Hey, a propósito ¿Qué ocurrió con Pansy? —Preguntó el moreno. De pronto vio a Draco tensarse —¿Draco?
El chico no se volvió a mirarlo, se quedó mirando la lista, y habló con un poco de incertidumbre en la voz.
—No tengo idea, pero hace un año se acercó a mí, histérica. Me ofreció escapar con ella a Francia o Italia, diciéndome que quería escapar de todo esto, que ya no soportaba más— de pronto agachó la cabeza —No hace falta mencionar que me negué, tuvimos una gran pelea y ella se fue llorando. Nunca más la vi, no sé si logró hacerlo o…
Blaise se quedó en silencio, sabiendo cómo terminaba esa frase, y sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Pansy Parkinson había sido su compañera, y había perseguido a Draco hasta el cansancio durante sus años de colegio. Pero una vez que superó su obsesión, se transformó en una muy buena amiga de ellos, especialmente de Blaise; la chica, a diferencia de lo que todo el mundo creía, era bastante inteligente y divertida. Eso sí, tenía un temperamento terrible y un humor negro que pocas personas aguantaban, quizás por eso se llevaban tan bien.
Después de huir de la Batalla, el moreno se preguntó un par de veces qué había sucedido con la chica, y supuso que se había quedado con los Mortífagos. A pesar de que su prejuicio había menguado un poco con los años, nunca lo superó realmente, al menos no durante sus años escolares, y su familia era seguidora de los ideales Voldemort a pesar de no haber tomado la Marca. Su participación era principalmente financiera.
Una llama de ira se encendió en su interior.
—¿Cómo puedes ser tan insensible, Malfoy? Me dices que no sabes si está muerta como si se tratara de cualquier cosa— le dijo, fríamente —Ella fue a ti desesperada y tú la rechazaste como si se tratara de una molestia, no entiendo qué…
—No fue así, Blaise— dijo él, por fin volteándose a mirarlo —Te dije por qué no podía irme de allí, mi madre aún estaba viva y no la iba a dejar sola con Lucius.
A Blaise no le pasó desapercibido que Draco llamara a su padre por su nombre. El rubio aún no le había dicho qué había pasado entre ellos, pero por su tono de odio al nombrarlo supuso que algo había quebrado su inestable relación, y había sido grande.
De todas maneras, no iba a dejar que se saliera con la suya
—Aun así ¿No te molestaste en averiguar sobre ella después? —Draco sólo lo miró —Eres despreciable, Malfoy. Cambiado mis bolas, eres un maldito egoísta y no te preocupas por nadie más que ti mismo.
—Blaise...
—No, no quiero escucharlo. Más vale que esté viva, sino, me voy a encargar personalmente que su muerte te pese en la consciencia el resto de tus días.
Con esto, salió hecho una furia de la carpa, cruzándose con Hermione en el camino y chocándola con su hombro accidentalmente; la chica se tambaleó, pero Blaise estaba tan abstraído que ni siquiera reparó en ella.
De cierta manera, Blaise estaba siendo hipócrita, él escapó aquel fatídico día dejando todo atrás, tampoco pensó en el destino de Pansy en ese momento. No encontró a Theo y simplemente se fue. Había pasado dos años escudándose en la excusa de que había decidido desprenderse de todo lo que tuviera que ver con Lord Voldemort y se había acostumbrado a dejar sus años escolares atrás para enfocarse en el futuro. Pero el nombre de Pansy en la pizarra lo obligó a enfrentarse con todo lo que había suprimido durante ese tiempo, y despertó demonios que no sabía que tenía.
No estaba sólo enojado con Malfoy, sino también consigo mismo.
A/N: Hello! Espero que haya disfrutado el capítulo! Algunas personas me preguntaron respecto a mi novela. No, no la estoy publicando en Wattpad... de hecho odio esa plataforma *Se cubre la cabeza para protegerse de los tomates*. La estoy escribiendo en casa y se las mando a algunas personas para corregir algunas cosas. Si conocen a algún/a lector beta por ahí que le guste la literatura fantástica podrían darme el dato jajaja, necesito ayuda!
Bueno, y además de todo eso me puse a trabajar en dos fics nuevos. Sí, I know... tengo terribles problemas de concentración y me cuesta enfocarme. Iré avanzando lo que pueda con ellos antes de publicar, pero me concentraré en este... es mi primer bebé y se merece mi absoluta atención (L)
Eeeen fin, muchísimas gracias por sus reviews, siempre me suben el ánimo y me motivan! Gracias también a mi amiga Andi por ayudarme con ideas y correcciones en todas mis historias. Cuéntenme qué les parece :D
Besitos, Clavito
